En algún lugar abstracto, en la cumbre del pensamiento, donde las teorías escudriñan los devaneos de la realidad y los conceptos adquieren la contundencia de la certidumbre, ahí, se confeccionan las ideologías que definen el curso de la historia y el destino de los pueblos…
En la historia moderna abundan los registros de la emergencia de movimientos ideológicos, y también, de su declive: la ideología socialista como modelo de organización del Estado se derrumbó a finales de los 80’s, lo que permitió la consolidación hegemónica del sistema capitalista a través de la expansión de los parámetros globalizadores del nuevo orden económico mundial.
El ajuste en uno de los engranes afecta el movimiento de todos demás hasta transformar la secuencia de todo el mecanismo social. De igual forma, la transformación del capitalismo repercutió en la crisis del Estado de Bienestar, modificando la concepción de la seguridad social y valorizando el capital global. La nueva versión del Estado, inmersa en la doctrina neoliberal, se concentra en las fuerzas productivas para lograr el acceso a la competencia internacional.
Y en ese mismo orden de ideas, el Estado de Bienestar desaparece paulatinamente por la creciente incapacidad de los gobiernos para solucionar las demandas del electorado. Por los estragos de la tendencia actual, los gobiernos y las democracias emergentes no tienen otra alternativa y deben adaptarse a los procesos de la economía y del mercado mundial.
Una de las secuelas de la tendencia globalizadora y globalizante, es el sacrificio de las decisiones de democracia liberal en beneficio de los objetivos macroeconómicos; por eso, las limitaciones en las capacidades intervencionistas del Estado, reducen y niegan la habilidad del sistema político para responder a las demandas sociales que tradicionalmente eran expresadas dentro de los procesos formales democráticos.
Esas transformaciones en el nuevo orden mundial repercutieron y modificaron al Estado mexicano: la Administración Pública es ahora una Gerencia Nacional. Las teorías de Nueva Economía Política se traducen en la disminución de las funciones del Estado para eliminar las desigualdades sociales.
El limbo en que nos encontramos ahora, es el reflejo de los estragos causados por la nueva ideología predominante en la política, que restringen las funciones de los mandatarios a simples intermediarios que se someten a las exigencias del capital y a los caprichos del mercado. Los actuales gobernantes del orden global ya no se ocupan de las demandas sociales.
El régimen de Vicente Fox es el claro ejemplo de esa metamorfosis política. Se apoyó incondicionalmente al mercado como la institución reguladora cuyos beneficios repercutirían en la seguridad social; y de la misma forma, el consumo ha desplazado a la idea de la ciudadanía, afectando el bienestar de los individuos y generando nuevas formas de desigualdad como la falta de movilidad, inaccesibilidad y exclusión.
Por eso, las demandas sociales rebasaron a las instituciones: los plantones y las protestas populares como medida de presión se expande peligrosamente desde Oaxaca. Los gobernadores Pablo Salazar Mendiguchía en Chiapas, Fidel Herrera en Veracruz, Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán y Zeferino Torreblanca en Guerrero, se han convertido en los nuevos blancos de grupos sociales que contemplan derrocarlos. Durante las últimas semanas, cerca de mil 700 organizaciones sociales y políticas han decidido emular al movimiento opositor de Oaxaca. Y ese es uno los estragos provocados por una Gerencia Pública.
Hoy por hoy, nuestra vulnerabilidad es tan sólo una nota en el concierto internacional, porque la naturaleza y la esencia de nuestra nación siempre se han ignorado allá… en la cumbre del pensamiento, donde se confeccionan las ideologías que definen el curso de la historia y el destino de los pueblos…
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
domingo, septiembre 24, 2006
sábado, septiembre 16, 2006
Aquelarre
En algún lugar espeluznante, una noche sin luna, en un macabro aquelarre, el concilio supremo de las brujas malvadas, declaró su inexorable e inatacable deslinde de la clase política mexicana, y ejerciendo su derecho inalienable para lanzar aberraciones, exigieron la reivindicación a su estirpe…
La indignación de las brujas no es para menos. En la historia contemporánea de México, el periodo entre la jornada electoral y la toma de protesta del presidente electo se ha caracterizado por la crueldad con que se saldan las cuentas pendientes; esta temporada entre sexenios es conocida como la “cacería de brujas”, aludiendo a la naturaleza vil y despiadada de los negociadores y a la rabia con que se castiga a los adversarios vencidos… ahí estriba el reclamo de las brujas.
Porque no hay, en leyenda o relato alguno, ninguna bruja tan malvada y cruel como los políticos mexicanos. Durante el inexorable intermedio entre dos sexenios, mientras en la vida cotidiana transcurre un compás de espera, bajo la sombra del poder se amortizan algunas deudas, se pospone uno que otro plazo, se agilizan los compromisos apremiantes, se cumplen las sentencias pendientes ó se postergan las condenas, pero se saldan todas, absolutamente todas las deudas en un ajuste implacable de cuentas.
El resultado de estas negociaciones ha sido muy variado, dependiendo del agravio y de la amenaza que se pretenda anular: desde los ajusticiamientos entre los caudillos revolucionarios hasta los exilios del Priato, incluyendo los nombramientos plenipotenciarios en embajadas lejanas y las espectaculares aprehensiones de distinguidos personajes de la clase política.
Todos aquellos quienes osaron oponer resistencia alguna a la inercia del poder lo pagaron, lo están pagando ó lo pagarán muy caro: con su dignidad, con su patrimonio, con su libertad, con su lejanía ó con la vida.
Las negociaciones que se realizan en el periodo de transición determinan el porvenir en todas las esferas del poder. Del resultado de esos acuerdos dependerán: el equilibrio de las fuerzas políticas, la tendencia predominante en el régimen, la calidad de vida en la expresidencia y el lugar en la historia oficial.
Por eso, la fecha inicial en la agenda política de Felipe de Jesús Calderón fue el 5 de Septiembre cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación declaró válida la elección del 2 de Julio. A partir de ese día, se realizó una secuencia de acciones estratégicas para identificar a los aliados y a los adversarios y para afianzar los acuerdos: cediendo o exigiendo, castigando lo imperdonable ó perdonando lo cuestionable.
Las primeras concertacesiones de la temporada fueron, en orden insultante y revolvente: la sentencia absolutoria a René Bejarano por la acusación de delito electoral que durante una madrugada dictó el juez 32 de lo Penal, Jesús Ubando López, con sede en el Reclusorio Sur; concluyendo así, el golpeteo enfocado a lastimar la imagen de Andrés Manuel López Obrador.
Otra evidencia de las nefastas negociaciones que se realizan en la penumbra, es la declaración del titular de la Secretaría de la Función Pública, Eduardo Romero, quien indicó que en las auditorias y los resultados que hasta el momento se tienen, no se desprenden elementos para considerar que los hermanitos Bribiesca Sahagún hayan cometido actuaciones indebidas.
Y en un alarde de tecnología, los pájaros en el alambre captaron y difundieron la afectuosa conversación que el senador priísta Emilio Gamboa Patrón sostuvo con Kamel Nacif, mejor conocido como el Padre de todos los bandidos.
Ni la mente más retorcida pudo alguna vez imaginar tantas aberraciones. No hay punto de comparación entre una manzana envenenada y la podredumbre de la política mexicana…por eso, las brujas malvadas declararon su inexorable e inatacable deslinde y exigieron la reivindicación a su estirpe… cacle… cacle…
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
La indignación de las brujas no es para menos. En la historia contemporánea de México, el periodo entre la jornada electoral y la toma de protesta del presidente electo se ha caracterizado por la crueldad con que se saldan las cuentas pendientes; esta temporada entre sexenios es conocida como la “cacería de brujas”, aludiendo a la naturaleza vil y despiadada de los negociadores y a la rabia con que se castiga a los adversarios vencidos… ahí estriba el reclamo de las brujas.
Porque no hay, en leyenda o relato alguno, ninguna bruja tan malvada y cruel como los políticos mexicanos. Durante el inexorable intermedio entre dos sexenios, mientras en la vida cotidiana transcurre un compás de espera, bajo la sombra del poder se amortizan algunas deudas, se pospone uno que otro plazo, se agilizan los compromisos apremiantes, se cumplen las sentencias pendientes ó se postergan las condenas, pero se saldan todas, absolutamente todas las deudas en un ajuste implacable de cuentas.
El resultado de estas negociaciones ha sido muy variado, dependiendo del agravio y de la amenaza que se pretenda anular: desde los ajusticiamientos entre los caudillos revolucionarios hasta los exilios del Priato, incluyendo los nombramientos plenipotenciarios en embajadas lejanas y las espectaculares aprehensiones de distinguidos personajes de la clase política.
Todos aquellos quienes osaron oponer resistencia alguna a la inercia del poder lo pagaron, lo están pagando ó lo pagarán muy caro: con su dignidad, con su patrimonio, con su libertad, con su lejanía ó con la vida.
Las negociaciones que se realizan en el periodo de transición determinan el porvenir en todas las esferas del poder. Del resultado de esos acuerdos dependerán: el equilibrio de las fuerzas políticas, la tendencia predominante en el régimen, la calidad de vida en la expresidencia y el lugar en la historia oficial.
Por eso, la fecha inicial en la agenda política de Felipe de Jesús Calderón fue el 5 de Septiembre cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación declaró válida la elección del 2 de Julio. A partir de ese día, se realizó una secuencia de acciones estratégicas para identificar a los aliados y a los adversarios y para afianzar los acuerdos: cediendo o exigiendo, castigando lo imperdonable ó perdonando lo cuestionable.
Las primeras concertacesiones de la temporada fueron, en orden insultante y revolvente: la sentencia absolutoria a René Bejarano por la acusación de delito electoral que durante una madrugada dictó el juez 32 de lo Penal, Jesús Ubando López, con sede en el Reclusorio Sur; concluyendo así, el golpeteo enfocado a lastimar la imagen de Andrés Manuel López Obrador.
Otra evidencia de las nefastas negociaciones que se realizan en la penumbra, es la declaración del titular de la Secretaría de la Función Pública, Eduardo Romero, quien indicó que en las auditorias y los resultados que hasta el momento se tienen, no se desprenden elementos para considerar que los hermanitos Bribiesca Sahagún hayan cometido actuaciones indebidas.
Y en un alarde de tecnología, los pájaros en el alambre captaron y difundieron la afectuosa conversación que el senador priísta Emilio Gamboa Patrón sostuvo con Kamel Nacif, mejor conocido como el Padre de todos los bandidos.
Ni la mente más retorcida pudo alguna vez imaginar tantas aberraciones. No hay punto de comparación entre una manzana envenenada y la podredumbre de la política mexicana…por eso, las brujas malvadas declararon su inexorable e inatacable deslinde y exigieron la reivindicación a su estirpe… cacle… cacle…
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
martes, septiembre 12, 2006
El sueño de los justos
En algún lugar de la solemnidad, lejos del mundanal ruido y convenientemente a salvo de cualquier amenaza, en un ritual institucional se desvirtuó el cauce de la fuente más valerosa de la ley…
El fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que declara a Felipe Calderón como presidente electo de la República Mexicana para el periodo 2006-2012, constituye la claudicación fragante de los magistrados a ejercer sus atribuciones para promover cambios sociales a través de la jurisprudencia como fuente del derecho.
Ante el proceso electoral más polémico, discutible e inequitativo, los magistrados del TEPJF optaron por apegarse estrictamente a una legislación ambigua que resultó insuficiente, cuando las circunstancias exigían que realizaran una función integradora y no meramente interpretativa.
Lamentablemente, en una evidente falta de independencia y autonomía, los siete magistrados renunciaron a su facultad para crear nuevas figuras jurídicas y solucionar un caso inédito modelando las leyes ya existentes a la realidad.
En el fallo inatacable del tribunal se omitió la concepción misma de la interpretación judicial que se basa en el hecho incontestable de que la realidad suele ser más rica y variada de lo que puede prever el legislador. La ausencia de sentido común y de valor cívico impidió que los magistrados instauraran el recuento, la segunda vuelta o invalidaran la elección.
Y así, en la solemnidad de una ceremonia excluyente prevalecieron las reminiscencias decimonónicas que establecen teóricamente a la ley como la única y principal fuente del derecho; se evaporó la posibilidad de sentar un precedente histórico, esclarecer el proceso electoral y legitimar por medio de la certeza al vencedor.
La resolución del TEPJF expuso a un órgano jurisdiccional sin poder ni autoridad: de nada sirven los tibios extrañamientos de este tribunal administrativo hacia las conductas ilegales en que incurrieron el presidente Fox y la cúpula empresarial, que bien ameritaban la invalidez de la elección.
Es obvio que en las deliberaciones del TEPJF se omitieron los efectos perniciosos de la propaganda política en un ambiente plagado de anomalías e irregularidades de todos los involucrados en el proceso electoral, tampoco se consideró el impacto de los mensajes mediáticos en la idiosincrasia del electorado y mucho menos las exorbitantes erogaciones que por ese concepto beneficiaron a los consorcios televisivos.
Sin embargo, las consecuencias de esta cobardía adquirieron la contundencia institucional, y en una perversa sincronía: se desplegó un blindaje policiaco para delimitar el aura presidencial, se inició el ritual de pleitesía al presidente electo y los primeros en postrarse fueron los tecnócratas del Priato que darán tersura a la transición y a la continuidad económica, Felipe Calderón anunció su gira de agradecimiento y realizó sus primeros acuerdos con la iniciativa privada, los advenedizos se deslindaron de la resistencia civil y se agudizó el punto de inflexión en el perredismo, la Coalición por el Bien de Todos solicitó la revisión de la elección presidencial a la Corte Internacional de Derechos Humanos y simultáneamente el Instituto Federal Electoral anunció la destrucción de las boletas electorales, los medios difundieron el debilitamiento de la resistencia civil en campamentos vacíos y los estragos causados por el clima reemplazaron a los discursos de Andrés Manuel en los titulares informativos.
En la noche del perigeo, la legitimidad deambulaba en el sueño de los justos; la luz de la Luna más bella y esplendorosa del año no disipó las sombras del desencanto y bajo la lluvia incesante la población se empapaba de frustración… porque en la solemnidad de la cobardía institucional se desvirtuó el cauce de la fuente más valerosa de la ley…
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
El fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que declara a Felipe Calderón como presidente electo de la República Mexicana para el periodo 2006-2012, constituye la claudicación fragante de los magistrados a ejercer sus atribuciones para promover cambios sociales a través de la jurisprudencia como fuente del derecho.
Ante el proceso electoral más polémico, discutible e inequitativo, los magistrados del TEPJF optaron por apegarse estrictamente a una legislación ambigua que resultó insuficiente, cuando las circunstancias exigían que realizaran una función integradora y no meramente interpretativa.
Lamentablemente, en una evidente falta de independencia y autonomía, los siete magistrados renunciaron a su facultad para crear nuevas figuras jurídicas y solucionar un caso inédito modelando las leyes ya existentes a la realidad.
En el fallo inatacable del tribunal se omitió la concepción misma de la interpretación judicial que se basa en el hecho incontestable de que la realidad suele ser más rica y variada de lo que puede prever el legislador. La ausencia de sentido común y de valor cívico impidió que los magistrados instauraran el recuento, la segunda vuelta o invalidaran la elección.
Y así, en la solemnidad de una ceremonia excluyente prevalecieron las reminiscencias decimonónicas que establecen teóricamente a la ley como la única y principal fuente del derecho; se evaporó la posibilidad de sentar un precedente histórico, esclarecer el proceso electoral y legitimar por medio de la certeza al vencedor.
La resolución del TEPJF expuso a un órgano jurisdiccional sin poder ni autoridad: de nada sirven los tibios extrañamientos de este tribunal administrativo hacia las conductas ilegales en que incurrieron el presidente Fox y la cúpula empresarial, que bien ameritaban la invalidez de la elección.
Es obvio que en las deliberaciones del TEPJF se omitieron los efectos perniciosos de la propaganda política en un ambiente plagado de anomalías e irregularidades de todos los involucrados en el proceso electoral, tampoco se consideró el impacto de los mensajes mediáticos en la idiosincrasia del electorado y mucho menos las exorbitantes erogaciones que por ese concepto beneficiaron a los consorcios televisivos.
Sin embargo, las consecuencias de esta cobardía adquirieron la contundencia institucional, y en una perversa sincronía: se desplegó un blindaje policiaco para delimitar el aura presidencial, se inició el ritual de pleitesía al presidente electo y los primeros en postrarse fueron los tecnócratas del Priato que darán tersura a la transición y a la continuidad económica, Felipe Calderón anunció su gira de agradecimiento y realizó sus primeros acuerdos con la iniciativa privada, los advenedizos se deslindaron de la resistencia civil y se agudizó el punto de inflexión en el perredismo, la Coalición por el Bien de Todos solicitó la revisión de la elección presidencial a la Corte Internacional de Derechos Humanos y simultáneamente el Instituto Federal Electoral anunció la destrucción de las boletas electorales, los medios difundieron el debilitamiento de la resistencia civil en campamentos vacíos y los estragos causados por el clima reemplazaron a los discursos de Andrés Manuel en los titulares informativos.
En la noche del perigeo, la legitimidad deambulaba en el sueño de los justos; la luz de la Luna más bella y esplendorosa del año no disipó las sombras del desencanto y bajo la lluvia incesante la población se empapaba de frustración… porque en la solemnidad de la cobardía institucional se desvirtuó el cauce de la fuente más valerosa de la ley…
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
martes, agosto 29, 2006
De la gente y los animales
"Él es su amigo, su compañero,
su defensor, su perro.
Usted es su vida, su amor, su líder.
El será suyo, fiel y verdadero
hasta el último latido de su corazón.
Le debe a él, ser digno de tal devoción.”
A: Junior
En algún lugar de la casa, en un estratégico rincón donde se perciben todos los sonidos, se acurruca un celoso guardián: es la más dócil de las fieras y el compañero más agradecido, lleva la lealtad a flor de piel y cubierta de pelos y en su corazón brota la alegría cuando reconoce la voz de su amo…
El proyecto “Gente por los Animales” emprende una búsqueda legítimamente humanista, porque pretende despertar en los seres humanos el músculo adormecido de la generosidad y desterrar la crueldad de la condición humana.
¡Sí! Es una ironía en cuatro patas: encontrar en la superioridad de la especie humana la gratitud hacia las especies pequeñas. Y tal vez parezca un esfuerzo innecesario, porque la visión de los humanos tiende hacia arriba, siempre hacia lo excelso y lo sublime, y difícilmente ubicamos las grandes virtudes en los seres pequeños y sumisos que se postran a nuestros pies.
La soberbia humana surgió en el preciso momento en que los hombres ascendieron a la cima del proceso evolutivo; sin embargo, en el genoma humano existen vestigios de nuestra bestialidad.
Tal vez debido a una cruel mutación o por el capricho de los dioses, mientras el hombre ascendía al mundo de la razón, declinaba su capacidad para la compasión; mientras los humanos nos adueñábamos del planeta y ejercíamos el poder de la superioridad, emergía de nuestras entrañas la capacidad despótica para la crueldad y el castigo.
Y quizás… porque somos imperfectos y estamos inconclusos, porque en realidad somos una supra-especie de monos parlantes y lampiños, o porque nunca hemos perdido la grotesca habilidad para herir a los débiles… pero una multitud inconmensurable de seres humanos da un trato inhumano e inmoral a los animales.
Suponemos que las mascotas sólo son graciosas mientras son cachorros, que su compañía es desechable, que su vida es una bagatela, y que no tienen sentimientos porque no se les permite la entrada al expendio celestial de las almas.
Por nuestra tendencia al consumo, adquirimos mascotas como si fueran objetos, sin asumir ninguna responsabilidad, por eso, los abandonamos en cuanto nos cansa su presencia; y esos animales pierden su hogar y su dignidad, su rincón y su sustento y están destinados a vagar y a mal vivir.
La cuestión es: si somos capaces de infringir un daño, imponer castigos crueles y abandonar a un ser desvalido… ¿existirá alguna diferencia si el desvalido es un ser humano o un animal?
Por eso, todo en la naturaleza obedece a ciclos inexorables y la justicia abarca a todos los seres vivos: en la misma medida en que infringimos un mal a nuestros animales, envilecemos nuestra condición - mal llamada- “humana”.
¿Yo?... Tuve la fortuna de compartir muchas tardes con el “Junior”… un sharpei que le hizo honor a su nombre porque siempre fue feliz como un cachorro; quiero creer que siempre percibió nuestro cariño, que interpretaba todos los tonos de mi voz y que comprendía los mensajes de mi mirada…porque ahora, estoy plenamente convencida que uno “no se conoce a sí mismo hasta que atrapa el reflejo de otros ojos que no sean humanos”.
Humanicémonos. Acérquese al proyecto “Gente por los Animales” y contribuya a esparcir la dignidad a esos pequeños y maravillosos seres que nos entregan el corazón en cada lenguetazo.
Bríndele una oportunidad y un rincón en su vida a la más dócil de las fieras y al compañero más agradecido, a esa mascota con la lealtad cubierta de pelos, en cuyo corazón brotará de nuevo la alegría al reconocer la voz de su nuevo amo…
Gente por los animales
http://genteporlosanimales.mujeresempresarias.com.mx/web
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
su defensor, su perro.
Usted es su vida, su amor, su líder.
El será suyo, fiel y verdadero
hasta el último latido de su corazón.
Le debe a él, ser digno de tal devoción.”
A: Junior
En algún lugar de la casa, en un estratégico rincón donde se perciben todos los sonidos, se acurruca un celoso guardián: es la más dócil de las fieras y el compañero más agradecido, lleva la lealtad a flor de piel y cubierta de pelos y en su corazón brota la alegría cuando reconoce la voz de su amo…
El proyecto “Gente por los Animales” emprende una búsqueda legítimamente humanista, porque pretende despertar en los seres humanos el músculo adormecido de la generosidad y desterrar la crueldad de la condición humana.
¡Sí! Es una ironía en cuatro patas: encontrar en la superioridad de la especie humana la gratitud hacia las especies pequeñas. Y tal vez parezca un esfuerzo innecesario, porque la visión de los humanos tiende hacia arriba, siempre hacia lo excelso y lo sublime, y difícilmente ubicamos las grandes virtudes en los seres pequeños y sumisos que se postran a nuestros pies.
La soberbia humana surgió en el preciso momento en que los hombres ascendieron a la cima del proceso evolutivo; sin embargo, en el genoma humano existen vestigios de nuestra bestialidad.
Tal vez debido a una cruel mutación o por el capricho de los dioses, mientras el hombre ascendía al mundo de la razón, declinaba su capacidad para la compasión; mientras los humanos nos adueñábamos del planeta y ejercíamos el poder de la superioridad, emergía de nuestras entrañas la capacidad despótica para la crueldad y el castigo.
Y quizás… porque somos imperfectos y estamos inconclusos, porque en realidad somos una supra-especie de monos parlantes y lampiños, o porque nunca hemos perdido la grotesca habilidad para herir a los débiles… pero una multitud inconmensurable de seres humanos da un trato inhumano e inmoral a los animales.
Suponemos que las mascotas sólo son graciosas mientras son cachorros, que su compañía es desechable, que su vida es una bagatela, y que no tienen sentimientos porque no se les permite la entrada al expendio celestial de las almas.
Por nuestra tendencia al consumo, adquirimos mascotas como si fueran objetos, sin asumir ninguna responsabilidad, por eso, los abandonamos en cuanto nos cansa su presencia; y esos animales pierden su hogar y su dignidad, su rincón y su sustento y están destinados a vagar y a mal vivir.
La cuestión es: si somos capaces de infringir un daño, imponer castigos crueles y abandonar a un ser desvalido… ¿existirá alguna diferencia si el desvalido es un ser humano o un animal?
Por eso, todo en la naturaleza obedece a ciclos inexorables y la justicia abarca a todos los seres vivos: en la misma medida en que infringimos un mal a nuestros animales, envilecemos nuestra condición - mal llamada- “humana”.
¿Yo?... Tuve la fortuna de compartir muchas tardes con el “Junior”… un sharpei que le hizo honor a su nombre porque siempre fue feliz como un cachorro; quiero creer que siempre percibió nuestro cariño, que interpretaba todos los tonos de mi voz y que comprendía los mensajes de mi mirada…porque ahora, estoy plenamente convencida que uno “no se conoce a sí mismo hasta que atrapa el reflejo de otros ojos que no sean humanos”.
Humanicémonos. Acérquese al proyecto “Gente por los Animales” y contribuya a esparcir la dignidad a esos pequeños y maravillosos seres que nos entregan el corazón en cada lenguetazo.
Bríndele una oportunidad y un rincón en su vida a la más dócil de las fieras y al compañero más agradecido, a esa mascota con la lealtad cubierta de pelos, en cuyo corazón brotará de nuevo la alegría al reconocer la voz de su nuevo amo…
Gente por los animales
http://genteporlosanimales.mujeresempresarias.com.mx/web
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
miércoles, agosto 23, 2006
Donde los senderos se bifurcan
En algún lugar de la historia, cuando las paradojas juegan con el destino, lo que alguna vez fue una tragedia se transforma en comedia, los líderes se envilecen y los ideales se pervierten; es por eso que en el mundo la realidad es fugaz y cambiante, y ya nada es lo mismo, ni es igual…
La resistencia civil pacífica en apoyo al candidato Andrés Manuel López Obrador es la evidencia, clara y contundente, de las incongruencias del destino: el PRD ha perdido hasta el último vestigio del ideario que lo configuró como fuerza política.
Allá en 1988, como consecuencia del fraude electoral perpetrado a favor del candidato oficial Carlos Salinas de Gortari, el Partido de la Revolución Democrática nació como " la expresión política del cambio social y cultural, de la dignidad del pueblo y del progreso, de la expresión de la pluralidad y de la inmensa masa ciudadana todavía no organizada".
En aquel entonces, la idea de construir un partido político nuevo estuvo alentada por la Corriente Democrática, el Movimiento al Socialismo, Fuerzas Progresistas, el Consejo Nacional Obrero y Campesino de México, Partido Liberal Mexicano, Organización Revolucionario Punto Crítico, Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, Convergencia Democrática, y el Partido Mexicano Socialista. Y así, con personalidades íntegras, con talento e inteligencia, valiosas y valientes, se configuró el PRD como el único bastión frente al Priato.
En el discurso inaugural de la Asamblea General Constitutiva del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas establecía que el partido sería “un instrumento de la sociedad, y no tan sólo de sus miembros o dirigentes”; cuya finalidad sería mantener “viva la posibilidad de una transición”.
El ideario de aquel PRD comprendía: restaurar la República al fundar nuevas instituciones en una cultura política de libertad, racionalidad y tolerancia”
Y “sobre estos cimientos sólidos y profundos, contra el régimen caduco del privilegio y la injusticia, del partido de Estado y el corporativismo, de la dependencia y la corrupción, levantaremos una nación de hombres y mujeres libres e iguales ante la ley y ante la vida, una patria democrática y solidaria, un México para los mexicanos todos".
Pero nada es para siempre. El discurso de López Obrador ya no coincide con el ideario original de su partido, resucita las promesas del obsoleto Estado Paternalista y juega con las expectativas de quienes creen que el gobierno solucionará todas sus necesidades. Andrés Manuel ignora que esos tiempos ya se fueron y no volverán, que ahora todo tiene un precio y que el único valor surge del trabajo, que en la globalidad cada quien vive de acuerdo a su capacidad y que cada cual resuelve sus propias necesidades.
Hoy por hoy, el proyecto lopezobradorista sólo plantea que si la resistencia se tornare en insurrección, los perredistas se defenderían con uñas y dientes, atacarían con las placas de los taxis piratas, golpearían con los palos de los puestos ambulantes, madrearían como los porros con las cadenas de los cegeacheros. Y si la victoria les favoreciera, la celebrarían con perfomances callejeros de los artistas e intelectualoides rojillos - quienes en realidad son pirrurris guevones y pandrosos -. Y toda la ciudad sería una inmensa peña bohemia.
Este mega-desmadre de Andrés Manuel deberá ser un hito en la historia del PRD; podría ser un filtro que separe a la escoria de la auténtica izquierda; tal vez, sea la encrucijada donde los senderos se bifurcan, alejando al caudillismo sin ideales de la cultura política marxista sustentada en el materialismo histórico.
Y así, podría surgir de sus cenizas una nueva izquierda, depurada y actualizada, inserta en la globalidad pero con sensibilidad social, muy diferente al actual perredismo… porque en el mundo la realidad es fugaz y cambiante, y ya nada es lo mismo, ni es igual…
12 de Agosto del 2006
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
La resistencia civil pacífica en apoyo al candidato Andrés Manuel López Obrador es la evidencia, clara y contundente, de las incongruencias del destino: el PRD ha perdido hasta el último vestigio del ideario que lo configuró como fuerza política.
Allá en 1988, como consecuencia del fraude electoral perpetrado a favor del candidato oficial Carlos Salinas de Gortari, el Partido de la Revolución Democrática nació como " la expresión política del cambio social y cultural, de la dignidad del pueblo y del progreso, de la expresión de la pluralidad y de la inmensa masa ciudadana todavía no organizada".
En aquel entonces, la idea de construir un partido político nuevo estuvo alentada por la Corriente Democrática, el Movimiento al Socialismo, Fuerzas Progresistas, el Consejo Nacional Obrero y Campesino de México, Partido Liberal Mexicano, Organización Revolucionario Punto Crítico, Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, Convergencia Democrática, y el Partido Mexicano Socialista. Y así, con personalidades íntegras, con talento e inteligencia, valiosas y valientes, se configuró el PRD como el único bastión frente al Priato.
En el discurso inaugural de la Asamblea General Constitutiva del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas establecía que el partido sería “un instrumento de la sociedad, y no tan sólo de sus miembros o dirigentes”; cuya finalidad sería mantener “viva la posibilidad de una transición”.
El ideario de aquel PRD comprendía: restaurar la República al fundar nuevas instituciones en una cultura política de libertad, racionalidad y tolerancia”
Y “sobre estos cimientos sólidos y profundos, contra el régimen caduco del privilegio y la injusticia, del partido de Estado y el corporativismo, de la dependencia y la corrupción, levantaremos una nación de hombres y mujeres libres e iguales ante la ley y ante la vida, una patria democrática y solidaria, un México para los mexicanos todos".
Pero nada es para siempre. El discurso de López Obrador ya no coincide con el ideario original de su partido, resucita las promesas del obsoleto Estado Paternalista y juega con las expectativas de quienes creen que el gobierno solucionará todas sus necesidades. Andrés Manuel ignora que esos tiempos ya se fueron y no volverán, que ahora todo tiene un precio y que el único valor surge del trabajo, que en la globalidad cada quien vive de acuerdo a su capacidad y que cada cual resuelve sus propias necesidades.
Hoy por hoy, el proyecto lopezobradorista sólo plantea que si la resistencia se tornare en insurrección, los perredistas se defenderían con uñas y dientes, atacarían con las placas de los taxis piratas, golpearían con los palos de los puestos ambulantes, madrearían como los porros con las cadenas de los cegeacheros. Y si la victoria les favoreciera, la celebrarían con perfomances callejeros de los artistas e intelectualoides rojillos - quienes en realidad son pirrurris guevones y pandrosos -. Y toda la ciudad sería una inmensa peña bohemia.
Este mega-desmadre de Andrés Manuel deberá ser un hito en la historia del PRD; podría ser un filtro que separe a la escoria de la auténtica izquierda; tal vez, sea la encrucijada donde los senderos se bifurcan, alejando al caudillismo sin ideales de la cultura política marxista sustentada en el materialismo histórico.
Y así, podría surgir de sus cenizas una nueva izquierda, depurada y actualizada, inserta en la globalidad pero con sensibilidad social, muy diferente al actual perredismo… porque en el mundo la realidad es fugaz y cambiante, y ya nada es lo mismo, ni es igual…
12 de Agosto del 2006
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
El gigante de piel morena
“La adversidad tiene el don
de despertar los talentos que
en la prosperidad hubiesen
permanecido dormidos.”
Horacio
En algún lugar de la adversidad, en un entorno lejano y hostil, donde la discriminación transforma la identidad en un peyorativo y distorsiona el trabajo en explotación, ahí, en el horizonte de la desventura, emergió la templanza para llevar la dignidad a flor de piel…
Los migrantes indocumentados subsisten en un ambiente hostil, toleran injusticias y abusos; sin más patrimonio que su fuerza de trabajo, se someten a la explotación de sus patrones, y viven temerosos en la porción más débil de la segregación racial.
Pero así como una frontera que delimita la pobreza y el porvenir, todo en este mundo tiene un límite: y las tendencias neofascistas y xenofóbicas de los legisladores y las autoridades norteamericanas ya traspasaron los márgenes del racismo y la explotación.
Por eso, las manifestaciones de la comunidad hispana en Norteamérica a favor de los derechos de los inmigrantes y en contra de la iniciativa de ley HR4437, conocida como la Ley Sensenbrenner que criminaliza a los trabajadores indocumentados, constituyeron la evidencia, insoslayable y contundente, de las virtudes que surgen en circunstancias adversas.
Ese fue un movimiento social sin precedentes en Norteamérica: el impacto de las protestas en contra de la reforma migratoria de George Bush se expandió rápidamente a varios estados norteamericanos, y decenas de miles de latinoamericanos participaron en las marchas pacíficas en defensa de la dignidad de los inmigrantes. Fueron explícitos el poder de convocatoria, la solidaridad de la comunidad latina, y las extensas redes humanitarias que han formado los inmigrantes en el tejido social norteamericano.
Sin embargo, en esta manifestación convergen miradas y percepciones contradictorias, procedentes de realidades ajenas y excluyentes.
La administración pública reparó en la existencia de los paisanos cuando las remesas enviadas por doce millones de trabajadores mexicanos indocumentados en Norteamérica alcanzaron el segundo lugar en el ingreso nacional, solamente superado por los ingresos provenientes del petróleo. Y por eso, en el Senado Norteamericano se estudia la iniciativa de imponer un cargo adicional del 5% a las transferencias electrónicas de dinero de los indocumentados.
Desde la perspectiva de la política exterior, el fenómeno migratorio nunca ha sido prioritario para la cancillería mexicana que ha demostrado su inutilidad y sometimiento a las exigencias de los gobiernos estadounidenses. Y peor aún, se agudiza el riesgo de una intervención económica extranjera con el pretexto de fortalecer la agricultura mexicana e impulsar la creación de empleos para detener el flujo de trabajadores indocumentados a Norteamérica y solucionar el problema de la inmigración ilegal.
Desde la comodidad de las clases medias y altas, la realidad de los indocumentados se sintetiza en las imágenes de un noticiero porque viven en un mundo ajeno a la pobreza, ostentan una identidad vacía imitando modas y patrones extranjeros, son el eco inconsciente de un desdén generalizado hacia los inmigrantes; carecen de sensibilidad para solidarizarse con sus compatriotas en desgracia, pues la idea de abstenerse de cruzar la frontera para ir a comprar bagatelas o un galón de leche es una catástrofe inaudita.
Pero desde cualquier perspectiva, la comunidad de inmigrantes en Norteamérica ha manifestado lo que ninguna instancia o autoridad ha reconocido: el potencial y la influencia económica de los indocumentados en la generación de la riqueza en la nación más poderosa del mundo.
Han trascendido la frontera de la discriminación y despertaron al gigante de la raza bronce que reivindicará el color de sus nostalgias… porque allá, en el horizonte de la desventura, emergió la templanza para llevar la dignidad a flor de piel…morena!
26 de Marzo del 2006
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
de despertar los talentos que
en la prosperidad hubiesen
permanecido dormidos.”
Horacio
En algún lugar de la adversidad, en un entorno lejano y hostil, donde la discriminación transforma la identidad en un peyorativo y distorsiona el trabajo en explotación, ahí, en el horizonte de la desventura, emergió la templanza para llevar la dignidad a flor de piel…
Los migrantes indocumentados subsisten en un ambiente hostil, toleran injusticias y abusos; sin más patrimonio que su fuerza de trabajo, se someten a la explotación de sus patrones, y viven temerosos en la porción más débil de la segregación racial.
Pero así como una frontera que delimita la pobreza y el porvenir, todo en este mundo tiene un límite: y las tendencias neofascistas y xenofóbicas de los legisladores y las autoridades norteamericanas ya traspasaron los márgenes del racismo y la explotación.
Por eso, las manifestaciones de la comunidad hispana en Norteamérica a favor de los derechos de los inmigrantes y en contra de la iniciativa de ley HR4437, conocida como la Ley Sensenbrenner que criminaliza a los trabajadores indocumentados, constituyeron la evidencia, insoslayable y contundente, de las virtudes que surgen en circunstancias adversas.
Ese fue un movimiento social sin precedentes en Norteamérica: el impacto de las protestas en contra de la reforma migratoria de George Bush se expandió rápidamente a varios estados norteamericanos, y decenas de miles de latinoamericanos participaron en las marchas pacíficas en defensa de la dignidad de los inmigrantes. Fueron explícitos el poder de convocatoria, la solidaridad de la comunidad latina, y las extensas redes humanitarias que han formado los inmigrantes en el tejido social norteamericano.
Sin embargo, en esta manifestación convergen miradas y percepciones contradictorias, procedentes de realidades ajenas y excluyentes.
La administración pública reparó en la existencia de los paisanos cuando las remesas enviadas por doce millones de trabajadores mexicanos indocumentados en Norteamérica alcanzaron el segundo lugar en el ingreso nacional, solamente superado por los ingresos provenientes del petróleo. Y por eso, en el Senado Norteamericano se estudia la iniciativa de imponer un cargo adicional del 5% a las transferencias electrónicas de dinero de los indocumentados.
Desde la perspectiva de la política exterior, el fenómeno migratorio nunca ha sido prioritario para la cancillería mexicana que ha demostrado su inutilidad y sometimiento a las exigencias de los gobiernos estadounidenses. Y peor aún, se agudiza el riesgo de una intervención económica extranjera con el pretexto de fortalecer la agricultura mexicana e impulsar la creación de empleos para detener el flujo de trabajadores indocumentados a Norteamérica y solucionar el problema de la inmigración ilegal.
Desde la comodidad de las clases medias y altas, la realidad de los indocumentados se sintetiza en las imágenes de un noticiero porque viven en un mundo ajeno a la pobreza, ostentan una identidad vacía imitando modas y patrones extranjeros, son el eco inconsciente de un desdén generalizado hacia los inmigrantes; carecen de sensibilidad para solidarizarse con sus compatriotas en desgracia, pues la idea de abstenerse de cruzar la frontera para ir a comprar bagatelas o un galón de leche es una catástrofe inaudita.
Pero desde cualquier perspectiva, la comunidad de inmigrantes en Norteamérica ha manifestado lo que ninguna instancia o autoridad ha reconocido: el potencial y la influencia económica de los indocumentados en la generación de la riqueza en la nación más poderosa del mundo.
Han trascendido la frontera de la discriminación y despertaron al gigante de la raza bronce que reivindicará el color de sus nostalgias… porque allá, en el horizonte de la desventura, emergió la templanza para llevar la dignidad a flor de piel…morena!
26 de Marzo del 2006
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
Una patria sin geografía
En algún lugar de la identidad, donde se desvanecen las coordenadas de la patria, cuando el éxodo culmina en los linderos de la marginación, trascendiendo las distancias y las diferencias, florece una nación sin territorio donde germinan las creencias y anidan las querencias, porque en el relieve de la hostilidad, la migración es una planta que sobrevive sin raíces…
La comunidad de migrantes indocumentados en Norteamérica traspasó las fronteras de las minorías en el preciso momento en que manifestó su influencia en la economía, su participación en la generación de la riqueza, su intervención en el mercado y en el funcionamiento de la sociedad que los discrimina. Hoy por hoy, los migrantes ilegales constituyen una inmensa y contundente minoría.
La relevancia que alcanzó el problema migratorio no es un avance en las relaciones bilaterales, ni el resultado de las negociaciones en la política exterior. El gobierno de Vicente Fox confundió la diplomacia con el servilismo, y la paranoica administración de George Bush buscó enemigos hasta por debajo de la tierra, en los yacimientos petroleros.
El éxito alcanzado por las movilizaciones y las manifestaciones contra la criminilización de los trabadores indocumentados se debe a la solidaridad de
todos los migrantes, al poder de convocatoria de los líderes en la comunidad hispana, y sobre todo, a la empatía que circula a través de las redes que han
trazado en el tejido social norteamericano.
El fenómeno migratorio no puede restringirse en una ley, ni limitarse a un espacio geográfico, porque corresponde a un tejido social más complejo que el encuentro de culturas diferenciadas, y sus repercusiones exceden al desencuentro de idiosincrasias. La migración es el génesis de una nación sin geografía.
Antonio Navalón conceptualiza la realidad migratoria en Tijuana como la “Tercera Nación” en cuyo espacio metafísico se fusionan y coexisten varias culturas y nacionalidades en franca indiferencia respecto a los gobiernos, las leyes y los patrones sociales.
Pero más allá de la Tercera Nación, se extiende una red de lazos afectivos que involucran a propios y extraños, a ciudadanos norteamericanos y a extranjeros ilegales.
La comunidad de migrantes hispanos que actualmente radica en Norteamérica es muy distinta a los inmigrantes que conformaron ese país. Los inmigrantes asimilaron las costumbres del país anfitrión; en cambio, los migrantes nunca renuncian a sus tradiciones y transforman en manera significativa el entorno, impregnando su espacio vital con los colores y sabores de su identidad.
Esa patria sin territorio constituye la resistencia a la asimilación cultural, porque cada migrante lleva consigo a su nación como un legado indeleble. Sin embargo, la coexistencia de identidades diferenciadas en territorio norteamericano no ha se desplazado a la confrontación.
A pesar del desdén y la discriminación de la que son objeto, la comunidad de migrantes hispanos ha logrado transformar su ambiente involucrando a los ciudadanos norteamericanos en su espacio vital. Desde los estratos sociales más desprotegidos se han tejido lazos afectivos y extensas redes de empatía.
El ejemplo más esclarecedor es el cariño de los bebés y los pequeños norteamericanos por sus niñeras mexicanas. De igual forma, los empleadores han adquirido el gusto por los sabores mexicanos y tiende a generalizarse el idioma español como segunda lengua.
Por eso, sea cual fuere el resultado de la reforma migratoria, la patria sin geografía confirmará su independencia de la leyes y de los estados, será un fenómeno global en el siglo de las migraciones… porque más allá de los linderos de la marginación, trascendiendo las distancias y las diferencias, florece una nación sin territorio donde germinan las creencias y anidan las querencias, porque en el relieve de la hostilidad, la migración es una planta que sobrevive sin raíces…
9 de Abril del 2006
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
La comunidad de migrantes indocumentados en Norteamérica traspasó las fronteras de las minorías en el preciso momento en que manifestó su influencia en la economía, su participación en la generación de la riqueza, su intervención en el mercado y en el funcionamiento de la sociedad que los discrimina. Hoy por hoy, los migrantes ilegales constituyen una inmensa y contundente minoría.
La relevancia que alcanzó el problema migratorio no es un avance en las relaciones bilaterales, ni el resultado de las negociaciones en la política exterior. El gobierno de Vicente Fox confundió la diplomacia con el servilismo, y la paranoica administración de George Bush buscó enemigos hasta por debajo de la tierra, en los yacimientos petroleros.
El éxito alcanzado por las movilizaciones y las manifestaciones contra la criminilización de los trabadores indocumentados se debe a la solidaridad de
todos los migrantes, al poder de convocatoria de los líderes en la comunidad hispana, y sobre todo, a la empatía que circula a través de las redes que han
trazado en el tejido social norteamericano.
El fenómeno migratorio no puede restringirse en una ley, ni limitarse a un espacio geográfico, porque corresponde a un tejido social más complejo que el encuentro de culturas diferenciadas, y sus repercusiones exceden al desencuentro de idiosincrasias. La migración es el génesis de una nación sin geografía.
Antonio Navalón conceptualiza la realidad migratoria en Tijuana como la “Tercera Nación” en cuyo espacio metafísico se fusionan y coexisten varias culturas y nacionalidades en franca indiferencia respecto a los gobiernos, las leyes y los patrones sociales.
Pero más allá de la Tercera Nación, se extiende una red de lazos afectivos que involucran a propios y extraños, a ciudadanos norteamericanos y a extranjeros ilegales.
La comunidad de migrantes hispanos que actualmente radica en Norteamérica es muy distinta a los inmigrantes que conformaron ese país. Los inmigrantes asimilaron las costumbres del país anfitrión; en cambio, los migrantes nunca renuncian a sus tradiciones y transforman en manera significativa el entorno, impregnando su espacio vital con los colores y sabores de su identidad.
Esa patria sin territorio constituye la resistencia a la asimilación cultural, porque cada migrante lleva consigo a su nación como un legado indeleble. Sin embargo, la coexistencia de identidades diferenciadas en territorio norteamericano no ha se desplazado a la confrontación.
A pesar del desdén y la discriminación de la que son objeto, la comunidad de migrantes hispanos ha logrado transformar su ambiente involucrando a los ciudadanos norteamericanos en su espacio vital. Desde los estratos sociales más desprotegidos se han tejido lazos afectivos y extensas redes de empatía.
El ejemplo más esclarecedor es el cariño de los bebés y los pequeños norteamericanos por sus niñeras mexicanas. De igual forma, los empleadores han adquirido el gusto por los sabores mexicanos y tiende a generalizarse el idioma español como segunda lengua.
Por eso, sea cual fuere el resultado de la reforma migratoria, la patria sin geografía confirmará su independencia de la leyes y de los estados, será un fenómeno global en el siglo de las migraciones… porque más allá de los linderos de la marginación, trascendiendo las distancias y las diferencias, florece una nación sin territorio donde germinan las creencias y anidan las querencias, porque en el relieve de la hostilidad, la migración es una planta que sobrevive sin raíces…
9 de Abril del 2006
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
Darwin globalizado
En algún lugar de la hegemonía, más allá de la oferta y la demanda, donde se estandartizan los criterios y se uniforman las actitudes, las leyes del mercado transforman a los individuos en consumidores y cuantifican con precisión implacable el destino de las multitudes involucradas en la globalización.
Desde siempre, el comercio ha logrado el acercamiento entre pueblos distantes y ha facilitado la comprensión de costumbres ajenas y extrañas; de aquel diálogo entre las culturas la idiosincrasia se tornó receptiva y el criterio adquirió amplitud y apertura.
Y así, de cuando en cuando, la humanidad debe adaptarse a los nuevos entornos sociales provocados por las transformaciones en la actividad económica: los gremios artesanales se desvanecieron cuando los primeros intrépidos con visión y dinero instalaron las primeras fábricas; el arte se cotizó en el mercado cuando los artistas se divorciaron de los príncipes y de los mecenas; y hoy por hoy, debemos adaptarnos al entorno globalizado y pensar que ya nada es para siempre, que todo lo que existe en el mundo tiene un precio, y que la obsolescencia es inmediata.
Porque la globalización, por todos tan temida y por pocos bien ponderada, ya llegó para quedarse, con sus virtudes y sus vicios, sus bondades y sus calamidades. Es por eso que se ha esparcido una nueva ideología en la que nada es indispensable y todo es desechable; también por eso, se desvanecen las identidades en un inconsciente colectivo efímero, manipulable, voluble y fugaz; pero sobre todo, es por eso que los seres humanos, ahora consumidores, se clasifican únicamente de acuerdo a sus hábitos de consumo.
Es cierto que ahora no hay fronteras que limiten la comunicación, y que el tiempo y las distancias son, literal y efectivamente, relativos; pero también es cierto que el acceso indiscriminado a la información actualizada vertiginosamente reduce el lapso de tiempo que el cerebro humano requiere para la reflexión.
Es verdad que ahora es posible encontrar una matrushka rusa en el aparador de una de las boutiques de una importante cadena de tarugadas en cualquiera de las plazas comerciales del mundo civilizado; pero también es innegable que la versión actualizada de la vida transcurre en esas esplendorosas e imponentes plazas construidas con el mismo diseño y colores similares, en un ambiente impersonal provocado por la misma mezcla de helio que enfría el aire respirable.
Por lo tanto: aceptemos que la globalización es mucho más que una palabreja dominguera de algún intelectualoide trasnochado, y para involucrarnos en este desgarriate es necesario reconocer que como país en la ubicuidad del mercado mundial, no tenemos el liderazgo en ninguna de las actividades productivas, que arrastramos un vergonzoso rezago educativo y conservamos al alza el índice de la población en condiciones de pobreza extrema… Luego entonces: en éstas nefastas condiciones: ¿es posible, justo y necesario buscar el sueño globalizado?
Es posible, es justo y es necesario. Porque en estos días globalizados Darwin sigue vigente, y debemos adaptarnos para no sucumbir en esta aldea sin fronteras saturada de mercancías, bajo la sombra de una hegemonía que impone usos y costumbres, estandariza criterios y dicta el rumbo y del pensamiento.
Para adaptarnos, dejemos de llorar por las carencias, y en cambio, valoremos nuestras aptitudes y suficiencias, porque no todo lo que se vende es tangible y concreto. Para integrarse al mundo globalizado sería suficiente identificar una necesidad que podamos satisfacer y cotizarnos en el mercado.
Y de una vez por todas, dejemos de luchar contra lo inexorable y evolucionemos, porque hoy por hoy, en este planeta, el tiempo ya es asincrónico, ahora el espacio es virtual, lo único que no se detiene es la globalización, y los actuales pecados capitales son el anacronismo y el aislamiento.
28 de Agosto del 2005
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
Desde siempre, el comercio ha logrado el acercamiento entre pueblos distantes y ha facilitado la comprensión de costumbres ajenas y extrañas; de aquel diálogo entre las culturas la idiosincrasia se tornó receptiva y el criterio adquirió amplitud y apertura.
Y así, de cuando en cuando, la humanidad debe adaptarse a los nuevos entornos sociales provocados por las transformaciones en la actividad económica: los gremios artesanales se desvanecieron cuando los primeros intrépidos con visión y dinero instalaron las primeras fábricas; el arte se cotizó en el mercado cuando los artistas se divorciaron de los príncipes y de los mecenas; y hoy por hoy, debemos adaptarnos al entorno globalizado y pensar que ya nada es para siempre, que todo lo que existe en el mundo tiene un precio, y que la obsolescencia es inmediata.
Porque la globalización, por todos tan temida y por pocos bien ponderada, ya llegó para quedarse, con sus virtudes y sus vicios, sus bondades y sus calamidades. Es por eso que se ha esparcido una nueva ideología en la que nada es indispensable y todo es desechable; también por eso, se desvanecen las identidades en un inconsciente colectivo efímero, manipulable, voluble y fugaz; pero sobre todo, es por eso que los seres humanos, ahora consumidores, se clasifican únicamente de acuerdo a sus hábitos de consumo.
Es cierto que ahora no hay fronteras que limiten la comunicación, y que el tiempo y las distancias son, literal y efectivamente, relativos; pero también es cierto que el acceso indiscriminado a la información actualizada vertiginosamente reduce el lapso de tiempo que el cerebro humano requiere para la reflexión.
Es verdad que ahora es posible encontrar una matrushka rusa en el aparador de una de las boutiques de una importante cadena de tarugadas en cualquiera de las plazas comerciales del mundo civilizado; pero también es innegable que la versión actualizada de la vida transcurre en esas esplendorosas e imponentes plazas construidas con el mismo diseño y colores similares, en un ambiente impersonal provocado por la misma mezcla de helio que enfría el aire respirable.
Por lo tanto: aceptemos que la globalización es mucho más que una palabreja dominguera de algún intelectualoide trasnochado, y para involucrarnos en este desgarriate es necesario reconocer que como país en la ubicuidad del mercado mundial, no tenemos el liderazgo en ninguna de las actividades productivas, que arrastramos un vergonzoso rezago educativo y conservamos al alza el índice de la población en condiciones de pobreza extrema… Luego entonces: en éstas nefastas condiciones: ¿es posible, justo y necesario buscar el sueño globalizado?
Es posible, es justo y es necesario. Porque en estos días globalizados Darwin sigue vigente, y debemos adaptarnos para no sucumbir en esta aldea sin fronteras saturada de mercancías, bajo la sombra de una hegemonía que impone usos y costumbres, estandariza criterios y dicta el rumbo y del pensamiento.
Para adaptarnos, dejemos de llorar por las carencias, y en cambio, valoremos nuestras aptitudes y suficiencias, porque no todo lo que se vende es tangible y concreto. Para integrarse al mundo globalizado sería suficiente identificar una necesidad que podamos satisfacer y cotizarnos en el mercado.
Y de una vez por todas, dejemos de luchar contra lo inexorable y evolucionemos, porque hoy por hoy, en este planeta, el tiempo ya es asincrónico, ahora el espacio es virtual, lo único que no se detiene es la globalización, y los actuales pecados capitales son el anacronismo y el aislamiento.
28 de Agosto del 2005
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
Negra consentida
En algún lugar de la política, donde la diplomacia se ampara bajo las vicisitudes del idioma, existe un patrón de medida para calcular, entre otras cosas, el tamaño del miedo, la firmeza de las convicciones y los límites de la ambición.
Existen mil y un palabras para decir y desdecir lo dicho, para desviar la atención y para suavizar la vergüenza; sin embargo, las intenciones que motivaron una desafortunada declaración yacen por debajo del escarnio y el ridículo, porque la discriminación y la xenofobia de los norteamericanos se desvanecieron ante la indignación exacerbada de los presuntos ofendidos.
Es obvio que nuestro mandatario es un personaje empresarial sui generis y que la lectura no es uno de sus hábitos, que no tiene a un funcionario pensante encargado de la redacción de sus discursos, y tal parece que nadie en el gabinete es capaz de hilvanarle dos frases coherentes y que el drama literario del sexenio podría titularse: “Fox no tiene quien le escriba”. Sin embargo, el error en la famosa declaración discriminatoria consiste, tan sólo, en las atribuciones de un adjetivo.
Y después de tantas alharacas, diatribas y peroratas vacías, el único dato firme indica que la discrepancia en los idiomas corresponde a la diferencia en las idiosincrasias. Mientras en el territorio estadounidense el adjetivo “negro” es considerado un peyorativo despótico y ofensivo, aquí en México, es un color de la piel que denota calidez… allá dicen negro para ofender, y en mi casa me dicen negra de cariño. Porque las palabras de un idioma también expresan la condición humana de los hablantes. Más allá de los signos y los sintagmas, el lenguaje comunica el estado anímico del inconsciente colectivo.
Y en el idioma español, en toda Hispanoamérica, la cantidad de modismos se reproduce paulatina y consuetudinariamente, porque tenemos quinientos años asimilando a nuestro idioma las voces extranjeras y adaptando a nuestra cotidianidad las ideas ajenas. Tenemos una historia plena en sincretismos, un lenguaje pletórico y expresivo y una mentalidad incluyente, porque somos una nación de piel de bronce y corazón cálido que aprendió a querer a los extraños.
El ridículo y el escándalo político por una palabreja y la calidad oficial de una disculpa hicieron evidentes las profundas diferencias entre nuestro idioma e idiosincrasia respecto al país norteamericano. Mientras aquí se fundieron todas las razas creando una nación mestiza, allá se dedicaron a exterminar a los pobladores originales del suelo americano; cuando acá se asimilaron las costumbres y las ideas de los extranjeros, allá desterraron la cultura y la filosofía de los pueblos autóctonos para instaurar un compendio de hábitos incomprensibles importados por los contingentes de inmigrantes que se adjudicaron aquel territorio.
Además de las idiosincrasias, las pasiones y las emociones son diferentes: mientras aquí somos expertos en invasiones, allá son expansionistas por naturaleza. Por eso, mientras aquí una invasión es una de tantas contingencias; allá, el tamaño del miedo a una invasión equivale a la longitud del muro fronterizo que pretenden construir.
Y aunque esgriman todos los argumentos disponibles en su idioma, persiste en Norteamérica la naturaleza racista de sus convicciones. Porque las cacerías de ilegales, el rechazo y la explotación a los indocumentados en cuyo trabajo se sustenta su economía, el silencio y la indiferencia de toda la población ante los abusos y la xenofobia, son los síntomas inequívocos de una actitud generalizada, de un perverso inconsciente colectivo.
Por eso, debemos ignorar los parámetros económicos que determinan el desarrollo de los países; son más contundentes las palabras que revelan la condición humana de los pobladores…
¿Yo? … No me siento ni más menos que nadie, pero cuando estoy triste, en encanta que me canten “Negra Consentida”.
6 de Octubre del 2005
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
Existen mil y un palabras para decir y desdecir lo dicho, para desviar la atención y para suavizar la vergüenza; sin embargo, las intenciones que motivaron una desafortunada declaración yacen por debajo del escarnio y el ridículo, porque la discriminación y la xenofobia de los norteamericanos se desvanecieron ante la indignación exacerbada de los presuntos ofendidos.
Es obvio que nuestro mandatario es un personaje empresarial sui generis y que la lectura no es uno de sus hábitos, que no tiene a un funcionario pensante encargado de la redacción de sus discursos, y tal parece que nadie en el gabinete es capaz de hilvanarle dos frases coherentes y que el drama literario del sexenio podría titularse: “Fox no tiene quien le escriba”. Sin embargo, el error en la famosa declaración discriminatoria consiste, tan sólo, en las atribuciones de un adjetivo.
Y después de tantas alharacas, diatribas y peroratas vacías, el único dato firme indica que la discrepancia en los idiomas corresponde a la diferencia en las idiosincrasias. Mientras en el territorio estadounidense el adjetivo “negro” es considerado un peyorativo despótico y ofensivo, aquí en México, es un color de la piel que denota calidez… allá dicen negro para ofender, y en mi casa me dicen negra de cariño. Porque las palabras de un idioma también expresan la condición humana de los hablantes. Más allá de los signos y los sintagmas, el lenguaje comunica el estado anímico del inconsciente colectivo.
Y en el idioma español, en toda Hispanoamérica, la cantidad de modismos se reproduce paulatina y consuetudinariamente, porque tenemos quinientos años asimilando a nuestro idioma las voces extranjeras y adaptando a nuestra cotidianidad las ideas ajenas. Tenemos una historia plena en sincretismos, un lenguaje pletórico y expresivo y una mentalidad incluyente, porque somos una nación de piel de bronce y corazón cálido que aprendió a querer a los extraños.
El ridículo y el escándalo político por una palabreja y la calidad oficial de una disculpa hicieron evidentes las profundas diferencias entre nuestro idioma e idiosincrasia respecto al país norteamericano. Mientras aquí se fundieron todas las razas creando una nación mestiza, allá se dedicaron a exterminar a los pobladores originales del suelo americano; cuando acá se asimilaron las costumbres y las ideas de los extranjeros, allá desterraron la cultura y la filosofía de los pueblos autóctonos para instaurar un compendio de hábitos incomprensibles importados por los contingentes de inmigrantes que se adjudicaron aquel territorio.
Además de las idiosincrasias, las pasiones y las emociones son diferentes: mientras aquí somos expertos en invasiones, allá son expansionistas por naturaleza. Por eso, mientras aquí una invasión es una de tantas contingencias; allá, el tamaño del miedo a una invasión equivale a la longitud del muro fronterizo que pretenden construir.
Y aunque esgriman todos los argumentos disponibles en su idioma, persiste en Norteamérica la naturaleza racista de sus convicciones. Porque las cacerías de ilegales, el rechazo y la explotación a los indocumentados en cuyo trabajo se sustenta su economía, el silencio y la indiferencia de toda la población ante los abusos y la xenofobia, son los síntomas inequívocos de una actitud generalizada, de un perverso inconsciente colectivo.
Por eso, debemos ignorar los parámetros económicos que determinan el desarrollo de los países; son más contundentes las palabras que revelan la condición humana de los pobladores…
¿Yo? … No me siento ni más menos que nadie, pero cuando estoy triste, en encanta que me canten “Negra Consentida”.
6 de Octubre del 2005
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
Líneas, fronteras y climas
En algún lugar de la cosmogonía, en el principio de los tiempos emergieron del caos las leyes de la naturaleza, y desde entonces, el color de la piel coincide con el clima, el ocaso se inicia en el oeste, en los polos existen los hielos perpetuos y la prosperidad obedece a la fuerza magnética del planeta.
En la geografía económica y social del planeta aún persisten los límites legendarios que dividen a la humanidad: la línea Este- Oeste separa las naciones civilizadas y las arcaicas; la línea Norte-Sur aleja a los pobres de los ricos. La influencia contundente e irreversible de las leyes universales de la física y la biología en la especie humana se agudiza con las tendencias sociales; de esta manera, la frialdad de los polos, la prosperidad y el racismo se concentran en el norte occidental, mientras en el sur y en el poniente prevalece la calidez, el desamparo y la humildad.
Hoy por hoy, este argumento, que algunas veces fue considerado como un enfoque innovador y otras como una ingenua explicación, se actualiza y se reedita con el resurgimiento de aquellas aberraciones que se creían exitosamente superadas cuando la modernidad proclamó el triunfo de la razón sobre las ideas absolutas y totalizantes.
Ahora, las líneas imaginarias que polarizan a la humanidad se agudizan y reubican: las diferencias existenciales Norte-Sur ahora son más profundas y se traducen en la contradicción Trabajo vs. Dignidad; y la estratificación de las naciones obedece ahora al Eje del Mal que establece la lucha entre el Terrorismo y la Democracia.
Por eso, quienes creían que los genocidios se extinguieron con la derrota del nazismo duermen el sueño de los justos, y todos aquellos que celebraron la caída del Muro del Berlín deberían condenar ahora la xenofobia en la frontera de Arizona.
El neo-nazismo con sus cabezas rapadas y el KKK actualizado construyen el nuevo muro de la ignominia en la frontera entre México y EUA. En el país donde el trabajo es un fetiche y el ocio es un placebo, las víctimas de la discriminación son ahora estigmatizadas por el desempleo, que ahora coincide con el color de su piel.
Porque ahora, hacia el norte se concentran los sueños, la riqueza y la prosperidad, la libertad y el porvenir, pero ese mundo feliz y fantástico se sustenta en la explotación de los trabajadores indocumentados.
Y en esta época, cuando los grandes relatos han fracasado, y en la geografía del empleo, los efectos actuales de la línea Norte-Sur conforman un flujo, tenue pero persistente, que se inicia con la migración ilegal, la que provee a los empresarios norteamericanos de mano obra barata de trabajadores que realizan todas las tareas que nadie en ese país quiere realizar; la explotación de los trabajadores ilegales genera excedentes de producción a bajo costo, lo que incrementa las ganancias en el mercado; del infra-sueldo que reciben los trabajadores ilegales se conforman las remesas de dinero que se envían a nuestro país y que ya constituyen la segunda fuente de ingresos en el PIB (sólo la superan las divisas generadas en PEMEX); esas remesas le permiten subsistir a cientos de familias en el agro mexicano, y parte de esas remesas se destina para pagar el traslado a la frontera de otros aspirantes a indocumentados; el cruce ilegal por la frontera cada vez es más costoso por el aumento en las medidas de seguridad y la paranoia en la frontera norteamericana; sin embargo, la desesperación y el ingenio seguirán siendo la única tecnología para burlar cualquier control aduanal.
Pero, a pesar de las líneas imaginarias, ni los límites de la geografía económica ni las justificaciones de la nueva versión de los vencidos logran convencerme de la superioridad de los unos sobre los otros… y creo que nunca la aceptaré… tal vez, si yo hubiera nacido en un clima más frío, mi piel hubiera sido más blanca, mi estupidez más grande y mi corazón más duro…
3 de Abril del 2005
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
En la geografía económica y social del planeta aún persisten los límites legendarios que dividen a la humanidad: la línea Este- Oeste separa las naciones civilizadas y las arcaicas; la línea Norte-Sur aleja a los pobres de los ricos. La influencia contundente e irreversible de las leyes universales de la física y la biología en la especie humana se agudiza con las tendencias sociales; de esta manera, la frialdad de los polos, la prosperidad y el racismo se concentran en el norte occidental, mientras en el sur y en el poniente prevalece la calidez, el desamparo y la humildad.
Hoy por hoy, este argumento, que algunas veces fue considerado como un enfoque innovador y otras como una ingenua explicación, se actualiza y se reedita con el resurgimiento de aquellas aberraciones que se creían exitosamente superadas cuando la modernidad proclamó el triunfo de la razón sobre las ideas absolutas y totalizantes.
Ahora, las líneas imaginarias que polarizan a la humanidad se agudizan y reubican: las diferencias existenciales Norte-Sur ahora son más profundas y se traducen en la contradicción Trabajo vs. Dignidad; y la estratificación de las naciones obedece ahora al Eje del Mal que establece la lucha entre el Terrorismo y la Democracia.
Por eso, quienes creían que los genocidios se extinguieron con la derrota del nazismo duermen el sueño de los justos, y todos aquellos que celebraron la caída del Muro del Berlín deberían condenar ahora la xenofobia en la frontera de Arizona.
El neo-nazismo con sus cabezas rapadas y el KKK actualizado construyen el nuevo muro de la ignominia en la frontera entre México y EUA. En el país donde el trabajo es un fetiche y el ocio es un placebo, las víctimas de la discriminación son ahora estigmatizadas por el desempleo, que ahora coincide con el color de su piel.
Porque ahora, hacia el norte se concentran los sueños, la riqueza y la prosperidad, la libertad y el porvenir, pero ese mundo feliz y fantástico se sustenta en la explotación de los trabajadores indocumentados.
Y en esta época, cuando los grandes relatos han fracasado, y en la geografía del empleo, los efectos actuales de la línea Norte-Sur conforman un flujo, tenue pero persistente, que se inicia con la migración ilegal, la que provee a los empresarios norteamericanos de mano obra barata de trabajadores que realizan todas las tareas que nadie en ese país quiere realizar; la explotación de los trabajadores ilegales genera excedentes de producción a bajo costo, lo que incrementa las ganancias en el mercado; del infra-sueldo que reciben los trabajadores ilegales se conforman las remesas de dinero que se envían a nuestro país y que ya constituyen la segunda fuente de ingresos en el PIB (sólo la superan las divisas generadas en PEMEX); esas remesas le permiten subsistir a cientos de familias en el agro mexicano, y parte de esas remesas se destina para pagar el traslado a la frontera de otros aspirantes a indocumentados; el cruce ilegal por la frontera cada vez es más costoso por el aumento en las medidas de seguridad y la paranoia en la frontera norteamericana; sin embargo, la desesperación y el ingenio seguirán siendo la única tecnología para burlar cualquier control aduanal.
Pero, a pesar de las líneas imaginarias, ni los límites de la geografía económica ni las justificaciones de la nueva versión de los vencidos logran convencerme de la superioridad de los unos sobre los otros… y creo que nunca la aceptaré… tal vez, si yo hubiera nacido en un clima más frío, mi piel hubiera sido más blanca, mi estupidez más grande y mi corazón más duro…
3 de Abril del 2005
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
Dominio y alienación
En algún lugar legendario, perdido en el pasado remoto, durante el amanecer de la conciencia, el horizonte de las posibilidades del hombre se expandió en aquel instante en el que la mano se transformó en la herramienta indispensable para dominar su entorno natural y a sus congéneres.
El trabajo surgió para satisfacer la imperiosa necesidad de sobrevivir. El hombre modificó la naturaleza, la dominó y la obligó a servirle, y ésta, que es la diferencia esencial entre el hombre y los animales, es la consecuencia del trabajo humano.
Y desde entonces, el esfuerzo aplicado a una idea ha transformado el mundo en que vivimos. La esclavitud es el primer cambio social de la humanidad generado en el trabajo, y a través de la historia surgieron diferentes versiones de la esclavitud, algunas atenuadas y subrepticias, pero en todas ellas el dominio de una minoría se impone sobre los desafortunados cuya única posesión es su fuerza de trabajo
Desde la esclavitud ancestral a la servidumbre del medioevo, desde la el valor agregado de Revolución Industrial hasta el capital humano en la Globalización, el trabajo del hombre ha sido el instrumento por excelencia para dominar a los débiles. La misma brutalidad y los mismos abusos de los esclavistas del pasado se presentan ahora, sólo ha cambiado la denominación:
Los esclavos del ayer son los indocumentados de ahora.
Y de igual forma, si en el régimen de la esclavitud se registró el primer progreso económico de la humanidad, el esfuerzo de los trabajadores mexicanos indocumentados en Norteamérica ha generado los excedentes en la producción que han enriquecido a ese país.
La existencia de la explotación atraviesa con sus redes invisibles la totalidad de la existencia humana. La Ley 200 que afecta y discrimina a casi medio millón de trabajadores mexicanos en Arizona, Estados Unidos, es la más reciente manifestación de la dialéctica perversa de la condición humana: esa doble moral que convierte el trabajo en alienado no sólo por el efecto demoledor de jornadas extenuantes a las que el trabajador es sometido, sino por el efecto paradójico de condenar a la miseria a quienes producen la riqueza para otros (1).
Esa doble moral la esgrimen quienes detentan el poder y coincide con el gran triunfo de la cultura mediática que difunde la estrategia que la clase burguesa financió para aniquilar, quebrar, alienar a los trabajadores mientras los convencen de que vivir quebrados emocionalmente, sin esperanza de organización popular sin cambio de realidad, sin derecho a una vida digna, sin derechos ni medios para expresarse libremente “se puede ser feliz y agradecido” (1).
El criterio generalmente aceptado y políticamente correcto es un mecanismo de dominación, según el cual, los inmigrantes indocumentados procedentes de un país en vías de la miseria representan la parte más vulnerable de la sociedad capitalista, porque la dignidad no existe en la alienación.
La tendencia a subordinar a los débiles no se restringe a un país o a una época, porque desde siempre, se ha establecido el predominio de razas enteras sobre las demás. La discriminación es un cáncer que no hemos logrado extirpar de la naturaleza humana, porque perdura a través del tiempo, mutando y adaptándose a las circunstancias sociales.
La alineación trabaja sobre la conciencia que es también medio regulador de la actividad que ayuda a construir modelos subjetivos de la realidad objetiva (1). Tal vez, en un futuro no muy lejano, cuando ascienda al poder económico otro gigante comercial, será el criterio de la nueva potencia el modelo que determine quien es quien en el mercado del esfuerzo… y tal vez, para ese entonces, la visión perfecta será rasgada y todo lo bello y lo valioso… será amarillo!
17 de Enero del 2005
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
(1) Filosofía de la Comunicación. Fernando Buen Abad Domínguez.
El trabajo surgió para satisfacer la imperiosa necesidad de sobrevivir. El hombre modificó la naturaleza, la dominó y la obligó a servirle, y ésta, que es la diferencia esencial entre el hombre y los animales, es la consecuencia del trabajo humano.
Y desde entonces, el esfuerzo aplicado a una idea ha transformado el mundo en que vivimos. La esclavitud es el primer cambio social de la humanidad generado en el trabajo, y a través de la historia surgieron diferentes versiones de la esclavitud, algunas atenuadas y subrepticias, pero en todas ellas el dominio de una minoría se impone sobre los desafortunados cuya única posesión es su fuerza de trabajo
Desde la esclavitud ancestral a la servidumbre del medioevo, desde la el valor agregado de Revolución Industrial hasta el capital humano en la Globalización, el trabajo del hombre ha sido el instrumento por excelencia para dominar a los débiles. La misma brutalidad y los mismos abusos de los esclavistas del pasado se presentan ahora, sólo ha cambiado la denominación:
Los esclavos del ayer son los indocumentados de ahora.
Y de igual forma, si en el régimen de la esclavitud se registró el primer progreso económico de la humanidad, el esfuerzo de los trabajadores mexicanos indocumentados en Norteamérica ha generado los excedentes en la producción que han enriquecido a ese país.
La existencia de la explotación atraviesa con sus redes invisibles la totalidad de la existencia humana. La Ley 200 que afecta y discrimina a casi medio millón de trabajadores mexicanos en Arizona, Estados Unidos, es la más reciente manifestación de la dialéctica perversa de la condición humana: esa doble moral que convierte el trabajo en alienado no sólo por el efecto demoledor de jornadas extenuantes a las que el trabajador es sometido, sino por el efecto paradójico de condenar a la miseria a quienes producen la riqueza para otros (1).
Esa doble moral la esgrimen quienes detentan el poder y coincide con el gran triunfo de la cultura mediática que difunde la estrategia que la clase burguesa financió para aniquilar, quebrar, alienar a los trabajadores mientras los convencen de que vivir quebrados emocionalmente, sin esperanza de organización popular sin cambio de realidad, sin derecho a una vida digna, sin derechos ni medios para expresarse libremente “se puede ser feliz y agradecido” (1).
El criterio generalmente aceptado y políticamente correcto es un mecanismo de dominación, según el cual, los inmigrantes indocumentados procedentes de un país en vías de la miseria representan la parte más vulnerable de la sociedad capitalista, porque la dignidad no existe en la alienación.
La tendencia a subordinar a los débiles no se restringe a un país o a una época, porque desde siempre, se ha establecido el predominio de razas enteras sobre las demás. La discriminación es un cáncer que no hemos logrado extirpar de la naturaleza humana, porque perdura a través del tiempo, mutando y adaptándose a las circunstancias sociales.
La alineación trabaja sobre la conciencia que es también medio regulador de la actividad que ayuda a construir modelos subjetivos de la realidad objetiva (1). Tal vez, en un futuro no muy lejano, cuando ascienda al poder económico otro gigante comercial, será el criterio de la nueva potencia el modelo que determine quien es quien en el mercado del esfuerzo… y tal vez, para ese entonces, la visión perfecta será rasgada y todo lo bello y lo valioso… será amarillo!
17 de Enero del 2005
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
(1) Filosofía de la Comunicación. Fernando Buen Abad Domínguez.
Ofensiva Global
En algún lugar del aire, cuando las ondas del sonido se impregnan con la intensidad de la luz, surge el espectáculo en audio y video que se dispersa en todas direcciones; y suele suceder, que la velocidad y el impacto de las imágenes superan a la realidad y disuelven la reflexión.
De la difusión indiscriminada de imágenes y sonidos a la velocidad de la luz surge la quintaesencia de la globalización: la multitud de espectadores que reciben un bombardeo virtual de información creen que todo lo que aparece en la pantalla del televisor es cierto, que nada debe cuestionarse y que sólo existe la versión de los hechos que ahí se exhibe.
El poder de convocatoria de los medios masivos de comunicación, esencialmente la televisión, se constata en la reacción de la ciudadanía ante hechos concretos: del inconmensurable contingente de telespectadores, la gran mayoría adopta como propia la opinión de los medios informativos y acepta como válida e irrefutable la versión parcial y distorsionada de la realidad que ahí le presentaron.
El impacto de los mensajes difundidos por televisión adquiere matices escabrosos debido a la ausencia de ética y la carencia absoluta de profesionalismo que se materializan en la voz hueca de comunicadores sin criterio cuya única aptitud es la lectura de textos, quienes, en un ataque de nalgaprontismo y por gozar de sus respectivos quince minutos de fama, han sometido la frágil conexión entre sus dos únicas neuronas al servicio de un patrón deshonesto y cínico.
Entonces: a la percepción de miles de televidentes llegan los mensajes que distorsionan la realidad; y nadie duda de la veracidad del mensaje porque el medio de difusión lo legitima.
Si en alguna época de la historia, la humanidad se dividía en función del esfuerzo en trabajadores y patrones, ahora, la humanidad avanza hacia la tenue línea que segrega a los incautos, y que separa al homo videns del homo sapiens.
La crueldad de esta discriminación mediatizada reside en el criterio dominante, que es, el criterio de un grupo o de un tipejo, de fulanos sin escrúpulos que sólo piensan en vender entretenimiento de baja calidad y que no dudan en imponer su versión personal de la realidad en la transmisión de programas baratos que demeritan la loable tarea de comunicar y la honorable profesión de informar.
Es entonces, cuando la globalización exhibe la cara oculta de su bifrontismo y de su doble moral. Un raudal de datos e información se contaminan con una visión parcial y obtusa; y en una campaña permanente e incesante, pretenden idiotizar al auditorio cautivo. Sin una pizca de ética, la telecracia nos vende mentiras posmodernas: que el éxito consiste en comprar todas las madreolas que anuncian, que la felicidad consiste en tener una sedosa y lacia melena y que la neta del planeta puede reducirse a las tarugadas previamente ensayadas de un reality show… ¿Qué cómo descubrí este perversidad galopante?... ¡Lo ví en la tele!
1 de mayo del 2005
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
De la difusión indiscriminada de imágenes y sonidos a la velocidad de la luz surge la quintaesencia de la globalización: la multitud de espectadores que reciben un bombardeo virtual de información creen que todo lo que aparece en la pantalla del televisor es cierto, que nada debe cuestionarse y que sólo existe la versión de los hechos que ahí se exhibe.
El poder de convocatoria de los medios masivos de comunicación, esencialmente la televisión, se constata en la reacción de la ciudadanía ante hechos concretos: del inconmensurable contingente de telespectadores, la gran mayoría adopta como propia la opinión de los medios informativos y acepta como válida e irrefutable la versión parcial y distorsionada de la realidad que ahí le presentaron.
El impacto de los mensajes difundidos por televisión adquiere matices escabrosos debido a la ausencia de ética y la carencia absoluta de profesionalismo que se materializan en la voz hueca de comunicadores sin criterio cuya única aptitud es la lectura de textos, quienes, en un ataque de nalgaprontismo y por gozar de sus respectivos quince minutos de fama, han sometido la frágil conexión entre sus dos únicas neuronas al servicio de un patrón deshonesto y cínico.
Entonces: a la percepción de miles de televidentes llegan los mensajes que distorsionan la realidad; y nadie duda de la veracidad del mensaje porque el medio de difusión lo legitima.
Si en alguna época de la historia, la humanidad se dividía en función del esfuerzo en trabajadores y patrones, ahora, la humanidad avanza hacia la tenue línea que segrega a los incautos, y que separa al homo videns del homo sapiens.
La crueldad de esta discriminación mediatizada reside en el criterio dominante, que es, el criterio de un grupo o de un tipejo, de fulanos sin escrúpulos que sólo piensan en vender entretenimiento de baja calidad y que no dudan en imponer su versión personal de la realidad en la transmisión de programas baratos que demeritan la loable tarea de comunicar y la honorable profesión de informar.
Es entonces, cuando la globalización exhibe la cara oculta de su bifrontismo y de su doble moral. Un raudal de datos e información se contaminan con una visión parcial y obtusa; y en una campaña permanente e incesante, pretenden idiotizar al auditorio cautivo. Sin una pizca de ética, la telecracia nos vende mentiras posmodernas: que el éxito consiste en comprar todas las madreolas que anuncian, que la felicidad consiste en tener una sedosa y lacia melena y que la neta del planeta puede reducirse a las tarugadas previamente ensayadas de un reality show… ¿Qué cómo descubrí este perversidad galopante?... ¡Lo ví en la tele!
1 de mayo del 2005
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
martes, julio 25, 2006
Ellos y Nosotros
En algún lugar del organigrama social, en un espacio lúgubre, aislado y alejado, sin conexión alguna con el resto de los grupos en la comunidad humana, en un sombrío recuadro se circunscribe la clase gobernante.
Los acontecimientos recientes en el ámbito electoral y en la vida política nacional confirman mis sospechas respecto a la naturaleza biológica y mental de aquellos que se dedican al ejercicio de la política.
Todos esos energúmenos forman parte de una subespecie animal híbrida: Poseen rasgos de los parásitos, de los grandes depredadores, de los carroñeros y de los reptiles; y en su actividad cerebral se han identificado los procesos mentales de psicópatas, mercenarios y criminales.
Es evidente que en el caso de los políticos se distorsiona el diagrama del genoma humano, y de esta mutación genética surge una seudo-raza de seres degenerados. Aún no se han logrado unificar los criterios, pero la opinión generalizada entre los científicos establece que estos especimenes se crean por generación espontánea, porque todas sus acciones y decisiones confirman que no tienen madre.
Esta hipótesis también se sustenta en los índices de la calidad del aire en los recintos políticos, pues en todas las dependencias de gobierno, en todas las oficinas de partidos políticos, en todas sin excepción, se respira aire pútrido. Luego entónces: los únicos seres con la capacidad fisiológica para sobrevivir en la inmundicia son los entes políticos.
Respecto al origen de esta subespecie, todo parece indicar, que adquieren sus rasgos distintivos a la sombra del poder: Si algún ser humano, normal pero incauto, sucumbe a las canonjías y adulaciones emanadas del poder, por leve que éste sea, sufre una metamorfosis irreversible e inexorable hasta convertirse en un prepotente, en un dictadorzuelo, o en un jefazo; y en cuanto logra poner el pie sobre alguien más débil, jamás podrá recuperar su condición humana.
Paulatinamente, aquella persona que alguna vez caminara erguida con la frente en alto, adquirirá la habilidad de reptar y arrastrarse, de soltar lisonjas y promesas, de mentir y exagerar. La última pizca de dignidad de pierde en el preciso momento en que desaparece la opinión propia para adoptar las ideas de un líder sin convicciones y ávido de poder.
En cuanto se asciende en la escala política se adquiere la cómoda capacidad de los parásitos, porque el erario es la fuente de los ingresos y el presupuesto se constituye en el modus vivendi. Simplemente por el hecho de existir en la nómina se adquiere una inexplicable solvencia económica; posteriormente, si se accede a posiciones estratégicas del poder, se desarrolla la habilidad depredadora de recursos; y el apetito carroñero aparece cuando se aprovecha y se capitaliza la desgracia de los adversarios.
Las diferencias raciales entre la gente normal y los entes políticos se agudizan en el solsticio de invierno, cuando todos los seres humanos de buena voluntad hacen una pausa para buscar en su interioridad algún vestigio de la esencia divina. Cuando la población se encandila con el ambiente navideño, los políticos aprovechan la indiferencia generalizada para aprobar leyes y reglamentos sin que nadie diga nada porque a nadie le importó.
Me queda claro que la clase política es una subespecie de seres sin escrúpulos que no tienen corazón y pululan alrededor del poder. Pero la naturaleza es sabia: En este ecosistema, esa fauna híbrida cumple la función prioritaria de ser motivo del escarnio popular, ellos son los personajes de parodias y leperadas, son el detonante de nuestro sentido del humor; porque nosotros, los seres de condición humana, tenemos la virtud de reírnos de nuestra desgracia.
24 de Julio del 2oo6
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
Los acontecimientos recientes en el ámbito electoral y en la vida política nacional confirman mis sospechas respecto a la naturaleza biológica y mental de aquellos que se dedican al ejercicio de la política.
Todos esos energúmenos forman parte de una subespecie animal híbrida: Poseen rasgos de los parásitos, de los grandes depredadores, de los carroñeros y de los reptiles; y en su actividad cerebral se han identificado los procesos mentales de psicópatas, mercenarios y criminales.
Es evidente que en el caso de los políticos se distorsiona el diagrama del genoma humano, y de esta mutación genética surge una seudo-raza de seres degenerados. Aún no se han logrado unificar los criterios, pero la opinión generalizada entre los científicos establece que estos especimenes se crean por generación espontánea, porque todas sus acciones y decisiones confirman que no tienen madre.
Esta hipótesis también se sustenta en los índices de la calidad del aire en los recintos políticos, pues en todas las dependencias de gobierno, en todas las oficinas de partidos políticos, en todas sin excepción, se respira aire pútrido. Luego entónces: los únicos seres con la capacidad fisiológica para sobrevivir en la inmundicia son los entes políticos.
Respecto al origen de esta subespecie, todo parece indicar, que adquieren sus rasgos distintivos a la sombra del poder: Si algún ser humano, normal pero incauto, sucumbe a las canonjías y adulaciones emanadas del poder, por leve que éste sea, sufre una metamorfosis irreversible e inexorable hasta convertirse en un prepotente, en un dictadorzuelo, o en un jefazo; y en cuanto logra poner el pie sobre alguien más débil, jamás podrá recuperar su condición humana.
Paulatinamente, aquella persona que alguna vez caminara erguida con la frente en alto, adquirirá la habilidad de reptar y arrastrarse, de soltar lisonjas y promesas, de mentir y exagerar. La última pizca de dignidad de pierde en el preciso momento en que desaparece la opinión propia para adoptar las ideas de un líder sin convicciones y ávido de poder.
En cuanto se asciende en la escala política se adquiere la cómoda capacidad de los parásitos, porque el erario es la fuente de los ingresos y el presupuesto se constituye en el modus vivendi. Simplemente por el hecho de existir en la nómina se adquiere una inexplicable solvencia económica; posteriormente, si se accede a posiciones estratégicas del poder, se desarrolla la habilidad depredadora de recursos; y el apetito carroñero aparece cuando se aprovecha y se capitaliza la desgracia de los adversarios.
Las diferencias raciales entre la gente normal y los entes políticos se agudizan en el solsticio de invierno, cuando todos los seres humanos de buena voluntad hacen una pausa para buscar en su interioridad algún vestigio de la esencia divina. Cuando la población se encandila con el ambiente navideño, los políticos aprovechan la indiferencia generalizada para aprobar leyes y reglamentos sin que nadie diga nada porque a nadie le importó.
Me queda claro que la clase política es una subespecie de seres sin escrúpulos que no tienen corazón y pululan alrededor del poder. Pero la naturaleza es sabia: En este ecosistema, esa fauna híbrida cumple la función prioritaria de ser motivo del escarnio popular, ellos son los personajes de parodias y leperadas, son el detonante de nuestro sentido del humor; porque nosotros, los seres de condición humana, tenemos la virtud de reírnos de nuestra desgracia.
24 de Julio del 2oo6
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
jueves, junio 22, 2006
Bajo el influjo de La Luna
En algún lugar del firmamento entre el cenit y el nadir, una noche de Octubre, envuelta en los brazos de la gravedad y la inercia, la Luna se llevó mis pensamientos al Mar de la Tranquilidad. Cuando alunizó mi mirada en la desolación de sus valles, comprendí que la ciencia jamás podrá despejar la incógnita de la soberbia lunar y que el halo de su misterio es aún indescifrable.
¡Ya sé! …
Usted está pensando que soy una lunática… y déjeme decirle: ¡que tiene toda la razón!
Con el Claro de Luna de Beethoven me escapo a un universo paralelo y placentero, me sé de memoria la leyenda del hijo de la Luna de Mecano y por experiencia reconozco que si me bajaran la Luna… ¡no sé cómo diablos la cargaba!
Admito mi tendencia selenita porque soy una figura solitaria, aunque ahora soy tan contundente como la Luna Llena, alguna vez fui tan frágil como el Creciente y a menudo soy retraída y huraña como la Luna Nueva.
Estoy convencida de que la Luna aún conserva su magia porque a pesar de estar tan ocupada confirmando las leyes Universales de la Física ha tenido el ingenio para desafiarlas y ha desplegado la fantasía que inspira cuentos, poesías y canciones.
A pesar de sentirse tremendamente atraída a la Tierra y nunca poder tocarla, algunas noches, la Luna le alborota los océanos y sus caricias tienen forma de mareas. Y aunque la Tierra y la Luna jamás ocuparán el mismo lugar en el espacio, se requiere de un inmenso encanto para mantener el mismo nivel de atracción durante siglos y siglos.
¿No cree que la Luna es simplemente fantástica?…
Aunque la han observado hasta el último rincón, la han pellizcado por todos lados para analizarla, la han pisado y le han impuesto un propietario y una banderita, la Luna sigue siendo ella misma: refleja con soberbia su misterio en el espejo del Hubble, conserva su belleza en el núcleo y se mantiene flotando con su impecable estilo… ¡quien pudiera ser como ella!
Por eso, a partir de esta noche me voy a dormir en el techo de mi casa para platearme con los rayos de la Luna, y siguiendo los consejos de Sabines voy a tomar cada dos horas mis cucharadas de Luna, en dosis precisas y controladas para desintoxicarme de la filosofía, llevaré como amuleto un pedazo de Luna en el bolsillo para encontrar al ser amado, conservaré un frasquito de aire de la Luna para no agobiarme y pondré debajo de mi almohada una hoja tierna de la Luna para mirar sólo lo que quiero ver.
18 de Julio de 1998.
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
¡Ya sé! …
Usted está pensando que soy una lunática… y déjeme decirle: ¡que tiene toda la razón!
Con el Claro de Luna de Beethoven me escapo a un universo paralelo y placentero, me sé de memoria la leyenda del hijo de la Luna de Mecano y por experiencia reconozco que si me bajaran la Luna… ¡no sé cómo diablos la cargaba!
Admito mi tendencia selenita porque soy una figura solitaria, aunque ahora soy tan contundente como la Luna Llena, alguna vez fui tan frágil como el Creciente y a menudo soy retraída y huraña como la Luna Nueva.
Estoy convencida de que la Luna aún conserva su magia porque a pesar de estar tan ocupada confirmando las leyes Universales de la Física ha tenido el ingenio para desafiarlas y ha desplegado la fantasía que inspira cuentos, poesías y canciones.
A pesar de sentirse tremendamente atraída a la Tierra y nunca poder tocarla, algunas noches, la Luna le alborota los océanos y sus caricias tienen forma de mareas. Y aunque la Tierra y la Luna jamás ocuparán el mismo lugar en el espacio, se requiere de un inmenso encanto para mantener el mismo nivel de atracción durante siglos y siglos.
¿No cree que la Luna es simplemente fantástica?…
Aunque la han observado hasta el último rincón, la han pellizcado por todos lados para analizarla, la han pisado y le han impuesto un propietario y una banderita, la Luna sigue siendo ella misma: refleja con soberbia su misterio en el espejo del Hubble, conserva su belleza en el núcleo y se mantiene flotando con su impecable estilo… ¡quien pudiera ser como ella!
Por eso, a partir de esta noche me voy a dormir en el techo de mi casa para platearme con los rayos de la Luna, y siguiendo los consejos de Sabines voy a tomar cada dos horas mis cucharadas de Luna, en dosis precisas y controladas para desintoxicarme de la filosofía, llevaré como amuleto un pedazo de Luna en el bolsillo para encontrar al ser amado, conservaré un frasquito de aire de la Luna para no agobiarme y pondré debajo de mi almohada una hoja tierna de la Luna para mirar sólo lo que quiero ver.
18 de Julio de 1998.
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
martes, junio 20, 2006
Auditoría interna
En algún lugar, sobre la puerta del refrigerador y sostenida por un magneto, tengo la última factura que me cobró la vida. Aunque ya pagué mis deudas, la conservo ahí, donde siempre puedo verla, como un memorándum de lo cruel que resulta ajustar cuentas con el destino. Siempre creí que el dictámen de mi proceder llegaría hasta el día del juicio final y nunca me preocupé por el balance de mis días.
Así que, ya se imaginará cómo me sorprendí cuando recibí mi estado de cuenta. Sólo de recordarlo… ¡me dan escalofríos!
En el instante en que ví el monto de mi adeudo, me quedé muda porque los ovarios me obstruían la garganta. El impacto emocional me zarandeó los sesos y no pude leer las condiciones de pago porque trataba de evitar que se me salieran los ojos.
¿Cómo dice? …
Mire; si usted está que se lo lleva el diablo porque le mortifica sobremanera todo eso de los créditos, déjeme decirle que éso: ¡no es nada!
Si viera qué altos son los réditos que cobra el destino, porque ahí, donde más le duele, es justamente donde se capitalizan los intereses.
Pero, ¡bueno!…Usted no deje de preocuparse.
¡No! …
Yo no sé quien elabora los estados de cuenta. Podría ser un agrónomo, porque no hay una sóla semilla, buena o mala, cuyo fruto no se coseche. Aunque, viéndolo bien, podría ser un ingeniero en sonido, porque el eco de nuestras palabras, tarde o temprano, nos perfora el tímpano…
¡Vaya usted a saber!
¡Ah! Pero déjeme decirle: así como nos cobran los errores u omisiones, así tambien nos abonan los detalles nobles y sinceros. Y no sé en qué legislación se fundamente; ignoro si se trata de la ley causa-efecto; podrían ser predisposiciones kármicas, o tal vez el filo de la espada de Damócles, pero ante los ojos de la justicia universal, no hay mérito ni bondad que no se recompense, ni deshonestidad que no se castigue.
¿Queeé?…
¡Uff! …
Me salió ¡ca-rí-si-mo!
Me cobraron el uso indebido de berrinches, la desmesurada concesión de confianza a quien no la merece, la privación ilegal de la realidad, la demanda excesiva de respuestas, los silencios innecesarios y las palabras sin convicción… y ya mejor ni me acuerdo, porque me duele el codo y… el ego. Quedé tan frágil después de saldar mi deuda, que tuve que declararme en quiebra.
¡ Y créame! No se lo deseo a nadie.
El ajuste de mis cuentas me exprimió el alma, porque la erogación debe hacerse en especie: ya sea con varios litros de lágrimas, o con una tonelada de remordimientos. Y aunque fue una experiencia extenuante y devastadora: ¡no tiene precio!
Cuando el destino se dió por bien pagado, le imprimió el sello de la serenidad a mi conciencia.
¡Pero fue tan difcil aceptar la bancarrota! …
Volver a empezar a partir de cero, me exigió duplicar mis esfuerzos y mi buena voluntad. Sin un patrimonio que respaldara mi existencia, tuve que vivir al día, pero aprendí a concederle a los acontecimientos, su justo valor. Reestructuré mi organigrama y sólo conservé los afectos sinceros.
A partir de entonces, he procurado sanear mis finanzas y llevar un balance de mis actitudes. No tengo ni la menor idea de mi saldo, pero de vez en cuando, me hago una auditoría interna con la finalidad de elevar el índice de mi calidad humana.
Pero ¡éso sí le digo! No me vuelve a pasar.
Por eso, tengo la factura a la vista, y por éso, lo pienso dos veces antes de pasarme de lanza. Además, estoy buscando a un experto en finanzas para que me ayude a renegociar mis pasivos y un monge tibetano me está enseñando a fortalecer mi espíritu.
Y usted…¿tiene algún indicio del estado en que se encuentran las finanzas de su vida?
25 de Septiembre de 1998.
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
Así que, ya se imaginará cómo me sorprendí cuando recibí mi estado de cuenta. Sólo de recordarlo… ¡me dan escalofríos!
En el instante en que ví el monto de mi adeudo, me quedé muda porque los ovarios me obstruían la garganta. El impacto emocional me zarandeó los sesos y no pude leer las condiciones de pago porque trataba de evitar que se me salieran los ojos.
¿Cómo dice? …
Mire; si usted está que se lo lleva el diablo porque le mortifica sobremanera todo eso de los créditos, déjeme decirle que éso: ¡no es nada!
Si viera qué altos son los réditos que cobra el destino, porque ahí, donde más le duele, es justamente donde se capitalizan los intereses.
Pero, ¡bueno!…Usted no deje de preocuparse.
¡No! …
Yo no sé quien elabora los estados de cuenta. Podría ser un agrónomo, porque no hay una sóla semilla, buena o mala, cuyo fruto no se coseche. Aunque, viéndolo bien, podría ser un ingeniero en sonido, porque el eco de nuestras palabras, tarde o temprano, nos perfora el tímpano…
¡Vaya usted a saber!
¡Ah! Pero déjeme decirle: así como nos cobran los errores u omisiones, así tambien nos abonan los detalles nobles y sinceros. Y no sé en qué legislación se fundamente; ignoro si se trata de la ley causa-efecto; podrían ser predisposiciones kármicas, o tal vez el filo de la espada de Damócles, pero ante los ojos de la justicia universal, no hay mérito ni bondad que no se recompense, ni deshonestidad que no se castigue.
¿Queeé?…
¡Uff! …
Me salió ¡ca-rí-si-mo!
Me cobraron el uso indebido de berrinches, la desmesurada concesión de confianza a quien no la merece, la privación ilegal de la realidad, la demanda excesiva de respuestas, los silencios innecesarios y las palabras sin convicción… y ya mejor ni me acuerdo, porque me duele el codo y… el ego. Quedé tan frágil después de saldar mi deuda, que tuve que declararme en quiebra.
¡ Y créame! No se lo deseo a nadie.
El ajuste de mis cuentas me exprimió el alma, porque la erogación debe hacerse en especie: ya sea con varios litros de lágrimas, o con una tonelada de remordimientos. Y aunque fue una experiencia extenuante y devastadora: ¡no tiene precio!
Cuando el destino se dió por bien pagado, le imprimió el sello de la serenidad a mi conciencia.
¡Pero fue tan difcil aceptar la bancarrota! …
Volver a empezar a partir de cero, me exigió duplicar mis esfuerzos y mi buena voluntad. Sin un patrimonio que respaldara mi existencia, tuve que vivir al día, pero aprendí a concederle a los acontecimientos, su justo valor. Reestructuré mi organigrama y sólo conservé los afectos sinceros.
A partir de entonces, he procurado sanear mis finanzas y llevar un balance de mis actitudes. No tengo ni la menor idea de mi saldo, pero de vez en cuando, me hago una auditoría interna con la finalidad de elevar el índice de mi calidad humana.
Pero ¡éso sí le digo! No me vuelve a pasar.
Por eso, tengo la factura a la vista, y por éso, lo pienso dos veces antes de pasarme de lanza. Además, estoy buscando a un experto en finanzas para que me ayude a renegociar mis pasivos y un monge tibetano me está enseñando a fortalecer mi espíritu.
Y usted…¿tiene algún indicio del estado en que se encuentran las finanzas de su vida?
25 de Septiembre de 1998.
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
El bastión del silencio
En algún lugar del aire, donde se desvanece la frontera entre lo sublime de lo absurdo, en una repisa apacible, tengo una botellita que contiene mis silencios, porque un buen día, comprendí que guardar silencio es mucho más digno que intercambiar necedades, y desde entonces, lo he atesorado y he desechado las diatribas y peroratas inútiles.
Cuando las palabras son el reflejo del sentimiento o de la razón, hacen vibrar el aire y la conciencia de quien las oye…
¡Oiga!…
Le estaba diciendo, que cuando sus palabras no superen la ecuanimidad de su silencio: ¡no las diga!.
… ¿Me está usted escuchando?…
Debe tener mucho cuidado con lo que me dice. Mire que con sus palabras puede construir afinidades y entrelazar vidas o puede destrozar mi susceptibilidad y traicionar mi confianza...
¡Sí! Es muy riesgoso manejar la palabra; es un arma de dos filos y puede ser letal. De la voz se desprenden afectos argentinos y gratificantes, pero también se desencadenan las más graves notas de desprecio.
¡Si sí! Pero, ¡claro!
Por supuesto que admiro a Marcel Marceau, pero yo no le hago a la mímica. He tratado de sincronizar mis neuronas y mi voz. Antes de hablar, cuantifico la repercusión de mis palabras y si no alcanzan la longitud de onda del Kriptón 86, entonces: me muerdo la lengua, frunzo el ceño y censuro mis palabras con todo el rigor de la Ley Mordaza.
¡Y viceversa! Cuando escucho intrascendencias, entran por un oído, pasan sin dejar rastro alguno en mi memoria, y en cuanto salen por el otro oído, las mando directamente al Corral de la Ignominia.
¡Hey! ¡Hey!…¡Oiga!…
¿No cree que sería mucho más reconfortante, compartir un silencio que enredarse en dimes y diretes?
…¿Se ha quedado usted afónico?…
Entonces, ¡dígame! ¿No le parece que el silencio es una fortaleza inescrutable donde podemos refugiarnos de la ironía, de lo hiriente y de lo absurdo?
¡Épale!
Cuando yo hablo, me gusta que me miren a los ojos…
¡Fíjese bien en lo que he estado diciendo!…
¡Óigame!…
He hablado como chachalaca y usted…¡ni se inmuta!
Después de un incesante bla-bla-blá, he llegado a la conclusión de que ésta boca es mía y usted: ¡ni se entera!
Pero, ¡bueno!…
Usted también tiene derecho a refugiarse en su silencio; eso puedo entenderlo.
Pero…¡dígame!
¿A dónde rayos mandó todas las palabras que le dije?…
¿A dónde?….
¡Ay!… ¡Qué gacho!
25 de Enero de 1999.
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
Cuando las palabras son el reflejo del sentimiento o de la razón, hacen vibrar el aire y la conciencia de quien las oye…
¡Oiga!…
Le estaba diciendo, que cuando sus palabras no superen la ecuanimidad de su silencio: ¡no las diga!.
… ¿Me está usted escuchando?…
Debe tener mucho cuidado con lo que me dice. Mire que con sus palabras puede construir afinidades y entrelazar vidas o puede destrozar mi susceptibilidad y traicionar mi confianza...
¡Sí! Es muy riesgoso manejar la palabra; es un arma de dos filos y puede ser letal. De la voz se desprenden afectos argentinos y gratificantes, pero también se desencadenan las más graves notas de desprecio.
¡Si sí! Pero, ¡claro!
Por supuesto que admiro a Marcel Marceau, pero yo no le hago a la mímica. He tratado de sincronizar mis neuronas y mi voz. Antes de hablar, cuantifico la repercusión de mis palabras y si no alcanzan la longitud de onda del Kriptón 86, entonces: me muerdo la lengua, frunzo el ceño y censuro mis palabras con todo el rigor de la Ley Mordaza.
¡Y viceversa! Cuando escucho intrascendencias, entran por un oído, pasan sin dejar rastro alguno en mi memoria, y en cuanto salen por el otro oído, las mando directamente al Corral de la Ignominia.
¡Hey! ¡Hey!…¡Oiga!…
¿No cree que sería mucho más reconfortante, compartir un silencio que enredarse en dimes y diretes?
…¿Se ha quedado usted afónico?…
Entonces, ¡dígame! ¿No le parece que el silencio es una fortaleza inescrutable donde podemos refugiarnos de la ironía, de lo hiriente y de lo absurdo?
¡Épale!
Cuando yo hablo, me gusta que me miren a los ojos…
¡Fíjese bien en lo que he estado diciendo!…
¡Óigame!…
He hablado como chachalaca y usted…¡ni se inmuta!
Después de un incesante bla-bla-blá, he llegado a la conclusión de que ésta boca es mía y usted: ¡ni se entera!
Pero, ¡bueno!…
Usted también tiene derecho a refugiarse en su silencio; eso puedo entenderlo.
Pero…¡dígame!
¿A dónde rayos mandó todas las palabras que le dije?…
¿A dónde?….
¡Ay!… ¡Qué gacho!
25 de Enero de 1999.
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
La curandera
En algún lugar de la Selva Lacandona, muy lejos de la prosperidad, vive una curandera maravillosa…
¿Que cómo llegué ahí? …
Pues, ¡no sé!
Yo andaba buscando al tal Marcos, pero el pasamontañas no me dejaba ver bien, no sé dónde perdí el rumbo y …
¡No! … No encontré a Marcos, pero la curandera me encontró a mí.
Ella me platicó que tiene la virtud de reconstruir corazones heridos, que ha enderezado muchas vidas y que conoce todos los secretos de la naturaleza humana.
Cuando ella descubrió la curiosidad en mis ojos, me hizo suspirar, y con una ramita de hierbabuena, midió la profundidad de mi desaliento.
Puso una pelotita de chicle en mi mano derecha y me dijo que la oprimiera con fuerza, para que se dibujaran las huellas dactilares de mi ingenuidad.
¿Que cuál fue el diagnóstico? …
Ella me dijo que la aspereza de la ingratitud ha lastimado mi generosidad; que mi buena voluntad se ha debilitado, porque en la mayoría de los casos, la bondad no es bien correspondida.
¿Acertada? …
¡Sí! Totalmente. La deslealtad y la ingratitud me han causado una herida tan profunda, que a veces, me arrepiento de haber sido tan benevolente con quien no lo merecía.
Le confesé mi decepción a la curandera, y ella me dijo que la memoria de los ingratos es endeble y veleidosa, y sin embargo, los efectos de una acción noble y generosa siempre perduran, a pesar de la indiferencia y el olvido.
Me dijo que ella conoce muy bien el daño que causa un corazón desagradecido, pues muchos enfermos y desventurados, humildemente han pedido su ayuda y sus consejos; pero en cuanto los desvalidos recuperan la salud y la fortuna, la soberbia les impide reconocer la bondad que han recibido.
¡Sí! …
La necesidad y la conveniencia se disfrazan de amistad… Cuando ya no hay intereses de por medio: se acaba el cariño y uno se queda chiflando en la loma con la amarga sensación de haber sido utilizado.
… ¡Oiga! ¡Tiene razón!
Todos los oportunistas usan un ábaco muy distorsionado. Si usted cree que alguno de ellos le debe un favor…¡olvídelo! Con el simple transcurso del tiempo, usted será quien salga debiendo, porque a fin de cuentas, ellos le brindaron el invaluable privilegio de ayudarlos…
¡Ya sé! ¡Ya sé!
Así es la condición humana…
¡Ah! Pero una cosa sí le digo: lo peor que puede sucederle a todos los desagradecidos, es que sigan siendo exactamente como son: advenedizos, volubles, egoístas y …
… ¡No! …
Yo ya estoy bien. Para quitarme el espanto, la curandera me dio un remedio de inhalo-terapia. Me dio una vela de esperanza y me dijo que la enciendera en una noche de Luna Menguante, para que su flama se llevara todos mis desengaños. Para sanar mis heridas, me dio unas varitas de incienso y me dijo que las encendiera en las noches de Luna Creciente.
… Pues mire: cuando se extinguió la llama de la vela, exhalé mi desconfianza; y cada vez que inhalo el incienso, se fortalece mi buena voluntad.
Desde entonces, cuando tengo que enfrentarme a la ingratitud, recuerdo los consejos de la curandera y ya no me lastima la deslealtad.
… ¡Ay! …
Pues, fíjese que no sé cómo se llama la curandera… y tampoco sé dónde encontrarla.
Usted podría preguntar por ella en San Andrés Larráinzar… o en Acteal…
Es posible que el tal Marcos ó Samuel Ruiz la conozcan…
Pero lo más seguro, es que ella lo encontrará a usted.
Viernes 26 Febrero 1999
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaurahotmail.com
¿Que cómo llegué ahí? …
Pues, ¡no sé!
Yo andaba buscando al tal Marcos, pero el pasamontañas no me dejaba ver bien, no sé dónde perdí el rumbo y …
¡No! … No encontré a Marcos, pero la curandera me encontró a mí.
Ella me platicó que tiene la virtud de reconstruir corazones heridos, que ha enderezado muchas vidas y que conoce todos los secretos de la naturaleza humana.
Cuando ella descubrió la curiosidad en mis ojos, me hizo suspirar, y con una ramita de hierbabuena, midió la profundidad de mi desaliento.
Puso una pelotita de chicle en mi mano derecha y me dijo que la oprimiera con fuerza, para que se dibujaran las huellas dactilares de mi ingenuidad.
¿Que cuál fue el diagnóstico? …
Ella me dijo que la aspereza de la ingratitud ha lastimado mi generosidad; que mi buena voluntad se ha debilitado, porque en la mayoría de los casos, la bondad no es bien correspondida.
¿Acertada? …
¡Sí! Totalmente. La deslealtad y la ingratitud me han causado una herida tan profunda, que a veces, me arrepiento de haber sido tan benevolente con quien no lo merecía.
Le confesé mi decepción a la curandera, y ella me dijo que la memoria de los ingratos es endeble y veleidosa, y sin embargo, los efectos de una acción noble y generosa siempre perduran, a pesar de la indiferencia y el olvido.
Me dijo que ella conoce muy bien el daño que causa un corazón desagradecido, pues muchos enfermos y desventurados, humildemente han pedido su ayuda y sus consejos; pero en cuanto los desvalidos recuperan la salud y la fortuna, la soberbia les impide reconocer la bondad que han recibido.
¡Sí! …
La necesidad y la conveniencia se disfrazan de amistad… Cuando ya no hay intereses de por medio: se acaba el cariño y uno se queda chiflando en la loma con la amarga sensación de haber sido utilizado.
… ¡Oiga! ¡Tiene razón!
Todos los oportunistas usan un ábaco muy distorsionado. Si usted cree que alguno de ellos le debe un favor…¡olvídelo! Con el simple transcurso del tiempo, usted será quien salga debiendo, porque a fin de cuentas, ellos le brindaron el invaluable privilegio de ayudarlos…
¡Ya sé! ¡Ya sé!
Así es la condición humana…
¡Ah! Pero una cosa sí le digo: lo peor que puede sucederle a todos los desagradecidos, es que sigan siendo exactamente como son: advenedizos, volubles, egoístas y …
… ¡No! …
Yo ya estoy bien. Para quitarme el espanto, la curandera me dio un remedio de inhalo-terapia. Me dio una vela de esperanza y me dijo que la enciendera en una noche de Luna Menguante, para que su flama se llevara todos mis desengaños. Para sanar mis heridas, me dio unas varitas de incienso y me dijo que las encendiera en las noches de Luna Creciente.
… Pues mire: cuando se extinguió la llama de la vela, exhalé mi desconfianza; y cada vez que inhalo el incienso, se fortalece mi buena voluntad.
Desde entonces, cuando tengo que enfrentarme a la ingratitud, recuerdo los consejos de la curandera y ya no me lastima la deslealtad.
… ¡Ay! …
Pues, fíjese que no sé cómo se llama la curandera… y tampoco sé dónde encontrarla.
Usted podría preguntar por ella en San Andrés Larráinzar… o en Acteal…
Es posible que el tal Marcos ó Samuel Ruiz la conozcan…
Pero lo más seguro, es que ella lo encontrará a usted.
Viernes 26 Febrero 1999
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaurahotmail.com
lunes, junio 19, 2006
Insomnio
En algún lugar de la penumbra,
entre las sombras del pasado
y la tenue luz del porvenir,
una extraña sensación nubló mi mirada:
poco a poquito, el peso de la ansiedad
fue desplazando al sueño ligero.
Un temor indefinido dispersó la calma
y cuando un sabor agridulce inundó mis ojos,
busqué la razón de mis desvelos,
en cada rincón de la madrugada.
Me sentí en una isla perdida
en un mar de silencio;
respiré la brisa de la soledad
y solamente escuché mi voz.
Releí la crónica de mis días:
certifiqué lo inolvidable y refrendé mis sentimientos.
Hilvané mi voluntad y reconstruí mis anhelos,
pero no encontré razón alguna.
Escuché la voz de mi silencio,
y exploré mis puntos cardinales,
pero no había explicación
para mi nostalgia nocturna.
Sin entender por qué,
en aquella isla desierta,
sola y confundida,
* “bajo las rotas columnas,
entre la nada y el sueño”*
extendí los brazos
y me acurrucó la noche.
Abrí la palma de mi mano
y dejé escapar el tiempo.
Olvidé las causas y los motivos
y con la mente en blanco,
en el vacío me acarició el consuelo.
Entonces, navegando suavemente
sobre el mar del silencio,
la voz taciturna del poeta
me cerró los ojos y develó el misterio.
Abrazando aquel secreto,
con el corazón desnudo de prejuicios
y el alma libre de toda tensión…
¡al fin pude comprenderlo!
Y ya no me desconciertan mis desvelos;
ahora espero serenamente
que transcurra la noche…
porque ahora sé,
que *“cruzan mis horas insomnes,
las sílabas de tu nombre”.*
Poema inspirado en los
versos de Octavio Paz:
*”bajo las rotas columnas
entre la nada y el sueño,
cruzan mis horas insomnes
las sílabas de tu nombre”*
23 de Enero de 1999.
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
entre las sombras del pasado
y la tenue luz del porvenir,
una extraña sensación nubló mi mirada:
poco a poquito, el peso de la ansiedad
fue desplazando al sueño ligero.
Un temor indefinido dispersó la calma
y cuando un sabor agridulce inundó mis ojos,
busqué la razón de mis desvelos,
en cada rincón de la madrugada.
Me sentí en una isla perdida
en un mar de silencio;
respiré la brisa de la soledad
y solamente escuché mi voz.
Releí la crónica de mis días:
certifiqué lo inolvidable y refrendé mis sentimientos.
Hilvané mi voluntad y reconstruí mis anhelos,
pero no encontré razón alguna.
Escuché la voz de mi silencio,
y exploré mis puntos cardinales,
pero no había explicación
para mi nostalgia nocturna.
Sin entender por qué,
en aquella isla desierta,
sola y confundida,
* “bajo las rotas columnas,
entre la nada y el sueño”*
extendí los brazos
y me acurrucó la noche.
Abrí la palma de mi mano
y dejé escapar el tiempo.
Olvidé las causas y los motivos
y con la mente en blanco,
en el vacío me acarició el consuelo.
Entonces, navegando suavemente
sobre el mar del silencio,
la voz taciturna del poeta
me cerró los ojos y develó el misterio.
Abrazando aquel secreto,
con el corazón desnudo de prejuicios
y el alma libre de toda tensión…
¡al fin pude comprenderlo!
Y ya no me desconciertan mis desvelos;
ahora espero serenamente
que transcurra la noche…
porque ahora sé,
que *“cruzan mis horas insomnes,
las sílabas de tu nombre”.*
Poema inspirado en los
versos de Octavio Paz:
*”bajo las rotas columnas
entre la nada y el sueño,
cruzan mis horas insomnes
las sílabas de tu nombre”*
23 de Enero de 1999.
Laura M López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
El bálsamo del Olvido
En algún lugar del archivero, en el expediente de mis olvidos, en orden cronológico, tengo las nostalgias que he desterrado del país de mis sonrisas, todos los “si yo hubiera…” que pudieron cambiar mi destino, las ofensas y decepciones que han herido mi dignidad…¡Sí! El rubro de mis olvidos es extenso, porque ahí, le doy el burocrático carpetazo a todas las palabras vacías, a las angustias intrascendentes, al desamor y a la falsedad.
¿No le parece que el olvido, es un prodigioso mecanismo de autodefensa? Es un maravilloso proceso mental, que minimiza las vivencias dolorosas y nulifica gradualmente el efecto devastador que ejercen sobre nosotros.
Discriminadamente, todo lo que puede lastimarnos, es archivado en el lugar más remoto de la consciencia, donde pierde poder y se vuelve inofensivo.
Es bastante difícil caminar con nuestra historia a cuestas, pero sería insufrible, llevar nuestras experiencias amargas a flor de piel. Gracias a esa voluntaria amnesia, cada amanecer es un nuevo principio; cada día nos ofrece la oportunidad de volver a empezar.
¿Cómo dice?…¿Que usted no olvida…queeé? Pues, tómese unas grageas de “Valemadrismo”, ¡son buenísimas! Verá como poco a poquito, sin darse cuenta, sus rencores y pesares se vuelven obsoletos y ridículos. No causan adicción y tienen un ligero sabor a sandía.
¡Créame! El olvido es el mejor analgésico para el dolor del alma. Es realmente efectivo, porque inhibe la histamina que nos producen los traumatismos, desinflama las tristezas, cauteriza las heridas y cicatriza rápidamente cualquier infortunio.
Si usted es una de ésas personas que colecciona resentimientos, ¡cálmela! Porque llegará un día en que todo será negativo y nefasto; todo le producirá una apatía desastroza.
¡Sí! En la vida hay tropiezos y caídas, pero creo que es mejor aprender de los fracasos que atesorarlos. Cada amargura, cada desdicha, tiene un peso demoledor en el ánimo. La buena fortuna, pesa exactamente lo mismo, que el beso de un ángel. ¿No cree usted, que nuestra carga será más llevadera si nos deshacemos de dolores añejos y corajes fermentados?
¡Hágame caso y hágase a usted mismo un favor! Sacuda de su carácter todo lo triste y amargo. Quite las telerañas de los rencores, ventile su mirada y permita que el viento del olvido se lleve todas las ofensas y agravios, todas las penas y desconsuelos.
¿Yo? Pues, le confieso que soy una consumidora compulsiva de las famosas grageas de Valemadrismo. A veces, cuando duplico la dosis, se me olvida todo; creo que hasta se me olvida cómo me llamo… porque me cambio de nombre y me pongo “Estúpida”.
1o de Noviembre de 1998.
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
¿No le parece que el olvido, es un prodigioso mecanismo de autodefensa? Es un maravilloso proceso mental, que minimiza las vivencias dolorosas y nulifica gradualmente el efecto devastador que ejercen sobre nosotros.
Discriminadamente, todo lo que puede lastimarnos, es archivado en el lugar más remoto de la consciencia, donde pierde poder y se vuelve inofensivo.
Es bastante difícil caminar con nuestra historia a cuestas, pero sería insufrible, llevar nuestras experiencias amargas a flor de piel. Gracias a esa voluntaria amnesia, cada amanecer es un nuevo principio; cada día nos ofrece la oportunidad de volver a empezar.
¿Cómo dice?…¿Que usted no olvida…queeé? Pues, tómese unas grageas de “Valemadrismo”, ¡son buenísimas! Verá como poco a poquito, sin darse cuenta, sus rencores y pesares se vuelven obsoletos y ridículos. No causan adicción y tienen un ligero sabor a sandía.
¡Créame! El olvido es el mejor analgésico para el dolor del alma. Es realmente efectivo, porque inhibe la histamina que nos producen los traumatismos, desinflama las tristezas, cauteriza las heridas y cicatriza rápidamente cualquier infortunio.
Si usted es una de ésas personas que colecciona resentimientos, ¡cálmela! Porque llegará un día en que todo será negativo y nefasto; todo le producirá una apatía desastroza.
¡Sí! En la vida hay tropiezos y caídas, pero creo que es mejor aprender de los fracasos que atesorarlos. Cada amargura, cada desdicha, tiene un peso demoledor en el ánimo. La buena fortuna, pesa exactamente lo mismo, que el beso de un ángel. ¿No cree usted, que nuestra carga será más llevadera si nos deshacemos de dolores añejos y corajes fermentados?
¡Hágame caso y hágase a usted mismo un favor! Sacuda de su carácter todo lo triste y amargo. Quite las telerañas de los rencores, ventile su mirada y permita que el viento del olvido se lleve todas las ofensas y agravios, todas las penas y desconsuelos.
¿Yo? Pues, le confieso que soy una consumidora compulsiva de las famosas grageas de Valemadrismo. A veces, cuando duplico la dosis, se me olvida todo; creo que hasta se me olvida cómo me llamo… porque me cambio de nombre y me pongo “Estúpida”.
1o de Noviembre de 1998.
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
El Portafolios
En algún lugar del catálogo otoño-invierno, en la sección del equipaje, tienen un portafolios para los arrepentimientos. Aunque pueda parecerle superfluo, realmente el portafolios es muy útil. Tiene la suave textura del cuero cabelludo, con la finalidad de que ya no se arranque usted el pelo, como lo hace cada vez que al recordar sus errores se le crispa la melena. Además, tiene capacidad ilimitada y una cerradura de combinación ultrasecreta, lo cual le brinda la tranquilidad de guardarse cómodamente, en la privacidad de su conciencia, todos sus reproches, tan sólo para usted y nadie más.
¿Le interesa comprarlo? Creo que sería una buena elección, porque no hay nada tan deprimente como enfrentar las consecuencias de nuestros errores; podemos pretender ante los demás que su efecto ha sido mínimo, pero no podemos engañarnos a nosotros mismos.
Por eso, si aceptar sus desaciertos le resulta sumamente devastador, pues entonces: los dobla con mucho cuidadito, por grandes que sean, hágalos tamaño carta y guárdelos en su portafolios, hasta que se sienta lo suficientemente fuerte para soportar sus propias recriminaciones.
¿Yoo?… ¡Pues no! Yo no tengo el portafolios, pero le confieso que me ha hecho falta. Cuando he tenido que afrontar mis propios desastres, he perdido varios mechones de cabello, he protagonizado unos berrinches soberbios y he sido víctima de una depresión kafkiana.
¿Difícil?…¡Pero si cuesta un…ojo de la cara! Aceptar mis burradas y sus resultados, ha sido como soportar el aliento de un dragón, como lanzarme al vacío, como recibir un gancho al hígado… pero, afortunadamente, los golpes se soban, los raspones cicatrizan y lo tiznado se limpia.
Y, cuando se decida a darle la cara a la catástrofe que sus errores han causado, recuerde que sólo somos seres humanos, y que errar, es parte de la condición humana.
¿Se imagina qué aburrida sería la vida, si todo lo que hiciéramos tuviera el éxito asegurado? … ¡Si sí! Ya sé que el fracaso tiene un sabor muy amargo; pero sólo quien lo conoce, puede disfrutar la miel de la buena fortuna.
Viéndolo bien, es el azar lo que condimenta la vida. Sin ésa saludable dosis de incertidumbre, la aventura de vivir sería una enfermiza rutina…
¡No!…Yo no conozco la receta mágica para que todo resulte siempre bien…Pero sí conozco el Principio de Peter, del por qué todo sale siempre mal…¡No, no!.. Creo que no existe ningún Manual de Procedimientos que nos garantice el éxito…Y si existiera, ¡sería el best- seller del siglo!
Mire; yo creo que no es tan malo equivocarse; es peor dejar pasar la vida sin tomar algún riesgo. El hecho de fallar, involucra el hecho de tomar una decisión . Y créame, aún no conozco a nadie, que haya tomado alguna decisión sin creer que era correcta. Todo fracaso, implica la realización de un esfuerzo y una dosis de buena voluntad.
¡Cálmela, cálmela! … Si su intención era buena y no funcionó…¡No se arrepienta!…Recuerde que ésto no se acaba, hasta que se acaba. Antes de lograr un juego sin hit ni carrera, se dieron cientos de bases por bola.
¡No se ponga triste!…Piense que el mundo, aún, es un lugar maravilloso donde podemos inventarnos un futuro. “El hombre está condenado a ser libre”, libre para tomar decisiones y hacer elecciones; libre para crear el argumento de su autobiografía; libre para elegir su destino; libre para asumir los riesgos y las consecuencias de sus acciones. Usted decide si su vida es una comedia, un drama o una tragedia; usted puede elegir el color de sus horizontes.
¿No le parece que sería una verdadera lástima, ignorar la sentencia de Sartre? ¿No cree que hay más mérito en decidir, en intentar, y aún en fracasar? ¿No le parece que sería un error garrafal sentarse a ver pasar la vida con apatía, con indeferencia, sin intervenir en el propio destino?
¿Cómo dice?…¡Usted aviéntese! Atrévase a ser el protagonista en la novela de su vida. No sea víctima de las circunstancias, es usted, quien debe crear “su circunstancia”. Y si al intentarlo, fracasa… pues, otórguese el beneficio de haberse esforzado y no se arrepienta de haber tenido una pizca de fé en sí mismo.
¿Yoo?…Pues, fíjese que me no me compré el portafolios… pero me compré un sombrero de Indiana Jones. Porque desde ahora en adelante, voy a correr el riesgo de buscarme y encontrarme, y voy a asumir las consecuencias de creer que lo mejor de la vida, aún está por llegar. Y si lo intento y fracaso, y si me esfuerzo y no funciona, y si me decido y me equivoco… pues, antes de darme golpes de pecho… me subo a una Harley, y con singular alegría, me voy a… con los “Nacidos para perder”.
3 de Noviembre de 1998.
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
¿Le interesa comprarlo? Creo que sería una buena elección, porque no hay nada tan deprimente como enfrentar las consecuencias de nuestros errores; podemos pretender ante los demás que su efecto ha sido mínimo, pero no podemos engañarnos a nosotros mismos.
Por eso, si aceptar sus desaciertos le resulta sumamente devastador, pues entonces: los dobla con mucho cuidadito, por grandes que sean, hágalos tamaño carta y guárdelos en su portafolios, hasta que se sienta lo suficientemente fuerte para soportar sus propias recriminaciones.
¿Yoo?… ¡Pues no! Yo no tengo el portafolios, pero le confieso que me ha hecho falta. Cuando he tenido que afrontar mis propios desastres, he perdido varios mechones de cabello, he protagonizado unos berrinches soberbios y he sido víctima de una depresión kafkiana.
¿Difícil?…¡Pero si cuesta un…ojo de la cara! Aceptar mis burradas y sus resultados, ha sido como soportar el aliento de un dragón, como lanzarme al vacío, como recibir un gancho al hígado… pero, afortunadamente, los golpes se soban, los raspones cicatrizan y lo tiznado se limpia.
Y, cuando se decida a darle la cara a la catástrofe que sus errores han causado, recuerde que sólo somos seres humanos, y que errar, es parte de la condición humana.
¿Se imagina qué aburrida sería la vida, si todo lo que hiciéramos tuviera el éxito asegurado? … ¡Si sí! Ya sé que el fracaso tiene un sabor muy amargo; pero sólo quien lo conoce, puede disfrutar la miel de la buena fortuna.
Viéndolo bien, es el azar lo que condimenta la vida. Sin ésa saludable dosis de incertidumbre, la aventura de vivir sería una enfermiza rutina…
¡No!…Yo no conozco la receta mágica para que todo resulte siempre bien…Pero sí conozco el Principio de Peter, del por qué todo sale siempre mal…¡No, no!.. Creo que no existe ningún Manual de Procedimientos que nos garantice el éxito…Y si existiera, ¡sería el best- seller del siglo!
Mire; yo creo que no es tan malo equivocarse; es peor dejar pasar la vida sin tomar algún riesgo. El hecho de fallar, involucra el hecho de tomar una decisión . Y créame, aún no conozco a nadie, que haya tomado alguna decisión sin creer que era correcta. Todo fracaso, implica la realización de un esfuerzo y una dosis de buena voluntad.
¡Cálmela, cálmela! … Si su intención era buena y no funcionó…¡No se arrepienta!…Recuerde que ésto no se acaba, hasta que se acaba. Antes de lograr un juego sin hit ni carrera, se dieron cientos de bases por bola.
¡No se ponga triste!…Piense que el mundo, aún, es un lugar maravilloso donde podemos inventarnos un futuro. “El hombre está condenado a ser libre”, libre para tomar decisiones y hacer elecciones; libre para crear el argumento de su autobiografía; libre para elegir su destino; libre para asumir los riesgos y las consecuencias de sus acciones. Usted decide si su vida es una comedia, un drama o una tragedia; usted puede elegir el color de sus horizontes.
¿No le parece que sería una verdadera lástima, ignorar la sentencia de Sartre? ¿No cree que hay más mérito en decidir, en intentar, y aún en fracasar? ¿No le parece que sería un error garrafal sentarse a ver pasar la vida con apatía, con indeferencia, sin intervenir en el propio destino?
¿Cómo dice?…¡Usted aviéntese! Atrévase a ser el protagonista en la novela de su vida. No sea víctima de las circunstancias, es usted, quien debe crear “su circunstancia”. Y si al intentarlo, fracasa… pues, otórguese el beneficio de haberse esforzado y no se arrepienta de haber tenido una pizca de fé en sí mismo.
¿Yoo?…Pues, fíjese que me no me compré el portafolios… pero me compré un sombrero de Indiana Jones. Porque desde ahora en adelante, voy a correr el riesgo de buscarme y encontrarme, y voy a asumir las consecuencias de creer que lo mejor de la vida, aún está por llegar. Y si lo intento y fracaso, y si me esfuerzo y no funciona, y si me decido y me equivoco… pues, antes de darme golpes de pecho… me subo a una Harley, y con singular alegría, me voy a… con los “Nacidos para perder”.
3 de Noviembre de 1998.
Laura M. López Murillo
enalgunlugarlaura@hotmail.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)