Mostrando las entradas con la etiqueta Calderonismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Calderonismo. Mostrar todas las entradas

domingo, abril 07, 2013

Nombre y apellido


“Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos,

sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir”

José Saramago

                                                                                                     

En algún lugar de la memoria, encarnadas en las fibras más profundas del corazón perviven las imágenes de los seres queridos y el eco de los momentos compartidos; las evocaciones logran atenuar  los efectos de la ausencia pero jamás acallarán el reclamo de justicia…

 

Un saldo fatal, una cruzada indefinida y la homologación de todos los males  son los rasgos que distinguen al régimen calderonista: el saldo asciende a una insufrible cantidad de muertos y denuncias por desapariciones forzadas y tortura; la indefinición es la única constante en una campaña castrense anunciada como “guerra” que  después se minimizó como una “lucha” que terminó siendo  un “combate” contra el crimen organizado en el que se identificaba a los muertos  como “abatidos”; todos los secuestros y los asesinatos se tradujeron en líneas de investigación que invariablemente conducían a meras casualidades y crueles coincidencias con la  “delincuencia organizada” en un vano intento por desmentir una certeza socialmente compartida: en la política no existen  las coincidencias ni  las casualidades.  

 

Al margen de la información oficial y oficiosa, sobreviven los deudos de ciudadanos ajenos al crimen organizado quienes ya cansados de exigir el bálsamo de la justicia para cicatrizar su indignación solicitan la reivindicación pública erigida en un memorial. El Movimiento por la Paz, la Justicia y la Dignidad (MPJD) que encabeza el poeta Javier Sicilia lanzó una campaña en México y en el extranjero para reunir 100 mil firmas y solicitar al presidente Enrique  Peña Nieto que se dedique  el monumento conocido como  Estela de Luz  a la memoria de las víctimas de la violencia (con nombre y apellidos) donde se preserve la documentación de los casos.

 

Y… por mera casualidad, tres días después del inicio de la campaña del MPJD, en un evento improvisado, sin convocatoria abierta o invitación al público, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Chong realizó el acto protocolario, casi privado, de la inauguración del Memorial de Víctimas de la Violencia en México. Por la crueldad de las ironías, en este Memorial no se registró el nombre de los civiles “abatidos” por las fuerzas militares  y se erigió justamente en el Campo Marte muy cerca del Memorial del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicana inaugurado por Felipe Calderón donde se inscribieron todos los nombres de los policías y militares caídos.

 

La casualidad si existe, es grotesca, pero  es mucho más que eso, es una afrenta deliberada a los dolientes que sólo puede explicarse como el desinterés por solventar  los excesos cometidos en el pasado por error, omisión, negligencia o prepotencia. Es lamentable que pretenda resolverse un agravio social con una ceremonia solemne ante un espacio vacío; la negativa a darle nombre y apellido a las víctimas  de la violencia se interpreta como la obstinada resistencia a la disculpa pública, indispensable para la reconstrucción del tejido social; es cierto que las evocaciones sólo atenúan los efectos de la ausencia pero también es cierto que la reivindicación sería la primer respuesta a los reclamos de justicia…

 

domingo, enero 27, 2013

En vivo y en directo


En algún lugar incuestionable ondea el pendón de la justicia,  desde ahí se propagan los ideales y virtudes que deberán enaltecerse y se proclaman los vicios que deberán condenarse…

 

            Las prioridades y los criterios para la impartición de justicia adquieren la perspectiva de la clase gobernante pero requieren del consenso social para legitimarse. Ahí radica la importancia de la opinión pública y hacia ella se enfocan todas las estrategias de los consorcios de la comunicación masiva. Erigidos como el cuarto poder, los medios masivos tienen la capacidad para influir en la opinión pública y su impacto es tan profundo que no sólo influyen, “crean” la opinión pública.  Dirigen la frustración o la indignación colectiva hacia un personaje, juegan con las incertidumbres y los temores de las masas,  fabrican continuamente ídolos y villanos, mártires y verdugos, configuran los modelos de excelencia, dictan la actitud predominante.

 

Sí!... La fabricación del consenso es el producto de la alianza entre los gobiernos y los medios.  Adquiere matices realmente siniestros cuando  la población adopta los argumentos emitidos en los medios masivos, cuando  la transmisión incesante de mensajes breves y simples anulan la reflexión, cuando  las multitudes hacen suyos los motivos fabricados en la mediocracia, cuando se enardecen para condenar algo o glorificar a alguien.

             

            Y sí!  El caso de Florence Cassez es un ejemplo de la fabricación del consenso. En la mañana del 9 de Diciembre del 2005, Carlos Loret de Mola, conductor del noticiero televisivo “Primero Noticias” presentó  “en vivo y en directo” la captura y aprehensión de la peligrosa banda de secuestradores “El zodiaco” incluyendo a Florence Cassez,  pareja sentimental del líder. Pero el operativo transmitido fue un video pregrabado, una  supuesta recreación de los hechos producida por el consorcio Televisa. En recreaciones y montajes similares se divulgaron los éxitos en la cruzada contra el crimen organizado emprendida por Felipe Calderón. Pero en los primeros meses del gobierno de Enrique Peña Nieto, en la mañana del miércoles 23 de Enero del 2013, los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación concedieron el amparo liso y llano a Florence Cassez por las violaciones de los derechos humanos que impidieron el debido proceso judicial. Ahora, cuando se esclarecen las circunstancias que fundamentaron la decisión de la SCJN, los corporativos televisivos pretenden deslindarse acusando a las autoridades involucradas, argumentan que fueron engañados, los directivos de Televisa alegan total desconocimiento y la opinión pública se polariza por el manejo tendencioso de la información en los consorcios mediáticos.

 

            Sí!... Es un caso indignante, porque exhibe el sometimiento del poder judicial a los caprichos de los gobernantes en turno, la nefasta intención de manipular la opinión pública y las complicidades en el diseño de estrategias mediáticas para divulgar las virtudes que deberán enaltecerse y los vicios que deberán condenarse…

domingo, octubre 14, 2012

La tersura del contraste


En algún lugar próspero, muy lejos del proselitismo y en la zona donde se desvanecen las promesas, por el influjo de las tendencias externas se traza el rumbo hacia el porvenir…

 

            Por los intrincados argumentos jurídicos,  el ocaso del mandato saliente y los albores del nuevo régimen coinciden durante un periodo de transición; en este compás de espera se realiza la entrega de las carpetas a los sucesores en la administración pública y la tersura en el cambio de poderes  depende de la confirmación de los compromisos adquiridos. En esta ocasión, cuando se extingue el periodo calderonista y se avecina el retorno del PRI,  se ha divulgado la percepción de un periodo de transición que transcurre lenta y parsimoniosamente por la incomodidad que provoca  el fatal contraste entre las despedidas del régimen derrotado y las albricias del vencedor. La aspereza es el argumento que sustenta la propuesta para reducir a su mínima expresión el periodo entre la declaración del presidente electo y la ceremonia del cambio de poderes.

 

Pero al margen de las incomodidades Enrique Peña Nieto realiza una gira por Europa y Felipe Calderón acude a foros internacionales. Y allá,  muy lejos de los electores y de la realidad nacional, en las declaraciones de ambos mandatarios  se ha identificado el factor común en sus proyectos de nación: la genuflexión del estado mexicano ante el imperio financiero internacional. La textura  que predomina sobre el contraste en esta transición se hilvana con el respeto a los acuerdos pactados con corporaciones internacionales y todo parece indicar que no habrá giros abruptos en el trayecto de la economía nacional cuando el priato recupere el poder perdido. 

 

Porque el desmoronamiento de los estados nacionales como rectores de las actividades productivas es una tendencia  global, imperturbable, ajena a los partidos en el gobierno y la tersura en esta transición lo confirma.  Enrique Peña Nieto insiste en la apertura del sector energético a la inversión privada y extranjera antes de asumir el mandato presidencial y mucho antes de iniciar el  protocolo legislativo con el envío de esta iniciativa para su discusión y aprobación en las cámaras; en un comunicado del  equipo para la transición gubernamental de Peña Nieto se emite el respaldo al contrato entre Pemex Internacional (PMI) y los astilleros españoles para la construcción de dos “floteles”,  por considerar que este acuerdo “fortalece la competitividad de la industria petrolera mexicana”.  Y ya en las postrimerías del poder, Felipe Calderón envió un proyecto al Congreso de la Unión que propone una mayor participación de la inversión extranjera en telecomunicaciones y en otros sectores estratégicos de la economía nacional. El Grupo Banamex reveló que el proyecto modificaría la legislación que impide a empresas extranjeras tener más de 49% de sus acciones en telefonía fija y televisión por cable.

 

Hoy por hoy, cuando la contienda quedó atrás, la figura de los líderes nacionales se desdibuja ante las fuerzas del mercado internacional; muy lejos de las ideologías, el estado hipermoderno transmuta en un negociador y en la zona donde se desvanecen las promesas se vislumbra el signo de los tiempos venideros porque el influjo de las tendencias externas trazan el rumbo hacia el porvenir…

domingo, septiembre 02, 2012

El bisturí despótico


En algún lugar protocolario, en un circulo excluyente e inmune, se diseñan los rituales políticos y  con la precisión de un bisturí despótico se trazan los márgenes del dominio en el ceremonial para la ostentación poder…

           

En la oscuridad de los tiempos fue posible tocar lo intangible gracias a los ritos; cuando se erigieron los bastiones de poder, el efecto de los ritos ancestrales se trasladó a las ceremonias cívicas para expresar el apego de los pueblos a sus símbolos y la veneración a sus líderes. Desde entonces, el ceremonial oficial se diseña en las entrañas del poder y se ejecuta en la cúspide de la pirámide social para que las multitudes lo atestigüen a los lejos desde el nivel del suelo porque en todos los rituales sociales, la perspectiva tiene un efecto contundente: la distancia de los ungidos en el ceremonial respecto a las multitudes que lo aclaman, la altura del altar patriótico y la admisión restringida al evento proyectan la lejanía del círculo del poder y enfatizan su inmunidad política.

 

La pompa y circunstancia equivalen al control del contexto, una de las atribuciones más exquisitas del poder que se concreta en las estipulaciones del ceremonial oficial. La designación del recinto, los invitados, la intervención de los participantes y la ostentación de los símbolos obedecen al grado del control ejercido por la figura del poder. En este silogismo, mientras más exclusivo y excluyente es un ritual, mayor será el recelo.

 

La comparecencia de un mandatario en el Congreso, su presencia en actos multitudinarios y los discursos dirigidos a su pueblo reflejan el grado de su confianza y el nivel de aceptación popular. Por el contrario, la manipulación de los rituales oficiales en eventos privados proyecta el ensimismamiento del mandatario y su distancia respecto a la ciudadanía. Felipe Calderón recibió la banda presidencial de Vicente Fox en el primer minuto el primero de Diciembre del 2006 en la intimidad de Los Pinos custodiados por el Estado Mayor en una inusitada ceremonia y en el calderonismo se modificaron sustancialmente los lineamientos del ceremonial presidencial:

 

Se omitió el  mensaje que el mandatario dirigía a la nación con motivo del informe de gobierno desde el recinto legislativo apegándose estrictamente a la norma que estipula como obligatoria la entrega y recepción del informe. El discurso se trasladó a una fecha posterior y a un escenario alterno con derecho exclusivo de admisión al panismo rampante;  el mensaje a la nación se fragmentó en breves cápsulas informativas con escenas de un país imaginario transmitidas por la mediocracia con el vano afán de transformar en verdades las mentiras que se repiten y se repiten sin cesar.                 

 

Y una maniobra tempranera para evitar los desgarriates de la macuarrencia, los gritos y sombrerazos de opositores y resentidos, la reforma al  87 constitucional extiende el ámbito para la ceremonia del cambio de poderes a la ubicuidad protocolaria: en caso de que el presidente entrante no pueda hacerlo ante el pleno del Congreso,  podrá hacerlo en un escenario alterno ante la Comisión Permanente o ante las Mesas Directivas de las Cámaras o ante el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde quiera que fuere y como mejor les convenga pero en un ámbito excluyente, ajeno e inmune delimitado con la precisión del bisturí despótico que traza los márgenes del dominio en el ceremonial para la ostentación poder…

 

domingo, agosto 26, 2012

Postrimerías


En algún lugar del ocaso, cuando el poder  declina se produce un compás de espera que habrá de culminar con la ascensión del nuevo régimen; durante la pausa emergen los secretos y los vicios ocultos, y al romperse los pactos atávicos se liberan las verdades que alguna vez fueron censuradas… 

           

            El periodo crítico en todos los regímenes, sistemas y gobiernos suele coincidir con los últimos días en el ejercicio fáctico del poder;  sobre todo, cuando el sucesor presidencial proviene de la oposición.  El declive de la figura presidencial en la víspera de la alternancia en el poder es un proceso inexorable  cuya intensidad es variable: desde el escarnio público hasta el rechazo generalizado, desde la parodia hasta la afrenta deliberada.

 

            La cuenta regresiva del calderonismo inició en la noche del domingo 1º de Julio cuando la candidata a la presidencia por Acción Nacional aceptó la derrota. A partir de entonces, las declaraciones de Felipe Calderón han perdido fuerza y consistencia mientras las versiones alternas que fueron censuradas adquieren relevancia y contundencia.

 

            El 12 de Agosto, en el umbral de la frontera estadounidense,  los integrantes de la tercera “Caravana por la paz con justicia y dignidad” encabezada por el poeta Javier Sicilia se reunieron en la Casa del Migrante en Tijuana con ciudadanos bajacalifornianos que han sufrido la violación de sus derechos humanos y que piden el cabal esclarecimiento de la detención, secuestro, tortura y desaparición de familiares en eventos turbios e impunes perpetrados por el crimen organizado y la fuerza pública.  Raúl Ramírez Baena, Director de la Comisión Ciudadana de los Derechos Humanos del Noroeste presentó a las víctimas y a los deudos como testimonios vivientes que exhiben el flagelo de la brutalidad institucional y la violencia criminal en Baja California. Esta semana, el semanario  Proceso publica la revelación de Ramírez Baena: “las violaciones a los derechos humanos derivadas de la militarización –la otra cara de la guerra contra el narcotráfico– empezaron en forma alarmante en 2009 en Tijuana; a partir del segundo semestre de 2010 y más en 2011 los abusos se desplazaron a Mexicali, Tecate, Ensenada e hicieron crisis en San Felipe”.

 

Y en la anchura de la banda con la velocidad que adquieren las revelaciones insólitas,  los vaivenes del conflicto entre la cadena MVS y Ejecutivo Federal han dejado al descubierto  secretos oficiales y oficiosos que exhiben la perversidad que predominó en las negociaciones entre el gobierno federal y el empresario Joaquín Vargas y los efectos perniciosos del poder como instrumento de sometimiento para censurar la crítica.

 

Como estas revelaciones surgirán varias más en las postrimerías del calderonismo, durante ese compás de espera cuando surgen las expectativas y se atenúan los temores porque éste es un proceso invariable que se realiza desde la oscuridad de los tiempos; los episodios previos a un cambio político se perciben como oportunidades para rencausar el rumbo hacia el porvenir y para lograrlo es imperativo el rompimiento con el régimen que concluye, por eso,  en las albricias del cambio desaparecen las consideraciones, de toda índole, hacia el presidente saliente.  Y la muralla que solía proteger al círculo de los poderosos se erosiona y a través de las grietas se filtran los secretos y los vicios ocultos, y al romperse los pactos atávicos se liberan las verdades que alguna vez fueron censuradas… 

domingo, febrero 05, 2012

El origen de la tragedia

En algún lugar del discurso, detrás de las palabras triunfalistas que pregonan mil y un bondades, entre las líneas de una farsa, yace el argumento de una tragedia…

El jueves 2 de Febrero, Felipe Calderón viajó a la Sierra Tarahumara portando la gorra de jefe de las Fuerzas Armadas, descargó un helicóptero con víveres y garrafones de agua, y ordenó al Ejército y la Marina surtir a las comunidades necesitadas.En un despliegue espectacular de recursos se implementó un plan de emergencia: la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) repartirá en total 110 toneladas de alimentos y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), anuncia que promoverá, a través del Fondo Nacional para las Artesanías (Fonart), la compra de artesanía rarámuri.

Pero ésta, como todas emergencias, pretende resolver en unos días los problemas que se ha desatendido por años. La tragedia tarahumara se origina en la indiferencia institucional, cuyos estragos se perciben en los sectores vulnerables, en las comunidades marginadas que han sido excluidas en las políticas públicas. La catastrófica situación en que se subsisten los rarámuris es el resultado de la insensibilidad gubernamental: en el transcurso del sexenio, 20 mil rarámuris fueron dados de baja del padrón de Oportunidades, el programa asistencial más importante del país, como castigo por haber incumplido reglas de operación, porque no acudían a escuelas o centros de salud, los que que les quedan a jornadas enteras de caminatas. Este año, el gobierno actual del Estado de Chihuahua, redujo en 24% el presupuesto de la oficina que se encarga de canalizar los apoyos gubernamentales a los indígenas rarámuris, pimas y guarojíos serranos. Como consecuencia, los hospitales en la Sierra Tarahumara registran un incremento de padecimientos en niños causados por desnutrición severa, la sequia provocó la primera epidemia de hepatitis en un albergue infantil y ya se detectaron brotes de sarna por la falta de higiene. En un acto de contrición multitudinario, la generosidad expiará la culpa social y las acciones de gobierno se divulgarán por los cuatro vientos pero el origen de la tragedia permanecerá latente.

La desolación es el paisaje que aflige al territorio nacional, en la sierra, en el valle o en la ciudad, existe un sector de mexicanos que no conocen las bondades del Estado ni la compasión de sus compatriotas. El número de mexicanos ignorados por los programas asistenciales y las políticas públicas crece y crece y es una cifra lacerante que se pretende maquillar con las categorías de la miseria. La desesperanza es una de tantos motivos que no aparecen en los discursos oficiales, que se encubren detrás de las palabras triunfalistas que pregonan mil y un bondades, pero entre las líneas de una farsa, yace el argumento de una tragedia…

domingo, septiembre 04, 2011

Un plazo inexorable

En algún lugar de la solemnidad, cuando se extingue el eco de la última ovación se inicia el proceso inexorable del declive; la figura del poder se torna vulnerable, y en esa condición deberá enfrentar el juicio de la posteridad…

En el código de las reglas no escritas de la política mexicana, se estipula que inmediatamente después del quinto informe de gobierno se inicia el ocaso de los sexenios y es entonces cuando la clase gobernante inaugura la temporada de deslindes y agandalles, que por una mera coincidencia, alcanzarán una intensidad insufrible en la contienda electoral.

El ocaso del calderonismo fue más que evidente en la ceremonia oficial organizada para el mensaje político con motivo del quinto informe de gobierno. En esta versión panista de la tradición priísta del Día del Presidente se advirtieron las señales inequívocas del fracaso del régimen: el evento masivo que debería realizarse en el Auditorio Nacional se trasladó al Museo Nacional de Antropología bajo exageradas medidas de seguridad por el terror galopante que aflige al paladín de la seguridad nacional. Si la reducida lista de invitados refleja la disminución paulatina de incondicionales admitidos en el círculo del poder, la magra asistencia indica la pérdida inexorable de simpatizantes, aproximadamente doscientos lugares estaban vacíos cuando Felipe Calderón hizo acto de presencia.

A pesar de los tres días de preparación, el discurso del ocaso calderonista persiste en legitimar el régimen con el monopolio de la violencia: la ovación más larga se le rindió a las fuerzas armadas y ya bajo la sombra del fracaso, el presidente pidió un minuto de silencio por las 50,000 víctimas de su cruzada contra el crimen organizado. La indiferencia institucional hacia las necesidades de cincuenta millones de mexicanos que subsisten en condición de pobreza fue evidente en la breve exposición de las cifras que pretenden sustentar la eficiencia de la administración pública.

El evento resultó gris, el discurso no logró convencer y la figura del líder de los nanócratas parece cada vez más pequeña justamente ahora que inicia la temporada de ajustes en la partidocracia. Las críticas lacerantes iniciaron en la víspera del quinto informe y se espera una secuencia insufrible de revelaciones. Si la alternancia en el poder es, en efecto, un hecho inminente, atestiguaremos negociaciones y alianzas aborrecibles, porque desde ahora, durante el proceso del declive, se expande la percepción del fracaso calderonista: la fórmula del éxito político indica que los aciertos deberán ser lo suficientemente contundentes para minimizar los estragos de los excesos; cuando el resultado es positivo, los líderes consolidan la magnificencia de su talla en la memoria colectiva, pero ahora, la escasa estatura de la figura en el poder se torna vulnerable, y en esa condición deberá enfrentar el juicio de la posteridad…

domingo, agosto 28, 2011

Fragilidad consensuada

“Debemos ser conscientes de que la lengua está pasando por una suerte de mutación en que los contenidos empiezan a pudrirse ante la indiferencia general”.
José Saramago

En algún lugar del tiempo, sobre la línea perpetua de la historia, yacen inmutables los hitos en el pensamiento humano, los testimonios irrefutables de los vaivenes en las ideas, de la metamorfosis de las palabras, de la tergiversación de los miedos…

El siniestro ataque a un casino en la ciudad de Monterrey provoca la indignación general y el repudio proviene de todos los rincones del territorio nacional y se expande a la comunidad internacional. La condena a la violencia deliberada contra víctimas inocentes es unánime; se exacerban las sensaciones de vulnerabilidad y de impotencia y las palabras no son suficientes para expresar el repudio consensuado.

Ante actos grotescos y aborrecibles como éste, es menester conservar una pisca de sensatez para no incurrir en superlativos que desencadenen reacciones incontrolables. En el preciso momento en que se definió este acto como terrorismo se encendieron las alertas en el concierto internacional: Barack Obama condenó en los términos más enérgicos posibles el ataque bárbaro y censurable; el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se declaró horrorizado por el ataque incendiario que asesinó a 53 persona;, Amnistía Internacional responsabilizó a las autoridades de una investigación verdaderamente exhaustiva para conocer la identidad de los autores de este crimen; y el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, lamentó profundamente los hechos de violencia ocurridos en Monterrey. Estas reacciones son previsibles en una aldea global donde la etiqueta del terrorismo implica todo lo aborrecible y condenable en la humanidad. Y en el ámbito mediático, el adjetivo terrorista provoca un bombardeo incesante que incide en la opinión pública; gracias a la extensa y excesiva divulgación de las imágenes de horror y sufrimiento se concatenan los engranes del mecanismo que modifica el orden de las ideas y, por consecuencia, las opiniones y las pautas de conducta.

Y así, en Monterrey y en todos los rincones de México se percibe la insufrible vulnerabilidad de la ciudadanía, y nadie en su sano juicio cuestiona la implementación de operativos militares para recuperar la esquiva paz social. Habrá quienes consideren como una prioridad la intervención de expertos extranjeros, algunos clamarán por el apoyo de las huestes al servicio de la libertad, porque ahora, todos los mexicanos estamos convencidos que estamos enfrascados en una guerra contra el crimen y que la vamos perdiendo. El fracaso y la fragilidad impregnan el imaginario colectivo y en estos momentos somos extremadamente manipulables. El terrorismo exhibe un reclamo, una ideología disidente y su divulgación flagela la mente de los inocentes. Pero en este caso, no hay causas justas, reclamos o ideales subversivos. Es la brutalidad en su máxima expresión, la consecuencia de años de impunidad e impericia para dirigir el estado mexicano. Y el terror ahora divulgado es el testimonio irrefutable de los vaivenes en las ideas, de la metamorfosis de las palabras, de la tergiversación de los miedos…

domingo, agosto 21, 2011

Sugnificados ocultos

En algún lugar de la semántica, en el Diccionario de la política existe un anexo con todas las actualizaciones y correcciones a las definiciones existentes; por azares del destino, esta sección se ha convertido en la más importante del lenguaje porque el significado de las palabras se transforma por los efectos del tiempo y del poder…

La sociedad humana es una idea que se redefine constantemente en función del criterio de los grupos dominantes que establecen los límites entre la verdad y la mentira, entre la legalidad y el delito. Es por eso que si alguna vez el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española definió al nepotismo como la desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos, hoy por hoy, en pleno calderonismo esa definición carece de significado.

Ahora, la preferencia que tienen algunos gobernantes o funcionarios públicos para dar candidaturas o puestos públicos a sus familiares o amigos sin tomar en cuenta su competencia sino su lealtad incondicional, debe entenderse como el criterio rector de un régimen para conservar el poder. La meritocracia calderonista es la evidencia del fracaso doctrinario del Partido Acción Nacional, como sinónimo de una jerarquía de políticos improvisados que buscan poder y riqueza. En la versión panista del nepotismo se identifican los significados ocultos de la desesperación disfrazada y los motivos enmascarados ante la ausencia total de ideólogos, la carencia de líderes por la extinción de los apóstoles de la democracia.

María Luisa “Cocoa” Calderón, la hermana del presidente, se impone como la candidata por los partidos Acción Nacional y Nueva Alianza, a escasas semanas de la intentona por una candidatura única y cuando nadie menciona el escándalo provocado por la siniestra Elba Esther Gordillo al revelar el apoyo brindado a Felipe Calderón en la contienda por la presidencia. Además, emulando uno de los episodios del nepotismo nacional protagonizado por el presidente Manuel Ávila Camacho y su hermano Maximino, en el ritual de la ascensión de Cocoa Calderón a la candidatura oficial se exhibió el estado de fuerza del calderonismo: estuvieron presentes siete gobernadores panistas, entre ellos José Guadalupe Osuna Millán, gobernador de Baja California, dos Secretarios de Estado y dos dirigentes partidistas, y todos ellos, en fragrante proselitismo de fin de semana, señalaron tajantemente que sólo con Cocoa Calderón al frente del gobierno, Michoacán recuperará la seguridad perdida, esa tranquilidad que no se ha recuperado ni el michoacanazo ni los operativos y escándalos orquestados en el régimen.

Es obvio que los conceptos implícitos en la redefinición del nepotismo son la desesperación y el cinismo, y que en esta nueva versión de un presidencialismo decadente es imperativo detectar la innegable transformación de los vicios en virtudes por los nefastos efectos del poder…

domingo, agosto 14, 2011

El undécimo mito


En algún lugar fantástico, en las profundidades del dominio existe un mecanismo con miles y miles de engranes que se concatenan y se mueven por la fuerza impositiva del silencio; esa inmensa maquinaria ha producido las ficciones oficiales y ha destrozado las evidencias que surgen en la realidad…

El aparato ideológico de todos los regímenes produce la versión oficial de la realidad y censura todas las contradicciones; gracias a este mecanismo se eleva una falsedad al grado de las verdades absolutas mientras se adjudica la etiqueta de la locura subversiva a todos los que advierten la imposición de una mentira. Durante mucho tiempo, se descalificó y se ridiculizó la visión de quienes detectaron la intención del gobierno estadounidense de intervenir, incursionar y definir la agenda pública mexicana. Las advertencias fundamentadas del sometimiento incondicional de la nueva clase gobernante a los intereses norteamericanos fueron consideradas como peroratas inútiles de izquierdosos radicalistas, como exageraciones recalcitrantes y anacrónicas de macuarros alarmistas y resentidos.

Pero la ley universal de las ficciones es implacable y el ciclo de las farsas es inexorable: tarde o temprano la verdad emerge desde las mazmorras que pretendieron contenerla. El New York Times publicó recientemente que “Estados Unidos está expandiendo su papel en el sangriento combate contra las organizaciones del narcotráfico enviando nuevos agentes de la CIA y personal militar retirado a México, y considera planes para desplazar contratistas privados en seguridad con la esperanza de darle la vuelta a la campaña multimillonaria que hasta ahora ha dado pocos resultados”. La instalación de bases de inteligencia norteamericana en territorio mexicano vulnera los preceptos de la soberanía nacional y desobedece los acuerdos internacionales que defienden la facultad de todos los pueblos para determinar el curso de su historia. Esta estrategia sólo puede explicarse, pero jamás justificarse, con la existencia de un Estado fallido que ha emprendido la lucha contra un sector específico de la población que representa un riesgo estratégico para la seguridad nacional… pero estadounidense.

Sí! … en el manejo de la información se advierte el control del discurso social, por eso, esta revelación tuvo un impacto moderado y se disolverá rápidamente. Tal vez sea desmentida desde el portal de la Presidencia de la República como el undécimo mito de la lucha contra la inseguridad, es probable que se emprenda una campaña mediática para difundir los horrores del narcotráfico e infundir un miedo infundado, para fabricar un falso consenso y censurar todas las discrepancias. Si así sucede, la ciudadanía aceptará que es más importante extirpar la amenaza del narcotráfico que combatir la pobreza y la ignorancia, que debe anteponerse la satisfacción de los intereses extranjeros al mejoramiento de las condiciones de vida de los mexicanos, y todos los que opinen en contra serán unos insensatos con alucinaciones rojizas y guajiras porque una vez más, los engranes del dominio se reactivarán por la fuerza impositiva del silencio, y esa inmensa maquinaria impondrá las nuevas ficciones oficiales y destrozará las evidencias que surgen en la realidad…

domingo, julio 31, 2011

El factor humano

En algún lugar de la exactitud, las cifras surgen y se reproducen en el gélido clima de la aritmética, y ahí, los cálculos y las ponderaciones sólo admiten una interpretación porque la realidad siempre es única y contundente…

Las cifras publicadas recientemente por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), indican que del 2008 al 2010 el ámbito de la pobreza se extendió para aglutinar a 52 millones de mexicanos, quienes representan un 46% de la población: 4 de cada 10 habitantes no obtiene los ingresos necesarios para subsistir y progresar.

El resultado de esta medición es implacable y no admite interpretaciones tendenciosas porque refleja el fracaso de las políticas públicas de un estado que funciona como agente de inversiones. Y si se aplicase el factor humano a la frialdad de estas cifras catastróficas se obtendría una visión realista del origen de esta inequidad social.

Como producto del entorno globalizado, la economía mexicana pretende incorporarse a un sistema de mercado que somete y doblega a las soberanías nacionales; la genuflexión ante la ética del lucro tergiversa las funciones del estado: ahora el gobierno es una mega agencia de negocios internacionales, depende de los consorcios comerciales y oficializa el criterio que define a la población como mano de obra explotable y como un sector inmenso de consumidores manipulables.

Pero aún bajo esa lógica los resultados son contundentes: los beneficios de la economía de mercado se concentran en los estratos superiores donde no existe sensibilidad social. El índice de la pobreza refleja la ineficiencia de la administración pública en la atención de las necesidades apremiantes de la población y, paradójicamente, exhibe la escasa retribución de los consorcios internacionales al erario y al nivel de vida de los habitantes.

En Baja California, uno de los estados del panismo rampante donde la inversión privada y extranjera influyen en la agenda pública, el desempleo y la falta de poder adquisitivo de grupos vulnerables que habitan en zonas marginadas dificulta que las familias puedan adquirir la canasta básica.

Ante la contundencia de las cifras, la pobreza ha sido una ambigüedad demagógica que se encubre en clasificaciones triviales, el rubro más oscuro de la economía y la asignatura pendiente de los regímenes, será el tema recurrente en las campañas políticas rumbo a la presidencia, el número esquivo en todos los discursos y una consecuencia sin causa. La paradoja reside precisamente en esa porción de los mexicanos: en el ámbito de la necesidad donde no se escuchan las promesas políticas que juegan con los cálculos y las ponderaciones, porque en el sector marginado por la pobreza la realidad siempre es única y contundente…

domingo, julio 17, 2011

Fuera de lugar

En algún lugar estruendoso, cuando todas las voces se fusionan en la algarabía nacional se dispersan las angustias cotidianas, y en una celebración espontánea se contagia el aliento efímero de la victoria…

Dicen los que saben, que los triunfos son propiedad de todos y que a las derrotas se les adjudica un dueño único, que la industria del entretenimiento se consolidó gracias a ese mecanismo delirante, y que por eso, el espectáculo deportivo es el placebo social por excelencia. El 10 de Julio los mexicanos festejamos el triunfo de la selección mexicana en el campeonato mundial sub 17, y lo celebramos hasta el cansancio ese domingo porque al día siguiente se inició el proceso inexorable que desvanece las victorias deportivas. La industria del entretenimiento así lo estipula: siempre habrá un récord que igualar o superar, y al culminar un campeonato se inicia el proceso hacia el siguiente.

El aliento efímero de las victorias es un conocimiento del dominio público, pero en esta ocasión, la espontaneidad de las celebraciones se tergiversó en una alharaca política cuando Felipe Calderón, tal vez embriagado de felicidad, enarboló el estandarte de la selección nacional y declaró que México ya no será el mismo después de esa apoteósica victoria futbolera. Extasiado de orgullo ascendió a los jugadores al rango oficial de “héroes” en el pódium de los “niños de oro”, y aún días después del gran jolgorio y fuera de la cancha, emitió la urgencia por dejar atrás el “México del ya merito”… Pero claro que por supuesto y desde luego que sí! … el gran beneficiario del triunfo futbolero se llama Felipe Calderón, por eso, insiste en exacerbar y en postergar el efecto de este placebo que por un breve lapso desvaneció todos los quebrantos de la conciencia nacional.

Peros sus exageraciones están fuera de lugar. Aunque se pretenda reiteradamente dirigir la atención al campeonato de la sub 17, la contundencia de la realidad es ineludible por el flagelo de derrotas persistentes que no son divulgadas: el ingreso medio familiar decreció un 12% en dos años gracias a los incrementos en la gasolina y a la escasez de empleos, el índice de mexicanos que sobreviven en la pobreza se incrementará al fin del sexenio. Los golazos, la garra y la determinación de los futbolistas no son suficientes para ignorar los vicios ancestrales de la partidocracia, el fracaso de las políticas públicas ni la deplorable condición de la salud y la educación, tampoco bastan para olvidar a todos los mexicanos de oro que se parten el alma en la inconmensurable cancha de la economía informal ni a los que se han perdido en la cruzada contra el crimen.

Sí! … La tragedia nacional es insufrible, y al margen del usufructo oficial, los mexicanos necesitan un triunfo para festejar de vez en cuando, para exhalar el quebranto en la algarabía, para dispersar las angustias cotidianas en una celebración espontánea, para soñar y cantar sin pensar en que el aliento de la victoria es efímero…

domingo, junio 19, 2011

Crisol calderonista

“El carácter de una persona lo determinan los problemas que no puede eludir y el remordimiento que le provocan los que ha eludido.”
Arthur Miller

En algún lugar agudo y sombrío, donde deambulan los espectros de la frustración, se derrumban todas razones por el hechizo incontenible de las obsesiones y por una grieta en la mazmorra de las decepciones se filtra el eco espeluznante de un delirio…

Arthur Miller escribió el drama “Las Brujas de Salem” como una crítica a la feroz persecución de simpatizantes comunistas emprendida por el senador McCarthy, en un clima de intrigas y delaciones es la alegoría de los procesos, juicios y sentencias de un puritano moderno. Es por eso que la expresión “cacería de brujas” abandonó el ámbito literario para describir el fanatismo exacerbado de la clase gobernante.

En México, la cacería de brujas se consolidó como uno de los procedimientos más contundentes en situaciones de extrema urgencia política, como la caída estrepitosa en el índice de popularidad, la generalización del repudio, la obsesión por el poder, la amenaza galopante de una derrota electoral, entre otras. Uno de los rasgos que distingue a la cacería de brujas es la exacerbación de los ánimos, cuando se inflaman las fibras de la frustración y se enardecen todos los motivos. Las decisiones suelen ser producto de la ira contenida y de la desesperación, las acciones no se planean, se improvisan, y los motivos se suponen, no se fundamentan.

Los resultados suelen ser desastrosos, contraproducentes. El conjuro malévolo se revierte. Vgrs: el juicio de desafuero emprendido en el foxismo contra Andrés Manuel López Obrador, el Michoacanazo y el caso de Jorge Hank Rhon. Y las brujas perseguidas resurgen como víctimas y mártires de un criterio obtuso, doloso y beligerante; y sobre los verdugos caen las maldiciones de la prepotencia, el abuso y la ineficiencia. Pero la perversidad es un elixir vaporoso que impregna el entorno, y en los círculos ajenos a la inquisición política surgen paladines oficiosos, propagadores serviles. La cobertura mediática de los escándalos políticos enjuicia y condena a los involucrados en un espectáculo que pretende encubrir los excesos, errores u omisiones de los inquisidores. La imparcialidad y la objetividad, como esencia de la información se transfiguran, los sondeos manipulan la opinión para imponer la visión de comunicadores orgánicos y una entrevista es la oportunidad para exhibir la malévola condición del entrevistado en un juicio sumario. Y la cacería se convierte en entretenimiento masivo.

No!... No me imagino cuál sería el título de esta frustrada cacería calderonista pero me queda claro que no fue una quema de brujas sino una vulgar llamarada de petate y que aún para urdir perversidades se requiere una pizca de talento para derrumbar todas razones con un hechizo incontenible y filtrarlo en el eco espeluznante de un delirio…

domingo, junio 05, 2011

Alegorías

En algún lugar del Diccionario Alternativo del Lenguaje, en el tomo de los adjetivos y en el capítulo de los superlativos se identifica la regla no escrita, pero vigente, del uso exagerado de los calificativos; esta norma discursiva establece que la calidad y la cantidad de adjetivos nunca deben exceder a la realidad…

El lenguaje es el único enlace válido entre la interioridad y el mundo circundante, es el reflejo de la inteligencia y el único instrumento para comprobar el orden de las ideas. Por su íntima relación con los procesos mentales, el lenguaje trasciende el ámbito de las palabras cuando éstas proyectan la idiosincrasia, las pasiones y las emociones, los vicios y las virtudes de quienes las enuncian.

La furia contenida suele estallar en una larga secuencia de adjetivos, y en estas circunstancias, la cantidad exagerada le confiere a los adjetivos la extraña cualidad de destrozar a quien se dirigen. Vgrs: En conferencia de Prensa, el vocero del Partido Revolucionario Institucional (PRI), David Penchyna desconoció al Secretario de Trabajo, Javier Lozano, como interlocutor válido por considerarlo: ineficaz, omiso y negligente, músico de quinta, vocero de las excusas, profesional de la grilla, servidor público de medio tiempo, funcionario reactivo, conflictivo e intransigente y el mozo de espadas de su partido, Acción Nacional.

Cuando el orden de las ideas se encuentra desquiciado suelen establecerse similitudes aberrantes y el discurso es una construcción ficticia con alegorías estrafalarias y adjetivos incongruentes. Vgrs: Al encabezar la ceremonia por el Día del Policía Federal, Felipe Calderón consideró que la profesión de policía debe ser “un verdadero sacerdocio cívico” y que la labor policial es una de las más ‘sublimes’ vocaciones profesionales que se pueda tener.

La insensibilidad es sinónimo de la indiferencia, y la indiferencia es una forma de crueldad; esto se proyecta cuando los adjetivos pretenden disfrazar el infortunio generalizado y se divulga con la frivolidad de una noticia nacional. Vgrs: Ernesto Cordero, Secretario de Hacienda y precandidato a la presidencia por el Partido Acción Nacional (PAN) anunció con falso optimismo pseudo retórico que “México ya no es un país pobre; es un país de renta media con un problema de pobreza”.

Desafortunadamente para la ciudadanía, el clima electoral suele distorsionar el casi inexistente orden de las pocas ideas de los personajes de la clase política, que al hablar exhiben al energúmeno que pulula debajo de la piel. Se escucharán imbecilidades como las ya mencionadas y muchas, muchísimas más. Yo?.. Le confieso que suelo reprimirme al momento de adjudicar adjetivos descalificativos, pero a veces no puedo controlar la indignación y desobedezco la norma discursiva pero la calidad y la cantidad de los adjetivos que escribo nunca han logrado exceder a la realidad…

domingo, mayo 22, 2011

Retórica barata

En algún lugar de la retórica, en el tomo de la persuasión y en capítulo de la ética se establece una regla inquebrantable cuya obediencia determina el impacto social de los discursos y la autoridad moral de quien los pronuncia...

Dicen los que saben que los efectos del poder se establecen en los discursos, que la persuasión es el motivo que desencadena los cambios en las ideas, las opiniones y en las pautas de conducta, y que por eso, desde que la oscuridad de los tiempos, la influencia de una persona depende de la calidad de su discurso.

Si los ojos son el espejo del alma, luego entonces: el lenguaje es el reflejo de la personalidad; el impacto de un discurso está íntimamente ligado a la ética de la persuasión y a la retórica. No obstante, estos recursos sólo son infalibles cuando los ejecutan mentes brillantes; por eso, cuando abundan las baratijas retóricas en los discursos se proyecta una mentalidad incipiente, un carácter frenético, la ausencia de talento.

Sí! Los artífices de los grandes discursos han logrado convencer con la contundencia de sus razones y motivaron a pueblos y naciones con la validez de sus argumentos. Las obras maestras de la oratoria coinciden con los hitos en la historia. Son piezas excepcionales, inigualables. Y además deberían ser inimitables: la retórica establece reglas escrupulosas en las similitudes, porque existe una diferencia contundente entre las comparaciones y las imitaciones: si las comparaciones suelen ser odiosas, las imitaciones son poco más que despreciables.

Entre las líneas de los discursos recientes de Felipe Calderón se adivina la obsesión por legitimarse, la imperiosa necesidad de justificar las necedades injustificables en el ocaso de su régimen. Pero sobre todo, son evidentes los acentos de la desesperación. Sólo así pueden explicarse las aberrantes comparaciones del calentamiento global con un partido de futbol soccer, los disparos de un arma con los tragos de tequila, los efectos del narcotráfico con el glamour hollywoodense, los cárteles de la droga con las letras de una incógnita.

Sí! … fueron expresiones ridículas, y tal vez tolerables por el caudal de burlas que provocaron. Pero la peor de sus estrategias discursivas fue la increíble (pero por la dificultad de creer) comparación de su régimen con el contexto de Winston Churchill. La comparación es fatal porque no existe ninguna similitud, ni en la realidad ni en la retórica. Equipararse con un verdadero estadista fue una auténtica desgracia (pero por la falta de gracia y talento), una perorata infortunada, un llamado intrascendente a la victoria, un discurso con un impacto negativo, ejecutado con la desesperación como estrategia que exhibe la escasa autoridad moral de quien iracundamente lo pronunció...

domingo, abril 17, 2011

Los delirios de una guerra

En algún lugar beligerante, donde impera la violencia y las palabras adquieren un acento cáustico e imperativo, no existe la posibilidad de capitular porque las rectificaciones son exclusivas de los sabios que se atreven a cambiar de opinión…

En la “lucha” emprendida por Felipe Calderón contra la delincuencia organizada es posible identificar las obstinaciones que provocaron las derrotas más estrepitosas de la historia: la negativa obcecada de los generales a retirarse del campo de batalla y la visión distorsionada que les impide reconocer el advenimiento de la derrota.

La obstinación del jefe supremo de las fuerzas armadas mexicanas ha llegado a los niveles aborrecibles de la genuflexión en los que se negocia la soberanía nacional por apoyo de las agencias norteamericanas de inteligencia para combatir al crimen organizado. Y la realidad adquiere un tinte perniciosamente perverso en los partes de esta guerra sin cuartel: en la versión del ejecutivo federal, el nivel ascendente de la violencia es la evidencia del daño infringido al enemigo. La inmensa mayoría de las masacres y de las ejecuciones se atribuyen a conflictos entre los cárteles del crimen organizado, y curiosamente, todas las supuestas líneas de investigación así lo afirman. Bajo ésta lógica, el clima imponderable de la violencia y de la inseguridad que impregna el territorio nacional es por obra y gracia de la delincuencia organizada, deslindando al régimen calderonista de cualquier responsabilidad. La ira exacerbada de Felipe Calderón le impide aceptar la validez del reclamo de Javier Sicilia, el poeta que ha llorado el asesinato de su hijo protestando y denunciando la ineptitud de las autoridades en el estado de Morelos; tampoco reconoce la valentía del discurso de la Dra. Denise Dresser donde exhibe la impericia de un estado fallido que se niega a reconocer la derrota en una costosa e infame guerra civil.

Pero el encono inutiliza el raciocinio y la reacción del ejecutivo federal es un uténtico delirio: pretendiendo acallar la rabia del poeta atraparon a uno de los presuntos implicados en el secuestro y asesinato de Juan Francisco Sicilia y seis jóvenes más; el supuesto cómplice declaró que el móvil del delito fue un altercado antrero porque los jóvenes asesinados discutieron con los sicarios por una mujer; no obstante, ni los tiempos ni los lugares coinciden y los únicos indicios de la verdad son las heridas en el rostro del presunto culpable. Y ante la disyuntiva “legalizar o colombianizar” de la Dra. Dresser, la respuesta de Felipe Calderón fue incisiva: no desfallecerá en su lucha, no claudicará, porque hacerlo significaría entregar el territorio nacional a delincuentes con licencia para matar. Pero aún no terminaba el discurso calderonista donde se exigían cifras concretas al Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzosas e Involuntarias de la ONU cuando se descubrieron más de cien cadáveres en fosas clandestinas… pero claro que por supuesto y desde luego que sí: el macabro hallazgo es una evidencia fehaciente del debilitamiento de los cárteles del narcotráfico, y hoy por hoy, no existe la posibilidad de capitular porque las rectificaciones son exclusivas de los sabios que se atreven a cambiar de opinión…

domingo, marzo 27, 2011

Autocensura inducida

Autocensura inducida

“La Crítica es una renuncia a la aceptación irreflexiva de la realidad social tal y como se nos presenta y surge siempre desde una simple proposición:
otra sociedad es posible.”
Max Horkheimer y Theodoro Adorno

En algún lugar del silencio, en el rincón donde se ocultan las amenazas que conjuran contra el criterio establecido, yacen los datos y las cifras, los nombres y las fechas de la versión más perturbadora de la realidad…

Dicen los que saben que las líneas trazadas desde el poder siempre son las mismas, que las tendencias de la imposición suelen ser escasas y cíclicas porque los pueblos no tienen memoria. Es por eso que aún ahora, en el umbral de la sociedad de la información, se aplica el legendario principio griego que postula la coincidencia de la aritmética y la democracia en las relaciones de igualdad, mientras la geometría y la oligarquía convergen en las proporciones de desigualdad.

Hoy, como siempre y desde entonces, una de las prioridades del poder es reprimir el pensamiento crítico y reflexivo, ocultar todos los elementos de la realidad que no aparecen en los discursos oficiales y tipificar como conjura detestable todas las contradicciones. La imposición, como legado de los regímenes absolutistas y despóticos, sigue vigente y el ritual de la pompa y circunstancia de quienes se someten a los caprichos de los gobernantes ha sido, siempre, verdaderamente insufrible; como lo fue el magno evento de la Iniciativa México edición 2011. Si en la primera edición la sensibilidad social se tergiversó en un vulgar concurso de popularidad entre ciudadanos que asumen como propio el compromiso postergado del gobierno, en la segunda edición se traza la línea a la que deben someterse todos los partes informativos de una guerra sin cuartel.

Sí… quienes disienten adquieren el estigma de la mezquindad, se les excluye y se descalifican sus opiniones. Es una polarización feroz cuya paradoja es la desinformación en un entorno donde abunda la “información”. Una secuela alterna es que aquellos que no están representados por los medios de comunicación están realmente mudos y no existen. Pero esta minoría que se encuentra al final de la espiral del silencio está plenamente consciente que ése es el precio que debe pagar por encontrarse en la vanguardia del pensamiento.

Hoy por hoy, la manipulación es, aún, el procedimiento elemental para el control del discurso social, los artificios del poder sólo se detectan por una minoría marginada que no desiste y sólo obedece un imperativo ético y moral; no obstante, su visión del mundo constituye una amenaza, una conjura contra el criterio establecido, por eso, la censura oficial pretende eliminar los datos y las cifras, los nombres y las fechas de la versión más perturbadora de la realidad…

domingo, marzo 13, 2011

Lentos y contentos

En algún lugar ultrasecreto, muy lejos de la realidad tangible, en las profundidades del imperio se confabulan las conspiraciones, los operativos y las iniciativas que vulneran a los súbditos con el artificio del caos; y en una secuela de la perversidad, se expanden la incertidumbre y la fragilidad como el preámbulo del terror…

El dominio que ejerce el imperio estadounidense sobre las naciones a él supeditadas es el resultado de operaciones subrepticias que desestabilizan regímenes, polarizan y enardecen a pueblos enteros e inflaman un nacionalismo artificialmente herido. En las últimas décadas del siglo XX estas afirmaciones fueron calificadas como radicales, anacrónicas, obsoletas; los descalificativos se sustentaron en el blindaje de la información y en la realización impecable de las operaciones encubiertas y no en la falsedad de los argumentos.

Ahora, desde las mazmorras del imperio emergen aquellas voces que alguna vez se extinguieron por los mecanismos misteriosos que controlan y reprimen el discurso disidente. Afortunadamente, la ética es un atributo que ha logrado evadir los perniciosos estragos del criterio dominante, y en una paradoja de la globalidad, por la misma ruta mediática se propagan los mensajes alienantes y los testimonios que desmienten la versión oficial de la realidad.

La organización no gubernamental The Center por Public Integrity (CPI), que se ha dedicado a la investigación periodística en el mundo, informó a la Presidencia de la República, en febrero de este año, que daría a conocer en la prensa de Estados Unidos una operación de tráfico de armas a México organizada por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF). La respuesta de la presidencia fijando su postura nunca llegó; incluso ahora, cuando la embajada de Carlos Pascual difundió las declaraciones del procurador norteamericano Eric Holder reconociendo que las autoridades mexicanas estaban enteradas de la operación encubierta del tráfico de miles de armas.

El ardid norteamericano podría explicar la laxitud de nuestras fronteras, la impericia y el silencio de las autoridades mexicanas y la crueldad que vulnera y destroza el tejido social. A la operación norteamericana “rápido y furioso” le corresponde la parsimonia permisiva y placentera “lentos y contentos” de la contraparte mexicana. Las tenues reacciones en los tres poderes del estado mexicano reflejan su sumisión incondicional a la política estadounidense, corroboran que el margen de acción de los regímenes nacionales es cada vez más estrecho y que el destino de México, como un estado fallido enfrascado en una guerra interna, atroz y encarnizada, es una más de las confabulaciones que se urden en las profundidades del imperio, en el epicentro de la perversidad desde el cual se expanden la incertidumbre y la fragilidad como el preámbulo del terror…

domingo, febrero 27, 2011

El baile de las cifras

En algún lugar maravilloso donde no existe la miseria, en uno de los reinos de la fantasía habitados por seres felices que son inmunes al flagelo de la ignorancia, se celebra el majestuoso baile oficial, y en esa festiva ocasión, todas las cifras adquieren la cualidad excepcional de disipar las penurias…

La incursión de la política en la comunicación masiva obedece a las estrategias de la propaganda, cuyo fin es modificar la percepción del electorado con mensajes incesantes, insistentes e inocuos. Por lo general, las estrategias mediáticas dirigidas por empresas especializadas en la imagen y en la opinión pública son exitosas; la excepción que confirma la regla son las campañas de difusión de las acciones de los gobiernos panistas. Así lo demuestran: el manejo inconsistente de la información, el mensaje que se transmite entre las líneas de discursos iracundos y dolosos de Felipe Calderón, más las desafortunadas declaraciones de altos funcionarios del régimen.

Recientemente, en una espectacular exhibición del cinismo oficial, el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, embriagado de optimismo por el anuncio del crecimiento del 5.5% en el Producto Interno Bruto, declaró que la cifra mágica del sexenio son los 6,000 pesos porque “hay familias mexicanas que con esos ingresos al mes tienen crédito para una vivienda, tienen crédito para un coche, se dan tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y están pagando las colegiaturas”.

Esta tendencia de equiparar la eficiencia con cifras y porcentajes maliciosamente ponderados caracteriza a los regímenes panistas, cuya prioridad es administrar porque no gobiernan. Las cifras que se divulgan son frías y esquivas, suben y bajan en un devaneo de la comunicación que distorsiona la realidad.

La aplicación más reciente y fulgurante de esta tendencia de los números estuvo a cargo del fiscal de la zona norte en Ciudad Juárez, Jorge González Nicolás, quien informó que en el caso de la desaparición y asesinato de Elías Reyes Salazar, Magdalena Reyes Salazar y Luisa Órnelas Soto se llevaron a cabo 14 operativos para su localización, que se utilizaron 8 perros olfateadores de la unidad canina (grupo K-9), que las investigaciones estuvieron a cargo de 60 elementos de la Policía Estatal Investigadora, que los rastreos se reforzaron con 6 Agentes del Ministerio Público de la Fiscalía General del Estado, que se entrevistaron a 38 personas, se declararon ministerialmente a 16, se visitaron más de 30 viviendas y ranchos, y se revisaron más de 60 vehículos. Pero una vez más, la sumatoria de estas cifras fantásticas fue un rotundo fracaso.

Porque aquí, en Calderolandia, la realidad tiene dos versiones fatales. Y desde la perspectiva del poder, México es un país de fantasía habitado por seres felices incapaces de razonar pero que son inmunes al flagelo de la violencia, la miseria y la ignorancia, y por eso, frecuentemente todas las cifras adquieren la cualidad excepcional de disipar las penurias…

domingo, febrero 20, 2011

Presunto educado

“Por su realidad de sujeto consciente, el hombre se escapa del mundo natural, se presenta como hacedor de historia y se humaniza”
Scanone y Remolina

En algún lugar remoto, perdido en la oscuridad de los tiempos cuando los dogmas aún no sometían el instinto natural de la curiosidad, la primera luz sobre las nacientes conciencias surgió en la transmisión de la experiencia…

Dicen los que saben que la educación es el esfuerzo más humanizante, que la condición humana se construye en el aprendizaje, porque ese rasgo humanizador surgió en la imperiosa necesidad de sobrevivir. Sin embargo, en este mundo deshumanizante las bendiciones de la educación se restringen paulatinamente. La educación, como una función del estado mexicano se tergiversó en el mercado de plazas, en la venta de votos y en un negocio ajeno a los fines primigenios de la educación pública.

Como reflejo de su contexto, la educación es el proyecto olvidado de una gerencia de negocios a cargo de la administración pública. La insensibilidad social de los gobiernos arrinconó a la educación en el rezago, por el descuido consuetudinario los educadores laboran en condiciones deplorables y el deterioro del tejido social provoca un porcentaje creciente de deserciones. Y ahora, cuando los contendientes se prestan a desenfundar sus armas en el proceso electoral, el presidente Felipe Calderón, como el paladín de la derecha encargada de perpetuar las desigualdades sociales, infringe una herida letal a la educación pública: el decreto que permite deducir las colegiaturas del Impuesto sobre la Renta emite un reconocimiento explícito a la calidad de la educación que imparte el sector privado y un demérito implícito a la educación pública.

El decreto exhala la sumisión del régimen hacia la cúpula empresarial, es un regalo al sector social donde reside el poder adquisitivo y la gran mayoría de los indecisos cuya simpatía se pretende atraer rumbo a las elecciones presidenciales. La estrategia posiciona al panismo rampante como un partido de las clases privilegiadas dispuesto a todo por conservar el poder, incluso a disfrazarse con una máscara popular en sus alianzas con el perredismo.

Sí!... desafortunadamente, cuando la procuración de la justicia se erige como una garantía discrecional sobre la presunción de la culpabilidad, la educación corre el riesgo de convertirse en una presunción humanista, en la paradoja de la sociedad del conocimiento, en regímenes que pretenden confinar sus atributos en un estrecho círculo de privilegiados que acaparan aquella luz que provocó el nacimiento de las conciencias, en un mundo de crueles contrastes donde se restringe la libertad legendaria del pensamiento que alguna vez conjuró los egoísmos instintivos para que los hombres transmitieron su experiencia…