domingo, febrero 03, 2013

El fin de los extremos


En algún lugar inesperado,  las fuerzas se equilibran y los extremos se evaporan, desaparece la tensión que mantenía alejadas a las antípodas, los ataques se degradan, las ofensas se olvidan, las divergencias convergen pero las convicciones claudican…

           

            El actual proceso electoral en Baja California, que inició el 1º de febrero, confronta a dos alianzas por la gubernatura, alcaldías y diputaciones en el congreso local. Ambas, se fundamentan en la incongruencia y se erigen sobre  las divergencias galopantes que solían distinguir a los partidos que las conforman;  el elemento de cohesión que logró reconciliar visiones y convicciones antípodas es el anhelo de victoria. Las coaliciones que buscarán el voto el 7 de Julio son: “Compromiso por Baja California” que se conforma con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Verde Ecologista de México (PVEM), partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES); y “Unidos por Baja California” que conforman el Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido Nueva Alianza (Panal) y el Partido Estatal de Baja California (PEBC).  

 

Así, las opciones para emitir el voto se simplifican rotundamente pero las complicaciones aparecen cuando se pretende conciliar  argumentos irreconciliables, cuando los partidos coaligados deban olvidar los argumentos con los que alguna vez se atacaron, las descalificaciones que mutuamente se hicieron, los daños recíprocamente infringidos. Es por eso que la credibilidad de las alianzas únicamente se sustenta en su afán por la victoria electoral.  La conformación de coaliciones  entre partidos políticos en México es un fenómeno cada vez más frecuente y su éxito reside en la designación del candidato; la figura del contendiente aliancista deberá opacar la fluctuación de las convicciones y la volatilidad de los idearios partidistas. Suelen ser personajes conciliadores, de amplio criterio, tolerantes cuya imagen trasciende las consignas de su partido para encontrar coincidencias donde antes hubo radicalismos, es el elemento fundamental que fortalecerá o debilitará a las alianzas.

 

Si las precampañas son únicamente el trámite indispensable que debe realizarse en tiempo y forma para registrar al candidato oficial, será la debacle de los partidos pequeños que participaron en la farsa del partido predominante. Si la precampaña equivale a la búsqueda del candidato con el perfil idóneo, al margen de compromisos o intereses de partido, la coalición emergerá fortalecida con una imagen capaz de reconciliar lo irreconciliable.

 

            Hoy por hoy, ante las coaliciones que buscarán el poder en Baja California, la pregunta ineludible es: cuál será la visión que unificará la diversidad de criterios en las alianzas?   Es posible que los abanderados de la extrema derecha adquieran, aunque sea por contagio, una pisca de sensibilidad social?   En el trajín de las amalgamas: los extremistas reconocerán los excesos perniciosos en el fanatismo moralino y en los radicalismos de izquierda?  Suponer las cualidades del producto emanado de una alianza es aún prematuro, lo evidente es la contundencia de las aspiraciones y el final inminente de los extremos porque el afán de victoria es implacable y desvanece la  tensión que mantenía alejadas a las antípodas, degrada los ataques y anula las ofensas, hace converger a las divergencias pero las convicciones claudican…

domingo, enero 27, 2013

En vivo y en directo


En algún lugar incuestionable ondea el pendón de la justicia,  desde ahí se propagan los ideales y virtudes que deberán enaltecerse y se proclaman los vicios que deberán condenarse…

 

            Las prioridades y los criterios para la impartición de justicia adquieren la perspectiva de la clase gobernante pero requieren del consenso social para legitimarse. Ahí radica la importancia de la opinión pública y hacia ella se enfocan todas las estrategias de los consorcios de la comunicación masiva. Erigidos como el cuarto poder, los medios masivos tienen la capacidad para influir en la opinión pública y su impacto es tan profundo que no sólo influyen, “crean” la opinión pública.  Dirigen la frustración o la indignación colectiva hacia un personaje, juegan con las incertidumbres y los temores de las masas,  fabrican continuamente ídolos y villanos, mártires y verdugos, configuran los modelos de excelencia, dictan la actitud predominante.

 

Sí!... La fabricación del consenso es el producto de la alianza entre los gobiernos y los medios.  Adquiere matices realmente siniestros cuando  la población adopta los argumentos emitidos en los medios masivos, cuando  la transmisión incesante de mensajes breves y simples anulan la reflexión, cuando  las multitudes hacen suyos los motivos fabricados en la mediocracia, cuando se enardecen para condenar algo o glorificar a alguien.

             

            Y sí!  El caso de Florence Cassez es un ejemplo de la fabricación del consenso. En la mañana del 9 de Diciembre del 2005, Carlos Loret de Mola, conductor del noticiero televisivo “Primero Noticias” presentó  “en vivo y en directo” la captura y aprehensión de la peligrosa banda de secuestradores “El zodiaco” incluyendo a Florence Cassez,  pareja sentimental del líder. Pero el operativo transmitido fue un video pregrabado, una  supuesta recreación de los hechos producida por el consorcio Televisa. En recreaciones y montajes similares se divulgaron los éxitos en la cruzada contra el crimen organizado emprendida por Felipe Calderón. Pero en los primeros meses del gobierno de Enrique Peña Nieto, en la mañana del miércoles 23 de Enero del 2013, los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación concedieron el amparo liso y llano a Florence Cassez por las violaciones de los derechos humanos que impidieron el debido proceso judicial. Ahora, cuando se esclarecen las circunstancias que fundamentaron la decisión de la SCJN, los corporativos televisivos pretenden deslindarse acusando a las autoridades involucradas, argumentan que fueron engañados, los directivos de Televisa alegan total desconocimiento y la opinión pública se polariza por el manejo tendencioso de la información en los consorcios mediáticos.

 

            Sí!... Es un caso indignante, porque exhibe el sometimiento del poder judicial a los caprichos de los gobernantes en turno, la nefasta intención de manipular la opinión pública y las complicidades en el diseño de estrategias mediáticas para divulgar las virtudes que deberán enaltecerse y los vicios que deberán condenarse…

domingo, enero 20, 2013

El reflejo de Narciso


En algún lugar del ego, sobre la superficie líquida del tiempo se reflejan las figuras que encarnan al éxito y los objetos que equivalen a la felicidad; por eso, la vida se evapora en una intensa búsqueda de artificios…

 

Dicen los que saben, que el hombre es el reflejo de su entorno, que persigue los sueños compartidos en su época, y que por eso, el tiempo es el mejor medio de contraste  entre los ideales y los modelos de excelencia. Las diferencias entre la actualidad y las épocas que le preceden se visualizan al comparar sus personajes emblemáticos: Prometeo en la Modernidad y Narciso en la Posmodernidad. Hoy por hoy, Lance Armstrong emerge como una figura que encarna el éxito,  el paradigma de la sociedad de mercado que equivale a riqueza y reconocimiento elevados a la dimensión global.

 

Armstrong es el reflejo fiel de su época y de su entorno, de una generación obsesionada con el éxito y su equivalente monetario y mediático que ante la insuficiencia de los esfuerzos humanamente posibles suelen incurrir en la ergogenia: el uso de sustancias o procedimientos que agilizan la recuperación física después de labores extenuantes y el plazo para la obtención de los resultados esperados se reduce vertiginosamente. Esta impaciencia es  otro rasgo de los habitantes de la aldea global: la metamorfosis debe ser un proceso rápido e indoloro, exento de los rigores  de la disciplina (los productos que prometen resultados milagrosos en dos semanas son la clara evidencia).

 

Para los especímenes como Armstrong, la permanencia en el escaparate mediático es una necesidad, una compulsión. La  entrevista donde Armstrong acepta (con monosílabos) todas las versiones de la deshonestidad en que incurrió  fue un evento mediático, debidamente promocionado, como lo será sin duda la producción de una película con su historia. El momento y las circunstancias de esta revelación fueron fríamente calculados porque no habrá consecuencias legales: ya prescribió el plazo para sancionarlo por perjurio pero  la confesión pública sería un argumento a su favor para retirar la prohibición vitalicia para competir.

 

Al margen de las implicaciones legales y mediáticas de esta revelación, el caso de  Lance Armstrong  ejemplifica una actitud que tiende a predominar, no solo en el ámbito del deporte. Es una especie de canon que influye en las decisiones y que guía las acciones de individuos obsesionados con el éxito. Y la primera regla es: que no hay reglas!  Se pueden trasgredir todos los mandatos morales, éticos y legales en la búsqueda frenética de la victoria, por lo que se diluye  la frontera entre el bien y el mal: Lance Armstrong no cree haber hecho algo malo; en su peculiar orden de ideas, lo único que debe castigarse y evitarse es el fracaso,  porque la derrota es la némesis de los narcisos hípermodernos, egos que no soportan ni asimilan la frustración.

 

Y en las aras del triunfo se produce una paradoja: el éxito es vital pero debe alcanzarse sin esfuerzos, sin fracasos, sin perseverancia, sin dolor. Es menester sobresalir para sobrevivir en un mercado hostil que enaltece la competencia desleal, que no admite intentos fallidos, que materializa lo sublime en  objetos que equivalen a la felicidad porque la vida se evapora en la intensa búsqueda de artificios…

 

domingo, enero 13, 2013

El portal de las verdades


En algún lugar inescrutable, más allá del umbral de lo aparente y custodiado por todas las versiones del poder, se encuentra el único acceso a la verdad; de cuando en cuando, surgen genios temerarios que rompen los eslabones que encadenan al conocimiento…

 

En el imperio de mercado, el conocimiento continúa custodiado por los poderes fácticos; el acceso a contenidos académicos, científicos y legales está restringido y exageradamente controlado: la evidencia es la desproporción en el castigo a los temerarios que infringen los mecanismos de ese control.

 

Ese es el caso de Bradley Manning, el marine norteamericano que publicó el video conocido como “Asesinato colateral” que mostraba el ataque indiscriminado a la población civil en Irak, preso y torturado en Quantico,  enfrenta el cargo de ayudar al enemigo que se castiga con  condena perpetua. En las mismas circunstancias se encuentra Julian Assange, el fundador del sitio Wikileaks, que desde hace seis meses se refugia en la embajada de Ecuador para evitar su extradición a los Estados Unidos para ser juzgado por las filtraciones publicadas en la red.

 

Y fue también el caso de Aaron Swartz: el genio que a los 14 años ingresó a la Universidad de Stanford y que a esa edad contribuyó en la creación de los estándares para compartir y diseminar contenidos –blogs-;  el activista  contra la censura en la red que dirigió las protestas  contra la  ley SOPA; el  protagonista solitario de la “Primavera académica”. En 2011 fue arrestado por fraude informático por la obtención de material académico de ordenadores protegidos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Fue declarado inocente de ese cargo  pero  fue acusado por autoridades federales por el  acceso ilegal a un servicio de distribución de revistas científicas y literarias restringido a suscriptores y descargar 4.8 millones de artículos y documentos con la intención de liberarlos, lo que se castigaría con “una sentencia enormemente exagerada (35 años de prisión y multas por un millón de dólares) que equiparaba un gesto a favor del conocimiento libre a un acto de terrorismo”.

 

Pero esa infame sentencia quedará pendiente porque Aaron decidió terminar su lucha contra  la censura. El caudillo cibernético de la libertad del conocimiento se suicidó el 11 de enero a los 26 años. Con su muerte se escribe un episodio más en la interminable crónica de los abusos del poder y también, se esclarecen las incertidumbres sombrías que alguna vez lo afligieron al confrontar  los ideales con  la realidad, el debate inexorable en todas las causas y el compromiso ineludible de todos los héroes. En el 2007 Swartz escribió en su blog: "Hay un momento, en que la vida ya no se disfruta como vida, cuando el mundo parece ir más despacio y todos sus innumerables detalles repentinamente se hacen brillantes, dolorosamente claros”.

 

Necesitamos más héroes. Gracias a la convicción humanitaria de personajes como Swartz, Manning y Assange, el advenimiento de la sociedad del conocimiento  no se vislumbra tan lejano. Quiero creer que surgirán más genios y temerarios  dispuestos a  derrocar la ignorancia, que es la versión más aberrante de la opresión, y romperán los eslabones que encadenan al conocimiento…

domingo, diciembre 30, 2012

En la curva reincidente y excéntrica del destino


Dedicada a Víctor, a Pichy  y a Niza:

 mis  alicientes, mi inspiración y mis esperanzas.

 

            En algún lugar de la geografía humana, en los senderos más recónditos que ha trazado la genética, deambula un anhelo incesante, una inquietud que aligera todos los  presagios y  esparce intermitencias de certeza en cada gota de sangre para avanzar sin titubeos hacia el umbral incierto del porvenir…

 

            En los escenarios más grotescos de la historia cuando los caprichos del destino flagelaron a los clanes, a los pueblos y a las naciones, el espíritu humano se engrandeció y superó las circunstancias; ese extraordinario mecanismo de defensa es un vestigio instintivo que perdura en  los genes y suele desencadenarse  en situaciones amenazantes.

 

            Cuando no se vislumbran amenazas fatales ni el peligro de la extinción, la reacción defensiva es  más tenue y sus efectos,  intangibles, porque el  optimismo se esparce a todos los rincones del pensamiento infundiendo certidumbre en escenarios de zozobra absoluta. Hace miles de años alguien lo escondió en el fondo de un ánfora, algunos lo han descrito como una maravilla  mientras otros  han intentado demeritarlo adjudicándole todos los adjetivos de la ingenuidad y recientemente los científicos lo identificaron en el mapa genoma humano como una curva reincidente y excéntrica en la visión.  Yo?...  prefiero llamarla esperanza y a veces la ubico en el territorio de las utopías…

 

            Pero cual sea cual fuese el nombre y el adjetivo, el mecanismo ancestral de defensa sigue latente. Es por eso que la visión de un mañana placentero le ha infundido fortaleza a los seres humanos para soportar todas las desventuras del presente; sin la certeza de encontrar amparo, calor y felicidad en el destino sería imposible seguir adelante. Es la magia de las promesas la que agiliza los  pasos y aligera todas las cargas. Somos la única especie que sobrevive por la esperanza y por eso, de cuando en cuando, se construyen castillos en el aire.

 

            Por un augurio inexplicable los homínidos abandonaron el territorio conocido y emigraron a otros climas; la promesa de un paraíso sostiene a los desventurados y es la esperanza la que muere un instante después del creyente. Ahora, cuando todos los pronósticos inciden en la debacle del régimen del mercado, la esperanza es un imperativo social. Al margen de  la secuencia económica que ha propiciado carencias y desempleo, se necesitan arquitectos osados para diseñar el paisaje de un futuro mejor, se requieren médicos con un corazón pleno para curar el sufrimiento crónico, se solicitan educadores por vocación para sembrar curiosidades, se buscan ciudadanos auténticos para ejercer los derechos postergados de la crítica.

 

            Sí!... Un cambio así equivale a una mutación y amerita la ejecución del mecanismo de defensa, porque tarde o temprano esta crisis será una cuestión de sobrevivencia y entonces emigraremos persiguiendo una promesa, recorreremos  los senderos más recónditos que ha trazado la genética hasta encontrar  un anhelo incesante, una inquietud que aligere todos los  presagios y prodigue intermitencias de certeza en cada gota de sangre para avanzar sin titubeos hacia el umbral incierto del porvenir…

 

            Por un año nuevo pletórico de esperanzas!

 

domingo, diciembre 23, 2012

La feliz coincidencia


En algún lugar recíproco y en un momento excepcional, una mirada acaricia los afanes de las palabras y con el color de esa feliz coincidencia se ilumina la soledad…

 

Después de siglos y más siglos de mutaciones y adaptaciones, acudimos puntuales a la cita con nuestros orígenes. Año tras año,  la inclemencia del invierno condiciona nuestros hábitos e influye en nuestras percepciones: buscamos instintivamente el calor del terruño, olfateamos el aroma del hogar y de  los congéneres para satisfacer la necesidad de pertenencia, que es el imperativo primigenio de todas las especies.

 

Por eso ahora, como lo hicieron mis ancestros hace millones de años, el invierno guía mis pasos y me dirige a un entorno seguro; y en un apacible remanso donde todos los riesgos se extinguen, entre las luces y las sombras del fuego hogareño se dibujan las figuras que iluminaron mi camino hasta el día de hoy.

 

Y desde la calidez de mi guarida agradezco la bondad de todas las miradas que han recorrido los afanes de mis palabras, porque sin esa maravillosa coincidencia, mis palabras carecerían de sentido y mis ideas, de destino. Agradezco el pequeño prodigio de la lectura porque le confiere forma y consistencia a mis pensamientos y porque me concede un breve espacio en su memoria.

 

La condición humana surge por la empatía, al compartir el origen y el destino, los  miedos y las incógnitas. La coincidencia nos humaniza. El prodigio de una pintura rupestre emana del mensaje que trasmite, de cada uno de los trazos que trascendieron al autor y lo enlazan con los habitantes del futuro en una comunión indescriptible. La magia de las letras surge en el preciso momento en que un lector recrea los escenarios descritos por un escritor,  cuando comparte sus angustias o experimenta sus percepciones por la virtual convergencia de los rumbos del pensamiento.

 

Hoy como siempre y desde entonces, en la reciprocidad se desvanecen los temores y se fortalecen las esperanzas; cuando una mirada acaricia los afanes de las palabras se afianzan las certidumbres, se comparten las convicciones y se iluminan las soledades  con el color de esa feliz coincidencia… 

 

Agradezco la gentileza de todos los que han compartido conmigo su experiencia y que me han acompañado en la materialización de mis sueños.

 

Agradezco a todos mis editores, a todos mis colegas y compañeros, a mis maestros y a mis alumnos por la maravillosa oportunidad de compartir mis convicciones.

 

Agradezco el color de la feliz coincidencia que nos reunió en esta columna.

 

Y a todos mis lectores, les deseo:           

 

Que la calidez acentúe todas sus palabras

 y que no existan superlativos para los sentimientos.

Que todas las esperanzas se conjuguen en el presente

y que en el futuro siempre exista un capítulo magistral por escribir.

 

Feliz Navidad!

domingo, diciembre 16, 2012

En ciernes


En algún lugar en ciernes, en las páginas iniciales de todas las crónicas  coinciden  las expectativas y las buenas intenciones, por eso, en los primeros días de todos los regímenes resurgen los ideales olvidados, se renuevan las aspiraciones  y se reorientan los esfuerzos en torno al esquivo bien común…

 

En estos primeros días es posible detectar la tendencia en el régimen de Enrique Peña Nieto por la reubicación del poder de la Federación en la figura presidencial ante quien se someten los bastiones estatales. En la versión neo priísta, el poder centralizado puede ser un  factor de cohesión y negociación que dirija los esfuerzos de todos los partidos hacia un fin común. Bajo este criterio, el primero de los logros del nuevo presidencialismo institucionalizado es la conciliación de intereses en la firma del Pacto por México que comprende cinco acuerdos, desglosados en 95 compromisos que involucran a los poderes fácticos y que pretenden incidir en las telecomunicaciones, la  educación, la  pobreza,  los derechos humanos, la salud, las comunidades  indígenas, el  crecimiento económico, la  productividad, el  crédito, los impuestos,  el cambio climático, la energía, el  petróleo y la minería, la transparencia, la corrupción y la ética pública, la seguridad, la gobernabilidad democrática,  los gobiernos de coalición, la ley electoral, entre otros pendientes. 

 

La firmeza de la línea presidencial y la determinación política de los partidos también se perciben en la presentación de la iniciativa de reforma educativa, uno de los compromisos firmados y desglosados en el Pacto por México que pretende incidir en la evaluación de los docentes, su contratación, movilidad, escalafón, comisión y despido. Se pretende que un organismo independiente a la cúpula sindical instituya  el criterio oficial para el otorgamiento de las plazas, establezca  los requerimientos para avanzar en el escalafón, llegar a los puestos de dirección o ser cesado de la carrera docente,  defina los nuevos estándares,  el perfil docente y los méritos que habrán de evaluarse para el establecimiento del servicio profesional docente.

 

El destino de los compromisos del Pacto por México depende de la fortaleza de la figura presidencial para exigir el cabal cumplimiento a los implicados porque éste, como todos los pactos, se sustenta en la honorabilidad de los firmantes, en su capacidad ética y moral para asumir un compromiso y esforzarse en lograr los resultados esperados porque el bien común será un sueño posible o guajiro en la medida en que los pactantes actúen con civilidad auténtica.  Ese es el elemento que la ciudadanía deberá evaluar durante todo el sexenio en ciernes.  Los rezagos ancestrales sólo podrán resolverse con la acción concertada de todos los involucrados y éste paradigma sólo se alcanzará bajo el liderazgo de un verdadero estadista que logre compaginar  las expectativas y las buenas intenciones, que mantenga el ímpetu de los primeros días del régimen y recupere  los ideales perdidos, que renueve las aspiraciones  y  reorienta los esfuerzos en torno al esquivo bien común…

 

domingo, diciembre 09, 2012

Más que palabras


En algún lugar  significativo, en el territorio habitado por  figuras y  símbolos,  los mensajes se transmiten sin palabras en un código infalible que omite las voces y los sonidos…

 

            Uno de los rasgos que distinguen a la Modernidad es la fascinación por las imágenes; desde los primeros daguerrotipos hasta la televisión, la mirada predominó en la percepción del mundo y  lo visible se impuso a lo inteligible hasta provocar  la claudicación de la reflexión y el discernimiento en los “hommo videns”, esa peculiar sub-especie descrita por Sartori. Hoy por hoy, en una sociedad irremediablemente mediatizada, la construcción de imágenes públicas es una prioridad porque  la ingeniería del consenso y la fabricación del consentimiento confirman el grado de la influencia que ejercen los mensajes emitidos en la industria del entretenimiento sobre las actitudes y las pautas de conducta. 

 

La percepción generalizada y socialmente compartida de los personajes públicos depende en gran medida del diseño y  construcción de su imagen, pero sobretodo, depende del control de los movimientos, gestos y ademanes, de las expresiones irreflexivas e involuntarias que pudieran desmentir el discurso porque el lenguaje corporal es la manifestación inequívoca de la interioridad a través de un código de fácil interpretación.

           

            Felipe Calderón fue la figura indiscutible de su sexenio, el protagonista  omnipresente en todos los mensajes emitidos en la Presidencia de la República hasta el último día de su mandato. Sin diseño ni construcción, la imagen de Felipe Calderón proyectó a un personaje indómito y arisco sin un ápice de la humildad que le hubiera permitido escuchar a los expertos, y  los rasgos de su obstinación impregnaron el mensaje visual.  Ni siquiera la pérdida inexorable del poder y la inminencia de la nostalgia lograron atenuar su protagonismo: en el último mensaje al pueblo mexicano aparece pensativo al lado del lábaro patrio y desciende en solitario la escalinata exterior de la residencia oficial.

 

            En contraste, la presencia mediática de Enrique Peña Nieto proyecta disciplina, su adaptación al diseño de su imagen es evidente como lo es  su disposición a escuchar y atender a los expertos en imagología y telegenia. Todos sus movimientos, sus ademanes y sus expresiones han sido diseñados para enviar un mensaje más impactante que el discurso.  Uno de los contrastes más evidentes respecto al calderonismo es el estilo de la comunicación pública: Enrique Peña Nieto no aparece en los primeros mensajes emitidos por la Presidencia de la República. Los videos “Impulso” y “Se puede” proyectan una forma diferente de asumir el poder e iniciar el sexenio.

 

            Y una vez más, la forma es el fondo, el medio es el mensaje, las imágenes moldean la percepción y condicionan la actitud socialmente compartida.  El  impacto del nuevo discurso visual  se confirmó con las primeras encuestas cuyos porcentajes indican que la imagen pública de Enrique Peña Nieto ha generado  expectativas positivas.  Desde esta perspectiva, la opinión pública es susceptible al encantamiento de las imágenes y al dogmatismo de los símbolos porque  el consenso nacional se fabrica con todos los mensajes que transmiten sin palabras en un código infalible que omite las voces y los sonidos…

lunes, diciembre 03, 2012

Inmarcesible.

Cuento corto. Segundo lugar en el Certamen Internacional Palabras sin fronteras del Instituto Cultural Latinoamericano.



Nadie recuerda el evento ni la fecha en que se desencadenó la catástrofe  porque todos los indicios pasaron desapercibidos en una secuela  vertiginosa  de innovaciones y los registros de aquellos días son archivos virtuales que deambulan en el hiperespacio a los que ya es imposible accesar.  Las últimas crónicas impresas, que  se encontraron por accidente en una bóveda desvencijada cuando mi bisabuelo era un niño, advertían de los estragos  provocados por artefactos inteligentes y describían la fragmentación de países y naciones enteras en millones de soledades interconectadas. 

Supongo que nadie escuchó aquellas advertencias porque la secuela de los acontecimientos excedió todos los pronósticos: la conectividad impregnó el imaginario colectivo, al principio como una adicción después como  patología hasta convertirse en una imperiosa necesidad biológica cuando la incidencia del síndrome por desconexión se elevó pavorosamente.  En protestas y marchas las multitudes exigieron el acceso a la Red como uno de los derechos humanos y los  desenlaces fueron cada vez más violentos; para mantener el orden público, las autoridades y los consorcios industriales firmaron el Protocolo global que los comprometía a equipar todos los hogares del planeta con artefactos conectados a la Red y  a incluir los dispositivos móviles en la canasta de productos básicos para que todos los habitantes de la aldea global navegaran en el espacio virtual.

Con la buena voluntad de algunos y el afán de lucro de otros, el Protocolo global  se cumplió cabalmente y cuando la Red alcanzó la cobertura planetaria se proclamó el advenimiento de la era del conocimiento; el espíritu festivo visitó todos los meridianos del globo terrestre celebrando la realización de la última de las utopías de la humanidad. La información fluía profusamente, cada minuto una miríada de datos, imágenes, sonidos y videos se integraban  al entorno digital y paulatinamente las conexiones virtuales interfirieron con el contacto físico hasta sustituirlo por completo; los mensajes colocados en los muros de las redes sociales acapararon el interés y el tiempo de los prosumidores[1]  que se distanciaron del ambiente circundante y de las personas que en él coexistían.

La indiferencia se propagó como un virus. Los indiferentes cibernautas vivían al margen de lo  que sucedía a su alrededor y en la pandemia se elevaron los niveles de  apatía a tal grado que los prosumidores  se desprendieron de los nexos afectivos y, en el éxtasis del individualismo, extirparon el núcleo de su identidad.  

A partir de entonces, los prosumidores habitaron en una burbuja virtual y desde ese recóndito refugio interactuaban con sus contactos en el mundo exterior; al abrigo del anonimato se expresaba todo lo que se reprimía en el mundo real en una catarsis que liberaba los complejos y las paranoias arraigados en el hemisferio oscuro del intelecto. La crítica se tornó hiriente y  degeneró en una cruel intolerancia que destrozó el tejido sutilmente hilvanado por las afinidades, que no tardaron en extinguirse; la ausencia de rasgos afines rescindió el sentido de pertenencia y esta carencia incidió en la magnitud de las comunidades en el hiperespacio que redujeron drásticamente el número de sus miembros  hasta transformarse en clanes minúsculos extremadamente selectivos e implacablemente excluyentes.

 

En el océano de la indiferencia, emergieron perfiles aislados y egocéntricos sin capacidad para la empatía y la compasión;  los afectos de aquellos hombres y mujeres  perdieron su consistencia  en una estela de amores fugaces que florecían y se marchitaban en la Red; la comodidad de amar sin compromiso se instaló como una tendencia alternativa y  el modelo volátil de las relaciones  configuró el  estereotipo de la felicidad; poco tiempo después, el matrimonio cayó en desuso y sin previo aviso fue declarado virtualmente improcedente y globalmente anacrónico. El aislamiento emocional generalizado desencadenó el enfriamiento irreversible del clima social y en aquel gélido ambiente  nadie se percató del fallecimiento recíprocamente concertado de las últimas parejas que permanecieron unidas hasta la muerte.

Los paradigmas se desmoronaban uno tras otro y la ruptura con las tradiciones del pasado fue definitiva cuando los cambios en los usos y en las costumbres se reflejaron en el paisaje urbano:  los lugares de encuentro fueron desplazados al olvido y se reemplazaron por centros de consumo en un mundo que funcionaba como una vía de intensa circulación;  las casas tradicionales se transformaron en pequeños aposentos independientes con un área común que pronto fue obsoleta por la ausencia cotidiana de los miembros de la familia. Las mega ciudades se desconcentraron, el espacio geográfico se urbanizó con edificaciones inteligentes y  en los valles, los bosques y las praderas, en las selvas, los desiertos y las tundras se erigieron millones de aposentos personales, autónomos y autosustentables.

En aquel globo sin fronteras las distancias se desvanecieron al ritmo constante de la comunicación instantánea; para recibir y enviar mensajes breves y veloces fue necesario simplificar la escritura y las palabras se redujeron a unas cuantas letras;  los estados del ánimo y muchas sensaciones se comprimieron en signos, emoticones y memes que se reprodujeron rápidamente porque era indispensable traducir todas las ideas y actitudes a un alfabeto visual.

Las nuevas necesidades crearon nuevos hábitos y éstos modificaron la estructura biológica: los ojos se adaptaron a la iluminación de la pantalla para soportar cantidades inclementes de fotones…  por eso tus pupilas son tan pequeñitas y no puedes ver nada en la penumbra.

Las falanges se fortalecieron por el envío extenuante de mensajes pero la facilidad  de expresarse mediante textos distorsionó las cuerdas vocales… por eso se desgarra tu garganta cuando  intentas articular un sonido.

Los pulgares se adelgazaron y se alargaron para ajustarse a los teclados más pequeños pero la sensibilidad desapareció de los dedos. Y los cambios en una parte del organismo modificaron el funcionamiento de otros órganos y tejidos: la insensibilidad en los dedos se extendió sobre la piel, penetró en los músculos, viajó por el torrente sanguíneo inundando la masa encefálica y finalmente se alojó en el corazón… por eso  nada logra conmoverte.

 

El sedentarismo extendió las horas de vigilia y la dieta se simplificó por la ausencia del esfuerzo físico pero las jornadas prolongadas frente a la pantalla de la Red distorsionaron la estructura ósea para adaptarla a la postura de las sillas ergonómicas… por eso tu espalda se encorva desde la cadera hasta los hombros, por eso no puedes erguirte ni recorrer grandes distancias.

La realidad quedó atrapada en una pantalla, únicamente lo que circulaba en la Red era auténtico y la proliferación de imágenes atrofió las áreas del cerebro donde se realizaban el discernimiento y la imaginación.

Pero hubo una mutación letal e intangible: los ciudadanos globales rara vez salían de sus pequeños aposentos porque todo se hacía y se conseguía en la Red; los primeros síntomas del ostracismo  crónico fueron graves lesiones en la piel causadas por la exposición a los rayos del sol, y con el calor se evaporaba el aliento provocando delirios.  El aislamiento deliberado y la soledad cotidiana transformaron a los humanos, que alguna vez fueron sociales por naturaleza, en ermitaños antisociales. La indiferencia inicial se tornó en inmunidad y el hedonismo de la virtualidad provocó una agorafobia galopante que se apoderó de todos los habitantes de la aldea global.  La posibilidad, aunque fuese remota, de salir del aposento y encontrar a otro ser humano desencadenaba ataques de ansiedad y pánico… por eso  tiemblas y desfalleces cuando oyes que alguien se aproxima.

La vida de los prosumidores transcurría plácidamente en la soledad de las burbujas virtuales, sin compromisos pero sin pasiones; las últimas generaciones de cibernautas fallecieron mucho antes de llegar a la vejez  por la ausencia de ideales que los incapacitaba para soñar despiertos. Permanecieron conectados hasta el último segundo de sus vidas,  compartieron todos sus momentos, hasta las sensaciones provocadas por la cercanía de la muerte, con los miembros de sus clanes virtuales; pero en las proximidades nadie se percató de su fallecimiento, los habitantes de  los aposentos cercanos nunca los conocieron ni se enteraron de su existencia.  Y la soledad virtual (…)

… esta historia es el único vestigio de nuestro pasado y deberás conservarla intacta en tu memoria para que algún día la relates a tus hijos; a partir de ahora, se repetirá hasta  que la aprendas y narrándola exhalaré mi último aliento. 

Cuando logres recordar los detalles se habrá realizado el prodigio que nos ampara y resucitarán las experiencias de los muertos para proteger a los que viven contigo. A través de tu voz hablarán los hombres y las mujeres que sobrevivieron a las inclemencias del silencio, cuando las palabras no existían (…) 

Nadie recuerda el evento ni la fecha en que se desencadenó la catástrofe  porque todos los indicios pasaron desapercibidos en una secuela de… 

(…)

 

El video reinició por enésima vez.

Un hombre de rostro cansado y pelo entrecano narraba la involución de la humanidad desde la era del conocimiento hasta un punto impreciso cercano a la extinción, y en ese preciso momento,  la imagen y el sonido se distorsionaban; la grabación se reanudaba en los momentos finales para iniciar de nuevo ante la mirada de un joven que se esforzaba por entender el relato.

En la soledad de un aposento erosionado, el joven veía y repetía el video hasta quedarse dormido. En sus grandes ojos color almendra las pupilas jamás se dilataban y sólo requerían de unas cuantas horas de descanso porque podía mantenerse en vigilia durante varios días sin agotarse y su organismo funcionaba con una ración ínfima de los frutos y vegetales que encontraba en cualquier parte porque un manto exuberante y verde cubría lo que alguna vez fueron calles, avenidas y carreteras.

Instintivamente, con sus pulgares largos y delgados manipulaba un pequeño artefacto en cuya pantalla se reproducía la voz y la imagen de un hombre distante en el tiempo cuya mirada, tristemente verde, le transmitía sin palabras todo el dolor de un mundo extinto.

Y en algún momento, en el yermo entorno de su soledad, aquella tristeza causó un eco en su interior y germinó la flor inmarcesible del raciocinio; poco a poco, la curiosidad se extendió a todos los recovecos de su pensamiento hasta que una tarde, tomó el pequeño artefacto, abandonó la estrechez de aquel aposento y caminó hacia el horizonte de espaldas al sol llevando sobre la curva de su espalda el destino de su especie.



[1] Dícese de los usuarios de las tecnologías de información y comunicación que producen, transmiten y consumen contenidos en la Red.

domingo, noviembre 25, 2012

En el preámbulo del poder


En algún lugar del tiempo, en la víspera del nuevo régimen se inaugura una época  de implacable renovación, y a partir de ese momento, caen y se derrumban,  uno tras otro, los ídolos y los paradigmas del sexenio anterior…

 

            Las transiciones en el poder suelen provocar una gama de expectativas  debido a la esencia transformadora que las caracteriza. En la tradición política mexicana los cambios y ajustes en la administración pública iniciaban con el nuevo sexenio, era entonces cuando se emprendía una cruzada encubierta para exhibir los excesos cometidos por la élite que abandonaba el poder y para conjurar cualquier discrepancia con el nuevo ideario del partido gobernante. Pero ahora,  en la transición del calderonismo al neopriísmo, el espíritu del cambio impregnó los últimos días del panismo en el poder. Aún no concluye el periodo de la entrega y recepción de las carpetas de la administración pública pero las diferencias entre el presidente saliente y el presidente entrante ya se enfatizan:

 

Felipe Calderón se ufanó por inscribir su nombre en la historia como el artífice de una guerra sin cuartel contra el crimen organizado que degeneró en la violación consuetudinaria de los derechos humanos de los civiles a quienes “protegieron” las fuerzas armadas. Antes de asumir el poder, el neopriísmo se deslindó del rotundo fracaso de la guerra calderonista cuando  el pleno de la Cámara de Diputados aprobó la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública y otorga a la Secretaría de Gobernación las facultades para mantener la seguridad y orden público. 

 

La fragmentación del poder en bastiones estatales que predominó durante el panismo se diluyó cuando el Senado de la República aprobó  reformar la Ley General de Contabilidad Gubernamental, que acota la opacidad y endeudamiento de las entidades federativas y municipios, sometiéndolos al criterio rector de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, donde también se concentrarán  la gestión y vigilancia  en la administración de los recursos humanos, materiales, financieros y de los servicios generales,  atribuciones de la actual Secretaría de la Función Pública.

 

            Para la configuración del gabinete de Enrique Peña Nieto el Senado aprobó las reformas a la Ley del Servicio Profesional de Carrera, lo que significa el despido de 3,937  funcionarios  y su correspondiente relevo por el nuevo personal de confianza. Los nanócratas de Calderón, descritos como “una colección  especialistas en la millonésima parte de su materia de estudio, tan infinitesimales como su trayectoria y tan efímeros como el parpadeo de un sexenio frustrado que surgieron como generación espontánea porque tampoco tienen carrera de partido y que se apropiaron de las áreas clave de gobierno” serán sustituidos por la neo tecnocracia, personajes con perfiles desconcertantes, algunos con una trayectoria  sinuosa e inverosímil que rendirán juramento solemne en el primer minuto del primero de Diciembre.

 

            Estos movimientos en el legislativo vulneran el simbolismo del protocolo oficial porque son indicadores incuestionables del retorno fáctico del neopriísmo,  régimen  que inicia mucho antes de la ceremonia del cambio de poderes.  En estas circunstancias, los debates en torno a los tiempos y las circunstancias en que Enrique Peña Nieto rendirá su protesta ante el Congreso de la Unión resultan triviales y ociosos porque la época  implacable de la renovación sexenal se inauguró prematuramente y en el preámbulo del neopriísmo  caen y se derrumban,  uno tras otro, los ídolos y los paradigmas del régimen anterior…

domingo, noviembre 18, 2012

El prodigio de la ficción


Dedicada a Rosana Silva Di Giacomo,  a Mercedes González y a todos los escritores y artistas del Instituto Cultural Latinoamericano en Junín, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

 

            En algún lugar imaginario, trascendiendo el  umbral de lo tangible se extiende el valle de las ficciones, y ahí,  residen seres excepcionales que se enfrentan a circunstancias extraordinarias, protagonistas de todos los afanes que venturosamente llegan al desenlace de mil y un argumentos…

 

            La habilidad para crear momentos y eventos inexistentes surgió con las primeras ideas en una mezcla volátil de miedos y visiones ancestrales que aligeró la soledad existencial de la única especie que adquirió el hábito de escudriñar los rincones de su conciencia. Desde entonces, las miradas de los soñadores empedernidos se han deslizado  por las líneas imaginarias del destino.

 

            Hoy por hoy, en la aldea global se materializan las excentricidades que alguna vez fueron ficciones: millones de individualidades se entrelazan en el ciberespacio enviando mensajes incesantes con etiqueta de urgentes pero  la inmediatez ha simplificado a las ideas en grafos y a las palabras en unas cuantas letras y esta reducción atrofia irremediablemente al nervio crítico; la omnipresencia de los consorcios mediáticos manipula el criterio del auditorio cautivo implantando actitudes y pautas de conducta… tal vez, dentro de algunos años se imponga la destrucción del raciocinio como una política pública, se criminalice la lectura y  la letra escrita se someterá a la inclemencia de devastadora de los 451° Fahrenheit… porque  los desvaríos de los hombres siempre han superado al frenesí literario de las ficciones y no es improbable que un futuro, en el masivo y globalizado siglo XXI, la lectura y la escritura lleguen a ser consideradas conductas subversivas y amenazas para las dictaduras del mercado.

 

            Pero aún en la inmediatez y a pesar de la trivialización galopante, en un resquicio de la aldea global se cumplen las leyes darwinianas: los especímenes hípermodernos se adaptan a las condiciones del entorno digital y en miles y miles de micro-mensajes la conciencia colectiva recupera la lucidez. Como un sentido homenaje a José Saramago, el  baluarte del pensamiento crítico  que este Noviembre estaría celebrando sus 90 años, sus lectores recuperaron las partes significativas de su pensamiento y las comprimieron en 140 caracteres  con la etiqueta #saramago.

 

            Y así, en escenarios desconcertantes y en condiciones delirantes, los especímenes pensantes se adaptan a las inclemencias de un entorno idiotizante, algunos escriben para despabilar a las conciencias adormecidas hilvanando las peripecias de seres excepcionales que se enfrentan a circunstancias extraordinarias, y otros, realizan el prodigio de nuestra especie cuando leen y recrean en su mente los afanes de los protagonistas que venturosamente llegan al desenlace de mil y un argumentos…

 

lunes, noviembre 12, 2012

El ejercicio ético de las letras


En algún lugar fértil, en la callada quietud que envuelve a la solitaria autoría del que escribe, las ideas germinan y florecen en figuras, los conceptos y los personajes adquieren una forma arborescente que perdurará por el influjo ético de las letras…

 

            El plagio es una práctica deleznable que encubre la negligencia y el escaso discernimiento de un usurpador de ideas, es un delito equiparable al fraude patrimonial, es la carencia absoluta de ética, una infamia al pensamiento y una ofensa a la inteligencia que duele más que una mentada de madre en invierno. Por la naturaleza etérea de los conceptos, el plagio sólo es sancionado en el ámbito académico y literario porque fuera de la República de las Letras el plagio es un vicio generalizado  y tolerado.

 

Cuando un distinguido jurado otorgó el Premio Internacional de la Feria del Libro de Guadalajara al escritor  Alfredo Bryce Echenique, reconocido en la República de las Letras como un  plagiario alevoso y consuetudinario, la comunidad académica y literaria protestó en todos los espacios de opinión condenando la infame práctica del fraude intelectual. Los argumentos esgrimidos por los intelectuales y los escritores fueron impecables e implacables: definieron al plagio como la “apropiación indebida e ilegal del esfuerzo, del trabajo, de las ideas y la creatividad de los otros”, tipificaron a los “plagiarios como delincuentes, y los delincuentes  no merecen premio sino condena”. El eco de las protestas no logró que el premio se declarara desierto pero el jurado optó por entregarlo en una ceremonia íntima en el domicilio del escritor.

 

            Agustín Barrios Gómez, diputado por el PRD, en el informe de su viaje oficial a París donde asistió al “Seminario de Alto Nivel de Parlamentarios: Mejores Políticas Públicas para un Crecimiento Incluyente e Integridad” plagió definiciones de Wikipedia y en “sus” conclusiones presenta el prólogo íntegro del   documento titulado  Perspectivas OCDE: México Reformas para el Cambio” publicado por esa organización. La normatividad obliga a los diputados a presentar un reporte de las actividades realizadas en los viajes oficiales donde explique el impacto que tuvo en su labor legislativa. El flamante diputado intentó justificar el plagio a Wikipedia con la naturaleza abierta y colaborativa del contenido de esa enciclopedia virtual, argumentó que el documento de la OCDE no tiene derechos de autor, y en un lamentable giro defensivo, indicó que el informe fue redactado por uno de sus asistentes.

           

No!... Definitivamente: no sé cuál de estas atrocidades me indigna más: el costo de enviar a los diputados a un seminario, la incapacidad para explicar lo que entendieron, la torpeza para reconocer las ventajas que tendrá  la información adquirida en el trabajo legislativa, la incapacidad para redactar un informe, la negligencia de quien en realidad lo escribe, el cinismo de quien lo presenta o la vulgaridad de las excusas, o la fragante inmunidad del plagio cometido por el autor del susodicho reporte.

 

Pero el plagio, en cualquiera de sus modalidades, exhibe la endeble formación ética de quien expropia el pensamiento ajeno, la laxitud de la autoridad moral de quienes lo formaron, la proclividad al delito de quienes no saben, no pueden o no quieren pensar. En la política, en la literatura, en la academia  y en todos los ámbitos del pensamiento debe erradicarse el plagio, sólo así germinarán nuevas ideas, florecerán figuras inéditas y el árbol imperecedero del raciocinio se fortalecerá por el influjo ético de las letras…

 

domingo, noviembre 04, 2012

Versiones alternas de la esclavitud


En algún lugar patológico, en el recoveco más profundo del carácter yace abatida,  la voluntad; y mientras el mundo sigue girando aumenta irremediablemente el peso de las cadenas la restringen…

 

            Una adicción es, literalmente, la ausencia de libertad, la entrega total y obsesiva de una persona a una causa, actividad o sustancia. En el páramo de una adicción desciende la voluntad a niveles ínfimos y  degradantes, se evaporan los afectos, el entorno pierde su consistencia y se diluye en una idea remota. La vida de un adicto transcurre alrededor del objeto que lo esclaviza, abandona sus actividades habituales, se aparta de quienes alguna vez fueron cercanos y emprende la temeraria trayectoria hacia el nivel superlativo de los excesos.

 

            Por los daños causados en la integridad física y moral, la narco dependencia es una adicción condenada socialmente y combatida por el estado. En el calderonismo se tipificó al narcotráfico como el motivo fundacional del crimen organizado y ha sido la prioridad en la agenda pública en el sexenio que terminará con un recuento fatal de 80,000 fallecimientos en una guerra sin cuartel, sin nombre ni adjetivos.

 

            Pero mientras se perseguía a los siniestros capos del narcotráfico con toda la fuerza del estado para erradicar el cáncer social de la drogadicción, se permitía el establecimiento de negocios que propician la ludopatía, la adicción al juego. Los estragos de la ludopatía al patrimonio no se condenan ni se exhiben en la sección roja de la prensa  pero son tan devastadores como el flagelo de cualquier anfetamina o enervante.

 

            Fuera del estigma delictivo, los vicios privados también cobran los excesos con la muerte: cada día mueren 167 mexicanos por causa del tabaco y  el abuso en el consumo de alcohol es la causa del 56% de los  homicidios, del 45% de los accidentes de tránsito, del 26% de los suicidios,  es el motivo predominante en las conductas violentas y en la negligencia laboral. Las repercusiones del tabaquismo y del alcoholismo desgarran el tejido social con la misma crueldad que los narcóticos; no obstante, son vicios legal y socialmente tolerados porque sólo se castigan  los daños y perjuicios causados bajo el influjo del alcohol pero no se criminaliza a las empresas tabacaleras ni a las destiladoras.

 

            Y en el ámbito del mercado se han inventado nuevas necesidades que es imperativo satisfacer: el uso de dispositivos de telefonía móvil conectados a la nube de la información que todo lo impregna. Los teléfonos inteligentes mantienen cautivos a los usuarios de las redes sociales y cada segundo se agudiza la paradoja de la globalización: estamos conectados en la virtualidad y desconectados del ambiente real. El ensimismamiento tecnológico se expande en un escaparate global donde los usuarios satisfacen el afán de protagonismo, diseñan su identidad, comparten la atención y establecen afinidades. Los estragos de la ciberpatología en el organismo empiezan a registrarse, la divulgación de datos infundados adquiere la perversidad del fraude, la alevosía, la calumnia y la infamia pero el entorno digital excede a la competencia jurídica.

 

            Ya sea por las drogas, el azar, el tabaco, el alcohol o el protagonismo, las adicciones destruyen los nexos  entre los individuos y la realidad, todas son deplorables y aborrecibles porque son versiones alternas de la esclavitud, deben combatirse porque es un crimen abatir la voluntad y retenerla en el recoveco más profundo del carácter  mientras aumenta irremediablemente el peso de las cadenas la restringen…