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domingo, diciembre 03, 2017

Crónicas electorales. Las paradojas de la contienda


            El elemento que define actualmente al Instituto Nacional Electoral es la participación de los ciudadanos: en el Consejo General, en los 32 consejos locales, en los 300 consejos distritales, como observadores, como capacitadores y como funcionarios en las mesas directivas en todas las casillas electorales. Esta configuración es el resultado de un proceso que inició con la victoria pírrica del candidato único en 1976 y se agudizó por el cinismo de un artificio increíble cuando se cayó el sistema en las elecciones de 1988. Estos son dos momentos del éxtasis presidencialista, dos episodios de la extravagancia oficial que revelaron los contornos de una república rezagada por los vicios del control absoluto.

            Después de la insólita contienda de un candidato sin adversarios se convocó a las organizaciones políticas y académicas cuyas aportaciones se formalizaron en la primera de las leyes electorales del país en 1977; ante la desconfianza galopante en el sistema electoral,
operado por la secretaría de gobernación, se creó el Instituto Federal Electoral en 1990; en 1994 surgió la figura de los consejeros magistrados y en 1996 el IFE se deslindó del Poder Ejecutivo. Desde entonces, todas las reformas electorales, diseñadas y aprobadas por los legisladores, han intentado reducir el margen de la desconfianza antes, durante y después de la contienda.

            Y aquí, en torno a la confianza, se produce una paradoja que amerita una precisión: los contendientes establecen las normas de la contienda y el INE se encarga de organizar las elecciones bajo la mirada vigilante de los representantes de los contendientes y de la ciudadanía; en este proceso, debe acatar los lineamientos legales, aprobados por los partidos políticos (léase: los contendientes), como el otorgamiento del financiamiento público y la administración de los tiempos del estado en los medios concedidos a los contendientes para las campañas electorales. Y la paradoja se agudiza: el INE fiscaliza el uso de los recursos públicos otorgados a los contendientes pero sus dictámenes pueden impugnarse y revertirse por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), la instancia encargada de resolver las controversias y las impugnaciones de los contendientes inconformes.

            Como árbitro y fiscalizador de la contienda, el INE dictaminó el exceso en los gastos de campaña de Miguel Riquelme, candidato triunfador en la elección de Coahuila; acatando la ley electoral, procedería anular la elección pero el TEPJF determinó que el exceso en el gasto no rebasó los límites legales y Miguel Riquelme ya rindió protesta como gobernador en Coahuila. Por eso, dentro del margen de su autonomía, los consejeros ciudadanos del INE manifestaron que perfeccionarán los mecanismos de fiscalización con el afán de transparentar su actuación y enfatizaron la evidente contradicción con el enfoque del tribunal.

            Sin abandonar el marco legal, los consejeros del INE continuarán la preparación de las elecciones fiscalizando exhaustivamente los gastos de campaña, señalando a los contendientes que incurran en omisiones o irregularidades, sean o no sancionadas, para aportar un elemento de juicio adicional para el electorado porque nadie en su sano juicio soportaría otra victoria pírrica ni aceptaría la vulnerabilidad ficticia del sistema. Debe evitarse otro episodio de las grandes vergüenzas nacionales y proseguir en la consolidación de un proceso legitimado por las miradas vigilantes y dimensionado por las voces que alguna vez fueron acalladas…




Fuentes

Woldenberg, José. (2012). Historia mínima de la transición democrática en México. México: El Colegio de México.
Corona, Jessica. (2014). Momentos clave en la historia del IFE. Recuperado el 3 de diciembre del 2017, de http://www.milenio.com/politica/IFE_llega_a_su_fin_nace_el_INE-IFE_se_extiende_0_274772633.html

Memoria Política de México. (2017). 1977. Discurso en el segundo informe del gobernador Rubén Figueroa. Jesús Reyes Heroles. Recuperado el 3 de diciembre del 2017, de http://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/6Revolucion/1977-DIRF-JRH.html




domingo, enero 31, 2016

Ensayo sobre la independencia




En todos los discursos se repite "democracia".

Es la palabra más manipulada y de tanto mal uso acabó por desvirtuarse.

No nos damos cuenta de su importancia porque

 no nos detenemos a pensar qué significa.

José Saramago



            En algún lugar ingenioso, cuando se acumularon los motivos de la apatía y del desencanto surgió una alternativa insólita, a partir de entonces, la diferencia es una cualidad y la disidencia un atributo…



            La figura de los candidatos independientes surgió en la reforma electoral del 2014  cuando la imagen de los partidos políticos alcanzó niveles exasperantes de deterioro tras una secuencia de escándalos enfatizados por la corrupción y la  impunidad. En aquel entonces, el Informe País del Instituto Nacional Electoral (INE) ubicó a los partidos políticos en el rango más elevado de desconfianza entre la ciudadanía.  En las elecciones del 2015, la figura de los candidatos independientes produjo una amalgama de perfiles, trayectorias y motivos por  la ambigüedad legislativa en la definición de la independencia de los candidatos, circunstancia que aprovecharon  ex militantes de partidos políticos porque en esa contienda fueron muy pocos los candidatos realmente ajenos a la partidocracia. El paradigma de las candidaturas independientes fue Pedro Kumamoto Aguilar, quien ahora es diputado en el Congreso de Jalisco gracias a un proselitismo transparente y sustentado en la ética.



            Ahora, la figura de los candidatos independientes adquiere forma y consistencia en el actual proceso electoral: se espera que su participación en la contienda atraiga la atención de los indecisos y de los desilusionados; en Baja California se espera que los votos válidos emitidos el próximo 5 de Junio superen los escasos porcentajes de participación en comicios anteriores. Y los pronósticos son reservados porque la contienda no es equitativa: los candidatos independientes deberán llevar sus propuestas y divulgar sus proyectos fuera de la mediocracia, porque el financiamiento público se otorgará al conjunto de los candidatos independientes considerado como un partido de nueva creación, porque las prerrogativas que les concede la legislación (determinadas y aprobadas por los congresos) son insuficientes y los requisitos son excesivos.



            Para contender en estas circunstancias, para atraer la simpatía del electorado y consolidar esta figura electoral será imprescindible que los candidatos independientes demuestren la autenticidad de su independencia, el impacto social de sus propuestas dependerá de su talento para diferenciarse de la partidocracia y deslindarse de la plutocracia, del peso específico de la ética en sus proyectos, de su capacidad para alentar las expectativas en un electorado harto de simulaciones y complicidades.



Será menester comprobar que la candidatura de los independientes obedece a las convicciones personales y no a los artificios de la manipulación. De su autenticidad dependerá la trascendencia la figura en los congresos; de su ética, la renovación del legislativo, institución que acapara la desconfianza, causa y efecto de la apatía y del desencanto e irónicamente, el origen de esta alternativa insólita que hace de la diferencia una cualidad y de la disidencia un atributo…



Fuentes:



Rodríguez Nieto, Sara. (2016). El año en que los independientes hicieron temblar a los partidos. Recuperado el 31 de Enero del 2016, de http://www.sinembargo.mx/07-01-2016/1591798



Ávila, Edgar. (2016). Vamos a cimbrar el sistema político. Recuperado el 31 de Enero del 2016, de http://eluniversal.com.mx/articulo/estados/2016/01/31/vamos-cimbrar-el-sistema-politico



Reyes, Juan Pablo. (2016). El caso Lucero debilita al sistema de partidos: expertos. Recuperado el 31 de Enero del 2016, de http://www.excelsior.com.mx/nacional/2016/01/31/1072115



INE. (2014). Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. México: INE.

domingo, mayo 30, 2010

Silencio masivo

En algún lugar hermético, al final de una espiral de silencios yacen las voces que se confinan, los motivos que se excluyen y las ideas que se marginan; y ahí, entre la multitud distante y esquiva, flotando sobre el eco de las decepciones, se percibe el letargo de las convicciones…

Las restricciones en la divulgación de mensajes proselitistas en los medios masivos impuestas en la reciente Reforma Electoral se justificaron con el argumento de la equidad entre los candidatos en la contienda electoral. Pero la única equidad que se logró con la reforma incide en todos los ciudadanos ajenos a la partidocracia, porque ahora, todos los electores por igual desconocen las propuestas de los candidatos o los proyectos de los partidos, en caso de que existan.

Una de las secuelas de esa reforma es la trivialización de las campañas: las propuestas de los candidatos deben comprimirse en mensajes mediáticos, breves e intermitentes. La reforma también prohíbe la transmisión de los debates, que eran el único evento que permitía apreciar algunos rasgos de la personalidad de los contendientes. Las restricciones en la transmisión mediática se aplican a la cobertura de los discursos proselitistas, lo que impide la percepción del carisma o la pedantería de los candidatos.

Y así, la identificación de los candidatos y sus partidos se reduce al impacto visual en las calles y avenidas; el efecto de los anuncios gráficos y visuales depende de la creatividad en su diseño y no del contenido. Y en Mexicali, en este rincón de la aldea global, en el paisaje urbano se consagra aquella advertencia de McLuhan porque el medio es el mensaje.

El voto se definirá en una respuesta emocional condicionada por la creatividad en un cartel o la incesante repetición de un anuncio en radio y televisión, porque vivimos bajo el influjo de la imagen y no hay elementos para tomar una decisión razonada.

Los partidos con posibilidades de atraer simpatizantes y votos serán aquellos que puedan aprovechar las inconsistencias y ambigüedades de una reforma trunca y mostrenca; los candidatos con probabilidades de triunfo serán aquellos que logren crear una imagen, aunque sea intermitente, en la mayoría silenciosa.

Porque el triunfo en este proceso electoral, y en todos los procesos en cualquier parte del país, depende de la apatía del electorado. Gracias al abstencionismo, se han elegido gobernantes y representantes con el voto de sus militantes, de una minoría que hace valer el voto duro.

El único consuelo que existe es la remota certeza de que nada es para siempre. La democracia, simple y sin adjetivos, sólo surge por la acción de los ciudadanos. No hay democracia sin demócratas. Luego entonces: la democracia nos concierne a todos e involucra a todos por igual, incluyendo a la mayoría silenciosa que no ejerce su derecho al voto.

Si alguna vez, en algún proceso electoral, llegase a participar esa inmensa mayoría que ha guardado su voluntad en el silencio, los resultados serían diferentes. El ejercicio democrático es un derecho que yace en el limbo, en el inmenso sector de los indecisos, los apolíticos, los jóvenes con escasa formación política, los decepcionados y los desinformados.

Sí!... Sé muy bien que la convicción es una cualidad adormecida, aletargada en un clima de desencanto, que los intentos para transformar al régimen han derivado en inercias radicalizadas; pero también sé, que la única esperanza en un entorno despersonalizado reside en cada uno de nosotros, que el porvenir se construye todos los días, que seremos responsables por las decisiones que evitemos y elecciones que no hagamos, porque entre la multitud distante y esquiva, flotando sobre el eco de las decepciones, se percibe el letargo de las convicciones…

domingo, junio 07, 2009

Blancura expansiva

En algún lugar ajeno a la partidocracia, en las afueras del proselitismo, fluye una corriente en la opinión pública, una convicción alterna que emana del desencanto, que se enfatiza por el hartazgo y esparce el repudio colectivo…

La jornada electoral se aproxima y aún no puede precisarse el impacto de las campañas de los partidos políticos; en las encuestas, el porcentaje del abstencionismo pondera la indiferencia y el hartazgo de la ciudadanía; pero al margen del proselitismo, los sondeos de opinión han detectado una campaña alterna en evidente expansión: el voto en blanco.

Una encuesta realizada por Berumen y Asociados (1), indica que en el transcurso del mes de mayo, se incrementó la porción del electorado dispuesta a cancelar su voto, mientras el porcentaje de los ciudadanos que prefieren no opinar se mantuvo constante. A un mes de las elecciones, el 1º de Junio, uno de cada diez electores estaría dispuesto a anular su voto.

La reacción de la partidocracia ante la blancura expansiva ha sido inmediata: la clase política condena el voto nulo y lo considera un peligro inminente para la democracia. La partidocracia y el IFE emprenderán una campaña mediática para contrarrestar la campaña del voto en blanco. A partir de hoy (8 de junio) se difundirá un video mensaje para incentivar la asistencia de la ciudadanía a las urnas.

Debido a la polémica desatada y a la aceptación que recientemente ha tenido esta opción, es un imperativo ético esclarecer que la figura jurídica del voto en blanco no está contemplada en la legislación electoral vigente en México; si así fuera, la opción del voto en blanco aparecería en la boleta electoral como uno de los recuadros a elegir; la peculiaridad de este recuadro sería la ausencia de logotipos, candidatos o emblemas partidistas, estaría en blanco.

En las legislaciones que contemplan el voto en blanco, también se estipula la realización de nuevas elecciones cuando el voto en blanco predomina, obligando a los partidos políticos a sustituir a sus candidatos por personalidades con posibilidades de atraer la simpatía del electorado, de tal forma, que contiendan los mejores exponentes de la partidocracia.

Pero en México, el voto en blanco no es una alternativa jurídicamente válida. Quienes manifiestan su preferencia por el voto en blanco, eligen una opción inexistente, proponen una alternativa inelegible.

El voto en blanco no debe confundirse con una boleta electoral sin cancelar o marcar. Una boleta que se deja en blanco implica el riesgo de que sea utilizada para favorecer a alguno de los partidos.

Las únicas opciones para no elegir a ninguno de los candidatos serían la anulación del voto o votar por candidatos no registrados. El voto se anula cuando se marcan todas las opciones, o cuando la boleta se cruza con dos líneas. Aunque se contabilizan los votos nulos y los votos para candidatos no registrados, realmente no inciden en el resultado de los comicios. Su efecto solamente es significativo para revertir la abstención.

Para que los votos nulos incidieran en el resultado, sería necesario que todos, absolutamente todos los ciudadanos anularan su voto, situación por demás insólita; el efecto inmediato del voto nulo reduce el proceso electoral a una movilización de las militancias partidistas y el predominio del voto duro, desplazando el poder de decisión, que reside en el pueblo, a una minoría.

La jornada electoral se acerca y cada día es más evidente la ausencia de opciones válidas para expresar el rechazo colectivo hacia la partidocracia. La única alternativa viable por el momento sería el voto de castigo: votar por cualquier alternativa diferente al partido dominante, eligiendo a la próxima legislatura en función del rechazo por la legislatura saliente.

La clase política que resulte electa en los comicios del 5 de julio deberá afrontar el reto de una verdadera reforma electoral, que incluya las candidaturas ciudadanas y elimine los plurinominales, que contemple la posibilidad del voto en blanco, la segunda vuelta, y la reelección, entendida como la ratificación o la desaprobación ciudadana a los titulares de cargos de elección popular.

La relevancia del actual proceso electoral estriba en la composición de la Cámara de Diputados, factor determinante para la consolidación o la fragmentación de la clase política que aspira al poder hegemónico; y por eso, ahora más que nunca, es imperativo ejercer el derecho para elegir a los representantes, navegar en la corriente de la opinión pública y concretar esa convicción alterna que emana del desencanto, que se enfatiza por el hartazgo y esparce el repudio colectivo…


(1) Encuesta nacional en vivienda realizada por Berumen y Asociados, S.A. de C.V.
Fecha de levantamiento: del 29 de mayo al 1 de junio del 2009
Nivel de confianza: 95% Máximo margen de error estadístico: + 4.6%

domingo, mayo 24, 2009

El estandarte del poder

En algún lugar de la contienda, cuando no existen méritos ni victorias y entre las huestes escasean los paladines, en el cuarto de guerra izan el estandarte del poder y lo ostentan a los cuatro vientos proclamando el triunfo…

El débil impacto que hasta hoy han tenido las campañas políticas sólo puede explicarse por el bajo perfil de los contendientes; no obstante, la partidocracia pretende justificar el tono gris del proselitismo en curso con las limitaciones impuestas a la difusión mediática en la reciente reforma electoral.

Por disposición legal, la contienda ya no se dirime en radio y televisión, circunstancia que parece diseñada expresamente para este proceso electoral, cuando la personalidad de los candidatos es un agravante, al grado de identificarlos como “los impresentables”, o bien, porque los legisladores salientes han sido esbirros y lacayos que se han limitado a ejecutar la línea presidencial.

Hoy por hoy, la campaña en los medios fluye en otras vertientes; en las notas informativas que exhiben la beligerancia entre los dirigentes partidistas; Internet es la “Tierra de Nadie” recién descubierta donde la autoría de mensajes denigrantes se encubre en el anonimato; y se sustituye la exposición de los candidatos con testimoniales de celebridades y declaraciones de la actual clase gobernante, en todos los niveles.

Y entre los escuálidos logros de la legislatura que concluye están: las impecables concertacesiones para la aprobación de las pseudo reformas (electoral y fiscal), la parafernalia de los foros de debate para la reforma de Pemex, y recientemente en Baja California y Guanajuato se penalizaron todas las causales del aborto.

Sea cual fuere la razón, el desinterés de los electores aumenta en proporciones factoriales; mientras tanto, la clase política se afana en aplicar los mismos recursos y técnicas que alguna vez dieron resultado.

La persistencia del golpeteo entre los protagonistas de la partidocracia confrontada, la revelación de actos de corrupción, conductas ilícitas, abusos del poder y secretos de estado, y las diatribas inútiles, vulgares y coléricas, son recursos de la propaganda política que han sido sobre explotados.

Las artimañas clásicas en los comicios electorales ya tampoco surten efecto; gracias a la naturaleza secreta del sufragio, la dichosa compra del voto ha demostrado ser inútil: los electores reciben con agrado los obsequios de los candidatos, en su carácter de candidotes porque en la soledad de la mampara votan por quien ellos quieren.

Ningún proceso electoral es igual al anterior ni se repetirán las condiciones actuales en el siguiente, porque la percepción ciudadana suele ser una imagen que se afina cuando el eco de la propaganda política se ha desvanecido, es una certeza que surge en el sinuoso e inconcluso proceso de transformar los discursos en realidades cotidianas.

Ajena a la realidad, la partidocracia sigue aplicando las reglas de la propaganda política diseñadas para un pueblo sin memoria ni raciocinio. Ignoran, o pretenden soslayar, el desencanto de la ciudadanía, la decepción galopante que impregna el imaginario colectivo, productos de un estilo de vida en declive, de la falta de oportunidades, de la perniciosa inequidad que nos distancia como compatriotas.

Vgrs: en la campaña por la gubernatura de Baja California, la educación fue la idea recurrente en el discurso del candidato por el partido en el gobierno Acción Nacional (PAN): la educación sería la llave del desarrollo, la educación acabaría con la delincuencia y la inseguridad, la educación sería el único camino a la felicidad porque la educación era la panacea de todos los males sociales.

Pero la educación resultó ser sólo una quimera y su poder de transformación apenas alcanza los efectos de la “pócima de Fierabrás”. Al concluir la alerta nacional por la epidemia de la influenza humana decretada por el ejecutivo federal, cuando la limpieza y la higiene fue apremiantes para el reinicio de labores escolares, emergió un dato virulento: muchísimas escuelas públicas no cuentan con el suministro de agua potable.

Esta lamentable situación y el actual conflicto entre el sindicato nacional de trabajadores de la educación (SNTE) y el sindicato estatal (SETE) que los llevó al oscuro callejón de los madrazos y a la consecuente suspensión de labores en el magisterio que dejó a 300 mil alumnos sin clases, desmienten las líneas de aquel discurso proselitista y anulan los efectos de los discursos venideros. La realidad se impone a la demagogia.

Hasta hoy, no hay tendencias irreversibles en las encuestas y todo indica que el elemento decisivo de los comicios será la inercia de la clase gobernante en todas las versiones de una elección de estado, porque en los cuartos de guerra ya izaron el estandarte del poder y lo ostentan a los cuatro vientos proclamando el triunfo…

domingo, febrero 08, 2009

La comedia electoral

En algún lugar del espectáculo, en un escenario excéntrico, donde la clase política es una elite del protagonismo, la cuarta pared es una barrera etérea, pero impenetrable, que restringe las voces del auditorio; por eso, en la comedia nacional jamás se escucha el eco distante de la ciudadanía…

El proceso electoral 2009 inició con un espectacular desacuerdo entre las televisoras y el Instituto Federal Electoral debido a la interrupción de la programación deportiva del fin de semana para insertar un bloque de mensajes de los partidos políticos.

Este incidente se produjo por las ambigüedades y los vacíos en la reforma electoral, lo que provocó una serie de interpretaciones apresuradas y un forcejeo entre las autoridades electorales y el duopolio televisivo; el episodio culminó con modificaciones improvisadas a la Ley Federal de Radio y Televisión.

El electorado? … No!... El electorado no intervino en ninguna de las decisiones que surgieron en este conflicto de intereses. No se analizaron los niveles de audiencia durante los seis minutos de la interrupción, tampoco se han hecho sondeos de opinión, no se convocó ningún referendo ni se ha propuesto ninguna consulta ciudadana respecto a los horarios de transmisión de los mensajes de los partidos políticos.

La ciudadanía fue considerada como una multitud de telespectadores, y en toda la extensión de la palabra, porque fueron testigos lejanos y expectantes pasivos del primer episodio de la comedia electoral.

La propaganda política en los medios de comunicación masiva se sustenta en un precepto peyorativo, creado en el nazismo, según el cual, el auditorio masivo no tiene memoria selectiva y es manipulable, porque no es capaz de reflexionar cuando se le somete sistemáticamente a mensajes simples, cortos y repetitivos.

En todo el territorio nacional, en vivo y a todo color, en diferentes horarios, en todas las frecuencias y hasta el hartazgo, se transmitieron las insuficiencias en el criterio del legislativo al reformar la ley electoral y se exhibió sin tapujos el perfil mediático de la política: la dependencia imperiosa de los partidos políticos respecto a los medios de comunicación masiva durante el proselitismo.

Y así, el marketing político y el vacío de autoridad para hacer cumplir las leyes serán las directrices del proceso electoral del 2009, que se pronostica como una campaña insufrible de mensajes masivos dirigidos a un electorado cada más desencantado que reprueba la actuación de la clase política.

Así lo demuestra la Primera Encuesta Nacional sobre la Discordia y la Concordia realizada por Zimat Consultores, que indica que los mexicanos reprueban la actuación de la clase política en diez pautas clave. La conducta más reprobable fue la incongruencia entre el decir y el hacer de los políticos, lo que refleja la desconfianza y el recelo del electorado hacia una clase política intolerante, insuficiente, excluyente, distante, incapaz, opaca y ruin. En orden decreciente, las calificaciones fueron:

Tolerancia a diferentes formas de pensar 5.4
Aprobación de leyes que buscan el beneficio común 5.3
Disposición al diálogo y a la negociación 5.2
Rectitud en el comportamiento público y privado 4.9
Respeto a las leyes y las instituciones 4.9
Representación de los intereses de la sociedad 4.7
Capacidad para llegar a acuerdos 4.7
Transparencia y rendición de cuentas 4.6
Cercanía con la ciudadanía para escuchar sus necesidades 4.4
Congruencia con los dicen y lo que hacen 4.2.



Lo único claro en este conflicto de intereses, es la lejanía del electorado respecto a los medios y a la clase política. La voz de los electores no se escuchó en ningún programa de radio o televisión; tampoco se solicitó la participación ciudadana en el congreso, ni en el Instituto Federal Electoral. La decisión de modificar la Ley de Radio y Televisión, como otras tantas reformas y modificaciones a las leyes, se han realizado sin considerar la opinión pública o las necesidades de la ciudadanía.

Para derribar la cuarta pared de este escenario excéntrico y excluyente, será imprescindible el coro plural y diverso de la ciudadanía, elevar la voz de los electorales y hacerla llegar hasta esa élite del cinismo protagónico, porque el predominio del abstencionismo y la apatía han sido los argumentos de esta comedia nacional, en la que jamás se escucha el eco distante de la ciudadanía…