jueves, septiembre 05, 2019

Honores, delirios y vergüenzas


“y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande.”

              En algún lugar republicano, en el centro de la veneración cívica existe un majestuoso Arco del Triunfo; ahí culmina el paseo de los héroes y los próceres cruzan el umbral de la gloria portando los ordenamientos quebrantados…
              Los incidentes que complicaron la renovación de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados confirman la magnitud de las inercias y que los viejos hábitos se resisten a desaparecer. Solo así puede entenderse la propuesta de perpetuar al ilustre legislador Porfirio Muñoz Ledo en la presidencia de la Mesa Directiva quebrantando el acuerdo parlamentario existente y distorsionando la Ley Orgánica vigente. En el frenesí del poder, los legisladores morenistas se agazaparon en uno de los recovecos legales para vulnerar el acuerdo aclamando que es un honor estar con Obrador y un delirio con Porfirio.
              Las peroratas se atenuaron cuando el Ejecutivo envió una exhortación a los legisladores morenistas para distinguirse de sus predecesores calificando de vergonzosa la intención de modificar las leyes para el beneficio inmediato de los grupos en el poder y los diputados acordaron posponer la reforma que ya querían aplicar. Lo que suceda y cómo suceda, reflejará el control que ejerce López Obrador sobre sus huestes y la solidez de la oposición.
              Porque esta crisis en el legislativo revela una de las aspiraciones de la Cuarta Transformación es la modificación radical del marco jurídico para la reinstauración de una república neo-totalitaria. Algunas de las propuestas y reformas son auténticas guarradas, como la extensión del mandato en la gubernatura en Baja California; otras, exhiben el gandallismo en todo su esplendor, como la propuestas del diputado por el Partido del Trabajo, Óscar González Yáñez para regular los medios de comunicación y evitar que operen a favor de la derecha en el próximo proceso electoral del 2021; y ya se vislumbra la aprobación del Ejecutivo si llegase a surgir la propuesta  de reducir a los plurinominales argumentando la austeridad para justificar la nulificación de la oposición en el Congreso.
              Ante estos desvaríos, exigir la congruencia con lo prometido es un imperativo social. Al momento de escribir esta columna, si es que no lo modifican en la madrugada, el artículo 87 constitucional todavía establece la protesta que rinde el mandatario, y todos los funcionarios públicos, al tomar posesión de su cargo. Protestan guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanan, lo que significa que el espíritu de las leyes es la única garantía contra el despotismo.
La protesta constitucional concluye confiriendo a la ciudadanía el atributo de exigir el respeto a las leyes y el acatamiento ético de sus principios; si antes no lo hicimos, es el mejor momento para denunciar los excesos y abusos del grupo en el poder. Erradiquemos la triste costumbre de presenciar atónitos el desfile de los próceres del régimen que cruzan el Arco del Triunfo portando los ordenamientos quebrantados…

Un héroe en cada hijo te dio


En algún lugar virtual, la realidad se configura con fragmentos cotidianos que recopilan momentos de felicidad y de quebranto en testimonios indudables, capturados desde el ángulo más distante y en la cruel perspectiva de la indiferencia…

            En el taller “Primer repondiente en primeros auxilios” impartido en Cetys Universidad por el Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes en Baja California (Coepra),  me percaté de los estragos de la indiferencia generalizada: El incremento de las defunciones ya sea por lesiones o por enfermedad, obedece a la ausencia del socorro inmediato. La insuficiencia de recursos en los cuerpos de auxilio ante el desbordante aumento de habitantes propensos a enfermedades crónico-degenerativas se agrava con la desensibilización social: Paulatinamente, nos desprendemos de los pocos vestigios de empatía y compasión justificándonos con las arbitrariedades jurídicas que castigan a quienes se atreven e intentan socorrer a los heridos en algún percance.

            La evidencia más cruel de la indiferencia ante el dolor ajeno es la virulenta propagación de videos capturados en el lugar de los hechos por personas que se  mantienen impasibles frente a la escena. Detrás de la cámara de un teléfono móvil se captura el momento en que permanecieron ajenos a las contrariedades que atestiguaron y de inmediato, publican el video que exhibe la ausencia de su compasión. 

            En un valeroso intento por revertir esta dolorosa tendencia, la Secretaría de Salud instituyó el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (CONAPRA) para disminuir la morbilidad y mortalidad. Y así, en el Protocolo Nacional de Actuación surge el  “Primer respondiente”, identificado como la persona, cualquier persona, que decide acercarse a un lesionado para activar el servicio de emergencias médicas y brindar cuidados prioritarios a la víctima hasta la llegada de una ambulancia.

El objetivo es que haya ciudadanos capacitados como primeros respondientes en todas las comunidades, y yo agregaría, que se predique con el ejemplo la ley del buen samaritano. En el taller me explicaron el sentido común es el más raro de los sentidos y que la llegada del primer respondiente infunde calma a las víctimas;  aprendí que los héroes inspiran la nomenclatura de calles y avenidas, pero yo quiero creer que ésta es una nueva forma de heroísmo y que en cada mexicano hay indicios de una vocación heroica.

Salí del taller convencida de la urgencia de zurcir el lazo de la hermandad prodigando compasión los unos a los otros; que la calidad de la ciudadanía no depende de los dogmas religiosos o políticos y que es prioritario continuar con este esfuerzo, sea cual fuere el partido en el gobierno. Me queda claro que combatir la indiferencia y erradicar los vicios de la apatía es una proeza social que demanda un compromiso humanitario y que la compasión nos confiere un aura de heroísmo en los tiempos en que dolor y el quebranto se propagan como un ocio morboso en testimonios capturados desde el ángulo más distante y en la cruel perspectiva de la indiferencia…
                     

jueves, agosto 22, 2019

Érase que se era... !Y ella dijo que sí!






Dedicada a Niza y a Erick

“La vida es un cuento fantástico y tú eres la protagonista;
el feliz desenlace dependerá de la firmeza de tu pulso al escribir tu propia historia”
LMLM



            En algún lugar apacible, en el instante más feliz de la tarde, el tiempo hizo una pausa y el anhelo más ferviente se concentró en una pregunta; entonces, una palabra fue suficiente para acariciar el más feliz de los sueños…

            Desde la oscuridad de los tiempos, hoy como siempre y desde entonces, los pequeños prodigios nos conducen al ámbito donde predominan las esperanzas; suelen pasar desapercibidos por el ajetreo global pero se realizan todos los días, en momentos inesperados pero largamente anhelados. Son rituales dulces, breves pero con efectos duraderos porque se recuerdan como el primer día del destino de una pareja.

            La única condición para el ritual exige la adaptación evolutiva porque sólo los sobrevivientes al síndrome amoroso podrán transformar la visión egocéntrica en un horizonte compartido. La mutación inicia por contagio involuntario y se intensifica con la fuerza de la atracción en un caprichoso vaivén de señales.  

            El sábado en la tarde, tuve la fortuna de presenciar uno de esos pequeños prodigios que confirma las bondades inauditas de la mutación en dos seres intensamente vivos: Sin percatarse del contagio, paulatinamente se agudizaron los síntomas que alguna vez estudiaron pero que nunca imaginaron en carne propia; con la cadencia de las vigilias se instaló una certeza en todas las neuronas y el ritmo cardiaco registraba una asombrosa sincronía cuando el corazón de ella tarareaba el nombre de él, y viceversa.
            Superaron la etapa del encantamiento con dosis precisas y controladas de oxitocina, sus ojos adquirieron el brillo peculiar de los que se saben amados, se fortaleció el músculo de la empatía y en un momento insospechado, la palabra sacrificio perdió significado. Desde entonces, el ritual adquirió la consistencia de lo inevitable y en la silenciosa inquietud que antecede al frenesí, transcurrió un compás de espera: Él ponderaba las certezas diagnosticando imponderables; ella anhelaba en silencio hilvanando sueños inducidos. Él suturaba complicaciones imprevistas mientras ella cuidaba los suspiros del porvenir.

La selección natural se impuso y se realizó el prodigio. El tiempo hizo una pausa para que él convirtiera el anhelo más ferviente en una pregunta. Y cuando ella dijo “sí”: el planeta entero se comprimió en la breve distancia de un abrazo y la humanidad se redujo a dos especímenes emocionalmente evolucionados y comprometidos. Fue entonces cuando las flores de lavanda desprendieron su aroma impregnando los viñedos para aliviar cualquier atisbo de angustia y todos los que ahí estábamos, evocamos los maravillosos efectos del amor y compartimos lo mejor de nosotros porque recuperamos la habilidad para imaginar finales felices, para creer y recrear los cuentos de hadas. Con el ritual inició el porvenir y en todos los corazones se escribió un recuerdo indeleble cuando ellos acariciaron el más feliz de los sueños…


La Necrópolis del Holoceno



Dicen los que saben, que si persiste el ritmo en la emisión de contaminantes, la humanidad será la única especie en provocar su propia extinción. El avance rumbo al cataclismo en la era Cuaternaria parece incontenible y cada vez se acumulan más agravantes: a la contaminación y al cambio climático ahora se suman los estragos de la sobrepoblación. Global Footprint Network (GFN) es una organización que registra el impacto de la actividad humana en el planeta y ha obtenido un resultado deficitario porque la cantidad de los recursos naturales producidos en un año se agota antes de concluir ese periodo.

En una metáfora contable, GFN determina que en el “Día del sobregiro de la Tierra”  el consumo de recursos excede a su recuperación natural: la advertencia es que ese momento se adelanta paulatinamente desde hace 20 años y en 2019, esa fecha es la más temprana que se ha registrado: el 29 de julio es el día del sobregiro mundial y esta fecha fluctúa dependiendo de los recursos en cada país: “en Colombia, el sobregiro comenzará el 18 de octubre; en Perú el 23 de septiembre; en Venezuela el 23 de agosto; en México el 17 de agosto y en Argentina inició el 26 de junio”.

Los indicadores y los plazos determinados por GNF son una leve estimación del “insustentable desastre planetario” y estos cálculos no proceden de una fantasía distópica sino de la más cruda e implacable de las realidades. El dispendio de los recursos, la extinción de especies y los estragos de la contaminación apresuran el advenimiento de la sexta extinción y esta amenaza exige la concientización de la especie; con ese propósito, 47 artistas enfatizaron los estragos de la depredación humana en la exposición colectiva “Nékros Opsis” que es “una propuesta científico-estética en la que el cadáver de la Tierra se convierte en objeto de estudio, observación y análisis” trasladándonos a un momento posterior al cataclismo del Holoceno. La exposición “Nékros Opsis” se presenta desde el 14 de agosto en el Museo del Instituto de Geología de la UNAM, coincidiendo con el Día del sobregiro en México.  
            La advertencia es contundente: Si no revertimos el déficit planetario el horizonte será apocalíptico y en el epílogo del Antropozoico los caprichos de la naturaleza confirmarán, otra vez, las teorías de Darwin porque sólo sobrevivirán aquellos que se adapten al nuevo ambiente. La próxima era iniciará en el cementerio planetario de las especies extintas, en un paisaje insólito habitado por organismos que respirarán una mezcla tóxica de gases y realizarán sus funciones vitales con el mínimo de nutrientes.
            Por eso, ante la inminencia del desastre, debemos enaltecer el cuidado del planeta como prioridad social, como convicción y cultura, ajena a dogmas e ideologías para erradicar los vicios del consumismo y de la indiferencia, para revertir los estragos infringidos y conjurar las amenazas de la devastación.

Todo cabe en una burbuja



“Un buen día te despiertas y te encuentras con que todo el mundo piensa como tú”
Eli Parisier

En algún lugar volátil coincidieron los fervores silentes y las frustraciones latentes que deambulaban en los recovecos de la hostilidad; al encontrarse, adquirieron la consistencia de lo absoluto y  adoptaron el matiz implacable de una supremacía…

La causa es incuestionable: los crímenes de odio son la reacción a los discursos oficiales de la ultraderecha que inflaman el racismo que creíamos erradicado; los efectos son insufribles: la supremacía blanca se concreta en agresiones porque las armas se venden como caramelos. Lo alarmante, es la frecuencia de los ataques y la ubicación donde se perpetran porque eluden cualquier patrón que permita contenerlos.

La xenofobia que ahora nos flagela se esparce por contagio en el entorno virtual, donde se intensifica. Actualmente, se propaga una teoría de conspiración atribuida a los musulmanes, y a todos los migrantes, describiéndolos como invasores que inciden y alteran la cultura del país que los recibe con la perversa intención de suplantar a los nativos en un futuro cercano. El autor de esta aberración galopante es Brenton Tarrant quien la publicó en Facebook como el manifiesto “El gran reemplazo” poco antes de perpetrar un ataque islamófobo en dos mezquitas de la ciudad de Christchurch en Nueva Zelanda, en marzo de este año.

Al otro lado del mundo, la misma aberración exacerbó el odio de Patrick Crusius quien anunció la “defensa contra la invasión hispana en Texas” en su manifiesto titulado “Una verdad incómoda”, publicado el 4 de agosto minutos antes de irrumpir en un supermercado y disparar contra la multitud “defendiendo a su país del reemplazo cultural y étnico”.

Éste es el evento más reciente en una indignante secuencia de ataques perpetrados por individuos que frecuentan foros virtuales donde comparten los mismos prejuicios, divulgando temores infundados,  compartiendo  frustraciones similares y satanizando a los migrantes. Estos espacios digitales son exclusivos y excluyentes porque sólo acceden usuarios afines con ideas semejantes al amparo de la intolerancia porque las opiniones contrarias, las réplicas y las críticas, los cuestionamientos, son inadmisibles.

En esos espacios virtuales el grado de coincidencia entre los usuarios no es una desafortunada casualidad sino un desliz de la tecnología porque es el resultado del registro de sus actividades en Internet (consultas, compras, preferencias, ubicación). Eli Parisier define como el Filtro Burbuja  a la configuración del perfil digital de los usuarios atendiendo a sus preferencias. Entonces, la inteligencia artificial crea rutas arborescentes que conducen a una opción compartida por otros usuarios que han buscado, comprado o  elegido lo mismo, y todos se reúnen en esa burbuja ajena a las críticas, inmune a los castigos (hasta el momento, no existen lineamientos jurídicos aplicables), y ahí, el odio se intensifica inflamando los fervores silentes y reprimidos, hermanando las frustraciones latentes en un afán aberrante que se proclama como absoluto y se propaga con el matiz implacable de un dogma perverso…

lunes, agosto 05, 2019

La vaporosa frontera de las distopías


En algún lugar del porvenir, más allá de los confines de la lógica se extiende el territorio de lo improbable; ahí suelen deteriorarse las aspiraciones y se vulneran sin piedad los rasgos de la cordura para erigir una aberrante versión del futuro…

            Una de las  manifestaciones de la condición humana es la irrenunciable propensión a soñar que suele reflejarse en el feliz desenlace de las ficciones y en las bondades del paisaje descrito en todas las utopías. Pero el optimismo no es el único atributo para el ejercicio de la imaginación, como siempre y desde entonces, existe la probabilidad de que suceda lo indeseable en el fatídico entorno de las distopías.

            La frontera que separa a las utopías y a las distopías es tan  frágil como la frontera entre la realidad y las ficciones; son vulnerables por naturaleza y etéreas como los pensamientos. Confieso que me fascinan las distopías: porque aún en la más cruel de las tiranías germina la vocación por la verdad y florece, temeraria, una esperanza.   

            Una de las distopías más impactantes es “El cuento de la criada” (The handmaid’s tale), escrita por Margaret Atwood, publicada en 1985. Atwood enfatiza la caprichosa interpretación del antiguo testamento en la dictadura fundamentalista de la república de “Gilead”. Ahí, traspasamos el umbral de la ficción dispuestos a deambular en un régimen despótico donde la intolerancia es una virtud acompañando las vivencias de una protagonista que pierde hasta el derecho a la identidad. La autora advierte que: “En este clima de división, en el que parece estar al alza la proyección del odio contra muchos grupos, al tiempo que los extremistas de toda denominación manifiestan su desprecio a las instituciones democráticas, contamos con la certeza de que, en algún lugar, alguien está tomando nota de todo lo que ocurre a partir de su propia existencia.”

            La descripción de los rituales en Gilead es perturbadora, desconcertante al grado de la indignación por el flagelo inaudito a las libertades. Pero los efectos de la distopía son contundentes al detectar sus semejanzas con la realidad: el desconcierto es atroz cuando se perciben amenazas a las libertades conquistadas; la perturbación es inevitable al escuchar términos religiosos en el discurso oficial; la indignación es inevitable cuando el retroceso hacia el despotismo se justifica argumentando que no hacerlo “generaría una mayor afectación al erario público del estado, generando incertidumbre, económica, política y social, impactando de manera inevitable en los servicios públicos y en el bienestar de los ciudadanos de”…  dónde? Gilead?  

            Atendiendo a la advertencia de esta distopía, es menester señalar las amenazas a las libertades, evitar la imposición de los desvaríos y defender las fronteras de la realidad alejándonos de las aberraciones de Gilead. En el umbral del porvenir es urgente  redefinir el límite entre la legalidad y la obsesión para mantener  el despotismo en el territorio de lo improbable,  como un relato ficticio sobre la destrucción de la cordura en una aberrante versión del futuro…


jueves, marzo 07, 2019

Dialéctica existencial. En busca de la dignidad perdida


En algún lugar de la modernidad, entre los engranes industriales surgió la imperiosa necesidad de reconocer la importancia de la feminidad, de valorar sus esfuerzos y ponderar su influencia en un mundo edificado por la virilidad…

En todas las formas de vida los géneros se complementan y la especie humana no es la excepción. En la oscuridad de los tiempos la reproducción de la especie fue posible por el cuidado que las primeras mujeres prodigaron a los hijos en las cavernas; el derecho materno fue la única secuencia confiable para establecer los parentescos y linajes; la agricultura, el detonante de la Revolución del Neolítico, se atribuye a las recolectoras que esperaban en la aldea el regreso de los hombres que salían a cazar, en un sistema sin dominio ni servidumbre, pero esas condiciones de equidad se desvanecieron con el advenimiento de la propiedad privada y la civilización.

A finales del siglo XIX cuando la industria se erigió como la fuente predominante de sustento, la aguda desigualdad social y la pobreza galopante obligaron a las mujeres a salir del hogar para incorporarse al lumpen de las fuerzas productivas. El 8 de marzo de 1908, 15.000 mujeres se manifestaron por las calles de Nueva York para exigir un recorte del horario laboral, mejores salarios, el derecho al voto y el fin del trabajo infantil. El eslogan que eligieron fue "Pan y Rosas": el pan simbolizaba la seguridad económica, y las rosas, una mejor calidad de vida. En 1910, en Copenhague, en la conferencia internacional de organizaciones socialistas se propuso la creación de una Día Internacional de la Mujer; desde entonces, en esta conmemoración la palabra clave es “empoderamiento”: un concepto tan antiguo como la vulnerabilidad femenina y tan vigente como la desventaja que deben remontar todas las mujeres en un mundo falocéntrico.

La Fundación del Español Urgente, Fundéu, indica que “empoderar” es un antiguo verbo español que adquirió un nuevo significado: ‘Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido’. Luego entonces, el empoderamiento implica los esfuerzos de la mujer para acceder a las oportunidades, a los recursos y al conocimiento en un contexto de desigualdad. Esta definición fue oficialmente adoptada en la Conferencia Mundial de las Mujeres en Beijing (1995) “para referirse al aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y acceso al poder”. 

Al margen de las políticas públicas y de los proyectos gubernamentales, la mujer aporta, todos los días, sus esfuerzos, sus cuidados, sus ideas en todos los ámbitos en que se desenvuelve; su presencia es imprescindible (como lo es la figura masculina) en la dialéctica existencial de nuestra especie pero la reivindicación de la mujer es un imperativo ancestral; la fragilidad de la mujer es un prejuicio que surgió hace miles de años, tergiversando la reciprocidad en las cuestiones de género, imponiendo un paradigma excluyente con la  percepción parcializada  en un mundo edificado por la virilidad…         


jueves, febrero 14, 2019

Había una vez un elixir. Entre la ciencia y la conciencia: la sintiencia


En algún lugar incontenible, en la grieta más profunda del pensamiento surge el impulso de todos los esfuerzos, la ilusión de los mil y un afanes, el motivo de los desvelos y la razón en la vigilia…

            Por el misterio que siempre lo envuelve, el amor ha sido una incógnita perpetua. Todo se remonta al mandato congénito de aceptación y pertenencia que se concentra en los recovecos de la mente. Las teorías recientes ubican la capacidad de amar en una delicada secuela evolutiva cuando el refinamiento cognitivo propició la búsqueda del alter ego biológico.
            Ahora se sabe que la esencia del amor proviene del hipotálamo y se han identificado dos momentos (como lo explica Rodrigo Pedroza, director del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Iberoamericana): durante el enamoramiento se liberan dopamina (provocando euforia) y cortisol (el detonante de la angustia). Entonces, se produce una extraña sincronía biológica: mientras en la mujer se elevan los niveles de testosterona en el hombre disminuyen, ella se desinhibe y él sólo tiene ojos para ella. El enamoramiento se transformará en una relación estable y duradera cuando la dopamina y el cortisol se reduzcan a su mínima expresión y aparezcan la vasopresina y la oxitocina propiciando la creación de lazos y prodigando la sensación de seguridad.
            La oxitocina, también conocida como el “elixir de la felicidad”, podría ser el antídoto perfecto para muchos padecimientos, obtenerla es realmente fácil y sus efectos son inmediatos: los científicos han comprobado que 8 abrazos al día son suficientes para lidiar con todas las angustias del mundo cruel porque una gota del elixir es suficiente para que en nombre del amor desafiemos convencionalismos, remontemos distancias resistiendo los efectos del tiempo y cuando invocamos al amor, el sacrificio pierde sus matices fatales en una generosa manifestación de empatía.  
            Y entre la ciencia y la conciencia apareció la “sintiencia” que llegó del ámbito filosófico para designar “la capacidad de sentir”; luego entonces, todos los que somos sintientes, y esa capacidad la exacerbamos por el afán de materializar lo intangible:  Conforme se acerca el día de los enamorados, y en nombre del amor, las rosas rojas se encarecen, los chocolates saturan los aparadores y los muñecos de peluche enfrentan heroicamente el riesgo de una súbita extinción. Como en un cuento de hadas, los efectos del elixir fantástico desaparecen en la medianoche y desde el primer minuto del 15 de febrero, las rosas, los chocolates y los peluches pierden su encanto y los sintientes recuperamos la apatía cotidiana y consuetudinaria.
            Es probable que la sintiencia desaparezca en la próxima mutación pero también es posible que la ciencia produzca las dosis precisas del elixir para que la conciencia metabolice la vocación amorosa, infundiendo en el corazón el impulso para todos los esfuerzos, prodigando ilusión para los mil y un afanes, un motivo para los desvelos y la razón en la vigilia…
Un abrazo…  con mucha oxitocina!

jueves, febrero 07, 2019

Vivir: conjugado en presente perpetuo. ¿Te acuerdas de la última vez?



            En algún lugar de la nostalgia, escritas con letras de oro, grabadas en la memoria y enaltecidas por los efectos del tiempo resplandecen todas las últimas veces, los hitos que en su momento pasaron desapercibidos…

            La vida de los seres humanos transcurre en un perpetuo presente porque sabemos que el pasado ya es inmutable y que el futuro es impredecible. Y así, viviendo día a día, creemos postergar la llegada de la vejez, omitimos todas las posibilidades de algún quebranto y condicionamos la llegada de la felicidad a la realización de algún propósito. Y ahora, cuando la ética del lucro ha condicionado nuestra percepción de la realidad, es muy común que la felicidad se logre cuando se adquiera o se ostente algo.

            Por un hábito de la memoria destacamos siempre el momento de la primera vez: los primeros dientes, los primeros pasos, las primeras palabras, el primer día en la escuela, el primer beso... Instantáneamente identificamos los primeros momentos y los atesoramos como el umbral donde iniciamos una nueva etapa, y así, la vida transcurre felizmente de una primera vez a la siguiente y a la que sigue.

            Eventualmente, los acontecimientos nos revelan que el tiempo transcurre aunque no nos percatemos de ello y miramos hacia el pasado buscando lo que ahora ya no se tiene. Y así, escudriñando concienzudamente los recuerdos, en el lapso entre las primeras veces ubicamos aquellas últimas veces, que en su momento fueron cotidianas y que pasaron desapercibidas pero que en retrospectiva adquieren importancia vital porque constituyen otros hitos en nuestra historia, los puntos sin retorno que determinaron un cambio en el rumbo. He ahí la paradoja de las últimas veces: vivirlas sin percatarnos de que son el final de un capítulo en nuestra vida.

La excepción que confirma la regla sucede cuando los cambios en la vida son voluntarios, intencionados y previstos; entonces, nos aproximamos día a día, y plenamente conscientes, al momento de la última vez. Tenemos el privilegio de valorar en su justa dimensión todos los momentos que la preceden y prepararnos para lo que vendrá después. Salvo esas escasas excepciones, es humanamente imposible identificar instantáneamente las últimas veces.

Por eso, lo recomendable sería adornar la cotidianidad con la intensidad de las últimas veces y la intencionalidad de las primeras; valorar todos los momentos, todas las circunstancias y disfrutarlos por el simple hecho de estar ahí. La nostalgia adquiere los matices del remordimiento por las oportunidades perdidas, los momentos eludidos y las palabras no dichas porque el bien más valioso es el tiempo: esos minutos que parecen segundos cuando disfrutamos la compañía de alguien.

La mejor previsión para el futuro consiste en otorgarle calidad a todos nuestros momentos; sólo así podría desvanecerse la paradoja de las últimas veces y el matiz doloroso de la nostalgia; sólo así, los efectos del tiempo serán bondadosos y todos los momentos resplandecerán con la intensidad de las últimas veces…
           

Un dilema de largo aliento


“Fiat iustitia, ruat caelum.”
Hágase justicia, aunque se caiga el cielo.
Lucio Anneo Séneca

            En algún lugar de la vanguardia, precediendo todos los discursos se erige el estandarte que guiará todas las acciones y justificará todas las reacciones; con el advenimiento del nuevo ideal se reinterpreta la historia y se redefinirá el porvenir…

            La reinvención del Estado suele intensificarse en los gobiernos de transición y es entonces cuando las necesidades insatisfechas y los problemas desatendidos deberían transformarse en los satisfactores y las soluciones del nuevo régimen. El contraste, como virtud y como proyecto, suele instaurarse desde los primeros días del nuevo gobierno con el criterio que habrá de definir las prioridades en las políticas públicas.

Más allá del ímpetu demostrado por la infatigable condición de los gansos, el régimen de Andrés Manuel López Obrador emprendió el vuelo mucho antes de la transmisión oficial del poder y desde entonces se enarboló por los cielos el estandarte del combate a la corrupción como la estrategia primordial para resolver los problemas que afligen a l@s mexican@s.

Tras décadas de desencanto acumulado por un sinfín de aberraciones sin castigo, cuando Andrés Manuel prometió que no habría nada ni nadie por encima de la ley, las expectativas se elevaron hasta el firmamento. Cada cual en su circunstancia, imaginó el feliz desenlace de un drama nacional exacerbado por la desigualdad social y la procuración discrecional de la justicia; cada quien desde su perspectiva, celebró el combate a la corrupción. Con esta lógica, la revelación de una compleja y complicada red de complicidades en el robo de hidrocarburos en todo el territorio nacional se entiende como el inicio del combate a la corrupción: el éxito dependerá de la aplicación de la ley, en un auténtico Estado de Derecho. Y es ahí, donde resurge el legendario dilema que atormenta a todos los gobernantes: aplicar la ley aunque al hacerlo disminuya la aceptación popular o el favor de las elites. Solo así puedo explicar las recientes redefiniciones del crimen y la reconfiguración del ámbito delictivo que pretenden instaurarse. El latrocinio y la depredación de la riqueza nacional no admiten atenuantes cuando sus estragos han deteriorado la calidad de vida de una inmensa mayoría de mexican@s.

 El dilema de los gobernantes (entre procurar el amor de los ciudadanos o inculcarles temor) nunca ha sido fácil. Tampoco lo es ahora cuando el estandarte de la Cuarta Transformación ondea ya en la idiosincrasia nacional como el abandono de las actitudes que deterioran la calidad de la ciudadanía y la erradicación de los vicios que nos envilecen. Las expectativas están por los cielos y tod@s anhelamos que por fin, se haga justicia aunque se caiga el cielo. Todas las miradas coinciden en el ideal reinstaurado de una patria justa y generosa, todos los afanes se aprestan a la reivindicación del bien común como valor cívico, todos los anhelos convergen en la legalidad como la pauta que redefinirá el porvenir…    


jueves, enero 24, 2019

Desidiotizar la idiosincrasia


“La televisión comercial es para enajenar a los jodidos.
No pretende más que incorporar a los pobres a la sociedad de consumo.
Y tampoco pretende sacarlos de esa condición. Mucho menos instruirlos”.
Emilio Azcárraga Milmo

            En algún lugar distante y ajeno a la cotidianidad, se diseña una realidad alterna, un mundo paralelo habitado por estereotipos que moldearán la idiosincrasia de las masas con la emisión constante de imágenes en detrimento del raciocinio…

Supongo que fue una mera casualidad. Tal como la describió Giovanni Sartori, la función primordial de la televisión fue magistralmente definida por Emilio Azcárraga Milmo en 1992 en un arranque de satisfacción por el éxito en la URSS de la telenovela mexicana “Los ricos también lloran”. Desde entonces, año tras año, la programación en los canales de televisión abierta han confirmado la visión del magnate y han excedido los niveles de la idiotez teledirigida (entendida como el desinterés en los asuntos públicos o políticos inculcado en la telecracia).

            En este escenario, el presidente de un país habitado por “homo videns” intenta revertir los estragos de la telecracia asumiendo el control personal de la comunicación social de su gobierno: de lunes a viernes a las 7:00 de la mañana el mandatario realiza una rueda de prensa para informar sobre los aspectos relevantes en la agenda pública. Quiero creer que con el mismo afán surgió la propuesta de la creación del Sistema Público de Radio y Televisión (SPRyT), esencialmente autónomo e independiente, cuyo propósito será informar con objetividad y profesionalismo, sin injerencia del Estado en los contenidos que se transmitan.

Podría decirse que estamos donde los senderos se bifurcan y muy cerca del punto sin retorno: Por el impacto de los medios masivos en la opinión pública, los contenidos transmitidos por el Estado podrían revertir los estragos idiotizantes de la televisión comercial, o bien, podrían inculcar el dogma del Estado como la única verdad absoluta propagando un credo absolutista.

Los indicios son alentadores: el futuro encargado de la coordinación de los medios públicos es el periodista Jenaro Villamil quien declaró que no imitarán el modelo comercial (glorificado por Azcárraga) porque se respetará el derecho a la información de la ciudadanía apostando a la inteligencia de las audiencias y afirmó: “Nunca más una televisión para una clase media jodida que no va salir de jodida".

Ojalá que logren sus objetivos y se reviertan los estragos de la idiotez teledirigida dignificando la función de la televisión para combatir la ignorancia y los prejuicios que agobian al pueblo mexicano; ojalá que predominen el mandato ético de informar sin sesgos y el respeto a la inteligencia de la audiencia nacional, que desaparezca el estigma de la jodidez que aflige a la Heroica Clase Media (con mayúsculas) que alivia sus angustias en los vericuetos de una realidad alterna que la distrae de las cuestiones públicas que afectan su calidad de vida; este esfuerzo será encomiable si se reconstruye la idiosincrasia de las masas con la emisión constante de información objetiva y verificable en un nuevo proceso de comunicación que agilice los procesos del raciocinio…


La reinvención de los viejos hábitos


En algún lugar agitado y concurrido, mientras se reduce el espacio vital la última pisca de cordialidad se resiste a los modales de la indiferencia circundante; la cercanía ya no significa proximidad pero se reinventan los rituales del apego…
           
            A fines del siglo XX, Marc Augé detectó la transformación de los espacios públicos en vías de comunicación, circulación y consumo; poco a poco desaparecieron: las plazas donde alguna vez socializamos, los puntos de encuentro y los afectos espontáneos que nacían al frecuentar algún negocio. Ahora, el ritmo de la vida es más acelerado, nos desplazamos de un lugar a otro sin reparar en quienes nos rodean o nos atienden porque es improbable que los encontremos otra vez, y si así sucediera, no los reconoceríamos.

            La proliferación de las vías de comunicación, circulación y consumo (conocidas como “No lugares”) se agudiza por los efectos colaterales de la tecnología en las comunicaciones que nos envuelven en una pequeña burbuja digital aislándonos de las personas físicamente cercanas. Y así, en la aldea global se volvieron anacrónicos los rituales de convivencia. Por ejemplo: compartir los alimentos con la familia, que fue un momento festivo desde el paleolítico cuando la cacería era el medio de subsistencia; durante siglos, la hora de la comida o de la cena fue el momento del día destinado a la familia y la presencia en la mesa implicaba disciplina y respeto. Ahora, una reunión familiar se reduce a una mera coincidencia porque la atención de los comensales se concentra en los teléfonos inteligentes.

Sí: lo único constante es el cambio. La convivencia, el juego, el enamoramiento, el trabajo, el ocio, y todo lo que se le ocurra, se realizan sin las limitaciones del tiempo y del espacio y el ritual del mercado no es la excepción: las compras en internet han desplazado a las tiendas y ya son varias las firmas comerciales que han cerrado sus locales. La experiencia de visitar una tienda también está a punto de extinguirse: el ritual de ver los escaparates, recorrer pasillos buscando lo que no se necesita, descubriendo las ventajas de nuevos artefactos, revisar los productos, probarse las prendas, serán hábitos obsoletos a la brevedad posible.

El comercial más reciente de la cadena norteamericana de autoservicio Walmart promueve un nuevo procedimiento para adquirir mercancías: el pedido se hace por internet y el paquete se recibe en el estacionamiento. El comercial “Grocery Pickup – Famous Cars” se estrenó durante la entrega de los premios Golden Globes y en pocas horas rebasó los 17 millones de reproducciones en YouTube lo que augura la rápida expansión de esta nueva forma de comprar.

En un futuro cercano seremos compradores con un número de cuenta que no saben quién recibe y envía sus pedidos, habitantes de un “No lugar” planetario. Pero aún en ese escenario, subsistirá la necesidad de aceptación y la última pisca de cordialidad continuará resistiendo los modales de la indiferencia circundante y el apego se reinventará en nuevos rituales…


Una moraleja anticipada


En algún lugar intrincado, la dinámica de los fluidos y el volumen delictivo se desplazaban en una siniestra ecuación eludiendo los recovecos del crimen en el laberinto de las complicidades…

El operativo contra el robo de hidrocarburos implementado en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador revela la existencia de una complicada red de complicidades cuya extensión, magnitud y profundidad plantean incógnitas por esclarecer. Los analistas identifican la trayectoria del dinero y esta ruta inicia con cantidades escalofriantes (porque exceden la capacidad de asombro) e insufribles (porque son una ofensa a la inteligencia): Pemex reportó 12, 581 tomas clandestinas que extraían gasolina durante 10 o 12 horas todos los días, razón por la cual disminuía “notablemente” la presión en los ductos pero esta anomalía pasó desapercibida durante tres sexenios; el monto de las fugas en los ductos ascendió a 60 mil millones de pesos anuales que fueron debidamente registrados como merma pero hasta el momento no se han cuantificado los beneficios mal habidos.

Sí… parece el inicio de un relato surrealista ubicado en la República del Infeliciaje. Y si agregamos el contagio de pánico en las redes sociales provocando reacciones histéricas y compulsivas, tendríamos los elementos para un episodio negro, tan negro como el cartel [1] que controla el huachicoleo y tenebroso como el origen de la palabreja.  La decisión es temeraria: acabar con una fuga estratosférica, y con sus estragos en el gasto público, implica un esfuerzo monumental por los recursos humanos, materiales y técnicos que exige, por la intrincada red de intereses y complicidades que afecta, por los retos de su implementación y por el costo social derivado de molestias e inconformidades.

La moraleja de este episodio es que la Cuarta Transformación exige mucho más que las acciones del gobierno: requiere una perspectiva diferente para aceptar la crítica y la apertura necesaria para incluir alternativas y soluciones propuestas por los sectores ajenos a la administración pública; pero el factor más importante es la reingeniería social, el vencimiento de las inercias en un giro de 180 grados en la actitud generalizada. La erradicación de los vicios, excesos y abusos en el poder exige la adopción del bien común en las prioridades individuales, recuperar la noción extraviada de la patria como factor de identidad y cohesión, pensar y actuar por y para nosotros. Pero si la Cuarta Transformación se concentra en un Estado Todopoderoso y Dogmático (que todo lo puede y no acepta cuestionamientos, réplicas ni críticas) el resultado será una Transformación de Cuarta.

Son muchos los hábitos nocivos que todos debemos extirpar de nuestra singular idiosincrasia y el reto es colosal. La construcción del porvenir es una faena social que habrá de realizarse de arriba hacia abajo y viceversa, inculcando el valor civil como el atributo imprescindible de los mexicanos dispuestos a erradicar los recovecos del crimen en el laberinto de las complicidades…

            [1] La periodista Ana Lilia Pérez Mendoza identifica a los implicados en el robo de hidrocarburos en su libro “El cartel negro”.

domingo, noviembre 11, 2018

Leyendo fantasías adecuadamente


“para conocer bien la naturaleza de los pueblos hay que ser príncipe,
y para conocer bien la de los príncipes hay que ser del pueblo”

                En algún lugar imperecedero, en el monumento que perpetúa una genuina admiración, yace el autor de una controversia sin fin, de la polémica cuestión entre ser amado o ser temido y que describió el escenario esquivo en el que aparece la fortuna…  

La figura de Nicolás Maquiavelo siempre ha sido polémica: para algunos es la encarnación del mal que glorificó todos los vicios y excesos de los gobernantes justificándolos como estrategias y artificios para conservar el poder; otros lo consideran el precursor de las ciencias políticas, el primer analista que identificó las causas del surgimiento y del declive de los reinos utilizando los ejemplos registrados en la historia. En torno a “El Príncipe” suelen revolotear las críticas infundadas de toda esa gente que, por los excesos de moralina en la sangre, jamás lo han leído; desde su publicación en 1531, abundan los ecos sordos y necios que lo condenan.

Para no perder la costumbre de polemizar en torno a Maquiavelo, se realizó el Conversatorio “Qué tan maquiavélico fue Maquiavelo” con la participación de Maurizio Viroli (profesor emérito de Universidad de Princeton) autor del libro “Redimiendo a Maquiavelo” quien también participó en un evento organizado por el Instituto Mexicano para la Justicia (IMJUS). Y como a la oportunidad la pintan calva, alguien la agarró de los pelos y este evento fue el pretexto perfecto para que uno de los príncipes del Neoliberalismo esclareciera las sombras que nublan el entendimiento de los mexicanos: el expresidente Carlos Salinas de Gortari presentó la ponencia “Realismo e idealismo en Maquiavelo” y con vano afán protagónico también escribió la columna “Leyendo adecuadamente a Maquiavelo… y a los que lo comentan” publicada en El Universal.

Como respuesta a “una crónica del evento que equivocó los términos” y anticipándose a las “fantasías” elaboradas que ya pululan en el ambiente, Salinas aclara en su columna el sentido de sus argumentos y el verdadero significado de los fragmentos que citó en su ponencia, en la que resalta su interpretación del capítulo XXV: “Cuál es el poder de la fortuna en las cosas humanas y cómo hay que enfrentarse a ella” ejemplificándolo con aquel golpe de la fortuna que derrumbó el Muro de Berlín y propició el Tratado de Libre Comercio.
               
Es evidente que Carlos Salinas es un ferviente lector de “El Príncipe” y que ahora pretende enaltecer su régimen a la luz de la lógica maquiavélica; pero entre muchas de las cuestiones que debería esclarecernos está el ridículo en el que incurre un exmandatario al arriesgar su vida en una huelga de hambre para reivindicar su gestión. Me parece que la ponencia de Salinas es una burda imitación del talentoso florentino, que la única fantasía es el afán por parecer maquiavélico porque es un adjetivo demasiado grande para su talla, tan ínfima que contrasta con la magnitud de su cinismo en uno de los escenarios más esquivos en que se invoca a la fortuna… 


domingo, noviembre 04, 2018

La útlima y nos vamos


En algún lugar postergado, en un legajo extraviado en un “cajón de sastre” y amenazadas por los efectos del olvido, yacen las profecías de un cataclismo que se creía improbable…  

            El 31 de octubre iniciaron las reparaciones en el sistema Cutzamala que surte de agua potable a la zona metropolitana, por lo que inició también, el corte del suministro. Los días previos al corte se divulgaron, intensamente y por todos los medios, las causas y los efectos de las reparaciones y las recomendaciones para solucionar las necesidades elementales con un volumen ínfimo de agua.

            El ritmo de la ciudad entró en un compás de espera: Para evitar daños en la salud por la falta del agua, la autoridad educativa federal suspendió labores en 4,300 escuelas públicas de educación básica extendiendo el puente del Día de Muertos. Para prevenir desfiguros y molestias, muchas empresas, comercios, despachos y todos los changarros capitalinos dejaron de prestar sus servicios.

Con singular alegría, tod@s enfrentaron el corte: los memes alusivos inundaron las redes sociales; aquell@s que suelen encontrar la solución más divertida a los problemas aprovecharon la ocasión para vacacionar en las playas; la escasez del agua desató el ingenio y surgieron alternativas para mantener la frescura y la higiene de los recintos, de los individuos y del ambiente.  

La ciudad recuperará el ritmo habitual cuando el sistema Cutzamala sea reparado y se reanude el suministro de agua. La escasez temporal dejará miles de anécdotas y millones de incomodidades convertidas en chistes, albures y bromas. Pero más allá de lo hilarante, este episodio debería alertarnos lo suficiente para cambiar los hábitos adquiridos en tiempos de abundancia por la mesura ante la escasez, en la Ciudad de México, en el territorio nacional y en el planeta.  

En este momento, cuando el destino casi nos alcanza, las distopías de la ciencia ficción se transforman en alertas porque el peor cataclismo en la historia de la Tierra se dispone a abandonar el ámbito de la imaginación para instalarse en la realidad. Y éste, podría ser el punto sin retorno donde los senderos se bifurcan hacia dos versiones del futuro. Las advertencias de la Sexta Extinción (Elizabeth Kolberth) identifican a la humanidad como el elemento más nocivo y destructivo sobre el planeta, pero también es cierto que hemos remontado crisis, inclemencias y adversidades.

El peligro inminente reside en ignorar las advertencias y en la resistencia al cambio de hábitos; si la humanidad será la causa del próximo cataclismo, más letal y mortífero que la extinción del Pérmico, en la humanidad recae la responsabilidad de revertirlo con todos los artificios del ingenio. Para no desaparecer en la última de las extinciones, apresuremos la mutación social fortaleciendo el músculo de la mesura y respetando al ambiente y a todas las formas de vida. La fatalidad no es irreversible… aún; y las distopías permanecen en el universo de las ficciones como profecías de un cataclismo, todavía, improbable… 


domingo, octubre 28, 2018

Imagen y semejanzas. Polvo eres y en cenizas te convierte la muerte


"La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas,
güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera".
José Guadalupe Posada


            En algún lugar de la noche se diluyen las fronteras culturales para concretar todo lo intangible, las influencias se mezclan y lo sublime adquiere colores y sabores mundanos
porque sólo así es posible festejar las tristezas y remontar la distancia entre el cielo y el suelo… 

En un planeta globalizado las festividades tienden a expandirse porque los recovecos de la condición humana son los mismos en todos los idiomas y en todos los pueblos. Hoy por hoy, la fiesta mexicana del día de los muertos es un ritual de exportación que germinará dondequiera que se implante porque atenúa el duelo al envolverlo con  la bondad de un rebozo iluminando el vacío irreparable con una esperanza inexplicable. Los quebrantos causados por la muerte se ridiculizan y las querencias se fortalecen cuando los recuerdos cobran vida.

            La silueta escuálida de la calavera garbancera, creada por José Guadalupe Posada, recorre la aldea global inspirando nuevas interpretaciones del insólito momento en el que se reencuentran los vivos y los muertos. Y la garbancera se siente como en casa en el inmenso territorio del mercado porque sus rasgos son más vigentes que nunca: los efectos de la ética del lucro moldean la actitud de los habitantes de la sociedad de consumo.

Actualmente, el predominio de la actitud aspiracional incide en las definiciones de la felicidad y el éxito; el valor que se concede a las personas depende del precio de las propiedades que ostentan. La similitud es evidente: el único atuendo de la calavera de José Guadalupe Posada es un enorme sombrero cuya elegancia contrasta con su desnudez, y con esta vanalidad del siglo XIX, Posada criticó a todos aquellos que pretendían aparentar un estilo de vida superior. El autor la bautizó con el adjetivo “garbancera” aludiendo a las personas que renegaban de sus raíces indígenas y pretendían parecer europeos. La semejanza de la garbancera con los nativos de la globalidad reside en el desapego a los gentilicios y con la sobrepoblación de perfiles apócrifos. La población digital de identifica con una imagen, con un ícono que representa rasgos idealizados.

            Y como siempre y desde entonces, ante lo inminente e irremediable resurge la efímera consistencia de lo humano. La muerte nos reduce a la esencia: un cúmulo de partículas del polvo de las estrellas y la insignificancia del tiempo en la Tierra se aplica en la biografía de todos por igual. Lo único que nos distingue en el páramo de la muerte es la fuerza del cariño que nos inmortaliza en un recuerdo.

              El regalo de México a la aldea global es la calavera garbancera, una imagen insolente y trivial que atenúa el quebranto del duelo y que ridiculiza los devaneos de la condición humana porque sólo en su compañía se revierte la fatalidad para festejar las tristezas y remontar la distancia entre el cielo y el suelo… 


domingo, octubre 14, 2018

La vejez y el porvenir


En algún lugar del porvenir se compendian las esperanzas y perdura el anhelo de lograr todo lo que ahora es imposible, por eso, en la frontera que separa el pasado del futuro se rezagan todas las artes y los artificios destinadas a la obsolescencia, las prioridades y los prejuicios que alguna vez nos distinguieron…

          Históricamente, la distancia entre las épocas se ha reducido constantemente; si la Modernidad abarcó dos siglos, la Posmodernidad llegará a su fin antes del cincuentenario y el siglo XXI podría albergar más de dos épocas. Por las ironías del destino y la impaciencia del porvenir, en la era digital conviven  seis generaciones y cada una, es el digno representante de su tiempo: la Generación Grandiosa sobrevivió a la Gran Guerra y la Generación Silenciosa, a la Segunda Guerra Mundial; los Baby Boomers crecieron con la televisión y protestaron contra los excesos del poder; la Generación X  fue testigo de la desilusión de los Boomers y optó por el individualismo en los albores de la globalización; los Millenials protagonizan la transformación de los esquemas laborales defendiendo el feudo personal; y los Boomlets, o Nativos Digitales, no imaginan cómo pudo funcionar el mundo sin Internet.
  
          Esta brecha está definida por la tecnología en las comunicaciones pero las diferencias entre ellas también se manifiestan en los ideales y las prioridades que comparten. Alguna vez la patria fue el ideal que justificaba todos los esfuerzos y sacrificios; hubo un tiempo en que la lealtad se ofrendó a la empresa; hace décadas, el funcionamiento de la familia dependía de la presencia de todos sus integrantes. Hoy por hoy, la lealtad se restringe al ámbito individual y la familia acepta a una variedad de versiones, antes condenadas por los efectos del prejuicio.

          Y en la familia se registran los datos que esclarecen las diferencias entre las generaciones recientes: en el México de los 70’s, la tasa de fecundidad nacional fue de 6 hijos y desde entonces se reduce notablemente década tras década. En los 90’s la tasa de fecundidad fue de 3 hijos, en el 2018 es de 2 y se pronostica que en el 2050 será de un hijo. Los rasgos de la época también inciden en los modelos tradicionales del compromiso como lo registra Inegi en la tendencia de la nupcialidad: desde 1980 se incrementaron los divorcios de 4 por cada cien matrimonios a 22 en el 2016 cuando los divorcios administrativos ascendieron a 13, 639 y los judiciales a 126, 168.

          En la década de los 60’s México era un país joven porque la inmensa mayoría de sus habitantes aún no cumplía la mayoría de edad; el México del mañana será un país de “mayores en plenitud”, jubilados y pensionados en la etapa más vulnerable de su vida. Si la esperanza de vida continúa incrementándose como hasta ahora, podría llegar a los 100 años cuando la niñez registre sus niveles más bajos. Hemos adoptado nuevas formas de trabajar, de amar y de vivir; el anhelo primordial sería que los viejos del futuro prodiguen su experiencia para construir un entorno incluyente y generoso, para erradicar los prejuicios que aún ahora nos distinguen…


domingo, octubre 07, 2018

La dolorosa tardanza


En algún lugar doloroso, en el vacío de la fragilidad se acumula el eco de los reclamos oprimidos por la injusticia y ahí deambularán en una penosa espera hasta el día en que las lágrimas borren las mentiras registradas…

            La reivindicación suele llegar siempre tarde, y algunas veces nunca llega. En el mejor de los casos, el esclarecimiento de las versiones oficiales y oficiosas se realiza cuando los implicados ya no pueden afrontar la responsabilidad de sus acciones porque la impunidad los protege hasta el fin de sus días en un ciclo perverso, insufrible, indigno.

            Este 2 de octubre se conmemora el 50 aniversario de la masacre civil en la Plaza de la Tres Culturas en Tlatelolco y en el 2018 celebramos también el fin oficial de la censura que reprimió la divulgación de imágenes reales, datos fidedignos y versiones verificables.  Hace 50 años aquella “prensa vendida” publicó la versión oficial de un enfrentamiento entre terroristas y elementos del ejército que defendieron la paz pública contra los intereses del comunismo internacional. Esa falacia adquirió el rango de las verdades absolutas y fue el filtro para identificar a los esbirros oficialistas, a los ultraconservadores, a los ingenuos y crédulos que aceptaban sin discernir la desinformación de la mediocracia.

Por eso ahora, después de una dolorosa tardanza, los principales periódicos y los medios de comunicación se reivindican publicando las verdades reprimidas y ocultas: Desde el 22 de julio se recrearon los pormenores de todos los acontecimientos que culminaron en el mitin de Tlatelolco, que hoy se conmemorará con un ritual de flores y cantos en la explanada, con guardias en honor a tod@s l@s caid@s aquel 2 de octubre y marchas luctuosas en la Ciudad de México y en todos los estados.

Ahora, por el rechazo social a la verdad histórica impuesta por Gustavo Díaz Ordaz, se retiraron de edificios, plazas e instalaciones públicas todas las placas alusivas a ese personaje. Y much@s de l@s que atestiguamos la brutal manipulación de la información en aquel entonces, esperamos que el repudio también alcance al expresidente Luis Echeverría, uno de los protagonistas protegidos por la impunidad.

Son muchas las mentiras que deben esclarecerse, abundan las verdades que han sido desvirtuadas y el tiempo apenas será suficiente para resarcir el dolor infringido. Pero lo más doloroso, es constatar el reinicio de un ciclo de aberraciones que parece no tener fin. Mientras conmemoramos el advenimiento de las verdades en torno al movimiento de 1968, miles de deudos buscan sin encontrar los restos mortales de sus familiares desaparecidos en una insufrible tardanza que posterga la resignación. 

Como compatriotas es nuestro deber exigir el esclarecimiento de las masacres recientes y el castigo a los responsables; el valor cívico se ejerce como una virtud colectiva por la empatía con quienes buscan la verdad y esperan el rigor de la justicia. De la ciudadanía depende la vigencia de la fragilidad social y la persistencia del ciclo infame de la impunidad; si la indignación y los reclamos oprimidos se manifiestan en su justa dimensión, se borrarán todas las mentiras registradas…

La noche del jueves y a media luz. Sombras nada más


En algún lugar de la penumbra, cuando se disipa el matiz amenazante, las sombras envuelven los límites sensoriales y la indefensión se agudiza, pero resurge el eco olvidado de los instintos y las vulnerabilidades se desvanecen al compartirlas…

            El jueves anterior, la luz de las velas propagó un ambiente íntimo y seductor en muchos restaurantes del país porque a las 7 en punto de la noche interrumpieron la corriente eléctrica; la idea surgió en la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) que convocó a todos sus afiliados a cortar el suministro de la energía eléctrica durante dos horas en la noche de los jueves de octubre para protestar por los incrementos en las tarifas de la Comisión Federal de Electricidad y presionar a la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

            Tras el inicio de la campaña “Prendo una vela y apago la luz” empresarios de la industria hotelera y de la transformación se unieron a la convocatoria y dirigentes de las cámaras empresariales (Coparmex, Canaco, Servitur, Canirac, AMHM) manifestaron que en las cuestiones de la energía eléctrica estamos en penumbras. Y la sombra de la indefensión ya cubre todo el territorio nacional: Mientras esto sucedía en el centro del país, en el noroeste y a miles de kilowatts de distancia, la CFE sorprendió a muchos mexicalenses con la llegada intempestiva de adeudos insólitos; en unos casos por el consumo de energía (en uno de los meses en que se registran las temperaturas más elevadas en la región) y en otros, por un dichoso ajuste retroactivo por el mal funcionamiento de los medidores.         

El desconcierto es general y hasta el momento, no hay argumento ni defensa para eludir el pago de adeudos a la CFE, como tampoco existen las razones para los incrementos repentinos de las tarifas, mucho menos, la lógica que explique el costo diferenciado de la energía en la zona donde se produce y las tarifas comerciales suelen desfalcar a los emprendedores.

Lo único claro es la penumbra. Recientemente asistí a uno de los “Diálogos en la oscuridad” que tienen por objeto sensibilizarnos de la hostilidad del paisaje, urbano y social, ante la ceguera. Fue toda una experiencia: desde una súbita angustia hasta el primer impulso de la adaptación; desde la indefensión hasta la empatía. Por esa experiencia en la oscuridad total, auguro que la campaña “Prendo una vela y apago la luz” será todo un éxito, no sólo para protestar por la tiranía de la CFE, porque en esa penumbra deliberada se dilatarán las pupilas de los clientes y se despabilarán los sentidos adormilados por las comodidades cotidianas: el vino adquirirá un sabor desconocido, las flores exhalarán aromas que se creían obsoletos y la presencia del acompañante recuperará las virtudes  expropiadas por las redes sociales.

            Y así, por el súbito reencuentro con las sensaciones postergadas, lo que inició como una protesta podría convertirse en un reconfortante hábito. A media luz se recuperaría la sana costumbre de conversar en la cena fortaleciendo el músculo atrofiado de la cortesía; asumiríamos nuestra indefensión y en la solidaria penumbra se desvanecerían nuestras vulnerabilidades por el simple hecho de compartirlas…

“Prenda una vela y apague la luz”

domingo, septiembre 23, 2018

La batalla de los necios


En algún lugar de la discordia, merodean los adjetivos de la hostilidad exacerbando los argumentos del triunfo, enardeciendo los motivos de la derrota, transformando en incordios todas las oportunidades para el acuerdo…  

            En semanas recientes y por obra de la casualidad, he observado los efectos del fanatismo en varias conversaciones cuando los tintes políticos convirtieron a los participantes en fieros adversarios. Los encuentros de opiniones en torno a la presidencia de Andrés Manuel López Obrador son auténticos encontronazos de filias y fobias, defendidas apasionadamente. Y ahí, en la defensa a ultranza y en la contundencia del ataque, merodeaba la intolerancia.

            Paulatinamente, los mexicanos nos hemos segregado en dos opciones excluyentes y repelentes; no hay medias tintas ni tonos grises porque las alternativas se encuentran en extremos que cada vez se alejan más, alejándonos del verdadero consenso. La hostilidad entre los conversadores demerita el debate y no existe la justa medianía para lograr un acuerdo porque al calor de la discusión se evaporan las razones y emergen los prejuicios para asestar insultos sin disimulo y con desdén.

            Unos se envalentonan y otros se afanan pero el intercambio de opiniones se reduce al reproche de las diferencias entre ellos, pero tanto unos como los otros, son víctimas del fanatismo: Quienes defienden al presidente electo y quienes no lo eligieron son paladines fieles a su dogma y no admiten cuestionamientos, críticas ni observaciones. Y si alguien no comulga con sus postulados, es un adversario indigno de confianza.

Los que presencian estos altercados generalmente se quedan sin palabras, algunas veces por prudencia y otras por la efusividad de los contrincantes; en el resguardo del silencio y con pena ajena, atestiguan la metamorfosis de sus conocidos en personajes con una ferocidad desconocida cuando se les pregunta por su militancia partidista. Al percatarse de la transformación de dos finas personas en feroces energúmenos, los testigos de la polémica intentan atenuar la rispidez y calmar los ánimos exasperados alertándolos de la intolerancia inminente, pero nadie atiende los llamados a la concordia y el fiel de la balanza permanece imperturbable, esperando que la sensatez conduzca a los beligerantes al aristotélico punto del equilibrio.  

            Los incordios, y el fervor que implican, conducen invariablemente al callejón de la amargura. Estos insufribles ejercicios de la necedad concluyen cuando alguno de los involucrados desiste, ya sea por cansancio o por coraje, mientras su contra parte se vanagloria como el portador de la verdad absoluta, o sea, la neta del planeta. Tras la pírrica victoria de los necios, lo que queda en el ambiente es una sensación agridulce y la desagradable certeza del distanciamiento.

            La simpatía o militancia partidista es el criterio menos recomendable para adjudicar atributos a nuestros compatriotas, sin embargo, parece que el incordio se ha convertido en el entretenimiento favorito de la ciudadanía pero ya es tiempo de erradicarlo; el próximo presidente gobernará a tod@d l@s mexican@s, debe trabajar por el bienestar, la seguridad y el progreso de tod@s; sin importar las filias partidistas, la ciudadanía debe asumir su responsabilidad como contrapeso del poder y aprovechar todas las oportunidades para el acuerdo…