Mostrando las entradas con la etiqueta Legislación. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Legislación. Mostrar todas las entradas

domingo, octubre 24, 2010

Desaforadamente

En algún lugar sombrío, junto al sepulcro de los ideales nacionalistas, en una cripta decadente yacen las letras muertas de la legislación mexicana; y ahí, bajo la lápida del olvido reposa el espíritu de la justicia…

Dicen los que saben, que la teoría y la práctica están separadas por un rango sinuoso y ambiguo, que en ese lapso esquivo deambulan ansias perniciosas y ambiciones perversas, que por eso, en el trayecto del pensamiento a la acción suelen distorsionarse los ideales y que es ahí donde se derrumban las utopías.

El fuero constitucional, el aura legal que actualmente protege a los legisladores ha sido alterado por el mal uso de ese privilegio. Originalmente, el fuero protegía al recinto legislativo y lo hizo inviolable para garantizar el ejercicio libre y pleno de la libertad de expresión de todos los integrantes del Congreso. Gracias al fuero, todos los legisladores podían externar sus opiniones, debatir y expresar sus ideas aunque fueran contrarias al criterio dominante, sin el temor de represalias o castigos. El motivo primigenio del fuero es la defensa y custodia de la libertad de expresión, y en esa lógica, únicamente las ideas trascienden el ámbito judicial, porque el fuero es una burbuja intangible que ampara y protege elementos abstractos como las convicciones y los idearios partidistas; luego entonces, los actos u omisiones de los legisladores tipificados como delitos, por su naturaleza concreta y deleznable no deben incursionar en el ámbito del fuero.

La interpretación tendenciosa de esta figura legal propició el mal uso, el abuso y el exceso del fuero constitucional: hoy por hoy, los legisladores no proponen, no debaten, no argumentan en el Congreso, porque el libre ejercicio de la libertad de expresión ha degenerado en arengas vulgares, en peroratas soeces y diatribas estériles, que deberían castigarse. Llevan el fuero al extremo opuesto de su significado: desaforar significa excederse, eludir todas las medidas y mesuras; así, desaforadamente, los flamantes legisladores ejercen la beligerancia, abusan de sus privilegios, alegan sin control y reducen las funciones legislativas a episodios exacerbados.

Un alegato que se ha extendido a niveles esquizofrénicos es el desafuero del diputado Julio César Godoy Toscano, sobre quien pende la acusación de asociación delictuosa y lavado de dinero. Sus compañeros de bancada, que eludieron las medidas de seguridad para que Godoy Toscano rindiera protesta como diputado, se deslindaron de este polémico personaje y lo expulsaron del partido que lo llevó a la curul, pero ejerciendo desaforadamente el fuero no le retiraron esa protección.

Si alguna vez en la teoría política, el fuero propició la libertad de pensamiento y expresión, ahora en la práctica, es el refugio de una mediocre minoría con escasa autoridad moral que viola, elude y sepulta las leyes en la cripta decadente donde yacen las letras muertas y reposa el espíritu de la justicia…

domingo, septiembre 26, 2010

Germen justiciero

En algún lugar de la hostilidad, en la tierra de nadie y muy lejos del amparo de ley germinó el híbrido de la venganza y la justicia; como todos los sentimientos encontrados, las paradojas sociales eluden las normas y las ansias justicieras proliferan en el vacío de autoridad…

Dicen los que saben que la esencia de las leyes reside en su observancia general y obligatoria, que según el canon jurídico, nadie está por encima de la ley y que nada queda fuera de su ámbito, y que por eso, la paz social sólo existe bajo el amparo de las leyes.

El origen de todas las normas se ubica en la necesidad de imponer un orden superior que regule la conducta de los individuos para lograr un ambiente de armonía. En las primeras comunidades, cuando la sobrevivencia era la prioridad y la cohesión social residía en los lazos de la sangre, la ley común otorgaba el derecho de la venganza. En el proceso civilizatorio, la sociedad confirió a una minoría la atribución para legislar, y fue entonces cuando la crueldad y la violencia se erradicaron como forma de castigo; no obstante, con la aparición de los poderes en los estados nacionales se dispersó la polución del totalitarismo, y con él, se distorsionó la facultad para legislar e imponer el orden social.

El cabildeo legislativo, que tantas veces se ha justificado como el ejercicio de la democracia, es la evidencia del deterioro en el criterio del legislador, ese padecimiento que se ha propagado como una pandemia y que reduce el espíritu social de las leyes a los caprichos de la clase política.

Cuando el poder es el móvil de los legisladores y mantenerlo es la única prioridad de los gobernantes, se descuida la intención primigenia del Estado y el espíritu de todas las leyes, que debiera ser la convivencia pacífica y el funcionamiento armónico de la sociedad. Y entonces, surge un vacío de autoridad que se expande gracias a la impunidad; y ante las injusticias y la impotencia, brota el germen justiciero, ese fruto híbrido de la venganza y la justicia.

Después de la grotesca Fuenteovejuna que linchó a dos secuestradores en el Municipio de Ascención, en el estado mexicano de Chihuahua, resulta evidente la impericia de las autoridades para controlar la situación y procurar justicia; el epílogo forzoso de este episodio es la desaparición fáctica de las corporaciones policiacas en ese Municipio que ahora es protegido por un grupo de residentes.

Es obvio que un gobernante deja de ser un estadista en el mismo momento en que el estado desatiende las atribuciones que le dieron origen; cuando la vida, la propiedad y la seguridad de los gobernados dejan de ser prioritarios germina el híbrido de la venganza y la justicia; y como paradoja social, las ansias justicieras proliferan en el vacío de autoridad…

domingo, agosto 29, 2010

El retorno de los vencidos

En algún lugar de la agenda presidencial, entre los fracasos y las obstinaciones, está marcado con el color del desconcierto el primer día en el declive del régimen; a partir de entonces, se desgasta paulatinamente la aureola del poder total y se enardecen las voces beligerantes de la venganza…

El castigo fue el factor determinante en las elecciones del 4 de Julio y sus secuelas son la reconfiguración del poder y el clima de represalia que impregna el ámbito político. El rotundo fracaso de la cruzada de Felipe contra el crimen organizado y la ineficiencia de las políticas públicas influyeron en los resultados electorales. Los pocos electores que acudieron a las urnas lo hicieron convencidos de hacer valer su rechazo al régimen actual y emitieron el voto de castigo.

En estas circunstancias resurge con fuerza la voz de los vencidos, ahora vencedores, con la firme determinación de exhibir los excesos, las carencias e impericias del Calderonismo. El tiempo restante del sexenio estará marcado con el mismo color de la beligerancia con que hace leña del árbol caído. En esta lógica vengativa, los legisladores que alguna aprobaron el cambio en el formato de la ceremonia del informe presidencial por considerarlo anacrónico y obsoleto, ahora pretenden una contra reforma y volver al formato anterior.

La modificación del formato evitó la incómoda confrontación del ejecutivo y el legislativo en el mismo recinto, eliminó cualquier posible interpelación ofensiva, reclamos de la macuarrencia opositora y reproches de la disidencia durante la lectura de la glosa del informe, marcó el final del besamanos, la foto y el baño de pueblo como protocolos oficiales instituidos durante el Priato. Pero aquella reforma también dio pauta a una ceremonia alterna en el ámbito exclusivo y excluyente del panismo rampante, inaugurando el protocolo de lisonjeo y genuflexión de la nueva aristocracia mexicana.

Y el insufrible desencuentro con el legislativo se sustituyó con una intensa campaña invasiva en los espacios de entretenimiento promoviendo los logros del sexenio en mensajes prefabricados en escenarios ficticios y situaciones inverosímiles.

Hoy por hoy, ante el declive del calderonismo en todos los ámbitos de su incompetencia, cuando los vencidos revirtieron la derrota se aprestan a cobrar la afrenta. Desafortunadamente para la ciudadanía, la venganza de los vencidos se conjura en el ámbito legal, donde las minorías deciden el futuro de las mayorías.

El vulgar manipuleo de la legislación para satisfacer resentimientos partidistas exhibe la inmadurez de la clase política; al dilapidar el carácter imparcial de las leyes en represalias iracundas retrocedemos a la época del absolutismo, que debimos haber abandonado hace muchos años y que resurge ahora, cuando se desgasta paulatinamente la aureola del poder total y se enardecen las voces beligerantes de la venganza…

domingo, abril 25, 2010

Relatividad mexicana

“Hay dos cosas infinitas:
el universo y la estupidez humana.
Y del universo no estoy seguro”.
Albert Einstein


En algún lugar del planeta, la naturaleza hace una excepción y no se aplican las leyes universales de la física; en ese recoveco terrestre, el tiempo y el espacio son relativos y la insensatez se expande a la velocidad de la luz: debido a esa fantástica condición, ahí, todas las quimeras son posibles…

Desafiando todas las leyes de la cordura, los legisladores mexicanos se disponen a refutar una tesis ancestral que postula la imposibilidad de filosofar en situación de indigencia: por una mayoría estratosférica, el Senado aprobó la ley para la creación de la Agencia Aeroespacial Mexicana AEXA (que debería ser MASA: la versión mexicana de NASA), un organismo público descentralizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cuya función principal será formular las líneas generales de la Política Espacial de México así como el Programa Nacional de Actividades Espaciales.

El presupuesto inicial de 10 millones de dólares deberá ser suficiente para la elaboración de planes y programas y para la edificación del aparato burocrático que sustentará el funcionamiento de AEXA. Según el proyecto, en una década habrá resultados tangibles: una plataforma de lanzamientos en las costas de Yucatán y el centro de comunicaciones en Tulancingo.

Y así, la visión de los legisladores se extiende más allá del firmamento: eludieron los estragos de la pobreza galopante en el relieve mexicano, ignoraron el peso molecular del rezago educativo. La audacia de los legisladores es un factor imponderable cuyo propósito es impresionar a los ingenuos. No obstante, cuando la fuerza gravitacional provoca un aterrizaje forzoso se restablece la conexión entre las neuronas. Y es entonces cuando se determina la magnitud de esta aberración.

Sí! … Este decreto confirma que es posible emprender la conquista del espacio exterior, porque México estará presente en cada uno de los componentes, tornillos, conductores y tuercas que se maquilen para las agencias extranjeras que construirán las naves, satélites y cohetes que surcarán el espacio infinito.

Sin el respaldo educativo, sin tecnología nacional ni científicos mexicanos, AEXA sólo será una productora de insumos, una prestadora de servicios aeroespaciales. Tal vez, la creación de AEXA responde a necesidades de agencias espaciales extranjeras que requieren minimizar costos.

La posibilidad de enviar una nave espacial fabricada en México, tripulada por mexicanos en una misión coordinada e implementada en instalaciones mexicanas, es poco más que un sueño guajiro elevado a la enésima potencia.

Sólo en un arranque maniaco de inspiración es posible imaginar un mensaje como éste:

Sí!... La participación de México en la carrera espacial es un desliz fantasioso en un discurso desorbitado, porque en el recinto legislativo el tiempo y el espacio son relativos, la insensatez se expande a la velocidad de la luz y debido a esa condición excepcional, políticamente, todas las quimeras son posibles…