En algún lugar cotidiano, en el trayecto del alba al ocaso existe una vereda, un sendero alterno donde el tiempo se detiene y en esa pausa es posible evadir las tribulaciones rutinarias; durante esos momentos, la realidad se transfigura y adquiere una apasionante simplicidad…
Desde el momento en que la propiedad surgió como el factor determinante de los rangos sociales, la existencia ha transcurrido entre el trabajo y la fiesta, entre el esfuerzo y el descanso. La naturaleza opuesta de esos extremos se percibe en sus efectos: la retribución de la jornada laboral se materializa en bienes y servicios; mientras el reposo y el ocio inciden en la condición anímica y en las actitudes.
Como en todas las situaciones excluyentes, todos los excesos son dañinos y perniciosos, y en la oposición trabajo-fiesta el equilibrio implica mesura y templanza, por eso, es lo más difícil de lograr: no es sano dedicar todo el tiempo al trabajo, ni lo es vivir en una fiesta interminable. La existencia requiere un sentido, una satisfacción que se logra en el trabajo; pero sin el reposo la humanidad corre el riesgo de transformarse en una especie amargada, materialista, utilitaria, corrosiva.
Hoy por hoy, en la sociedad de mercado y por los efectos de la comunicación masiva, el tiempo destinado al descanso es el objetivo de la industria del entretenimiento. El deporte, como uno de los espectáculos masivos por excelencia, reduce la complejidad del mundo a unas cuantas reglas y ofrece la posibilidad de alcanzar un triunfo que en el mundo real es inalcanzable.
Ahora, en la víspera del Mundial de Fútbol, todas las esperanzas de los ciudadanos se trasladarán a Sudáfrica, y mágicamente de desvanecerán todas las preocupaciones durante los 90 minutos de las 32 fechas del torneo mundialista.
Pero la sub-especie política es inmune a los efectos de la ensoñación masiva, y precisamente durante esos lapsos donde la fiesta mediática inunda el pensamiento de especie humana, esos especímenes infra-humanos capitalizan el jolgorio multitudinario para lesionar el entorno y el contexto sociales con incrementos en los precios e imposiciones legales. La consigna romana “Pan y Circo” es una de las consagraciones de la fiesta como una distracción nacional; la versión actualizada sería “Fiesta y fútbol”.
El Mundial de Fútbol en Sudáfrica, cuando los humanos evadirán la realidad y se transfigurarán en héroes deportivos, coincide con la fase culminante en los procesos electorales. En Baja California, las campañas, los comicios del 4 de Julio y los resultados electorales se realizarán al margen de la atención ciudadana. Normalmente las elecciones intermedias provocan una escasa participación ciudadana, y en éstas el riesgo latente es el triunfo de las militancias.
Sí!... Es justo y necesario evadir las preocupaciones, los plazos y los deberes; es cierto que la esperanza social se desvanece inevitablemente, pero también es cierto que la voluntad es el ingrediente primordial de los sueños, y en el sueño democrático la voluntad reside en el pueblo.
No!... También se puede soñar despierto: imaginar que la contienda democrática suscite el interés de la fiesta mundialista, cuando la realidad se transfigura y adquiere una apasionante simplicidad…
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domingo, junio 06, 2010
domingo, mayo 30, 2010
Silencio masivo
En algún lugar hermético, al final de una espiral de silencios yacen las voces que se confinan, los motivos que se excluyen y las ideas que se marginan; y ahí, entre la multitud distante y esquiva, flotando sobre el eco de las decepciones, se percibe el letargo de las convicciones…
Las restricciones en la divulgación de mensajes proselitistas en los medios masivos impuestas en la reciente Reforma Electoral se justificaron con el argumento de la equidad entre los candidatos en la contienda electoral. Pero la única equidad que se logró con la reforma incide en todos los ciudadanos ajenos a la partidocracia, porque ahora, todos los electores por igual desconocen las propuestas de los candidatos o los proyectos de los partidos, en caso de que existan.
Una de las secuelas de esa reforma es la trivialización de las campañas: las propuestas de los candidatos deben comprimirse en mensajes mediáticos, breves e intermitentes. La reforma también prohíbe la transmisión de los debates, que eran el único evento que permitía apreciar algunos rasgos de la personalidad de los contendientes. Las restricciones en la transmisión mediática se aplican a la cobertura de los discursos proselitistas, lo que impide la percepción del carisma o la pedantería de los candidatos.
Y así, la identificación de los candidatos y sus partidos se reduce al impacto visual en las calles y avenidas; el efecto de los anuncios gráficos y visuales depende de la creatividad en su diseño y no del contenido. Y en Mexicali, en este rincón de la aldea global, en el paisaje urbano se consagra aquella advertencia de McLuhan porque el medio es el mensaje.
El voto se definirá en una respuesta emocional condicionada por la creatividad en un cartel o la incesante repetición de un anuncio en radio y televisión, porque vivimos bajo el influjo de la imagen y no hay elementos para tomar una decisión razonada.
Los partidos con posibilidades de atraer simpatizantes y votos serán aquellos que puedan aprovechar las inconsistencias y ambigüedades de una reforma trunca y mostrenca; los candidatos con probabilidades de triunfo serán aquellos que logren crear una imagen, aunque sea intermitente, en la mayoría silenciosa.
Porque el triunfo en este proceso electoral, y en todos los procesos en cualquier parte del país, depende de la apatía del electorado. Gracias al abstencionismo, se han elegido gobernantes y representantes con el voto de sus militantes, de una minoría que hace valer el voto duro.
El único consuelo que existe es la remota certeza de que nada es para siempre. La democracia, simple y sin adjetivos, sólo surge por la acción de los ciudadanos. No hay democracia sin demócratas. Luego entonces: la democracia nos concierne a todos e involucra a todos por igual, incluyendo a la mayoría silenciosa que no ejerce su derecho al voto.
Si alguna vez, en algún proceso electoral, llegase a participar esa inmensa mayoría que ha guardado su voluntad en el silencio, los resultados serían diferentes. El ejercicio democrático es un derecho que yace en el limbo, en el inmenso sector de los indecisos, los apolíticos, los jóvenes con escasa formación política, los decepcionados y los desinformados.
Sí!... Sé muy bien que la convicción es una cualidad adormecida, aletargada en un clima de desencanto, que los intentos para transformar al régimen han derivado en inercias radicalizadas; pero también sé, que la única esperanza en un entorno despersonalizado reside en cada uno de nosotros, que el porvenir se construye todos los días, que seremos responsables por las decisiones que evitemos y elecciones que no hagamos, porque entre la multitud distante y esquiva, flotando sobre el eco de las decepciones, se percibe el letargo de las convicciones…
Las restricciones en la divulgación de mensajes proselitistas en los medios masivos impuestas en la reciente Reforma Electoral se justificaron con el argumento de la equidad entre los candidatos en la contienda electoral. Pero la única equidad que se logró con la reforma incide en todos los ciudadanos ajenos a la partidocracia, porque ahora, todos los electores por igual desconocen las propuestas de los candidatos o los proyectos de los partidos, en caso de que existan.
Una de las secuelas de esa reforma es la trivialización de las campañas: las propuestas de los candidatos deben comprimirse en mensajes mediáticos, breves e intermitentes. La reforma también prohíbe la transmisión de los debates, que eran el único evento que permitía apreciar algunos rasgos de la personalidad de los contendientes. Las restricciones en la transmisión mediática se aplican a la cobertura de los discursos proselitistas, lo que impide la percepción del carisma o la pedantería de los candidatos.
Y así, la identificación de los candidatos y sus partidos se reduce al impacto visual en las calles y avenidas; el efecto de los anuncios gráficos y visuales depende de la creatividad en su diseño y no del contenido. Y en Mexicali, en este rincón de la aldea global, en el paisaje urbano se consagra aquella advertencia de McLuhan porque el medio es el mensaje.
El voto se definirá en una respuesta emocional condicionada por la creatividad en un cartel o la incesante repetición de un anuncio en radio y televisión, porque vivimos bajo el influjo de la imagen y no hay elementos para tomar una decisión razonada.
Los partidos con posibilidades de atraer simpatizantes y votos serán aquellos que puedan aprovechar las inconsistencias y ambigüedades de una reforma trunca y mostrenca; los candidatos con probabilidades de triunfo serán aquellos que logren crear una imagen, aunque sea intermitente, en la mayoría silenciosa.
Porque el triunfo en este proceso electoral, y en todos los procesos en cualquier parte del país, depende de la apatía del electorado. Gracias al abstencionismo, se han elegido gobernantes y representantes con el voto de sus militantes, de una minoría que hace valer el voto duro.
El único consuelo que existe es la remota certeza de que nada es para siempre. La democracia, simple y sin adjetivos, sólo surge por la acción de los ciudadanos. No hay democracia sin demócratas. Luego entonces: la democracia nos concierne a todos e involucra a todos por igual, incluyendo a la mayoría silenciosa que no ejerce su derecho al voto.
Si alguna vez, en algún proceso electoral, llegase a participar esa inmensa mayoría que ha guardado su voluntad en el silencio, los resultados serían diferentes. El ejercicio democrático es un derecho que yace en el limbo, en el inmenso sector de los indecisos, los apolíticos, los jóvenes con escasa formación política, los decepcionados y los desinformados.
Sí!... Sé muy bien que la convicción es una cualidad adormecida, aletargada en un clima de desencanto, que los intentos para transformar al régimen han derivado en inercias radicalizadas; pero también sé, que la única esperanza en un entorno despersonalizado reside en cada uno de nosotros, que el porvenir se construye todos los días, que seremos responsables por las decisiones que evitemos y elecciones que no hagamos, porque entre la multitud distante y esquiva, flotando sobre el eco de las decepciones, se percibe el letargo de las convicciones…
domingo, enero 17, 2010
Preludio electoral
En algún lugar inmutable, cuando los mecanismos del poder se desencadenan, los especímenes de una subespecie emergen del inframundo, envilecen el aire respirable y corrompen el entorno…
El 2010 adquiere una especial importancia en el devenir histórico: se conmemoran el bicentenario de la lucha independentista y el centenario de la gesta revolucionaria, pero también se inicia una contienda encarnizada por el poder cuya culminación consolidará a la élite gobernante.
La reconfiguración de la geografía política ha iniciado: los especímenes de la infra especie política invaden el entorno social, algunos cambian de piel y convicciones en el imperativo afán de incorporarse al estrecho círculo del poder. La partidocracia se apresta para fortalecer sus huestes y despliega todos los argumentos posibles para atraer a los ingenuos e incautos que detentan un grado extraordinario de oportunismo y ambición.
Durante la tregua navideña se abrieron las puertas del panismo rampante y excluyente para reclutar simpatizantes para revertir los estragos del repudio generalizado; como resultado del operativo decembrino se enlistaron en las filas panistas medio millón de ciudadanos, entre los que destacan reconocidos personajes del ámbito artístico y deportivo.
Hoy por hoy, en la víspera de la contienda de doce gubernaturas, en la penumbra del mercantilismo electoral se fraguan desconcertantes alianzas del PAN y el PRD, confirmando la veleidosa naturaleza de las convicciones partidistas y la ausencia total de ética en la política.
Por esos desplantes de cinismo, y todas las aberraciones que se acumulen, el abstencionismo y la apatía se erigen como los principales enemigos a vencer en las próximas elecciones; la partidocracia y la clase gobernante concentran el repudio social porque no han respondido a las expectativas de la ciudadanía, porque el estado no ha cumplido la encomienda primigenia, porque entre las líneas de la reforma del estado yace la intención oculta de perpetuarse en el poder detrás de la parlamentarización del régimen, porque el ejercicio de la democracia se ha tergiversado en vulgares concertacesiones, porque las reformas pendientes se han diluido en negociaciones clientelares, porque todo adquiere una súbita importancia en épocas de proselitismo.
Durante el entretiempo electoral, ninguna de las instancias políticas promueve iniciativas polémicas, nadie está dispuesto a erogar costos políticos por atender demandas sociales, por justas que sean. Los sectores marginales y las minorías adquieren importancia en el preludio electoral; el súbito interés por la ciudadanía y sus reclamos reaparece cuando los mecanismos del poder se desencadenan, cuando los especímenes de una subespecie emergen del inframundo, envilecen el aire respirable y corrompen el entorno…
El 2010 adquiere una especial importancia en el devenir histórico: se conmemoran el bicentenario de la lucha independentista y el centenario de la gesta revolucionaria, pero también se inicia una contienda encarnizada por el poder cuya culminación consolidará a la élite gobernante.
La reconfiguración de la geografía política ha iniciado: los especímenes de la infra especie política invaden el entorno social, algunos cambian de piel y convicciones en el imperativo afán de incorporarse al estrecho círculo del poder. La partidocracia se apresta para fortalecer sus huestes y despliega todos los argumentos posibles para atraer a los ingenuos e incautos que detentan un grado extraordinario de oportunismo y ambición.
Durante la tregua navideña se abrieron las puertas del panismo rampante y excluyente para reclutar simpatizantes para revertir los estragos del repudio generalizado; como resultado del operativo decembrino se enlistaron en las filas panistas medio millón de ciudadanos, entre los que destacan reconocidos personajes del ámbito artístico y deportivo.
Hoy por hoy, en la víspera de la contienda de doce gubernaturas, en la penumbra del mercantilismo electoral se fraguan desconcertantes alianzas del PAN y el PRD, confirmando la veleidosa naturaleza de las convicciones partidistas y la ausencia total de ética en la política.
Por esos desplantes de cinismo, y todas las aberraciones que se acumulen, el abstencionismo y la apatía se erigen como los principales enemigos a vencer en las próximas elecciones; la partidocracia y la clase gobernante concentran el repudio social porque no han respondido a las expectativas de la ciudadanía, porque el estado no ha cumplido la encomienda primigenia, porque entre las líneas de la reforma del estado yace la intención oculta de perpetuarse en el poder detrás de la parlamentarización del régimen, porque el ejercicio de la democracia se ha tergiversado en vulgares concertacesiones, porque las reformas pendientes se han diluido en negociaciones clientelares, porque todo adquiere una súbita importancia en épocas de proselitismo.
Durante el entretiempo electoral, ninguna de las instancias políticas promueve iniciativas polémicas, nadie está dispuesto a erogar costos políticos por atender demandas sociales, por justas que sean. Los sectores marginales y las minorías adquieren importancia en el preludio electoral; el súbito interés por la ciudadanía y sus reclamos reaparece cuando los mecanismos del poder se desencadenan, cuando los especímenes de una subespecie emergen del inframundo, envilecen el aire respirable y corrompen el entorno…
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