En algún lugar del régimen, cuando se intenta consolidar a una hegemonía en ciernes, el propósito suele encubrirse detrás de las líneas del discurso oficial; por eso, en cuestiones de política, el impacto del mensaje depende del emisario…
Dicen los que saben, que el medio es el mensaje y que la forma es el fondo, que esa regla aplica en casi todos los ámbitos de la vida, y que por eso, los mensajes de la clase gobernante deben entenderse en función del emisario.
A través de las fuerzas armadas, el ejecutivo federal ha enviado un mensaje totalitarista: en el primer minuto del primero de diciembre del 2006, el calderonismo emergió como monopolio de la fuerza gracias a la lealtad incondicional del ejército. El cumplimiento de la ley y el combate a la delincuencia fueron las justificaciones para militarizar a las corporaciones policiacas, minimizando el carácter civil de las fuerzas de seguridad pública.
Desde la alternancia en el poder, el relieve del país se enfatizó con la militancia partidista en las gubernaturas, los estados redefinieron la geografía política de la República Mexicana, y es por eso que la Confederación Nacional de Gobernadores (Conago) es un contrapeso que equilibra la balanza del poder en el calderonismo.
El “Operativo Michoacán” implementado recientemente por las fuerzas federales, debe entenderse como una ofensiva contra los bastiones de un poder fragmentado y como una alerta a los gobiernos de la oposición. El control de los estados será uno de los efectos subsecuentes de la guerra contra el narcotráfico emprendida por el ejecutivo federal y será una de las prioridades en la futura Reforma del Estado.
Hoy por hoy, las elecciones para renovar el poder legislativo adquieren un matiz trascendental: se contiende por el control absoluto, se intenta consolidar la hegemonía panista. Están en juego todos los proyectos y reformas cuya aprobación dependerá de las Cámaras, está en juego la institucionalización del criterio de la nueva clase gobernante que se ha responsabilizado de la transformación del estado en una macro gerencia de negocios internacionales.
La élite en el gobierno, en su carácter de elite empresarial, maneja arbitraria y discrecionalmente los indicadores económicos y obstaculiza el desarrollo del auténtico empresariado; la toma de decisiones centralizadas, los impuestos a la actividad productiva, políticas públicas definidas por un criterio clientelar, las inercias del corporativismo que definen la línea gubernamental, son los medios por los cuales el calderonismo ha enviado este mensaje.
El actual proceso electoral es un trámite obligatorio para consolidar la hegemonía del panismo rampante; a pesar del bajo perfil de las campañas y de los candidatos, es imperativo que las elecciones del 5 de Julio sean el medio de expresión de la ciudadanía, el voto es el heraldo y el mensaje será el hartazgo elevado a la calidad de mandato constitucional, porque ahora más que nunca, el impacto del mensaje dependerá del emisario…
domingo, mayo 31, 2009
domingo, mayo 24, 2009
El estandarte del poder
En algún lugar de la contienda, cuando no existen méritos ni victorias y entre las huestes escasean los paladines, en el cuarto de guerra izan el estandarte del poder y lo ostentan a los cuatro vientos proclamando el triunfo…
El débil impacto que hasta hoy han tenido las campañas políticas sólo puede explicarse por el bajo perfil de los contendientes; no obstante, la partidocracia pretende justificar el tono gris del proselitismo en curso con las limitaciones impuestas a la difusión mediática en la reciente reforma electoral.
Por disposición legal, la contienda ya no se dirime en radio y televisión, circunstancia que parece diseñada expresamente para este proceso electoral, cuando la personalidad de los candidatos es un agravante, al grado de identificarlos como “los impresentables”, o bien, porque los legisladores salientes han sido esbirros y lacayos que se han limitado a ejecutar la línea presidencial.
Hoy por hoy, la campaña en los medios fluye en otras vertientes; en las notas informativas que exhiben la beligerancia entre los dirigentes partidistas; Internet es la “Tierra de Nadie” recién descubierta donde la autoría de mensajes denigrantes se encubre en el anonimato; y se sustituye la exposición de los candidatos con testimoniales de celebridades y declaraciones de la actual clase gobernante, en todos los niveles.
Y entre los escuálidos logros de la legislatura que concluye están: las impecables concertacesiones para la aprobación de las pseudo reformas (electoral y fiscal), la parafernalia de los foros de debate para la reforma de Pemex, y recientemente en Baja California y Guanajuato se penalizaron todas las causales del aborto.
Sea cual fuere la razón, el desinterés de los electores aumenta en proporciones factoriales; mientras tanto, la clase política se afana en aplicar los mismos recursos y técnicas que alguna vez dieron resultado.
La persistencia del golpeteo entre los protagonistas de la partidocracia confrontada, la revelación de actos de corrupción, conductas ilícitas, abusos del poder y secretos de estado, y las diatribas inútiles, vulgares y coléricas, son recursos de la propaganda política que han sido sobre explotados.
Las artimañas clásicas en los comicios electorales ya tampoco surten efecto; gracias a la naturaleza secreta del sufragio, la dichosa compra del voto ha demostrado ser inútil: los electores reciben con agrado los obsequios de los candidatos, en su carácter de candidotes porque en la soledad de la mampara votan por quien ellos quieren.
Ningún proceso electoral es igual al anterior ni se repetirán las condiciones actuales en el siguiente, porque la percepción ciudadana suele ser una imagen que se afina cuando el eco de la propaganda política se ha desvanecido, es una certeza que surge en el sinuoso e inconcluso proceso de transformar los discursos en realidades cotidianas.
Ajena a la realidad, la partidocracia sigue aplicando las reglas de la propaganda política diseñadas para un pueblo sin memoria ni raciocinio. Ignoran, o pretenden soslayar, el desencanto de la ciudadanía, la decepción galopante que impregna el imaginario colectivo, productos de un estilo de vida en declive, de la falta de oportunidades, de la perniciosa inequidad que nos distancia como compatriotas.
Vgrs: en la campaña por la gubernatura de Baja California, la educación fue la idea recurrente en el discurso del candidato por el partido en el gobierno Acción Nacional (PAN): la educación sería la llave del desarrollo, la educación acabaría con la delincuencia y la inseguridad, la educación sería el único camino a la felicidad porque la educación era la panacea de todos los males sociales.
Pero la educación resultó ser sólo una quimera y su poder de transformación apenas alcanza los efectos de la “pócima de Fierabrás”. Al concluir la alerta nacional por la epidemia de la influenza humana decretada por el ejecutivo federal, cuando la limpieza y la higiene fue apremiantes para el reinicio de labores escolares, emergió un dato virulento: muchísimas escuelas públicas no cuentan con el suministro de agua potable.
Esta lamentable situación y el actual conflicto entre el sindicato nacional de trabajadores de la educación (SNTE) y el sindicato estatal (SETE) que los llevó al oscuro callejón de los madrazos y a la consecuente suspensión de labores en el magisterio que dejó a 300 mil alumnos sin clases, desmienten las líneas de aquel discurso proselitista y anulan los efectos de los discursos venideros. La realidad se impone a la demagogia.
Hasta hoy, no hay tendencias irreversibles en las encuestas y todo indica que el elemento decisivo de los comicios será la inercia de la clase gobernante en todas las versiones de una elección de estado, porque en los cuartos de guerra ya izaron el estandarte del poder y lo ostentan a los cuatro vientos proclamando el triunfo…
El débil impacto que hasta hoy han tenido las campañas políticas sólo puede explicarse por el bajo perfil de los contendientes; no obstante, la partidocracia pretende justificar el tono gris del proselitismo en curso con las limitaciones impuestas a la difusión mediática en la reciente reforma electoral.
Por disposición legal, la contienda ya no se dirime en radio y televisión, circunstancia que parece diseñada expresamente para este proceso electoral, cuando la personalidad de los candidatos es un agravante, al grado de identificarlos como “los impresentables”, o bien, porque los legisladores salientes han sido esbirros y lacayos que se han limitado a ejecutar la línea presidencial.
Hoy por hoy, la campaña en los medios fluye en otras vertientes; en las notas informativas que exhiben la beligerancia entre los dirigentes partidistas; Internet es la “Tierra de Nadie” recién descubierta donde la autoría de mensajes denigrantes se encubre en el anonimato; y se sustituye la exposición de los candidatos con testimoniales de celebridades y declaraciones de la actual clase gobernante, en todos los niveles.
Y entre los escuálidos logros de la legislatura que concluye están: las impecables concertacesiones para la aprobación de las pseudo reformas (electoral y fiscal), la parafernalia de los foros de debate para la reforma de Pemex, y recientemente en Baja California y Guanajuato se penalizaron todas las causales del aborto.
Sea cual fuere la razón, el desinterés de los electores aumenta en proporciones factoriales; mientras tanto, la clase política se afana en aplicar los mismos recursos y técnicas que alguna vez dieron resultado.
La persistencia del golpeteo entre los protagonistas de la partidocracia confrontada, la revelación de actos de corrupción, conductas ilícitas, abusos del poder y secretos de estado, y las diatribas inútiles, vulgares y coléricas, son recursos de la propaganda política que han sido sobre explotados.
Las artimañas clásicas en los comicios electorales ya tampoco surten efecto; gracias a la naturaleza secreta del sufragio, la dichosa compra del voto ha demostrado ser inútil: los electores reciben con agrado los obsequios de los candidatos, en su carácter de candidotes porque en la soledad de la mampara votan por quien ellos quieren.
Ningún proceso electoral es igual al anterior ni se repetirán las condiciones actuales en el siguiente, porque la percepción ciudadana suele ser una imagen que se afina cuando el eco de la propaganda política se ha desvanecido, es una certeza que surge en el sinuoso e inconcluso proceso de transformar los discursos en realidades cotidianas.
Ajena a la realidad, la partidocracia sigue aplicando las reglas de la propaganda política diseñadas para un pueblo sin memoria ni raciocinio. Ignoran, o pretenden soslayar, el desencanto de la ciudadanía, la decepción galopante que impregna el imaginario colectivo, productos de un estilo de vida en declive, de la falta de oportunidades, de la perniciosa inequidad que nos distancia como compatriotas.
Vgrs: en la campaña por la gubernatura de Baja California, la educación fue la idea recurrente en el discurso del candidato por el partido en el gobierno Acción Nacional (PAN): la educación sería la llave del desarrollo, la educación acabaría con la delincuencia y la inseguridad, la educación sería el único camino a la felicidad porque la educación era la panacea de todos los males sociales.
Pero la educación resultó ser sólo una quimera y su poder de transformación apenas alcanza los efectos de la “pócima de Fierabrás”. Al concluir la alerta nacional por la epidemia de la influenza humana decretada por el ejecutivo federal, cuando la limpieza y la higiene fue apremiantes para el reinicio de labores escolares, emergió un dato virulento: muchísimas escuelas públicas no cuentan con el suministro de agua potable.
Esta lamentable situación y el actual conflicto entre el sindicato nacional de trabajadores de la educación (SNTE) y el sindicato estatal (SETE) que los llevó al oscuro callejón de los madrazos y a la consecuente suspensión de labores en el magisterio que dejó a 300 mil alumnos sin clases, desmienten las líneas de aquel discurso proselitista y anulan los efectos de los discursos venideros. La realidad se impone a la demagogia.
Hasta hoy, no hay tendencias irreversibles en las encuestas y todo indica que el elemento decisivo de los comicios será la inercia de la clase gobernante en todas las versiones de una elección de estado, porque en los cuartos de guerra ya izaron el estandarte del poder y lo ostentan a los cuatro vientos proclamando el triunfo…
domingo, mayo 17, 2009
El perpetuo retorno
En algún lugar de la partidocracia, muy lejos de la ciudadanía, donde se conciertan las leyes y negocian las reformas, se aplican normas no escritas, un lenguaje alterno y un código perverso; por eso, las normas jurídicas están redactas con eufemismos y palabrejas que pretenden encubrir la realidad y legitimar un círculo vicioso…
En el actual proceso electoral se renovarán la Cámara de Diputados, seis gubernaturas, y en catorce estados, los congresos estatales y los ayuntamientos. El eufemismo letal en este proceso recae en una “renovación” que encubre el constante retorno de los mismos personajes en la escena política; el acento enfatiza la contienda por la mayoría en el poder legislativo.
La constante movilidad entre los puestos de elección popular, -- en todas las versiones del poder y en los tres niveles de gobierno-- es la manifestación de otro proceso, de un mecanismo pernicioso que perpetúa en el poder a los protagonistas de la partidocracia.
El resultado de estos comicios legitimará el reciclaje de legisladores: quienes fueron senadores ahora son candidatos para diputados, quienes fueron diputados aspiran a una alcaldía o a una gubernatura, y/o viceversa; en algunos casos, quienes resulten electos cederán el cargo al suplente, y habrá algunos que se incorporarán al legislativo por la vía fácil de las plurinominales.
Detrás de las candidaturas deberán releerse biografías ya conocidas, méritos y fracasos que ya son del dominio popular, personalidades con expedientes añejos en el poder. Todos los candidatos pertenecen, o aspiran incorporarse, a la legislatura, que actualmente es el sector con menos credibilidad entre el electorado y con la peor reputación entre la ciudadanía.
Y ya sean estos o aquellos, los personajes que pululan en el legislativo y que ahora buscan reacomodarse, fueron quienes aprobaron la reforma electoral que ahora restringe las “expresiones que denigren a las instituciones y a los partidos, o que calumnien a las personas”, que prohíbe las campañas negras y el proselitismo beligerante. La pseudo reforma electoral vigente es la secuela del conflicto post-electoral del 2006; divulgada como un éxito sin precedentes del Congreso, el cinismo de los legisladores se perciba en una reforma electoral que prohíbe denigrar en público a quienes habitan el entorno denigrante de la partidocracia, y que es el resultado de las negociaciones para la aprobación de la infra reforma fiscal que ahora flagela a los contribuyentes con el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU), el Impuesto sobre Depósitos en Efectivo (IDE) y el aumento a la gasolina.
Debido a las limitaciones de una reforma electoral diseñada a la medida de la partidocracia, y a la deleznable imagen que los legisladores han sostenido por méritos propios entre los electores, el proselitismo inició con un vulgar golpeteo entre los partidos PRI y PAN, continuó con una serie de confesiones comprometedoras que generaron un intercambio insufrible de dimes y diretes, estrategia desgastada que ya no provoca polémica ni despierta el interés público. Por eso, uno de los recursos que habrán de explotarse serán los testimoniales de deportistas destacados y celebridades que gozan del reconocimiento social apoyando a determinado partido.
El único dato confiable en las encuestas es el porcentaje del abstencionismo que mantiene una evidente tendencia al alza. No obstante, la partidocracia impone las reglas del juego, eliminando cualquier posibilidad para las candidaturas ciudadanas e independientes y negando categóricamente la viabilidad del voto en blanco.
Es obvio que las elecciones intermedias se decidirán en el forcejeo de las militancias, y que el resultado reflejará exclusivamente al voto duro, porque el abstencionismo sólo perjudica al electorado; las huestes partidistas son las beneficiarias directas e inmediatas de la ausencia de los ciudadanos en los comicios.
Hay quienes opinan que para revertir el fenómeno del abstencionismo galopante sería conveniente adjudicar un carácter obligatorio al voto. Hoy por hoy, en el mecanismo electoral vigente existe un resquicio para expresar la opinión o el rechazo de la ciudadanía: el voto por candidatos no registrados y el voto nulo. Aunque estas opciones no alteran el resultado de los comicios, son un indicador de la opinión pública y permite que los ciudadanos ejerzan su derecho al voto.
El eco de la opinión ciudadana es un imperativo en una democracia, y mientras las reglas de la contienda legitimen los intereses de la partidocracia, se agudizará la distancia entre los electores y los legisladores, perpetuando en el poder a una elite que aplica leyes no escritas, un lenguaje alterno y un código perverso que pretenden encubrir la realidad y legitimar un círculo vicioso…
En el actual proceso electoral se renovarán la Cámara de Diputados, seis gubernaturas, y en catorce estados, los congresos estatales y los ayuntamientos. El eufemismo letal en este proceso recae en una “renovación” que encubre el constante retorno de los mismos personajes en la escena política; el acento enfatiza la contienda por la mayoría en el poder legislativo.
La constante movilidad entre los puestos de elección popular, -- en todas las versiones del poder y en los tres niveles de gobierno-- es la manifestación de otro proceso, de un mecanismo pernicioso que perpetúa en el poder a los protagonistas de la partidocracia.
El resultado de estos comicios legitimará el reciclaje de legisladores: quienes fueron senadores ahora son candidatos para diputados, quienes fueron diputados aspiran a una alcaldía o a una gubernatura, y/o viceversa; en algunos casos, quienes resulten electos cederán el cargo al suplente, y habrá algunos que se incorporarán al legislativo por la vía fácil de las plurinominales.
Detrás de las candidaturas deberán releerse biografías ya conocidas, méritos y fracasos que ya son del dominio popular, personalidades con expedientes añejos en el poder. Todos los candidatos pertenecen, o aspiran incorporarse, a la legislatura, que actualmente es el sector con menos credibilidad entre el electorado y con la peor reputación entre la ciudadanía.
Y ya sean estos o aquellos, los personajes que pululan en el legislativo y que ahora buscan reacomodarse, fueron quienes aprobaron la reforma electoral que ahora restringe las “expresiones que denigren a las instituciones y a los partidos, o que calumnien a las personas”, que prohíbe las campañas negras y el proselitismo beligerante. La pseudo reforma electoral vigente es la secuela del conflicto post-electoral del 2006; divulgada como un éxito sin precedentes del Congreso, el cinismo de los legisladores se perciba en una reforma electoral que prohíbe denigrar en público a quienes habitan el entorno denigrante de la partidocracia, y que es el resultado de las negociaciones para la aprobación de la infra reforma fiscal que ahora flagela a los contribuyentes con el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU), el Impuesto sobre Depósitos en Efectivo (IDE) y el aumento a la gasolina.
Debido a las limitaciones de una reforma electoral diseñada a la medida de la partidocracia, y a la deleznable imagen que los legisladores han sostenido por méritos propios entre los electores, el proselitismo inició con un vulgar golpeteo entre los partidos PRI y PAN, continuó con una serie de confesiones comprometedoras que generaron un intercambio insufrible de dimes y diretes, estrategia desgastada que ya no provoca polémica ni despierta el interés público. Por eso, uno de los recursos que habrán de explotarse serán los testimoniales de deportistas destacados y celebridades que gozan del reconocimiento social apoyando a determinado partido.
El único dato confiable en las encuestas es el porcentaje del abstencionismo que mantiene una evidente tendencia al alza. No obstante, la partidocracia impone las reglas del juego, eliminando cualquier posibilidad para las candidaturas ciudadanas e independientes y negando categóricamente la viabilidad del voto en blanco.
Es obvio que las elecciones intermedias se decidirán en el forcejeo de las militancias, y que el resultado reflejará exclusivamente al voto duro, porque el abstencionismo sólo perjudica al electorado; las huestes partidistas son las beneficiarias directas e inmediatas de la ausencia de los ciudadanos en los comicios.
Hay quienes opinan que para revertir el fenómeno del abstencionismo galopante sería conveniente adjudicar un carácter obligatorio al voto. Hoy por hoy, en el mecanismo electoral vigente existe un resquicio para expresar la opinión o el rechazo de la ciudadanía: el voto por candidatos no registrados y el voto nulo. Aunque estas opciones no alteran el resultado de los comicios, son un indicador de la opinión pública y permite que los ciudadanos ejerzan su derecho al voto.
El eco de la opinión ciudadana es un imperativo en una democracia, y mientras las reglas de la contienda legitimen los intereses de la partidocracia, se agudizará la distancia entre los electores y los legisladores, perpetuando en el poder a una elite que aplica leyes no escritas, un lenguaje alterno y un código perverso que pretenden encubrir la realidad y legitimar un círculo vicioso…
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Elecciones 2009,
En algún lugar...,
Laura M. López Murillo,
México,
Partidocracia
domingo, mayo 10, 2009
Genio y figura
En algún lugar del mundo, en el ámbito de la feminidad se erige la dimensión social, porque el hogar ha sido siempre el invernadero donde germinan todas las ideas y florecen todos los principios; la silueta de una mujer es el contorno de los sueños que se han hecho realidad…
A través de los siglos y los milenios en la historia de la humanidad, donde lo único constante ha sido el vaivén de los criterios socialmente compartidos, la antropología ha identificado tres periodos en la identidad femenina. En la antigüedad, la mujer fue considerada como un ser inferior y despreciado, cuyo objetivo existencial era únicamente la maternidad; el prototipo de la “Primera Mujer” corresponde a un ser humano estigmatizado por la desconfianza y la carencia absoluta de inteligencia.
En el Medioevo, cuando apareció el amor cortesano, surgió “la Segunda Mujer”: aquella dama idolatrada, poseedora de todas las virtudes y las perfecciones morales y estéticas. En el siglo XII nació el culto a la mujer, a su belleza y su virtud, proceso que continúa en los siglos posteriores, siempre exaltando de manera romántica sus cualidades maternales.
Ya en los siglos XVIII y XIX, la mujer es reconocida por sus funciones como esposa y madre, y de manera especial, se le confiere el poder de formar a los niños, de educar lo masculino y civilizar comportamientos y costumbres. En el siglo XIX se estableció un rígido modelo normativo, apoyado con las instituciones de control de la modernidad, el Estado-Nación y la fábrica establecieron las normas sociales. El Estado retomó la división sexual y confinó a la mujer a su ámbito natural: la casa. Los sistemas educativos y de salud adoptaron el mismo discurso. El hombre se convierte en el individuo soberano de sí mismo, al igual que el Estado se convierte en el soberano del territorio.
Cuando surge la cultura de consumo se pretende emancipar a la mujer: en la década de los cincuenta los nuevos electrodomésticos y las cenas enlatadas le ofrecen una oportunidad a la mujer de liberarse de sus tareas “naturales”. También tuvo más acceso a la educación y en la estructura productiva se crearon nuevas oportunidades en el sector de servicios y de salud que fueron aprovechadas por las mujeres. El salario femenino contribuye al ingreso del hogar, lo que ayuda al sostenimiento del consumo en el marco de una sociedad de mercado.
Después de los años 60s y de las transformaciones sociales y culturales que tuvieron lugar en Occidente, se produjo el advenimiento histórico de lo que Lipovetsky llama: “la Tercera Mujer”. Este proceso se acompaña de una serie de cuestionamientos sobre la identidad femenina. La libertad de elección que otorga la sociedad de mercado a la mujer, le brinda la posibilidad de gozar del individualismo del hombre. El aborto, la anticoncepción, las demandas de divorcio de iniciativa femenina, la libertad sexual, al igual que el cambio en la estructura familiar hacen que la mujer se afirme como individuo.
Surge un nuevo modelo familiar que se caracteriza por deslegitimar el principio de subordinación de la mujer al hombre. Las decisiones familiares provienen de un consenso, con la participación de ambos cónyuges en las decisiones importantes. Con la tercera mujer, aparece la pareja igualitaria-participativa.
Pero las transformaciones de los códigos culturales y de los criterios sociales no significan una mutación histórica absoluta, no sustituyen a los prejuicios del pasado ni aniquilan los estigmas femeninos. En la actualidad, el género femenino aún es el encargado de la producción de los futuros ciudadanos, el rol de la mujer dentro de la familia y las tareas domésticas afirman su identidad al permitir el dominio de un universo propio y la constitución de un mundo íntimo, emocional y comunicacional.
Aún ahora, cuando los filósofos y los antropólogos celebran el surgimiento de la Tercera Mujer, persisten ideas obtusas que enaltecen a la mujer únicamente por el don de la maternidad y que condenan el derecho femenino a decidir. En la sociedad de mercado, la afirmación identitaria se realiza por un proceso de consumo que se guía por la capacidad y voluntad de comprar, y en este caso, se consume la imagen de la “madre”’ entronizada en el espacio privado.
Hoy por hoy, en la figura femenina convergen las dos versiones de la vida: la familiar y la social, versiones que la mujer debe conciliar por el lastre legendario que la confinó al hogar; la responsabilidad en la formación de los hijos es, aún, exclusiva de las madres, como lo es también el funcionamiento del hogar. La conciliación de los ámbitos es una de las genialidades de la mujer, el rol predominante de la mujer en la familia no es sólo una responsabilidad ineludible porque estas tareas enriquecen su vida emocional y le dan a su existencia una dimensión de sentido.
A pesar de la feminización de las carreras y del empleo, el poder económico y político permanece mayoritariamente en manos masculinas, pero esto no se debe solamente a las imposiciones masculinas sino a la priorización que dan las mujeres a los valores privados, lo que las hace renuentes a la lucha del poder por el poder.
La Tercera Mujer se reconcilia con el rol tradicional y por su incursión en el ámbito público se enriquece a sí misma. Sin embargo, aún perdura el criterio biológico para distinguir a los géneros de la especie humana y predomina la imagen maternal de la mujer por encima de todos sus atributos.
La figura femenina seguirá suspendida, pendiendo del criterio masculino que ella misma perpetúa, porque gracias a la genialidad de la mujer, la dimensión social se erige en el ámbito de la feminidad… porque el hogar ha sido siempre el invernadero donde germinan las ideas y florecen todos los principios, porque la silueta de una mujer es el contorno de los sueños que se han hecho realidad…
A través de los siglos y los milenios en la historia de la humanidad, donde lo único constante ha sido el vaivén de los criterios socialmente compartidos, la antropología ha identificado tres periodos en la identidad femenina. En la antigüedad, la mujer fue considerada como un ser inferior y despreciado, cuyo objetivo existencial era únicamente la maternidad; el prototipo de la “Primera Mujer” corresponde a un ser humano estigmatizado por la desconfianza y la carencia absoluta de inteligencia.
En el Medioevo, cuando apareció el amor cortesano, surgió “la Segunda Mujer”: aquella dama idolatrada, poseedora de todas las virtudes y las perfecciones morales y estéticas. En el siglo XII nació el culto a la mujer, a su belleza y su virtud, proceso que continúa en los siglos posteriores, siempre exaltando de manera romántica sus cualidades maternales.
Ya en los siglos XVIII y XIX, la mujer es reconocida por sus funciones como esposa y madre, y de manera especial, se le confiere el poder de formar a los niños, de educar lo masculino y civilizar comportamientos y costumbres. En el siglo XIX se estableció un rígido modelo normativo, apoyado con las instituciones de control de la modernidad, el Estado-Nación y la fábrica establecieron las normas sociales. El Estado retomó la división sexual y confinó a la mujer a su ámbito natural: la casa. Los sistemas educativos y de salud adoptaron el mismo discurso. El hombre se convierte en el individuo soberano de sí mismo, al igual que el Estado se convierte en el soberano del territorio.
Cuando surge la cultura de consumo se pretende emancipar a la mujer: en la década de los cincuenta los nuevos electrodomésticos y las cenas enlatadas le ofrecen una oportunidad a la mujer de liberarse de sus tareas “naturales”. También tuvo más acceso a la educación y en la estructura productiva se crearon nuevas oportunidades en el sector de servicios y de salud que fueron aprovechadas por las mujeres. El salario femenino contribuye al ingreso del hogar, lo que ayuda al sostenimiento del consumo en el marco de una sociedad de mercado.
Después de los años 60s y de las transformaciones sociales y culturales que tuvieron lugar en Occidente, se produjo el advenimiento histórico de lo que Lipovetsky llama: “la Tercera Mujer”. Este proceso se acompaña de una serie de cuestionamientos sobre la identidad femenina. La libertad de elección que otorga la sociedad de mercado a la mujer, le brinda la posibilidad de gozar del individualismo del hombre. El aborto, la anticoncepción, las demandas de divorcio de iniciativa femenina, la libertad sexual, al igual que el cambio en la estructura familiar hacen que la mujer se afirme como individuo.
Surge un nuevo modelo familiar que se caracteriza por deslegitimar el principio de subordinación de la mujer al hombre. Las decisiones familiares provienen de un consenso, con la participación de ambos cónyuges en las decisiones importantes. Con la tercera mujer, aparece la pareja igualitaria-participativa.
Pero las transformaciones de los códigos culturales y de los criterios sociales no significan una mutación histórica absoluta, no sustituyen a los prejuicios del pasado ni aniquilan los estigmas femeninos. En la actualidad, el género femenino aún es el encargado de la producción de los futuros ciudadanos, el rol de la mujer dentro de la familia y las tareas domésticas afirman su identidad al permitir el dominio de un universo propio y la constitución de un mundo íntimo, emocional y comunicacional.
Aún ahora, cuando los filósofos y los antropólogos celebran el surgimiento de la Tercera Mujer, persisten ideas obtusas que enaltecen a la mujer únicamente por el don de la maternidad y que condenan el derecho femenino a decidir. En la sociedad de mercado, la afirmación identitaria se realiza por un proceso de consumo que se guía por la capacidad y voluntad de comprar, y en este caso, se consume la imagen de la “madre”’ entronizada en el espacio privado.
Hoy por hoy, en la figura femenina convergen las dos versiones de la vida: la familiar y la social, versiones que la mujer debe conciliar por el lastre legendario que la confinó al hogar; la responsabilidad en la formación de los hijos es, aún, exclusiva de las madres, como lo es también el funcionamiento del hogar. La conciliación de los ámbitos es una de las genialidades de la mujer, el rol predominante de la mujer en la familia no es sólo una responsabilidad ineludible porque estas tareas enriquecen su vida emocional y le dan a su existencia una dimensión de sentido.
A pesar de la feminización de las carreras y del empleo, el poder económico y político permanece mayoritariamente en manos masculinas, pero esto no se debe solamente a las imposiciones masculinas sino a la priorización que dan las mujeres a los valores privados, lo que las hace renuentes a la lucha del poder por el poder.
La Tercera Mujer se reconcilia con el rol tradicional y por su incursión en el ámbito público se enriquece a sí misma. Sin embargo, aún perdura el criterio biológico para distinguir a los géneros de la especie humana y predomina la imagen maternal de la mujer por encima de todos sus atributos.
La figura femenina seguirá suspendida, pendiendo del criterio masculino que ella misma perpetúa, porque gracias a la genialidad de la mujer, la dimensión social se erige en el ámbito de la feminidad… porque el hogar ha sido siempre el invernadero donde germinan las ideas y florecen todos los principios, porque la silueta de una mujer es el contorno de los sueños que se han hecho realidad…
domingo, mayo 03, 2009
El terruño
En algún lugar retraído, en un recoveco del planeta, en un rincón ajeno al mundo circundante, emana la fortaleza primigenia para afrontar los avatares del destino…
Siempre que un elemento externo se percibe como una amenaza se activa el instinto de conservación; para sobrevivir en un entorno hostil es imperativo comprender el mecanismo amenazante, y para lograrlo, se agudizan los sentidos y el raciocinio se exacerba. La pandemia de la influenza humana (A/H1N1) ha desencadenado las reacciones defensivas de los individuos, ha expuesto la fragilidad de salud y los bemoles de la condición humana.
La alerta nacional emitida por el ejecutivo y la suspensión general de actividades hasta el día 6 de mayo es una respuesta tardía a una contingencia prevista con anterioridad. La asincronía de los criterios y las medidas adoptadas por la administración pública y el sector salud han generado desinformación y escepticismo, que son los ingredientes básicos para esparcir la rumología a ingenuos e incautos.
En un intento por comprender la gravedad del contagio y ponderar la magnitud del riesgo latente han surgido diversas teorías sustentadas en eventos cuasi-verosímiles:
La teoría del laboratorio del mal sostiene que el virus de la influenza humana fue creado por el laboratorio Baxter para disminuir la población mundial y salvarse de la bancarrota; la teoría del migrante establece que la pandemia fue desatada desde los Estados Unidos para cerrar definitivamente la frontera con México; según la teoría de la amenaza bioterrorista, los terrorista musulmanes pretenden contagiar a los estadounidenses y su arma secreta son mexicanos indocumentados portadores del virus; otra teoría afirma que el virus fue creado para infectar al presidente Obama en su reciente visita a México; y no falta quien afirma que la influenza A/H1N1 es el producto de los cerebros del G-7 y el Fondo Monetario Internacional para distraer a la población mundial de los efectos de la crisis financiera global…
Y así, en las calles semivacías de la ciudad, entre la desconfianza y las exageraciones, los cubre-bocas, los antisépticos y los antivirales se agotaron por la demanda superlativa, porque la histeria colectiva es también una temporada de ventas espectaculares, y aunque nadie está completamente convencido de la información, oficial o extraoficial, todos nos hemos recluido en el único refugio existencial: el terruño.
Porque el hombre posmoderno es, esencialmente, el mismo espécimen humano de la época de las cavernas; porque hoy como hace milenios, la cueva, la guarida, la choza o el hogar, es el único recoveco seguro sobre el planeta, es un rincón ajeno al mundo circundante, donde emana la fortaleza primigenia para afrontar los avatares del destino…
Siempre que un elemento externo se percibe como una amenaza se activa el instinto de conservación; para sobrevivir en un entorno hostil es imperativo comprender el mecanismo amenazante, y para lograrlo, se agudizan los sentidos y el raciocinio se exacerba. La pandemia de la influenza humana (A/H1N1) ha desencadenado las reacciones defensivas de los individuos, ha expuesto la fragilidad de salud y los bemoles de la condición humana.
La alerta nacional emitida por el ejecutivo y la suspensión general de actividades hasta el día 6 de mayo es una respuesta tardía a una contingencia prevista con anterioridad. La asincronía de los criterios y las medidas adoptadas por la administración pública y el sector salud han generado desinformación y escepticismo, que son los ingredientes básicos para esparcir la rumología a ingenuos e incautos.
En un intento por comprender la gravedad del contagio y ponderar la magnitud del riesgo latente han surgido diversas teorías sustentadas en eventos cuasi-verosímiles:
La teoría del laboratorio del mal sostiene que el virus de la influenza humana fue creado por el laboratorio Baxter para disminuir la población mundial y salvarse de la bancarrota; la teoría del migrante establece que la pandemia fue desatada desde los Estados Unidos para cerrar definitivamente la frontera con México; según la teoría de la amenaza bioterrorista, los terrorista musulmanes pretenden contagiar a los estadounidenses y su arma secreta son mexicanos indocumentados portadores del virus; otra teoría afirma que el virus fue creado para infectar al presidente Obama en su reciente visita a México; y no falta quien afirma que la influenza A/H1N1 es el producto de los cerebros del G-7 y el Fondo Monetario Internacional para distraer a la población mundial de los efectos de la crisis financiera global…
Y así, en las calles semivacías de la ciudad, entre la desconfianza y las exageraciones, los cubre-bocas, los antisépticos y los antivirales se agotaron por la demanda superlativa, porque la histeria colectiva es también una temporada de ventas espectaculares, y aunque nadie está completamente convencido de la información, oficial o extraoficial, todos nos hemos recluido en el único refugio existencial: el terruño.
Porque el hombre posmoderno es, esencialmente, el mismo espécimen humano de la época de las cavernas; porque hoy como hace milenios, la cueva, la guarida, la choza o el hogar, es el único recoveco seguro sobre el planeta, es un rincón ajeno al mundo circundante, donde emana la fortaleza primigenia para afrontar los avatares del destino…
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domingo, abril 26, 2009
El génesis de la imposición
En algún lugar de la victoria, cuando se pactaron las fronteras de la civilización, se impuso un canon existencial sobre los vencidos; y entonces, por la rosa de los vientos se dispersó una visión fragmentada de la humanidad, una versión mutilada del universo, y una fórmula excluyente de la felicidad…
La historia se escribe en el idioma de los vencedores y el dominio es el efecto inexorable de la victoria; sean cuales fueren las circunstancias, la raza o el credo, los vencedores imponen su visión del mundo a los vencidos. E invariablemente, en todos aquellos que han logrado someter a otros bajo su control o potestad se activa uno de los genes que distinguen a la especie humana del resto de los seres vivos: el gen de la imposición.
Mientras los seres humanos permanecen en el anonimato de una multitud sometida, el gen de la imposición es absolutamente recesivo, y permanecerá en estado latente hasta que un estímulo jerárquico despabile su animación suspendida. Por eso, cuando un individuo sobrevive bajo el dominio de un régimen o hegemonía, su conducta será sumisa, dócil y conformista. Pero en el mismo momento en que se le delega alguna responsabilidad y se le concede un atisbo de autoridad: se activa el gen de la imposición, su conducta se transforma y el sometido se convierte en un dictadorzuelo.
No!... No existe la mínima posibilidad de erradicar los estragos del gen impositivo. Y… ejemplos?... pues hay muchísimos, pero el más esclarecedor es el devenir de la nación judía: en los tiempos bíblicos, cuando su líder era Josué, fue un pueblo aguerrido que sometió a sus vecinos, todos ellos paganos, e impuso su ley y su religión en los territorios dominados.
Pero la beligerancia de los judíos apenas fue una pálida sombra de inconformidad o subversión cuando vivieron en calidad de refugiados y esclavos en Egipto; fueron extremadamente dóciles y sumisos cuando los deglutió el Imperio Romano; y no ofrecieron resistencia cuando el régimen nazi los despojó, los concentró y los exterminó. Y ahora, como los mártires del mundo libre y civilizado se envalentonan de nuevo para imponer su estado en una tierra prometida que no les pertenece aplicando todo el rigor de su fuerza militar contra los palestinos.
Sí!... la secuela más devastadora de la victoria es la imposición de un criterio, y los estragos del predominio de una cosmovisión son evidentes en las dos ediciones de la Cumbre contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia, auspiciadas por Naciones Unidas.
Recientemente, el Gobierno israelí promovió el boicoteo de la Segunda Edición de la Cumbre (Ginebra,2009) de los países europeos y EE UU porque en la Primera Edición de la Cumbre contra el Racismo (Durban, 2001), la resolución final equiparó al sionismo con el racismo.
Aquella resolución ofendió a la mitad occidental del mundo, específicamente a aquellas naciones amalgamadas con los triunfadores de la Segunda Guerra Mundial, quienes escribieron el origen y el desenlace de una de las conflagraciones más deleznables de la historia moderna.
Según la versión de los vencedores, el Holocausto de judíos en el Tercer Reich fue una atrocidad inexplicable e injustificable, condenable y execrable; calificativos que no aplican al infierno desatado por las bombas norteamericanas en Hiroshima y Nagasaki, porque la muerte de 120 000 civiles y la espantosa secuela de radiación nuclear fueron el precio de la paz mundial.
Curiosamente, desde la planeación de la Segunda Cumbre intervinieron elementos tendientes a parcializar la visión del mundo: la fecha de la cumbre coincidió con la fecha de la conmemoración del Holocausto en Israel y con el aniversario del nacimiento de Adolf Hitler en el calendario judío.
Y meses antes de la realización de la cumbre, se negociaron los términos de la resolución final; se pactó la redacción de un texto que omitió las referencias explícitas al Estado de Israel y al conflicto árabe-israelí. Se menciona la necesidad de recordar el Holocausto, pero excluye el concepto de "difamación de religiones", que los países musulmanes pretendían incluir y que Occidente rechazó argumentando que se limitaba la libertad de expresión.
Contra viento y marea, y a pesar del boicot, se realizó la Segunda Cumbre contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia. Y ante la ausencia de Estados Unidos, Israel, Italia, Australia, Canadá, Alemania, el mandatario iraní, Mahmoud Ahmadineyad, denunció que “en compensación por las espantosas consecuencias del racismo en Europa, (los Aliados) ayudaron a otorgar poder al régimen más cruel, represivo y racista en Palestina".
Cuando Ahmadineyad inició su participación, aún humeaban los cañones israelíes que lanzaron decenas de cientos de bombas que causaron la muerte de un millar de palestinos, de los cuales, un tercio fueron niños. Y aún no terminaba el discurso de Ahmadineyad cuando una treintena de los asistentes abandonaban el recinto en señal de ofensa e indignación.
Estos incidentes en Durban II, como ya se le conoce a la Segunda Cumbre contra el Racismo exhiben las diferencias de Occidente y el resto del mundo. Para el criterio predominante y políticamente correcto, es inadmisible la declaración del mandatario iraní, quien adjudicó el adjetivo “racista” al gobierno israelí, porque el grupo de vencedores que ha divulgado la ideología occidental (y condena todo aquello con tintes socialistas, islamistas, musulmanes y otros desdichados más) fue el artífice del estado judío en territorio palestino como pináculo de la Segunda Guerra Mundial.
El colmo del cinismo en cuestiones racistas fue protagonizado por Vaclav Klaus, el presidente de la República Checa y un destacado euroescéptico que ejerce la presidencia en turno de la Unión Europea. Cuando Klaus se retiraba indignado de la Cumbre contra el racismo en protesta por el discurso del mandatario iraní, en Praga, destacados miembros checos de grupos neonazis brindaban una cálida bienvenida a David Duke, el antiguo líder del grupo xenófobo norteamericano Ku Klux Klan, y ex congresista de Louisiana. Oficialmente, el motivo de su viaje fue la presentación de su libro “Mi despertar”, en el que predica la supremacía de la raza blanca, el antisemitismo y el racismo.
El boicot, la salida intempestiva en señal de protesta, la anticipada resolución de la cumbre contra el racismo, son manifestaciones del gen impositivo de una mitad del mundo que prevalece sobre la otra mitad. La tolerancia será una de las utopías del nuevo milenio mientras la verdad histórica se encubra en una versión distorsionada para legitimar el criterio dominante de un sistema opresivo y despótico (1).
El racismo será la descalificación social por antonomasia, un término de la opresión social exacerbado en una dictadura ideológica, lo suficientemente impreciso y elástico para adaptarlo tácticamente a cualquier controversia, para dispersarlo… por la rosa de los vientos como una visión fragmentada de la humanidad, una versión mutilada del universo, y una fórmula excluyente de la felicidad…
(1) Eduardo Arroyo. “Bienpensantes, proscritos y una cumbre sobre la palabra maldita”. Blog: Globalización. 24 de abril 2009. En El Semanal Digital.
La historia se escribe en el idioma de los vencedores y el dominio es el efecto inexorable de la victoria; sean cuales fueren las circunstancias, la raza o el credo, los vencedores imponen su visión del mundo a los vencidos. E invariablemente, en todos aquellos que han logrado someter a otros bajo su control o potestad se activa uno de los genes que distinguen a la especie humana del resto de los seres vivos: el gen de la imposición.
Mientras los seres humanos permanecen en el anonimato de una multitud sometida, el gen de la imposición es absolutamente recesivo, y permanecerá en estado latente hasta que un estímulo jerárquico despabile su animación suspendida. Por eso, cuando un individuo sobrevive bajo el dominio de un régimen o hegemonía, su conducta será sumisa, dócil y conformista. Pero en el mismo momento en que se le delega alguna responsabilidad y se le concede un atisbo de autoridad: se activa el gen de la imposición, su conducta se transforma y el sometido se convierte en un dictadorzuelo.
No!... No existe la mínima posibilidad de erradicar los estragos del gen impositivo. Y… ejemplos?... pues hay muchísimos, pero el más esclarecedor es el devenir de la nación judía: en los tiempos bíblicos, cuando su líder era Josué, fue un pueblo aguerrido que sometió a sus vecinos, todos ellos paganos, e impuso su ley y su religión en los territorios dominados.
Pero la beligerancia de los judíos apenas fue una pálida sombra de inconformidad o subversión cuando vivieron en calidad de refugiados y esclavos en Egipto; fueron extremadamente dóciles y sumisos cuando los deglutió el Imperio Romano; y no ofrecieron resistencia cuando el régimen nazi los despojó, los concentró y los exterminó. Y ahora, como los mártires del mundo libre y civilizado se envalentonan de nuevo para imponer su estado en una tierra prometida que no les pertenece aplicando todo el rigor de su fuerza militar contra los palestinos.
Sí!... la secuela más devastadora de la victoria es la imposición de un criterio, y los estragos del predominio de una cosmovisión son evidentes en las dos ediciones de la Cumbre contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia, auspiciadas por Naciones Unidas.
Recientemente, el Gobierno israelí promovió el boicoteo de la Segunda Edición de la Cumbre (Ginebra,2009) de los países europeos y EE UU porque en la Primera Edición de la Cumbre contra el Racismo (Durban, 2001), la resolución final equiparó al sionismo con el racismo.
Aquella resolución ofendió a la mitad occidental del mundo, específicamente a aquellas naciones amalgamadas con los triunfadores de la Segunda Guerra Mundial, quienes escribieron el origen y el desenlace de una de las conflagraciones más deleznables de la historia moderna.
Según la versión de los vencedores, el Holocausto de judíos en el Tercer Reich fue una atrocidad inexplicable e injustificable, condenable y execrable; calificativos que no aplican al infierno desatado por las bombas norteamericanas en Hiroshima y Nagasaki, porque la muerte de 120 000 civiles y la espantosa secuela de radiación nuclear fueron el precio de la paz mundial.
Curiosamente, desde la planeación de la Segunda Cumbre intervinieron elementos tendientes a parcializar la visión del mundo: la fecha de la cumbre coincidió con la fecha de la conmemoración del Holocausto en Israel y con el aniversario del nacimiento de Adolf Hitler en el calendario judío.
Y meses antes de la realización de la cumbre, se negociaron los términos de la resolución final; se pactó la redacción de un texto que omitió las referencias explícitas al Estado de Israel y al conflicto árabe-israelí. Se menciona la necesidad de recordar el Holocausto, pero excluye el concepto de "difamación de religiones", que los países musulmanes pretendían incluir y que Occidente rechazó argumentando que se limitaba la libertad de expresión.
Contra viento y marea, y a pesar del boicot, se realizó la Segunda Cumbre contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia. Y ante la ausencia de Estados Unidos, Israel, Italia, Australia, Canadá, Alemania, el mandatario iraní, Mahmoud Ahmadineyad, denunció que “en compensación por las espantosas consecuencias del racismo en Europa, (los Aliados) ayudaron a otorgar poder al régimen más cruel, represivo y racista en Palestina".
Cuando Ahmadineyad inició su participación, aún humeaban los cañones israelíes que lanzaron decenas de cientos de bombas que causaron la muerte de un millar de palestinos, de los cuales, un tercio fueron niños. Y aún no terminaba el discurso de Ahmadineyad cuando una treintena de los asistentes abandonaban el recinto en señal de ofensa e indignación.
Estos incidentes en Durban II, como ya se le conoce a la Segunda Cumbre contra el Racismo exhiben las diferencias de Occidente y el resto del mundo. Para el criterio predominante y políticamente correcto, es inadmisible la declaración del mandatario iraní, quien adjudicó el adjetivo “racista” al gobierno israelí, porque el grupo de vencedores que ha divulgado la ideología occidental (y condena todo aquello con tintes socialistas, islamistas, musulmanes y otros desdichados más) fue el artífice del estado judío en territorio palestino como pináculo de la Segunda Guerra Mundial.
El colmo del cinismo en cuestiones racistas fue protagonizado por Vaclav Klaus, el presidente de la República Checa y un destacado euroescéptico que ejerce la presidencia en turno de la Unión Europea. Cuando Klaus se retiraba indignado de la Cumbre contra el racismo en protesta por el discurso del mandatario iraní, en Praga, destacados miembros checos de grupos neonazis brindaban una cálida bienvenida a David Duke, el antiguo líder del grupo xenófobo norteamericano Ku Klux Klan, y ex congresista de Louisiana. Oficialmente, el motivo de su viaje fue la presentación de su libro “Mi despertar”, en el que predica la supremacía de la raza blanca, el antisemitismo y el racismo.
El boicot, la salida intempestiva en señal de protesta, la anticipada resolución de la cumbre contra el racismo, son manifestaciones del gen impositivo de una mitad del mundo que prevalece sobre la otra mitad. La tolerancia será una de las utopías del nuevo milenio mientras la verdad histórica se encubra en una versión distorsionada para legitimar el criterio dominante de un sistema opresivo y despótico (1).
El racismo será la descalificación social por antonomasia, un término de la opresión social exacerbado en una dictadura ideológica, lo suficientemente impreciso y elástico para adaptarlo tácticamente a cualquier controversia, para dispersarlo… por la rosa de los vientos como una visión fragmentada de la humanidad, una versión mutilada del universo, y una fórmula excluyente de la felicidad…
(1) Eduardo Arroyo. “Bienpensantes, proscritos y una cumbre sobre la palabra maldita”. Blog: Globalización. 24 de abril 2009. En El Semanal Digital.
domingo, abril 19, 2009
Las palabras definitivas

“Ser diputado te da poder durante tres años.
Pero la vergüenza te dura toda la vida.”
Jaime Sabines
En algún lugar cotidiano, donde el silencio se hace más fino, surge un lenguaje alterno y subversivo; y súbitamente, las palabras adquieren un carácter sublime, definitivo, y etéreo para cantar una canción no aprendida…
Jaime Sabines fue el curandero que aconsejaba tomar cápsulas de Luna cada dos horas, fue el autor que podía reunir, en tan sólo una semana, todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la Tierra, y fue un hombre con oficio de poeta que tuvo que sobrevivir ejerciendo oficios antipoéticos.
Uno de los rasgos que lo distinguen entre los habitantes del mundo literario es la dialéctica en la que transcurrió su existencia: este hombre vivió en dos ambientes diferentes, y desplazándose entre las antípodas logró extraer su verdad. En la vida de Sabines convergieron dos mundos: como poeta, habitaba en un entorno intangible, emotivo y vivencial; como individuo, se adaptó al contexto socio-económico para sobrevivir.
Este ciudadano del mundo literario aprendió la humildad, ese don del que carecen muchos artistas, mientras trabajaba para ganarse el sustento, y por ese motivo incursionó en la política.
La cooptación de celebridades, intelectuales o artistas en el inframundo político es una táctica para desvanecer la imagen turbia que caracteriza a la clase gobernante. Se aplica en las diputaciones y las senadurías cuando el partido adolece de militantes con el carisma suficiente para atraer simpatías y votos.
Sabines fue diputado federal por Chiapas en 1976 y 1979, y por el Distrito Federal en 1988. Y fue en estos momentos de su vida cuando se agudizó la tensión entre los opuestos; Sabines confiesa la degradación que el poeta padece y soporta en la curul del diputado cuando escribe:
Estoy metido en la política otra vez. Sé que no sirvo para nada, pero me utilizan.
Y me exhiben
“Poeta, de la familia mariposa-circense, atravesado por un alfiler, vitrina 5”.
(Voy, con ustedes, a verme)
Por fortuna, guardó la investidura del fuero político en el rincón de los olvidos y recuperó la esencia humana para ejercer el oficio de la poesía, ese arte que cultivó todas las tardes detrás de un mostrador de telas. Sabines fue poeta hasta sus últimos días, cuando se reconcilió con Dios y celebró la vida.
Los requerimientos económicos no postergaron su vocación poética, la política nunca mancilló su sencillez, y la enfermedad no lesionó su enorme capacidad para encontrar la belleza excepcional en las esquinas de la sencillez cotidiana.
A Sabines le debemos la autoría de las definiciones más bellas: gracias al poeta sabemos que las mejores palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada, que la niebla intocable es el hálito de Dios que despierta, y que Yuria es un canto de desesperado de esperanza en un momento de protesta.
Como escribano a sueldo de la vida, ejerció el oficio impúdico del poeta desnudándose en todos sus poemas: Sabines le cantó al dinero como la llave que abre todas las puertas, a un lado de los hipócritas y los perversos canonizó a las putas, cargó en su conciencia la vergüenza de ser diputado, inventó el lenguaje alterno y subversivo del amor, y… sus palabras adquirieron un carácter sublime, definitivo y etéreo para cantar una canción no aprendida…
Por todo eso, el miércoles 22 de abril a las 7:00 PM, en la Biblioteca Pública Central Estatal, Olga Angulo y otros adictos a las cucharadas de Luna, celebraremos la vida de Jaime Sabines leyendo sus poemas. Está cordialmente invitad@.
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Mexicali
domingo, abril 12, 2009
El ágora menesteroso
En algún lugar del ágora, donde alguna vez concurrieron todos los ciudadanos, se erigieron los muros autoritarios que destruyeron el consenso social; desde entonces, impera un nefasto silencio porque la voz de la ciudadanía se recluyó en el menester de la apatía…
Alguna vez, en los albores de la democracia, la plaza pública en las ciudades griegas constituyó el centro de la vida administrativa, religiosa y comercial: los ciudadanos se reunían en el ágora, y ahí, al concertar las voces de los concurrentes, se construía el porvenir social. Sin embargo, la quintaesencia de lo idílico es sumamente frágil y tiende a evaporarse fácilmente. La condición humana, en forma de praxis, siempre tergiversa los ideales teóricos.
Así surgió el concepto del “estado” como la corporización de una forma moderna de dominación, que establece la diferencia entre el soberano y la población a él sometida, adjudicando al estado el monopolio de la fuerza y a la sociedad el monopolio de la generación de la riqueza. Esta dicotomía subsiste y se actualiza por los vaivenes en la tensión entre el poder político y el poder económico.
Esta concepción destruyó el ágora, como concepto y como espacio, porque el titular del monopolio de la fuerza ejerce sus atribuciones al legislar, imponiendo reglas y tributos en un recinto de acceso restringido, muy alejado de la plaza y de la opinión públicas. Cuando se erigió la distancia entre los gobernantes y los gobernados, también se trazó la tenue frontera que separa a las hegemonías de las tiranías.
La Revolución Institucionalizada, y ahora el Panismo Rampante, ascendieron al poder gracias a su compactación como una hegemonía que desplegó las estrategias necesarias para obtener el consenso social para su dominio. Y en ambos casos, en cuanto esas hegemonías alcanzaron el poder político se inició un proceso irreversible, inexorable, hacia el control absoluto, hacia la tiranía.
Porque la diferencia entre una democracia y una tiranía reside en el espacio público, en el ágora donde se encuentran las voces de los gobernantes y gobernados. En una democracia los ciudadanos participan en la construcción del consenso social y del porvenir de la nación; en una tiranía se esgrimen todos los artificios fabricados por el estado para imponer su voluntad sin considerar a la ciudadanía. En la democracia, el espacio público es el recinto del bien común; en la tiranía, el ámbito legislativo es el recinto de los privilegios políticos.
En el Priato, en la alternancia en el poder y en el Panismo Institucionalizado se ha dilapidado la plaza pública, se ha destruido sistemáticamente el espacio abierto de la sociedad civil donde debiera discutirse el futuro, la forma de organización y la búsqueda de los caminos más adecuados para lograr el bien común.
En las ruinas del espacio público, en un ágora sin quórum ni consensos, la formación de la opinión pública es un proceso mediático en el que intervienen especialistas y expertos. La ciudadanía rara vez tiene acceso al discurso público. Y estas son las circunstancias idóneas para la imposición, recientemente actualizadas en el calderonismo.
La incompetencia, ineficiencia e impericia del gabinete económico de Felipe Calderón se materializaron en un pésimo manejo de la crisis y sus efectos: para revertir el declive de la recaudación fiscal y de la renta petrolera, se incrementó la carga tributaria violando los principios jurídicos esenciales de justicia, equidad y proporcionalidad. Como secuela lógica de esa imposición se presentaron 35,000 demandas contra el Impuesto Empresarial a Tasa Única en el 2008, cuando la Ley de Ingresos de la Federación contempló que la recaudación por el IETU sería del orden de 70 mil millones de pesos.
Otra manifestación de la distancia entre el recinto del ejecutivo y la plaza pública y la indiferencia lacerante hacia la ciudadanía y el destino de la nación es la decisión de Felipe Calderón, a nombre de todos los mexicanos, de solicitar fondos en los mercados internacionales y expandir la deuda pública.
Y otra más: para eludir la devolución de impuestos impugnados en la Cámara de Diputados se aprobó por una aplastante mayoría de 335 votos, la reforma al artículo 107 de la Constitución que establece que el derecho del amparo contra el fisco sólo podrá ser colectivo, y que elimina la devolución del impuesto pugnado aún cuando el contribuyente ganase el juicio de amparo.
El monto de los impuestos impugnados y devueltos al contribuyente es la cuantificación de las imposiciones absurdas de tributos al margen de la ley, es el costo de la histeria oficial al implantar medidas descabelladas para subsanar la ineficiencia de la administración pública. La devolución de los impuestos es un rubro de gran magnitud y de alto impacto en el presupuesto federal: del 2000 al 206 el fisco devolvió algo así como 47,000 millones de pesos, por eso, cuando se presentó la iniciativa para reformar la ley del amparo fiscal, los diputados lograron el consenso por unanimidad.
La incursión en los senderos de la tiranía no es exclusiva y la imposición de tributos suele ser una canonjía de regímenes absolutistas; la aberración tributaria que hoy nos aqueja guarda una semejanza asombrosa con los impuestos en el régimen de su Alteza Serenísima y obedecen al mismo propósito. El Impuesto Empresarial a Tasa Única, y el Impuesto a Depósitos en Efectivo tienen las mismas características de aquel Impuesto a los Perros, a Puertas y Ventanas del gobierno de Antonio López de Santa Ana.
En aquel entonces y ahora, la opinión pública y la participación ciudadana se excluyeron del recinto legislativo donde unos cuantos deciden el futuro del país, rodeados de un nefasto silencio porque la voz de la ciudadanía se recluyó en el menester de la apatía…
Alguna vez, en los albores de la democracia, la plaza pública en las ciudades griegas constituyó el centro de la vida administrativa, religiosa y comercial: los ciudadanos se reunían en el ágora, y ahí, al concertar las voces de los concurrentes, se construía el porvenir social. Sin embargo, la quintaesencia de lo idílico es sumamente frágil y tiende a evaporarse fácilmente. La condición humana, en forma de praxis, siempre tergiversa los ideales teóricos.
Así surgió el concepto del “estado” como la corporización de una forma moderna de dominación, que establece la diferencia entre el soberano y la población a él sometida, adjudicando al estado el monopolio de la fuerza y a la sociedad el monopolio de la generación de la riqueza. Esta dicotomía subsiste y se actualiza por los vaivenes en la tensión entre el poder político y el poder económico.
Esta concepción destruyó el ágora, como concepto y como espacio, porque el titular del monopolio de la fuerza ejerce sus atribuciones al legislar, imponiendo reglas y tributos en un recinto de acceso restringido, muy alejado de la plaza y de la opinión públicas. Cuando se erigió la distancia entre los gobernantes y los gobernados, también se trazó la tenue frontera que separa a las hegemonías de las tiranías.
La Revolución Institucionalizada, y ahora el Panismo Rampante, ascendieron al poder gracias a su compactación como una hegemonía que desplegó las estrategias necesarias para obtener el consenso social para su dominio. Y en ambos casos, en cuanto esas hegemonías alcanzaron el poder político se inició un proceso irreversible, inexorable, hacia el control absoluto, hacia la tiranía.
Porque la diferencia entre una democracia y una tiranía reside en el espacio público, en el ágora donde se encuentran las voces de los gobernantes y gobernados. En una democracia los ciudadanos participan en la construcción del consenso social y del porvenir de la nación; en una tiranía se esgrimen todos los artificios fabricados por el estado para imponer su voluntad sin considerar a la ciudadanía. En la democracia, el espacio público es el recinto del bien común; en la tiranía, el ámbito legislativo es el recinto de los privilegios políticos.
En el Priato, en la alternancia en el poder y en el Panismo Institucionalizado se ha dilapidado la plaza pública, se ha destruido sistemáticamente el espacio abierto de la sociedad civil donde debiera discutirse el futuro, la forma de organización y la búsqueda de los caminos más adecuados para lograr el bien común.
En las ruinas del espacio público, en un ágora sin quórum ni consensos, la formación de la opinión pública es un proceso mediático en el que intervienen especialistas y expertos. La ciudadanía rara vez tiene acceso al discurso público. Y estas son las circunstancias idóneas para la imposición, recientemente actualizadas en el calderonismo.
La incompetencia, ineficiencia e impericia del gabinete económico de Felipe Calderón se materializaron en un pésimo manejo de la crisis y sus efectos: para revertir el declive de la recaudación fiscal y de la renta petrolera, se incrementó la carga tributaria violando los principios jurídicos esenciales de justicia, equidad y proporcionalidad. Como secuela lógica de esa imposición se presentaron 35,000 demandas contra el Impuesto Empresarial a Tasa Única en el 2008, cuando la Ley de Ingresos de la Federación contempló que la recaudación por el IETU sería del orden de 70 mil millones de pesos.
Otra manifestación de la distancia entre el recinto del ejecutivo y la plaza pública y la indiferencia lacerante hacia la ciudadanía y el destino de la nación es la decisión de Felipe Calderón, a nombre de todos los mexicanos, de solicitar fondos en los mercados internacionales y expandir la deuda pública.
Y otra más: para eludir la devolución de impuestos impugnados en la Cámara de Diputados se aprobó por una aplastante mayoría de 335 votos, la reforma al artículo 107 de la Constitución que establece que el derecho del amparo contra el fisco sólo podrá ser colectivo, y que elimina la devolución del impuesto pugnado aún cuando el contribuyente ganase el juicio de amparo.
El monto de los impuestos impugnados y devueltos al contribuyente es la cuantificación de las imposiciones absurdas de tributos al margen de la ley, es el costo de la histeria oficial al implantar medidas descabelladas para subsanar la ineficiencia de la administración pública. La devolución de los impuestos es un rubro de gran magnitud y de alto impacto en el presupuesto federal: del 2000 al 206 el fisco devolvió algo así como 47,000 millones de pesos, por eso, cuando se presentó la iniciativa para reformar la ley del amparo fiscal, los diputados lograron el consenso por unanimidad.
La incursión en los senderos de la tiranía no es exclusiva y la imposición de tributos suele ser una canonjía de regímenes absolutistas; la aberración tributaria que hoy nos aqueja guarda una semejanza asombrosa con los impuestos en el régimen de su Alteza Serenísima y obedecen al mismo propósito. El Impuesto Empresarial a Tasa Única, y el Impuesto a Depósitos en Efectivo tienen las mismas características de aquel Impuesto a los Perros, a Puertas y Ventanas del gobierno de Antonio López de Santa Ana.
En aquel entonces y ahora, la opinión pública y la participación ciudadana se excluyeron del recinto legislativo donde unos cuantos deciden el futuro del país, rodeados de un nefasto silencio porque la voz de la ciudadanía se recluyó en el menester de la apatía…
domingo, abril 05, 2009
Táctica elemental
En algún lugar de la contienda, cuando la determinación excede los límites de la sensatez, las aspiraciones se trasladan al territorio de las obstinaciones, donde surgen la beligerancia y el encono; pero en el fragor de las hostilidades suele perderse la perspectiva…
El Partido Acción Nacional, a través Germán Martínez, el ventrílocuo oficial de la presidencia, ha iniciado las hostilidades en la contienda por el voto; la premura en la divulgación de mensajes impregnados de proselitismo contraviene a las fechas y a las formas establecidas en la reforma electoral reciente (avalada y defendida por el PAN) y elude el cabal cumplimiento de los convenios pactados.
La estrategia mediática emprendida por AN revela la trascendencia de las elecciones intermedias para el partido en el poder. El predominio en la configuración del legislativo y la conservación de los bastiones estatales del panismo son indispensables para fortalecer a un régimen sin mandato y consolidar la hegemonía de la ultraderecha.
Por eso, el rey está reacomodando a sus peones en el tablero: la designación de los candidatos a diputaciones y senadurías se hizo en función de su lealtad al ejecutivo y/o su funcionalidad para el partido. Como en las típicas elecciones de estado, los candidatos serán aquellos militantes, o simpatizantes, con capacidad probada para obedecer ciegamente, que hayan demostrado un servilismo incondicional y que estén ansiosos por incorporarse al presupuesto y hacer del erario su modus vivendi.
La lealtad y la abnegación se personifican en Josefina Vázquez Mota, quien alguna vez le pidió a Dios hacerla viuda, y ahora le pide hacerla diputada, y presidenciable con el favor de Calderón. El usufructo de la notoriedad encarna en celebridades deportivas dispuestas a luchar olímpicamente en la arena política. Vgrs: Carlos Hermosillo, quien se define (y se flagela) a sí mismo como un “soldado del gobierno”.
En ambos casos, la motivación de la partidocracia es controlar el legislativo porque la representación de los sectores populares y la atención de las demandas del electorado se encuentran en el último rubro de una sinuosa lista de motivos. La verdadera prioridad de la clase gobernante es consolidar sus parapetos, y una vez fortalecidos, emprender la lucha por la presidencia. Táctica elemental.
Pero cuando se contiende por el dominio total y la victoria significa el control absoluto, suele perderse la perspectiva y se recurre a estrategias deleznables. Entonces, el proselitismo se transforma en un vulgar intercambio de ofensas, en un cuadrilátero de mala muerte, en un espectáculo de quinta con jaloneos ridículos.
Sí! … Aquí ya se perdió la perspectiva y aún no inician las campañas. La ferocidad de la contienda se explica por el botín de la victoria, y para alcanzarla, el partido gobernante ejecuta burdamente las estrategias más rudimentarias de la propaganda política. El Partido Acción Nacional (PAN) ha reducido el proceso electoral a una rivalidad entre personajes políticos, la propuesta del partido consiste en alardear de sus virtudes y enfatizar los defectos y evocar el pasado del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
La campaña beligerante de Acción Nacional revela la ausencia total de un criterio inteligente, de perspectiva y de proyecto, y además, es una campaña con vicios desde su origen: fue diseñada por el ejecutivo con el objetivo de afianzar y conservar el poder presidencial, sin considerar el rango estatal de las elecciones intermedias, donde las inercias partidistas no tienen el mismo efecto que en las elecciones presidenciales; y por otro vicio en el diseño de la campaña los panistas eluden los ínfimos niveles de credibilidad y aceptación social de los legisladores, quienes acaparan el repudio popular.
Por esa falta de perspectiva, los contendientes subestiman la capacidad de discernimiento del electorado y pretenden minimizar el rango de la memoria colectiva.
La altura de miras les impide a los panistas y priístas percatarse de que proyectan la misma imagen a la ciudadanía. En la percepción social, PAN y PRI guardan una asombrosa semejanza porque los equiparan dos factores incontrovertibles: el ascenso a la presidencia y los magros resultados obtenidos.
Por los efectos del mimetismo político, todos los argumentos para denostar al adversario siguen una trayectoria excéntrica que los revierte contra quien los esgrime. La vulgaridad del ataque lesiona por igual a la víctima y al victimario.
Y este es tan sólo el preámbulo de una contienda de enconos que excede y desvirtúa la esencia democrática de la pugna por el poder; la partidocracia se enfrascará en una iracunda diatriba, se desgarrarán mutuamente sin piedad ni compasión ante la mirada impasible del electorado, el espectador cautivo del fragor de las hostilidades donde se ha esfumado perspectiva…
El Partido Acción Nacional, a través Germán Martínez, el ventrílocuo oficial de la presidencia, ha iniciado las hostilidades en la contienda por el voto; la premura en la divulgación de mensajes impregnados de proselitismo contraviene a las fechas y a las formas establecidas en la reforma electoral reciente (avalada y defendida por el PAN) y elude el cabal cumplimiento de los convenios pactados.
La estrategia mediática emprendida por AN revela la trascendencia de las elecciones intermedias para el partido en el poder. El predominio en la configuración del legislativo y la conservación de los bastiones estatales del panismo son indispensables para fortalecer a un régimen sin mandato y consolidar la hegemonía de la ultraderecha.
Por eso, el rey está reacomodando a sus peones en el tablero: la designación de los candidatos a diputaciones y senadurías se hizo en función de su lealtad al ejecutivo y/o su funcionalidad para el partido. Como en las típicas elecciones de estado, los candidatos serán aquellos militantes, o simpatizantes, con capacidad probada para obedecer ciegamente, que hayan demostrado un servilismo incondicional y que estén ansiosos por incorporarse al presupuesto y hacer del erario su modus vivendi.
La lealtad y la abnegación se personifican en Josefina Vázquez Mota, quien alguna vez le pidió a Dios hacerla viuda, y ahora le pide hacerla diputada, y presidenciable con el favor de Calderón. El usufructo de la notoriedad encarna en celebridades deportivas dispuestas a luchar olímpicamente en la arena política. Vgrs: Carlos Hermosillo, quien se define (y se flagela) a sí mismo como un “soldado del gobierno”.
En ambos casos, la motivación de la partidocracia es controlar el legislativo porque la representación de los sectores populares y la atención de las demandas del electorado se encuentran en el último rubro de una sinuosa lista de motivos. La verdadera prioridad de la clase gobernante es consolidar sus parapetos, y una vez fortalecidos, emprender la lucha por la presidencia. Táctica elemental.
Pero cuando se contiende por el dominio total y la victoria significa el control absoluto, suele perderse la perspectiva y se recurre a estrategias deleznables. Entonces, el proselitismo se transforma en un vulgar intercambio de ofensas, en un cuadrilátero de mala muerte, en un espectáculo de quinta con jaloneos ridículos.
Sí! … Aquí ya se perdió la perspectiva y aún no inician las campañas. La ferocidad de la contienda se explica por el botín de la victoria, y para alcanzarla, el partido gobernante ejecuta burdamente las estrategias más rudimentarias de la propaganda política. El Partido Acción Nacional (PAN) ha reducido el proceso electoral a una rivalidad entre personajes políticos, la propuesta del partido consiste en alardear de sus virtudes y enfatizar los defectos y evocar el pasado del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
La campaña beligerante de Acción Nacional revela la ausencia total de un criterio inteligente, de perspectiva y de proyecto, y además, es una campaña con vicios desde su origen: fue diseñada por el ejecutivo con el objetivo de afianzar y conservar el poder presidencial, sin considerar el rango estatal de las elecciones intermedias, donde las inercias partidistas no tienen el mismo efecto que en las elecciones presidenciales; y por otro vicio en el diseño de la campaña los panistas eluden los ínfimos niveles de credibilidad y aceptación social de los legisladores, quienes acaparan el repudio popular.
Por esa falta de perspectiva, los contendientes subestiman la capacidad de discernimiento del electorado y pretenden minimizar el rango de la memoria colectiva.
La altura de miras les impide a los panistas y priístas percatarse de que proyectan la misma imagen a la ciudadanía. En la percepción social, PAN y PRI guardan una asombrosa semejanza porque los equiparan dos factores incontrovertibles: el ascenso a la presidencia y los magros resultados obtenidos.
Por los efectos del mimetismo político, todos los argumentos para denostar al adversario siguen una trayectoria excéntrica que los revierte contra quien los esgrime. La vulgaridad del ataque lesiona por igual a la víctima y al victimario.
Y este es tan sólo el preámbulo de una contienda de enconos que excede y desvirtúa la esencia democrática de la pugna por el poder; la partidocracia se enfrascará en una iracunda diatriba, se desgarrarán mutuamente sin piedad ni compasión ante la mirada impasible del electorado, el espectador cautivo del fragor de las hostilidades donde se ha esfumado perspectiva…
domingo, marzo 29, 2009
Un pasado y dos historias
En algún lugar patriotero, por debajo de los niveles éticos, en un prístino laboratorio se distorsiona el pasado y se escribe el argumento apócrifo de la versión oficial; pero la naturaleza es sabia y la luz de la verdad es incontenible, y justamente ahí, donde se distorsiona el pasado, la realidad se fragmenta en mil y un imágenes de la memoria y se refracta en las lágrimas de los deudos sin resignación…
Dicen por ahí, que la noche del 2 de Octubre de 1968 en Tlatelolco no se olvida, que tampoco se han olvidado el 10 de Junio de 1971, ni todos los días ni las noches de la guerra sucia, y que el recuento de los daños se elabora religiosamente cada octubre desde hace cuarenta años.
El único sobreviviente de aquellos brutales episodios represivos es Luis Echeverría Álvarez, el ex presidente con ochenta años y la responsabilidad histórica, jurídica y moral a cuestas por la masacre de 1968 y por la cacería furtiva de estudiantes y disidentes. Todos los involucrados en aquella guerra sucia fallecieron antes de afrontar las consecuencias de sus actos u omisiones. Por eso, el resentimiento de una generación entera se concentra hoy en la figura del tirano que sobrevive y que se burla de la ley y de la historia.
Por eso, el 26 de marzo del 2009 se incorporará al almanaque nacional, porque ese día se concluyó un capítulo más en la larga y sinuosa Historia de las Infamias y la Ignominia en México: el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Penal ratificó el amparo y exoneró al ex presidente Luis Echeverría del delito de genocidio; con ello se extinguen las acciones judiciales en su contra y el tirano, que se encontraba en un cómodo arresto domiciliario, recuperó su libertad.
Y por enésima vez, México es el campo de batalla donde se enfrentan las dos versiones de la historia: la oficial y la real. Este capítulo en la Historia de la Ignominia Nacional es la evidencia de la tensión que aún existe entre las antípodas históricas: el abogado Juan Velázquez declara que su cliente, Luis Echeverría, no es responsable de la masacre del 2 de Octubre; y Marcelino Perelló, testigo presencial de los hechos, egresado de la UNAM y ex integrante del legendario Comité Nacional de Huelga afirmó que, en efecto, (y cito textualmente su gloriosa afirmación) “Luis Echeverría no es un delincuente, porque es un hijo de la chingada”.
El esclarecimiento de los acontecimientos de 1968 y la subsecuente guerra sucia se vislumbró como una posibilidad de la alternancia en el poder (en sexenio de Vicente Fox) con la creación de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), encargada de resolver el conflicto entre las dos versiones de la misma historia; sin embargo, los gobiernos del cambio asimilaron las lecciones del Priato y las emularon. Ahora, no existe diferencia alguna entre aquellos regímenes y los actuales.
Durante cinco años se revisaron exhaustivamente las 59 mil fojas del expediente para concluir que no se encontró ni una sola evidencia que confirme la responsabilidad del ex presidente. El nefasto desenlace del proceso judicial emprendido contra Luis Echeverría por una fiscalía que ya desapareció (Femospp), confirma el talante pernicioso de la versión oficial de la historia nacional, escrita por la elite en el poder a su conveniencia.
La tergiversación del pasado es una de las especialidades de la clase gobernante mexicana, esa elite experta en fabricar mitos y héroes, en encubrir crímenes y delincuentes. Pero la otra historia, la verdad histórica es ineludible. La crónica de la realidad, (experimentada y/o atestiguada) cohesiona a los pueblos por la atracción de las memorias compartidas y les confiere conciencia social. El discurso histórico construye las identidades nacionales y el discurso oficial divulga consignas idiotizantes.
Durante la época del Desarrollo Estabilizador del Priato, y en el sexenio de Luis Echeverría, el escritor Jorge Ibargüengoitia desmitificaba el discurso histórico oficial y ridiculizaba la solemnidad de la Revolución Institucionalizada, con vocación crítica se acercó “a la realidad con el auxilio solitario de la inteligencia, en combate abierto con las verdades recibidas.”1
En aquel entonces, Ibargüengoitia enfatizó que el objetivo de su crítica era “la inagotable estupidez del patriotismo, tanto más imbécil cuando se ejerce desde el poder y la degradación irremediable de la geografía humana” 2.
Debido a un misterioso mimetismo denigrante, la clase política actual es una copia fiel y exacta de sus antecesores; por eso, el objetivo de la crítica de Ibargüengoitia sigue vigente, y bien puede aplicarse a la cínica declaración del abogado Juan Velásquez, quien dijo que el amparo "no significa que no haya habido responsables; sí los hubo, pero Luis Echeverría no lo fue; que sí hubo genocidio en 1968, pero que Echeverría es inocente.”
Y así, con los tintes de la aberración y la impunidad se escribe la historia institucional, ese compendio de imprecisiones y desbarajustes que pretende explicar el devenir de la mexicanidad. Pero es imperativo superar ese madrazo a la memoria colectiva, y ejercitar la racionalidad para delimitar los ámbitos de la historia oficial y de la realidad social.
Aunque los Tribunales exoneren a un tirano y criminal, esta historia de represión aún no tiene desenlace. Amnistía Internacional deploró la exoneración de Luis Echeverría del delito de genocidio y consideró que con ese gesto el Estado mexicano evidencia su incapacidad para llevar ante la justicia cientos de desapariciones, asesinatos y casos de tortura cometidos durante la guerra sucia. En un comunicado, la subdirectora para las Américas de Amnistía Internacional, Kerrie Howard, dijo que "los graves abusos a los derechos humanos cometidos en el pasado reciente en México, continúan ensombreciendo su presente".
Flagelos como éste desmoronan la confianza en las instituciones y alejan la posibilidad de reconstruirla porque se agudiza la polarización entre quienes escriben la historia y quienes la viven o la padecen; estos exabruptos de la justicia impiden el advenimiento del perdón y la reconciliación social, indispensables para cerrar ese capítulo del pasado y escribir los esbozos del futuro.
Cientos de testigos, víctimas y deudos de la guerra sucia configuran las líneas de una crónica social sin epílogo; pero la naturaleza es sabia y la luz de la verdad es incontenible, y justamente ahí, donde se distorsiona el pasado, la realidad se fragmenta en mil y un imágenes grabadas en la memoria y se refracta en las lágrimas de los deudos sin resignación…
NOTAS:
1 Jesús Silva-Herzog Márquez. “El baile del sentido común”. Reforma. 28 de enero del 2008. www.reforma.com/editoriales/nacional/425/848775/
2 Virginia Bautista. “Jorge Ibargüengoitia, la cosquilla en la llaga”. Excélsior. 22 de enero del 2008. http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/comunidad/expresiones/jorge_ibarguengoitia,_la_cosquilla_en_la_llaga/108677
Dicen por ahí, que la noche del 2 de Octubre de 1968 en Tlatelolco no se olvida, que tampoco se han olvidado el 10 de Junio de 1971, ni todos los días ni las noches de la guerra sucia, y que el recuento de los daños se elabora religiosamente cada octubre desde hace cuarenta años.
El único sobreviviente de aquellos brutales episodios represivos es Luis Echeverría Álvarez, el ex presidente con ochenta años y la responsabilidad histórica, jurídica y moral a cuestas por la masacre de 1968 y por la cacería furtiva de estudiantes y disidentes. Todos los involucrados en aquella guerra sucia fallecieron antes de afrontar las consecuencias de sus actos u omisiones. Por eso, el resentimiento de una generación entera se concentra hoy en la figura del tirano que sobrevive y que se burla de la ley y de la historia.
Por eso, el 26 de marzo del 2009 se incorporará al almanaque nacional, porque ese día se concluyó un capítulo más en la larga y sinuosa Historia de las Infamias y la Ignominia en México: el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Penal ratificó el amparo y exoneró al ex presidente Luis Echeverría del delito de genocidio; con ello se extinguen las acciones judiciales en su contra y el tirano, que se encontraba en un cómodo arresto domiciliario, recuperó su libertad.
Y por enésima vez, México es el campo de batalla donde se enfrentan las dos versiones de la historia: la oficial y la real. Este capítulo en la Historia de la Ignominia Nacional es la evidencia de la tensión que aún existe entre las antípodas históricas: el abogado Juan Velázquez declara que su cliente, Luis Echeverría, no es responsable de la masacre del 2 de Octubre; y Marcelino Perelló, testigo presencial de los hechos, egresado de la UNAM y ex integrante del legendario Comité Nacional de Huelga afirmó que, en efecto, (y cito textualmente su gloriosa afirmación) “Luis Echeverría no es un delincuente, porque es un hijo de la chingada”.
El esclarecimiento de los acontecimientos de 1968 y la subsecuente guerra sucia se vislumbró como una posibilidad de la alternancia en el poder (en sexenio de Vicente Fox) con la creación de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), encargada de resolver el conflicto entre las dos versiones de la misma historia; sin embargo, los gobiernos del cambio asimilaron las lecciones del Priato y las emularon. Ahora, no existe diferencia alguna entre aquellos regímenes y los actuales.
Durante cinco años se revisaron exhaustivamente las 59 mil fojas del expediente para concluir que no se encontró ni una sola evidencia que confirme la responsabilidad del ex presidente. El nefasto desenlace del proceso judicial emprendido contra Luis Echeverría por una fiscalía que ya desapareció (Femospp), confirma el talante pernicioso de la versión oficial de la historia nacional, escrita por la elite en el poder a su conveniencia.
La tergiversación del pasado es una de las especialidades de la clase gobernante mexicana, esa elite experta en fabricar mitos y héroes, en encubrir crímenes y delincuentes. Pero la otra historia, la verdad histórica es ineludible. La crónica de la realidad, (experimentada y/o atestiguada) cohesiona a los pueblos por la atracción de las memorias compartidas y les confiere conciencia social. El discurso histórico construye las identidades nacionales y el discurso oficial divulga consignas idiotizantes.
Durante la época del Desarrollo Estabilizador del Priato, y en el sexenio de Luis Echeverría, el escritor Jorge Ibargüengoitia desmitificaba el discurso histórico oficial y ridiculizaba la solemnidad de la Revolución Institucionalizada, con vocación crítica se acercó “a la realidad con el auxilio solitario de la inteligencia, en combate abierto con las verdades recibidas.”1
En aquel entonces, Ibargüengoitia enfatizó que el objetivo de su crítica era “la inagotable estupidez del patriotismo, tanto más imbécil cuando se ejerce desde el poder y la degradación irremediable de la geografía humana” 2.
Debido a un misterioso mimetismo denigrante, la clase política actual es una copia fiel y exacta de sus antecesores; por eso, el objetivo de la crítica de Ibargüengoitia sigue vigente, y bien puede aplicarse a la cínica declaración del abogado Juan Velásquez, quien dijo que el amparo "no significa que no haya habido responsables; sí los hubo, pero Luis Echeverría no lo fue; que sí hubo genocidio en 1968, pero que Echeverría es inocente.”
Y así, con los tintes de la aberración y la impunidad se escribe la historia institucional, ese compendio de imprecisiones y desbarajustes que pretende explicar el devenir de la mexicanidad. Pero es imperativo superar ese madrazo a la memoria colectiva, y ejercitar la racionalidad para delimitar los ámbitos de la historia oficial y de la realidad social.
Aunque los Tribunales exoneren a un tirano y criminal, esta historia de represión aún no tiene desenlace. Amnistía Internacional deploró la exoneración de Luis Echeverría del delito de genocidio y consideró que con ese gesto el Estado mexicano evidencia su incapacidad para llevar ante la justicia cientos de desapariciones, asesinatos y casos de tortura cometidos durante la guerra sucia. En un comunicado, la subdirectora para las Américas de Amnistía Internacional, Kerrie Howard, dijo que "los graves abusos a los derechos humanos cometidos en el pasado reciente en México, continúan ensombreciendo su presente".
Flagelos como éste desmoronan la confianza en las instituciones y alejan la posibilidad de reconstruirla porque se agudiza la polarización entre quienes escriben la historia y quienes la viven o la padecen; estos exabruptos de la justicia impiden el advenimiento del perdón y la reconciliación social, indispensables para cerrar ese capítulo del pasado y escribir los esbozos del futuro.
Cientos de testigos, víctimas y deudos de la guerra sucia configuran las líneas de una crónica social sin epílogo; pero la naturaleza es sabia y la luz de la verdad es incontenible, y justamente ahí, donde se distorsiona el pasado, la realidad se fragmenta en mil y un imágenes grabadas en la memoria y se refracta en las lágrimas de los deudos sin resignación…
NOTAS:
1 Jesús Silva-Herzog Márquez. “El baile del sentido común”. Reforma. 28 de enero del 2008. www.reforma.com/editoriales/nacional/425/848775/
2 Virginia Bautista. “Jorge Ibargüengoitia, la cosquilla en la llaga”. Excélsior. 22 de enero del 2008. http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/comunidad/expresiones/jorge_ibarguengoitia,_la_cosquilla_en_la_llaga/108677
domingo, marzo 22, 2009
Keep on trucking
En algún lugar de la bitácora, entre las millas recorridas y las horas de descanso, deben registrarse todas las revisiones, las inclemencias del clima discriminatorio y las circunstancias adversas que obstaculizan el trayecto y alejan la libertad prometida en un tratado asimétrico…
El libre comercio es uno de los paradigmas de modelo neoliberal que pretende diluir las fronteras políticas; el mercado sin límites ni limitantes es la actividad primigenia en un sistema basado en el consumo y la extrapolación de la sociedad de mercado es un planeta configurado por regiones productivas.
En este tenor, el Tratado de Libre Comercio de América de Norte (TLCAN) fue firmado por los mandatarios de Canadá, Estados Unidos de Norteamérica y México en diciembre de 1992; después de varios debates y de una secuela de ajustes, el tratado entró en vigor el 1 de Enero de 1994.
El regateo entre los economistas en aquellas mesas de negociación produjo un tratado complicado y complejo, contrario a la realidad y ajeno a las condiciones económicas de los países firmantes. Pero además de las ambigüedades, en la implementación del tratado incidieron la incompetencia, la desinformación y la sumisión de los funcionarios responsables.
El tratado, en teoría, debería promover la competencia justa y leal para estimular el desarrollo económico proporcionando a cada uno de los países signatarios el mismo acceso a sus respectivos mercados. Sin embargo, la aplicación de los principios, las reglas y los procedimientos de este tratado tripartita ha sido parcial e irregular.
Un claro y lamentable ejemplo de la naturaleza inequitativa del tratado es el capitulo del autotransporte de carga. Los países firmantes asumieron derechos y obligaciones con el propósito de acoplar el autotransporte de carga a las exigencias de un creciente intercambio comercial.
Según el tratado, los camiones de carga de México y Estados Unidos deberían haber comenzado a cruzar de un país a otro a dejar sus cargamentos desde diciembre de 1995. Desde entonces, las instancias estadounidenses obstruyeron deliberadamente el acuerdo para impedir que las empresas o ciudadanos mexicanos realizaran inversiones y servicios de autotransporte transfronterizo.
La oposición de camioneros estadunidenses (Teamsters) retrasó por años la entrada en vigor de dicha previsión, al argumentar que los camiones mexicanos incumplían las normas de seguridad necesarias para circular en las carreteras estadunidenses.
Las exigencias y requerimientos alcanzaron niveles insufribles: los transportistas mexicanos debieron tramitar más permisos y cumplir con diversos registros, pagaron costos elevados por placas, seguros y multas, y al tercer año del tratado, las autoridades estadounidenses prohibieron la entrada a camiones mexicanos a los estados fronterizos de California, Arizona, Nuevo México y Texas.
Ante la violación sistemática, deliberadamente confabulada por autoridades estadounidenses y el sindicato Teamsters, los regímenes políticos reaccionaron con debilidad y la sumisión, con inútiles diatribas patrioteras y discursos vacíos pero inflamados.
Aquellas circunstancias llevaron al quebranto económico a muchos transportistas mexicanos, quienes carecieron de asesoría y financiamiento del gobierno mexicano; no recibieron apoyo de los consulados mexicanos en Norteamérica en los juicios que se entablaron en su contra en las cortes, ninguna instancia les brindó financiamiento para solventar multas estratosféricas y fueron víctimas de fraude por gestorías apócrifas e ilegales que les prometieron todos los permisos requeridos para seguir trabajando.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Secretaría de Economía (SE) fueron olímpicamente indiferentes y respondieron con un lacerante silencio ante la fragrante discriminación de las leyes norteamericanas que establecieron que los mexicanos son los únicos empresarios del mundo a quienes se les impide invertir en compañías de transporte o de carga en territorio estadounidense.
Durante catorce años, los empresarios y transportistas mexicanos nunca dejaron de preocuparse, se las ingeniaron para seguir trabajando (keep on trucking) en ese clima adverso y hostil, aunque muchas, muchas veces, la prosperidad se desvanecía en el trajín de la quinta rueda del troque.
Después de los estragos causados por las letras muertas del tratado, cuando muchos, muchísimos empresarios y emprendedores mexicanos han perdido el dinero, su equipo y la salud, por fin se hacen valer los compromisos adquiridos.
En una inusitada reacción, la Secretaría de Economía adoptó las represalias arancelarias establecidas en el tratado (TLCAN) a productos industriales y agrícolas como medida de presión para que los estadounidenses, como socios comerciales, cumplan con las condiciones pactadas. Además, alrededor de 4,500 empresas afiliadas a la Cámara Nacional del Auto Transporte (CANACAR) demandarán por daños y perjuicios al gobierno estadounidense por el incumplimiento del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) al impedir, desde hace catorce años, el libre tránsito de transportistas mexicanos y sus inversiones en ese país. La querella se promoverá bajo las reglas procesales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y según estimaciones, podría superar los 2 mil millones de dólares.
El desenlace es incierto. La oposición a la apertura del capítulo del autotransporte se concentra en los Teamsters, un sindicato norteamericano con características mafiosas y un rango de influencia que se extiende a instancias políticas. Una vez más, la solvencia de los transportistas mexicanos dependerá de instancias ubicadas muy lejos de la frontera, ajenas a esta actividad económica tan sacrificada y castigada.
Hoy por hoy, es imperativo que el gobierno mexicano resuelva todas las desigualdades con que opera el sector en Estados Unidos, se debe crear la infraestructura necesaria y adecuar el marco jurídico. Hace más de 15 días el Senado emitió un punto de acuerdo en el que solicitó al gobierno federal la instalación de una mesa, porque no hay condiciones para iniciar una apertura que beneficie a todas las partes.
La renegociación se pronostica extenuante y no se descarta que por debajo de los acuerdos y los compromisos se deslice una consigna subrepticia, como hace catorce años, cuando en el capítulo del libre tránsito se instauró un criterio furtivo y excluyente sustentado en gentilicios, cuando la inequidad y la discriminación erigieron la verdadera frontera comercial entre los firmantes de un pacto inerte. Porque hoy como entonces, al cruzar esa garita, se padecen las inclemencias del clima discriminatorio y debe superarse las adversidades que obstaculizan el trayecto para alcanzar la libertad prometida en un tratado asimétrico…
El libre comercio es uno de los paradigmas de modelo neoliberal que pretende diluir las fronteras políticas; el mercado sin límites ni limitantes es la actividad primigenia en un sistema basado en el consumo y la extrapolación de la sociedad de mercado es un planeta configurado por regiones productivas.
En este tenor, el Tratado de Libre Comercio de América de Norte (TLCAN) fue firmado por los mandatarios de Canadá, Estados Unidos de Norteamérica y México en diciembre de 1992; después de varios debates y de una secuela de ajustes, el tratado entró en vigor el 1 de Enero de 1994.
El regateo entre los economistas en aquellas mesas de negociación produjo un tratado complicado y complejo, contrario a la realidad y ajeno a las condiciones económicas de los países firmantes. Pero además de las ambigüedades, en la implementación del tratado incidieron la incompetencia, la desinformación y la sumisión de los funcionarios responsables.
El tratado, en teoría, debería promover la competencia justa y leal para estimular el desarrollo económico proporcionando a cada uno de los países signatarios el mismo acceso a sus respectivos mercados. Sin embargo, la aplicación de los principios, las reglas y los procedimientos de este tratado tripartita ha sido parcial e irregular.
Un claro y lamentable ejemplo de la naturaleza inequitativa del tratado es el capitulo del autotransporte de carga. Los países firmantes asumieron derechos y obligaciones con el propósito de acoplar el autotransporte de carga a las exigencias de un creciente intercambio comercial.
Según el tratado, los camiones de carga de México y Estados Unidos deberían haber comenzado a cruzar de un país a otro a dejar sus cargamentos desde diciembre de 1995. Desde entonces, las instancias estadounidenses obstruyeron deliberadamente el acuerdo para impedir que las empresas o ciudadanos mexicanos realizaran inversiones y servicios de autotransporte transfronterizo.
La oposición de camioneros estadunidenses (Teamsters) retrasó por años la entrada en vigor de dicha previsión, al argumentar que los camiones mexicanos incumplían las normas de seguridad necesarias para circular en las carreteras estadunidenses.
Las exigencias y requerimientos alcanzaron niveles insufribles: los transportistas mexicanos debieron tramitar más permisos y cumplir con diversos registros, pagaron costos elevados por placas, seguros y multas, y al tercer año del tratado, las autoridades estadounidenses prohibieron la entrada a camiones mexicanos a los estados fronterizos de California, Arizona, Nuevo México y Texas.
Ante la violación sistemática, deliberadamente confabulada por autoridades estadounidenses y el sindicato Teamsters, los regímenes políticos reaccionaron con debilidad y la sumisión, con inútiles diatribas patrioteras y discursos vacíos pero inflamados.
Aquellas circunstancias llevaron al quebranto económico a muchos transportistas mexicanos, quienes carecieron de asesoría y financiamiento del gobierno mexicano; no recibieron apoyo de los consulados mexicanos en Norteamérica en los juicios que se entablaron en su contra en las cortes, ninguna instancia les brindó financiamiento para solventar multas estratosféricas y fueron víctimas de fraude por gestorías apócrifas e ilegales que les prometieron todos los permisos requeridos para seguir trabajando.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Secretaría de Economía (SE) fueron olímpicamente indiferentes y respondieron con un lacerante silencio ante la fragrante discriminación de las leyes norteamericanas que establecieron que los mexicanos son los únicos empresarios del mundo a quienes se les impide invertir en compañías de transporte o de carga en territorio estadounidense.
Durante catorce años, los empresarios y transportistas mexicanos nunca dejaron de preocuparse, se las ingeniaron para seguir trabajando (keep on trucking) en ese clima adverso y hostil, aunque muchas, muchas veces, la prosperidad se desvanecía en el trajín de la quinta rueda del troque.
Después de los estragos causados por las letras muertas del tratado, cuando muchos, muchísimos empresarios y emprendedores mexicanos han perdido el dinero, su equipo y la salud, por fin se hacen valer los compromisos adquiridos.
En una inusitada reacción, la Secretaría de Economía adoptó las represalias arancelarias establecidas en el tratado (TLCAN) a productos industriales y agrícolas como medida de presión para que los estadounidenses, como socios comerciales, cumplan con las condiciones pactadas. Además, alrededor de 4,500 empresas afiliadas a la Cámara Nacional del Auto Transporte (CANACAR) demandarán por daños y perjuicios al gobierno estadounidense por el incumplimiento del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) al impedir, desde hace catorce años, el libre tránsito de transportistas mexicanos y sus inversiones en ese país. La querella se promoverá bajo las reglas procesales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y según estimaciones, podría superar los 2 mil millones de dólares.
El desenlace es incierto. La oposición a la apertura del capítulo del autotransporte se concentra en los Teamsters, un sindicato norteamericano con características mafiosas y un rango de influencia que se extiende a instancias políticas. Una vez más, la solvencia de los transportistas mexicanos dependerá de instancias ubicadas muy lejos de la frontera, ajenas a esta actividad económica tan sacrificada y castigada.
Hoy por hoy, es imperativo que el gobierno mexicano resuelva todas las desigualdades con que opera el sector en Estados Unidos, se debe crear la infraestructura necesaria y adecuar el marco jurídico. Hace más de 15 días el Senado emitió un punto de acuerdo en el que solicitó al gobierno federal la instalación de una mesa, porque no hay condiciones para iniciar una apertura que beneficie a todas las partes.
La renegociación se pronostica extenuante y no se descarta que por debajo de los acuerdos y los compromisos se deslice una consigna subrepticia, como hace catorce años, cuando en el capítulo del libre tránsito se instauró un criterio furtivo y excluyente sustentado en gentilicios, cuando la inequidad y la discriminación erigieron la verdadera frontera comercial entre los firmantes de un pacto inerte. Porque hoy como entonces, al cruzar esa garita, se padecen las inclemencias del clima discriminatorio y debe superarse las adversidades que obstaculizan el trayecto para alcanzar la libertad prometida en un tratado asimétrico…
domingo, marzo 15, 2009
Los trazos del nuevo mundo
En algún lugar del mapamundi, entre los meridianos y las líneas imaginarias, en la geometría planetaria se trazaron las fronteras políticas que alguna vez resguardaron el principio de autodeterminación de los pueblos…
Después de las grandes tragedias, o cuando se extinguen por la fuerza las causas de un conflicto bélico, se emprende la afanosa tarea de cuantificar los daños, proporcionar socorro e iniciar la reconstrucción. Es entonces cuando se determinan los límites geográficos de las hegemonías.
Vgrs: Después de la II Guerra Mundial, en la fundación de la Liga de la Naciones, se planteó la igualdad de derechos y la autodeterminación de los pueblos como un principio general de derecho internacional; la autodeterminación fue codificada por primera vez en la Carta de las Naciones Unidas en 1945. El último ajuste del orden mundial se realizó cuando cayó el Muro de Berlín y el bloque socialista.
Hoy por hoy, la crisis global adquiere la devastadora condición de un cataclismo o de una guerra, y el mundo se reconfigura obedeciendo los trazos del flujo del dinero. Los ocho gobiernos más ricos del mundo acordaron los detalles para la creación de una nueva arquitectura financiera internacional; la prioridad es la renovación del sistema de regulación de los mercados y su vigilancia.
Pero en esta recomposición mundial, existe una variante, una cláusula escrita al calce con letras muy pequeñitas: la prerrogativa de las naciones poderosas para socorrer a las democracias incipientes y a las economías emergentes, cuando se vulneren las condiciones de estabilidad y bienestar necesarias para las relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones.
Bajo este criterio deben entenderse: la Iniciativa Mérida y la calificación extranjera de México como un estado fallido, las exigencias en el discurso de Monsieur Sarkozy y la reciente inclusión de Joaquín Guzmán en la élite de los multimillonarios de la revista Forbes.
Ahora como siempre, los trazos de la geografía del poder se escriben anteponiendo signos monetarios y el devenir de muchos pueblos sigue el flujo de los capitales. México se encuentra en un aguerra sin cuartel contra el narcotráfico, y lo preocupante es la posibilidad de reunir los requisitos que justifiquen una incursión de socorro, un proyecto financiero de apoyo y la postrera reconstrucción de un estado fallido.
La señal de alerta se enciende en una sociedad polarizada, en una clase política confrontada, en un gobierno incierto y en un pueblo que se acerca temerariamente al hartazgo y a la desesperación. Porque la mexicanidad quedará inserta entre los meridianos y las líneas imaginarias de una geometría planetaria que traza nuevas fronteras políticas que vulneran el principio de autodeterminación de los pueblos…
Después de las grandes tragedias, o cuando se extinguen por la fuerza las causas de un conflicto bélico, se emprende la afanosa tarea de cuantificar los daños, proporcionar socorro e iniciar la reconstrucción. Es entonces cuando se determinan los límites geográficos de las hegemonías.
Vgrs: Después de la II Guerra Mundial, en la fundación de la Liga de la Naciones, se planteó la igualdad de derechos y la autodeterminación de los pueblos como un principio general de derecho internacional; la autodeterminación fue codificada por primera vez en la Carta de las Naciones Unidas en 1945. El último ajuste del orden mundial se realizó cuando cayó el Muro de Berlín y el bloque socialista.
Hoy por hoy, la crisis global adquiere la devastadora condición de un cataclismo o de una guerra, y el mundo se reconfigura obedeciendo los trazos del flujo del dinero. Los ocho gobiernos más ricos del mundo acordaron los detalles para la creación de una nueva arquitectura financiera internacional; la prioridad es la renovación del sistema de regulación de los mercados y su vigilancia.
Pero en esta recomposición mundial, existe una variante, una cláusula escrita al calce con letras muy pequeñitas: la prerrogativa de las naciones poderosas para socorrer a las democracias incipientes y a las economías emergentes, cuando se vulneren las condiciones de estabilidad y bienestar necesarias para las relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones.
Bajo este criterio deben entenderse: la Iniciativa Mérida y la calificación extranjera de México como un estado fallido, las exigencias en el discurso de Monsieur Sarkozy y la reciente inclusión de Joaquín Guzmán en la élite de los multimillonarios de la revista Forbes.
Ahora como siempre, los trazos de la geografía del poder se escriben anteponiendo signos monetarios y el devenir de muchos pueblos sigue el flujo de los capitales. México se encuentra en un aguerra sin cuartel contra el narcotráfico, y lo preocupante es la posibilidad de reunir los requisitos que justifiquen una incursión de socorro, un proyecto financiero de apoyo y la postrera reconstrucción de un estado fallido.
La señal de alerta se enciende en una sociedad polarizada, en una clase política confrontada, en un gobierno incierto y en un pueblo que se acerca temerariamente al hartazgo y a la desesperación. Porque la mexicanidad quedará inserta entre los meridianos y las líneas imaginarias de una geometría planetaria que traza nuevas fronteras políticas que vulneran el principio de autodeterminación de los pueblos…
domingo, marzo 08, 2009
Hoy como siempre y desde entonces
“La historia se repite. Ese es uno de los errores de la historia.”
Charles Darwin
En algún lugar de la biología, en los recovecos del genoma humano, se inician los trazos imperceptibles que configuran la postura de los seres civilizados, la actitud de los especímenes pensantes y la condición obtusa de los energúmenos…
En 1859 se agotó el tiraje inicial del libro “El origen de las especies por medio de la selección natural”, y a partir de ese momento, el campo del conocimiento se despojó de la aureola dogmática. En aquel entonces, Charles Darwin, como autor del epílogo de los grandes relatos, fue condenado por la Iglesia, la anglicana y la católica, y debido a la influencia del clero se le negó el título de caballero por su trabajo científico.
Hoy por hoy, la obra de Darwin fue el título más vendido en la XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería y, ahora como entonces, la humanidad se polariza en torno a la biología evolutiva y al creacionismo, porque 150 años no han sido suficientes para erradicar del genoma los fundamentalismos dogmáticos que persisten en la mentalidad humana.
Los grandes cataclismos meteorológicos y la última mutación anatómica sucedieron hace miles de años, y desde entonces, los cambios sobre la faz de la Tierra fueron de índole social: avances espectaculares, esplendores y debacles, descubrimientos y genocidios, la Revolución industrial, las Guerras Mundiales, la Revolución de Octubre y la Perestroika, la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín, etc. Las mutaciones recientes en la especie humana han sido modificaciones en el estilo de vida desencadenadas por procesos sociales e institucionalizadas por modelos económicos.
El caballero feudal del Medioevo se transformó en el burgués del mercantilismo, y éste en el empresario del capitalismo; los ciudadanos han sido esclavos, siervos, artesanos, obreros, mano y mente de obra; en esa secuencia, los individuos han adquirido destrezas y aptitudes para adaptarse al entorno y sobrevivir.
En siglo y medio, la industrialización, como resultado de la utilización ideológica de la ciencia y la tecnología, ha transformado las necesidades y las motivaciones de los individuos. La sociedad devino en una multitud de consumidores de productos seriales y homogeneizados, glorificados como indicadores del status y objetivos de la existencia.
El ciudadano del siglo XX se transformó en un espectador que absorbe los mensajes publicitarios que manipulan su actitud y sus pautas de conducta. La culminación del proceso se ubica en la irracionalidad de la sociedad de masas, donde la comodidad del bienestar y la felicidad organizada derivan en un comportamiento colectivo irreflexivo.
La condición efímera predomina en la modernidad, los productos son desechables y las relaciones fugaces, las modas son pasajeras y las tendencias vertiginosas. Por eso, el habitante de la posmodernidad se acostumbró a consumir lo que no necesita para sobrevivir en un entorno materializante sustentado en una economía virtual.
Pero todos los ciclos tienen auges y decadencias, y ahora, el paroxismo de la sociedad de mercado deviene en una crisis global y el imperativo social es la adaptación al nuevo entorno. El consumismo compulsivo se transformará en la racionalización de las compras, en el aprovechamiento concienzudo de los bienes y la maximización de los recursos.
La actual crisis global rompe el esquema de la sociedad de mercado y destroza el proyecto de vida de millones que deben subsistir en el desempleo. Ahora, la condición crítica del ambiente obliga a los seres humanos, una vez, a adaptarse para sobrevivir, actualizando la teoría legendaria de Darwin.
Las mutaciones darwinianas en la sociedad posmoderna se manifiestan en un medio ambiente de zozobra, en una psicosis expansiva, en la generalización de la angustia y la depresión. El organismo de los habitantes de la aldea global funciona con altos niveles de tensión, agobiado por el insomnio, manejando un exceso de irritabilidad, desinterés y cansancio.
Los ansiolíticos son los medicamentos más vendidos actualmente pero los especialistas opinan que el alivio para esta angustia galopante consiste en la adaptación a los cambios, en la capacidad para flexibilizar las pautas de conducta y relativizar los problemas.
En estas circunstancias, lo ideal sería que los valores intangibles recuperasen la importancia perdida, que el reconocimiento surgiese por las cualidades inherentes a los individuos, y que el honor ascendiese de nuevo al pódium de los triunfadores.
Sí!... Hoy como siempre, adaptarse es vivir. La teoría de Darwin se ha discutido durante 150 años, y desde entonces, se ha ratificado la tesis darwiniana de que la historia siempre se repite y, que no obstante, los humanos nunca escarmientan; la lucha contra los fundamentalismos será perpetua porque aún persisten los trazos genéticos que… configuran la postura de los seres civilizados, la actitud de los especímenes pensantes y la condición obtusa de los energúmenos…
Charles Darwin
En algún lugar de la biología, en los recovecos del genoma humano, se inician los trazos imperceptibles que configuran la postura de los seres civilizados, la actitud de los especímenes pensantes y la condición obtusa de los energúmenos…
En 1859 se agotó el tiraje inicial del libro “El origen de las especies por medio de la selección natural”, y a partir de ese momento, el campo del conocimiento se despojó de la aureola dogmática. En aquel entonces, Charles Darwin, como autor del epílogo de los grandes relatos, fue condenado por la Iglesia, la anglicana y la católica, y debido a la influencia del clero se le negó el título de caballero por su trabajo científico.
Hoy por hoy, la obra de Darwin fue el título más vendido en la XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería y, ahora como entonces, la humanidad se polariza en torno a la biología evolutiva y al creacionismo, porque 150 años no han sido suficientes para erradicar del genoma los fundamentalismos dogmáticos que persisten en la mentalidad humana.
Los grandes cataclismos meteorológicos y la última mutación anatómica sucedieron hace miles de años, y desde entonces, los cambios sobre la faz de la Tierra fueron de índole social: avances espectaculares, esplendores y debacles, descubrimientos y genocidios, la Revolución industrial, las Guerras Mundiales, la Revolución de Octubre y la Perestroika, la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín, etc. Las mutaciones recientes en la especie humana han sido modificaciones en el estilo de vida desencadenadas por procesos sociales e institucionalizadas por modelos económicos.
El caballero feudal del Medioevo se transformó en el burgués del mercantilismo, y éste en el empresario del capitalismo; los ciudadanos han sido esclavos, siervos, artesanos, obreros, mano y mente de obra; en esa secuencia, los individuos han adquirido destrezas y aptitudes para adaptarse al entorno y sobrevivir.
En siglo y medio, la industrialización, como resultado de la utilización ideológica de la ciencia y la tecnología, ha transformado las necesidades y las motivaciones de los individuos. La sociedad devino en una multitud de consumidores de productos seriales y homogeneizados, glorificados como indicadores del status y objetivos de la existencia.
El ciudadano del siglo XX se transformó en un espectador que absorbe los mensajes publicitarios que manipulan su actitud y sus pautas de conducta. La culminación del proceso se ubica en la irracionalidad de la sociedad de masas, donde la comodidad del bienestar y la felicidad organizada derivan en un comportamiento colectivo irreflexivo.
La condición efímera predomina en la modernidad, los productos son desechables y las relaciones fugaces, las modas son pasajeras y las tendencias vertiginosas. Por eso, el habitante de la posmodernidad se acostumbró a consumir lo que no necesita para sobrevivir en un entorno materializante sustentado en una economía virtual.
Pero todos los ciclos tienen auges y decadencias, y ahora, el paroxismo de la sociedad de mercado deviene en una crisis global y el imperativo social es la adaptación al nuevo entorno. El consumismo compulsivo se transformará en la racionalización de las compras, en el aprovechamiento concienzudo de los bienes y la maximización de los recursos.
La actual crisis global rompe el esquema de la sociedad de mercado y destroza el proyecto de vida de millones que deben subsistir en el desempleo. Ahora, la condición crítica del ambiente obliga a los seres humanos, una vez, a adaptarse para sobrevivir, actualizando la teoría legendaria de Darwin.
Las mutaciones darwinianas en la sociedad posmoderna se manifiestan en un medio ambiente de zozobra, en una psicosis expansiva, en la generalización de la angustia y la depresión. El organismo de los habitantes de la aldea global funciona con altos niveles de tensión, agobiado por el insomnio, manejando un exceso de irritabilidad, desinterés y cansancio.
Los ansiolíticos son los medicamentos más vendidos actualmente pero los especialistas opinan que el alivio para esta angustia galopante consiste en la adaptación a los cambios, en la capacidad para flexibilizar las pautas de conducta y relativizar los problemas.
En estas circunstancias, lo ideal sería que los valores intangibles recuperasen la importancia perdida, que el reconocimiento surgiese por las cualidades inherentes a los individuos, y que el honor ascendiese de nuevo al pódium de los triunfadores.
Sí!... Hoy como siempre, adaptarse es vivir. La teoría de Darwin se ha discutido durante 150 años, y desde entonces, se ha ratificado la tesis darwiniana de que la historia siempre se repite y, que no obstante, los humanos nunca escarmientan; la lucha contra los fundamentalismos será perpetua porque aún persisten los trazos genéticos que… configuran la postura de los seres civilizados, la actitud de los especímenes pensantes y la condición obtusa de los energúmenos…
domingo, marzo 01, 2009
Entre líneas
En algún lugar de la partidocracia, en el despacho del proselitismo y sobre el escritorio donde se confeccionan los discursos de campaña, existe un prontuario electoral válido para todos los candidatos: ahí se desglosan las promesas, se conjugan las ofensas en el pasado pluscuamperfecto y se indican los adjetivos aplicables para describir un porvenir irrealizable…
El proceso electoral 2009, que redefinirá la geografía del poder en México, inicia estigmatizado: la partidocracia se ha involucrado en un vulgar intercambio de insultos y el árbitro electoral carece de autoridad jurídica y moral para sancionar el proceso.
El estigma de la partidocracia se enfatiza por las asombrosas similitudes en las propuestas de los partidos políticos: salvo pequeñas variaciones, todos prometerán empleo, seguridad, educación, bienestar. Las promesas de campaña sólo se distinguirán por el tono de las arengas, porque también comparten el carácter difuso que las hace irrealizables. Y así, el proselitismo que viene, se escribirá con los tintes más agudos de la demagogia.
Otra similitud en las estrategias proselitistas de todos los partidos es la crisis global y galopante, como el contaminante que pulula entre las líneas del discurso. Por eso, la propaganda política desplegará los peores augurios y desencadenará amenazas inminentes para exacerbar el miedo ante un futuro incierto y sombrío. Incluso, Porfirio Muñoz Ledo ya pronostica una drástica ruptura del orden social en el 2010.
Sin embargo, frente a la parafernalia electorera y desmintiendo al discurso de la partidocracia, se erige una insufrible realidad: la desatención a sectores marginales, el rezago en la infraestructura educativa, la ineficiencia y deficiencia de las políticas públicas. Esos son los logros realmente alcanzados por la clase gobernante.
Pero la contundencia de esa realidad no figura entre las líneas del discurso partidista, porque yace en el lumpen de la indiferencia gubernamental, en los cinturones de miseria, en hospitales decrépitos, escuelas en ruinas, servicios deplorables, necesidades básicas insatisfechas.
Hoy por hoy, en la clase política se concentra el repudio social. Ningún partido alcanza el índice mínimo de confiabilidad pero el electorado deberá elegir entre ellos. La disyuntiva reside en legitimar a la partidocracia: cualquiera que sea el resultado en las urnas ratifica y justifica el sistema político actual, porque el abstencionismo no ha sido suficiente para expresar el rechazo del electorado; luego entonces, la única opción posible sería el voto nulo, porque en México no existe la opción del voto en blanco.
Sí!... el desencanto surge cuando el discurso mediático difunde un país irreal, cuando se distorsiona la realidad… y se promete un porvenir irrealizable…
El proceso electoral 2009, que redefinirá la geografía del poder en México, inicia estigmatizado: la partidocracia se ha involucrado en un vulgar intercambio de insultos y el árbitro electoral carece de autoridad jurídica y moral para sancionar el proceso.
El estigma de la partidocracia se enfatiza por las asombrosas similitudes en las propuestas de los partidos políticos: salvo pequeñas variaciones, todos prometerán empleo, seguridad, educación, bienestar. Las promesas de campaña sólo se distinguirán por el tono de las arengas, porque también comparten el carácter difuso que las hace irrealizables. Y así, el proselitismo que viene, se escribirá con los tintes más agudos de la demagogia.
Otra similitud en las estrategias proselitistas de todos los partidos es la crisis global y galopante, como el contaminante que pulula entre las líneas del discurso. Por eso, la propaganda política desplegará los peores augurios y desencadenará amenazas inminentes para exacerbar el miedo ante un futuro incierto y sombrío. Incluso, Porfirio Muñoz Ledo ya pronostica una drástica ruptura del orden social en el 2010.
Sin embargo, frente a la parafernalia electorera y desmintiendo al discurso de la partidocracia, se erige una insufrible realidad: la desatención a sectores marginales, el rezago en la infraestructura educativa, la ineficiencia y deficiencia de las políticas públicas. Esos son los logros realmente alcanzados por la clase gobernante.
Pero la contundencia de esa realidad no figura entre las líneas del discurso partidista, porque yace en el lumpen de la indiferencia gubernamental, en los cinturones de miseria, en hospitales decrépitos, escuelas en ruinas, servicios deplorables, necesidades básicas insatisfechas.
Hoy por hoy, en la clase política se concentra el repudio social. Ningún partido alcanza el índice mínimo de confiabilidad pero el electorado deberá elegir entre ellos. La disyuntiva reside en legitimar a la partidocracia: cualquiera que sea el resultado en las urnas ratifica y justifica el sistema político actual, porque el abstencionismo no ha sido suficiente para expresar el rechazo del electorado; luego entonces, la única opción posible sería el voto nulo, porque en México no existe la opción del voto en blanco.
Sí!... el desencanto surge cuando el discurso mediático difunde un país irreal, cuando se distorsiona la realidad… y se promete un porvenir irrealizable…
domingo, febrero 22, 2009
Síndrome marginal
En algún lugar de la marginación, donde escasean las bondades de las políticas públicas, la insalubridad transmutó en un misterioso padecimiento y la incertidumbre es un síntoma de la pobreza…
Los Santorales es una zona suburbana de alta marginación al poniente de la ciudad de Mexicali, en el estado fronterizo de Baja California. Y en ese entorno persisten rezagos en servicios públicos y condiciones sanitarias, se han registrado trece fallecimientos en los últimos cinco meses y hasta el momento las autoridades sanitarias no han identificado el origen del extraño padecimiento.
En los trece casos se brindó atención médica hospitalaria, todos presentaron los mismos síntomas (fiebre, manchas rojas en la piel, vómito, mareos, dolor de cabeza y resfriado) pero ninguno de ellos respondió al tratamiento, y de acuerdo con las autoridades sanitarias, todos fallecieron por causas diferentes.
La alarma cunde por el número de casos, porque el padecimiento cobró la vida de niños y jóvenes, por la parsimoniosa respuesta de las instituciones del sector salud y porque las autoridades sanitarias decidieron actuar hasta que se registró el octavo fallecimiento.
Dicen los que saben que una epidemia surge cuando se detecta la similitud de síntomas y circunstancias en tres casos; que muchas veces es preciso mantener la calma para no provocar un pánico generalizado; pero que muchas veces, el silencio institucional encubre negligencia, desinterés, impericia.
Ya sea por la cantidad y la frecuencia, o por la ubicación del foco infeccioso, el desempeño de los responsables de la salud pública es deplorable y despierta suspicacias.
Esta situación no es provocada por la histeria colectiva ni es una epidemia de miedo que pueda aliviarse con placebos. Es la evidencia, contundente y lacerante, del olvido gubernamental, de la insensibilidad institucional hacia los sectores marginales.
La sombra de un estado fallido surge cuando el gobierno es superado por los poderes fácticos (mediocracia, crimen organizado, etc.), pero esa sombra adquiere consistencia cuando el estado es insuficiente, o incapaz, para proveer a sus habitantes los servicios sociales básicos (salud, educación, seguridad) a los que está obligado 1.
El padecimiento que aqueja al país es la secuela de los placebos gubernamentales derivados de la demagogia, de un virulento declive en la sensibilidad social, del distanciamiento inexorable entre los que tienen todo y los que nada tienen.
La salud y la educación públicas yacen el fondo del cajón de los olvidos institucionales porque el Estado de Bienestar se ha transfigurado en una mega-gerencia de negocios internacionales; el bienestar social es una quimera que sólo reluce en los discursos de proselitismo, es una vana ilusión mediática en la propaganda gubernamental, porque allá en el lumpen donde pululan los virus de la demagogia… la insalubridad transmutó en un misterioso padecimiento y la incertidumbre es un síntoma de la pobreza…
1. Estado de Bienestar (welfare state) se da cuando el Estado se obliga a asegurar a todos derechos y servicios básicos como la salud, la educación, los servicios sociales, la jubilación, la protección del empleo. Para ello desarrolla ministerios, leyes, presupuestos e instituciones. Luis Ugalde. “Globalización, estado de bienestar y neoliberalismo”
Los Santorales es una zona suburbana de alta marginación al poniente de la ciudad de Mexicali, en el estado fronterizo de Baja California. Y en ese entorno persisten rezagos en servicios públicos y condiciones sanitarias, se han registrado trece fallecimientos en los últimos cinco meses y hasta el momento las autoridades sanitarias no han identificado el origen del extraño padecimiento.
En los trece casos se brindó atención médica hospitalaria, todos presentaron los mismos síntomas (fiebre, manchas rojas en la piel, vómito, mareos, dolor de cabeza y resfriado) pero ninguno de ellos respondió al tratamiento, y de acuerdo con las autoridades sanitarias, todos fallecieron por causas diferentes.
La alarma cunde por el número de casos, porque el padecimiento cobró la vida de niños y jóvenes, por la parsimoniosa respuesta de las instituciones del sector salud y porque las autoridades sanitarias decidieron actuar hasta que se registró el octavo fallecimiento.
Dicen los que saben que una epidemia surge cuando se detecta la similitud de síntomas y circunstancias en tres casos; que muchas veces es preciso mantener la calma para no provocar un pánico generalizado; pero que muchas veces, el silencio institucional encubre negligencia, desinterés, impericia.
Ya sea por la cantidad y la frecuencia, o por la ubicación del foco infeccioso, el desempeño de los responsables de la salud pública es deplorable y despierta suspicacias.
Esta situación no es provocada por la histeria colectiva ni es una epidemia de miedo que pueda aliviarse con placebos. Es la evidencia, contundente y lacerante, del olvido gubernamental, de la insensibilidad institucional hacia los sectores marginales.
La sombra de un estado fallido surge cuando el gobierno es superado por los poderes fácticos (mediocracia, crimen organizado, etc.), pero esa sombra adquiere consistencia cuando el estado es insuficiente, o incapaz, para proveer a sus habitantes los servicios sociales básicos (salud, educación, seguridad) a los que está obligado 1.
El padecimiento que aqueja al país es la secuela de los placebos gubernamentales derivados de la demagogia, de un virulento declive en la sensibilidad social, del distanciamiento inexorable entre los que tienen todo y los que nada tienen.
La salud y la educación públicas yacen el fondo del cajón de los olvidos institucionales porque el Estado de Bienestar se ha transfigurado en una mega-gerencia de negocios internacionales; el bienestar social es una quimera que sólo reluce en los discursos de proselitismo, es una vana ilusión mediática en la propaganda gubernamental, porque allá en el lumpen donde pululan los virus de la demagogia… la insalubridad transmutó en un misterioso padecimiento y la incertidumbre es un síntoma de la pobreza…
1. Estado de Bienestar (welfare state) se da cuando el Estado se obliga a asegurar a todos derechos y servicios básicos como la salud, la educación, los servicios sociales, la jubilación, la protección del empleo. Para ello desarrolla ministerios, leyes, presupuestos e instituciones. Luis Ugalde. “Globalización, estado de bienestar y neoliberalismo”
domingo, febrero 15, 2009
El imperio de la conciencia
“A veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si se
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.”
Mario Benedetti
En algún lugar de la ausencia, entre el siempre y el jamás, muy cerca del país donde habita el olvido, el aire es un compendio de suspiros y el tiempo una secuencia infinita de insomnios; allá, la multitud es un conglomerado de seres asilados y la faz de la Tierra se fragmenta en un sinfín de islas individuales; es por eso que ahora, el mundo es un archipiélago inconmensurable…
Dicen los que saben, que los habitantes de la era digital están más comunicados que nunca, que la información fluye eludiendo las distancias y abatiendo el tiempo, que este mundo es una aldea regida por la tecnología, y que por eso, el ser humano se refugia en una burbuja virtual, desde donde ve pasar los días de su vida.
La soledad es uno de los efectos colaterales de las tecnologías de la información; pero además, es un padecimiento social estigmatizado, el sinónimo del fracaso y del rechazo, la contradicción del estereotipo vigente. Y en la aldea globalizada donde todo, absolutamente todo, equivale a un precio en el mercado, la soledad es la antípoda del amor y la felicidad. La crueldad de la sociedad de consumo se concentra el Día de San Valentín y excluye a todos aquellos que son no aptos para realizar los rituales del amor y la amistad.
El 14 de Febrero los sentimientos se materializan, la objetivización de los afectos culmina, invariablemente, con un gasto; la cuantía de la erogación determina la dimensión del amor. Y ese día, todos los habitantes de la aldea global sucumben al embrujo de los convencionalismos comerciales masivamente aceptados y socialmente impuestos. Todo lo que el mundo necesita es amor, y ese día, esa necesidad infla millones de globos rojos que pululan en todas las esquinas.
Porque el amor, es ahora, un indicador económico. La tercera encuesta internacional “Can’t buy me love” (No me puedes comprar amor) indica que los mexicanos son los compradores más generosos del mundo cuando de amor se trata.
De acuerdo con un estudio realizado en el portal Parship, vencer la soledad y encontrar pareja implica una inversión económica y un dramático cambio de actitud: el 21% de los solteros mexicanos destina entre 10 y 20 mil pesos al año a la incesante búsqueda del amor, como tratamientos de belleza, salidas para conocer gente, ropa y accesorios, comida e inscripciones a sitios en la Red especializados en citas.
Porque la conversión matemática del cariño y el amor en cifras pecuniarias es una de las manifestaciones de una sociedad materializada, los bemoles actuales del amor coinciden con los dictados del consumismo y la ética del lucro.
Pero la evidencia más contundente del poder del amor como uno de los motores de la economía global es la suspensión del bloqueo sobre Gaza: por primera vez en casi tres años, Gaza exportará a Europa flores para San Valentín, lo que dará un pequeño respiro a los comerciantes de una franja ahogada por un bloqueo inhumano y duramente castigada por la ofensiva militar de Israel. El permiso para exportar este año se debe a los esfuerzos del Gobierno holandés, que envía materiales y financia la producción horticultora. Lamentablemente, el bloqueo no cedió por motivos humanitarios, sino por la inversión extranjera que estaba comprometida.
Sí!... El amor es un negocio, y además, una de tantas actividades asimiladas por el hiper espacio. El sociólogo José Luis Trueba Lara, revisa la historia de las prácticas amatorias desde la antigüedad hasta nuestros días; en su obra “Ensayo en pequeños capítulos” afirma que antes se creía que el amor duraría toda la vida, pero que ahora el amor es fugaz, desechable y carente de compromiso; que lo que fue el arte del amor, es ahora, el arte del truene. Trueba considera que el amor ha perdido terreno ante las nuevas tecnologías y que el mundo ha cambiado la perspectiva porque el amor y el erotismo han sucumbido en la vorágine de la cibernética y del consumo.
Hoy por hoy, los sitios más visitados en la Red son los portales de encuentro y redes sociales. Las citas por internet son una modalidad en expansión de las relaciones humanas, y es también, la evidencia de que la soledad es un padecimiento generalizado.
Yo?... prefiero la versión de los poetas: en esta aldea materializada y deshumanizante, ellos ostentan la única autoridad moral para suministrar el antídoto para la soledad: Benedetti la define como “nuestra propiedad más privada”, Gustavo Adolfo Bécquer la ubica en el “imperio de la conciencia”, Luis Cernuda la confronta y concluye: “cómo llenarte, soledad, sino contigo misma?”, y Jaime Sabines la personaliza y describe a los amorosos como “los insaciables, los que siempre –que bueno- han de estar solos”.
Sea como fuere, es preciso aceptar la soledad como la condición primigenia de los seres humanos, renunciar a considerarla un episodio traumático y convertirla en un lapso de reflexión; si caminamos por los solitarios senderos de la conciencia, tarde o temprano encontraremos nuestra propia identidad. Y allá, en la más privada de nuestras propiedades, ventilar los temores y curar las angustias.
La soledad no es un castigo, y es algo muy diferente al aislamiento deliberado: la lejanía del entorno circundante por la conectividad es la conducta que predomina en la aldea global. Pero es una quimera, porque la interconexión no desvanece la soledad, al contrario: refuerza la burbuja donde habita cada cibernauta, y “así, diseminados pero juntos, cercanos pero ajenos, solos codo con codo, cada uno en su burbuja, insolidarios, envejecen mezquinos como islotes”1… porque el mundo globalizado es un archipiélago inconmensurable…
1 Fragmento del poema “Las soledades de Babel” de Mario Benedetti
tan solo
si imagino
mejor dicho si se
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.”
Mario Benedetti
En algún lugar de la ausencia, entre el siempre y el jamás, muy cerca del país donde habita el olvido, el aire es un compendio de suspiros y el tiempo una secuencia infinita de insomnios; allá, la multitud es un conglomerado de seres asilados y la faz de la Tierra se fragmenta en un sinfín de islas individuales; es por eso que ahora, el mundo es un archipiélago inconmensurable…
Dicen los que saben, que los habitantes de la era digital están más comunicados que nunca, que la información fluye eludiendo las distancias y abatiendo el tiempo, que este mundo es una aldea regida por la tecnología, y que por eso, el ser humano se refugia en una burbuja virtual, desde donde ve pasar los días de su vida.
La soledad es uno de los efectos colaterales de las tecnologías de la información; pero además, es un padecimiento social estigmatizado, el sinónimo del fracaso y del rechazo, la contradicción del estereotipo vigente. Y en la aldea globalizada donde todo, absolutamente todo, equivale a un precio en el mercado, la soledad es la antípoda del amor y la felicidad. La crueldad de la sociedad de consumo se concentra el Día de San Valentín y excluye a todos aquellos que son no aptos para realizar los rituales del amor y la amistad.
El 14 de Febrero los sentimientos se materializan, la objetivización de los afectos culmina, invariablemente, con un gasto; la cuantía de la erogación determina la dimensión del amor. Y ese día, todos los habitantes de la aldea global sucumben al embrujo de los convencionalismos comerciales masivamente aceptados y socialmente impuestos. Todo lo que el mundo necesita es amor, y ese día, esa necesidad infla millones de globos rojos que pululan en todas las esquinas.
Porque el amor, es ahora, un indicador económico. La tercera encuesta internacional “Can’t buy me love” (No me puedes comprar amor) indica que los mexicanos son los compradores más generosos del mundo cuando de amor se trata.
De acuerdo con un estudio realizado en el portal Parship, vencer la soledad y encontrar pareja implica una inversión económica y un dramático cambio de actitud: el 21% de los solteros mexicanos destina entre 10 y 20 mil pesos al año a la incesante búsqueda del amor, como tratamientos de belleza, salidas para conocer gente, ropa y accesorios, comida e inscripciones a sitios en la Red especializados en citas.
Porque la conversión matemática del cariño y el amor en cifras pecuniarias es una de las manifestaciones de una sociedad materializada, los bemoles actuales del amor coinciden con los dictados del consumismo y la ética del lucro.
Pero la evidencia más contundente del poder del amor como uno de los motores de la economía global es la suspensión del bloqueo sobre Gaza: por primera vez en casi tres años, Gaza exportará a Europa flores para San Valentín, lo que dará un pequeño respiro a los comerciantes de una franja ahogada por un bloqueo inhumano y duramente castigada por la ofensiva militar de Israel. El permiso para exportar este año se debe a los esfuerzos del Gobierno holandés, que envía materiales y financia la producción horticultora. Lamentablemente, el bloqueo no cedió por motivos humanitarios, sino por la inversión extranjera que estaba comprometida.
Sí!... El amor es un negocio, y además, una de tantas actividades asimiladas por el hiper espacio. El sociólogo José Luis Trueba Lara, revisa la historia de las prácticas amatorias desde la antigüedad hasta nuestros días; en su obra “Ensayo en pequeños capítulos” afirma que antes se creía que el amor duraría toda la vida, pero que ahora el amor es fugaz, desechable y carente de compromiso; que lo que fue el arte del amor, es ahora, el arte del truene. Trueba considera que el amor ha perdido terreno ante las nuevas tecnologías y que el mundo ha cambiado la perspectiva porque el amor y el erotismo han sucumbido en la vorágine de la cibernética y del consumo.
Hoy por hoy, los sitios más visitados en la Red son los portales de encuentro y redes sociales. Las citas por internet son una modalidad en expansión de las relaciones humanas, y es también, la evidencia de que la soledad es un padecimiento generalizado.
Yo?... prefiero la versión de los poetas: en esta aldea materializada y deshumanizante, ellos ostentan la única autoridad moral para suministrar el antídoto para la soledad: Benedetti la define como “nuestra propiedad más privada”, Gustavo Adolfo Bécquer la ubica en el “imperio de la conciencia”, Luis Cernuda la confronta y concluye: “cómo llenarte, soledad, sino contigo misma?”, y Jaime Sabines la personaliza y describe a los amorosos como “los insaciables, los que siempre –que bueno- han de estar solos”.
Sea como fuere, es preciso aceptar la soledad como la condición primigenia de los seres humanos, renunciar a considerarla un episodio traumático y convertirla en un lapso de reflexión; si caminamos por los solitarios senderos de la conciencia, tarde o temprano encontraremos nuestra propia identidad. Y allá, en la más privada de nuestras propiedades, ventilar los temores y curar las angustias.
La soledad no es un castigo, y es algo muy diferente al aislamiento deliberado: la lejanía del entorno circundante por la conectividad es la conducta que predomina en la aldea global. Pero es una quimera, porque la interconexión no desvanece la soledad, al contrario: refuerza la burbuja donde habita cada cibernauta, y “así, diseminados pero juntos, cercanos pero ajenos, solos codo con codo, cada uno en su burbuja, insolidarios, envejecen mezquinos como islotes”1… porque el mundo globalizado es un archipiélago inconmensurable…
1 Fragmento del poema “Las soledades de Babel” de Mario Benedetti
domingo, febrero 08, 2009
La comedia electoral
En algún lugar del espectáculo, en un escenario excéntrico, donde la clase política es una elite del protagonismo, la cuarta pared es una barrera etérea, pero impenetrable, que restringe las voces del auditorio; por eso, en la comedia nacional jamás se escucha el eco distante de la ciudadanía…
El proceso electoral 2009 inició con un espectacular desacuerdo entre las televisoras y el Instituto Federal Electoral debido a la interrupción de la programación deportiva del fin de semana para insertar un bloque de mensajes de los partidos políticos.
Este incidente se produjo por las ambigüedades y los vacíos en la reforma electoral, lo que provocó una serie de interpretaciones apresuradas y un forcejeo entre las autoridades electorales y el duopolio televisivo; el episodio culminó con modificaciones improvisadas a la Ley Federal de Radio y Televisión.
El electorado? … No!... El electorado no intervino en ninguna de las decisiones que surgieron en este conflicto de intereses. No se analizaron los niveles de audiencia durante los seis minutos de la interrupción, tampoco se han hecho sondeos de opinión, no se convocó ningún referendo ni se ha propuesto ninguna consulta ciudadana respecto a los horarios de transmisión de los mensajes de los partidos políticos.
La ciudadanía fue considerada como una multitud de telespectadores, y en toda la extensión de la palabra, porque fueron testigos lejanos y expectantes pasivos del primer episodio de la comedia electoral.
La propaganda política en los medios de comunicación masiva se sustenta en un precepto peyorativo, creado en el nazismo, según el cual, el auditorio masivo no tiene memoria selectiva y es manipulable, porque no es capaz de reflexionar cuando se le somete sistemáticamente a mensajes simples, cortos y repetitivos.
En todo el territorio nacional, en vivo y a todo color, en diferentes horarios, en todas las frecuencias y hasta el hartazgo, se transmitieron las insuficiencias en el criterio del legislativo al reformar la ley electoral y se exhibió sin tapujos el perfil mediático de la política: la dependencia imperiosa de los partidos políticos respecto a los medios de comunicación masiva durante el proselitismo.
Y así, el marketing político y el vacío de autoridad para hacer cumplir las leyes serán las directrices del proceso electoral del 2009, que se pronostica como una campaña insufrible de mensajes masivos dirigidos a un electorado cada más desencantado que reprueba la actuación de la clase política.
Así lo demuestra la Primera Encuesta Nacional sobre la Discordia y la Concordia realizada por Zimat Consultores, que indica que los mexicanos reprueban la actuación de la clase política en diez pautas clave. La conducta más reprobable fue la incongruencia entre el decir y el hacer de los políticos, lo que refleja la desconfianza y el recelo del electorado hacia una clase política intolerante, insuficiente, excluyente, distante, incapaz, opaca y ruin. En orden decreciente, las calificaciones fueron:
Tolerancia a diferentes formas de pensar 5.4
Aprobación de leyes que buscan el beneficio común 5.3
Disposición al diálogo y a la negociación 5.2
Rectitud en el comportamiento público y privado 4.9
Respeto a las leyes y las instituciones 4.9
Representación de los intereses de la sociedad 4.7
Capacidad para llegar a acuerdos 4.7
Transparencia y rendición de cuentas 4.6
Cercanía con la ciudadanía para escuchar sus necesidades 4.4
Congruencia con los dicen y lo que hacen 4.2.
Lo único claro en este conflicto de intereses, es la lejanía del electorado respecto a los medios y a la clase política. La voz de los electores no se escuchó en ningún programa de radio o televisión; tampoco se solicitó la participación ciudadana en el congreso, ni en el Instituto Federal Electoral. La decisión de modificar la Ley de Radio y Televisión, como otras tantas reformas y modificaciones a las leyes, se han realizado sin considerar la opinión pública o las necesidades de la ciudadanía.
Para derribar la cuarta pared de este escenario excéntrico y excluyente, será imprescindible el coro plural y diverso de la ciudadanía, elevar la voz de los electorales y hacerla llegar hasta esa élite del cinismo protagónico, porque el predominio del abstencionismo y la apatía han sido los argumentos de esta comedia nacional, en la que jamás se escucha el eco distante de la ciudadanía…
El proceso electoral 2009 inició con un espectacular desacuerdo entre las televisoras y el Instituto Federal Electoral debido a la interrupción de la programación deportiva del fin de semana para insertar un bloque de mensajes de los partidos políticos.
Este incidente se produjo por las ambigüedades y los vacíos en la reforma electoral, lo que provocó una serie de interpretaciones apresuradas y un forcejeo entre las autoridades electorales y el duopolio televisivo; el episodio culminó con modificaciones improvisadas a la Ley Federal de Radio y Televisión.
El electorado? … No!... El electorado no intervino en ninguna de las decisiones que surgieron en este conflicto de intereses. No se analizaron los niveles de audiencia durante los seis minutos de la interrupción, tampoco se han hecho sondeos de opinión, no se convocó ningún referendo ni se ha propuesto ninguna consulta ciudadana respecto a los horarios de transmisión de los mensajes de los partidos políticos.
La ciudadanía fue considerada como una multitud de telespectadores, y en toda la extensión de la palabra, porque fueron testigos lejanos y expectantes pasivos del primer episodio de la comedia electoral.
La propaganda política en los medios de comunicación masiva se sustenta en un precepto peyorativo, creado en el nazismo, según el cual, el auditorio masivo no tiene memoria selectiva y es manipulable, porque no es capaz de reflexionar cuando se le somete sistemáticamente a mensajes simples, cortos y repetitivos.
En todo el territorio nacional, en vivo y a todo color, en diferentes horarios, en todas las frecuencias y hasta el hartazgo, se transmitieron las insuficiencias en el criterio del legislativo al reformar la ley electoral y se exhibió sin tapujos el perfil mediático de la política: la dependencia imperiosa de los partidos políticos respecto a los medios de comunicación masiva durante el proselitismo.
Y así, el marketing político y el vacío de autoridad para hacer cumplir las leyes serán las directrices del proceso electoral del 2009, que se pronostica como una campaña insufrible de mensajes masivos dirigidos a un electorado cada más desencantado que reprueba la actuación de la clase política.
Así lo demuestra la Primera Encuesta Nacional sobre la Discordia y la Concordia realizada por Zimat Consultores, que indica que los mexicanos reprueban la actuación de la clase política en diez pautas clave. La conducta más reprobable fue la incongruencia entre el decir y el hacer de los políticos, lo que refleja la desconfianza y el recelo del electorado hacia una clase política intolerante, insuficiente, excluyente, distante, incapaz, opaca y ruin. En orden decreciente, las calificaciones fueron:
Tolerancia a diferentes formas de pensar 5.4
Aprobación de leyes que buscan el beneficio común 5.3
Disposición al diálogo y a la negociación 5.2
Rectitud en el comportamiento público y privado 4.9
Respeto a las leyes y las instituciones 4.9
Representación de los intereses de la sociedad 4.7
Capacidad para llegar a acuerdos 4.7
Transparencia y rendición de cuentas 4.6
Cercanía con la ciudadanía para escuchar sus necesidades 4.4
Congruencia con los dicen y lo que hacen 4.2.
Lo único claro en este conflicto de intereses, es la lejanía del electorado respecto a los medios y a la clase política. La voz de los electores no se escuchó en ningún programa de radio o televisión; tampoco se solicitó la participación ciudadana en el congreso, ni en el Instituto Federal Electoral. La decisión de modificar la Ley de Radio y Televisión, como otras tantas reformas y modificaciones a las leyes, se han realizado sin considerar la opinión pública o las necesidades de la ciudadanía.
Para derribar la cuarta pared de este escenario excéntrico y excluyente, será imprescindible el coro plural y diverso de la ciudadanía, elevar la voz de los electorales y hacerla llegar hasta esa élite del cinismo protagónico, porque el predominio del abstencionismo y la apatía han sido los argumentos de esta comedia nacional, en la que jamás se escucha el eco distante de la ciudadanía…
domingo, febrero 01, 2009
El curioso caso de Baja California
"La democracia no es una creencia ni algo trascendente,
sino un método de diálogo enormemente imperfecto;
es el reino de la controversia, del diálogo, del pacto”.
Juán Luis Cebrián
En algún lugar incandescente, en la fragua de la obstinación, se forjan los engranes de un reloj que materializará las ficciones; gracias a un mecanismo excéntrico, será posible avanzar en un sentido contrario al porvenir, eludiendo las semejanzas y enfatizando las discrepancias…
El cuento “El curioso caso de Benjamin Button” escrito por Francis Scott Fitzgerald, se publicó en la revista Collier el 21 de mayo de 1922; en aquel entonces, como ahora, la ficción convertía verosímil lo imposible: el transcurso de una vida en sentido opuesto al curso de la existencia biológica.
Pero en un acontecimiento insólito las ficciones se materializan en el mundo real; la relación excéntrica con el mundo y los retrocesos respecto al porvenir, que configuran el imperecedero mundo narrativo de Scott Fitzgerald, abandonaron el entorno literario para instalarse en Baja California. Hoy por hoy, en el bastión del panismo rampante, el tiempo transcurre hacia el pasado y se avanza en forma retrógrada.
El sentido inverso a las manecillas del reloj es una metáfora para describir la imposición de criterios dogmáticos en las políticas públicas en Baja California. La incursión de intereses sectarios en las decisiones que afectan a todos los ciudadanos obstaculiza todas las vías de la tolerancia y anula todos los avances hacia el acuerdo social porque implica un aberrante retroceso en la historia del pensamiento.
El curioso caso de Baja California es un relato que transcurre de adelante hacia atrás, en dirección opuesta a la tolerancia, y que a la letra, dice así:
Capítulo 1. El ombudsman de Baja California, Francisco Javier Sánchez Corona, acudió ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para pedir la anulación de una reforma a la Constitución local, impulsada por el PAN, PRI y el Panal, mediante la cual estableció que la vida, en esa parte del país, está protegida desde el momento de la concepción. Esta acción de inconstitucionalidad se promovió contra la reforma que cancela la posibilidad de despenalizar el aborto en el estado
La impugnación indica que con esta reforma, en Baja California se equipara “concepción” con “fecundación”, lo que se traduce en la prohibición de la fecundación in vitro, del uso de anticonceptivos (en particular el dispositivo intrauterino) y la investigación de embriones no implantados, entre otros.
El 25 de enero del 2009 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) admitió la impugnación que promovió la Procuraduría de Derechos Humanos de Baja California contra las reformas a la constitución de la entidad que prohíben despenalizar el aborto.
Capítulo 2. El 22 de enero del 2009 se presentó a la Legislatura de Baja California la iniciativa de reforma a la constitución local que establece a la familia como la base de la sociedad y proteger la unión hombre y mujer como la única que satisface los fines del matrimonio como institución social.
Esta reforma propone que en Baja California, cualquier hipótesis que pretenda socavar la figura jurídica del matrimonio, o que vaya contra la naturaleza humana serán inadmisibles.
Capítulo 3. El 26 de diciembre del 2008 se publicó en el Diario Oficial la reforma al Artículo Séptimo de la constitución del estado de Baja California que reconoce el derecho a la vida y la protege hasta su muerte natural y no inducida, quedando derogada la posibilidad del aborto como lo contemplaba el Código Penal y eliminando las causales para practicarlos en caso de violación, malformación del producto o cuando peligre la vida de la mujer.
Capítulo 4. Paulina del Carmen Ramírez Jacinto, de 13 años de edad fue violada en Mexicali por dos hombres en julio de 1999. Autoridades judiciales y de salud en Baja California impidieron que abortara anteponiendo sus creencias religiosas a las obligaciones legales de sus cargos.
En mayo del 2000 se desató un clima de hostilidad: la iglesia católica se opuso al bautizo de Isaac, el hijo de Paulina, argumentando que la madrina fue excomulgada; y al autor de la recomendación de la Procuraduría de Derechos Humanos y Protección Ciudadana (PDHPC) al gobierno estatal, Federico García Estrada, se le negó el derecho a integrar la terna de la que resultaría el sucesor del titular de la institución, nombrado por el Congreso.
Cinco años después del incidente, ningún funcionario estatal ha sido sancionado por violentar los derechos humanos de la menor a quien obligaron a la maternidad y sólo uno de los dos violadores se encuentra en prisión.
Epílogo. La amenaza de credos intolerantes se extiende perniciosamente. La Defensoría de los Derechos Humanos de Michoacán, denunció el despido de 56 trabajadores de una filial de Arcelor-Mittal, que supuestamente se negaron a participar en una marcha de un grupo sindical por ser Testigos de Jehová.
La moraleja del cuento es que ninguna ley podrá contravenir el principio esencial que equipara a todos los seres humanos, que ninguna reforma debería atentar contra las garantías individuales. La tolerancia debería ser un feliz desenlace de un cuento fantástico que inicia con el obsequio divino del libre albedrío y culmina con la conquista social de la libertad de conciencia y el derecho a decidir.
No obstante, el relato de la democracia podría desintegrarse en un credo intolerante y esfumarse como una ficción inverosímil. En estas circunstancias, la pluralidad es un imperativo: el Legislativo debe reflejar la diversidad de visiones y perspectivas de los mexicanos.
Para avanzar hacia el progreso y materializar el sueño de un mundo mejor, el sufragio efectivo es el único argumento válido para fragmentar los criterios obtusos, la participación ciudadana en las políticas públicas es el conjuro para revertir los estragos de ese mecanismo excéntrico, fraguado en la intolerancia, que nos conduce a la discordia, en sentido contrario al porvenir, eludiendo las semejanzas y enfatizando las discrepancias…
sino un método de diálogo enormemente imperfecto;
es el reino de la controversia, del diálogo, del pacto”.
Juán Luis Cebrián
En algún lugar incandescente, en la fragua de la obstinación, se forjan los engranes de un reloj que materializará las ficciones; gracias a un mecanismo excéntrico, será posible avanzar en un sentido contrario al porvenir, eludiendo las semejanzas y enfatizando las discrepancias…
El cuento “El curioso caso de Benjamin Button” escrito por Francis Scott Fitzgerald, se publicó en la revista Collier el 21 de mayo de 1922; en aquel entonces, como ahora, la ficción convertía verosímil lo imposible: el transcurso de una vida en sentido opuesto al curso de la existencia biológica.
Pero en un acontecimiento insólito las ficciones se materializan en el mundo real; la relación excéntrica con el mundo y los retrocesos respecto al porvenir, que configuran el imperecedero mundo narrativo de Scott Fitzgerald, abandonaron el entorno literario para instalarse en Baja California. Hoy por hoy, en el bastión del panismo rampante, el tiempo transcurre hacia el pasado y se avanza en forma retrógrada.
El sentido inverso a las manecillas del reloj es una metáfora para describir la imposición de criterios dogmáticos en las políticas públicas en Baja California. La incursión de intereses sectarios en las decisiones que afectan a todos los ciudadanos obstaculiza todas las vías de la tolerancia y anula todos los avances hacia el acuerdo social porque implica un aberrante retroceso en la historia del pensamiento.
El curioso caso de Baja California es un relato que transcurre de adelante hacia atrás, en dirección opuesta a la tolerancia, y que a la letra, dice así:
Capítulo 1. El ombudsman de Baja California, Francisco Javier Sánchez Corona, acudió ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para pedir la anulación de una reforma a la Constitución local, impulsada por el PAN, PRI y el Panal, mediante la cual estableció que la vida, en esa parte del país, está protegida desde el momento de la concepción. Esta acción de inconstitucionalidad se promovió contra la reforma que cancela la posibilidad de despenalizar el aborto en el estado
La impugnación indica que con esta reforma, en Baja California se equipara “concepción” con “fecundación”, lo que se traduce en la prohibición de la fecundación in vitro, del uso de anticonceptivos (en particular el dispositivo intrauterino) y la investigación de embriones no implantados, entre otros.
El 25 de enero del 2009 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) admitió la impugnación que promovió la Procuraduría de Derechos Humanos de Baja California contra las reformas a la constitución de la entidad que prohíben despenalizar el aborto.
Capítulo 2. El 22 de enero del 2009 se presentó a la Legislatura de Baja California la iniciativa de reforma a la constitución local que establece a la familia como la base de la sociedad y proteger la unión hombre y mujer como la única que satisface los fines del matrimonio como institución social.
Esta reforma propone que en Baja California, cualquier hipótesis que pretenda socavar la figura jurídica del matrimonio, o que vaya contra la naturaleza humana serán inadmisibles.
Capítulo 3. El 26 de diciembre del 2008 se publicó en el Diario Oficial la reforma al Artículo Séptimo de la constitución del estado de Baja California que reconoce el derecho a la vida y la protege hasta su muerte natural y no inducida, quedando derogada la posibilidad del aborto como lo contemplaba el Código Penal y eliminando las causales para practicarlos en caso de violación, malformación del producto o cuando peligre la vida de la mujer.
Capítulo 4. Paulina del Carmen Ramírez Jacinto, de 13 años de edad fue violada en Mexicali por dos hombres en julio de 1999. Autoridades judiciales y de salud en Baja California impidieron que abortara anteponiendo sus creencias religiosas a las obligaciones legales de sus cargos.
En mayo del 2000 se desató un clima de hostilidad: la iglesia católica se opuso al bautizo de Isaac, el hijo de Paulina, argumentando que la madrina fue excomulgada; y al autor de la recomendación de la Procuraduría de Derechos Humanos y Protección Ciudadana (PDHPC) al gobierno estatal, Federico García Estrada, se le negó el derecho a integrar la terna de la que resultaría el sucesor del titular de la institución, nombrado por el Congreso.
Cinco años después del incidente, ningún funcionario estatal ha sido sancionado por violentar los derechos humanos de la menor a quien obligaron a la maternidad y sólo uno de los dos violadores se encuentra en prisión.
Epílogo. La amenaza de credos intolerantes se extiende perniciosamente. La Defensoría de los Derechos Humanos de Michoacán, denunció el despido de 56 trabajadores de una filial de Arcelor-Mittal, que supuestamente se negaron a participar en una marcha de un grupo sindical por ser Testigos de Jehová.
La moraleja del cuento es que ninguna ley podrá contravenir el principio esencial que equipara a todos los seres humanos, que ninguna reforma debería atentar contra las garantías individuales. La tolerancia debería ser un feliz desenlace de un cuento fantástico que inicia con el obsequio divino del libre albedrío y culmina con la conquista social de la libertad de conciencia y el derecho a decidir.
No obstante, el relato de la democracia podría desintegrarse en un credo intolerante y esfumarse como una ficción inverosímil. En estas circunstancias, la pluralidad es un imperativo: el Legislativo debe reflejar la diversidad de visiones y perspectivas de los mexicanos.
Para avanzar hacia el progreso y materializar el sueño de un mundo mejor, el sufragio efectivo es el único argumento válido para fragmentar los criterios obtusos, la participación ciudadana en las políticas públicas es el conjuro para revertir los estragos de ese mecanismo excéntrico, fraguado en la intolerancia, que nos conduce a la discordia, en sentido contrario al porvenir, eludiendo las semejanzas y enfatizando las discrepancias…
domingo, enero 25, 2009
La ingeniería del poder
En algún lugar del corredor industrial, en una enorme galera se han concentrado todos los artificios, los mecanismos y los ingenios; en jornadas extenuantes, la dínamo de la política funciona a todo vapor fabricando un armatoste que delimitará el perímetro del poder y un artefacto para condensar el volumen inconmensurable de la soberanía…
Todas las medidas y los patrones suelen ser evanescentes. Vgrs: un metro es la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre - línea imaginaria- que pasa por París; la métrica del castellano se basa en la intensidad y en el número de las sílabas. Es por eso que los límites de la cordura son difusos y los márgenes del poder son veleidosos.
El margen del poder en un régimen presidencialista obedece a la configuración del congreso. El juego de límites entre los poderes es un mecanismo de reciente adquisición en la democracia mexicana, porque durante el Priato todos los poderes estuvieron sometidos por el presidencialismo institucionalizado y el partido gobernante tenía la mayoría absoluta en las cámaras.
Hoy por hoy, el poder ejecutivo se encuentra fragmentado en bastiones estatales y en el Congreso ninguna de las tres fuerzas políticas ha alcanzado la mayoría, ni absoluta ni relativa, que le confiera las atribuciones inherentes a una hegemonía.
La configuración de las cámaras determina el rango de acción del ejecutivo. Ahí reside la trascendencia del proceso electoral en ciernes que culminará el 5 de julio con la renovación de la Cámara de Diputados, federal y estatales.
Sin embargo, el tema político es una fuente inagotable de decepciones. Las encuestas, como todas las medidas que se han inventado, reflejan circunstancias abstractas: las percepciones del electorado y su opinión respecto al desempeño de la clase política. La ciudadanía está afrontando una crisis agravada por el desconsuelo, por eso, solicitar una opinión respecto al próximo proceso electoral ofende a los electores, y les duele más que una mentada de madre en invierno.
Así se aprecia en el promedio de los resultados obtenidos en las encuestas realizadas por Consulta Mitosfky, Periódico Reforma, GEA-ISA y Periódico El Universal: el 32% de las intenciones de voto favorecerían a un candidato independiente y un contundente 30% se abstuvo; estos porcentajes desalientan posibles triunfalismos tempraneros y expresan el rechazo ciudadano hacia las tres fuerzas políticas en México.
La crisis actual y el desencanto exhiben los vicios del proselitismo; la imagen de México como estado fallido rumbo a la ingobernabilidad desplazó los pronósticos; la opinión pública deambula en el terreno inhóspito de las certezas y las promesas incumplidas, porque las campañas del 2006 se tradujeron en la pérdida de confianza: el 85% considera que ha empeorado la situación económica y el 75% descalificó la práctica política.
Y así, surge la paradoja electoral cuando la influencia política y el desencanto social se delimitan con líneas imaginarias, y las bendiciones contantes y sonantes del poder dependen de percepciones evanescentes, esquivas y volubles.
Durante el proceso electoral en ciernes, México será el territorio de las incongruencias: ubicado entre las líneas imaginarias de las percepciones, abarcando los trópicos de la demagogia y el conservadurismo, asolado por las inclemencias del cinismo proselitista. Y los mexicanos deberán transitar de la realidad cotidiana hacia el entorno de los modelos y medidas, convirtiendo y cuantificando la importancia relativa de su opinión, su voluntad y su mandato. Sólo así, como partes alícuotas de un mecanismo gigantesco, concatenando los engranes de la ingeniería ciudadana será posible desarticular ese vulgar armatoste político que pretende… condensar el volumen inconmensurable de la soberanía…
Todas las medidas y los patrones suelen ser evanescentes. Vgrs: un metro es la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre - línea imaginaria- que pasa por París; la métrica del castellano se basa en la intensidad y en el número de las sílabas. Es por eso que los límites de la cordura son difusos y los márgenes del poder son veleidosos.
El margen del poder en un régimen presidencialista obedece a la configuración del congreso. El juego de límites entre los poderes es un mecanismo de reciente adquisición en la democracia mexicana, porque durante el Priato todos los poderes estuvieron sometidos por el presidencialismo institucionalizado y el partido gobernante tenía la mayoría absoluta en las cámaras.
Hoy por hoy, el poder ejecutivo se encuentra fragmentado en bastiones estatales y en el Congreso ninguna de las tres fuerzas políticas ha alcanzado la mayoría, ni absoluta ni relativa, que le confiera las atribuciones inherentes a una hegemonía.
La configuración de las cámaras determina el rango de acción del ejecutivo. Ahí reside la trascendencia del proceso electoral en ciernes que culminará el 5 de julio con la renovación de la Cámara de Diputados, federal y estatales.
Sin embargo, el tema político es una fuente inagotable de decepciones. Las encuestas, como todas las medidas que se han inventado, reflejan circunstancias abstractas: las percepciones del electorado y su opinión respecto al desempeño de la clase política. La ciudadanía está afrontando una crisis agravada por el desconsuelo, por eso, solicitar una opinión respecto al próximo proceso electoral ofende a los electores, y les duele más que una mentada de madre en invierno.
Así se aprecia en el promedio de los resultados obtenidos en las encuestas realizadas por Consulta Mitosfky, Periódico Reforma, GEA-ISA y Periódico El Universal: el 32% de las intenciones de voto favorecerían a un candidato independiente y un contundente 30% se abstuvo; estos porcentajes desalientan posibles triunfalismos tempraneros y expresan el rechazo ciudadano hacia las tres fuerzas políticas en México.
La crisis actual y el desencanto exhiben los vicios del proselitismo; la imagen de México como estado fallido rumbo a la ingobernabilidad desplazó los pronósticos; la opinión pública deambula en el terreno inhóspito de las certezas y las promesas incumplidas, porque las campañas del 2006 se tradujeron en la pérdida de confianza: el 85% considera que ha empeorado la situación económica y el 75% descalificó la práctica política.
Y así, surge la paradoja electoral cuando la influencia política y el desencanto social se delimitan con líneas imaginarias, y las bendiciones contantes y sonantes del poder dependen de percepciones evanescentes, esquivas y volubles.
Durante el proceso electoral en ciernes, México será el territorio de las incongruencias: ubicado entre las líneas imaginarias de las percepciones, abarcando los trópicos de la demagogia y el conservadurismo, asolado por las inclemencias del cinismo proselitista. Y los mexicanos deberán transitar de la realidad cotidiana hacia el entorno de los modelos y medidas, convirtiendo y cuantificando la importancia relativa de su opinión, su voluntad y su mandato. Sólo así, como partes alícuotas de un mecanismo gigantesco, concatenando los engranes de la ingeniería ciudadana será posible desarticular ese vulgar armatoste político que pretende… condensar el volumen inconmensurable de la soberanía…
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Encuestas,
Laura M. López Murillo
domingo, enero 18, 2009
Ámbitos
En algún lugar de la conciencia, en las profundidades donde se arraigan los credos, existe un umbral, tenue pero contundente, que restringe la incursión de los dogmas fuera de los límites donde radican las convicciones; por eso, cuando las cuestiones etéreas trascienden el umbral de la conciencia, se rompe aquel principio legendario que aconseja no manipular lo intangible…
En todo discurso se articulan mecanismos de control porque las élites ejercen el poder través de la persuasión; el poder del discurso se manifiesta en la manufactura del consenso. Las élites que tienen acceso al discurso público, que deriva en el control social, suelen ser grupos que han sido legitimados. Pero el discurso de las élites sólo se genera en un contexto escrupulosamente determinado.
Es por eso, que todos los mensajes deben analizarse atendiendo al entorno en el que surgen y al grupo al que se dirigen. Las tendencias perniciosas y las incoherencias sociales se producen cuando un discurso traspasa su contexto para invadir otras esferas; cuando eso sucede, el discurso pierde su capacidad de persuasión y aparecen las imposiciones que polarizan la opinión, o bien, se protagonizan necedades absurdas que desencadenan el rechazo y el escarnio generalizados.
Vgrs: el discurso oficial del calderonismo sólo es válido en el contexto nacional donde se difunde la eficacia del gobierno en el combate al crimen organizado; vanos y ridículos serán los intentos por extender la validez de esta visión al contexto internacional, porque allá Washington, México es percibido como un estado fallido y como un lugar tan peligroso como Pakistán (1).
Bajo esta lógica debe interpretarse la reciente participación de Felipe Calderón en el VI Encuentro Mundial de las Familias realizado en la Ciudad de México, que fue una desafortunada exhibición de la trasgresión de los ámbitos del discurso y del traslape de los contextos -público y privado- en los que se desenvuelve el ciudadano mexicano que desempeña el mandato constitucional de presidente de la república.
En el ámbito privado, como ciudadano, Felipe Calderón tiene el pleno derecho de profesar la religión católica, pero en el ámbito público, la investidura presidencial lo obliga a respetar y hacer respetar las leyes de un estado laico, y a garantizar la imparcialidad y la autonomía de las instituciones.
En el ámbito religioso, los jerarcas católicos pueden pregonar que el divorcio es la causa de todos los males, están en todo su derecho de satanizar la homosexualidad y compadecer a las familias que no coincidan con el modelo tradicional. Pero una visión obtusa de la realidad no debe abandonar el territorio de los dogmas religiosos para infiltrarse en el ámbito de las políticas públicas.
Por fortuna, en el ámbito académico, en el Colegio de México se realizó el Seminario “Familias en el siglo XXI: realidades diversas y políticas públicas”, donde investigadores y catedráticos, representantes de la sociedad civil, de organismos públicos e internacionales reflexionaron en un contexto plural, tolerante y respetuoso en torno a la situación y transformaciones de las familias en México, y llegaron a la conclusión de que el Estado debe garantizar políticas públicas acordes con las necesidades y la realidad social.
Y en el ámbito jurídico, el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Genaro Góngora Pimentel, precisó que el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos compromete a México a garantizar a todos los ciudadanos la igualdad en el goce de las garantías previstas en el marco legal; y añadió, que este pacto prevé el reconocimiento de las diversas formas que adopte una familia.
Lo preocupante surge en el ámbito religioso por la intención expresa de la jerarquía católica de incrementar su participación en la vida pública nacional. Esta intención ya se ha concretado en las manifestaciones de católicos radicales que militan en grupos ligados a la jerarquía eclesiástica. A diferencia de los cristeros que confrontaron al Estado laico, las estrategias de las actuales huestes religiosas son la movilización, el cabildeo y el reclutamiento de jóvenes en colegios privados.
En febrero de 2008, los entonces funcionarios del IFE constataron irregularidades durante la celebración la asamblea estatal de la Unión Nacional Sinarquista como parte del proceso para obtener el registro como partido político nacional (2).
Salvador Frausto Crotte afirma que la derecha radical ha emprendido una “cruzada para combatir legislaciones y políticas públicas de corte progresista. Están en contra del aborto, de las uniones gay, de la eutanasia, del divorcio exprés, de que las mujeres usen anticonceptivos, del condón, de la píldora del día siguiente. Están a favor de la educación religiosa en escuelas públicas. A finales de 2007 lograron que en los congresos de Sonora y de Baja California se aprobaran leyes antiaborto, y están cabildeando para que en Morelos, Veracruz y Guanajuato prosperen iniciativas similares” (3).
En estas circunstancias, la invasión del discurso religioso en el ámbito nacional, no sólo genera inconsistencias en las políticas públicas, sino que puede resucitar enconos ancestrales que ya desgarraron el tejido social. La polarización por motivos religiosos conduce a fundamentalismos y fanatismos, que en nada contribuyen a la concordia y a la paz social, porque… cuando las cuestiones etéreas trascienden el umbral de la conciencia, se rompe aquel principio legendario que aconseja no manipular lo intangible…
(1)”Hay percepción negativa en EU. Enrique Krauze”. Nota publicada el sábado 10 de enero de 2009 en El Universal.
(2) “Constató IFE anomalías en asambleas de Unión Nacional Sinarquista”. Nota publicada el miércoles 27 de febrero del 2008 en El Financiero.
(3)”Nueva derecha radical asume rol más público”. Nota de Salvador Frausto Crotte publicada el lunes 12 de enero de 2009 en El Universal.
En todo discurso se articulan mecanismos de control porque las élites ejercen el poder través de la persuasión; el poder del discurso se manifiesta en la manufactura del consenso. Las élites que tienen acceso al discurso público, que deriva en el control social, suelen ser grupos que han sido legitimados. Pero el discurso de las élites sólo se genera en un contexto escrupulosamente determinado.
Es por eso, que todos los mensajes deben analizarse atendiendo al entorno en el que surgen y al grupo al que se dirigen. Las tendencias perniciosas y las incoherencias sociales se producen cuando un discurso traspasa su contexto para invadir otras esferas; cuando eso sucede, el discurso pierde su capacidad de persuasión y aparecen las imposiciones que polarizan la opinión, o bien, se protagonizan necedades absurdas que desencadenan el rechazo y el escarnio generalizados.
Vgrs: el discurso oficial del calderonismo sólo es válido en el contexto nacional donde se difunde la eficacia del gobierno en el combate al crimen organizado; vanos y ridículos serán los intentos por extender la validez de esta visión al contexto internacional, porque allá Washington, México es percibido como un estado fallido y como un lugar tan peligroso como Pakistán (1).
Bajo esta lógica debe interpretarse la reciente participación de Felipe Calderón en el VI Encuentro Mundial de las Familias realizado en la Ciudad de México, que fue una desafortunada exhibición de la trasgresión de los ámbitos del discurso y del traslape de los contextos -público y privado- en los que se desenvuelve el ciudadano mexicano que desempeña el mandato constitucional de presidente de la república.
En el ámbito privado, como ciudadano, Felipe Calderón tiene el pleno derecho de profesar la religión católica, pero en el ámbito público, la investidura presidencial lo obliga a respetar y hacer respetar las leyes de un estado laico, y a garantizar la imparcialidad y la autonomía de las instituciones.
En el ámbito religioso, los jerarcas católicos pueden pregonar que el divorcio es la causa de todos los males, están en todo su derecho de satanizar la homosexualidad y compadecer a las familias que no coincidan con el modelo tradicional. Pero una visión obtusa de la realidad no debe abandonar el territorio de los dogmas religiosos para infiltrarse en el ámbito de las políticas públicas.
Por fortuna, en el ámbito académico, en el Colegio de México se realizó el Seminario “Familias en el siglo XXI: realidades diversas y políticas públicas”, donde investigadores y catedráticos, representantes de la sociedad civil, de organismos públicos e internacionales reflexionaron en un contexto plural, tolerante y respetuoso en torno a la situación y transformaciones de las familias en México, y llegaron a la conclusión de que el Estado debe garantizar políticas públicas acordes con las necesidades y la realidad social.
Y en el ámbito jurídico, el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Genaro Góngora Pimentel, precisó que el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos compromete a México a garantizar a todos los ciudadanos la igualdad en el goce de las garantías previstas en el marco legal; y añadió, que este pacto prevé el reconocimiento de las diversas formas que adopte una familia.
Lo preocupante surge en el ámbito religioso por la intención expresa de la jerarquía católica de incrementar su participación en la vida pública nacional. Esta intención ya se ha concretado en las manifestaciones de católicos radicales que militan en grupos ligados a la jerarquía eclesiástica. A diferencia de los cristeros que confrontaron al Estado laico, las estrategias de las actuales huestes religiosas son la movilización, el cabildeo y el reclutamiento de jóvenes en colegios privados.
En febrero de 2008, los entonces funcionarios del IFE constataron irregularidades durante la celebración la asamblea estatal de la Unión Nacional Sinarquista como parte del proceso para obtener el registro como partido político nacional (2).
Salvador Frausto Crotte afirma que la derecha radical ha emprendido una “cruzada para combatir legislaciones y políticas públicas de corte progresista. Están en contra del aborto, de las uniones gay, de la eutanasia, del divorcio exprés, de que las mujeres usen anticonceptivos, del condón, de la píldora del día siguiente. Están a favor de la educación religiosa en escuelas públicas. A finales de 2007 lograron que en los congresos de Sonora y de Baja California se aprobaran leyes antiaborto, y están cabildeando para que en Morelos, Veracruz y Guanajuato prosperen iniciativas similares” (3).
En estas circunstancias, la invasión del discurso religioso en el ámbito nacional, no sólo genera inconsistencias en las políticas públicas, sino que puede resucitar enconos ancestrales que ya desgarraron el tejido social. La polarización por motivos religiosos conduce a fundamentalismos y fanatismos, que en nada contribuyen a la concordia y a la paz social, porque… cuando las cuestiones etéreas trascienden el umbral de la conciencia, se rompe aquel principio legendario que aconseja no manipular lo intangible…
(1)”Hay percepción negativa en EU. Enrique Krauze”. Nota publicada el sábado 10 de enero de 2009 en El Universal.
(2) “Constató IFE anomalías en asambleas de Unión Nacional Sinarquista”. Nota publicada el miércoles 27 de febrero del 2008 en El Financiero.
(3)”Nueva derecha radical asume rol más público”. Nota de Salvador Frausto Crotte publicada el lunes 12 de enero de 2009 en El Universal.
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