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domingo, septiembre 18, 2016

Lazos y enlaces


            En algún lugar remoto y en un recoveco del tiempo surgió la solidaridad entre los seres humanos y por las inclemencias del entorno, aparecieron la empatía y la lealtad como formas de convivencia…

            Henry Lewis Morgan observó los lazos de parentesco en 139 comunidades e identificó sus modalidades a través del tiempo; en el libro “Sistemas de consanguinidad y afinidad de la familia humana” describió la transformación de los núcleos sociales desde el salvajismo e identificó la ecuación de la paternidad indiscutible y el legado patrimonial como fundamentos del modelo monogámico de la familia, modelo que se consolidó  miles de años antes del surgimiento del dogma que le confirió atribuciones moralizantes.

            En el siglo XX, por los estragos de las guerras, las exigencias de la industria y el imperativo del mercado, la mujer tuvo que solventar la ausencia de la figura paterna pero en aquel entonces, las familias monoparentales eran consideradas “disfuncionales”.  Actualmente, los hogares monoparentales y los hogares de personas que viven solas constituyen una tendencia  y afortunadamente, el calificativo “disfuncional” cayó en desuso. Y en las cuestiones del parentesco también se han realizado cambios significativos: se eliminó la diferenciación entre los hijos (naturales o legítimos) en el Código Civil y recientemente se concedió a las madres solteras la elección de los apellidos de su hijo al registrarlo.  

Por eso ahora, en una época caracterizada por el derrumbe de los estigmas, la defensa de modelos tradicionales se erige como una inercia monumental, una resistencia exacerbada contra el devenir lógico  de la sociedad, porque desde el salvajismo hasta nuestros días, el cambio ha sido lo  único constante en las formas de organización social, en los estatutos legales, en los juicios y también en los prejuicios. Además, la pretensión de imponer un criterio moralizante a un modelo patrimonial,  es una incongruencia rampante, como comprar la gloria con indulgencias.

Y las incongruencias abundaron: los defensores de la familia dijeron respetar la homosexualidad pero condenaron los enlaces entre personas del mismo sexo esgrimiendo argumentos religiosos contra una iniciativa de ley, propuesta por el presidente de un Estado laico que reconoce la libertad de culto. Marcharon con una aureola de paz y virtud pero lanzaron las piedras de la intolerancia cuando rechazaron que las personas del mismo sexo tengan el derecho de decidir con quién enlazarán su destino. Y en el frenesí del absurdo, intentan detener el rumbo de la historia con prejuicios obsoletos y afirmaciones sin fundamento.      

            Sea como fuere: tradicional, monoparental, homosexual, de un solo integrante o de abuelos y nietos, el riesgo que atenta contra la familia es el distanciamiento entre sus miembros y el rompimiento  de los lazos que los unen; el desapego, el egoísmo y el desamor amenazan la esencia de la familia  como fuente de apoyo y auxilio. El verdadero peligro reside en la disolución de la solidaridad entre los seres humanos y la amenaza inminente, en  las inclemencias  de la intolerancia,  y lo que debe alarmarnos es la pérdida irreversible de la empatía y la lealtad como formas de convivencia…


Fuentes

CDHCU. (2013). Código Civil Federal. Recuperado el 18 de Septiembre del 2016, de  http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/2_241213.pdf
Conapo. (2009). Informe de Ejecución del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo 1994-2009. Recuperado el 18 de Septiembre del 2016, de http://www.conapo.gob.mx/work/models/CONAPO/Resource/205/1/images/Cap06.pdf
Mulato, Abril y Cruz, Mónica. (2016). “Mi familia también es familia”: cinco respuestas a los que marcharon contra el matrimonio igualitario. Recuperado el 18 de Septiembre del 2016, de http://verne.elpais.com/verne/2016/09/10/mexico/1473471685_269481.html
Najar, Alberto. (2016). La marcha “sin precedentes” en México contra la legalización del matrimonio gay. Recuperado el 18 de Septiembre del 2016, de http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37331685
Ortiz, Elizabeth. (2016). Defiende cardenal marcha pro familia. Recuperado el 18 de Septiembre del 2016, de http://www.ntrguadalajara.com/post.php?id_nota=49980
Uniradio. (2016). Aseguran obispo de Mexicali convocó a marcha Por la familia. Recuperado el 18 de Septiembre del 2016, de http://www.unimexicali.com/noticias/mexicali/436717/aseguran-obispo-de-mexicali-convoco-a-marcha-por-la-familia.html


domingo, agosto 22, 2010

El flagelo de los dogmas

“Son los sueños los que sostienen al mundo en órbita. Por eso el cielo es el resplandor que hay dentro de la cabeza de los hombres, si no es la cabeza de los hombres, el propio y único cielo”.
Memorial del convento. José Saramago


En algún lugar profano, en la sección de los Olvidos en el Archivo General de la Ignominia, se preserva el Almanaque de los Estigmas, una de las obras más excelsas de la memoria humana que compendia todas las aberraciones, las perversidades y las malevolencias cometidas bajo la aureola de la virtud…

La intolerancia es una de las evidencias de la congénita predisposición humana al dominio, se manifiesta en actos u omisiones grotescos, exterioriza y ejecuta los razonamientos siniestros que se generan en el rincón más obscuro y retorcido de mentes enajenadas y corrompidas.

Existencialmente, la intolerancia proviene de la orfandad humana, de la necesidad de explicar el mundo con mitos y dogmas; la socialización de los dogmas deriva en imposiciones de índole moral que suelen exacerbarse por el matiz del poder. Por el influjo de los credos se trazaron las fronteras del pensamiento y las distinciones de naciones y pueblos.

Cuando las doctrinas moralizantes extinguen el raciocinio alcanzan los peligrosos niveles del fanatismo, que al fusionarse con ideologías políticas radicalizadas producen una implosión expansiva mejor conocida como fundamentalismos.

En el extremo fundamentalista se ubican los jerarcas que se adjudican la autoridad moral para dictar los decálogos excluyentes, imponen rasgos xenofóbicos y erigen los estigmas que habrán de marginar a quienes son, actúan o piensan diferente.

Los episodios más aborrecibles de la historia universal se distinguen por el flagelo degradante de los estigmas, por la exclusión y la marginación en función de un dogma proclive a los grupos dominantes.

La manifestación más reciente de la intolerancia dogmática fue la declaración del cardenal Juan Sandoval Íñiguez, quien aprovechando la posición del clero en un estado que ha demeritado al laicismo, usurpando el derecho de intervenir en el ámbito político de México, desaprobó la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que avala la constitucionalidad de los matrimonios de parejas homosexuales.

Los privilegios que el clero ha recuperado en un Estado laico exhiben la configuración de un moderno fundamentalismo. Por eso, la ley será el único argumento capaz de desarticular el andamiaje de fanáticos en los círculos del poder. Este vergonzoso episodio exhibe los remanentes de la dominación dogmática que aun someten a los mexicanos.

Los pueblos nativos del territorio mexicano fueron sometidos por el peso flagelante de la evangelización; en un degradante episodio de la historia nacional, los ciudadanos se confrontaron en una de las guerras civiles más cruentas y salvajes que encumbró a los sinarquistas.

Por el bien común y para evitar la amenaza de la segregación, el curso jurídico de este incidente deberá restablecer la distancia entre el ámbito religioso y el político y resarcir la independencia del Estado de cualquier dogma, porque todas las aberraciones, las perversidades y las malevolencias ha sido cometidas bajo la aureola de la virtud…