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domingo, abril 03, 2016

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“Quien salva una vida, salva al mundo entero.”

El Talmud



            En algún lugar irónico, durante el avance a la civilización surgió una contradicción rampante que nos deshumaniza; desde entonces, la explotación, el deshonor y el egoísmo envilecen la condición humana…



Una de tantas paradojas en la historia del hombre enfatiza la contradicción rampante en el avance a la civilización porque inicia también un proceso deshumanizante. Primero legitimamos la esclavitud,  después  perdimos el honor y la lealtad y actualmente, los índices de solidaridad y empatía en el aire respirable descienden en forma paulatina;  si continúa esta lamentable erosión seremos la única especie en el planeta que ha perdido la noción del “bien común”.  La empatía es una milagrosa habilidad para percibir y comprender el dolor ajeno que nos impulsa a evitarlo o aliviarlo pero desde los últimos años del siglo pasado, los habitantes de la aldea global se caracterizaban por su individualismo exacerbado y suelen vivir ensimismados en una burbuja donde la prioridad es la auto complacencia. Hoy por hoy, sólo nos percatamos del sufrimiento ajeno cuando lo padece alguien querido y cercano a nuestra burbuja existencial.



            Pero el individualismo, como la manifestación masiva del egoísmo, tiene efectos concretos y deplorables en los índices de salud pública: las cifras del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) de la Secretaría de Salud indican una desproporción fatal: 20,106 pacientes esperan la donación de un órgano (riñón, córnea, hígado, corazón, pulmón) pero hasta el día de hoy sólo se han realizado 1,377 trasplantes. La desproporción es “fatal” porque el 6% de los pacientes con enfermedades crónico- degenerativas logra recuperar la salud mientras el 94% restante seguirá esperando. La  generosidad de un donante transformaría un fallecimiento en una o varias vidas, pero la cultura de la donación en nuestro país es incipiente porque “existen 2.8  donantes por cada millón de habitantes. La cifra, en América Latina, es de 6.5 por millón, mientras que en Europa, la media es de 35 mil.”  Y la incipiente cultura de la donación de órganos ha provocado el “turismo de órganos” en los sectores pobres y vulnerables en cualquier parte del mundo.



            Para contrarrestar los efectos de una actitud egoísta y viral, el único antídoto es el rigor de la ley. Bajo esta premisa, la Secretaría de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) presentarán una iniciativa para introducir la regla de “default” en  la Ley General de Salud para que sean extraídos los órganos de los cadáveres (de quienes no hayan rechazado en vida la donación) para trasplantarlos en los pacientes que los requieren. La regla de default es apenas una iniciativa pero ya ha generado controversia; para lograr el cambio al paradigma de la generosidad y la empatía que implica la cultura de la donación de órganos será necesario extraer prejuicios y erradicar muchos tabúes. Quiero creer que es posible, que la empatía resurgirá en todos los corazones y que una ley revertirá la tendencia que nos predispone al egoísmo; quiero creer que en el proceso evolutivo se aproxima la extinción de aquella ironía rampante  que envilece la condición humana…  

Laura M. López-Murillo   *






Fuentes



Alatorre, Adriana. (2016). Complica burocracia donación de órganos. Recuperado el 3 de abril del 2016, de http://www.elnorte.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?id=502330&urlredirect=http://www.elnorte.com/aplicaciones/articulo/default.aspx?Id=502330

Balderas Arriaga, Jenifer. (2016) ¿Está listo México para la donación de órganos “por default”? Recuperado el 3 de abril del 2016, de  http://laotraopinion.com.mx/2016/03/30/esta-listo-mexico-para-la-donacion-de-organos-por-default/

Cenatra. (2016). Trasplante. Estadísticas. Recuperado el 3 de abril del 2016, de http://cenatra.salud.gob.mx/interior/trasplante_estadisticas.html

Miranda, Fanny. (2016). La regla del ‘default’ para la extracción de órganos, en análisis. Recuperado el 3 de abril del 2016, de http://www.milenio.com/politica/regla_default-extraccion_organos-trasplane_organos-turismo_de_trasplantes_0_711528869.html


domingo, noviembre 24, 2013

El porcentaje de la crueldad


 

“Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás,

también he de tolerar los defectos del mundo

hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.”

Mahatma Gandhi

 

            En algún lugar de la estadística, entre las curvas de los resultados y las parábolas de las probabilidades, en el eje de una coordenada intangible se detecta el factor humano de las cifras y se ponderan los estragos de un flagelo social…

 

Los números son fríos porque reflejan objetivamente resultados, carencias o  excesos pero el impacto de una cifra reside en las implicaciones emocionales. Hoy por hoy, los porcentajes relativos a la violencia entre semejantes reflejan el incremento de la  crueldad y su contagio social, porque es una práctica que se incorpora paulatinamente en la cotidianidad. Y la frialdad de las cifras es devastadora: los estudios realizados en  la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), indican que México ocupa el primer lugar internacional en casos de bullying entre estudiantes de secundaria. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señaló que 11%  de los estudiantes mexicanos de primaria han robado o amenazado a algún compañero, mientras que en secundaria es el 7%. Y la incidencia de casos de acoso escolar va en aumento: 4 de cada 10 niños son victimizados por sus compañeros.

 

            El dramatismo implícito en estas cifras se revela con las muertes provocadas por el acoso, ya sea físico o virtual. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), detectó que en las tres últimas décadas, la tasa de suicidios en México se cuadruplicó al pasar de dos por cada 100 mil habitantes a 7.6, hasta el 2011, según las últimas cifras disponibles.  Según datos oficiales, cada día, en promedio, al menos 20 personas en el país intentan suicidarse y el  42% de los casos de suicidio se registró en jóvenes entre 15 y 24 años de edad. Cada 24 horas fallecen alrededor de 16 jóvenes por esta causa y el sector más susceptible de tomar esta decisión son las mujeres que cursan el nivel secundaria.

 

            Los estragos de la crueldad y el acoso ascienden al nivel de una tragedia social porque las ofensas y los daños a las personas “diferentes” o en evidente desventaja, sea cual fuere el motivo, no son tipificadas como conducta delictuosa y no existe la normatividad jurídica que la sancione o la castigue.  Además, la sensibilización social es intermitente porque sólo se produce  cuando se divulgan los casos de acoso y sus consecuencias.  Durante algún tiempo la mediocracia describe exhaustivamente los pormenores de algún incidente de acoso provocando el desconcierto general pero la constante exhibición de episodios violentos reduce significativamente la capacidad de asombro en la población, y los eventos posteriores que logren provocar indignación y alarma serán cada vez más grotescos.

 

            La crueldad hacia los débiles es la manifestación más perversa de la fuerza y las estadísticas del acoso y la crueldad entre semejantes reflejan la pérdida, al parecer, inexorable de la empatía como el móvil de la socialización, el contagio virulento de la intolerancia y la impunidad predominante a los trasgresores. La frialdad de las cifras describe un entorno hostil y deshumanizado donde se esparcen y proliferan  los estragos de un flagelo social…