En algún lugar del discurso, detrás de las palabras triunfalistas que pregonan mil y un bondades, entre las líneas de una farsa, yace el argumento de una tragedia…
El jueves 2 de Febrero, Felipe Calderón viajó a la Sierra Tarahumara portando la gorra de jefe de las Fuerzas Armadas, descargó un helicóptero con víveres y garrafones de agua, y ordenó al Ejército y la Marina surtir a las comunidades necesitadas.En un despliegue espectacular de recursos se implementó un plan de emergencia: la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) repartirá en total 110 toneladas de alimentos y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), anuncia que promoverá, a través del Fondo Nacional para las Artesanías (Fonart), la compra de artesanía rarámuri.
Pero ésta, como todas emergencias, pretende resolver en unos días los problemas que se ha desatendido por años. La tragedia tarahumara se origina en la indiferencia institucional, cuyos estragos se perciben en los sectores vulnerables, en las comunidades marginadas que han sido excluidas en las políticas públicas. La catastrófica situación en que se subsisten los rarámuris es el resultado de la insensibilidad gubernamental: en el transcurso del sexenio, 20 mil rarámuris fueron dados de baja del padrón de Oportunidades, el programa asistencial más importante del país, como castigo por haber incumplido reglas de operación, porque no acudían a escuelas o centros de salud, los que que les quedan a jornadas enteras de caminatas. Este año, el gobierno actual del Estado de Chihuahua, redujo en 24% el presupuesto de la oficina que se encarga de canalizar los apoyos gubernamentales a los indígenas rarámuris, pimas y guarojíos serranos. Como consecuencia, los hospitales en la Sierra Tarahumara registran un incremento de padecimientos en niños causados por desnutrición severa, la sequia provocó la primera epidemia de hepatitis en un albergue infantil y ya se detectaron brotes de sarna por la falta de higiene. En un acto de contrición multitudinario, la generosidad expiará la culpa social y las acciones de gobierno se divulgarán por los cuatro vientos pero el origen de la tragedia permanecerá latente.
La desolación es el paisaje que aflige al territorio nacional, en la sierra, en el valle o en la ciudad, existe un sector de mexicanos que no conocen las bondades del Estado ni la compasión de sus compatriotas. El número de mexicanos ignorados por los programas asistenciales y las políticas públicas crece y crece y es una cifra lacerante que se pretende maquillar con las categorías de la miseria. La desesperanza es una de tantos motivos que no aparecen en los discursos oficiales, que se encubren detrás de las palabras triunfalistas que pregonan mil y un bondades, pero entre las líneas de una farsa, yace el argumento de una tragedia…
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domingo, febrero 05, 2012
domingo, diciembre 11, 2011
Frontera y sublimación
En algún lugar fronterizo, sobre la línea que separa al sueño americano y al desencanto mexicano, se produce el efecto insólito de la sublimación y la consistencia de las verdades se evapora, y al cruzar el lindero, la solidez de las virtudes adquiere la volatilidad de los vicios…
Las fronteras delimitan el alcance geográfico de los usos, las costumbres y las tradiciones; establecen el rango territorial donde predomina la visión del mundo de sus habitantes, sus afanes y sus fobias, sus delirios y sus mitos. La frontera es la grieta en un muro inescrutable por donde se filtran los migrantes que huyen de la miseria nacional. Y por las declaraciones recientes en el New York Times las fronteras adquieren una atribución insólita: son el filtro de las verdades. Bajo el argumento de identificar la manera en que los criminales mueven su dinero, dónde guardan sus bienes y quiénes son los líderes, agentes encubiertos de la Administración Federal Antidrogas (DEA) han manejado cientos de miles de dólares de dinero ilegal a través de la frontera.
Las operaciones encubiertas de las agencias norteamericanas recientemente reveladas por el NYT describen una tendencia que contradice el discurso oficial de las administraciones de ese país, al menos en apariencia: su afán por detener el flujo de drogas hacia su territorio y el apoyo que “generosamente” ofrecen al gobierno mexicano para combatir al crimen organizado no coinciden con el envío subrepticio de armas y dinero que habilitan a los carteles de la droga para continuar funcionando y expandir el ámbito de su dominio. El efecto sublimador de la frontera se produce cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos admite que la DEA realiza operaciones encubiertas de lavado de dinero, que éstas se llevan a cabo con la autorización previa del Congreso en aplicación de la Ley de EU, frecuentemente en colaboración con sus contrapartes extranjeras (léase: mexicanas!), y que han sido descritas en detalle en numerosos casos, reportes y conferencias de prensa en las pasadas tres décadas.
Si: un cargamento de droga procedente de México cruza la frontera estadounidense se convierte en un delito; y sólo sí: un cargamento de dólares procedente de Norteamérica cruza la frontera mexicana se transforma en una operación encubierta; luego entonces: los motivos de un combate en un país se transforman en el rubro financiero que genera ganancias millonarias en el otro.
Pero ésta sublimación tiene matices trágicos: el combate al narcotráfico ha sido la prioridad del calderonismo, la causa de una lucha sin cuartel, de 50,000 muertes y de la denuncia presentada ante la Corte Penal Internacional; marca la postura de los partidos y será el elemento ineludible en las campañas de proselitismo. Pero al cruzar la frontera, esta guerra, que no es guerra, se transforma en una operación financiera de gran escala que encubre a sus beneficiarios; y al ras de la superficie, los vicios son un negocio rentable para unos y una perversión que debe erradicarse para otros, porque más allá del lindero, la solidez de las virtudes adquiere la volatilidad de los vicios…
Las fronteras delimitan el alcance geográfico de los usos, las costumbres y las tradiciones; establecen el rango territorial donde predomina la visión del mundo de sus habitantes, sus afanes y sus fobias, sus delirios y sus mitos. La frontera es la grieta en un muro inescrutable por donde se filtran los migrantes que huyen de la miseria nacional. Y por las declaraciones recientes en el New York Times las fronteras adquieren una atribución insólita: son el filtro de las verdades. Bajo el argumento de identificar la manera en que los criminales mueven su dinero, dónde guardan sus bienes y quiénes son los líderes, agentes encubiertos de la Administración Federal Antidrogas (DEA) han manejado cientos de miles de dólares de dinero ilegal a través de la frontera.
Las operaciones encubiertas de las agencias norteamericanas recientemente reveladas por el NYT describen una tendencia que contradice el discurso oficial de las administraciones de ese país, al menos en apariencia: su afán por detener el flujo de drogas hacia su territorio y el apoyo que “generosamente” ofrecen al gobierno mexicano para combatir al crimen organizado no coinciden con el envío subrepticio de armas y dinero que habilitan a los carteles de la droga para continuar funcionando y expandir el ámbito de su dominio. El efecto sublimador de la frontera se produce cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos admite que la DEA realiza operaciones encubiertas de lavado de dinero, que éstas se llevan a cabo con la autorización previa del Congreso en aplicación de la Ley de EU, frecuentemente en colaboración con sus contrapartes extranjeras (léase: mexicanas!), y que han sido descritas en detalle en numerosos casos, reportes y conferencias de prensa en las pasadas tres décadas.
Si: un cargamento de droga procedente de México cruza la frontera estadounidense se convierte en un delito; y sólo sí: un cargamento de dólares procedente de Norteamérica cruza la frontera mexicana se transforma en una operación encubierta; luego entonces: los motivos de un combate en un país se transforman en el rubro financiero que genera ganancias millonarias en el otro.
Pero ésta sublimación tiene matices trágicos: el combate al narcotráfico ha sido la prioridad del calderonismo, la causa de una lucha sin cuartel, de 50,000 muertes y de la denuncia presentada ante la Corte Penal Internacional; marca la postura de los partidos y será el elemento ineludible en las campañas de proselitismo. Pero al cruzar la frontera, esta guerra, que no es guerra, se transforma en una operación financiera de gran escala que encubre a sus beneficiarios; y al ras de la superficie, los vicios son un negocio rentable para unos y una perversión que debe erradicarse para otros, porque más allá del lindero, la solidez de las virtudes adquiere la volatilidad de los vicios…
domingo, diciembre 05, 2010
La saga inexorable
En algún lugar inescrutable, detrás de los siete sellos de la censura, en las profundidades donde el aire respirable se perturba, merodean los energúmenos que envilecen la realidad y la traducen en estigmas…
Dicen los que saben que la especie humana se distingue por su predisposición genética al dominio, que al erigir la sociedad se construyeron los mecanismos que manipulan las ideas, y que por eso, el pensamiento crítico suele germinar fuera de los bastiones del poder.
Una de las características de los regímenes totalitarios es el control que se ejerce sobre el discurso social para eliminar cualquier discrepancia con el criterio predominante; una de las evidencias del control ejercido es el acceso restringido a los medios de comunicación masiva y uno de los mecanismos del dominio es la fabricación de mensajes tendenciosos e insulsos. El predominio del criterio de los grupos dominantes y su influencia en la idiosincrasia de las multitudes a través de mensajes mediáticos es el fundamento de la concepción hitleriana de la propaganda, cuyo elemento imprescindible es el traslado de la frustración. Desde entonces, una estrategia mediática consiste en señalar con índice de fuego a los enemigos sociales que amenazan el orden público.
Esa lógica perversa esclarece muchas arbitrariedades cometidas por la clase gobernante. En México existe el antecedente de la campaña contra Julio Scherer y el periódico Excélsior orquestada por el régimen diazordacista que culminó en el sexenio de Luis Echeverría. En una saga inexorable: nueve días después de que el semanario Proceso publicara las declaraciones del presunto narcotraficante Sergio Villarreal, “El Grande”, según las cuales éste sostuvo un encuentro con el presidente Felipe Calderón, Televisa, a través del noticiero que conduce Joaquín López Dóriga, acusó a Proceso y al reportero Ricardo Ravelo de haber recibido dinero del narcotráfico para acallar información.
La versión divulgada por Televisa y que suscita el conflicto tiene su origen en declaraciones de informantes encubiertos por la figura judicial del testigo protegido, y ésta ha sido la estrategia predilecta del régimen calderonista para tipificar como delito contra la salud cualquier declaración que afecte el prestigio del régimen. Desde el primer minuto, el calderonismo se ha distinguido por el ejercicio implacable de la censura buscando legitimidad con un mega operativo judicial y militar como proyecto político.
Por consiguiente, todas las frustraciones del régimen se han trasladado hacia el crimen organizado y el narcotráfico, tipificados como la causa y el efecto de la inseguridad y la pobreza, esgrimidas como la acusación inapelable contra aquellos que incomodan al régimen. Y así, la destrucción de identidad y la dignidad de quienes se atreven a romper la espiral del silencio es la tarea ignominiosa de energúmenos serviles que envilecen la realidad y la traducen en estigmas…
Dicen los que saben que la especie humana se distingue por su predisposición genética al dominio, que al erigir la sociedad se construyeron los mecanismos que manipulan las ideas, y que por eso, el pensamiento crítico suele germinar fuera de los bastiones del poder.
Una de las características de los regímenes totalitarios es el control que se ejerce sobre el discurso social para eliminar cualquier discrepancia con el criterio predominante; una de las evidencias del control ejercido es el acceso restringido a los medios de comunicación masiva y uno de los mecanismos del dominio es la fabricación de mensajes tendenciosos e insulsos. El predominio del criterio de los grupos dominantes y su influencia en la idiosincrasia de las multitudes a través de mensajes mediáticos es el fundamento de la concepción hitleriana de la propaganda, cuyo elemento imprescindible es el traslado de la frustración. Desde entonces, una estrategia mediática consiste en señalar con índice de fuego a los enemigos sociales que amenazan el orden público.
Esa lógica perversa esclarece muchas arbitrariedades cometidas por la clase gobernante. En México existe el antecedente de la campaña contra Julio Scherer y el periódico Excélsior orquestada por el régimen diazordacista que culminó en el sexenio de Luis Echeverría. En una saga inexorable: nueve días después de que el semanario Proceso publicara las declaraciones del presunto narcotraficante Sergio Villarreal, “El Grande”, según las cuales éste sostuvo un encuentro con el presidente Felipe Calderón, Televisa, a través del noticiero que conduce Joaquín López Dóriga, acusó a Proceso y al reportero Ricardo Ravelo de haber recibido dinero del narcotráfico para acallar información.
La versión divulgada por Televisa y que suscita el conflicto tiene su origen en declaraciones de informantes encubiertos por la figura judicial del testigo protegido, y ésta ha sido la estrategia predilecta del régimen calderonista para tipificar como delito contra la salud cualquier declaración que afecte el prestigio del régimen. Desde el primer minuto, el calderonismo se ha distinguido por el ejercicio implacable de la censura buscando legitimidad con un mega operativo judicial y militar como proyecto político.
Por consiguiente, todas las frustraciones del régimen se han trasladado hacia el crimen organizado y el narcotráfico, tipificados como la causa y el efecto de la inseguridad y la pobreza, esgrimidas como la acusación inapelable contra aquellos que incomodan al régimen. Y así, la destrucción de identidad y la dignidad de quienes se atreven a romper la espiral del silencio es la tarea ignominiosa de energúmenos serviles que envilecen la realidad y la traducen en estigmas…
domingo, mayo 23, 2010
La solidez de un líquido
En algún lugar mezquino, donde los ideales se destruyen y se desechan, funciona un taller con actividad intensa e incesante: se fabrican las verdades colectivas, se dibujan los perfiles de héroes y villanos, y se emiten mensajes para manipular las opiniones y degradar las conciencias…
La opinión pública ya no es el garante de la democracia porque se ha degradado hasta convertirse en un elemento cambiante y maleable; la solidez del concepto se transformó en la veleidosa condición de los líquidos y adquiere la forma del recipiente que la contiene. La opinión pública se ajusta a los devaneos del estado y los medios.
La fabricación de verdades es una prioridad de la mediocracia; los líderes de opinión dirigen el pensamiento de las multitudes expuestas a mensajes transmitidos hasta el hartazgo. Los medios dirigen, o desvían, la atención de la audiencia masiva hacia determinados eventos y detrás de las notas informativas emiten un mensaje tendencioso. Los recientes escándalos mediáticos de cobertura nacional así lo confirman:
El misterioso fallecimiento de la pequeña Paulette exhibió una secuencia insufrible de impericias y contradicciones insólitas. La cobertura mediática fue un ataque inclemente contra la inteligencia del auditorio para fabricar el rechazo a las autoridades como consenso social. Ahora, ese rechazo se dirige a un objetivo específico: Enrique Peña Nieto, el poderoso contendiente por la presidencia.
Y la enigmática desaparición de Diego Fernández de Cevallos se convirtió en un asunto de estado por la privilegiada posición de este señor feudal. Por una exigencia atribuida a los “misteriosos desaparecedores” la Procuraduría de Justicia suspendió las investigaciones y los consorcios informativos se mantienen al margen. Ahora, la sumisión del silencio generalizado enfatiza el discurso en que Felipe Calderón eleva a un mercenario de las leyes y traficante de influencias al altar de los mártires de la democracia.
El vehemente discurso presidencial convocó a la unidad del partido y erigió al paladín del panismo rampante en el umbral del proceso electoral 2012. Hoy por hoy, están definidas las imágenes del héroe y del villano que habrán de dividir a la opinión pública. El éxito de la estrategia se sustenta en la carencia masiva de memoria y en la vulnerabilidad del pensamiento ante el bombardeo mediático de mensajes idiotizantes. Sólo así podrá disimularse la prostitución de los ideales partidistas en la confabulación de alianzas inescrupulosas (PAN y PRD) para conservar el poder.
Y así, el discurso mediático divulga verdades prefabricadas, alaba a los héroes y condena a los villanos en la emisión incesante de mensajes diseñados para manipular las opiniones y degradar las conciencias…
La opinión pública ya no es el garante de la democracia porque se ha degradado hasta convertirse en un elemento cambiante y maleable; la solidez del concepto se transformó en la veleidosa condición de los líquidos y adquiere la forma del recipiente que la contiene. La opinión pública se ajusta a los devaneos del estado y los medios.
La fabricación de verdades es una prioridad de la mediocracia; los líderes de opinión dirigen el pensamiento de las multitudes expuestas a mensajes transmitidos hasta el hartazgo. Los medios dirigen, o desvían, la atención de la audiencia masiva hacia determinados eventos y detrás de las notas informativas emiten un mensaje tendencioso. Los recientes escándalos mediáticos de cobertura nacional así lo confirman:
El misterioso fallecimiento de la pequeña Paulette exhibió una secuencia insufrible de impericias y contradicciones insólitas. La cobertura mediática fue un ataque inclemente contra la inteligencia del auditorio para fabricar el rechazo a las autoridades como consenso social. Ahora, ese rechazo se dirige a un objetivo específico: Enrique Peña Nieto, el poderoso contendiente por la presidencia.
Y la enigmática desaparición de Diego Fernández de Cevallos se convirtió en un asunto de estado por la privilegiada posición de este señor feudal. Por una exigencia atribuida a los “misteriosos desaparecedores” la Procuraduría de Justicia suspendió las investigaciones y los consorcios informativos se mantienen al margen. Ahora, la sumisión del silencio generalizado enfatiza el discurso en que Felipe Calderón eleva a un mercenario de las leyes y traficante de influencias al altar de los mártires de la democracia.
El vehemente discurso presidencial convocó a la unidad del partido y erigió al paladín del panismo rampante en el umbral del proceso electoral 2012. Hoy por hoy, están definidas las imágenes del héroe y del villano que habrán de dividir a la opinión pública. El éxito de la estrategia se sustenta en la carencia masiva de memoria y en la vulnerabilidad del pensamiento ante el bombardeo mediático de mensajes idiotizantes. Sólo así podrá disimularse la prostitución de los ideales partidistas en la confabulación de alianzas inescrupulosas (PAN y PRD) para conservar el poder.
Y así, el discurso mediático divulga verdades prefabricadas, alaba a los héroes y condena a los villanos en la emisión incesante de mensajes diseñados para manipular las opiniones y degradar las conciencias…
domingo, marzo 28, 2010
La paradoja de la imagen
En algún lugar hermético, en un intrincado laberinto, se hilvanan estrategias intrincadas con argumentos injustificables; pero en esa red de pretextos incoherentes hay un zurcido muy frágil por donde asoman las fibras obscuras de la complicidad…
Uno de los inconvenientes del despotismo es la ausencia de límites para el ejercicio de la autoridad. En un régimen absoluto el abuso del poder adquiere formas variadas y uno de los métodos más socorridos es el control de la información a través de versiones tergiversadas y recapitulaciones insospechadas. Así fue, y así ha sido desde la ascensión de una minoría al poder.
La difusión mediática de los gobiernos es un efecto colateral del control del discurso social. Se emiten imágenes y mensajes que pretenden provocar una percepción distinta a la realidad e influir en el imaginario colectivo para condicionar sus opiniones y su conducta. La imagen es uno de los recursos más explotados en la propaganda política.
Pero nada es para siempre. Ahora, la información tiende a liberarse del control ejercido por las autoridades que solían censurarla y restringirla. La tecnología en las comunicaciones habilita como informador y testigo a cada usuario de telefonía celular.
El asalto a la información ha producido una generación espontánea de reporteros ciudadanos y se ha desencadenado la paradoja de la imagen: si la propaganda política difundió mensajes visuales subrepticios mediante estereotipos obtusos, ahora la imagen se desnuda en un video, se despoja de la significación implícita en la iconicidad para exhibir la realidad sin necesidad de interpretaciones.
Y así, en un proceso alterno se transmite la incongruencia entre el discurso oficial y la realidad. En los extremos opuestos se realizan: la emisión de propaganda política y la rectificación simultánea del discurso oficialista.
El efecto inexorable de la democratización de la información es la formación de una opinión pública razonada, de una disidencia razonada. La distancia entre la ciudadanía y la clase gobernante tiende a agudizarse por la decepción consuetudinaria.
Recientemente, en Mexicali, Baja California, el presidente del congreso local fue detenido por conducir en estado de ebriedad; durante la detención se detectó la portación de un arma y drogas. Víctor González Ortega, diputado local por Acción Nacional (el partido en el gobierno) quedó libre y el Hugo López Ávalos el oficial de policía que lo detuvo fue debidamente suspendido.
El incidente estaba destinado a desaparecer sin dejar rastro en el legajo inmenso de la impunidad, pero un mes después, se difundió el video del incidente. Hasta el momento, no se ha establecido la secuencia de la orden de liberar al diputado. El alcalde, el secretario de seguridad pública y todos los funcionarios de la administración municipal (de extracción panista) afirman el total desconocimiento de los hechos.
Como consecuencia se ha producido una deleznable ecuación: la red de complicidades es tan nefasta y denigrante como es la ineptitud y la impericia de la clase gobernante. La autoría del incidente se perderá en esa red de pretextos incoherentes, pero hay un zurcido muy frágil por donde asomaron las fibras obscuras de la complicidad…
Uno de los inconvenientes del despotismo es la ausencia de límites para el ejercicio de la autoridad. En un régimen absoluto el abuso del poder adquiere formas variadas y uno de los métodos más socorridos es el control de la información a través de versiones tergiversadas y recapitulaciones insospechadas. Así fue, y así ha sido desde la ascensión de una minoría al poder.
La difusión mediática de los gobiernos es un efecto colateral del control del discurso social. Se emiten imágenes y mensajes que pretenden provocar una percepción distinta a la realidad e influir en el imaginario colectivo para condicionar sus opiniones y su conducta. La imagen es uno de los recursos más explotados en la propaganda política.
Pero nada es para siempre. Ahora, la información tiende a liberarse del control ejercido por las autoridades que solían censurarla y restringirla. La tecnología en las comunicaciones habilita como informador y testigo a cada usuario de telefonía celular.
El asalto a la información ha producido una generación espontánea de reporteros ciudadanos y se ha desencadenado la paradoja de la imagen: si la propaganda política difundió mensajes visuales subrepticios mediante estereotipos obtusos, ahora la imagen se desnuda en un video, se despoja de la significación implícita en la iconicidad para exhibir la realidad sin necesidad de interpretaciones.
Y así, en un proceso alterno se transmite la incongruencia entre el discurso oficial y la realidad. En los extremos opuestos se realizan: la emisión de propaganda política y la rectificación simultánea del discurso oficialista.
El efecto inexorable de la democratización de la información es la formación de una opinión pública razonada, de una disidencia razonada. La distancia entre la ciudadanía y la clase gobernante tiende a agudizarse por la decepción consuetudinaria.
Recientemente, en Mexicali, Baja California, el presidente del congreso local fue detenido por conducir en estado de ebriedad; durante la detención se detectó la portación de un arma y drogas. Víctor González Ortega, diputado local por Acción Nacional (el partido en el gobierno) quedó libre y el Hugo López Ávalos el oficial de policía que lo detuvo fue debidamente suspendido.
El incidente estaba destinado a desaparecer sin dejar rastro en el legajo inmenso de la impunidad, pero un mes después, se difundió el video del incidente. Hasta el momento, no se ha establecido la secuencia de la orden de liberar al diputado. El alcalde, el secretario de seguridad pública y todos los funcionarios de la administración municipal (de extracción panista) afirman el total desconocimiento de los hechos.
Como consecuencia se ha producido una deleznable ecuación: la red de complicidades es tan nefasta y denigrante como es la ineptitud y la impericia de la clase gobernante. La autoría del incidente se perderá en esa red de pretextos incoherentes, pero hay un zurcido muy frágil por donde asomaron las fibras obscuras de la complicidad…
miércoles, febrero 24, 2010
Producción ejecutiva
En algún lugar del espectáculo, donde se produce una visión alterna de la realidad, el dolor se desvanece entre las bambalinas y las voces de protesta se extinguen en la parafernalia mediática…
El reto de las secuelas es mantener la calidad del precedente. Atendiendo a este principio del espectáculo, en la presidencia de la República se utilizaron todos los recursos disponibles en la producción mediática de la segunda visita de Felipe Calderón a la atribulada plaza de Ciudad Juárez.
Si en la primera visita una madre doliente logró escabullirse para confrontar al panel presidencial, en la secuela se extremaron todas las medidas de seguridad para controlar el contexto: el acceso al recinto, los asistentes, el orden de las intervenciones, el contenido y la intensidad de las participaciones.
En la producción ejecutiva “Todos somos Juárez. Construyamos la ciudad” participaron actores sociales que se comprometieron a reconstruir el tejido social en inocuas mesas de trabajo. Obedeciendo al programa, cuando llegó el momento para atender las demandas sociales, sólo se escucharon halagos al presidente y bendiciones a diestra y siniestra. Atrás a la derecha, en la parte media y enfrente a la izquierda, todos los lugares fueron ocupados por una audiencia exasperantemente favorable.
Las participaciones respetaron el guión establecido, nadie levantó la voz por encima de los decibeles permitidos. Y en ese contexto estrictamente controlado, entre aplausos, plácemes y lisonjas, Felipe Calderón envió su respuesta a la población de Ciudad Juárez que manifestaba su rechazo en las calles.
Lejos de los carteles y las protestas que exigían su renuncia, ignorando deliberadamente la cifra negra de la impunidad y los 2,600 homicidios registrados en el 2009, omitiendo mencionar las constantes violaciones de los derechos humanos por elementos de las fuerzas armadas, Felipe Calderón dispuso la permanencia del ejército y tuvo la osadía de señalar que “siendo honestos” no se pueden esperar cambios inmediatos.
Y la logística se ejecutó a la perfección y la sesión fue un éxito rotundo. La cúpula empresarial en esa frontera calificó el evento como “productivo”, porque se impulsarán inversiones que erradicarán la violencia, la inseguridad y la delincuencia.
Y despacharán dos representaciones de la presidencia en Ciudad Juárez, y cada dos miércoles volverá Felipe Calderón para atender los reclamos disfrazados de ciudadanos previamente adiestrados en la ejecución de plegarias aberrantes.
Y el episodio del asesinato de jóvenes en Lomas de Salvárcar culminará en una serie de farsas espectaculares… que producen una visión alterna de la realidad, para desvanecer el dolor entre las bambalinas y extinguir las voces de protesta en la parafernalia mediática…
El reto de las secuelas es mantener la calidad del precedente. Atendiendo a este principio del espectáculo, en la presidencia de la República se utilizaron todos los recursos disponibles en la producción mediática de la segunda visita de Felipe Calderón a la atribulada plaza de Ciudad Juárez.
Si en la primera visita una madre doliente logró escabullirse para confrontar al panel presidencial, en la secuela se extremaron todas las medidas de seguridad para controlar el contexto: el acceso al recinto, los asistentes, el orden de las intervenciones, el contenido y la intensidad de las participaciones.
En la producción ejecutiva “Todos somos Juárez. Construyamos la ciudad” participaron actores sociales que se comprometieron a reconstruir el tejido social en inocuas mesas de trabajo. Obedeciendo al programa, cuando llegó el momento para atender las demandas sociales, sólo se escucharon halagos al presidente y bendiciones a diestra y siniestra. Atrás a la derecha, en la parte media y enfrente a la izquierda, todos los lugares fueron ocupados por una audiencia exasperantemente favorable.
Las participaciones respetaron el guión establecido, nadie levantó la voz por encima de los decibeles permitidos. Y en ese contexto estrictamente controlado, entre aplausos, plácemes y lisonjas, Felipe Calderón envió su respuesta a la población de Ciudad Juárez que manifestaba su rechazo en las calles.
Lejos de los carteles y las protestas que exigían su renuncia, ignorando deliberadamente la cifra negra de la impunidad y los 2,600 homicidios registrados en el 2009, omitiendo mencionar las constantes violaciones de los derechos humanos por elementos de las fuerzas armadas, Felipe Calderón dispuso la permanencia del ejército y tuvo la osadía de señalar que “siendo honestos” no se pueden esperar cambios inmediatos.
Y la logística se ejecutó a la perfección y la sesión fue un éxito rotundo. La cúpula empresarial en esa frontera calificó el evento como “productivo”, porque se impulsarán inversiones que erradicarán la violencia, la inseguridad y la delincuencia.
Y despacharán dos representaciones de la presidencia en Ciudad Juárez, y cada dos miércoles volverá Felipe Calderón para atender los reclamos disfrazados de ciudadanos previamente adiestrados en la ejecución de plegarias aberrantes.
Y el episodio del asesinato de jóvenes en Lomas de Salvárcar culminará en una serie de farsas espectaculares… que producen una visión alterna de la realidad, para desvanecer el dolor entre las bambalinas y extinguir las voces de protesta en la parafernalia mediática…
domingo, octubre 04, 2009
Imagen y semejanza
En algún lugar del régimen, donde se trazan las tendencias, también se emiten las actitudes y los criterios predominantes; por eso, en todos los bastiones del poder se refleja la imagen del ejecutivo y se reproduce la voluntad oficial…
Una de las atribuciones del poder consiste en construir e instituir la imagen de sus adeptos a semejanza del líder. Cada régimen inicia con un lema que engloba las aspiraciones del proyecto gubernamental, cada sexenio surge un nuevo logotipo para el poder ejecutivo y el criterio del presidente se instituye como el dogma del régimen.
Así fue durante el Priato y así es en el calderonismo; en este régimen con aspiraciones trascendentales, se actualiza la vigencia de la ancestral línea presidencial, se le confiere un carácter inflexible y se impone en todos los niveles del gobierno panista.
La evidencia de esta línea impositiva fue el reciente informe de gobierno en el estado de Baja California, donde se realizó el protocolo instituido por el ejecutivo para la entrega de la glosa del informe en el congreso, y donde el gobernador reflejó la imagen del panismo rampante y reprodujo la voluntad presidencial en un protocolo semejante, en un discurso y un contexto estrictamente controlados y en una secuela de mensajes mediáticos.
La contundencia de la línea es evidente: en la versión bajacaliforniana del informe de gobierno, como vocero del panismo nacional, el gobernador pidió apoyo a las iniciativas del presidente. Y así, en una evidente dualidad, la figura del gobernador se erige con la sumisión a su presidente y con la lealtad incondicional a su partido… no! … las necesidades y aspiraciones de los bajacalifornianos no inciden en ninguno de sus rasgos.
Después de pronunciar el mensaje a panistas distinguidos de la entidad, José Guadalupe Osuna Millán, el gobernador de Baja California, se instaló con su comitiva en un crucero de la ciudad para repartir volantes alusivos a su informe, a su gobierno, y por antonomasia inexorable, a su partido.
Ese baño de pueblo del gobernador fue el ingrediente proselitista que aderezó la fórmula emitida desde Los Pinos, pero también, fue la manifestación de las prioridades del régimen: construir un frente común de incondicionales rumbo a las próximas elecciones para consolidar al panismo en el poder.
La línea presidencial y las prioridades del régimen fueron los fundamentos del informe del gobernador; su discurso fue la manifestación de las inercias del poder, de la sumisión al criterio presidencial, y de la inexistente autonomía de Baja California como estado libre y soberano en un pacto federal que pretende cohesionar a los bastiones del panismo, donde se reproducen, al pie de la letra, la voluntad oficial y la imagen del ejecutivo…
Una de las atribuciones del poder consiste en construir e instituir la imagen de sus adeptos a semejanza del líder. Cada régimen inicia con un lema que engloba las aspiraciones del proyecto gubernamental, cada sexenio surge un nuevo logotipo para el poder ejecutivo y el criterio del presidente se instituye como el dogma del régimen.
Así fue durante el Priato y así es en el calderonismo; en este régimen con aspiraciones trascendentales, se actualiza la vigencia de la ancestral línea presidencial, se le confiere un carácter inflexible y se impone en todos los niveles del gobierno panista.
La evidencia de esta línea impositiva fue el reciente informe de gobierno en el estado de Baja California, donde se realizó el protocolo instituido por el ejecutivo para la entrega de la glosa del informe en el congreso, y donde el gobernador reflejó la imagen del panismo rampante y reprodujo la voluntad presidencial en un protocolo semejante, en un discurso y un contexto estrictamente controlados y en una secuela de mensajes mediáticos.
La contundencia de la línea es evidente: en la versión bajacaliforniana del informe de gobierno, como vocero del panismo nacional, el gobernador pidió apoyo a las iniciativas del presidente. Y así, en una evidente dualidad, la figura del gobernador se erige con la sumisión a su presidente y con la lealtad incondicional a su partido… no! … las necesidades y aspiraciones de los bajacalifornianos no inciden en ninguno de sus rasgos.
Después de pronunciar el mensaje a panistas distinguidos de la entidad, José Guadalupe Osuna Millán, el gobernador de Baja California, se instaló con su comitiva en un crucero de la ciudad para repartir volantes alusivos a su informe, a su gobierno, y por antonomasia inexorable, a su partido.
Ese baño de pueblo del gobernador fue el ingrediente proselitista que aderezó la fórmula emitida desde Los Pinos, pero también, fue la manifestación de las prioridades del régimen: construir un frente común de incondicionales rumbo a las próximas elecciones para consolidar al panismo en el poder.
La línea presidencial y las prioridades del régimen fueron los fundamentos del informe del gobernador; su discurso fue la manifestación de las inercias del poder, de la sumisión al criterio presidencial, y de la inexistente autonomía de Baja California como estado libre y soberano en un pacto federal que pretende cohesionar a los bastiones del panismo, donde se reproducen, al pie de la letra, la voluntad oficial y la imagen del ejecutivo…
domingo, agosto 16, 2009
Retórica y crueldad
En algún lugar del paisaje urbano, en las orillas del progreso y al margen del presupuesto, se materializa el criterio que posterga las promesas y elude los compromisos; por eso, en el yermo del olvido se erigen las incongruencias entre la retórica oficial y la cruel realidad…
Dicen los que saben que el poder se materializa en obras públicas, que la magnitud del trabajo corresponde a la cuantía del erario, y que por eso, la determinación de los proyectos obedece a las prioridades del gobierno.
Las obras y los servicios públicos figuran en el rubro elemental de las responsabilidades del gobierno, en sus tres niveles. Pero el criterio que establece las prioridades de la clase gobernante, de acuerdo con el Manual del Estadista Perfecto, es un concepto ambiguo, oscuro e impreciso.
La elección de los proyectos realizables la determina el criterio del gobernante. Y así, la naturaleza y funcionalidad de las obras públicas refleja las prioridades del gobierno. Por sinécdoque político, se identifica el criterio de los gobernantes por sus obras; por su magnitud y por su permanencia, las obras arquitectónicas se convierten en símbolos de una ciudad y de sus habitantes.
Vgrs: cuando la prioridad en el gobierno es la educación, éste criterio se materializa en la construcción, mantenimiento, reparación y equipamiento de las escuelas; quienes emprenden la edificación de magnos recintos oficiales, serán reconocidos por su empeño en fortalecer el aparato gubernamental; aquellos con visión globalizadora, conectarán a su entidad con el mundo, construyendo y mejorando las vías generales de comunicación; cuando la prioridad del gobierno es embellecer la ciudad, se construirán monumentos, glorietas, puentes; cuando la prioridad de un gobierno es mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, se emprende la titánica labor de extender la cobertura de los servicios públicos, se edifican y se mejoran los centros hospitalarios.
Pero además, la materialización del criterio gubernamental cumple con una función extraordinaria: enfatizar o contradecir el discurso oficial. La edificación de una glorieta o la construcción de una calle, son obras que contradicen el discurso de los gobernantes que proclaman que trabajan por mejorar la calidad de vida de los habitantes; el discurso de quienes se presentan como los adalides de la educación se evapora en escuelas destartaladas, bandalizadas, disfuncionales.
Sí! … Las discrepancias entre el discurso y su materialización suelen ser crueles y deleznables. Las promesas en tiempos de campaña se disuelven durante el mandato, porque difícilmente se concretan; la clase gobernante justifica la incongruencia entre lo prometido y lo realizado con el monto del presupuesto de ingresos, con la corta duración del mandato, por desavenencias con el gobierno federal, etc., etc., etc… pero la realidad es contundente y las obras públicas concretan y exhiben lo que no se dice en el discurso oficial.
Una de tantas evidencias de la contradicción entre el discurso oficial y la realidad sucedió recientemente en Mexicali, ciudad fronteriza y capital del estado mexicano de Baja California: el gobierno municipal emprendió la tarea de repavimentar las principales avenidas de la ciudad, para lo cual, adquirió una archi-recontra-mega-maquina canadiense por una cantidad millonaria (…). Durante meses, la máquina maravillosa del municipio ha trastornado el flujo vehicular dejando a su paso cuasi avenidas en calidad de esperpentos(…) pero el embellecimiento de la ciudad no impidió el fallecimiento de un joven que contrajo la amiba libre en un canal donde festejaba su graduación universitaria.
La discrepancia es inevitable: la cuantía de los recursos destinados a la compra y funcionamiento de una máquina maravillosamente inútil y esplendorosamente innecesaria proyecta el criterio de un gobierno cuya prioridad es el relumbrón (…), ajeno a las necesidades urgentes y apremiantes de su población.
Por ese criterio, las tragedias causadas por fenómenos naturales, siempre flagelan a los sectores marginados de la población, donde se carece de los servicios elementales. En el cinturón que rodea a un Mexicali bello, digno, limpio, verde, moderno y globalizado (…), se encuentran los focos de infección de la ricketsia ricketsi, y todas las mañanas, el gas radón se incorpora al aire respirable en las colonias sin pavimento (…)
La prioridad del gobierno de Baja California es captar inversiones porque el criterio predominante (…) y exige que la administración pública funcione como una mega-gerencia de negocios internacionales, postergando las promesas y eludiendo los compromisos, mientras en el yermo del olvido se erigen las incongruencias entre la retórica oficial y la cruel realidad…
(…) Autocensura por sensatez.
Dicen los que saben que el poder se materializa en obras públicas, que la magnitud del trabajo corresponde a la cuantía del erario, y que por eso, la determinación de los proyectos obedece a las prioridades del gobierno.
Las obras y los servicios públicos figuran en el rubro elemental de las responsabilidades del gobierno, en sus tres niveles. Pero el criterio que establece las prioridades de la clase gobernante, de acuerdo con el Manual del Estadista Perfecto, es un concepto ambiguo, oscuro e impreciso.
La elección de los proyectos realizables la determina el criterio del gobernante. Y así, la naturaleza y funcionalidad de las obras públicas refleja las prioridades del gobierno. Por sinécdoque político, se identifica el criterio de los gobernantes por sus obras; por su magnitud y por su permanencia, las obras arquitectónicas se convierten en símbolos de una ciudad y de sus habitantes.
Vgrs: cuando la prioridad en el gobierno es la educación, éste criterio se materializa en la construcción, mantenimiento, reparación y equipamiento de las escuelas; quienes emprenden la edificación de magnos recintos oficiales, serán reconocidos por su empeño en fortalecer el aparato gubernamental; aquellos con visión globalizadora, conectarán a su entidad con el mundo, construyendo y mejorando las vías generales de comunicación; cuando la prioridad del gobierno es embellecer la ciudad, se construirán monumentos, glorietas, puentes; cuando la prioridad de un gobierno es mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, se emprende la titánica labor de extender la cobertura de los servicios públicos, se edifican y se mejoran los centros hospitalarios.
Pero además, la materialización del criterio gubernamental cumple con una función extraordinaria: enfatizar o contradecir el discurso oficial. La edificación de una glorieta o la construcción de una calle, son obras que contradicen el discurso de los gobernantes que proclaman que trabajan por mejorar la calidad de vida de los habitantes; el discurso de quienes se presentan como los adalides de la educación se evapora en escuelas destartaladas, bandalizadas, disfuncionales.
Sí! … Las discrepancias entre el discurso y su materialización suelen ser crueles y deleznables. Las promesas en tiempos de campaña se disuelven durante el mandato, porque difícilmente se concretan; la clase gobernante justifica la incongruencia entre lo prometido y lo realizado con el monto del presupuesto de ingresos, con la corta duración del mandato, por desavenencias con el gobierno federal, etc., etc., etc… pero la realidad es contundente y las obras públicas concretan y exhiben lo que no se dice en el discurso oficial.
Una de tantas evidencias de la contradicción entre el discurso oficial y la realidad sucedió recientemente en Mexicali, ciudad fronteriza y capital del estado mexicano de Baja California: el gobierno municipal emprendió la tarea de repavimentar las principales avenidas de la ciudad, para lo cual, adquirió una archi-recontra-mega-maquina canadiense por una cantidad millonaria (…). Durante meses, la máquina maravillosa del municipio ha trastornado el flujo vehicular dejando a su paso cuasi avenidas en calidad de esperpentos(…) pero el embellecimiento de la ciudad no impidió el fallecimiento de un joven que contrajo la amiba libre en un canal donde festejaba su graduación universitaria.
La discrepancia es inevitable: la cuantía de los recursos destinados a la compra y funcionamiento de una máquina maravillosamente inútil y esplendorosamente innecesaria proyecta el criterio de un gobierno cuya prioridad es el relumbrón (…), ajeno a las necesidades urgentes y apremiantes de su población.
Por ese criterio, las tragedias causadas por fenómenos naturales, siempre flagelan a los sectores marginados de la población, donde se carece de los servicios elementales. En el cinturón que rodea a un Mexicali bello, digno, limpio, verde, moderno y globalizado (…), se encuentran los focos de infección de la ricketsia ricketsi, y todas las mañanas, el gas radón se incorpora al aire respirable en las colonias sin pavimento (…)
La prioridad del gobierno de Baja California es captar inversiones porque el criterio predominante (…) y exige que la administración pública funcione como una mega-gerencia de negocios internacionales, postergando las promesas y eludiendo los compromisos, mientras en el yermo del olvido se erigen las incongruencias entre la retórica oficial y la cruel realidad…
(…) Autocensura por sensatez.
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