En algún lugar de la solemnidad, cuando se extingue el eco de la última ovación se inicia el proceso inexorable del declive; la figura del poder se torna vulnerable, y en esa condición deberá enfrentar el juicio de la posteridad…
En el código de las reglas no escritas de la política mexicana, se estipula que inmediatamente después del quinto informe de gobierno se inicia el ocaso de los sexenios y es entonces cuando la clase gobernante inaugura la temporada de deslindes y agandalles, que por una mera coincidencia, alcanzarán una intensidad insufrible en la contienda electoral.
El ocaso del calderonismo fue más que evidente en la ceremonia oficial organizada para el mensaje político con motivo del quinto informe de gobierno. En esta versión panista de la tradición priísta del Día del Presidente se advirtieron las señales inequívocas del fracaso del régimen: el evento masivo que debería realizarse en el Auditorio Nacional se trasladó al Museo Nacional de Antropología bajo exageradas medidas de seguridad por el terror galopante que aflige al paladín de la seguridad nacional. Si la reducida lista de invitados refleja la disminución paulatina de incondicionales admitidos en el círculo del poder, la magra asistencia indica la pérdida inexorable de simpatizantes, aproximadamente doscientos lugares estaban vacíos cuando Felipe Calderón hizo acto de presencia.
A pesar de los tres días de preparación, el discurso del ocaso calderonista persiste en legitimar el régimen con el monopolio de la violencia: la ovación más larga se le rindió a las fuerzas armadas y ya bajo la sombra del fracaso, el presidente pidió un minuto de silencio por las 50,000 víctimas de su cruzada contra el crimen organizado. La indiferencia institucional hacia las necesidades de cincuenta millones de mexicanos que subsisten en condición de pobreza fue evidente en la breve exposición de las cifras que pretenden sustentar la eficiencia de la administración pública.
El evento resultó gris, el discurso no logró convencer y la figura del líder de los nanócratas parece cada vez más pequeña justamente ahora que inicia la temporada de ajustes en la partidocracia. Las críticas lacerantes iniciaron en la víspera del quinto informe y se espera una secuencia insufrible de revelaciones. Si la alternancia en el poder es, en efecto, un hecho inminente, atestiguaremos negociaciones y alianzas aborrecibles, porque desde ahora, durante el proceso del declive, se expande la percepción del fracaso calderonista: la fórmula del éxito político indica que los aciertos deberán ser lo suficientemente contundentes para minimizar los estragos de los excesos; cuando el resultado es positivo, los líderes consolidan la magnificencia de su talla en la memoria colectiva, pero ahora, la escasa estatura de la figura en el poder se torna vulnerable, y en esa condición deberá enfrentar el juicio de la posteridad…
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domingo, septiembre 04, 2011
domingo, abril 03, 2011
Artificio consensuado
En algún lugar de la aritmética, en el último capítulo del tomo de las ponderaciones se describe el artificio para tergiversar el mensaje de las cifras; alguna vez, la ética matemática relegó este procedimiento por la inmoral manipulación de los resultados, pero ahora, cuando la ética es una virtud en peligro de extinción, el cálculo tendencioso tiende a generalizarse…
Felipe Calderón presentó la interpretación oficial del censo realizado en el 2010 que arroja una realidad numérica incongruente con la realidad social. Desde la perspectiva calderonista los regímenes panistas han logrado disminuir la pobreza. Esta declaración temeraria se pretende confirmar con datos arrojados en el censo, según el cual, un mayor número de familias cuenta con refrigerador, lavadora, televisión, teléfono, automóvil y hasta computadora con internet.
En esta clase de postulados numéricos se detectan los efectos del artífico en la ponderación: se establece el poder adquisitivo como indicador de la calidad de vida. El incremento estratosférico en la adquisición de enseres domésticos no corresponde a mejores salarios ni a la creación de empleos: es el resultado de estrategias mercantiles y la secuela de tendencias globales. En el discurso calderonista se omite mencionar que la sobreproducción y la diversificación de las marcas provocaron una disminución en los precios y que las facilidades y las ventas a plazos son la secuela de una feroz competencia entre los consorcios industriales. Vgrs: Calderón alardeó del aumento en el porcentaje de la población que tiene TV (86% en 2000 a 90% en 2010), teléfono (36% a 93%), computadora (9% a 29%) y auto (32% a 44%) pero omitió los factores determinantes: la introducción de las televisores de alta definición convirtió a los televisores de cinescopio en artículos obsoletos y su precio se desplomó; la oferta de celulares se ha desbordado; los proveedores de internet regalan computadoras en la contratación del servicio de internet, y que en el 2005 Vicente Fox decretó la legalización de los autos extranjeros en calidad de chatarra, cuya importación de Estados Unidos creció 99%.
Y así, por este artificio aritmético, México aparece como el país de las maravillas donde la inmensa mayoría de los habitantes se embrutecen diariamente con la insulsa programación de la televisión abierta, pagan las tarifas más altas del mundo en telefonía móvil y conectividad para mantener a un mexicano en el primer lugar de los hombres más ricos del planeta, se desplazan en chatarras motorizadas hacia una prosperidad cada vez más lejana. Por la inmoral manipulación de las cifras, el deterioro galopante en el poder adquisitivo se transforma en porcentajes optimistas y México se proyecta como un país de fantasía donde la panacea universal reside en las fuerzas armadas porque la ética de la persuasión está en peligro de extinción y el cálculo tendencioso tiende a generalizarse…
Felipe Calderón presentó la interpretación oficial del censo realizado en el 2010 que arroja una realidad numérica incongruente con la realidad social. Desde la perspectiva calderonista los regímenes panistas han logrado disminuir la pobreza. Esta declaración temeraria se pretende confirmar con datos arrojados en el censo, según el cual, un mayor número de familias cuenta con refrigerador, lavadora, televisión, teléfono, automóvil y hasta computadora con internet.
En esta clase de postulados numéricos se detectan los efectos del artífico en la ponderación: se establece el poder adquisitivo como indicador de la calidad de vida. El incremento estratosférico en la adquisición de enseres domésticos no corresponde a mejores salarios ni a la creación de empleos: es el resultado de estrategias mercantiles y la secuela de tendencias globales. En el discurso calderonista se omite mencionar que la sobreproducción y la diversificación de las marcas provocaron una disminución en los precios y que las facilidades y las ventas a plazos son la secuela de una feroz competencia entre los consorcios industriales. Vgrs: Calderón alardeó del aumento en el porcentaje de la población que tiene TV (86% en 2000 a 90% en 2010), teléfono (36% a 93%), computadora (9% a 29%) y auto (32% a 44%) pero omitió los factores determinantes: la introducción de las televisores de alta definición convirtió a los televisores de cinescopio en artículos obsoletos y su precio se desplomó; la oferta de celulares se ha desbordado; los proveedores de internet regalan computadoras en la contratación del servicio de internet, y que en el 2005 Vicente Fox decretó la legalización de los autos extranjeros en calidad de chatarra, cuya importación de Estados Unidos creció 99%.
Y así, por este artificio aritmético, México aparece como el país de las maravillas donde la inmensa mayoría de los habitantes se embrutecen diariamente con la insulsa programación de la televisión abierta, pagan las tarifas más altas del mundo en telefonía móvil y conectividad para mantener a un mexicano en el primer lugar de los hombres más ricos del planeta, se desplazan en chatarras motorizadas hacia una prosperidad cada vez más lejana. Por la inmoral manipulación de las cifras, el deterioro galopante en el poder adquisitivo se transforma en porcentajes optimistas y México se proyecta como un país de fantasía donde la panacea universal reside en las fuerzas armadas porque la ética de la persuasión está en peligro de extinción y el cálculo tendencioso tiende a generalizarse…
domingo, enero 16, 2011
Una quimera de largo aliento
En algún lugar del lenguaje, entre los significados y las intenciones, existe una gama de artificios para tergiversar el sentido estricto de las palabras, para atenuar las incoherencias y encubrir las ambigüedades…
En el primer “Diálogo por la Seguridad” y ante la escalofriante cifra de 34,612 homicidios con violencia, Felipe Calderón redefinió uno de los objetivos fundamentales de su mandato: el conflicto entre el crimen organizado y su régimen ya no es una “guerra”, porque ahora es una lucha, un combate, una estrategia de gobierno. El mandatario se negó categóricamente a utilizar el término “guerra” porque implica únicamente a las fuerzas armadas y corrige su discurso justamente ahora, cuando solicita el involucramiento y el compromiso de la sociedad civil para erradicar la inseguridad del clima social.
Después de cuatro años de “lucha”, la mayor expectativa creada por el calderonismo sigue en el limbo de las promesas; el narcotráfico, erigido como la causa de todos los males y la consecuencia de todos los rezagos, sigue siendo el enemigo público número Uno hacia donde se trasladan todas las frustraciones del régimen.
Pero a Felipe Calderón le urge ganar este combate, o aparentar una victoria en esta quimera de largo aliento, para izarla como el estandarte del panismo en la próxima contienda electoral. Su premura refleja la carencia de resultados porque la impunidad y la corrupción son los grandes pendientes sin resolver. Su ansiedad trasciende el ámbito de su competencia: la crítica de Calderón se enfoca en la actuación de los jueces a quienes califica como “simples verificadores de requisitos”, además, la propuesta presidencial para la reforma a la Ley de Seguridad Nacional y el tema del fuero militar no han logrado un consenso favorable en el legislativo.
Sea como fuere, y aunque “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”, esta lucha, estrategia, combate, o como se le ocurra llamarle, pasará a las Crónicas del Poder como el complicado argumento de una quimera sin final. La violencia, las injusticias y los abusos derivados de la actuación de las fuerzas armadas sustentarán los discursos de los opositores en la contienda electoral para descalificar al calderonismo.
Y en el reinicio del circulo vicioso, las palabras que ahora atenúan el fracaso se transformarán en adjetivos descalificativos e hirientes, lo que ahora se ostenta como un éxito se traducirá en una mediocridad desde la perspectiva electorera, porque este año la administración pública se mimetizará con la búsqueda del poder. Y una vez más, los hechos adquirirán dos enfoques contrarios y excluyentes por los efectos demagógicos del lenguaje, y entre los significados y las intenciones, se desplegará esa gama de artificios que tergiversan el sentido estricto de las palabras, que atenúan las incoherencias y encubren las ambigüedades…
En el primer “Diálogo por la Seguridad” y ante la escalofriante cifra de 34,612 homicidios con violencia, Felipe Calderón redefinió uno de los objetivos fundamentales de su mandato: el conflicto entre el crimen organizado y su régimen ya no es una “guerra”, porque ahora es una lucha, un combate, una estrategia de gobierno. El mandatario se negó categóricamente a utilizar el término “guerra” porque implica únicamente a las fuerzas armadas y corrige su discurso justamente ahora, cuando solicita el involucramiento y el compromiso de la sociedad civil para erradicar la inseguridad del clima social.
Después de cuatro años de “lucha”, la mayor expectativa creada por el calderonismo sigue en el limbo de las promesas; el narcotráfico, erigido como la causa de todos los males y la consecuencia de todos los rezagos, sigue siendo el enemigo público número Uno hacia donde se trasladan todas las frustraciones del régimen.
Pero a Felipe Calderón le urge ganar este combate, o aparentar una victoria en esta quimera de largo aliento, para izarla como el estandarte del panismo en la próxima contienda electoral. Su premura refleja la carencia de resultados porque la impunidad y la corrupción son los grandes pendientes sin resolver. Su ansiedad trasciende el ámbito de su competencia: la crítica de Calderón se enfoca en la actuación de los jueces a quienes califica como “simples verificadores de requisitos”, además, la propuesta presidencial para la reforma a la Ley de Seguridad Nacional y el tema del fuero militar no han logrado un consenso favorable en el legislativo.
Sea como fuere, y aunque “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”, esta lucha, estrategia, combate, o como se le ocurra llamarle, pasará a las Crónicas del Poder como el complicado argumento de una quimera sin final. La violencia, las injusticias y los abusos derivados de la actuación de las fuerzas armadas sustentarán los discursos de los opositores en la contienda electoral para descalificar al calderonismo.
Y en el reinicio del circulo vicioso, las palabras que ahora atenúan el fracaso se transformarán en adjetivos descalificativos e hirientes, lo que ahora se ostenta como un éxito se traducirá en una mediocridad desde la perspectiva electorera, porque este año la administración pública se mimetizará con la búsqueda del poder. Y una vez más, los hechos adquirirán dos enfoques contrarios y excluyentes por los efectos demagógicos del lenguaje, y entre los significados y las intenciones, se desplegará esa gama de artificios que tergiversan el sentido estricto de las palabras, que atenúan las incoherencias y encubren las ambigüedades…
domingo, octubre 03, 2010
Propaganda elemental
“Después de todo, ¿qué son un cuadrado y un círculo?
Son meras palabras, y las palabras pueden moldearse
hasta disfrazar las ideas”. Joseph Goebbels
En algún lugar de la condición humana existen pautas de conducta inalterables, reacciones que permanecen intactas desde la oscuridad de los tiempos; y por eso, los conceptos que las describen y las técnicas que las manipulan siguen vigentes…
Hoy por hoy, en el umbral de la sociedad del conocimiento, los principios y las técnicas de la propaganda configurados por Joseph Goebbels, y exitosamente comprobados por Adolf Hitler, siguen vigentes. Su ejecución constante en el entorno político y su desmesurada aplicación en la sociedad de mercado han generado el anglicismo híbrido “marketing político” que se caracteriza por el ejercicio superlativo y despiadado de los principios de Goebbels.
El primero de esos principios es la ley de la simplicidad: “A fin de conseguir la mayor efectividad, el mensaje debe ser lo más sencillo posible para que todos y cada uno de los individuos sean capaces de comprenderlo, sin exigirles demasiado esfuerzo. Debe ser breve y claro, elaborado con frases sencillas y enunciaciones primarias. Conviene,
por lo tanto, reducirlo a slogans y símbolos”.
La influencia de la propaganda se expande en la cultura de masas y el discurso político se reduce a mensajes simples y breves que serán transmitidos repetidamente hasta que los ciudadanos lo asimilen y lo integren a su percepción de la realidad.
La ley de la simplicidad se ejecuta consuetudinariamente y el ejemplo más claro y reciente, es la difusión mediática de las acciones de gobierno emprendidas en Baja California, campaña que fue justificada por José Guadalupe Osuna Millán al concluir su III Informe cuando al referirse a la construcción de hospitales públicos en su gobierno declaró que es necesario repetirlo hasta que todos los ciudadanos lo entiendan.
La ejecución de la ley de la simplicidad atenta contra la conciencia colectiva, ofende a la inteligencia de todos aquellos que se percatan de este vulgar manipuleo de la opinión pública; pero afortunadamente, aún se cumplen los principios de la ley de la causa y efecto, y ahora como siempre y desde entonces, la fabricación de falsos consensos, como una acción nefasta, desencadena una reacción en el raciocinio y se articula el mecanismo de la disidencia.
En una de tantas paradojas de la posmodernidad, las tecnologías de información y comunicación consideradas como el vehículo que conduciría a la democratización del conocimiento, son el medio idóneo para actualizar aquellos principios elementales de la propaganda creados para distorsionar la percepción y esclavizar la voluntad de la multitud.
Y así, en este proceso perpetuo y sobre la tensión entre la propaganda y la reflexión, las percepciones se confabulan y se desvanecen en la legendaria crónica del mundo, porque desde la oscuridad de los tiempos, en la condición humana predominan pautas inalterables y las técnicas que las manipulan siguen vigentes…
Son meras palabras, y las palabras pueden moldearse
hasta disfrazar las ideas”. Joseph Goebbels
En algún lugar de la condición humana existen pautas de conducta inalterables, reacciones que permanecen intactas desde la oscuridad de los tiempos; y por eso, los conceptos que las describen y las técnicas que las manipulan siguen vigentes…
Hoy por hoy, en el umbral de la sociedad del conocimiento, los principios y las técnicas de la propaganda configurados por Joseph Goebbels, y exitosamente comprobados por Adolf Hitler, siguen vigentes. Su ejecución constante en el entorno político y su desmesurada aplicación en la sociedad de mercado han generado el anglicismo híbrido “marketing político” que se caracteriza por el ejercicio superlativo y despiadado de los principios de Goebbels.
El primero de esos principios es la ley de la simplicidad: “A fin de conseguir la mayor efectividad, el mensaje debe ser lo más sencillo posible para que todos y cada uno de los individuos sean capaces de comprenderlo, sin exigirles demasiado esfuerzo. Debe ser breve y claro, elaborado con frases sencillas y enunciaciones primarias. Conviene,
por lo tanto, reducirlo a slogans y símbolos”.
La influencia de la propaganda se expande en la cultura de masas y el discurso político se reduce a mensajes simples y breves que serán transmitidos repetidamente hasta que los ciudadanos lo asimilen y lo integren a su percepción de la realidad.
La ley de la simplicidad se ejecuta consuetudinariamente y el ejemplo más claro y reciente, es la difusión mediática de las acciones de gobierno emprendidas en Baja California, campaña que fue justificada por José Guadalupe Osuna Millán al concluir su III Informe cuando al referirse a la construcción de hospitales públicos en su gobierno declaró que es necesario repetirlo hasta que todos los ciudadanos lo entiendan.
La ejecución de la ley de la simplicidad atenta contra la conciencia colectiva, ofende a la inteligencia de todos aquellos que se percatan de este vulgar manipuleo de la opinión pública; pero afortunadamente, aún se cumplen los principios de la ley de la causa y efecto, y ahora como siempre y desde entonces, la fabricación de falsos consensos, como una acción nefasta, desencadena una reacción en el raciocinio y se articula el mecanismo de la disidencia.
En una de tantas paradojas de la posmodernidad, las tecnologías de información y comunicación consideradas como el vehículo que conduciría a la democratización del conocimiento, son el medio idóneo para actualizar aquellos principios elementales de la propaganda creados para distorsionar la percepción y esclavizar la voluntad de la multitud.
Y así, en este proceso perpetuo y sobre la tensión entre la propaganda y la reflexión, las percepciones se confabulan y se desvanecen en la legendaria crónica del mundo, porque desde la oscuridad de los tiempos, en la condición humana predominan pautas inalterables y las técnicas que las manipulan siguen vigentes…
domingo, agosto 29, 2010
El retorno de los vencidos
En algún lugar de la agenda presidencial, entre los fracasos y las obstinaciones, está marcado con el color del desconcierto el primer día en el declive del régimen; a partir de entonces, se desgasta paulatinamente la aureola del poder total y se enardecen las voces beligerantes de la venganza…
El castigo fue el factor determinante en las elecciones del 4 de Julio y sus secuelas son la reconfiguración del poder y el clima de represalia que impregna el ámbito político. El rotundo fracaso de la cruzada de Felipe contra el crimen organizado y la ineficiencia de las políticas públicas influyeron en los resultados electorales. Los pocos electores que acudieron a las urnas lo hicieron convencidos de hacer valer su rechazo al régimen actual y emitieron el voto de castigo.
En estas circunstancias resurge con fuerza la voz de los vencidos, ahora vencedores, con la firme determinación de exhibir los excesos, las carencias e impericias del Calderonismo. El tiempo restante del sexenio estará marcado con el mismo color de la beligerancia con que hace leña del árbol caído. En esta lógica vengativa, los legisladores que alguna aprobaron el cambio en el formato de la ceremonia del informe presidencial por considerarlo anacrónico y obsoleto, ahora pretenden una contra reforma y volver al formato anterior.
La modificación del formato evitó la incómoda confrontación del ejecutivo y el legislativo en el mismo recinto, eliminó cualquier posible interpelación ofensiva, reclamos de la macuarrencia opositora y reproches de la disidencia durante la lectura de la glosa del informe, marcó el final del besamanos, la foto y el baño de pueblo como protocolos oficiales instituidos durante el Priato. Pero aquella reforma también dio pauta a una ceremonia alterna en el ámbito exclusivo y excluyente del panismo rampante, inaugurando el protocolo de lisonjeo y genuflexión de la nueva aristocracia mexicana.
Y el insufrible desencuentro con el legislativo se sustituyó con una intensa campaña invasiva en los espacios de entretenimiento promoviendo los logros del sexenio en mensajes prefabricados en escenarios ficticios y situaciones inverosímiles.
Hoy por hoy, ante el declive del calderonismo en todos los ámbitos de su incompetencia, cuando los vencidos revirtieron la derrota se aprestan a cobrar la afrenta. Desafortunadamente para la ciudadanía, la venganza de los vencidos se conjura en el ámbito legal, donde las minorías deciden el futuro de las mayorías.
El vulgar manipuleo de la legislación para satisfacer resentimientos partidistas exhibe la inmadurez de la clase política; al dilapidar el carácter imparcial de las leyes en represalias iracundas retrocedemos a la época del absolutismo, que debimos haber abandonado hace muchos años y que resurge ahora, cuando se desgasta paulatinamente la aureola del poder total y se enardecen las voces beligerantes de la venganza…
El castigo fue el factor determinante en las elecciones del 4 de Julio y sus secuelas son la reconfiguración del poder y el clima de represalia que impregna el ámbito político. El rotundo fracaso de la cruzada de Felipe contra el crimen organizado y la ineficiencia de las políticas públicas influyeron en los resultados electorales. Los pocos electores que acudieron a las urnas lo hicieron convencidos de hacer valer su rechazo al régimen actual y emitieron el voto de castigo.
En estas circunstancias resurge con fuerza la voz de los vencidos, ahora vencedores, con la firme determinación de exhibir los excesos, las carencias e impericias del Calderonismo. El tiempo restante del sexenio estará marcado con el mismo color de la beligerancia con que hace leña del árbol caído. En esta lógica vengativa, los legisladores que alguna aprobaron el cambio en el formato de la ceremonia del informe presidencial por considerarlo anacrónico y obsoleto, ahora pretenden una contra reforma y volver al formato anterior.
La modificación del formato evitó la incómoda confrontación del ejecutivo y el legislativo en el mismo recinto, eliminó cualquier posible interpelación ofensiva, reclamos de la macuarrencia opositora y reproches de la disidencia durante la lectura de la glosa del informe, marcó el final del besamanos, la foto y el baño de pueblo como protocolos oficiales instituidos durante el Priato. Pero aquella reforma también dio pauta a una ceremonia alterna en el ámbito exclusivo y excluyente del panismo rampante, inaugurando el protocolo de lisonjeo y genuflexión de la nueva aristocracia mexicana.
Y el insufrible desencuentro con el legislativo se sustituyó con una intensa campaña invasiva en los espacios de entretenimiento promoviendo los logros del sexenio en mensajes prefabricados en escenarios ficticios y situaciones inverosímiles.
Hoy por hoy, ante el declive del calderonismo en todos los ámbitos de su incompetencia, cuando los vencidos revirtieron la derrota se aprestan a cobrar la afrenta. Desafortunadamente para la ciudadanía, la venganza de los vencidos se conjura en el ámbito legal, donde las minorías deciden el futuro de las mayorías.
El vulgar manipuleo de la legislación para satisfacer resentimientos partidistas exhibe la inmadurez de la clase política; al dilapidar el carácter imparcial de las leyes en represalias iracundas retrocedemos a la época del absolutismo, que debimos haber abandonado hace muchos años y que resurge ahora, cuando se desgasta paulatinamente la aureola del poder total y se enardecen las voces beligerantes de la venganza…
domingo, abril 25, 2010
Relatividad mexicana
“Hay dos cosas infinitas:
el universo y la estupidez humana.
Y del universo no estoy seguro”.
Albert Einstein
En algún lugar del planeta, la naturaleza hace una excepción y no se aplican las leyes universales de la física; en ese recoveco terrestre, el tiempo y el espacio son relativos y la insensatez se expande a la velocidad de la luz: debido a esa fantástica condición, ahí, todas las quimeras son posibles…
Desafiando todas las leyes de la cordura, los legisladores mexicanos se disponen a refutar una tesis ancestral que postula la imposibilidad de filosofar en situación de indigencia: por una mayoría estratosférica, el Senado aprobó la ley para la creación de la Agencia Aeroespacial Mexicana AEXA (que debería ser MASA: la versión mexicana de NASA), un organismo público descentralizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cuya función principal será formular las líneas generales de la Política Espacial de México así como el Programa Nacional de Actividades Espaciales.
El presupuesto inicial de 10 millones de dólares deberá ser suficiente para la elaboración de planes y programas y para la edificación del aparato burocrático que sustentará el funcionamiento de AEXA. Según el proyecto, en una década habrá resultados tangibles: una plataforma de lanzamientos en las costas de Yucatán y el centro de comunicaciones en Tulancingo.
Y así, la visión de los legisladores se extiende más allá del firmamento: eludieron los estragos de la pobreza galopante en el relieve mexicano, ignoraron el peso molecular del rezago educativo. La audacia de los legisladores es un factor imponderable cuyo propósito es impresionar a los ingenuos. No obstante, cuando la fuerza gravitacional provoca un aterrizaje forzoso se restablece la conexión entre las neuronas. Y es entonces cuando se determina la magnitud de esta aberración.
Sí! … Este decreto confirma que es posible emprender la conquista del espacio exterior, porque México estará presente en cada uno de los componentes, tornillos, conductores y tuercas que se maquilen para las agencias extranjeras que construirán las naves, satélites y cohetes que surcarán el espacio infinito.
Sin el respaldo educativo, sin tecnología nacional ni científicos mexicanos, AEXA sólo será una productora de insumos, una prestadora de servicios aeroespaciales. Tal vez, la creación de AEXA responde a necesidades de agencias espaciales extranjeras que requieren minimizar costos.
La posibilidad de enviar una nave espacial fabricada en México, tripulada por mexicanos en una misión coordinada e implementada en instalaciones mexicanas, es poco más que un sueño guajiro elevado a la enésima potencia.
Sólo en un arranque maniaco de inspiración es posible imaginar un mensaje como éste:
Sí!... La participación de México en la carrera espacial es un desliz fantasioso en un discurso desorbitado, porque en el recinto legislativo el tiempo y el espacio son relativos, la insensatez se expande a la velocidad de la luz y debido a esa condición excepcional, políticamente, todas las quimeras son posibles…
el universo y la estupidez humana.
Y del universo no estoy seguro”.
Albert Einstein
En algún lugar del planeta, la naturaleza hace una excepción y no se aplican las leyes universales de la física; en ese recoveco terrestre, el tiempo y el espacio son relativos y la insensatez se expande a la velocidad de la luz: debido a esa fantástica condición, ahí, todas las quimeras son posibles…
Desafiando todas las leyes de la cordura, los legisladores mexicanos se disponen a refutar una tesis ancestral que postula la imposibilidad de filosofar en situación de indigencia: por una mayoría estratosférica, el Senado aprobó la ley para la creación de la Agencia Aeroespacial Mexicana AEXA (que debería ser MASA: la versión mexicana de NASA), un organismo público descentralizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cuya función principal será formular las líneas generales de la Política Espacial de México así como el Programa Nacional de Actividades Espaciales.
El presupuesto inicial de 10 millones de dólares deberá ser suficiente para la elaboración de planes y programas y para la edificación del aparato burocrático que sustentará el funcionamiento de AEXA. Según el proyecto, en una década habrá resultados tangibles: una plataforma de lanzamientos en las costas de Yucatán y el centro de comunicaciones en Tulancingo.
Y así, la visión de los legisladores se extiende más allá del firmamento: eludieron los estragos de la pobreza galopante en el relieve mexicano, ignoraron el peso molecular del rezago educativo. La audacia de los legisladores es un factor imponderable cuyo propósito es impresionar a los ingenuos. No obstante, cuando la fuerza gravitacional provoca un aterrizaje forzoso se restablece la conexión entre las neuronas. Y es entonces cuando se determina la magnitud de esta aberración.
Sí! … Este decreto confirma que es posible emprender la conquista del espacio exterior, porque México estará presente en cada uno de los componentes, tornillos, conductores y tuercas que se maquilen para las agencias extranjeras que construirán las naves, satélites y cohetes que surcarán el espacio infinito.
Sin el respaldo educativo, sin tecnología nacional ni científicos mexicanos, AEXA sólo será una productora de insumos, una prestadora de servicios aeroespaciales. Tal vez, la creación de AEXA responde a necesidades de agencias espaciales extranjeras que requieren minimizar costos.
La posibilidad de enviar una nave espacial fabricada en México, tripulada por mexicanos en una misión coordinada e implementada en instalaciones mexicanas, es poco más que un sueño guajiro elevado a la enésima potencia.
Sólo en un arranque maniaco de inspiración es posible imaginar un mensaje como éste:
Sí!... La participación de México en la carrera espacial es un desliz fantasioso en un discurso desorbitado, porque en el recinto legislativo el tiempo y el espacio son relativos, la insensatez se expande a la velocidad de la luz y debido a esa condición excepcional, políticamente, todas las quimeras son posibles…
domingo, julio 19, 2009
La nueva semántica
En algún lugar de la academia, cuando los sabios escudriñaban los discursos políticos, descubrieron, entre líneas, una semántica alterna que tergiversa las verdades y una simbología exasperante que codifica las intenciones ocultas…
El lenguaje es el reflejo de la idiosincrasia, es una expresión viva y cambiante, que se adapta a las circunstancias, las describe y las preserva. Los vaivenes del pensamiento, las percepciones y las creencias cristalizan en el lenguaje, y entonces, algunas palabras adquieren una inusitada e impresionante carga significativa en un contexto determinado.
Es por eso, que desde hace varios años, los lingüistas y gramáticos de la Asociación de Academias de la Lengua Española, emprendieron, con rigor y detalle, la actualización de las características gramaticales de la lengua española.
El proyecto de la Nueva Gramática de la Lengua Española contendría una descripción de áreas dialectales, niveles de lengua y registros. También incluiría la descripción de las principales variedades americanas del español, ejemplos y recomendaciones de uso.
Sin embargo, este mega proyecto no ha concluido, porque los sabios pretendieron descifrar el código de un lenguaje alterno, que se practica en el ámbito político. Asumieron la responsabilidad moral de describir esa realidad paralela habitada por una infra-especie humana que muta cada sexenio y que cada régimen cambia de piel.
Los expertos descubrieron que en el inframundo de la política han surgido palabrejas que designan por igual, tanto a la insensatez del hablante como a los vicios de esa elite, y concluyeron que subsisten aquellas aberraciones que se pretendía archivar en el cajón de los olvidos, como “dedazo”, “candidato oficial”, “elección de estado”.
Los sabios se quemaron las pestañas y casi se exprimieron los sesos tratando de descifrar los poemínimos “inefable tarúpido”, “frutal idiotejo”, “iridiscente pendejérrimo”, y fue por eso que decidieron, por unanimidad, mandar al averno las palabrejas de la demagogia mexicana y excluirlas para siempre de la nueva gramática de la lengua española.
Hoy por hoy, el electorado en México, es el único grupo calificado para interpretar todas las voces y para descifrar todos los gestos de la nueva significancia política; labor que exige mucha concentrancia y la combinación de ingenio e ingenuidad para interpretar el sentido de palabras ambiguas en leyes electorales mal redactadas, en normas jurídicas sin lógica, sin gramática ni sintaxis, que exhiben la ineptitud de los legisladores, quienes al conjugar los adverbios inventaron… una semántica alterna que tergiversa las verdades y una simbología exasperante que codifica las intenciones ocultas…
El lenguaje es el reflejo de la idiosincrasia, es una expresión viva y cambiante, que se adapta a las circunstancias, las describe y las preserva. Los vaivenes del pensamiento, las percepciones y las creencias cristalizan en el lenguaje, y entonces, algunas palabras adquieren una inusitada e impresionante carga significativa en un contexto determinado.
Es por eso, que desde hace varios años, los lingüistas y gramáticos de la Asociación de Academias de la Lengua Española, emprendieron, con rigor y detalle, la actualización de las características gramaticales de la lengua española.
El proyecto de la Nueva Gramática de la Lengua Española contendría una descripción de áreas dialectales, niveles de lengua y registros. También incluiría la descripción de las principales variedades americanas del español, ejemplos y recomendaciones de uso.
Sin embargo, este mega proyecto no ha concluido, porque los sabios pretendieron descifrar el código de un lenguaje alterno, que se practica en el ámbito político. Asumieron la responsabilidad moral de describir esa realidad paralela habitada por una infra-especie humana que muta cada sexenio y que cada régimen cambia de piel.
Los expertos descubrieron que en el inframundo de la política han surgido palabrejas que designan por igual, tanto a la insensatez del hablante como a los vicios de esa elite, y concluyeron que subsisten aquellas aberraciones que se pretendía archivar en el cajón de los olvidos, como “dedazo”, “candidato oficial”, “elección de estado”.
Los sabios se quemaron las pestañas y casi se exprimieron los sesos tratando de descifrar los poemínimos “inefable tarúpido”, “frutal idiotejo”, “iridiscente pendejérrimo”, y fue por eso que decidieron, por unanimidad, mandar al averno las palabrejas de la demagogia mexicana y excluirlas para siempre de la nueva gramática de la lengua española.
Hoy por hoy, el electorado en México, es el único grupo calificado para interpretar todas las voces y para descifrar todos los gestos de la nueva significancia política; labor que exige mucha concentrancia y la combinación de ingenio e ingenuidad para interpretar el sentido de palabras ambiguas en leyes electorales mal redactadas, en normas jurídicas sin lógica, sin gramática ni sintaxis, que exhiben la ineptitud de los legisladores, quienes al conjugar los adverbios inventaron… una semántica alterna que tergiversa las verdades y una simbología exasperante que codifica las intenciones ocultas…
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