domingo, agosto 11, 2013

La encarnación de un sueño


En algún lugar remoto,  entre escenas inconexas y ecos persistentes,  yacen los recuerdos del terruño; el sabor original colorea la piel,  fortalece los anhelos y ennoblece todos los esfuerzos…

 

            Algunos aprendieron a caminar sobre el suelo norteamericano y mezclaron las palabras de sus padres con  frases en inglés en un vocabulario mestizo; los que llegaron siendo adolescentes se adaptaron a las peculiaridades de un entorno diferente y hostil;  todos ellos encarnan el sueño de sus padres, por eso les llaman Dreamers y su hogar se ubica muy lejos del terruño que los vio nacer, del que conservan imágenes vagas o recuerdos deslucidos. Son la expresión actualizada del darwinismo porque descienden de los sobrevivientes que lograron resistir la crueldad de la discriminación con valor y con ingenio pero padecen el flagelo de la ausencia causado por la deportación de sus familiares. Aguardan la aprobación de la “Dream Act”: Development, Relief and Education for Alien Minors Act (Ley de fomento para el progreso, alivio y educación para menores extranjeros), que otorgaría la ciudadanía estadounidense a estudiantes indocumentados que hubiesen llegado a ese país siendo menores de edad. Y en el 2010 le dieron forma y consistencia a sus sueños en la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes ( NIYA).

 

            Las condiciones en que viven, el repudio que padecen y los estragos del estigma que los criminaliza se desvanecen cotidianamente entre los asuntos de menor importancia; el sufrimiento de los indocumentados es una molestia persistente que postergaban los legisladores norteamericanos  y que solían eludir los medios hasta  el martes 22 de julio, cuando 9 dreamers realizaron un temerario acto de resistencia civil.  Lizbeth Mateo, Lulu Martínez, María Peniche, Adriana Gil, Claudia Amaro, Marco Saavedra, Mario Gómez, Luis León y Ceferino Santiago, caminaron hacia la garita de Arizona y manifestaron a los oficiales de inmigración “que eran indocumentados, que no sentían vergüenza de serlo y deseaban regresar al país que los vio crecer y que consideran suyo.”  Fueron detenidos por agentes de la Patrulla Fronteriza y los recluyeron en el centro de detención de Eloy, donde permanecieron hasta el miércoles 7 de Agosto cuando se inició el proceso de asilo y fueron liberados.

 

Se vislumbra la realización de un sueño que hace años parecía imposible. En el mejor de los escenarios, serían humanitarios los motivos para la aprobación de la “Dream Act”, pero en la frialdad de la sociedad de mercado y en el bastión del consumismo exacerbado es más convincente  el 3.3% de crecimiento del PIB estadounidense proyectado por la “Oficina de Presupuesto del Congreso, que estima que la reforma migratoria, tal como ha sido aprobada en el Senado, añadiría a la economía más de 700.000 millones de dólares en el 2023 y 1,4 billones en el 2033. También pronostica una reducción del déficit presupuestario de 850.000 millones de dólares en los próximos veinte años y un incremento de 300.000 millones en las arcas de la Seguridad Social. Todo ello gracias a que la legalización de millones de personas aumentará el consumo, facilitará la creación de nuevos negocios y acentuará la competencia y el rendimiento de los trabajadores.”

 

            ¿Yo?... prefiero ponderar el factor humano de las cifras y sea cual fuere el porcentaje, quiero creer que la resultante incidirá en la revalorización de los inmigrantes y en el reconocimiento a su contribución en la riqueza del país extraño y hostil al que aprendieron a respetar. La dignidad debe ser el único pasaporte para los forasteros  que se atrevieron a soñar, que conservaron  el sabor original que colorea su piel y que nunca perdieron el valor que hoy ennoblece todos sus esfuerzos…

 

domingo, agosto 04, 2013

Si y solo si


“Revelar al mundo algo que le interesa profundamente y que hasta entonces ignoraba,  demostrarle que ha sido engañado en algún punto vital para sus intereses temporales o espirituales, es el mayor servicio que un ser humano

puede prestar a sus semejantes”.

John Stwart Mill

 

            En algún lugar del planeta, a través de todos los siglos ha perdurado una frontera intangible, pero contundente, en todos los pueblos, reinos y naciones; al traspasar ese límite se evaporan todas las concepciones éticas porque ahí prevalecen los intereses del poder… 

 

            El estrecho círculo del poder se ubica en una región privilegiada, alejada y ajena a la idiosincrasia social porque en ese ámbito excluyente predomina una percepción distinta que adjudica honorabilidad a los actos criminales si benefician al Estado y sólo si son cometidos por la fuerza pública; las acciones que la población califica como aborrecibles e injustificables se justifican si obedecen al criterio oficial y sólo si se realizan en la secrecía; los actos de lesa humanidad adquieren una aureola heroica si su objetivo es conjurar las amenazas al régimen y sólo si son efectivas.       

           

            Los incidentes Wikileaks y Xkeyscore exhiben las contradicciones entre la convicción de un civil y los intereses en el ámbito del poder. Cuando el marine norteamericano Bradley Manning filmó una masacre cotidiana en Irak lo hizo impulsado por una convicción  moral para revelar la crueldad excesiva en el frente de batalla. La publicación de los cables y mensajes entre dependencias gubernamentales de todo el mundo en el portal de Julian Assange descubrió una inmensa red de complicidades en la violación flagrante a todas las convenciones internacionales que defienden los derechos humanos. La convicción por el respeto a la privacidad fue el único aliciente para que Edward Snowden revelara la existencia de un inframundo cibernético dedicado al espionaje inescrupuloso en todas las modalidades de las telecomunicaciones. Manning, Assange y Snowden detectaron la vileza de las acciones gubernamentales que yace bajo el camuflaje del noble servicio por la paz y la seguridad. Enclaustrados en un limbo de la justicia encarnan la cruel ambivalencia de la verdad: algunos los consideran los héroes hípermodernos de la libertad de expresión mientras otros los condenan por traición y espionaje.

 

            Lógicamente, las dos versiones de la verdad se confrontan en la arena mediática en circunstancias inequitativas. Tras la revelación de las intercepciones de todos los mensajes en el hiperespacio, el gobierno estadounidense se justificó con el combate al terrorismo: ayer se emitió una vaga alerta mundial a los viajeros debido a la posibilidad de un atentado porque  “la inteligencia estadunidense tiene información de que Al Qaeda en Yemen estaría en las últimas etapas de la planificación de un ataque no especificado.” Y en el entorno digital,  Viktor Mayer-Schönberger, profesor de regulación y gestión en el Internet Institut de la Universidad de Oxford, declaró que las tecnologías de la información y comunicación contribuyen al “desarrollo de sofisticados sistemas de predicción de mercado” y  en un desmesurado pronóstico, el experto en informática  aseguró que la “Big Data” con todos sus  algoritmos será “un revolucionario modo de gestionar el mundo, que permitirá pronosticar posibles embarazos no deseados, tumores aún no detectados o criminales en potencia… increíble!

 

            Y así, todo se justifica: las persecuciones, el acoso, las torturas y todas las aberraciones imaginables son actos de justicia sólo si  los ejecuta el Estado; la irrupción en los mensajes y en las actividades de los cibernautas en la red o en la nube serán un indicador infalible sólo si se capitalizan en el mercado global porque en el ámbito del poder se evaporan todas las concepciones éticas y  prevalecen los intereses de una élite… 

domingo, julio 28, 2013

Déficit de atención masiva


En algún lugar del progreso, en los límites de la utopía, los artificios provocan cambios insospechados, se deterioran las actitudes y se atrofian las visiones…

 

            La comunicación entre los seres humanos es mucho más que una estrategia de sobrevivencia porque es el vínculo que satisface las necesidades de  aceptación y pertenencia. Desde la oscuridad de los tiempos, las tribus y los pueblos surgieron por las semejanzas entre los individuos y la cohesión social se construyó con  los significados compartidos en forma de mitos, rituales, códices.

 

Hoy por hoy, el mandato congénito de la socialización sigue más vigente que nunca porque las necesidades de aceptación y pertenencia desplazaron a la información de las prioridades sociales. En los albores del mundo moderno el desarrollo de los medios masivos de comunicación permitió la divulgación de conocimientos, información  e ideologías pero en la aldea global, la tecnología ha facilitado el contacto entre los individuos. Miles y miles de millones de mensajes surcan el planeta a cada instante en las redes sociales  donde se comparten los pequeños fragmentos que configuran la realidad.

 

El advenimiento de las tecnologías de la información, específicamente los dispositivos de conectividad móvil están transformando las relaciones interpersonales, los hábitos, las filias y las fobias, y sobre todo, al imperio de la mediocracia. Pero la transformación no implica un cambio en los objetivos de los medios masivos: la inserción de imágenes y videos captados por dispositivos móviles  en las notas informativas  no altera el proceso de jerarquización de la información que se realiza en los medios masivos.

 

Un video exhibe los vulgares exabruptos de personajes aberrantes y rápidamente se convierte en una nota de interés nacional. Así tenemos los casos de Lady Profeco, Lady Senado y recientemente, del niño humillado en Tabasco por un energúmeno que trabajaba como inspector del Municipio de Villahermosa. En esos casos, el repudio galopante manifestado en las redes sociales incidió en  decisiones de gobierno. Y así, la atención de la población se desvía de los temas trascendentes y se fija en incidentes callejeros,  todos los usuarios de las redes sociales se indignan por la prepotencia de un funcionario municipal o se  ofenden por la vulgaridad de divas envalentonadas. Ya no es necesario provocar o crear escándalos para desviar la atención masiva porque en las redes sociales abunda material para exhibir toda clase de abusos y excesos. Y la tendencia parece irreversible porque, próximamente, unas gafas inventadas por Google permitirán filmar todo lo que su portador atestigüe.

 

En un futuro muy cercano, circulará una gama insospechada de episodios de la vida real filmados sin consentimiento de los protagonistas y los temas de interés político, económico, cultural serán desplazados de la atención masiva. La función primigenia de la comunicación se redefinirá por el consumo de datos, imágenes y videos insulsos. Tal vez, ese es el verdadero objetivo de los consorcios de la comunicación: reducir la atención  de los usuarios, atrofiar su percepción y recluirlo en un ínfimo entorno virtual con  los artificios que deterioren sus actitudes y se atrofien las visiones…

 

domingo, julio 21, 2013

Un dolor recurrente


En algún lugar de la condición humana, en una espiral esquiva y recurrente se desplaza veleidoso un vicio  que atrofia las fibras sensibles, nubla el entendimiento y contamina la razón…

 

            La implantación de la tolerancia y la erradicación de las prácticas discriminatorias son los retos que deberán asumir las naciones en el siglo XXI. Desde hace siglos el planeta se encuentra brutalmente divido por los dogmas religiosos, las naciones se fragmentan por cuestiones étnicas y aún prevalecen los estigmas que denigran a las diferencias. Hoy por hoy, la nación estadounidense es el reflejo de una brutal paradoja: en el destino anhelado de una multitud migrante persisten criterios que demeritan y criminalizan a los individuos por el color de la piel.  

 

            El reforzamiento de las medidas de seguridad en la frontera sur es la manifestación inequívoca del racismo predominante y una doble moral: la obstinación en criminalizar a los migrantes indocumentados obedece a una peculiar visión de la explotación laboral. Recientemente, un jurado en el estado de Florida declaró inocente a George Zimmerman, un vigilante voluntario de origen latino que disparó a Trayvon Martin, un joven afroamericano de 17 años. La exoneración se justifica con el argumento de la defensa propia y la aplicación de la ley “Stand Your Ground”  que permite el uso de la fuerza mortal si una persona se siente seriamente amenazada. Pero en la observancia de esta ley se omitió un detalle: el  adolescente estaba  desarmado, sólo cargaba un refresco y una bolsa de dulces.

 

            El veredicto del jurado desató protestas masivas en 100 ciudades de la Unión Americana y en conferencia de prensa, Barak Obama “señaló que los afroestadounidenses también están plenamente conscientes de las disparidades raciales en la aplicación de las leyes penales. Todo eso contribuye a una sensación de que si un adolescente blanco estuviera involucrado en un escenario similar, tanto el desenlace como las repercusiones podrían haber sido diferentes".

 

            La persistencia del criterio xenofóbico en Norteamérica, y en muchas partes del mundo, es una realidad insoslayable que trasciende el ámbito de la justicia. El ambiente de armonía en el que diversos grupos étnicos y raciales comparten el mismo entorno geográfico es tan sólo aparente porque en el fondo de la supuesta aceptación persiste el rechazo y la desconfianza;  la indiferencia se disfraza de respeto.

 

            La intolerancia y la discriminación, rasgos de un absolutismo retrograda, continúan flagelando a la humanidad, envenenando el corazón de generaciones enteras por la impotencia ante la injusticia, por el resentimiento ante el rechazo. Y será un dolor recurrente hasta que logremos comprender que los primeros humanos fueron africanos, que nuestra especie comparte el mismo ancestro y el mismo genoma, que las diferencias raciales son simplemente el resultado de la adaptación al entorno y que seremos merecedores del adjetivo “humano” cuando erradiquemos el veleidoso criterio que atrofia las fibras sensibles, nubla el entendimiento y contamina la razón…

domingo, julio 14, 2013

La rebelión de la conciencia


“Esta es la más refinada sutileza del sistema: inducir conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse inconsciente para no reconocer que se había generado un acto de autosugestión.”

George Orwell. 1984

 

            En algún lugar imperturbable se detectan todas las ansiedades y se ubican todos los pensamientos; y ahí, los engranes de un mecanismo inmenso  controlan las inercias y manipulan todos los secretos para conjurar la rebeldía de las conciencias…

 

            Lo fascinante de las distopías es la inminencia de su realización. George Orwell describió a una dictadura omnipresente sustentada en el control del pensamiento en la novela “1984”, un clásico de la ciencia ficción del siglo XX que ahora abandona el territorio literario para incursionar en la esquiva república de las revelaciones.

 

            La intervención de las agencias gubernamentales en todas las formas de comunicación entre los habitantes de la aldea global adquirió la consistencia de las realidades cuando Edward Snowden reveló los detalles de un programa de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA); Snowden trabajó como técnico en informática para la empresa Booz Allen Hamilton, desde la cual filtró información a los periódicos The Guardian y The Washington Post.  Hoy por hoy, se materializan las figuras de la ficción distópica: el gran hermano de la profecía orwelliana encarna en un complicado sistema que destruye la frontera ética de la privacidad al interceptar los correos electrónicos, videos, fotos y otros datos de los servidores como Google y Facebook donde el Buró Federal de Inteligencia (FBI) tiene equipos incrustados para extraer información con o sin el consentimiento de estos proveedores de datos. La criminalización de las revelaciones y la persecución a Snowden coinciden con los procedimientos del Ministerio del Amor, la institución que en “1984” se encarga de exterminar la reflexión, erradicar la crítica y castigar la disidencia aplicando tormentos mentales para inculcar la devoción al régimen en el cerebro de los rebeldes.

 

            El episodio más reciente de este drama orwelliano se registró el viernes 12 de julio cuando Edward Snowden reapareció en público en Moscú, en el aeropuerto de Sheremetievo donde denunció “la campaña ilegal por parte de funcionarios del gobierno estadunidense para negarle el derecho a buscar y disfrutar del  asilo político” y citó el incidente del avión donde viajaba el presidente Evo Morales, “que se vio forzado a aterrizar en Viena luego de que varios países europeos cerraron su espacio aéreo al sospechar que Snowden podía encontrarse a bordo de la aeronave boliviana”.

 

La libertad del pensamiento enfrenta a su peor amenaza y el desenlace es incierto; algunos esperan ansiosos la caída de la cortina informática global y los pesimistas aguardan el restablecimiento del criterio único; yo quiero creer que la osadía de Edward Snowden impedirá que “el gobierno de Estados Unidos destruya la privacidad, la libertad de internet y de las libertades fundamentales de las personas alrededor del mundo con esta maquinaria de vigilancia masiva que están construyendo en secreto".  Ojalá que jamás se cumpla la profecía orwelliana, que esa distopía permanezca en los límites de la ficción y que la vocación por la verdad, como atributo del género humano, destroce los engranes de ese mecanismo inmenso  que controla las inercias y manipula los secretos para conjurar la rebelión de las conciencias…

domingo, julio 07, 2013

En la estrechez de un rango


En algún lugar dominical, inmersa en las leyes de las causas y los efectos, la voluntad popular confronta todos los obstáculos imaginables para manifestarse…

 

            Escribo esta columna durante la jornada electoral, horas antes de que se difundan las primeras cifras del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP). Hasta el momento los comicios se realizan de acuerdo a lo previsto y como  la consecuencia  lógica de las hostilidades intercambiadas durante las campañas de proselitismo. La ciudadanía ejercerá el derecho al sufragio en un ambiente turbio impregnado de denuncias por irregularidades, amenazas y episodios de violencia. Hoy por hoy, la soberanía popular se manifestará en la estrechez de un rango marginado por la ausencia de opciones.

 

            La trivialización de las campañas electorales por el exceso del mercadeo, la ausencia de personajes carismáticos, la carencia de propuestas y la beligerancia galopante en, y entre, los partidos políticos ha sido la tendencia predominante, latente y creciente que provoca el hartazgo y el repudio del electorado. La tendencia se agudizó en el actual proceso electoral donde pulularon las denostaciones, y también, con la implementación, extenuante y exhaustiva, de una pseudo encuesta conocida como push-poll, cuyo “propósito real es manipular la opinión pública por medio del uso de preguntas premeditadamente sesgadas y llenas de propaganda para apoyar al candidato o a su postura política”. Las push-poll  “son bombardeos con declaraciones falsas o distorsionadas, hechas así para generar actitudes negativas porque nadie recolecta ni analiza la información.” Como una práctica apócrifa del cálculo de las probabilidades, esta estratagema no está contemplada en las leyes electorales y su realización no se limita a los tiempos y a las formas establecidas en la agenda electoral. En la madrugada del domingo comicial continuaron las llamadas telefónicas de las push-polls, y supongo que continuarán hasta el último minuto de la jornada electoral.

 

Y si al hartazgo por las campañas negras se añaden los episodios de violencia contra varios candidatos durante el proceso, el resultado nacional reflejará únicamente la movilización de las huestes partidistas a las urnas porque los indecisos y los apáticos se abstendrán de votar. Los secuestros, ataques y amenazas a los candidatos durante las campañas, las incidencias como el robo de urnas, los enfrentamientos violentos,  la compra de votos y otros desmanes que perturben la jornada, son las evidencias de un brutal retroceso en cuestiones democráticas. En escenarios como éste, se atenúa, hasta diluirse, la convicción democrática de los ciudadanos, que no encuentran opciones válidas para expresar su repudio por la partidocracia; anular el voto no es suficiente y estamos muy lejos de que los partidos políticos en el congreso legalicen la opción del voto en blanco o las candidaturas ciudadanas o le confieran al porcentaje de abstencionismo la calidad de un mandato popular.

 

Mientras tanto, con las escasas opciones para expresarse y ante los excesos cometidos por las huestes partidistas, en esta jornada dominical, los mexicanos enfrentan el reto electoral y a pesar de  todos los obstáculos imaginables manifestarán su voluntad…

 

domingo, junio 30, 2013

Detrás del arco iris


“Sostenemos como evidentes estas verdades:

que todos los hombres son creados iguales;

que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables;

que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”

Declaración de Independencia, 1776

 

            En algún lugar recóndito, secreto y esquivo, la razón y el sentimiento coinciden en el tiempo; como  evidencia de la insólita alianza, la luz se fragmenta y endulza el horizonte con un arco festivo que prodiga todos los colores de la esperanza…

 

            El devenir de los tiempos y los caprichos del progreso desplazaron la búsqueda de la felicidad de la declaración universal de los derechos humanos y del corazón de los ciudadanos del mundo en un proceso contrario a la razón que instituyó el sendero único hacia la felicidad y que impuso estigmas denigrantes a quienes seguían un camino diferente. La intolerancia que alguna vez se pretendió erradicar por las bondades de la razón adquirió la consistencia de un prejuicio generalmente aceptado y socialmente correcto.

 

            Dos siglos después y en el mismo país que proclamó la Declaración de Independencia, la madrugada del 28 de junio de 1969 en Greenwich Village, la policía realizó una redada en el bar Stonewall Inn que era propiedad de la mafia y que abría sus puertas a los homosexuales, marginados entre las minorías marginadas,  “pero aquella noche los ánimos estaban especialmente exaltados:  200 personas se encontraban en el bar y algunas  se negaron a ser identificadas y cacheadas; al parecer, una de ellas golpeó a uno de los policías con su bolso y se desencadenó un disturbio contra la policía. La noticia se extendió por el barrio y pronto cientos de personas se enfrentaron a la fuerza pública por varios días defendiendo el derecho a manifestar su orientación sexual sin ser arrestados. Al año siguiente, se realizaron los primeros desfiles del Orgullo Gay en varias ciudades para conmemorar los disturbios donde la comunidad lésbico, gay, bisexual y transgénero (LGBT)  se atrevió a defender el derecho de la igualdad que les confiere su pertenencia a la especie humana.

 

Hoy por hoy, en el reciente desfile del Orgullo Gay se celebró la decisión histórica de la Suprema Corte Estadounidense sobre la constitucionalidad de los matrimonios homosexuales. La estrella absoluta del festejo fue Edith Windsor, una viuda de 84 años cuya denuncia contra la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA) “generó el efecto dominó que consiguió la igualdad ante las leyes federales de las uniones de personas de mismo sexo.”   

 

Pero el arco iris no puede abarcar al mundo entero y los contrastes son inevitables: la homofobia es la principal causa de la intolerancia y de los crímenes de odio. Las expresiones beligerantes contra la comunidad LGBT surgen con repudio y violencia en todas las coordenadas del planeta, aún en los países que tradicionalmente se mantenían en la vanguardia  del pensamiento liberal. En México, no faltan las declaraciones que le atribuyen a esta minoría todas las perversiones conocidas y sobresalen los personajes políticos  que enarbolan el estandarte de la intolerancia y que, en el deleznable ejercicio de una doble y falsa moral, condenan públicamente lo que toleran y realizan en secreto.

 

Los dogmas predominantes siempre han polarizado a las naciones y a los pueblos: los criterios discriminatorios se detectan en el gentilicio griego, en la ciudadanía romana, en el culto católico, en el capitalismo industrial y ahora, en los prejuicios inquisitoriales. Siempre habrá un sector que no coincida con el criterio predominante y la calidad de las sociedades humanas residirá en su capacidad para reconocer la dignidad implícita en las diferencias y para otorgar a todos los individuos el derecho a buscar la felicidad en senderos alternativos. Hoy por hoy, es imperativo recuperar la esperanza de los firmantes de Declaración de Independencia que empeñaron su vida, su hacienda y su honor en defenderla, en uno de los momentos estelares de la humanidad cuando la luz de la razón se fragmentó para endulzar el horizonte con un arco festivo que prodiga desde entonces todos los colores de la esperanza…

domingo, junio 23, 2013

El sesgo


En algún lugar intrigante,  se fusionan las cifras y las fechas, los nombres y los cargos en cuestionamientos que sólo aceptan una respuesta; y así, con realidades esquivas y certezas improbables,  incidiendo en el pasado se pretende visualizar el porvenir…

 

            La comparación entre los pronósticos y los resultados  es inevitable en la culminación de los procesos electorales pero en la reciente elección presidencial en México la diferencia entre los votos emitidos y  los porcentajes  de las encuestas difundidas en los medios masivos fue un escándalo. El Movimiento Progresista  inició un juicio de inconformidad argumentando que las encuestas electorales fueron utilizadas como medio de publicidad o presión a favor del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI);  los siete magistrados electorales consideraron infundado el agravio y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) exoneró a las agencias encuestadoras de haber manipulado los resultados de sus estudios como forma de propaganda a favor del entonces candidato, Enrique Peña Nieto.

 

            Aún ahora, no existe consenso respecto al motivo del escándalo poselectoral: algunos se indignan por el juicio de inconformidad o por la difusión de pronósticos tendenciosos y otros se ofenden por la resolución de los magistrados pero aquel incidente reflejó el abuso en el ejercicio de las probabilidades,  la  divulgación exhaustiva de encuestas durante las campañas de proselitismo y la incorporación constante de las cifras y los porcentajes en el discurso triunfalista de los candidatos.

 

            Lejos de aminorarse, estos abusos se agudizan: en el actual proceso electoral en el estado de Baja California surgieron  empresas encuestadoras que realizan un sondeo intenso y continuo vía telefónica. Lo intrigante no son las nuevas encuestadoras ni el partido político que solicita sus servicios y tampoco la frecuencia de los sondeos.  Lo cuestionable es el sesgo de la encuesta porque la estructura  de la entrevista telefónica incluye datos que descalifican a alguno de los contendientes; las preguntas de la encuesta inician  así: “sabía usted que el candidato Fulanito hizo esto y aquello cuando fue el mero mero?” y continúan: “sabiendo esto: por quién votaría usted si las elecciones fueran el día de hoy?” y esta secuencia se repite dos o tres veces en la encuesta.

 

            La estrategia, si puede considerarse así,  consiste en “revelar” el aspecto siniestro de algún candidato o la “verdadera” intención del opositor que aspira a la victoria electoral y  pretende moldear las respuestas del entrevistado y conducir la encuesta hacia el resultado esperado. De esta forma, el resultado del sondeo será favorable y se divulgará como un logro de campaña para influir en el amplio sector de indecisos y convencer a los apáticos.  Hoy por hoy, los hogares bajacalifornianos reciben dos o tres llamadas telefónicas cada semana de empresas desconocidas solicitando la participación en una breve encuesta y la intensidad de las “revelaciones” y la frecuencia de las encuestas aumentarán en la proximidad de los comicios.

 

            Pero la causalidad también interviene en las probabilidades: cuando la aplicación tendenciosa de encuestas y el sesgo en las preguntas son evidentes el margen de error se eleva a porcentajes que inhabilitan el sondeo porque los electores entrevistados  que identifican la tendencia de la encuesta, modifican y falsean sus respuestas. Por lo tanto: el cálculo de probabilidades está doblemente sesgado y no constituye un elemento fiable para la toma de decisiones. En esta versión de las campañas negras,  el esfuerzo es inútil y provoca reacciones adversas en el electorado; a trece días de los comicios,  el único pronóstico fiable es el porcentaje del abstencionismo, que será el reflejo incuestionable del manejo caprichoso de realidades esquivas y del vano afán de incidir en el pasado para visualizar el porvenir…

domingo, junio 16, 2013

Tres palabras


“Ser padre o madre es el mayor acto de coraje que alguien puede tener,

porque es exponerse a todo tipo de dolor,

principalmente el de la incertidumbre de estar actuando correctamente

y del miedo de perder algo tan amado.”

José Saramago

 

            En algún lugar genético, entre los rasgos trazados durante la evolución, inmersa en las fibras más sensibles de los progenitores, perdura una habilidad extraordinaria que le confiere a los anhelos la consistencia de las convicciones…

 

            En todas las versiones de la vida, la procreación culmina con la independencia de los vástagos y en el preciso momento en que abandonan el nido para emprender  la construcción de su destino.  En el hábitat natural, la función de los progenitores se ha mantenido inalterable pero en el entorno cultural, susceptible a los cambios provocados en el nombre del progreso, la relación entre padres e hijos es un reflejo de la idiosincrasia predominante que en muchas ocasiones es totalmente ajena al mandato de la naturaleza.

 

            Durante la Modernidad, la función de los padres se adaptó a los paradigmas de un entorno cambiante y esquivo.  Cuando la mujer se incorporó al sector productivo por las  exigencias de un mundo bélico se transformó la configuración de hogar. Cuando se derrumbaron las fronteras y el mercado se erigió como el dogma social, el hogar encontró el sustento en ciudades y países lejanos. La madre trabajadora y el padre ausente han sido las figuras paradigmáticas en los hogares posmodernos.

 

            Y justamente ahora, cuando se celebra a los padres, es imperativo reconocer que los atributos de la maternidad y  de la paternidad se han transformado en épocas críticas y que  los hogares funcionan en condiciones distintas, no mejores ni peores, simplemente diferentes. Yo?... le confieso que prefiero celebrar la paternidad: porque la crianza y la formación de los hijos es una responsabilidad que excede las cuestiones de género. Una madre en la posmodernidad cumple también con las funciones del padre y viceversa.

 

            La gran mayoría de los hogares en la aldea global son monoparentales: ya sea por decisión de la madre, por el divorcio o por la ubicación de la fuente del sustento, circunstancia que arrebata al padre del terruño. La paternidad debe entenderse  como el compromiso moral que asumen los progenitores para formar a los hijos y convertirlos en personas independientes, capacitándolos para buscar la felicidad Ser padre y/o madre implica asumir las características del ejemplo con que se pretende educar a los hijos, enfrentar las vicisitudes del destino, soportar las exigencias del trabajo, compensar ausencias y endulzar lejanías. Esta función, que excede los atributos tradicionales del género, implica el respeto a la individualidad de los hijos, como seres únicos e irrepetibles con sueños y aspiraciones propias.

 

            La misión de los padres culmina cuando los hijos encuentran el sendero que los conduce a su realización plena como seres humanos, cuando encuentran la felicidad. Y entonces,  la única compensación, la más valorada y apreciada consiste en tres palabras: “te quiero papá/mamá”,  que expresadas en el momento oportuno y con la dosis  exacta de agradecimiento  compensan  todos los afanes, desvelos, angustias, sacrificios y ausencias, colmando de satisfacción todos los anhelos…

domingo, junio 09, 2013

Los caprichos de un círculo


En algún lugar decadente, encapsulados en la polución, deambulan especímenes nefastos adictos a las distorsiones del poder…

           

            El círculo que delimita a la clase gobernante es una figura caprichosa y flexible pero implacable porque brinda protección superlativa a un estrato social que es  prácticamente invulnerable; la pertenencia a esa estirpe le confiere derechos extraordinarios a personajes del ámbito político, quienes portan una licencia para trasgredir los ordenamientos jurídicos, los preceptos de la ética y de la moral, y ostentan  un sinnúmero de  atribuciones inéditas e insólitas con aplicación discrecional pero con validez en cualquier momento y circunstancia. Una nefasta tradición impone que el ejercicio de las atribuciones extraordinarias en la clase política debe mantenerse en la secrecía absoluta, pero esa tradición no es perpetua y los secretos salen a relucir cuando se abandona el caprichoso círculo del poder.

 

            Este fenómeno puede apreciarse en el caso de Genaro Góngora Pimentel, el exministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que traficó con sus influencias para acusar de fraude genérico y encarcelar a su expareja sentimental Ana María Orozco Castillo quien fue absuelta recientemente. Ahora se sabe que Góngora Pimentel solicitó un estudio psicológico de Ana María Orozco para confirmar el maltratado a sus hijos como causal para la pérdida de la patria potestad  y así, reducir el monto de la pensión alimenticia.

 

El desvanecimiento de las canonjías al abandonar el ejercicio del poder es una realidad incuestionable; plenamente convencido de ello, Andrés Granier Melo, ahora exgobernador de Tabasco, apareció públicamente por última vez en el aeropuerto de Villahermosa al mediodía del 30 de diciembre del 2012, horas antes del cambio de poderes en ese estado. La absoluta secrecía se desmoronó y ahora recae sobre el exgobernador de Tabasco la acusación por el desvío de 1,900 millones de pesos del erario.

 

Sí!... La extinción de los privilegios y la claudicación de los secretos oficiales siempre llegan tarde. Después de cuatro años de la tragedia en la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora, la Procuraduría General de la República (PGR) revisará en su totalidad la averiguación previa que se integró por el incendio que provocó la muerte a 49 niños y se abrirá una nueva línea de investigación específicamente relacionada con la posibilidad de que el incendio fuera provocado para eliminar documentación relacionada con el manejo de 10,000 millones de pesos relacionados con un proyecto de inversión conocido como Plan Sonora Proyecta. Mientras tanto, los presuntos implicados continúan en el servicio público o en el sector empresarial, libres de cargos y responsabilidades.

 

No!... El círculo del poder no ha perdido fuerza ni consistencia; los protagonistas de los actuales escándalos políticos son personajes ahora excluidos de la estirpe gobernante. Es decepcionante. Pero esa decepción no debe extinguir el afán de justicia. Poco a poco, surgen espacios en los medios para denuncia (el caso de Góngora fue expuesto por la periodista Carmen Aristegui lo que desencadenó la revisión del caso y la liberación de la inculpada). Cuando se proteja legal y efectivamente a los periodistas, cuando se consolide la auténtica democratización de la información garantizando a la ciudadanía el acceso al discurso público  y se exhiban las arbitrariedades y los excesos de la clase política, entonces, y sólo entonces, se limpiará ese entorno decadente y se extinguirán la polución y los especímenes nefastos adictos a las distorsiones del poder…

domingo, junio 02, 2013

El cinismo del magnate


El fenómeno de la televisión demuestra que la gente

está dispuesta a ver cualquier cosa con tal de no verse a sí misma

 

En algún lugar insólito pero cotidiano, la desventura y las angustias se desvanecen por los artificios de un placebo visual y todos los sinsabores de la realidad se endulzan con la fascinación de la mirada…

 

La invención del daguerrotipo transformó la emisión de los mensajes en un proceso cautivador  porque las imágenes llegan instantáneamente al cerebro llevando consigo una pequeña inmensidad de ideas y significados.  El éxito de los mensajes o signos visuales obedece a la capacidad del cerebro para decodificar las imágenes percibidas en una fracción de segundo, pero en esta inmediatez no hay espacio para el discernimiento. Y así, las razones y los argumentos fueron desplazados en los mensajes visuales dirigidos a audiencias masivas y la televisión es el invento que confirma esta premisa.

 

Aunque existe una brillante excepción que confirma la regla: en 1949 Guillermo González Camarena, inventor de la televisión a colores, la presentó como un instrumento esencial para la enseñanza de la Medicina en la 9ª. Asamblea Nacional Cirujanos. Durante algún tiempo, las señales de televisión transmitieron clases de educación primaria y secundaria a todo el territorio nacional en un esfuerzo por llegar a  los rincones inaccesibles de la geografía mexicana donde aún se carecía de escuelas.

 

Pero sucedió lo inevitable: el auge de la industria del entretenimiento propagó ilusiones como placebos existenciales y erigió a la televisión como el medio masivo por excelencia que se convierte en la única vía para escapar de las angustias de la realidad. La eficacia del placebo de la televisión es una certeza incuestionable: una y otra y otra vez, los telespectadores imitan conductas  y actitudes  de personajes de la programación televisiva; durante las campañas de linchamiento mediático, los entrevistados en sondeos de opinión repiten textualmente las notas informativas  de los noticieros en televisión. Y recientemente, en la ciudad de Tijuana, Baja California, se aplazó la fecha para la terminación de transmisiones analógicas por las protestas de los habitantes que aún no cuentan con aparatos decodificadores o televisores digitales que representan el 7% de la población.  

 

Cómo debe entenderse este suceso?  Podría ser un episodio en una distopía que refleje la sumisión de una sociedad teledirigida: la digitalización de la señal de televisión es un avance tecnológico pero la calidad del audio y el video no significan la calidad de los contenidos; simplemente habrá más opciones idiotizantes. También podría ser la secuela infame en la biografía de los magnates: “para Emilio Azcárraga Milmo, como para su padre Emilio Azcárraga Vidaurreta, y para su hijo Azcárraga Jean, la televisión simplemente es un gran negocio: venderle espectáculo a los pobres y, a cambio, garantizarle al sistema la sumisión de los “jodidos” y el control político por la vía de la información”. La prioridad de la televisión comercial es divertir, distraer, enajenar  a los pobres  e incorporarlos  a la sociedad de consumo, su función no es mejorar su condición ni  mucho menos instruirlos.  

 

Cuando el porcentaje de los hogares mexicanos con televisor asciende al 95%, el cinismo del magnate adquiere la contundencia de una condena. La gran mayoría de los mexicanos olvida sus problemas al oprimir un botón y entonces, la desventura y las angustias se desvanecen por los artificios de un placebo visual y todos los sinsabores de la realidad se endulzan con la fascinación de la mirada…

 

domingo, mayo 26, 2013

Mundo Google


En algún lugar limítrofe y en la víspera del futuro se reinventan las prioridades y los métodos de una nueva época;  es una labor exhaustiva y apremiante porque el umbral del porvenir aguarda en un punto cercano y con él, la esperanza de realizar la utopía del conocimiento…  

 

            El escenario de un futuro que alguna vez se consideró remoto se construye segundo a segundo cuando los avances en la ciencia traspasan las fronteras de lo imposible. Hoy por hoy, el legado cultural y científico se conserva en una biblioteca universal e infinita porque el ciberespacio es el recinto donde se almacena, se comparte y se distribuye la información. La utopía hípermoderna consiste en el advenimiento de una sociedad sustentada en el conocimiento teórico y en la información donde las ideologías resultarían sobrando.

 

La Declaración de Principios de Ginebra en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información en 2003,  expresa “el deseo y el compromiso de las naciones para construir una Sociedad de la Información centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo, en la que todos puedan crear, consultar, utilizar y compartir la información y el conocimiento, para que las personas, las comunidades y los pueblos puedan emplear plenamente sus posibilidades en la promoción de su desarrollo sostenible y en la mejora de su calidad de vida, sobre la base de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y respetando plenamente y defendiendo la Declaración Universal de Derechos Humanos".

 

            En el acceso al conocimiento residen todas las esperanzas y el factor de la polarización se ubica en la brecha digital. Las cifras publicadas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT)  indicó que persiste la gran diferencia en el acceso a Internet: en las naciones emergentes es del 31%  mientras que en  los países industrializados asciende al 71%.  La población europea es la más conectada del mundo con un 77%, en segundo lugar se encuentra la población americana  con un 61% y las regiones con menor acceso son Asia y el Pacífico con un 32% mientras que África no supera el 16%.

 

Pero este abismo digital ya no es irremediable: Google tiene la intención de financiar, construir y ayudar a operar redes inalámbricas desde el África subsahariana hasta el sudeste de Asia, esperando conectar a Internet a millones de personas en países emergentes. Google estaría dispuesto a aportar los recursos necesarios para construir la infraestructura requerida,  proporcionar teléfonos móviles de bajo costo y emplear globos o dirigibles para transmitir señales a cientos de miles de kilómetros.

 

Sin embargo, la consolidación de la aldea Google implica riesgos y el acceso a Internet no garantiza la obtención de conocimiento. Aún es muy pronto para ponderar el costo de los beneficios pero los primeros efectos son evidentes: las tecnologías de la comunicación acercan a los cibernautas pero los abstraen de la realidad y se agudiza la dependencia de los dispositivos inteligentes en detrimento de los procesos cognitivos y la memoria.

 

 

 

Realizaremos el nuevo ideal social cuando la sociedad y la información no sean entornos excluyentes ni alienantes, cuando la comunicación sea un bien público y no una mercancía, cuando el lucro superlativo abandone la categoría de las prioridades; es una labor exhaustiva y apremiante pero inexorable porque el umbral del porvenir aguarda en un punto muy cercano y con él, la esperanza de realizar la utopía del conocimiento… 

domingo, mayo 19, 2013

La nueva Internacional


En algún lugar del desencanto,  donde se registran todas las atrocidades cometidas en la faz de la Tierra, se detectó la expansión incontenible de un virus corrosivo y flagelante que destruye las moléculas de la condición humana…

 

            Al margen de la aldea global y en un recinto blindado contra los dogmas se reunieron los científicos, los sabios y los expertos para determinar el momento exacto en que incluyó el odio a las diferencias en la lista de los patrones culturales. Los geógrafos examinan la cartografía de las furias irracionales, los historiadores revisan las crónicas de la maldad, los arqueólogos examinan los vestigios del castigo, los médicos analizan la anatomía de la violencia,  los antropólogos observan las manifestaciones del rechazo,  los expertos en el lenguaje redefinen la extensión del pronombre “nosotros” y los poetas se afanan por encontrar la otredad perdida.

 

            No se sabe a ciencia cierta cuándo, cómo, dónde y por qué surgió el parámetro que divide a la aldea global en categorías decadentes; tampoco es posible atribuir la autoría del canon de la discriminación a un solo personaje. Lo que es un hecho comprobado  es el avance incontenible de los odios sociales, tendencia retrograda que extermina los ideales de la contracultura del siglo XX porque la tiranía de los estigmas es un flagelo social que no disminuye, ni se atenúa; al contrario, tiende a expandirse y arraigarse en las nuevas generaciones.

 

            Entre los primeros resultados del cónclave de los sabios figura la secuencia en la lista negra de las causas para la exclusión, el repudio y la violencia: inicia con las razas y el origen, el género, las creencias y los cultos; continua con las orientaciones sexuales, el estrato social,  los autores preferidos, el poder adquisitivo, la ideología política; los rasgos recientemente incorporados al infame listado son la obesidad, la vejez, la migración ilegal, la obvia vulnerabilidad. Pero el indicador más alarmante es la dispersión en el margen de la edad: la capacidad para infringir dolor equiparando la violencia y el éxito traspasó el rango de  la adultez para contaminar a los adolescentes y a los niños.

 

Y éstas son las evidencias incuestionables del deterioro paulatino en las fibras sensibles de la humanidad, el odio a las diferencias germina sin conocimiento de causa y la intolerancia se exacerba en mentes débiles, volátiles y acríticas. En estas circunstancias, es ingenuo suponer que la celebración de un día contra las vertientes de la discriminación será suficiente para despabilar a las conciencias envilecidas y alienadas.

 

El respeto a la diferencia que solía involucrar una pisca de generosidad ahora se confunde con la indiferencia, que es una forma de crueldad; actitud predominante que detiene  el avance de un ideal históricamente postergado. Alguna vez se promulgó el derecho a la felicidad como una garantía jurídica; sin embargo, los senderos para buscarla se obstruyen o desaparecen en la construcción de un entorno implacable.

 

            La amenaza es inminente y los sabios trabajan sin descanso buscando la solución a esta pandemia; en un acto desesperado lanzaron una convocatoria planetaria: es un llamado  a todos los marginados de la Tierra a unirse para defender el derecho a la felicidad y luchar contra la tutela del odio, es el reclamo de la igualdad como una prioridad global y es el poema esperanzado que reivindica el género humano internacional.

 

            No! … La nueva Internacional no se difunde en los medios masivos ni recorre las redes sociales pero puede escucharse en una frecuencia de bajo espectro donde las ondas sonoras esparcen la certeza imperecedera de construir un mundo mejor. Será necesario afinar el oído y templar el corazón para combatir y erradicar ese virus corrosivo y flagelante que destruye sin piedad las moléculas de la condición humana…

domingo, mayo 12, 2013

Un motivo para celebrar


En algún lugar del tiempo, por el ajetreo de la mudanza de una época a la siguiente se olvidaron los motivos de una celebración auténtica y se perdieron entre los vestigios de los paradigmas destrozados…

 

            Las primeras  fiestas y tradiciones de los pueblos estuvieron determinadas por los fenómenos naturales desatados por las divinidades y en el imperio del dogma, por el onomástico de los santos y los mártires del cristianismo; durante el siglo XX,  las prioridades del régimen de mercado se enmarcaron en nuevos rituales para materializar las cualidades y los valores intangibles. Es por eso que el año transcurre entre  celebraciones que irremediablemente implican  la compra de objetos o la contratación de servicios: desde el día del amor y la amistad hasta la noche vieja.

 

Una de esas fiestas es el día de las madres. La idea de celebrar a la madre surgió en la tristeza de un duelo: en 1905 falleció la madre de Ana Marie Jarvis  después de dedicar su vida a la dignificación de las madres trabajadoras y al mejoramiento de las condiciones sanitarias en las fábricas. Dos años después, Ana Jarvis decidió abandonar la estrechez del luto y  transformó el aniversario luctuoso de su madre  en una celebración  para todas las madres. Dirigió una campaña de promoción en todo el territorio norteamericano que culminó en 1914 con la conmemoración nacional del día de las madres el segundo domingo de mayo. La nueva costumbre se expandió a todo el mundo y en México se dedicó el 10 de mayo a la celebración del día de la madre en 1922.

 

            Pero sucedió lo inevitable y los valores sublimes se degradaron por la ética del lucro. La admiración sincera y el agradecimiento de los hijos perdieron su esencia emocional en una vulgar materialización y las cualidades maternales se estereotiparon en la imagen de una mujer  abnegada, sufrida y callada.  En 1920 Ana Jarvis manifestó su contrariedad por la comercialización del día de las madres, a partir de entonces dedicó sus esfuerzos y sus recursos para protestar contra la explotación mercantilista, incluso  fue arrestada varias veces por perturbar la paz. Casi un siglo después y en el preludio de una nueva época, es menester recuperar la esencia de una celebración que ha provocado una gama insufrible de cursilerías en el mercado de las emociones. Ana Jarvis murió con un desencanto crónico en el corazón pero ahora, la condición humana y los atributos maternales generan cifras y datos contundentes: el estudio más reciente del Instituto Nacional de Estadística y  Geografía  (Inegi) indica que el 71% de las mujeres mayores de 15 años tienen al menos un hijo; el 96% de las madres son económicamente activas y el 72% son madres solteras, viudas, separadas o divorciadas.  

 

La realidad se impone y es imperativo reconocer que la maternidad exige valentía para asumir una responsabilidad que nunca termina, disposición para la generosidad,  habilidad para atender simultáneamente el llamado de la vocación y el llanto de los hijos y la insólita fortaleza para mantener la calidez del hogar a pesar de todas las ausencias y las carencias. Y ahora, en el ajetreo de la mudanza de una época a la siguiente es menester recuperar  los motivos de una celebración auténtica, romper el molde de una figura maternal débil y olvidar esa fragilidad entre los vestigios de los paradigmas destrozados…

 

 

domingo, mayo 05, 2013

Muy lejos y para no volver


¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte

 y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?

José Saramago

 

            En algún lugar del porvenir, en un páramo de la inmensidad se realizarán las utopías que alguna vez se creyeron imposibles; pero la culminación de todas las ficciones implicará el advenimiento de las distopías…

 

            Mientras las utopías reflejan el optimismo del presente en un futuro idealizado, las distopías proyectan las amenazas inminentes en un horizonte catastrófico; con las utopías se construye un entorno armónico, justo y equitativo;  en una distopía se consolidan las pautas existentes en la versión siniestra de la humanidad.  Por sus diferencias, la utopía y la distopía solían ubicarse en los extremos opuestos de la ficción pero el desplazamiento de la realidad hacia el futuro alteró la distancia que existía entre las visiones del porvenir.

 

            La colonización del planeta Marte fue una utopía, una ficción temeraria y extravagante durante el siglo XX cuya posibilidad se concretará  en los primeros años del siglo XXI. La empresa Mars One inició la búsqueda de voluntarios para habitar la primera colonia de humanos en Marte, quienes también protagonizarán el primer reality show fuera de la Tierra. El proyecto tiene un costo inicial aproximado de ocho mil millones de dólares, cantidad que  será cubierta por patrocinadores, socios y por la venta de los derechos de retransmisión de la misión.

 

La convocatoria tiene matices sorprendentes y fatales porque se espera conformar un grupo de 24 astronautas en el año 2015 para someterlos a un entrenamiento de 7 años y enviarlos a Marte en el 2023 en un viaje sin regreso porque los elegidos para habitar la colonia marciana jamás volverán a la Tierra. La idea de un viaje sin retorno generó polémica pero la sorpresa inicial fue superada por una cifra desconcertante: a escasos días de la convocatoria se inscribieron más de mil personas de distintas nacionalidades: chilenos, españoles, australianos, rusos, franceses, estadounidenses e incluso mexicanos. Sorprende la cercanía de un futuro que se creía muy lejano pero  es alarmante es número de seres humanos que  están dispuestos a abandonar el planeta para jamás volver.

 

Y es ahora cuando la utopía y la distopía coinciden en el tiempo: la distancia entre lo real y lo ideal se desvanece. El proyecto Mars One se realiza en una época caracterizada por las catástrofes, la alienación y la violencia. Los crímenes de odio registran un ascenso en todo el mundo, la violencia germina en el seno familiar y la disposición para la crueldad se manifiesta desde la infancia, la pobreza es un flagelo que se expande a todas las coordenadas del planeta. Las albricias de la utopía contrastan con la crueldad de la distopía y provocan sentimientos encontrados: es indignante que se destinen cantidades estratosféricas para un proyecto que no aportará un beneficio inmediato a la humanidad mientras la mitad de la población del planeta sobrevive en condiciones de miseria; es decepcionante que se emprenda la conquista de otros mundos y se postergue la atención a los índices de violencia, hambre e ignorancia que caracterizan a esta época; la convergencia es insólita pero tangible, el desencanto es  inexorable: en un páramo marciano se realizarán las utopías que alguna vez se creyeron imposibles mientras en la Tierra es inminente el advenimiento de las distopías …