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domingo, junio 03, 2012

Tierra firme


En algún lugar inmenso, surcando la mar océano de las voluntades navegan miles de infundios; una veleidosa corriente impulsa los rumores y los esparce por la rosa de los vientos; pero al llegar a tierra firme, todos los engaños se desmoronan por la consistencia de la realidad…    

                

            Una multitud se define como la coincidencia de intereses individuales, surge cuando miles de  afinidades se abrazan a una consigna que las concentra y las materializa; en las multitudes se reafirman las convicciones cuando se comparten, y bajo el manto protector del anonimato, las masas adquieren fuerza por la implosión de las debilidades personales. Pero las multitudes, como todas las expresiones de la condición humana, son versátiles y adquieren la forma del contexto en el que surgen. En la aldea global, las afinidades surgen y se reproducen en las redes sociales; el anonimato fortuito de las manifestaciones masivas se transformó en una clave con dígitos incoherentes,  la autoría de los mensajes carece de nombre y apellido, las consignas se reducen a leyendas de 140 caracteres.



            Esa es una de tantas paradojas de la hípermodernidad: con la misma velocidad con que circulan datos y cifras, se esparcen rumores sin autoría ni fundamento, contagiando  entusiasmos inconsistentes y sembrando incertidumbres. Los rumores, esa deleznable actividad de los cobardes, se expanden sin restricciones en el anonimato virtual.



Ante la cercanía de la jornada electoral, circula una diversidad de mensajes proselitistas que se reproducen y se reenvían a una velocidad vertiginosa en las redes sociales, fenómeno ya conocido como activismo cibernético. Una de las modalidades de esta nueva versión del activismo político es la insidiosa presencia de micro mensajes en las páginas de la Red, la reproducción exponencial de los seguidores y simpatizantes, y la divulgación de rumores, todos ellos sin fundamento ni autoría, que desvirtúan y tergiversan la información.



Vgrs: se invita a votar a todos los ciudadanos sin credencial de elector, alentándolos a presentarse en la casilla correspondiente con una identificación con fotografía y su acta de nacimiento, lo que es totalmente falso y legalmente improcedente; ante la indecisión galopante del electorado, se recomienda anular el voto alegando que podría anularse la elección en el caso de que los votos nulos superen a los sufragios emitidos, lo que es una vulgar mentira, porque la ley electoral vigente no contempla esta posibilidad.



Y así como se dice una cosa se dicen otras sin fundamento, y en el anonimato emergen voces subrepticias que proclaman mentiras deliberadas como verdades absolutas, y los  incautos creen falacias, y los convencidos dudan, y los indecisos dejan de dudar.



El único remedio contra los rumores deliberados es la información verificable de fuentes acreditadas. Si existe alguna pregunta o situación que necesite aclarar: visite la página oficial del Instituto Federal Electoral IFE www.ife.org.mx, acuda a las Juntas distritales, consulte el Código Federal de Instituciones y  Procedimientos Electorales. Y en caso de existir el menor atisbo de sospecha respecto a los comicios: involúcrese en el proceso como observador electoral para que nadie le diga ni le cuente y fundamente su opinión con  hechos reales verificados por usted mismo.  En este caso, la experiencia es la única fuente de información con la fuerza suficiente para atenuar esa veleidosa corriente que impulsa mil y un rumores y que los esparce por la rosa de los vientos; las críticas infundadas suelen ser efímeras como las mareas, porque al llegar a tierra firme, todos los engaños se desmoronan por la consistencia de la realidad…   

domingo, mayo 20, 2012

De la virtualidad a la realidad y viceversa


En algún lugar virtual, eludiendo las dimensiones y los cuantificadores se produce una reacción espontánea: la percepción se torna colectiva  y una nueva visión se configura con una diversidad de miradas…

            En la globalización, la conectividad se convirtió en una paradoja cuando mantuvo aislados a los navegantes en un océano de información. El triunfo de la tecnología sobre el tiempo y las distancias configuró un planeta habitado por usuarios ensimismados y esquivos,  pero en la vertiginosa secuela de avances e innovaciones surgió un efecto imprevisto y los espectadores pasivos se transformaron en protagonistas activos de la información.

En  la aldea global las tribus son virtuales y en México,  en pleno  proceso electoral, el impacto de un mensaje en redes sociales elude los mecanismos tradicionales que controlan la opinión pública.     En la efervescencia de las redes sociales, la militancia subrepticia impregna todos los mensajes: el proselitismo en línea produce  videos y reflexiones que con ingenio tecnológico, traducen cifras y datos en fobias y prejuicios. En una cadena infinita de reenvíos se distorsiona la información para atacar al adversario, se alteran personalidades, se editan biografías y se reescribe la historia en el afán de atraer simpatizantes.

            En este contexto y en cuestión de minutos, se divulgaron versiones encontradas de la participación de Enrique Peña Nieto,  candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Institucional, (PRI) en un evento con estudiantes de la Universidad Iberoamericana (UIA). Una de las versiones pretendió exhibir el rechazo de la comunidad estudiantil hacia Peña Nieto, ridiculizar su actuación ante una audiencia pensante para resaltar el nivel de su acervo intelectual. En contraste, el excesivo fervor  de los consorcios mediáticos por Peña Nieto se proyectó en la incisiva  descalificación a los universitarios en columnas, artículos, editoriales y reportajes,  se les describió como “porros, fascistas, acarreados y paleros” dispuestos a denigrar la inmaculada imagen mediática del candidato. 

Pero sucedió lo inesperado: la realidad se incorporó a las redes sociales para denunciar el manejo tendencioso de la información. Los testimonios de los acontecimientos inundaron las redes sociales y en un video aparecen 131 jóvenes que muestran su credencial indicando el número de matrícula que los acredita como alumnos de la UIA que expresaron libremente su opinión, sus inquietudes y sus ideas.

 Y se produjo la sinergia: estudiantes de la Universidad Anáhuac, del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), de la Universidad del Valle de México, del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (Itesm) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se manifestaron contra la manipulación informática de los medios en apoyo a los estudiantes de la Universidad Iberoamericana (UIA). El movimiento se ha denominado “Soy 132” y sus participantes se identifican como “mexicanos informados y organizados que sueñan despiertos. Cuando los medios lo callan, ellos gritan. Si algo los entrenó para hacer esto, fue la indignación y la injusticia”. En este incidente se aprecia la consistencia del tejido social en la Red, de la fuerza de la empatía y la insospechada capacidad de réplica.  Si el proselitismo incursionó en las redes sociales, las reacciones  trascendieron  el ágora virtual.

Pero las bondades de la globalización y los beneficios del proselitismo en línea son marginales, es verdad que sólo el 20% de la población tiene acceso a la Red, pero también es cierto, que en esa minoría se propaga el germen virtual de la cohesión social,  que la percepción  colectiva  exhibirá las farsas mediáticas y que una nueva visión surgirá de una diversidad de miradas…