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domingo, agosto 12, 2012

Los ecos de la gloria


En algún lugar del triunfalismo, los artificios extienden el esplendor de las victorias fugaces  para iluminar los oscuros rincones de la mediocridad; entre los ecos festivos se atenúan los tonos derrotistas porque la esperanza de muchos se concentra en la gloria de pocos…   



            La tradición olímpica se reanudó en el auge de la Modernidad cuando las aspiraciones de la humanidad se elevaron a alturas épicas; en aquel entonces, la construcción de un mundo mejor se creía posible y el proyecto de la Modernidad extendería  las bondades de la ciencia a todos los rincones del planeta procurando el bienestar y la prosperidad universales.



Pero mientras se fortalecía la utopía del progreso universal se agudizaron los nacionalismos y se produjo una fusión inesperada que amalgamó al fervor patriótico y a los ideales de excelencia en las versiones modernas de los juegos olímpicos. Durante el ascenso del III Reich se inauguró la tradición alterna de los juegos olímpicos y el usufructo del estadio olímpico para exhibir y ostentar la superioridad de una nación a través de sus campeones. Y  la competencia entre las naciones adquirió la contundencia de los conflictos bélicos porque la victoria de una nación en el medallero olímpico reflejaba el éxito de las políticas públicas  y el nivel del bienestar que ese estado procuraba a sus habitantes.  Así fue en los años de la Guerra Fría cuando las rivalidades entre el bloque socialista y el mundo occidental se dirimieron pacíficamente en la contienda olímpica por el primer lugar en el medallero.  En esta perspectiva, México ha figurado modestamente en el medallero olímpico entre los países del subdesarrollo y no ha logrado remontar posiciones desde los juegos olímpicos de México en 1968, evidencia incuestionable de la ineficiencia de las políticas públicas y de la impericia del estado como benefactor social y promotor de la cultura deportiva.



Después de la desintegración de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, en medio de una crisis que erosiona la grandeza del imperio capitalista, el poderío de los estados nacionales se tambalea ante los consorcios del mercado; hoy por hoy, los juegos olímpicos son el escaparate de un mundo configurado por el lucro que reflejan el ocaso de una época y el advenimiento de nuevos paradigmas cuando ascienden al pódium campeones forjados en países pequeños que triunfaron sobre las carencias en economías endebles y que derrotaron las inequidades imperantes en regímenes anacrónicos. Al margen de los nacionalismos y de los patrocinios,  el triunfo olímpico debe entenderse como el galardón al esfuerzo personal de una casta de soñadores que perseveran y enfrentan todo tipo de adversidades. 



Y en este marco de referencia, México mantiene su modestísima posición en el medallero gracias al bajo rendimiento de la vetusta estructura gubernamental encargada del deporte. La medalla de oro en el futbol varonil fue la única presea dorada de México en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, la gana un equipo de deportistas formados fuera del olimpismo mexicano pero  los ecos de esa victoria deberán repetirse incesantemente para acallar los graves tonos del fracaso de las instituciones que burocratizan el deporte y en el jolgorio  nacional se disimularán los estertores de un estado fallido. Lamentablemente, el deporte en México no es una prestación social otorgada al pueblo por el estado porque es el privilegio de una minoría y el resultado incuestionable del apoyo incondicional que los padres prodigan a sus futuros campeones  pero el fulgor del oro olímpico iluminará los oscuros rincones de la mediocridad y entre los ecos festivos se atenuarán los tonos derrotistas porque la esperanza de muchos se concentra en la gloria de pocos…  

domingo, febrero 05, 2012

El origen de la tragedia

En algún lugar del discurso, detrás de las palabras triunfalistas que pregonan mil y un bondades, entre las líneas de una farsa, yace el argumento de una tragedia…

El jueves 2 de Febrero, Felipe Calderón viajó a la Sierra Tarahumara portando la gorra de jefe de las Fuerzas Armadas, descargó un helicóptero con víveres y garrafones de agua, y ordenó al Ejército y la Marina surtir a las comunidades necesitadas.En un despliegue espectacular de recursos se implementó un plan de emergencia: la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) repartirá en total 110 toneladas de alimentos y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), anuncia que promoverá, a través del Fondo Nacional para las Artesanías (Fonart), la compra de artesanía rarámuri.

Pero ésta, como todas emergencias, pretende resolver en unos días los problemas que se ha desatendido por años. La tragedia tarahumara se origina en la indiferencia institucional, cuyos estragos se perciben en los sectores vulnerables, en las comunidades marginadas que han sido excluidas en las políticas públicas. La catastrófica situación en que se subsisten los rarámuris es el resultado de la insensibilidad gubernamental: en el transcurso del sexenio, 20 mil rarámuris fueron dados de baja del padrón de Oportunidades, el programa asistencial más importante del país, como castigo por haber incumplido reglas de operación, porque no acudían a escuelas o centros de salud, los que que les quedan a jornadas enteras de caminatas. Este año, el gobierno actual del Estado de Chihuahua, redujo en 24% el presupuesto de la oficina que se encarga de canalizar los apoyos gubernamentales a los indígenas rarámuris, pimas y guarojíos serranos. Como consecuencia, los hospitales en la Sierra Tarahumara registran un incremento de padecimientos en niños causados por desnutrición severa, la sequia provocó la primera epidemia de hepatitis en un albergue infantil y ya se detectaron brotes de sarna por la falta de higiene. En un acto de contrición multitudinario, la generosidad expiará la culpa social y las acciones de gobierno se divulgarán por los cuatro vientos pero el origen de la tragedia permanecerá latente.

La desolación es el paisaje que aflige al territorio nacional, en la sierra, en el valle o en la ciudad, existe un sector de mexicanos que no conocen las bondades del Estado ni la compasión de sus compatriotas. El número de mexicanos ignorados por los programas asistenciales y las políticas públicas crece y crece y es una cifra lacerante que se pretende maquillar con las categorías de la miseria. La desesperanza es una de tantos motivos que no aparecen en los discursos oficiales, que se encubren detrás de las palabras triunfalistas que pregonan mil y un bondades, pero entre las líneas de una farsa, yace el argumento de una tragedia…

lunes, enero 03, 2011

Ejercicio de conciencia

“Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.”
José Saramago

En algún lugar de la noche, en el primer minuto del primer día del año nuevo se hilvana el destino con el mismo material con el que se tejen los sueños; por eso, ante la página en blanco del porvenir, las primeras líneas escritas compendian los propósitos y los anhelos…

El tránsito del pasado hacia el futuro es un desplazamiento fugaz que suscita sentimientos encontrados porque el final de los ciclos provoca la recapitulación del pasado inmediato y en el inicio de un nuevo plazo surgen las visiones del porvenir concentradas en deseos y propósitos.

Y ahora, en los albores del penúltimo año del sexenio este desplazamiento es inevitable y la ponderación inexorable. No obstante, este ejercicio de conciencia se distorsiona cuando se realiza en el inframundo de la política: la clase gobernante se obstina en conservar el poder y perseguir sus sueños guajiros, mientras en la oposición cauterizan las derrotas del pasado.

En retrospectiva: la cruzada calderonista contra el crimen organizado ha sido el fracaso irremediable del régimen que ha desencadenado el temor y la fragilidad del tejido social. El necio de afán de continuar con esta guerra sin cuartel produjo la primera incongruencia del 2011: solicitar la participación de la sociedad civil en el combate a la delincuencia organizada.

Y en la perspectiva panista, el poder como prioridad se ha determinado eludiendo el canon de la lógica y los preceptos de su moralina; creen que pueden cruzar el pantano sin manchar las plumas de su pendón y están dispuestos a mancillar su ideario con la fatal decisión de conformar alianzas con la izquierda que alguna vez aborrecieron.

Sí!... en todos los partidos y en todas las corrientes políticas el triunfo indiscutible en la elección presidencial del 2012 es la única prioridad y el propósito que moverá todos los engranes de sus mecanismos. Ese será el motivo siniestro y oculto de los próximos escándalos mediáticos, de conflictos violentos y eventos descabellados. Y si aplicásemos esta prioridad al pasado inmediato, tal vez, podríamos explicar lo aparentemente inexplicable, como la misteriosa desaparición y aparición de Diego Fernández de Cevallos.

Y no!... No es saludable ni recomendable aceptar las versiones oficiales de la realidad. Por eso, ante el inminente bombardeo de necedades, aberraciones y falacias, en el extremo opuesto del poder y como ciudadanos racionales de la República del Absurdo, es preciso ejercitar el músculo atrofiado de la crítica para mantener intacto el pensamiento, para hilvanar el porvenir con el mismo material con el que se tejen los sueños y escribir las primeras líneas del año nuevo con los propósitos y los anhelos… humana y éticamente posibles…

domingo, julio 18, 2010

Daño colateral

En algún lugar del desconcierto, cuando el mensaje de la violencia se propaga en ondas expansivas, los efectos se agudizan en las estructuras deterioradas, y entonces, en una secuela incontenible: se derrumban los argumentos fallidos y aparecen los vicios ocultos…

Una de las prioridades de los atentados terroristas es la divulgación del miedo, y en una de las paradojas de la modernidad, la propagación del pánico se realiza a través de las incesantes notas informativas de los medios de comunicación masiva.

El atentado contra policías federales en Ciudad Juárez y el enfrentamiento entre el ejército y un comando del crimen organizado en Nuevo León emiten un mensaje que confronta a la fuerza pública; y la divulgación de los acontecimientos propicia un ambiente de indefensión que enfatiza la vulnerabilidad de la población civil.

Pero además, en este clima de violencia se producen daños colaterales. Con la difusión del atentado del crimen organizado se exhibieron también: el pánico que ha cundido en el calderonismo, la impericia y descoordinación de las autoridades y las inconsistencias en el manejo de la información.

La designación de un servidor incondicional en la Secretaría de Gobernación emite señales del pánico de Felipe Calderón, cuyo mandato pasará a la historia como el gran fiasco de la democracia.

Los enfrentamientos entre delincuentes y elementos del Ejército Mexicano en Nuevo Laredo, confrontaron también a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y a la Secretaría de Gobernación: cada dependencia emitió su propia versión de los hechos y en sus declaraciones cayeron en evidentes contradicciones.

El atentado en Ciudad Juárez exhibe la impericia en las investigaciones: en las primeras notas informativas la PGR no pudo establecer si el ataque se produjo con un coche bomba o con granadas de fragmentación. Dos días después, los peritos de la dependencia aún no determinaban cómo se perpetró el atentado: si el carro se desplazó hacia el convoy de policías federales, si se encontraba estacionado o si alguien lo conducía.

Al respecto, Francisco Blake Mora, el flamante relevo en la Secretaría de Gobernación, condenó la alevosía y la ventaja de los perpetradores del ataque a las fuerzas federales, y en el estricto cumplimiento de su deber, continúa repitiendo, al pie de la letra, el mismo discurso que le fue encomendado para defender lo indefendible, insistiendo en la implementación de una estrategia fallida en una cruzada que ha debilitado al calderonismo.

Cuando predomina el desconcierto y decepción, el nuevo secretario considera que la prioridad nacional se ubica en Reynosa, debido a la devastación por las inundaciones y los posibles desbordamientos.

Y así, los daños colaterales de la violencia y la devastación climatológica vulneran, aún más, a un régimen sustentado en una guerra sin cuartel, pero también sin rumbo ni estrategia; el calderonismo se legitimó en la “felipada”, esa cruzada contra el crimen organizado que ha rebasado la frontera de la crueldad para esparcir la zozobra bajo la bandera del terror.

En un sexenio cuya única prioridad ha sido conservar el poder, y por los efectos irreversibles de la Ley de las Causas y los Efectos, la ausencia de liderazgo y el vacío de autoridad provocaron una secuela incontenible en la que se derrumban los argumentos fallidos y aparecen los vicios ocultos…

domingo, abril 25, 2010

Relatividad mexicana

“Hay dos cosas infinitas:
el universo y la estupidez humana.
Y del universo no estoy seguro”.
Albert Einstein


En algún lugar del planeta, la naturaleza hace una excepción y no se aplican las leyes universales de la física; en ese recoveco terrestre, el tiempo y el espacio son relativos y la insensatez se expande a la velocidad de la luz: debido a esa fantástica condición, ahí, todas las quimeras son posibles…

Desafiando todas las leyes de la cordura, los legisladores mexicanos se disponen a refutar una tesis ancestral que postula la imposibilidad de filosofar en situación de indigencia: por una mayoría estratosférica, el Senado aprobó la ley para la creación de la Agencia Aeroespacial Mexicana AEXA (que debería ser MASA: la versión mexicana de NASA), un organismo público descentralizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cuya función principal será formular las líneas generales de la Política Espacial de México así como el Programa Nacional de Actividades Espaciales.

El presupuesto inicial de 10 millones de dólares deberá ser suficiente para la elaboración de planes y programas y para la edificación del aparato burocrático que sustentará el funcionamiento de AEXA. Según el proyecto, en una década habrá resultados tangibles: una plataforma de lanzamientos en las costas de Yucatán y el centro de comunicaciones en Tulancingo.

Y así, la visión de los legisladores se extiende más allá del firmamento: eludieron los estragos de la pobreza galopante en el relieve mexicano, ignoraron el peso molecular del rezago educativo. La audacia de los legisladores es un factor imponderable cuyo propósito es impresionar a los ingenuos. No obstante, cuando la fuerza gravitacional provoca un aterrizaje forzoso se restablece la conexión entre las neuronas. Y es entonces cuando se determina la magnitud de esta aberración.

Sí! … Este decreto confirma que es posible emprender la conquista del espacio exterior, porque México estará presente en cada uno de los componentes, tornillos, conductores y tuercas que se maquilen para las agencias extranjeras que construirán las naves, satélites y cohetes que surcarán el espacio infinito.

Sin el respaldo educativo, sin tecnología nacional ni científicos mexicanos, AEXA sólo será una productora de insumos, una prestadora de servicios aeroespaciales. Tal vez, la creación de AEXA responde a necesidades de agencias espaciales extranjeras que requieren minimizar costos.

La posibilidad de enviar una nave espacial fabricada en México, tripulada por mexicanos en una misión coordinada e implementada en instalaciones mexicanas, es poco más que un sueño guajiro elevado a la enésima potencia.

Sólo en un arranque maniaco de inspiración es posible imaginar un mensaje como éste:

Sí!... La participación de México en la carrera espacial es un desliz fantasioso en un discurso desorbitado, porque en el recinto legislativo el tiempo y el espacio son relativos, la insensatez se expande a la velocidad de la luz y debido a esa condición excepcional, políticamente, todas las quimeras son posibles…

sábado, abril 24, 2010

Generación XXL

En algún lugar vital, en el núcleo de la personalidad, se configuran las actitudes y los ideales; y es justamente ahí, sobre el horizonte de las expectativas, donde se inscribe el canon social y se condiciona la conducta…

Desde la oscuridad de los tiempos, desde el amanecer de la humanidad, el entorno ha determinado el paradigma y ha modelado a los próceres en cada periodo histórico. Cuando la Modernidad implantó el paradigma de la industrialización como el único sendero hacia el progreso, se transformaron los códigos de conducta y el trabajo se erigió como el móvil en la sociedad de consumo.

El trabajo se ha diversificado y en la sociedad de mercado los estándares reflejan exclusivamente el poder adquisitivo. Debido a la incursión de los padres en el ámbito profesional, el tiempo destinado a la comida en familia se desvanece entre las distancias, los horarios, las prisas y las exigencias del trabajo.

Con la modernidad, la comida rápida y el entretenimiento incursionaron en la vida cotidiana; las comodidades generadas por la tecnología avanzada y el impacto de las telecomunicaciones produjeron un nuevo sedentarismo. Los niños y adolescentes crecen dentro de un hogar erigido como perímetro de seguridad, exploran el mundo navegando en la Red y conocen la realidad circundante por los videos en una página de colaboración multitudinaria. La televisión es la compañera insustituible en la infancia.

La generación (extra-extra-grande) es el reflejo de nuevos hábitos: la ingesta diaria de porciones desmesuradas de comida rápida, la expectación pasiva ante un monitor y los juegos reducidos a un dispositivo de video. Pero además, la generación XXL soporta un presente matizado por la discriminación en un entorno donde la flacura exacerbada es sinónimo de belleza y, además, se enfrenta a un porvenir diagnosticado como degenerativo.

La formación de individuos sanos, plenos y felices, exige cambios drásticos en el estilo de vida de niños y adultos, de padres y maestros. La comida chatarra y el sedentarismo, como pautas arraigadas y extendidas de conducta, no se modificarán por un decreto o una reforma, mucho menos por el cabildeo de los legisladores.

Recientemente, los senadores analizaron las reformas a la Ley Sanitaria, a la Ley de Educación y a la Ley para la Protección de Niños y Adolescentes, como respuesta a la obesidad, al sobrepeso y a los trastornos alimenticios que predominan en la población. Sin embargo, los legisladores han encontrado todos los obstáculos posibles para la implementación de una idiosincrasia que pondere la salud y el bienestar social.

Los senadores argumentan que “no se puede obligar a las escuelas a impartir media hora diaria de actividad física porque la gran mayoría de los planteles carecen de espacios para la práctica del deporte”. Y para cerrar el círculo de las contrariedades, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) planteó que no existen las condiciones de infraestructura, ni el número suficiente de maestros ni el tiempo adecuado para que se cumpla esta reforma, que consideran autoritaria.


Los hábitos se generan por la repetición deliberada y frecuente; los hábitos perniciosos sólo sucumbirán cuando se recuperen las prácticas que han caído en desuso: el cuidado de la alimentación en el hogar, la dosificación del tiempo dedicado al ocio cibernético, los juegos que involucran actividad física.

Para recuperar la salud y la integridad física será necesario navegar contra la corriente y superar los obstáculos en un régimen insuficiente e ineficiente, además, será preciso resistir los embates del mercado y de los arquetipos de una felicidad sustentada en las comodidades y el ocio, para reconfigurar el canon social y modificar la conducta…

domingo, abril 11, 2010

Gentilicios y terruños

“el edificio social, con toda su complejidad,
no pasa de ser un castillo de naipes,
sólido sólo en apariencia”
La balsa de piedra
José Saramago


En algún lugar circunstancial donde se fincan los contubernios, en el momento exacto entre el error y el desastre, en un desliz de la ética y la cordura, se traza el desplazamiento inexorable de la fortuna al infortunio…

El domingo 4 de abril, la ciudad de Mexicali, en la península de Baja California, México, fue sacudida por un terremoto de 7.2 grados en la escala de Richter; desde entonces se han registrado casi tres mil replicas de intensidad fluctuante.

La magnitud de los daños y las secuelas del desastre se condensan en un rubro esquivo; hoy por hoy: son 25,000 los damnificados en el Valle de Mexicali, 4 canales de riego destruidos, 60,000 hectáreas cultivadas inundadas por la emanación de agua bermeja y azufrosa; en la ciudad son evidentes los estragos causados por el terremoto en edificios e instalaciones públicos (hospitales, escuelas, oficinas) más una cifra en ascenso de viviendas inhabitables (1).

Como suele suceder, los siniestros naturales superan las ficciones más estrafalarias y desencadenan una reacción humana expansiva. La incesante actividad sísmica, la tenue separación de la península, el desconcierto y la impericia incrustados en la política, ubican a los bajacalifornianos en el preludio de una parábola de largo aliento.

Pero en el plano de la realidad, y en cuestión de gentilicios y terruños, es imperativo declarar que el contenido siempre es mayor que el continente: la solidaridad de los mexicalenses supera la grandeza de su territorio, Mexicali es mucho más que un perímetro urbano en el relieve desértico.

La generosidad espontánea de los mexicalenses está aliviando los perjuicios del siniestro a pesar de la cruel indiferencia de la mediocracia que ha relegado el evento a una escueta nota informativa. La cobertura del terremoto, sus replicas y sus secuelas es también un producto mediático susceptible a los mecanismos del mercado, a los procedimientos de exclusión y control sobre el discurso social y a la censura discriminada.

Una noticia sin elementos grotescos ni tintes sangrientos, un recuento de daños sin pérdidas humanas ni duelos, las evidencias de una intrincada red de complicidades, corresponde a un evento que no cumple los requerimientos del sensacionalismo mediático que abandonará rápidamente los titulares.




No obstante, los escenarios de la devastación, tanto en el valle como en la ciudad, se han divulgado en las redes sociales, en un sendero alterno a la transmisión mediática. Ahí, en un entorno ubicuo socialmente compartido es posible atestiguar los estragos del olvido institucional a la infraestructura del valle del Mexicali, el contubernio que legalizó la construcción deficiente y la venta fraudulenta de viviendas, la despótica indiferencia a los planes de desarrollo urbano y a los dictámenes geológicos de la región.

La siniestra ecuación del gobierno y los negocios, la factorización monetaria de las prioridades sociales, la anulación sistemática de los dictámenes científicos, la carencia de ética elevada a la enésima potencia, produjeron en un santiamén, la fatal conversión de habitantes en damnificados, del producto en pérdidas, de la confianza en desconsuelo.

Grietas maximizadas en huecos, cimientos volátiles, castillos de aire, paredes inclinadas, techos inestables: son el resultado de prácticas fraudulentas e inmorales en la edificación de fraccionamientos. Canales de riego destrozados, parcelas cultivadas inundadas por aguas bermejas azufrosas que brotaron del subsuelo, el resquebrajamiento de la superficie: exhiben todos los años y regímenes del olvido oficial.

Entre los escombros, el quebranto y la zozobra, la única certeza reside en la insensibilidad de un régimen concentrado en las negociaciones de alto nivel; el gobierno del estado es una sucursal de la mega agencia federal de contratos y concesiones donde la altura de miras impide percibir las prioridades de la población.

A una semana del terremoto más intenso en la historia de Baja California, entre replicas incesantes, se confirma la endeble naturaleza de las estructuras sociales y políticas, en contraste con la incólume condición del mercado.

Sí!… este puede ser el argumento de una próxima ficción que relate los efectos de un olvido oficial deliberado, que describa el proceso en que la indiferencia premeditada de los gobernantes provoca un estado excepcional de impericia e inutilidad tan exasperante que el rescate humanitario de una potencia extranjera sea la única solución posible.

Es altamente improbable… lo sé; pero sé también que desde hace siglos la espada de Damocles pende sobre la cabeza de los gobernantes, justos o corruptos. Y me queda claro que el uso inmoral del poder es una condición oscilante que depende de contubernios y de la invención de pretextos y evasivas, porque en el momento exacto entre el error y el desastre, en un desliz de la ética y la cordura, se trazó el desplazamiento inexorable de la fortuna al infortunio…

(1) Méndez, R. (2010). 25 mil afectados dejó el sismo en Mexicali. El Universal. (Miércoles 7 de abril del 2010). Recuperado el 10 de abril, de http://www.eluniversal.com.mx/estados/75428.html

domingo, enero 31, 2010

La cuadratura del círculo

En algún lugar de la prosperidad, cuando se diseñaron las aristas del planeta, el entorno del mercado absorbió todas las manifestaciones de la vida, y desde entonces, la curvatura del horizonte se diluye inexorablemente en la cuadratura de un criterio materializante…

Desde el ocaso de la modernidad, el devenir histórico de la especie humana ha sido un largo y sinuoso camino hacia la deshumanización. Hoy por hoy, la oferta y la demanda son las leyes universales que rigen al mundo porque desplazaron y sustituyeron a la leyes que alguna explicaron la compleja condición de la especie humana.

El índice de precios y cotizaciones destrozó la palanca con que Arquímedes movía al mundo; el filo de la espada de Damocles se disolvió ante la discrecionalidad con que se procura la justicia; la divina proporción que demostraba la esencia estética de todo lo existente sufrió una vulgar factorización cuando se convirtió a una escala monetaria.

Ahora, el único elemento que confiere poder, y todos los privilegios implícitos, es el dinero; el único entorno donde es posible subsistir es el mercado. Todos los derechos que alguna vez se idealizaron, como la igualdad, la fraternidad y la felicidad, se atenúan hasta extinguirse en la frialdad de un encuadre financiero; los atributos que alguna nos humanizaron sucumbieron ante la ostentación como arquetipo del éxito.

El poder adquisitivo doblega normas y principios. La evidencia del nefasto influjo, es la serie de errores y contradicciones en la investigación del incidente en el que resultó herido el futbolista Salvador Cabañas. El esquivo factor que obstaculiza la procuración de la justicia deambula en las altas esferas de la farándula, donde es posible eludir cualquier reglamento y disposición oficial. El presunto agresor tenía siete identidades diferentes todas ellas oficiales y válidas, como lo demuestran siete pasaportes debidamente expedidos por la Secretaría de Relaciones Exteriores, siete credenciales de elector emitidas por la Instituto Federal Electoral, siete CURP (Clave única de registro poblacional) debidamente otorgadas por la Secretaría de Gobernación.

El criterio mercantil también ha impregnado las políticas públicas: la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol) propuso incorporar al mercado oficial los productos de procedencia ilícita: que la mercancía “pirata” incautada por la Procuraduría General de la República (PGR) sea vendida en cinco y diez pesos en las zonas de marginación donde reside el espectro de la miseria. De esta forma, el combate a la pobreza se realizará en el mercado donde el hambre se atenuará con un par de zapatos de diez pesos.

Me queda claro que la justicia y el bienestar son privilegios del estrato dominante en la sociedad de consumo, de la élite que diseño las aristas del planeta y erigió el entorno del mercado absorbiendo todas las manifestaciones de la vida, y que desde entonces, la curvatura del horizonte humano se diluye inexorablemente en la cuadratura de un criterio materializante…

domingo, enero 24, 2010

Aquí, allá y en todas partes

En algún lugar catastrófico, entre las ruinas y el caos yacen los motivos de la tragedia, y entre los claroscuros de la supervivencia deambulan los contrastes de la condición humana…

La magnitud de la devastación provocada por el terremoto en Haití es un dolor expansivo; conforme transcurren los días, el duelo y la desesperanza se incrementan exponencialmente: al día de hoy, el saldo fatal asciende a 150 mil decesos confirmados en Puerto Príncipe, 70 mil cadáveres sepultados en fosas comunes, 400 mil huérfanos, millón y medio de damnificados y un exilio masivo a República Dominicana.

Después de la catástrofe llegaron los corresponsales y la cobertura mediática global, los efectivos militares de la ONU y las fuerzas armadas de EUA. Las donaciones de organismos no gubernamentales y la ayuda humanitaria arribaron después. Y como suele suceder en todas las tragedias, entre los escombros y en la anarquía, surgieron las manifestaciones contrastantes de la condición humana: ante la solidaridad y el altruismo de algunos se contrapuso el egoísmo y la maldad de otros.

En circunstancias de indigencia, como las que privan en Haití, se reactivan aquellos instintos que permanecieron sojuzgados por la razón: la sobrevivencia es un imperativo que destroza todos los convencionalismos y el egoísmo se expande. No obstante, la carga genética de la especie humana también incluye los genes del altruismo; la generosidad es el único remedio contra la violencia y la maldad.

Hoy por hoy, las vicisitudes de la tragedia conmueven a todo aquel que conserve una pisca de sensibilidad para celebrar el triunfo del espíritu humano. Muchas voces se han unido para cantar la esperanza en un horizonte siniestro, pero es preciso advertir el preámbulo de la tragedia.

La Española, es la isla que comparten Haití y la República Dominicana y está ubicada en una región sismológicamente activa que ha experimentado terremotos significativos y devastadores en el pasado cuyo origen es la falla Enriquillo (1). Además, en la historia de Haití sobresalen los genocidios perpetrados por Roger Lafontan y dictadores de la talla de Jean-Claude Duvalier, quien nombró comandante en jefe del ejército al brujo Zacharie Delva con la encomienda de instaurar el vudú como religión oficial cuya observancia era vigilada por una policía esotérica conocida como Tonton Macoutes (2).

Haití se erige en una región geológicamente castigada como una nación históricamente flagelada por regímenes despóticos y el fanatismo. Un deleznable porcentaje de las pérdidas que hoy asolan a sus habitantes tiene su origen en la corrupción trepidatoria y consuetudinaria que impregna las políticas públicas.

Las ciudades en zonas sísmicas deberían erigirse atendiendo a la naturaleza del subsuelo para minimizar las pérdidas humanas, de tal forma que la reconstrucción de las vidas y de la ciudad sea menos dolorosa. Pero cuando el gobierno de un país, o de una ciudad, se asume como una empresa, como una macro agencia de negocios cuyos beneficios se concentran en una élite, no hay estudios ni análisis, ni planeaciones ni pronósticos, lo suficientemente convincentes para modificar la agenda de las políticas públicas.

Allá, en Haití está el ejemplo superlativo. Pero alrededor del mundo existen muchos ejemplos de diversas intensidades cuyas consecuencias también podrían ponderarse con la escala de Mercalli. Uno de esos ejemplos es reciente: por los efectos de uno de tantos frentes fríos que se pronostican este invierno, se registraron lluvias y tormentas inusitadas en la ciudad de Mexicali, en el estado fronterizo de Baja California.

Como consecuencia de la inclemente precipitación, y muy lejos de los imponentes puentes viales recientemente construidos, varias colonias quedaron incomunicadas en el poniente de la ciudad donde los asentamientos irregulares se cubrieron de agua y lodo. Las lluvias destrozaron calles pavimentadas y Mexicali se transfiguró, literalmente, en Bachilandia (3).

Estos lamentables ejemplos seguirán registrándose mientras las verdaderas prioridades se excluyan de la agenda gubernamental, mientras el bienestar de la población marginal y los servicios elementales se posterguen ante proyectos espectaculares, mientras el ornato sea el criterio para la realización de la obra pública.

Aquí, allá y en todas partes, las inclemencias de la naturaleza suelen causar tragedias y desastres en los sectores menos favorecidos, en las zonas marginadas donde deambula el olvido institucional; por eso, debajo de las ruinas de una catástrofe yacen los motivos de la tragedia, y entre los claroscuros de la supervivencia deambulan los contrastes de la condición humana…


(1) Paul Mann y su equipo presentaron en 2006 una evaluación de riesgo en la falla de “Enriquillo”, y en la 18ª Conferencia Geológica del Caribe en marzo de 2008. En José María Pérez Gay. Haití: el mal y la desdicha. La Jornada. Domingo 24 de Enero del 2010. http://www.jornada.unam.mx/2010/01/24/index.php?section=opinion&article=013a1pol
(2) José María Pérez Gay. Haití: el mal y la desdicha. La Jornada. Domingo 24 de Enero del 2010. http://www.jornada.unam.mx/2010/01/24/index.php?section=opinion&article=013a1pol
(3) En la primera plana del diario La Crónica de Baja California del viernes 22 de enero del 2010 sobresale la fotografía de un automóvil que cayó al derrumbarse la calle donde circulaba.
http://www.lacronica.com/EdicionDigital/EdicionImpresa.aspx?Fecha=2010/1/22

domingo, diciembre 13, 2009

Dimensión y paradoja

En algún lugar de la estadística, donde la realidad se desplaza de las cimas a las depresiones en una campana de Gauss, la desventura se traduce en porcentajes, las carencias se distribuyen en rangos; pero esa conversión no pondera los niveles de la demagogia, ni los grados de la indefensión…

Dicen los que saben que la contundencia de las cifras reside en los parámetros, porque las ponderaciones dependen de los rangos de la interpretación, y que por eso, el manejo pernicioso de los números produce cantidades discrepantes con la realidad.

Una de las cifras más esquivas en la administración pública es el número de los habitantes que sobreviven en la pobreza. La cifra negra de la miseria suele eludirse en un cuadro sinóptico de los niveles de la pobreza, en la clasificación de las carencias. En petulantes categorías, la pobreza se identifica con el nivel de ingresos, con la ausencia de propiedades, con la carencia de los satisfactores vitales; sin embargo, esa fría clasificación no se considera el grado de la desesperanza, las expresiones de los vicios y la imperiosa necesidad de eludir la cruel realidad.

Recientemente, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), realizó cambios sustanciales en la metodología para la medición de la pobreza; las modificaciones produjeron una reducción insólita y se borraron de la sumatoria tres y medio millones de mexicanos en condición de pobreza.

Atendiendo al criterio establecido en la Ley de Desarrollo Social, se añaden a los parámetros de la pobreza una serie de indicadores relacionados con el acceso a la seguridad social. La nueva metodología establece una medición multidimensional, y ahora, la pobreza se desplaza por debajo de los 64 pesos de ingreso diario y se manifiesta en la carencia de alguno de los derechos sociales: acceso a la salud, educación, espacio en la vivienda, seguridad social.

La ponderación multidimensional pretendía diversificar los rangos de la pobreza para eludir la cifra catastrófica de las políticas públicas, el efecto inmediato fue la reducción del padrón de la pobreza; no obstante, la aplicación de los factores y las dimensiones produjo una paradoja espontánea y se incrementó el indeseable nivel paupérrimo del jodidismo.

La perspectiva multidimensional refleja una magnitud inesperada de la pobreza, la cáustica desigualdad en los niveles del bienestar social y exhibe el fracaso del asistencialismo. El programa Oportunidades es un soberano fracaso, porque no ha aliviado el flagelo de la miseria.

La crueldad de esta paradoja estriba en que la pobreza no es una prioridad en las políticas públicas: las carencias y la indefensión sólo son el argumento principal del discurso proselitista. Los pobres existen para el régimen únicamente en tiempos electorales.

La pobreza continuará expandiéndose en un régimen donde predomina la ausencia de sensibilidad social, que traduce la desventura en porcentajes, que distribuye las carencias en rangos, que elude los niveles de la demagogia y los grados de la indefensión…

domingo, junio 14, 2009

Proyecto changarro

En algún lugar de un fluido incomprensible, cuando la presión de la realidad es contundente, emergen a la superficie los cimientos perversos que yacían en el fondo…

Dicen los que saben que Pascal descifró un principio universal, que las leyes de la hidrostática tienen vigencia en todas las esferas de la vida social, y que por eso, la presión de la última gota desborda cualquier superficie.

El trágico incendio en una guardería en Hermosillo Sonora, es una gota más en el inmenso mar de la impunidad: la identificación de los responsables y la aplicación de la ley se enturbian por las peroratas vacías y pretextos absurdos. Pero la opinión pública es un recipiente indeformable y finito; esta gota también ha colmado el vaso del hartazgo.

El lamentable siniestro que ha cobrado la vida de 46 infantes, exhibe la dualidad del lenguaje político: los requerimientos de las madres trabajadoras ascienden al rubro de las prioridades en las promesas de campaña, pero una vez que ha concluido el proselitismo, las madres trabajadoras deben acudir a guarderías y estancias erigidas de improviso en instalaciones deficientes.

La changarrización de las guarderías, como proyecto gubernamental, es la evidencia de la tergiversación de las políticas públicas y de su implementación como negocios lucrativos. La subrogación de estancias infantiles y guarderías por el sector salud es un artificio para desplazar una función social a cargo del estado a particulares, con todas las deficiencias que esto implica.

La inseguridad de las instalaciones, la laxitud en la inspección y la deliberada confusión en cuanto a la licitación de las estancias changarro, son las anomalías inmediatas más evidentes; otra repercusión a largo plazo, pero no menos importante, es la escasa o nula calificación profesional de las personas encargadas del cuidado de los infantes en las estancias subrogadas.

La capacidad profesional de los encargados de los infantes en las guarderías changarro es también un factor inexistente en el proyecto “Inicia tu propio negocio: guarderías” elaborado por la Secretaría de Economía en el 2006.

El objetivo del proyecto es instruir a particulares interesados en el negocio de las guarderías particulares y la prioridad es eminentemente lucrativa. Actualmente la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) tiene registradas 8 mil 315 estancias infantiles, dentro de casas de uso común adecuadas para tal fin.

La infancia y los primeros años de vida son determinantes en el desarrollo de la personalidad, pero este aspecto, que debería regir el funcionamiento de las estancias infantiles no se menciona en ninguno de los requerimientos legales para las estancias subrogadas y mucho menos en el proyecto calderonista de las guarderías particulares.

Las anomalías que provocaron la tragedia en Hermosillo, son tan deleznables como las que provocaron las explosiones de los ductos de Pemex, el incendio del centro nocturno Lobohombo, el fatal operativo policiaco en el News Divine, la desaparición de infantes en el albergue Casitas del Sur, entre muchas más del pasado y por venir.
Esos siniestros son la manifestación del criterio gubernamental que equipara las políticas públicas con negocios particulares, que impone una ética de lucro a función social del estado. Pero es imperativo indicar que este criterio no es exclusivo de ningún partido político, es una tendencia generalizada en la clase política.

La tragedia en Hermosillo, como otras tantas, fue el resultado de los vicios generalizados en la administración pública. Hoy por hoy, en pleno proceso electoral, esta tragedia es la gota que desborda el recipiente indeformable de la opinión pública; es ahora cuando la presión de la realidad es contundente y emergen a la superficie los cimientos perversos que yacían en el fondo…