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viernes, marzo 08, 2024

Todo el mundo, en una palabra

 En algún lugar indefinible, en la tangente de la realidad se reinicia un ciclo que nunca concluye por la dificultad de ubicar el origen y el devenir de las palabras; envueltos en esta incógnita, materializamos las ideas con palabras y le adjudicamos un nombre a todo lo que existe…

La relación entre el mundo y el lenguaje ha mortificado a los sabios de todos los tiempos; dicen los que saben que el mundo es mundo porque lo describimos con palabras que brotan del pensamiento; otros afirman que el lenguaje es producto del mundo.

Sea como fuere, el lenguaje es el reflejo de la época en que viven los hablantes; las palabras que decimos y repetimos le confieren importancia a las cuestiones que nos preocupan y ocupan; y así, cada año desde 2013, la Fundación del Español Urgente (Fundéu) elige la palabra más frecuente en los medios de comunicación  que también revela las variaciones en el clima social del mundo. La palabra del 2020 fue “confinamiento”; la palabra del 2021 fue “vacuna”; la palabra del 2022 fue “inteligencia artificial”.

La palabra elegida en 2023 fue “polarización”, que “expresa la idea de división en dos bloques, posiciones u opiniones enfrentadas, aplicada a la política y al ámbito ideológico, al mundo deportivo, al debate en las plataformas digitales y, en general, a cualquier escenario en el que sea habitual el desacuerdo”.

Y así, esta palabra revela la tendencia a exacerbar las discrepancias y el apogeo del desacuerdo. Las evidencias avalan la elección de Fundéu: en 2024 el 40% de la población mundial acudirá a las urnas para elegir a sus gobernantes entre  opciones políticas excluyentes; China y EUA se confrontan por la hegemonía global; en redes sociales se viralizan debates por la razón o sinrazón de las guerras y por cualquier motivo.  

En la víspera de la reconfiguración del órden mundial y fiel a la tendencia global, el gobierno mexicano se ha esmerado en enfatizar los rasgos que nos distinguen, denostando y demeritando cualquier réplica.  Ratificando la elección de Fundéu, en el pronóstico del clima social se advierten tormentas tropicales provocadas por el choque de dos corrientes excluyentes provenientes de la infame polarización a la que ha estado sometido el territorio mexicano durante poco menos de un sexenio.

También se pronostica un fervor inusual en las campañas electorales que exacerbarán la polarización rampante que ha minimizado a la ciudadanía a un simple adjetivo en la tajante consigna de ellos o nosotros en un ambiente de discrepancias.   

Quiero creer que podríamos revertir las necedades excluyentes de la polarización, que el poder de las palabras trasciende las hegemonías y que ciudadanía es una cualidad que no admite restricciones ni calificativos. Espero que la palabra del 2024 sea democracia, entendida como la materialización de la de la libertad; las ideas  que configuran un mundo mejor se harán realidad cuando adjudiquemos un nombre a todo lo justo y honesto que existe…

 

domingo, septiembre 16, 2018

Entre la urgencia y la emergencia. Redefinir lo indefinido


En algún lugar sin fronteras se compendian todos los conceptos y se definen todos los términos para hermanar las palabras y los significados; y así, gracias al lenguaje se describen los giros del destino en la cambiante configuración del mundo…

            La hegemonía de los imperios perdura por siglos y en el lenguaje se compendian el impacto y los efectos de su influencia. Actualmente, la tecnología dicta el canon del desarrollo y su influencia en nuestras vidas se detecta cuando damos un “click”, al tomar una “selfie” o cuando enviamos un “emoji”. El placebo de las redes sociales se produce con un “like” y   la paradoja de la comunicación se agudiza en el “phubbing”. Palabrejas como estas describen los nuevos hábitos (usos y vicios) en el imperio digital que se han incorporado a nuestra cotidianidad y a nuestro lenguaje.

            Por eso, desde 2005, la Fundación del Español Urgente integra las expresiones adquiridas de otra lengua por la fuerza de la cotidianidad y  desde 2013  elige a la “Palabra del Año”: “que no tiene que ser necesariamente una voz nueva, pero ha de suscitar interés lingüístico por su origen, formación o uso y haber tenido un papel protagonista en el año de su elección”.

             En el 2013, cuando surgió la polémica por las manifestaciones de ciudadanos frente al domicilio de las personas denunciadas, se elijió a la palabra “escrache” (proveniente de Río de la Plata). En 2014, la palabra “selfi” (sin la “e” al final) describió el uso abrumador del anglicismo y la propagación exponencial de esta actividad en redes sociales. En 2015 se eligió a la palabra “refugiado” porque al “emplear palabras específicas para acotar la realidad es un primer paso para relacionarse eficazmente con ella”. La palabra del 2016 fue “populismo” para redefinir las estrategias electorales que determinaron el resultado del Brexit y la victoria de Donald Trump. En el 2017, la palabra del año fue “aporofobia”, acuñada por la filósofa española Adela Cortina para definir un sentimiento existente que nadie había bautizado. Aporofobia se define como el rechazo a los pobres y ese mismo año se incluyó en el Código Penal Español como un agravante.

            En el próximo noviembre la Fundeu elegirá a la palabra del 2018 y por un extraño afán, me gustaría que escudriñaran la realidad mexicana; tal vez, emergerían vocablos para redefinir a los debates, al proselitismo y a la militancia mediática. Creo que empezar a llamar a las cosas por su nombre sería un buen ejercicio de honestidad cívica: Recuperaríamos el sustantivo “rufián” para referirnos a todos los que hacen de la política un negocio y quizás, encontraríamos en el “limbo” la confianza que hemos perdido en los gobernantes. Sea como fuere, reinventemos el lenguaje para inculcar la tolerancia, la legalidad y la empatía. Tal vez logremos conciliar significados, reescribir nuestras prioridades aunque tengamos que redefinir lo indefinido y, gracias al lenguaje, nos integraríamos a los giros del destino en la cambiante configuración del mundo…