“Siempre hay un momento en la infancia,
cuando la puerta se abre y deja salir al futuro.”
Graham Greene
En algún lugar del tiempo, poco después del umbral de la vida, se emprende la aventura maravillosa de la infancia; pero suele suceder que todas las bendiciones de la inocencia se desvanecen en un entorno denso, turbio y violento…
Atendiendo al inexorable transcurso del tiempo y con una visión optimista, durante la modernidad surgió un proyecto para crear un mundo mejor en un futuro no muy lejano; y la única estrategia viable para lograrlo requería inculcar la empatía, la fraternidad y la tolerancia en los ciudadanos del futuro. Ese fue el fundamento para la Primera Declaración de Protección a la Infancia en Ginebra en 1923 y de la instauración del 30 de Abril como el Día del Niño durante el régimen de Álvaro Obregón. En ese día festivo se consagraba como imperativo el bienestar de todos los niños del mundo.
Pero muchos ideales de la modernidad se desvanecieron en el ajetreo del mercado y en el flagelo de la ciencia al servicio del poder; y aquella esperanza en un mundo feliz se dispersó por el implacable efecto de la violencia como régimen.
Hoy por hoy, la infancia provoca mil y un versiones en un mundo de nunca jamás. La violencia y el lucro penetraron y corrompieron el tejido social, y ahora, la realidad es un compendio de visiones y percepciones que provoca versiones contrastantes. Y mientras algunos celebramos la felicidad como atributo indeleble de los niños, otros lamentan la pérdida irreversible de la inocencia de los pequeños, ya sea por el maltrato y del desamor de sus padres, por su incorporación a las huestes del crimen organizado, por el flagelo de la enfermedad, por la necesidad de trabajar, y por todas y cada una de las causas que los obligan a comportarse como adultos chiquitos.
La frialdad de las cifras es lacerante cuando ejemplifica el efecto de un entorno violento y hostil en los niños, afortunados o desafortunados: 9% padecen rasgos depresivos, dos millones y medio de niños no acuden a la escuela, México destina solo el 1% del erario para evitar la violencia, abuso o explotación infantil. Recientemente, el presidente de la Comisión de Participación Ciudadana de la Cámara de Diputados, Arturo Santana Alfaro, indicó que existen alrededor de 25 mil niños sicarios y por lo menos 100 mil son adictos. Si agregamos la cifra imponderable de todos los niños que fallecen por una deficiente alimentación o por los obstáculos para recibir la ayuda asistencial, la resultante es un dolor profundo, una impotencia insufrible y la lúgubre certeza de que el día el niño no hay motivos para celebrar.
Sí!... la apertura del criterio exige abandonar momentáneamente el entorno propio para sensibilizar la conciencia, requiere considerar las modalidades alternas y desconocidas de la realidad.
Y tiene razón!.. Es un ejercicio extenuante que provoca reacciones profundas e intensas pero también fortalece el músculo atrofiado de la empatía, ese propósito postergado en un mundo cruel y materializante que está produciendo generaciones de pequeños tiranos, de niños apáticos, aislados y egoístas, de niños marcados por la violencia y el abandono. Y este relato no tendrá un final feliz en un mundo mejor porque los protagonistas del futuro han perdido todas las bendiciones de la inocencia en un entorno denso, turbio y violento…
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domingo, mayo 01, 2011
domingo, junio 13, 2010
Figuras y desfiguros
“Será preciso conquistar el mundo de las ideas
para que lleguen a ser las ideas el mundo”.
Antonio Gramsci
En algún lugar privilegiado, donde residen las minorías afortunadas, todo lo intangible se materializa, la ética se vulgariza y lo sublime se deteriora; y en un vano afán nacionalista emanarán incesantemente figuras efímeras, ideales y modelos desfigurados…
La Iniciativa México es un proyecto espectacular que concentra una serie de contradicciones y artificios para la supuesta realización de un objetivo patrióticamente excelso: transformar la actitud y las pautas de conducta arraigadas en la mexicanidad que impiden el avance de la nación hacia el progreso y el desarrollo.
Es una contradicción galopante: Iniciativa México involucra los criterios opuestos de los consorcios mediáticos y las instituciones educativas; se pretende reconocer la calidad humana de los habitantes de una nación deshumanizada; se premiarán los valores intangibles con estímulos monetarios y la ética será galardonada con una lucrativa divulgación mediática. El imaginario colectivo será mágicamente transformado durante los quince minutos de fama otorgados por la minoría que ha manipulado brutalmente la opinión pública.
Esa loable iniciativa pretende erradicar la figura del estado paternalista y benefactor, y por consecuencia, extinguir la dependencia de los ciudadanos a los programas asistenciales gubernamentales. Para redirigir los esfuerzos y la energía de todos los mexicanos hacia el mismo objetivo, los promotores presentan Iniciativa México como un mega-concurso de proyectos colectivos e individuales con impacto social y/o ecológico realizados sin fines de lucro y fuera del presupuesto público.
La iniciativa manifiesta que los aspirantes al premio mayor deberán demostrar al menos uno de los siguientes valores: responsabilidad, cooperación, solidaridad, justicia y compromiso social. Y así, los valores que enaltecen a los mexicanos: el altruismo, la filantropía y la nobleza serán explotados en la industria del entretenimiento. Y en la parafernalia mediática, los aspirantes a próceres serán seleccionados por un Consejo Técnico y el ganador será determinado por la votación de la audiencia nacional en un reality show.
Pero claro que por supuesto y desde luego que no!... Esta iniciativa se anuncia como una convocatoria sin precedentes pero existen varios proyectos similares que lo anteceden, no es un proyecto original: es la compilación de conceptos y argumentos de otras campañas similares que se han realizado en la India y en Perú. El lanzamiento de Iniciativa México también guarda una escalofriante similitud con “Solidaridad” del salinismo, con “Vamos México” del foxismo.
Además, es desconcertante la tendencia a imitar y apropiarse de la retórica estadounidense: no sé a quién carambas debe atribuirse el plagio vulgar y descarado de aquella frase que inmortalizó John F. Kennedy en su discurso de investidura presidencial: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país”…
Sí!... Todo indica que Iniciativa México está destinada a la fugacidad en el entretenimiento mediático, porque la única revolución posible, el cambio generalizado que el país requiere implica a las ideas y a las convicciones, pero la transformación jamás será posible mientras las instancias encargadas de la justicia y bienestar social permanezcan sometidas a los intereses de una minoría.
Porque la apatía y el desencanto nacionales no se transformarán en un trivial concurso de popularidad. La actitud que predomina en el horizonte mexicano sólo cederá cuando la justicia sea una realidad tangible y una percepción popular, cuando el gobierno ofrezca las mismas oportunidades a todos los habitantes y el bienestar social una prioridad.
No obstante, es imperioso reconocer que esta convocatoria tiene un mérito: el plagio, la trivialidad, la incongruencia que configuran la iniciativa serán maquiavélicamente atenuados por la euforia de la fiesta mundialista. Y mientras la algarabía inunda el ambiente, pasarán desapercibidas la vulgarización de la ética y el deterioro de lo sublime, serán inútiles los afanes mediáticos y la incesante divulgación de ideales y modelos desfigurados…
para que lleguen a ser las ideas el mundo”.
Antonio Gramsci
En algún lugar privilegiado, donde residen las minorías afortunadas, todo lo intangible se materializa, la ética se vulgariza y lo sublime se deteriora; y en un vano afán nacionalista emanarán incesantemente figuras efímeras, ideales y modelos desfigurados…
La Iniciativa México es un proyecto espectacular que concentra una serie de contradicciones y artificios para la supuesta realización de un objetivo patrióticamente excelso: transformar la actitud y las pautas de conducta arraigadas en la mexicanidad que impiden el avance de la nación hacia el progreso y el desarrollo.
Es una contradicción galopante: Iniciativa México involucra los criterios opuestos de los consorcios mediáticos y las instituciones educativas; se pretende reconocer la calidad humana de los habitantes de una nación deshumanizada; se premiarán los valores intangibles con estímulos monetarios y la ética será galardonada con una lucrativa divulgación mediática. El imaginario colectivo será mágicamente transformado durante los quince minutos de fama otorgados por la minoría que ha manipulado brutalmente la opinión pública.
Esa loable iniciativa pretende erradicar la figura del estado paternalista y benefactor, y por consecuencia, extinguir la dependencia de los ciudadanos a los programas asistenciales gubernamentales. Para redirigir los esfuerzos y la energía de todos los mexicanos hacia el mismo objetivo, los promotores presentan Iniciativa México como un mega-concurso de proyectos colectivos e individuales con impacto social y/o ecológico realizados sin fines de lucro y fuera del presupuesto público.
La iniciativa manifiesta que los aspirantes al premio mayor deberán demostrar al menos uno de los siguientes valores: responsabilidad, cooperación, solidaridad, justicia y compromiso social. Y así, los valores que enaltecen a los mexicanos: el altruismo, la filantropía y la nobleza serán explotados en la industria del entretenimiento. Y en la parafernalia mediática, los aspirantes a próceres serán seleccionados por un Consejo Técnico y el ganador será determinado por la votación de la audiencia nacional en un reality show.
Pero claro que por supuesto y desde luego que no!... Esta iniciativa se anuncia como una convocatoria sin precedentes pero existen varios proyectos similares que lo anteceden, no es un proyecto original: es la compilación de conceptos y argumentos de otras campañas similares que se han realizado en la India y en Perú. El lanzamiento de Iniciativa México también guarda una escalofriante similitud con “Solidaridad” del salinismo, con “Vamos México” del foxismo.
Además, es desconcertante la tendencia a imitar y apropiarse de la retórica estadounidense: no sé a quién carambas debe atribuirse el plagio vulgar y descarado de aquella frase que inmortalizó John F. Kennedy en su discurso de investidura presidencial: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país”…
Sí!... Todo indica que Iniciativa México está destinada a la fugacidad en el entretenimiento mediático, porque la única revolución posible, el cambio generalizado que el país requiere implica a las ideas y a las convicciones, pero la transformación jamás será posible mientras las instancias encargadas de la justicia y bienestar social permanezcan sometidas a los intereses de una minoría.
Porque la apatía y el desencanto nacionales no se transformarán en un trivial concurso de popularidad. La actitud que predomina en el horizonte mexicano sólo cederá cuando la justicia sea una realidad tangible y una percepción popular, cuando el gobierno ofrezca las mismas oportunidades a todos los habitantes y el bienestar social una prioridad.
No obstante, es imperioso reconocer que esta convocatoria tiene un mérito: el plagio, la trivialidad, la incongruencia que configuran la iniciativa serán maquiavélicamente atenuados por la euforia de la fiesta mundialista. Y mientras la algarabía inunda el ambiente, pasarán desapercibidas la vulgarización de la ética y el deterioro de lo sublime, serán inútiles los afanes mediáticos y la incesante divulgación de ideales y modelos desfigurados…
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