Mostrando las entradas con la etiqueta Reforma educativa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Reforma educativa. Mostrar todas las entradas

domingo, agosto 18, 2013

Un prodigio latente


“Educar no es dar carrera para vivir,

sino templar el alma para las dificultades de la vida.”

Pitágoras

 

            En algún  lugar de las contrariedades prevalece la nobleza de una convicción;

 desafiando todos los prejuicios prevalece un esfuerzo humanizante que se perpetúa en las primeras letras…

 

            En el noble precepto de la educación impartida por el Estado, como garantía constitucional y como uno de los derechos humanos, se confirma la vulnerabilidad de la teoría ante la contundencia de la práctica. El artículo constitucional, que consagra el derecho a la educación laica y  gratuita, erige al progreso científico como el criterio a seguir en la incesante lucha “contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios”. Pero las aulas se ubican muy  lejos de esos ideales, en un plano terrenal donde la educación se desprende de la aureola de la vocación para convertirse en la justificación de una parafernalia inmensa pero insuficiente, costosa pero ineficiente.

 

Los escándalos vulneran al entorno educativo en una secuencia mediática encauzada hacia el descrédito y el repudio: el rezago educativo como una ofensa de magnitud nacional enardecida por el exorbitante contraste entre las carencias en la infraestructura y la riqueza de la ex lideresa magisterial. Hoy  por hoy, el sindicato magisterial se resiste a los mecanismos de evaluación propuestos en la reforma educativa y la dirección gremial acordó el “estallamiento del paro indefinido y concentración masiva en la Ciudad de México a partir del lunes 19 de agosto  en el Zócalo de la Ciudad de México”. Ese mismo día, la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg) habrá entregado  233 millones 869 mil evidencias del escaso cuidado e interés concedidos a la educación pública. Los libros de texto distribuidos para el ciclo 2013-2014 ostentan errores garrafales como: “ocaciona”, “contrarestan”, “físicomotrices” o “desiciones”; palabras recortadas por una pésima edición; la unión de  dos preposiciones, acentos incorrectos e indicaciones imprecisas que señalan un color que no aparece, más lo que se detecte posteriormente.

 

Pero no todo es grilla y escándalo.  Por extraño que parezca, en las vulgares diatribas protagonizadas por porros profesionales  hay una omisión deliberada: la controvertida reforma al artículo 24 constitucional, aprobada por la Cámara de Diputados, el Senado y por la mayoría de los congresos estatales, que permite la  incursión de la jerarquía católica al ámbito público vulnerando la condición laica del Estado mexicano.

 

Y a pesar de todas esas contrariedades, ajeno a los conflictos y a las complicidades en la clase gobernante, perdura el afán humanizador y  en todos los días del ciclo escolar existe un prodigio latente: miles de alumnos llevan inscrita en el corazón la esperanza de sus padres y llegan al aula dispuestos a construir su destino;  el prodigio se realiza cuando prevalecen la curiosidad del alumno y la vocación del maestro, y entonces, el esfuerzo humanizante  se perpetúa desde las primeras letras para vencer todos los prejuicios…

domingo, diciembre 16, 2012

En ciernes


En algún lugar en ciernes, en las páginas iniciales de todas las crónicas  coinciden  las expectativas y las buenas intenciones, por eso, en los primeros días de todos los regímenes resurgen los ideales olvidados, se renuevan las aspiraciones  y se reorientan los esfuerzos en torno al esquivo bien común…

 

En estos primeros días es posible detectar la tendencia en el régimen de Enrique Peña Nieto por la reubicación del poder de la Federación en la figura presidencial ante quien se someten los bastiones estatales. En la versión neo priísta, el poder centralizado puede ser un  factor de cohesión y negociación que dirija los esfuerzos de todos los partidos hacia un fin común. Bajo este criterio, el primero de los logros del nuevo presidencialismo institucionalizado es la conciliación de intereses en la firma del Pacto por México que comprende cinco acuerdos, desglosados en 95 compromisos que involucran a los poderes fácticos y que pretenden incidir en las telecomunicaciones, la  educación, la  pobreza,  los derechos humanos, la salud, las comunidades  indígenas, el  crecimiento económico, la  productividad, el  crédito, los impuestos,  el cambio climático, la energía, el  petróleo y la minería, la transparencia, la corrupción y la ética pública, la seguridad, la gobernabilidad democrática,  los gobiernos de coalición, la ley electoral, entre otros pendientes. 

 

La firmeza de la línea presidencial y la determinación política de los partidos también se perciben en la presentación de la iniciativa de reforma educativa, uno de los compromisos firmados y desglosados en el Pacto por México que pretende incidir en la evaluación de los docentes, su contratación, movilidad, escalafón, comisión y despido. Se pretende que un organismo independiente a la cúpula sindical instituya  el criterio oficial para el otorgamiento de las plazas, establezca  los requerimientos para avanzar en el escalafón, llegar a los puestos de dirección o ser cesado de la carrera docente,  defina los nuevos estándares,  el perfil docente y los méritos que habrán de evaluarse para el establecimiento del servicio profesional docente.

 

El destino de los compromisos del Pacto por México depende de la fortaleza de la figura presidencial para exigir el cabal cumplimiento a los implicados porque éste, como todos los pactos, se sustenta en la honorabilidad de los firmantes, en su capacidad ética y moral para asumir un compromiso y esforzarse en lograr los resultados esperados porque el bien común será un sueño posible o guajiro en la medida en que los pactantes actúen con civilidad auténtica.  Ese es el elemento que la ciudadanía deberá evaluar durante todo el sexenio en ciernes.  Los rezagos ancestrales sólo podrán resolverse con la acción concertada de todos los involucrados y éste paradigma sólo se alcanzará bajo el liderazgo de un verdadero estadista que logre compaginar  las expectativas y las buenas intenciones, que mantenga el ímpetu de los primeros días del régimen y recupere  los ideales perdidos, que renueve las aspiraciones  y  reorienta los esfuerzos en torno al esquivo bien común…