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domingo, julio 12, 2015

Un ritmo inexorable

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar
en las próximas generaciones y no en la próximas elecciones.”
Winston Churchill

            En algún lugar insólito se configuran los rasgos del porvenir con trazos firmes e inexorables; en la secuencia generacional,  las transformaciones serán ineludibles y con las tenues brechas entre el pasado y el futuro: llegará el porvenir…

            Hace 300,000 años se produjo la última mutación en la especie humana y desde entonces, todas las transformaciones de la humanidad se han generado en el esquivo ámbito del pensamiento;  el caprichoso reflejo de las idiosincrasias ha condicionado el funcionamiento de todas las versiones de la sociedad.

Con el siglo XXI llegaron a la mayoría de edad los habitantes de la aldea global que conforman la Generación Millennial  (1982-1995) y que se distinguen por su apego a la tecnología y por su desapego a la política y a la religión; percibieron los estragos de la crisis económica cuando intentaron incorporarse al sector productivo y ante la falta de opciones, engrosaron las filas de los “Ni-nis”; con afán darwiniano adaptaron sus prioridades a la hostilidad de la crisis y postergaron decisiones que alguna vez fueron vitales como la independencia y el matrimonio. Navegan el hiperespacio y su habilidad para producir contenidos y compartirlos en la red excedió todos los pronósticos con las manifestaciones masivas y multitudinarias por una convocatoria en redes sociales como el movimiento 15M en España y  Occupy Wall Street.  

La presencia de los Millennial ha transformado el entorno: los recursos académicos y los modelos educativos se adaptaron a sus peculiaridades; en México, el 52% de los usuarios interconectados son Millennial y constituyen un sector prioritario en el negocio de las telecomunicaciones. Las proyecciones del mercado indican que esta generación representará el 75% de la fuerza laboral en el mundo en el 2025, por eso y desde ya, se investigan sus hábitos de consumo, sus demandas y sus prioridades.

Y en la vanguardia, ya se perciben los rasgos de la siguiente generación, los nativos digitales que nacieron después de 1995 cuyo estilo de vida está determinado por  la tecnología, por lo que  algunas actividades, usos y oficios tienden a desaparecer, como el juego, entendido como una actividad física que fortalecía los lazos de amistad entre los niños, que ahora  está  encriptado en una pantalla porque la infancia transcurre en un entorno virtual donde los juguetes de antaño carecen de encanto. El efecto es inexorable: el próximo 15 de Julio cerrará definitivamente la mítica juguetería F.A.O. Schwarz que desde 1986 fue un ícono comercial en Nueva York.

La distancia entre las generaciones es  cada vez más corta pero la tendencia que se sostiene apunta a la individualización en una comunidad cohesionada por lazos virtuales. El arribo inminente del porvenir exigirá la adquisición de habilidades y destrezas que aún no se inventan, por eso,  la disposición para el aprendizaje adquiere una importancia vital y en los líderes actuales recae la responsabilidad de crear alternativas insólitas pero humanizantes  los valores que fortalecieron la convivencia deberán adaptarse al flujo inexorable de  las transformaciones y con las tenues brechas entre el pasado y el futuro llegará el porvenir…


Fuentes

Barron, James. (2015). Nueva York pierde un ícono: cierra la mítica juguetería F.A.O. Schwarz. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://www.lanacion.com.ar/1797902-nueva-york-pierde-un-icono-cierra-la-mitica-jugueteria-fao-schwarz
Cortés, Pedro Pablo. (2015). ‘Millennials’ pierden la fe. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://www.reporteindigo.com/reporte/mundo/millennials-pierden-la-fe
Excelsior. (2015). Mítica juguetería se suma a los lugares que ya no visitarás en NY. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://www.excelsior.com.mx/global/2015/07/08/1033602
Ferezin, Luiz. (2015). Prevenir el desencanto. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://www.milenio.com/tribunamilenio/alguien_entiende_a_los_millennials/jovenes_millennials-cultura_millennials_13_544875511.html
Fernandez, A. (2012). Millennials: la generación malcriada que quiere cambiar al  mundo. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://www.abc.es/20121103/sociedad/abci-millennials-generacion-201211021603.html
García Vega, Miguel Ángel. (2015). Todas las empresas quieren seducir a los “millennials”. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://economia.elpais.com/economia/2015/07/09/actualidad/1436465269_201001.html
Gutiérrez-Rubí, Antoni. (2014). 6 rasgos clave de los millennials, los nuevos consumidores. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://www.forbes.com.mx/6-rasgos-clave-de-los-millennials-los-nuevos-consumidores/
Intel Perú. (2015). La generación ‘millennials’ reinventará el trabajo de oficina. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://elcomercio.pe/tecnologia/actualidad/generacion-millennials-reinventara-trabajo-oficina-noticia-1821637
Marchant, Iván. (2015). Millennials y omnívoros digitales da vida a los medios digitales. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://eleconomista.com.mx/tecnociencia/2015/06/02/millennials-omnivoros-digitales-dan-vida-medios-digitales
Miller, Dinorah. (2015). Paradojas de los millennials a la mexicana. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://www.milenio.com/tribunamilenio/alguien_entiende_a_los_millennials/millennials-jovenes_millennials_mexicanos-entender_jovenes_millennials_13_544875509.html
Naranjo, María y Judkovski, Ariela. (2008). Millennials: la generación del futuro. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://www.lanacion.com.ar/1020257-millennials-la-generacion-del-futuro
Pew Reserch Center. (2014). Millennials. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://www.pewresearch.org/topics/millennials/pages/3/
Subervi, Anastasia. (2015). Censo muestra que la generación de los ‘millennials’ es la más diversa. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://espanol.upi.com/Noticias-destacadas/2015/06/26/Censo-muestra-que-la-generacin-de-los-millennials-es-la-ms-diversa/6161435335223/
Swanson, Ana. (2015). Millennials se alejan de la político, pero existe solución. Recuperado el 12 de Julio del 2015, de http://eleconomista.com.mx/internacional/2015/06/27/millennials-se-alejan-politica-existe-solucion


domingo, noviembre 13, 2011

Un mundo sin humanos

“La solidaridad no se reduce al movimiento intimista de la compasión, sino que se amplía a la promoción de una justicia humanizadora para todos.”
Ramón Mínguez Vallejos

En algún lugar del porvenir, entre la ciencia y la ficción, existe un laboratorio donde se analizan los efectos de la materia sobre la conciencia; el resultado de un sinfín de experimentos cristaliza en las versiones posibles del hombre en un entorno deshumanizante…

Desde siempre, el conocimiento de las fuerzas que gobiernan el planeta le facilitó al hombre la ardua tarea de sobrevivir, y desde entonces, los avatares del progreso han modificado los hábitos y las actitudes; hoy por hoy, la tecnología impregna todas las esferas del quehacer humano y su influencia en la cotidianidad se manifiesta en el consumo como valor prioritario de individuos ensimismados, habitantes virtuales de la aldea global, conectados pero aislados. Y en este entorno materializante se diluyen la empatía y la solidaridad ante el predominio del ego como el origen de todos los afanes. Alguna vez, todo lo sólido se desvaneció en el aire, y ahora, la vida es un fluido efímero: los lazos afectivos se condensan y se evaporan la proximidad y las afinidades.

Un rasgo distintivo de la posmodernidad es la fragilidad de los vínculos entre los seres humanos, y una secuela inexorable de esta vulnerable condición se percibe en el entorno familiar, donde se extingue la calidez del resguardo. El hogar se transforma en un ambiente controlado donde coinciden los miembros de una familia pero no conviven ni se comunican. Cada cual atiende sus propios intereses. La presencia física no implica compañía, sobre todo cuando se vive al pendiente de lo que sucede en las redes sociales.

Y en este escenario se escuchan voces que advierten que la educación se ha reducido a la transmisión de los saberes indispensables para competir en el mercado de las oportunidades, y que no implica la formación de profesionales sensibilizados con la realidad social ni de ciudadanos capaces de reconstruir la equidad destruida por la ética del lucro.

Ante el individualismo, como dogma social que entroniza la indiferencia, surge la responsabilidad como un compromiso ético hacia los semejantes. La voluntad, la entrega y el esfuerzo de los padres permitirán que los hijos descubran lo que es verdaderamente importante en su vida; en la escuela, la nueva perspectiva de la educación implica la formación de seres humanos sensibles a las necesidades sociales con la determinación suficiente para solucionarlos.

Porque es imperativo reforestar el yermo del individualismo exacerbado con el germen de la solidaridad, erradicar la frialdad que materializa las esperanzas y reencauzar el rumbo del destino hacia un mundo más justo para escribir la nueva versión del hombre en un entorno humanizante…

domingo, julio 24, 2011

La incógnita generacional

“Preguntarme a qué generación pertenezco es,
en un nivel más profundo, preguntarme quién soy”
Julián Marías

En algún lugar del tiempo y sobre un inmenso pliego de papel en blanco, cuando se escriben las biografías de los seres humanos se subrayan los efectos del entorno que incidirán en el destino de las generaciones…

Por siempre y desde entonces, en la escritura de la historia de la humanidad se detectan los estilos y acentos de las generaciones porque la percepción de los giros del destino depende y varía con la edad de quien los atestigua. Cuando atravesamos el umbral del siglo XXI había 800 millones de adolescentes que nacieron en la sociedad de mercado y crecieron rodeados de comodidades tecnológicas. Las huestes de la “Generación Y” se conforman con los pequeños tiranos que gobiernan a su antojo en el reino familiar y que ejercen un control despiadado sobre sus padres. Los adolescentes de la posmodernidad se caracterizan por una mentalidad saturada con mensajes que inducen al consumismo, sus prioridades se establecen en función de las marcas comerciales y configuran una identidad cambiante atendiendo a las figuras esporádicas, ídolos efímeros con los que la cultura de masas pretende resolver la carencia de modelos de excelencia permanentes.

La incógnita de esta generación incide en su destino, en la construcción del porvenir en un entorno donde todo es válido, en un clima social desolado por la violencia cotidiana y la ausencia de límites. La incógnita es insufrible pero es imperativo despejarla porque el resultado de una ecuación sin valores constantes de autoridad es la apatía generalizada y el egoísmo exacerbado. Por los efectos perversos del mercado los niños abandonan prematuramente la infancia para incursionar en una adolescencia precoz. La celotipia, el acoso y el maltrato suelen predominar en las relaciones afectivas de los adolescentes “Y” y el impacto de los modelos emergentes se detecta en la incidencia creciente de casos de anorexia y bulimia en la infancia.

Sí! … La cuestión ya es impostergable. Los extremos a los que pueden llegar los adolecentes “Y” son deplorables: La Red por los Derechos de la Infancia estima que unos 30.000 menores realizan actividades para los cárteles como pasar droga, secuestrar y asesinar migrantes. Según un informe de la fiscalía general, de diciembre de 2006 a abril de 2010, un total de 3.664 menores de edad fueron capturados en operaciones contra la delincuencia organizada. Los escándalos lo confirman: un adolescente de 14 años y conocido como “Ponchis, el niño sicario”, era filmado con un teléfono celular al momento de golpear y asesinar a sus víctimas y estos vídeos fueron publicados en internet; y en Mexicali, un asesinato cruelmente premeditado fue la secuela de los celos enardecidos en la tormentosa relación de una pareja de adolescentes que no conocieron límites.

La incógnita que todos los predecesores de la “Generación Y” debemos resolver es: cómo enmendar, y en el mejor de los casos atenuar, los efectos de un criterio materializante? Cómo revertir la insensibilidad galopante que germina en un ambiente que glorifica el egoísmo y celebra la violencia? Cómo re-escribir el destino de una generación atrofiada por los efectos nocivos del entorno?…

domingo, abril 24, 2011

El gen reprimido de la infancia

“El hombre es dueño de su destino;
pero los niños están a merced de quienes les rodean."
John Lubbock

En algún lugar maravilloso, cuando la cruda realidad enturbia el ambiente el aire respirable se torna denso, el clima se endurece por los reclamos de la vida y se extinguen los oasis donde solían refrescarse las visiones de la infancia…

Alguna vez, el entretenido juego de la infancia abarcaba una época imprecisa pero imperecedera, era un periodo que no se extinguía del todo porque en el corazón de todos los hombres, en el recoveco más plácido, entre sueños y fantasías, dormía el niño que alguna vez fue. Dicen los que saben que se requieren millones y millones de años para que los cambios biológicos se inscriban en el código genético, que por eso, las mutaciones recientes en los seres humanos surgen y se inscriben en el entorno social. Desde la modernidad tardía, en los estratos favorecidos, la infancia perdió sus rasgos placenteros y despreocupados cuando la figura materna se transformó en una mujer productiva, las actividades extracurriculares saturaron todas las tardes y por los nuevos paradigmas, la infancia se transformó en un sector de mercado.

Pero mientras algunos afortunados desperdician los dones maravillosos de la infancia en un circo de objetos y marcas, una porción inconmensurable debe prescindir de las fantasías para incorporarse a las filas de un ejército de trabajadores que luchan por sobrevivir. Los niveles del trabajo infantil se incrementan en función de la escasez de oportunidades y por el detrimento en la calidad de vida. En México, en los estratos marginados, la educación y la salud públicas se otorgan en condiciones deplorables en un ambiente hostil donde solo una minoría sobrevive y pocos sobresalen. Y a la pobreza y al maltrato que flagelan la infancia se añade la orfandad como daño colateral de la guerra calderonista contra el crimen organizado.

Y así, las bendiciones de la prosperidad, el flagelo de la miseria o los daños colaterales de una cruzada absurda, arrebatan la espontaneidad y la inocencia de los pequeños habitantes de la aldea global. El juego carece de diversión y en su modalidad electrónica es uno más de los indicadores del poder adquisitivo; los rasgos infantiles se pierden en una adolescencia prematura. Pero los cambios en el entorno aún no se inscriben en el código genético: dormido, recesivo tal vez, pero latente, el gen de la infancia pervive en los seres humanos. Será necesario reorientar el curso del mundo para recuperar la frescura de la raza humana, quizá se requiera un cataclismo universal que nos obligue a recuperar los valores primigenios, es posible que el desencanto de las generaciones posmodernas provoque una mutación emocional, que la cruda realidad sucumba ante el impacto de la esperanza y que el clima enrarecido por los reclamos de la vida se torne gentil y que ese entorno propicie el florecimiento de la infancia como la virtud más grande de la humanidad…