En algún lugar de la noche, en la grieta más reciente de la memoria, cuando las luces y los artificios se desvanecen en el amanecer de una inminente realidad, el eco de la algarabía y las imágenes vacías se disuelven en la niebla del olvido…
Todo lo efímero es intrascendente como lo son las llamaradas de petate, es fugaz e intenso como suelen serlo las mentadas de madre; lo efímero incide momentáneamente en el ánimo, enardeciéndolo o exasperándolo, pero no se aloja en la hospitalidad de los recuerdos. Y así: efímera, fugaz e intensa fue la celebración del bicentenario de la independencia nacional.
Los ecos de una celebración suelen perdurar mucho después de la culminación del evento; no obstante, los festejos del bicentenario se diluyeron en cuanto se transmitieron. El bicentenario se redujo a un espectáculo mediático, escrupulosamente ejecutado bajo todas las medidas posibles de seguridad. En la fiesta del pueblo se reservaron el derecho de admisión y solamente una minoría logró participar.
Ahora, cuando el eco de las fiestas patrias se ha extinguido, sólo queda un dispendio injustificable; es poco menos que improbable que el baile de las flamas intermitentes sobre Palacio Nacional se inscriba con letras de oro en la memoria colectiva de un pueblo con necesidades apremiantes. El rezago educativo se agudiza, las inclemencias de la naturaleza se traducen en miles de damnificados, escuelas y hospitales públicos padecen el descuido y la desatención gubernamental. La invocación de epopeyas históricas carece de importancia para la mitad de los mexicanos que día a día luchan por sobrevivir. El bicentenario se esfumará como otra fiesta cívica más, envuelta en penas y pesares, sin ápices de gloria.
Los millones de pesos que se han erogado en eventos fastuosos pero efímeros pudieron destinarse a solventar el quebranto de los mexicanos que han padecido la indiferencia y el olvido de las políticas públicas. Una verdadera celebración patriótica consistiría en hacer realidad los anhelos elementales de los ciudadanos. En un digno festejo se hubiese asistido a los damnificados, a los marginados por la miseria y la ignorancia, extendiendo el abrazo de la patria a todos los rincones del país.
Ante el peso de la historia es un imperativo recapitular y reconocer que la patria es una idea que se aloja en la memoria colectiva, es una convicción que se arraiga en un corazón agradecido y que se forja cuando los habitantes perciben la protección de un estado realmente libre y soberano.
La mejor forma de celebrar el pasado es construyendo el futuro: un pueblo alcanza la libertad cuando se despoja de las cadenas de la ignorancia, cuando logra vencer al flagelo de la miseria, cuando la esperanza del porvenir perdura sobre las imágenes vacías disueltas en la niebla del olvido…
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domingo, septiembre 19, 2010
domingo, septiembre 05, 2010
El umbral del futuro
“El papel de los medios de comunicación en la política contemporánea nos obliga a preguntar por el tipo de mundo y de sociedad en los que queremos vivir, y qué modelo de democracia queremos para esta sociedad.”
Noam Chomsky
En algún lugar del planeta, cuando las ficciones futuristas se materialicen en una contundente realidad, se perpetuarán los criterios de la estratificación social y la predisposición legendaria por el dominio…
Desde el amanecer de los tiempos, el acceso al conocimiento ha sido el factor indiscutible del control social; las minorías que han acaparado los saberes de su tiempo han sido las élites que concentran el poder. Hace miles de años la escritura fue la distinción intelectual que condenaba a los marginados a la sumisión y al fanatismo; con el devenir de los tiempos, las revoluciones en la comunicación y el avance en la tecnología, el artificio del saber se ha sofisticado hasta convertirse en un bien esquivo e intangible.
Hoy por hoy, en el umbral de la sociedad de la información el artificio del conocimiento que segregará a las masas y polarizará a las sociedades deambula en el espectro intangible en la banda del 700 MHz. El entorno digital se expande inexorablemente y con él, se reduce el contorno de los sectores informados y educados. El decreto anunciado por Felipe Calderón en su IV Informe a la nación refleja la necesidad de controlar el acceso a la información, de incidir en el discurso social para compensar la creciente debilidad del ejecutivo ante la reconfiguración del legislativo. Se pretende sustituir el desequilibrio entre los tres poderes de gobierno controlando el cuarto poder.
El impacto del decreto presidencial afectará al 95% de los hogares mexicanos con televisión abierta; se estima un gasto del gobierno federal de 1,600 millones de dólares por la entrega de un bono, a cada hogar, para la compra de un decodificador o antena receptora de señales digitales; y la licitación del espectro digital aportará al Estado alrededor de 10 mil millones de dólares… pero la frialdad de estas cifras adquiere el filo de la perversidad cuando coinciden con la contienda por el poder.
Este decreto es la primera ofensiva en la lucha por la presidencia en el 2012, en un país donde la miseria se expande y la educación es casi un privilegio, donde las políticas sociales han sido postergadas, donde los funcionarios públicos atienden intereses privados y el gobierno es una agencia de negocios millonarios.
Al margen del progreso, en la vertiginosa transformación del mundo del saber, la información se erige como el baluarte de todos los tiempos y la desinformación configura el lumpen del futuro porque se perpetúan los criterios de la estratificación social y la predisposición legendaria por el dominio…
Noam Chomsky
En algún lugar del planeta, cuando las ficciones futuristas se materialicen en una contundente realidad, se perpetuarán los criterios de la estratificación social y la predisposición legendaria por el dominio…
Desde el amanecer de los tiempos, el acceso al conocimiento ha sido el factor indiscutible del control social; las minorías que han acaparado los saberes de su tiempo han sido las élites que concentran el poder. Hace miles de años la escritura fue la distinción intelectual que condenaba a los marginados a la sumisión y al fanatismo; con el devenir de los tiempos, las revoluciones en la comunicación y el avance en la tecnología, el artificio del saber se ha sofisticado hasta convertirse en un bien esquivo e intangible.
Hoy por hoy, en el umbral de la sociedad de la información el artificio del conocimiento que segregará a las masas y polarizará a las sociedades deambula en el espectro intangible en la banda del 700 MHz. El entorno digital se expande inexorablemente y con él, se reduce el contorno de los sectores informados y educados. El decreto anunciado por Felipe Calderón en su IV Informe a la nación refleja la necesidad de controlar el acceso a la información, de incidir en el discurso social para compensar la creciente debilidad del ejecutivo ante la reconfiguración del legislativo. Se pretende sustituir el desequilibrio entre los tres poderes de gobierno controlando el cuarto poder.
El impacto del decreto presidencial afectará al 95% de los hogares mexicanos con televisión abierta; se estima un gasto del gobierno federal de 1,600 millones de dólares por la entrega de un bono, a cada hogar, para la compra de un decodificador o antena receptora de señales digitales; y la licitación del espectro digital aportará al Estado alrededor de 10 mil millones de dólares… pero la frialdad de estas cifras adquiere el filo de la perversidad cuando coinciden con la contienda por el poder.
Este decreto es la primera ofensiva en la lucha por la presidencia en el 2012, en un país donde la miseria se expande y la educación es casi un privilegio, donde las políticas sociales han sido postergadas, donde los funcionarios públicos atienden intereses privados y el gobierno es una agencia de negocios millonarios.
Al margen del progreso, en la vertiginosa transformación del mundo del saber, la información se erige como el baluarte de todos los tiempos y la desinformación configura el lumpen del futuro porque se perpetúan los criterios de la estratificación social y la predisposición legendaria por el dominio…
domingo, julio 11, 2010
Hasta la próxima
“Se acabó.
El sol nos dice que llegó el final,
por una noche se olvidó
que cada uno es cada cual”
Joan Manuel Serrat
En algún lugar de la noche, conforme se extinguen los ecos de la fiesta resurgen los márgenes de la realidad que se diluyeron momentáneamente por el influjo de una quimera…
La fiesta del futbol que el mundo celebró en Sudáfrica se traslada a España, que según la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) es el país más feliz del planeta. El mundial de fútbol confirma, una vez más, que la humanidad necesita placebos para conservar alguna esperanza, por vana que parezca. Pero esa necesidad existencial es explotada por la industria del entretenimiento que logra acaparar la atención de todo el mundo en una confrontación deportiva diseñada para promoción de actitudes y la divulgación de estereotipos.
El predominio de la ética del lucro se manifiesta en la profesionalización, que debe entenderse como la capitalización de las habilidades y la comercialización de los esfuerzos. Los actuales modelos de excelencia predominan en el ámbito deportivo y son patrocinados por firmas comerciales o consorcios industriales.
Pero mientras millones y millones de personas siguieron los incidentes del Mundial de Fútbol en Sudáfrica, los grandes consorcios mediáticos incrementaron sus ganancias a niveles exponenciales. Porque los verdaderos vencedores son los organismos organizadores de la Copa Mundial de Futbol, las firmas que vendieron la transmisión de los 64 juegos y los patrocinadores que insertaron sus anuncios publicitarios durante la fiesta futbolera.
Del monto estratosférico de las ganancias generadas durante la Copa Mundial sólo una mínima parte favoreció al pueblo sudafricano durante la construcción de los estadios y la organización del evento. Los millones generados en la fiesta futbolera saldrán de Sudáfrica en cuanto los medios, los patrocinadores y los visitantes retornen a sus lugares de origen.
Y así, hasta el próximo Mundial y durante cuatro largos años, los medios masivos alimentarán la esperanza de quienes sueñan con el triunfo, y fortalecerán la quimera del juego como el único camino en el ascenso a la gloria. En un vulgar mercadeo venderán ídolos y exportarán los moldes de la excelencia y los modelos del éxito, guiando las ilusiones de un mundo necesitado de alegrías, capitalizando las dosis esporádicas de placebos existenciales que requiere la humanidad.
Porque ahora, como siempre y desde entonces, la gloria de los héroes y la fama de los ídolos son indispensables para sobrellevar los devaneos de la fortuna, para fortalecer las ilusiones cuando se hayan extinguido los ecos de la fiesta, cuando resurgen los márgenes de la realidad que se diluyeron momentáneamente por el influjo de una quimera…
El sol nos dice que llegó el final,
por una noche se olvidó
que cada uno es cada cual”
Joan Manuel Serrat
En algún lugar de la noche, conforme se extinguen los ecos de la fiesta resurgen los márgenes de la realidad que se diluyeron momentáneamente por el influjo de una quimera…
La fiesta del futbol que el mundo celebró en Sudáfrica se traslada a España, que según la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) es el país más feliz del planeta. El mundial de fútbol confirma, una vez más, que la humanidad necesita placebos para conservar alguna esperanza, por vana que parezca. Pero esa necesidad existencial es explotada por la industria del entretenimiento que logra acaparar la atención de todo el mundo en una confrontación deportiva diseñada para promoción de actitudes y la divulgación de estereotipos.
El predominio de la ética del lucro se manifiesta en la profesionalización, que debe entenderse como la capitalización de las habilidades y la comercialización de los esfuerzos. Los actuales modelos de excelencia predominan en el ámbito deportivo y son patrocinados por firmas comerciales o consorcios industriales.
Pero mientras millones y millones de personas siguieron los incidentes del Mundial de Fútbol en Sudáfrica, los grandes consorcios mediáticos incrementaron sus ganancias a niveles exponenciales. Porque los verdaderos vencedores son los organismos organizadores de la Copa Mundial de Futbol, las firmas que vendieron la transmisión de los 64 juegos y los patrocinadores que insertaron sus anuncios publicitarios durante la fiesta futbolera.
Del monto estratosférico de las ganancias generadas durante la Copa Mundial sólo una mínima parte favoreció al pueblo sudafricano durante la construcción de los estadios y la organización del evento. Los millones generados en la fiesta futbolera saldrán de Sudáfrica en cuanto los medios, los patrocinadores y los visitantes retornen a sus lugares de origen.
Y así, hasta el próximo Mundial y durante cuatro largos años, los medios masivos alimentarán la esperanza de quienes sueñan con el triunfo, y fortalecerán la quimera del juego como el único camino en el ascenso a la gloria. En un vulgar mercadeo venderán ídolos y exportarán los moldes de la excelencia y los modelos del éxito, guiando las ilusiones de un mundo necesitado de alegrías, capitalizando las dosis esporádicas de placebos existenciales que requiere la humanidad.
Porque ahora, como siempre y desde entonces, la gloria de los héroes y la fama de los ídolos son indispensables para sobrellevar los devaneos de la fortuna, para fortalecer las ilusiones cuando se hayan extinguido los ecos de la fiesta, cuando resurgen los márgenes de la realidad que se diluyeron momentáneamente por el influjo de una quimera…
domingo, junio 13, 2010
Figuras y desfiguros
“Será preciso conquistar el mundo de las ideas
para que lleguen a ser las ideas el mundo”.
Antonio Gramsci
En algún lugar privilegiado, donde residen las minorías afortunadas, todo lo intangible se materializa, la ética se vulgariza y lo sublime se deteriora; y en un vano afán nacionalista emanarán incesantemente figuras efímeras, ideales y modelos desfigurados…
La Iniciativa México es un proyecto espectacular que concentra una serie de contradicciones y artificios para la supuesta realización de un objetivo patrióticamente excelso: transformar la actitud y las pautas de conducta arraigadas en la mexicanidad que impiden el avance de la nación hacia el progreso y el desarrollo.
Es una contradicción galopante: Iniciativa México involucra los criterios opuestos de los consorcios mediáticos y las instituciones educativas; se pretende reconocer la calidad humana de los habitantes de una nación deshumanizada; se premiarán los valores intangibles con estímulos monetarios y la ética será galardonada con una lucrativa divulgación mediática. El imaginario colectivo será mágicamente transformado durante los quince minutos de fama otorgados por la minoría que ha manipulado brutalmente la opinión pública.
Esa loable iniciativa pretende erradicar la figura del estado paternalista y benefactor, y por consecuencia, extinguir la dependencia de los ciudadanos a los programas asistenciales gubernamentales. Para redirigir los esfuerzos y la energía de todos los mexicanos hacia el mismo objetivo, los promotores presentan Iniciativa México como un mega-concurso de proyectos colectivos e individuales con impacto social y/o ecológico realizados sin fines de lucro y fuera del presupuesto público.
La iniciativa manifiesta que los aspirantes al premio mayor deberán demostrar al menos uno de los siguientes valores: responsabilidad, cooperación, solidaridad, justicia y compromiso social. Y así, los valores que enaltecen a los mexicanos: el altruismo, la filantropía y la nobleza serán explotados en la industria del entretenimiento. Y en la parafernalia mediática, los aspirantes a próceres serán seleccionados por un Consejo Técnico y el ganador será determinado por la votación de la audiencia nacional en un reality show.
Pero claro que por supuesto y desde luego que no!... Esta iniciativa se anuncia como una convocatoria sin precedentes pero existen varios proyectos similares que lo anteceden, no es un proyecto original: es la compilación de conceptos y argumentos de otras campañas similares que se han realizado en la India y en Perú. El lanzamiento de Iniciativa México también guarda una escalofriante similitud con “Solidaridad” del salinismo, con “Vamos México” del foxismo.
Además, es desconcertante la tendencia a imitar y apropiarse de la retórica estadounidense: no sé a quién carambas debe atribuirse el plagio vulgar y descarado de aquella frase que inmortalizó John F. Kennedy en su discurso de investidura presidencial: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país”…
Sí!... Todo indica que Iniciativa México está destinada a la fugacidad en el entretenimiento mediático, porque la única revolución posible, el cambio generalizado que el país requiere implica a las ideas y a las convicciones, pero la transformación jamás será posible mientras las instancias encargadas de la justicia y bienestar social permanezcan sometidas a los intereses de una minoría.
Porque la apatía y el desencanto nacionales no se transformarán en un trivial concurso de popularidad. La actitud que predomina en el horizonte mexicano sólo cederá cuando la justicia sea una realidad tangible y una percepción popular, cuando el gobierno ofrezca las mismas oportunidades a todos los habitantes y el bienestar social una prioridad.
No obstante, es imperioso reconocer que esta convocatoria tiene un mérito: el plagio, la trivialidad, la incongruencia que configuran la iniciativa serán maquiavélicamente atenuados por la euforia de la fiesta mundialista. Y mientras la algarabía inunda el ambiente, pasarán desapercibidas la vulgarización de la ética y el deterioro de lo sublime, serán inútiles los afanes mediáticos y la incesante divulgación de ideales y modelos desfigurados…
para que lleguen a ser las ideas el mundo”.
Antonio Gramsci
En algún lugar privilegiado, donde residen las minorías afortunadas, todo lo intangible se materializa, la ética se vulgariza y lo sublime se deteriora; y en un vano afán nacionalista emanarán incesantemente figuras efímeras, ideales y modelos desfigurados…
La Iniciativa México es un proyecto espectacular que concentra una serie de contradicciones y artificios para la supuesta realización de un objetivo patrióticamente excelso: transformar la actitud y las pautas de conducta arraigadas en la mexicanidad que impiden el avance de la nación hacia el progreso y el desarrollo.
Es una contradicción galopante: Iniciativa México involucra los criterios opuestos de los consorcios mediáticos y las instituciones educativas; se pretende reconocer la calidad humana de los habitantes de una nación deshumanizada; se premiarán los valores intangibles con estímulos monetarios y la ética será galardonada con una lucrativa divulgación mediática. El imaginario colectivo será mágicamente transformado durante los quince minutos de fama otorgados por la minoría que ha manipulado brutalmente la opinión pública.
Esa loable iniciativa pretende erradicar la figura del estado paternalista y benefactor, y por consecuencia, extinguir la dependencia de los ciudadanos a los programas asistenciales gubernamentales. Para redirigir los esfuerzos y la energía de todos los mexicanos hacia el mismo objetivo, los promotores presentan Iniciativa México como un mega-concurso de proyectos colectivos e individuales con impacto social y/o ecológico realizados sin fines de lucro y fuera del presupuesto público.
La iniciativa manifiesta que los aspirantes al premio mayor deberán demostrar al menos uno de los siguientes valores: responsabilidad, cooperación, solidaridad, justicia y compromiso social. Y así, los valores que enaltecen a los mexicanos: el altruismo, la filantropía y la nobleza serán explotados en la industria del entretenimiento. Y en la parafernalia mediática, los aspirantes a próceres serán seleccionados por un Consejo Técnico y el ganador será determinado por la votación de la audiencia nacional en un reality show.
Pero claro que por supuesto y desde luego que no!... Esta iniciativa se anuncia como una convocatoria sin precedentes pero existen varios proyectos similares que lo anteceden, no es un proyecto original: es la compilación de conceptos y argumentos de otras campañas similares que se han realizado en la India y en Perú. El lanzamiento de Iniciativa México también guarda una escalofriante similitud con “Solidaridad” del salinismo, con “Vamos México” del foxismo.
Además, es desconcertante la tendencia a imitar y apropiarse de la retórica estadounidense: no sé a quién carambas debe atribuirse el plagio vulgar y descarado de aquella frase que inmortalizó John F. Kennedy en su discurso de investidura presidencial: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país”…
Sí!... Todo indica que Iniciativa México está destinada a la fugacidad en el entretenimiento mediático, porque la única revolución posible, el cambio generalizado que el país requiere implica a las ideas y a las convicciones, pero la transformación jamás será posible mientras las instancias encargadas de la justicia y bienestar social permanezcan sometidas a los intereses de una minoría.
Porque la apatía y el desencanto nacionales no se transformarán en un trivial concurso de popularidad. La actitud que predomina en el horizonte mexicano sólo cederá cuando la justicia sea una realidad tangible y una percepción popular, cuando el gobierno ofrezca las mismas oportunidades a todos los habitantes y el bienestar social una prioridad.
No obstante, es imperioso reconocer que esta convocatoria tiene un mérito: el plagio, la trivialidad, la incongruencia que configuran la iniciativa serán maquiavélicamente atenuados por la euforia de la fiesta mundialista. Y mientras la algarabía inunda el ambiente, pasarán desapercibidas la vulgarización de la ética y el deterioro de lo sublime, serán inútiles los afanes mediáticos y la incesante divulgación de ideales y modelos desfigurados…
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