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domingo, agosto 21, 2016

El acceso al conocimiento


El umbral del conocimiento



“El primer paso para hacer la diferencia es creer que puedes lograrlo.                                           Porque ya que lo haces avanzaste la mitad del camino para hacerlo. A veces te sientes sin poder alguno y muy pequeño, pero la realidad es distinta. La cosas se ven así porque nos han hecho creer que no tenemos poder.”

Aaron Swartz



En algún lugar inescrutable, más allá del umbral de lo aparente y custodiado por  las versiones del poder, se encuentra el único acceso a la verdad; de cuando en cuando, surgen genios temerarios que rompen los eslabones que encadenan al conocimiento…

En el imperio de mercado, el conocimiento continúa custodiado por los poderes fácticos; el acceso a contenidos académicos, científicos y legales está restringido y exageradamente controlado: la evidencia es la desproporción en el castigo a los temerarios que infringen los mecanismos de ese control.

Este 16 de Agosto,  Julian Assange, el fundador del sitio Wikileaks, cumplió 4 años como refugiado en la embajada de Ecuador para evitar su extradición a los Estados Unidos y ser juzgado por las filtraciones publicadas en la red y la divulgación del video “Asesino colateral” que mostraba el ataque indiscriminado a la población civil en Irak grabado por el marine norteamericano; Manning, estuvo confinado en solitario en Quantico y cumple una condena de 35 años por el cargo de traición al filtrar cables diplomáticos y militares a Wikileaks.

Y fue también el caso de Aaron Swartz: el genio que a los 14 años ingresó a la Universidad de Stanford y que a esa edad contribuyó en la creación de los estándares para compartir y diseminar contenidos –blogs-;  el activista  contra la censura en la red que dirigió las protestas  contra la  ley SOPA; el  protagonista solitario de la “Primavera académica”. En 2011 fue arrestado por fraude informático por la obtención de material académico de ordenadores protegidos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Fue declarado inocente de ese cargo  pero  fue acusado por autoridades federales por el  acceso ilegal a un servicio de distribución de revistas científicas y literarias restringido a suscriptores y descargar 4.8 millones de artículos y documentos con la intención de liberarlos, lo que se castigaría con “una sentencia enormemente exagerada (35 años de prisión y multas por un millón de dólares) que equiparaba un gesto a favor del conocimiento libre a un acto de terrorismo”.

Pero esa infame sentencia quedará pendiente porque Aaron decidió terminar su lucha contra  la censura. El caudillo cibernético de la libertad del conocimiento se suicidó el 11 de enero del 2013 a los 26 años. Con su muerte se escribe un episodio más en la interminable crónica de los abusos del poder y también, se esclarecen las incertidumbres sombrías que alguna vez lo afligieron al confrontar  los ideales con  la realidad, el debate inexorable en todas las causas y el compromiso ineludible de todos los héroes. En el 2007 Swartz escribió en su blog: "Hay un momento, en que la vida ya no se disfruta como vida, cuando el mundo parece ir más despacio y todos sus innumerables detalles repentinamente se hacen brillantes, dolorosamente claros”.

Necesitamos más héroes. Gracias a la convicción humanitaria de personajes como Swartz, Manning y Assange, el advenimiento de la sociedad del conocimiento  no se vislumbra tan lejano. Quiero creer que surgirán más genios y temerarios  dispuestos a  derrocar a la ignorancia, que es la versión más aberrante de la opresión, y que ellos romperán los eslabones que encadenan al conocimiento…

Fuentes:


Fuentes:

Ayuso, Silvia. (2014). La última batalla de Chelsea Manning. Recuperado el 19 de agosto del 2016, de http://internacional.elpais.com/internacional/2014/08/22/actualidad/1408734231_825838.html

Domínguez Cebrián, Belén. (2014). “Estados Unidos va hacia atrás en materia de derechos humanos”. Recuperado el 19 de agosto del 2016, de  http://internacional.elpais.com/internacional/2014/12/09/actualidad/1418150150_490704.html

Escobar, Ana Cecilia. (2013).  Las frases más poderosas de Aaron Swartz. Recuperado el 19 de agosto del 2016, de http://www.swagger.mx/radar/las-frases-mas-poderosas-de-aaron-swartz

Lara, Ivonne. (2015). Aaron Swartz, el chico perseguido por hacer magia. Recuperado el 19 de agosto del 2016, de https://hipertextual.com/2015/09/aaron-swartz-perseguido

Martínez Gallardo, Alejandro. (2013). Se suicida Aaron Swartz a los 26 años, una de las mentes más brillantes en la historia de Internet. Recuperado el 19 de agosto del 2016, de http://pijamasurf.com/2013/01/se-suicida-aaron-swartz-a-los-26-anos-una-de-las-mentes-mas-brillantes-en-la-historia-de-internet/

Paone, Mariangela. (2013)  ¿Demócratas o traidores? Recuperado el 19 de agosto del 2016, de http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/06/24/actualidad/1372099068_835864.html

domingo, enero 05, 2014

Mediastán


"¿Cómo diablos podía pensar que yo, un joven analista, podría cambiar el mundo para mejor pasando por encima de los que tienen la autoridad?"

Bradley Manning

 

            En algún lugar del pensamiento, en la frontera de la interioridad se filtran meticulosamente todas las palabras, las imágenes y las vivencias; gracias al discernimiento, sólo ingresan a la conciencia las percepciones afines…

 

            El efecto de un discurso implica el ejercicio del poder cuando un mensaje anida en la mente de los receptores transformando la forma en que perciben la realidad y modificando sus pautas de conducta. En ese proceso, conocido como la fabricación del consentimiento,  se fundamentan los estragos de los medios masivos de comunicación cuya hegemonía se consolidó en el siglo XX cuando la mediocracia se erigió como la herramienta perfecta para la manipulación de pueblos enteros. Pero el destino suele ser irónico y en el exclusivo entorno donde se ejercía el control de todos  los discursos apareció una innovación que alentó las esperanzas por la libertad del pensamiento: un efecto colateral de las tecnologías de la información y la comunicación permitió el acceso irrestricto a la Red para difundir los mensajes y contenidos creados por los usuarios.

 

            Y así, en la aldea global,  pero al margen de la mediocracia,  surgieron los primeros paladines del siglo XXI, idealistas como Julian Assange, Bradley Manning, Aaron Swartz y Edward Snowden que desafiaron las restricciones imperantes para denunciar el control institucional y perverso de la información. Las versiones oficiales condenaron las revelaciones en el portal Wikileaks y la liberación del conocimiento académico en Reddit; desde el cuarto poder se diseñaron perfiles nefastos para denostar a los primeros héroes de la sociedad de  la información quienes ahora enfrentan cargos de espionaje, fraude  y traición: Julian Assange se refugia en la embajada de Ecuador en Londres;  Bradley Manning cumple una condena de 90 años en prisión; Aaron Swartz se suicidió ante el inminente castigo por la liberalización  de la información académica; el lugar de residencia de Edward Snowden permanece en secreto durante su asilo político en Rusia.

 

Este conflicto  ha transcurrido fuera de los reflectores mediáticos y aún no termina. Se aplicó  todo el rigor de la justicia para castigar a quienes exhibieron el control de las masas por la vía de la desinformación pero la esperanza, aunque marginada, sigue latente. En franca oposición al leviatán mediático, ese monstruo omnipresente que controla las ideas y la conducta de los incautos, se estrenó el documental “Mediastan” que se remonta al 2011 cuando los periodistas de Wikileaks buscaron  que algún medio de comunicación publicara la información filtrada que recibieron de Bradley Manning, en un recorrido "a través de los límites de la libertad de expresión y las mentes de los que dan forma a nuestra comprensión del mundo". El documental “Mediastan: wikileaks road movie” ya se encuentra Youtube en franca oposición a la versión perniciosa de la información.

 

Con esfuerzos como éste, los idealistas de la Hipermodernidad  aguardamos el desenlace de la confrontación entre las verdades y los secretos anhelando el advenimiento de la libertad por la vía del conocimiento y el retorno del discernimiento en la conciencia social que abrace todas las percepciones afines…   

 

domingo, enero 13, 2013

El portal de las verdades


En algún lugar inescrutable, más allá del umbral de lo aparente y custodiado por todas las versiones del poder, se encuentra el único acceso a la verdad; de cuando en cuando, surgen genios temerarios que rompen los eslabones que encadenan al conocimiento…

 

En el imperio de mercado, el conocimiento continúa custodiado por los poderes fácticos; el acceso a contenidos académicos, científicos y legales está restringido y exageradamente controlado: la evidencia es la desproporción en el castigo a los temerarios que infringen los mecanismos de ese control.

 

Ese es el caso de Bradley Manning, el marine norteamericano que publicó el video conocido como “Asesinato colateral” que mostraba el ataque indiscriminado a la población civil en Irak, preso y torturado en Quantico,  enfrenta el cargo de ayudar al enemigo que se castiga con  condena perpetua. En las mismas circunstancias se encuentra Julian Assange, el fundador del sitio Wikileaks, que desde hace seis meses se refugia en la embajada de Ecuador para evitar su extradición a los Estados Unidos para ser juzgado por las filtraciones publicadas en la red.

 

Y fue también el caso de Aaron Swartz: el genio que a los 14 años ingresó a la Universidad de Stanford y que a esa edad contribuyó en la creación de los estándares para compartir y diseminar contenidos –blogs-;  el activista  contra la censura en la red que dirigió las protestas  contra la  ley SOPA; el  protagonista solitario de la “Primavera académica”. En 2011 fue arrestado por fraude informático por la obtención de material académico de ordenadores protegidos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Fue declarado inocente de ese cargo  pero  fue acusado por autoridades federales por el  acceso ilegal a un servicio de distribución de revistas científicas y literarias restringido a suscriptores y descargar 4.8 millones de artículos y documentos con la intención de liberarlos, lo que se castigaría con “una sentencia enormemente exagerada (35 años de prisión y multas por un millón de dólares) que equiparaba un gesto a favor del conocimiento libre a un acto de terrorismo”.

 

Pero esa infame sentencia quedará pendiente porque Aaron decidió terminar su lucha contra  la censura. El caudillo cibernético de la libertad del conocimiento se suicidó el 11 de enero a los 26 años. Con su muerte se escribe un episodio más en la interminable crónica de los abusos del poder y también, se esclarecen las incertidumbres sombrías que alguna vez lo afligieron al confrontar  los ideales con  la realidad, el debate inexorable en todas las causas y el compromiso ineludible de todos los héroes. En el 2007 Swartz escribió en su blog: "Hay un momento, en que la vida ya no se disfruta como vida, cuando el mundo parece ir más despacio y todos sus innumerables detalles repentinamente se hacen brillantes, dolorosamente claros”.

 

Necesitamos más héroes. Gracias a la convicción humanitaria de personajes como Swartz, Manning y Assange, el advenimiento de la sociedad del conocimiento  no se vislumbra tan lejano. Quiero creer que surgirán más genios y temerarios  dispuestos a  derrocar la ignorancia, que es la versión más aberrante de la opresión, y romperán los eslabones que encadenan al conocimiento…