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domingo, mayo 08, 2016

El dilema


En algún lugar contrastante y ante el escrutinio público, los contendientes exponen sus anhelos con frases contundentes que encubren los rasgos que los distinguen y así, el voto se decidirá por motivos superficiales y frívolos…  



            Por la cobertura de los medios masivos y su impacto en la opinión pública, el debate entre los candidatos es un evento imprescindible en los procesos electorales. En varios países los debates son frecuentes durante las campañas electorales y su impacto se refleja  en los cambios que provoca en la opinión pública; el ejemplo más reciente es el ascenso  de Donald Trump en las encuestas y el triunfo sostenido en las elecciones primarias.



            En México,  los debates aun no logran ese impacto porque los contendientes no debaten y se limitan a repetir un discurso previamente elaborado: los candidatos oficialistas alardean mientras los opositores se distinguen por la algidez de sus críticas,  lo que es explotado por la mediocracia que califica los debates por la intensidad de las descalificaciones entre los contendientes o al ganador por su elocuencia o por sus ocurrencias.



            Para evitar que el evento se convierta en una secuencia de proclamas y en un intercambio de ofensas se han diseñado varios formatos, uno de ellos, permite detectar a contraluz la agilidad mental de los candidatos y consiste en pedir una respuesta breve a frases alusivas a su trayectoria pero aun así, se las ingenian para responder con ambigüedades. La cuestión es cómo conocer a los candidatos para tomar una decisión porque los artificios discursivos en los debates hacen prácticamente imposible apreciar su acervo cultural, sus conocimientos, su talento y su talante.  Además, el marketing político reduce las líneas del pensamiento y las aspiraciones en lemas simplistas y en imágenes festivas que muchas veces no reflejan la personalidad de los candidatos.



            Para un amplio sector del electorado, la decisión del voto es un auténtico dilema y los debates son el único evento en el que pueden  percibir los rasgos de la personalidad de los candidatos, por lo que son imperativas su realización y su difusión pero también es imperativo diseñar un formato que inhiba los vicios actuales, tal vez con planteamientos hipotéticos que impliquen un dilema ético, moral, legal. Por ejemplo: cómo reaccionaría al enterarse de la inminente construcción de un muro en la frontera?   Es posible que las respuestas expongan, aunque  sea un poco,  el carácter de los candidatos, que es lo que definirá su gobierno en caso de resultar electos.



Me queda claro que nunca se conoce a nadie y que “en la política, la forma es el fondo” pero es evidente que los tiempos cambian y los motivos para emitir un voto también; la consolidación de la democracia depende de la participación de la ciudadanía, ese amplio sector que se mantiene al margen de la partidocracia y que ha optado por abstenerse ante la parafernalia mediática que encubre los rasgos que distinguen a los candidatos en la promoción de un voto por motivos superficiales y frívolos… 











Fuentes



Gallego-Díaz, Soledad. (2016). Menos días históricos, más debates. Recuperado el 8 de Mayo del 2016, de http://elpais.com/elpais/2016/05/06/opinion/1462533881_121335.html

García Gaspar, Eduardo. (2016). Marketing Político. Recuperado el 8 de Mayo del 2016, de http://contrapeso.info/2005/marketing_politico/

Landeros, Luis Fernando. (2016). Debates oficiales/ Debate electoral. Recuperado el 8 de Mayo del 2016, de http://www.lja.mx/2016/05/debates-oficiales-debate-electoral/

Lozano Rendón, Carlos. (2016). La insoportable liviandad de los debates políticos. Recuperado el 8 de Mayo del 2016, de http://elmanana.com.mx/opinion/101437/La-insoportable-liviandad-de-los-debates-politicos.html

Martínez, Yerson. (2016). Debaten ante industriales. Recuperado el 8 de Mayo del 2016, de http://be9cae78c24954e95bf9-8490bc6ed0a1f38b80dc061bb1bec115.r37.cf1.rackcdn.com/20160507_GENERAL_5.pdf

Molina Óscar, Martínez Yerson y De León, Nicole. (2016). Fortalecer al turismo. Recuperado el 8 de Mayo del 2016, de http://be9cae78c24954e95bf9-8490bc6ed0a1f38b80dc061bb1bec115.r37.cf1.rackcdn.com/20160506_GENERAL_10.pdf

Tiempo. (2016). Aprueban lineamientos para Debates de candidatos de elección popular. Recuperado el 8 de Mayo del 2016, de http://www.tiempo.com.mx/noticia/31440-aprueban_lineamientos_para_deb/1



           


domingo, octubre 28, 2012

Política y mercado


En algún lugar del lucro funciona un mecanismo extraordinario, cientos de engranes se concatenan para movilizar  las inercias, se generan ilusiones y se fabrican figurines;  el artificio se realiza cuando las ideas y las razones sucumben en el vacío de una imagen…    

 

                        El impacto de los medios de comunicación se ha registrado en todas las épocas y en todos los territorios, pero es en la sociedad de masas cuando las estrategias del mercado impregnan el ámbito electoral y de esta combinación surge el marketing político. Desde entonces, el electorado se somete a sondeos y estudios de mercado para detectar sus percepciones, sus temores y sus aspiraciones; el discurso político consiste en  mensajes simples, breves y persistentes; y  la personalidad del mandatario, o del candidato, se materializa en un producto perfectible.

 

            Dicen los que saben que la ciencia política se trivializa por el marketing político, que las extenuantes campañas mediáticas consisten en argumentos persuasivos, que las promesas de los candidatos son los estribillos de una tonada contagiosa, nada más! … Y tienen razón!

 

            El canon del mercado político se sustenta en postulados verdaderamente aberrantes pero lamentablemente efectivos: tipifican al electorado como compradores, una multitud sin memoria que necesita un objetivo hacia el cual dirigir su frustración y determinan que las emociones constituyen el motivo principal  para emitir el voto.

 

Los estragos del marketing político se han detectado en  la fluctuación  y volatilidad del voto como la manifestación de la crisis en la identificación partidista. En el mercado electoral la imagen el candidato predomina sobre la ideología del partido y tienden a diluirse las diferencias entre la izquierda, el centro y la derecha en el espectro político; una figura carismática  eclipsa al partido porque en su condición de producto, la designación del candidato obedece a su capacidad para proyectarse como una opción atractiva alejándose cada vez más del ideario y de la estructura partidista.   

 

            Otra secuela del marketing político es la prolongación de las estrategias: la campaña mediática no concluye el día de la jornada electoral porque continuamente se divulgan las acciones de gobierno; en algunos casos, cuando  la parafernalia mediática abarca actividades ajenas al ámbito político, los bemoles sentimentales de los personajes contribuyen a reforzar la imagen pública.

 

            Y desde la perspectiva del mercado, ninguna cantidad es estratosférica si se invierte en el diseño de una campaña de proselitismo político porque lo verdaderamente costoso sería perder en las elecciones. Éste es el argumento del exceso en los gastos de campaña y del desmesurado presupuesto destinado a la comunicación social de los gobiernos y uno de los principales ingresos en los corporativos mediáticos que con  tenacidad persuasiva transforman  materiales frívolos e inconsistentes en ilusiones y  figurines;  el artificio se realiza cuando las ideas y las razones sucumben en el vacío de una imagen…    

 

            Si le interesan los estragos del mercado en la política, lo invito a la conferencia “Los medios, el marketing político y las elecciones 2012” que impartiremos el Dr. Manuel Ortiz Marín y yo en el Seminario de Cultura Política, un loable esfuerzo del Lic. Leopoldo Martínez Herrera. Lo espero el próximo miércoles 31 de Octubre a las 18:30 horas en la Junta Distrital 01 del IFE, Boulevard Benito Juárez #52, local 18-A en el Centro comercial Plaza Mandarín.

domingo, diciembre 04, 2011

Imágenes parlantes

En algún lugar del proselitismo, en la factoría de carismas y perfiles existe un laboratorio metafísico, y ahí, bajo la presión del escrutinio y soportando el fuego inclemente de la contienda, las personalidades ficticias deberán trascender el plano vacío de la imagen…

En el inicio del proceso electoral rumbo a la presidencia en el 2012 se advierte el predominio de la imagen de los candidatos sobre la percepción de los partidos políticos. La estrategia mediática se sustenta en la inverosímil capacidad para el olvido selectivo de los electores: la promoción exhaustiva del carisma diseñado para un candidato deberá ser suficiente para anular los escándalos de la partidocracia en la memoria colectiva.

Pero existe un elemento inesperado: los tiempos establecidos para el inicio de las campañas y la difusión masiva de mensajes proselitistas. El silencio mediático establecido por la ley electoral es la ocasión ideal para comprobar la solidez de las imágenes públicas de los virtuales candidatos Andrés Manuel López Obrador por el PRD y Enrique Peña Nieto por el PRI. El acceso a los medios masivos está restringido a sus participaciones en eventos públicos donde, por mera cortesía, se les conceda el uso de la palabra pero sin emitir mensajes persuasivos invitando al voto. Las imágenes diseñadas de los candidatos deberán adquirir consistencia y trascender el plano unidimensional de los logotipos; el discurso, por breve que sea, reforzará o destrozará las imágenes cuidadosamente elaboradas. Y ahí, en situaciones disímiles y en escenarios alternos, fuera de su entorno habitual se pondrá a prueba la consistencia de los carismas diseñados porque las palabras trascienden a la imagen y proyectan la capacidad intelectual del hablante. Y dicen los que saben, que en las expresiones espontáneas inicia el despegue o la debacle de una campaña.

Por lo pronto, ya se registraron las primeras frases que esclarecen el carácter y intelecto encubiertos detrás de una imagen espectacular: Andrés Manuel asumió la candidatura por los resultados de las encuestas realizadas en el PRD y en el ánimo de victoria aseguró que si se le hubiera reconocido el triunfo en el 2006, en lugar de Lula y Brasil, en el mundo se estaría hablando de México y de él. Y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, durante la presentación del libro “México, la gran esperanza”, Enrique Peña Nieto aseguró que leyó algo que seguramente alentó su vocación por la política; dijo que fueron varios libros, o algunos, pero confundió el título y el autor del único libro que logró recordar.

El electorado ha soportado heroicamente el bombardeo mediático de dos campañas presidenciales y el desencanto resultante provocó el hartazgo por los artificios de la propaganda. La contienda exige esfuerzos inauditos porque las personalidades ficticias deberán trascender el plano vacío de la imagen…

domingo, junio 27, 2010

Tendencias - tendenciosas

En algún lugar del mercado, en el centro neurálgico del espacio público, se realizan intervenciones quirúrgicas en inconsciente colectivo; por eso, en un entorno contaminado por la ética del lucro la realidad es una imagen distorsionada y la opinión pública refleja consensos manipulados…

La incursión de los medios de comunicación masiva en el espacio privado es un signo de la posmodernidad: la vida cotidiana transcurre frente a un monitor o un televisor, dentro del espectro de las frecuencias de radio, portando un teléfono móvil o un dispositivo de conectividad. La existencia fuera de Internet es poco menos que impensable.

Pero la conectividad, esa facultad extra-corporal que nos distingue y nos segrega, es el vehículo más devastador de la ética del lucro, y el más eficiente. En el espectro intangible de los medios masivos se realiza la campaña emblemática de la sociedad de mercado: influir en las ideas de los espectadores, condicionar las reacciones de los usuarios, manipular la conducta de los consumidores, en un entorno donde todo, absolutamente todo, adquiere la sustancia de un producto y la consistencia de una ganancia.

Hoy por hoy, todos los ámbitos de la vida han sido comercializados y el influjo del mercado se incorporó al concepto primigenio del poder: modificar las ideas para condicionar la conducta. Si bien, la propaganda política es el ejercicio despiadado de la comunicación para la obtención del poder, ahora, la opinión pública es la fábrica de los falsos consensos.

El ejercicio de los sondeos de opinión mediante encuestas y el análisis de probabilidades y estadísticas se ha desvirtuado para producir cifras apócrifas y tendencias erróneas. Ahora, la realización de encuestas es una actividad de proselitismo que pretende influir en la percepción de los electores, y como procedimiento, es una prerrogativa de los equipos de campaña.

Las principales firmas encuestadoras del país intervienen los procesos electorales, sobre todo durante las campañas, los conteos rápidos y los escrutinios. Pero el acopio, el manejo y la interpretación de la información están diseñados en las cláusulas de contratos millonarios con los partidos políticos y sus candidatos, así como con medios de comunicación (1).

Por eso, cada candidato presenta sus propias cifras generadas en encuestas solicitadas por sus respectivos partidos políticos. Las tendencias de la percepción social varían sustancialmente de una encuestadora a otra y de un partido a otro. Y ese contoneo de porcentajes se provoca por preguntas tendenciosas, por la exposición previa de los encuestadores para orientar las respuestas, por el manejo inescrupuloso de los datos recabados y la interpretación parcial de los resultados.

La lógica de esas encuestas consiste en identificar a los electores indecisos con el vencedor potencial, lo que se conoce como el efecto del carro ganador (bandwagon). Sin embargo, aún en la parafernalia de los falsos consensos, existe un elemento incontrolable que se materializa en el porcentaje que comprende a quienes se rehúsan a responder o expresan su desconocimiento, apatía o desinformación.

En cuestiones de opinión pública hemos llegado a un punto en que la credibilidad de las encuestas es inferior al efecto que provocan. Porque hoy, como siempre, las intenciones de los electores y la conducta de los votantes son datos que atienden únicamente a factores personales en el momento de decisión; por lo tanto, imponderables. Y así, en la espiral del silencio, en esa tendencia excéntrica que impele el rechazo, se desajustan todas las cifras cuadradas artificialmente y contaminadas por la ética del lucro que distorsionan la realidad para manipular la opinión pública…

(1) Gil, José. “Encuestas, una fábrica de mentiras”. Revista Proceso. Edición 1756.27 de Junio del 2010; México.

domingo, marzo 28, 2010

La paradoja de la imagen

En algún lugar hermético, en un intrincado laberinto, se hilvanan estrategias intrincadas con argumentos injustificables; pero en esa red de pretextos incoherentes hay un zurcido muy frágil por donde asoman las fibras obscuras de la complicidad…

Uno de los inconvenientes del despotismo es la ausencia de límites para el ejercicio de la autoridad. En un régimen absoluto el abuso del poder adquiere formas variadas y uno de los métodos más socorridos es el control de la información a través de versiones tergiversadas y recapitulaciones insospechadas. Así fue, y así ha sido desde la ascensión de una minoría al poder.

La difusión mediática de los gobiernos es un efecto colateral del control del discurso social. Se emiten imágenes y mensajes que pretenden provocar una percepción distinta a la realidad e influir en el imaginario colectivo para condicionar sus opiniones y su conducta. La imagen es uno de los recursos más explotados en la propaganda política.

Pero nada es para siempre. Ahora, la información tiende a liberarse del control ejercido por las autoridades que solían censurarla y restringirla. La tecnología en las comunicaciones habilita como informador y testigo a cada usuario de telefonía celular.

El asalto a la información ha producido una generación espontánea de reporteros ciudadanos y se ha desencadenado la paradoja de la imagen: si la propaganda política difundió mensajes visuales subrepticios mediante estereotipos obtusos, ahora la imagen se desnuda en un video, se despoja de la significación implícita en la iconicidad para exhibir la realidad sin necesidad de interpretaciones.

Y así, en un proceso alterno se transmite la incongruencia entre el discurso oficial y la realidad. En los extremos opuestos se realizan: la emisión de propaganda política y la rectificación simultánea del discurso oficialista.

El efecto inexorable de la democratización de la información es la formación de una opinión pública razonada, de una disidencia razonada. La distancia entre la ciudadanía y la clase gobernante tiende a agudizarse por la decepción consuetudinaria.

Recientemente, en Mexicali, Baja California, el presidente del congreso local fue detenido por conducir en estado de ebriedad; durante la detención se detectó la portación de un arma y drogas. Víctor González Ortega, diputado local por Acción Nacional (el partido en el gobierno) quedó libre y el Hugo López Ávalos el oficial de policía que lo detuvo fue debidamente suspendido.

El incidente estaba destinado a desaparecer sin dejar rastro en el legajo inmenso de la impunidad, pero un mes después, se difundió el video del incidente. Hasta el momento, no se ha establecido la secuencia de la orden de liberar al diputado. El alcalde, el secretario de seguridad pública y todos los funcionarios de la administración municipal (de extracción panista) afirman el total desconocimiento de los hechos.

Como consecuencia se ha producido una deleznable ecuación: la red de complicidades es tan nefasta y denigrante como es la ineptitud y la impericia de la clase gobernante. La autoría del incidente se perderá en esa red de pretextos incoherentes, pero hay un zurcido muy frágil por donde asomaron las fibras obscuras de la complicidad…

domingo, noviembre 22, 2009

Un régimen sin adjetivos

"En una jerarquía,
todo individuo tiende a ascender
hasta su nivel de incompetencia"
Laurence J. Peter


En algún lugar sobre la cima del poder, una nebulosa impregna el ambiente y obstruye el entendimiento; por eso, en la cúspide social, la visión de la realidad se tergiversa y la altura de miras impide percibir la bajeza de los errores…

La titularidad del Ejecutivo representa el nivel más elevado en la jerarquía social, es el objetivo de todas las trayectorias en la clase gobernante. Sin embargo, los mecanismos del ascenso en la jerarquía política obedecen a la tensión entre los adversarios, a los intereses y compromisos adquiridos y a una serie de contingencias e imponderables esquivos.

Como una secuela del marketing político, el ascenso a la presidencia de la república no garantiza la excelencia del candidato en la contienda electoral; el vencedor en los comicios electorales suele ser un personaje mediático que logra despertar la esperanza del electorado, una imagen prefabricada, diseñada para atraer simpatías y votos.

En cuanto el personaje asume el mandato presidencial: se diluye la imagen que lo llevó al poder, y a partir de ese momento, se confirma paulatinamente el Principio de Peter y la presidencia se erige como el nivel de incompetencia (1). La función de los consejeros que asesoran al mandatario es atenuar la asimetría entre el cargo y la eficiencia del titular. El círculo inmediato que envuelve al mandatario también es el filtro que decodifica los mensajes provenientes de la realidad.

Por eso, las críticas al régimen y los adjetivos que descalifican el desempeño de la administración pública suelen desvanecerse en la atmósfera que envuelve al poder. Es posible que el mandatario permanezca ajeno a la realidad, que no pondere los efectos de decisiones erróneas porque la verdad es un elemento excluido o encubierto en ese entorno. Sólo así puede explicarse la providencial omisión mediática de la rechifla masiva como seña de repudio a Felipe Calderón en la inauguración del estadio del equipo Santos de Torreón (2).

Pero la contundencia de la realidad es inexorable: si el círculo del poder la contiene y la excluye, trasciende las fronteras y emerge en el ámbito internacional: El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, declaró que el gobierno de Felipe Calderón aplicó las peores medidas contra la crisis económica mundial (3). Y la empresa de inteligencia estratégica Stratfor, divulgó una monografía geopolítica de México titulada “Un estado montañoso bajo asedio”, donde se afirma que “la guerra contra las drogas puso al país en conflicto consigo mismo en muchos niveles, que si la violencia se prolonga, el gobierno deberá escoger entre continuarla o regresar al viejo sistema de aquiescencia inclusiva” (4).

Las críticas desde el exterior son las consecuencias de la anulación sistemática de la crítica interna; la adjudicación de adjetivos a un régimen que desvanecía todos los descalificativos, es un proceso inexorable. El presidente del empleo se convirtió en el paladín del desempleo, el prometido remanso tributario se transformó en una irracional carga impositiva para el sostenimiento de un ineficiente aparato burocrático, la lucha contra la delincuencia organizada ha sido una costosa quimera (5).

Los adjetivos omitidos y eludidos adquieren forma y consistencia; la ineficiencia, la impericia, la ingobernabilidad y la incompetencia son los calificativos de un estado fallido. La realidad soslayada emerge y desvanece esa nebulosa que impregna la cúspide social, donde la altura de miras impide percibir la bajeza de los errores…



(1) Laurence J. Peter, Raymund Hull. El Principio de Peter. http://www.librosmaravillosos.com/principiopeter/index.html
(2) Álvaro Delgado. Razones para rechifla. Proceso 16 de Noviembre del 2009. http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=73983
(3) Jorge Carrasco Araizaga. Vergüenza ante el mundo. Proceso 20 de Noviembre del 2009. http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=74153
(4) José Carreño Figueras. Ven posible renuncia a la guerra anti narco. Excélsior 22 de Noviembre del 2009. http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/primera/pulsonacional/ven_posible_renuncia_a_la_guerra_antinarco/786401
(5) José Antonio Rojas Nieto. Entre el fracaso y la desvergüenza. La Jornada 22 de Noviembre del 2009. http://www.jornada.unam.mx/2009/11/22/index.php?section=opinion&article=025a1eco

domingo, junio 28, 2009

Fin de Temporada

En algún lugar excéntrico, en el punto donde concluyen los ciclos, el tiempo se desplaza automáticamente y en un instante el presente se convierte en pasado; la ley de los plazos es inexorable porque el destino nunca espera…

El domingo 28 de junio se cerraron las campañas electorales; por una extraordinaria y sutil coincidencia, esa mañana una reconfortante llovizna sorprendió a Mexicali en pleno hastío veraniego. Quiero creer que esa llovizna es un límite impuesto por la naturaleza que desplaza hacia el pasado la inclemente temporada proselitista.

La víspera de la jornada electoral está repleta de especulaciones, la clase política deambula en el callejón del encono cargando el lastre de su nefasta naturaleza, esparciendo podredumbre a diestra y siniestra. Mientras tanto, el electorado espera el día de los comicios para expresar el hartazgo por todo lo que implique a la clase gobernante.

El desencanto, los intereses o la desaprobación de la ciudadanía se materializarán en las urnas, ejerciendo las escasas prerrogativas que otorga la deficiente ley electoral: el voto de castigo, el voto nulo, el voto duro, o simplemente absteniéndose de participar en los comicios. La trascendencia de estas elecciones reside en el impacto del abstencionismo y del voto nulo, figuras evanescentes que adquirieron forma y consistencia y que habrán de contemplarse en la próxima contra reforma de la pseudo reforma electoral.

La próxima jornada electoral marcará el final oficial de la temporada de proselitismo caracterizada por la incesante divulgación de porquería. A partir del 6 del julio, todos los ciudadanos podremos salir a la calle sin necesidad de bloqueadores ni repelentes, porque ese día se evaporará la inmundicia que pulula en el ambiente electoral.

Por los efectos de la ley inexorable de los plazos, una vez concluido el proceso electoral se extinguirán los mensajes idiotizantes de la propaganda política, fenecerán las imposturas y las florituras de la imbecilidad, desaparecerán, o deberían desaparecer, los rostros transfigurados de los candidatos que contaminaron el paisaje urbano, y se disolverán en el ácido más potente la verborrea, las trivialidades y las diatribas vulgares de los adalides de la partidocracia.

La cotidianidad recuperará su ritmo habitual, se depurará el aire respirable. Descasarán los sentidos cuando decline el bombardeo de inmundicia, pero sobre todo, cesarán los ataques feroces contra la inteligencia del electorado y el raciocinio recuperará paulatinamente su integridad.

Por fin, dejaremos de escuchar aberraciones gramaticales como los mega pleonasmos “proponer propuestas propositivas” y “gobernar para personas humanas” que denotan una imbecilidad imperturbable; disminuirá considerablemente el uso exacerbado del “más sin embargo” que proyecta una brutalidad fosforescente.

Y gracias a un proceso biológico, desencadenado por el instinto de conservación, mandaremos al averno las grandilocuencias baratas y la pirotecnia electorera, se confinarán al olvido las ambigüedades discursivas que pretendieron ocultar la carencia de proyectos, la ausencia de carismas y la deleznable ética de lucro de una clase gobernante que transforma las necesidades sociales en negocios privados.

El destino se construye todos los días, el fin de la época de la partidocracia tiránica terminará cuando la conciencia ciudadana despierte de su letargo, cuando la voluntad del electorado y la opinión pública sean, realmente, garantes de la democracia. El porvenir del Estado mexicano es un relato de largo aliento y cada manifestación de la percepción social es un capítulo en esa historia.

A pocos días de los comicios, el único dato constante es el porcentaje de la apatía y el abstencionismo; el resultado de esta elección deambula entre las huestes partidistas porque la expresión ciudadana es una cifra imponderable, porque la conciencia ciudadana duerme el sueño de los justos, la voluntad popular es un poder latente pero adormecido, que habrá de despertar tarde o temprano… porque la ley de los plazos es inexorable y el destino nunca espera…

Nota: El artículo 48 fracción VII de la Ley Inexorable de los Plazos estipula que no hay proselitismo que dure cien años, ni electores que los aguanten.

domingo, mayo 24, 2009

El estandarte del poder

En algún lugar de la contienda, cuando no existen méritos ni victorias y entre las huestes escasean los paladines, en el cuarto de guerra izan el estandarte del poder y lo ostentan a los cuatro vientos proclamando el triunfo…

El débil impacto que hasta hoy han tenido las campañas políticas sólo puede explicarse por el bajo perfil de los contendientes; no obstante, la partidocracia pretende justificar el tono gris del proselitismo en curso con las limitaciones impuestas a la difusión mediática en la reciente reforma electoral.

Por disposición legal, la contienda ya no se dirime en radio y televisión, circunstancia que parece diseñada expresamente para este proceso electoral, cuando la personalidad de los candidatos es un agravante, al grado de identificarlos como “los impresentables”, o bien, porque los legisladores salientes han sido esbirros y lacayos que se han limitado a ejecutar la línea presidencial.

Hoy por hoy, la campaña en los medios fluye en otras vertientes; en las notas informativas que exhiben la beligerancia entre los dirigentes partidistas; Internet es la “Tierra de Nadie” recién descubierta donde la autoría de mensajes denigrantes se encubre en el anonimato; y se sustituye la exposición de los candidatos con testimoniales de celebridades y declaraciones de la actual clase gobernante, en todos los niveles.

Y entre los escuálidos logros de la legislatura que concluye están: las impecables concertacesiones para la aprobación de las pseudo reformas (electoral y fiscal), la parafernalia de los foros de debate para la reforma de Pemex, y recientemente en Baja California y Guanajuato se penalizaron todas las causales del aborto.

Sea cual fuere la razón, el desinterés de los electores aumenta en proporciones factoriales; mientras tanto, la clase política se afana en aplicar los mismos recursos y técnicas que alguna vez dieron resultado.

La persistencia del golpeteo entre los protagonistas de la partidocracia confrontada, la revelación de actos de corrupción, conductas ilícitas, abusos del poder y secretos de estado, y las diatribas inútiles, vulgares y coléricas, son recursos de la propaganda política que han sido sobre explotados.

Las artimañas clásicas en los comicios electorales ya tampoco surten efecto; gracias a la naturaleza secreta del sufragio, la dichosa compra del voto ha demostrado ser inútil: los electores reciben con agrado los obsequios de los candidatos, en su carácter de candidotes porque en la soledad de la mampara votan por quien ellos quieren.

Ningún proceso electoral es igual al anterior ni se repetirán las condiciones actuales en el siguiente, porque la percepción ciudadana suele ser una imagen que se afina cuando el eco de la propaganda política se ha desvanecido, es una certeza que surge en el sinuoso e inconcluso proceso de transformar los discursos en realidades cotidianas.

Ajena a la realidad, la partidocracia sigue aplicando las reglas de la propaganda política diseñadas para un pueblo sin memoria ni raciocinio. Ignoran, o pretenden soslayar, el desencanto de la ciudadanía, la decepción galopante que impregna el imaginario colectivo, productos de un estilo de vida en declive, de la falta de oportunidades, de la perniciosa inequidad que nos distancia como compatriotas.

Vgrs: en la campaña por la gubernatura de Baja California, la educación fue la idea recurrente en el discurso del candidato por el partido en el gobierno Acción Nacional (PAN): la educación sería la llave del desarrollo, la educación acabaría con la delincuencia y la inseguridad, la educación sería el único camino a la felicidad porque la educación era la panacea de todos los males sociales.

Pero la educación resultó ser sólo una quimera y su poder de transformación apenas alcanza los efectos de la “pócima de Fierabrás”. Al concluir la alerta nacional por la epidemia de la influenza humana decretada por el ejecutivo federal, cuando la limpieza y la higiene fue apremiantes para el reinicio de labores escolares, emergió un dato virulento: muchísimas escuelas públicas no cuentan con el suministro de agua potable.

Esta lamentable situación y el actual conflicto entre el sindicato nacional de trabajadores de la educación (SNTE) y el sindicato estatal (SETE) que los llevó al oscuro callejón de los madrazos y a la consecuente suspensión de labores en el magisterio que dejó a 300 mil alumnos sin clases, desmienten las líneas de aquel discurso proselitista y anulan los efectos de los discursos venideros. La realidad se impone a la demagogia.

Hasta hoy, no hay tendencias irreversibles en las encuestas y todo indica que el elemento decisivo de los comicios será la inercia de la clase gobernante en todas las versiones de una elección de estado, porque en los cuartos de guerra ya izaron el estandarte del poder y lo ostentan a los cuatro vientos proclamando el triunfo…

domingo, abril 05, 2009

Táctica elemental

En algún lugar de la contienda, cuando la determinación excede los límites de la sensatez, las aspiraciones se trasladan al territorio de las obstinaciones, donde surgen la beligerancia y el encono; pero en el fragor de las hostilidades suele perderse la perspectiva…

El Partido Acción Nacional, a través Germán Martínez, el ventrílocuo oficial de la presidencia, ha iniciado las hostilidades en la contienda por el voto; la premura en la divulgación de mensajes impregnados de proselitismo contraviene a las fechas y a las formas establecidas en la reforma electoral reciente (avalada y defendida por el PAN) y elude el cabal cumplimiento de los convenios pactados.

La estrategia mediática emprendida por AN revela la trascendencia de las elecciones intermedias para el partido en el poder. El predominio en la configuración del legislativo y la conservación de los bastiones estatales del panismo son indispensables para fortalecer a un régimen sin mandato y consolidar la hegemonía de la ultraderecha.

Por eso, el rey está reacomodando a sus peones en el tablero: la designación de los candidatos a diputaciones y senadurías se hizo en función de su lealtad al ejecutivo y/o su funcionalidad para el partido. Como en las típicas elecciones de estado, los candidatos serán aquellos militantes, o simpatizantes, con capacidad probada para obedecer ciegamente, que hayan demostrado un servilismo incondicional y que estén ansiosos por incorporarse al presupuesto y hacer del erario su modus vivendi.

La lealtad y la abnegación se personifican en Josefina Vázquez Mota, quien alguna vez le pidió a Dios hacerla viuda, y ahora le pide hacerla diputada, y presidenciable con el favor de Calderón. El usufructo de la notoriedad encarna en celebridades deportivas dispuestas a luchar olímpicamente en la arena política. Vgrs: Carlos Hermosillo, quien se define (y se flagela) a sí mismo como un “soldado del gobierno”.

En ambos casos, la motivación de la partidocracia es controlar el legislativo porque la representación de los sectores populares y la atención de las demandas del electorado se encuentran en el último rubro de una sinuosa lista de motivos. La verdadera prioridad de la clase gobernante es consolidar sus parapetos, y una vez fortalecidos, emprender la lucha por la presidencia. Táctica elemental.

Pero cuando se contiende por el dominio total y la victoria significa el control absoluto, suele perderse la perspectiva y se recurre a estrategias deleznables. Entonces, el proselitismo se transforma en un vulgar intercambio de ofensas, en un cuadrilátero de mala muerte, en un espectáculo de quinta con jaloneos ridículos.

Sí! … Aquí ya se perdió la perspectiva y aún no inician las campañas. La ferocidad de la contienda se explica por el botín de la victoria, y para alcanzarla, el partido gobernante ejecuta burdamente las estrategias más rudimentarias de la propaganda política. El Partido Acción Nacional (PAN) ha reducido el proceso electoral a una rivalidad entre personajes políticos, la propuesta del partido consiste en alardear de sus virtudes y enfatizar los defectos y evocar el pasado del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

La campaña beligerante de Acción Nacional revela la ausencia total de un criterio inteligente, de perspectiva y de proyecto, y además, es una campaña con vicios desde su origen: fue diseñada por el ejecutivo con el objetivo de afianzar y conservar el poder presidencial, sin considerar el rango estatal de las elecciones intermedias, donde las inercias partidistas no tienen el mismo efecto que en las elecciones presidenciales; y por otro vicio en el diseño de la campaña los panistas eluden los ínfimos niveles de credibilidad y aceptación social de los legisladores, quienes acaparan el repudio popular.

Por esa falta de perspectiva, los contendientes subestiman la capacidad de discernimiento del electorado y pretenden minimizar el rango de la memoria colectiva.

La altura de miras les impide a los panistas y priístas percatarse de que proyectan la misma imagen a la ciudadanía. En la percepción social, PAN y PRI guardan una asombrosa semejanza porque los equiparan dos factores incontrovertibles: el ascenso a la presidencia y los magros resultados obtenidos.

Por los efectos del mimetismo político, todos los argumentos para denostar al adversario siguen una trayectoria excéntrica que los revierte contra quien los esgrime. La vulgaridad del ataque lesiona por igual a la víctima y al victimario.

Y este es tan sólo el preámbulo de una contienda de enconos que excede y desvirtúa la esencia democrática de la pugna por el poder; la partidocracia se enfrascará en una iracunda diatriba, se desgarrarán mutuamente sin piedad ni compasión ante la mirada impasible del electorado, el espectador cautivo del fragor de las hostilidades donde se ha esfumado perspectiva…

domingo, febrero 08, 2009

La comedia electoral

En algún lugar del espectáculo, en un escenario excéntrico, donde la clase política es una elite del protagonismo, la cuarta pared es una barrera etérea, pero impenetrable, que restringe las voces del auditorio; por eso, en la comedia nacional jamás se escucha el eco distante de la ciudadanía…

El proceso electoral 2009 inició con un espectacular desacuerdo entre las televisoras y el Instituto Federal Electoral debido a la interrupción de la programación deportiva del fin de semana para insertar un bloque de mensajes de los partidos políticos.

Este incidente se produjo por las ambigüedades y los vacíos en la reforma electoral, lo que provocó una serie de interpretaciones apresuradas y un forcejeo entre las autoridades electorales y el duopolio televisivo; el episodio culminó con modificaciones improvisadas a la Ley Federal de Radio y Televisión.

El electorado? … No!... El electorado no intervino en ninguna de las decisiones que surgieron en este conflicto de intereses. No se analizaron los niveles de audiencia durante los seis minutos de la interrupción, tampoco se han hecho sondeos de opinión, no se convocó ningún referendo ni se ha propuesto ninguna consulta ciudadana respecto a los horarios de transmisión de los mensajes de los partidos políticos.

La ciudadanía fue considerada como una multitud de telespectadores, y en toda la extensión de la palabra, porque fueron testigos lejanos y expectantes pasivos del primer episodio de la comedia electoral.

La propaganda política en los medios de comunicación masiva se sustenta en un precepto peyorativo, creado en el nazismo, según el cual, el auditorio masivo no tiene memoria selectiva y es manipulable, porque no es capaz de reflexionar cuando se le somete sistemáticamente a mensajes simples, cortos y repetitivos.

En todo el territorio nacional, en vivo y a todo color, en diferentes horarios, en todas las frecuencias y hasta el hartazgo, se transmitieron las insuficiencias en el criterio del legislativo al reformar la ley electoral y se exhibió sin tapujos el perfil mediático de la política: la dependencia imperiosa de los partidos políticos respecto a los medios de comunicación masiva durante el proselitismo.

Y así, el marketing político y el vacío de autoridad para hacer cumplir las leyes serán las directrices del proceso electoral del 2009, que se pronostica como una campaña insufrible de mensajes masivos dirigidos a un electorado cada más desencantado que reprueba la actuación de la clase política.

Así lo demuestra la Primera Encuesta Nacional sobre la Discordia y la Concordia realizada por Zimat Consultores, que indica que los mexicanos reprueban la actuación de la clase política en diez pautas clave. La conducta más reprobable fue la incongruencia entre el decir y el hacer de los políticos, lo que refleja la desconfianza y el recelo del electorado hacia una clase política intolerante, insuficiente, excluyente, distante, incapaz, opaca y ruin. En orden decreciente, las calificaciones fueron:

Tolerancia a diferentes formas de pensar 5.4
Aprobación de leyes que buscan el beneficio común 5.3
Disposición al diálogo y a la negociación 5.2
Rectitud en el comportamiento público y privado 4.9
Respeto a las leyes y las instituciones 4.9
Representación de los intereses de la sociedad 4.7
Capacidad para llegar a acuerdos 4.7
Transparencia y rendición de cuentas 4.6
Cercanía con la ciudadanía para escuchar sus necesidades 4.4
Congruencia con los dicen y lo que hacen 4.2.



Lo único claro en este conflicto de intereses, es la lejanía del electorado respecto a los medios y a la clase política. La voz de los electores no se escuchó en ningún programa de radio o televisión; tampoco se solicitó la participación ciudadana en el congreso, ni en el Instituto Federal Electoral. La decisión de modificar la Ley de Radio y Televisión, como otras tantas reformas y modificaciones a las leyes, se han realizado sin considerar la opinión pública o las necesidades de la ciudadanía.

Para derribar la cuarta pared de este escenario excéntrico y excluyente, será imprescindible el coro plural y diverso de la ciudadanía, elevar la voz de los electorales y hacerla llegar hasta esa élite del cinismo protagónico, porque el predominio del abstencionismo y la apatía han sido los argumentos de esta comedia nacional, en la que jamás se escucha el eco distante de la ciudadanía…