En algún lugar patriotero, por debajo de los niveles éticos, en un prístino laboratorio se distorsiona el pasado y se escribe el argumento apócrifo de la versión oficial; pero la naturaleza es sabia y la luz de la verdad es incontenible, y justamente ahí, donde se distorsiona el pasado, la realidad se fragmenta en mil y un imágenes de la memoria y se refracta en las lágrimas de los deudos sin resignación…
Dicen por ahí, que la noche del 2 de Octubre de 1968 en Tlatelolco no se olvida, que tampoco se han olvidado el 10 de Junio de 1971, ni todos los días ni las noches de la guerra sucia, y que el recuento de los daños se elabora religiosamente cada octubre desde hace cuarenta años.
El único sobreviviente de aquellos brutales episodios represivos es Luis Echeverría Álvarez, el ex presidente con ochenta años y la responsabilidad histórica, jurídica y moral a cuestas por la masacre de 1968 y por la cacería furtiva de estudiantes y disidentes. Todos los involucrados en aquella guerra sucia fallecieron antes de afrontar las consecuencias de sus actos u omisiones. Por eso, el resentimiento de una generación entera se concentra hoy en la figura del tirano que sobrevive y que se burla de la ley y de la historia.
Por eso, el 26 de marzo del 2009 se incorporará al almanaque nacional, porque ese día se concluyó un capítulo más en la larga y sinuosa Historia de las Infamias y la Ignominia en México: el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Penal ratificó el amparo y exoneró al ex presidente Luis Echeverría del delito de genocidio; con ello se extinguen las acciones judiciales en su contra y el tirano, que se encontraba en un cómodo arresto domiciliario, recuperó su libertad.
Y por enésima vez, México es el campo de batalla donde se enfrentan las dos versiones de la historia: la oficial y la real. Este capítulo en la Historia de la Ignominia Nacional es la evidencia de la tensión que aún existe entre las antípodas históricas: el abogado Juan Velázquez declara que su cliente, Luis Echeverría, no es responsable de la masacre del 2 de Octubre; y Marcelino Perelló, testigo presencial de los hechos, egresado de la UNAM y ex integrante del legendario Comité Nacional de Huelga afirmó que, en efecto, (y cito textualmente su gloriosa afirmación) “Luis Echeverría no es un delincuente, porque es un hijo de la chingada”.
El esclarecimiento de los acontecimientos de 1968 y la subsecuente guerra sucia se vislumbró como una posibilidad de la alternancia en el poder (en sexenio de Vicente Fox) con la creación de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), encargada de resolver el conflicto entre las dos versiones de la misma historia; sin embargo, los gobiernos del cambio asimilaron las lecciones del Priato y las emularon. Ahora, no existe diferencia alguna entre aquellos regímenes y los actuales.
Durante cinco años se revisaron exhaustivamente las 59 mil fojas del expediente para concluir que no se encontró ni una sola evidencia que confirme la responsabilidad del ex presidente. El nefasto desenlace del proceso judicial emprendido contra Luis Echeverría por una fiscalía que ya desapareció (Femospp), confirma el talante pernicioso de la versión oficial de la historia nacional, escrita por la elite en el poder a su conveniencia.
La tergiversación del pasado es una de las especialidades de la clase gobernante mexicana, esa elite experta en fabricar mitos y héroes, en encubrir crímenes y delincuentes. Pero la otra historia, la verdad histórica es ineludible. La crónica de la realidad, (experimentada y/o atestiguada) cohesiona a los pueblos por la atracción de las memorias compartidas y les confiere conciencia social. El discurso histórico construye las identidades nacionales y el discurso oficial divulga consignas idiotizantes.
Durante la época del Desarrollo Estabilizador del Priato, y en el sexenio de Luis Echeverría, el escritor Jorge Ibargüengoitia desmitificaba el discurso histórico oficial y ridiculizaba la solemnidad de la Revolución Institucionalizada, con vocación crítica se acercó “a la realidad con el auxilio solitario de la inteligencia, en combate abierto con las verdades recibidas.”1
En aquel entonces, Ibargüengoitia enfatizó que el objetivo de su crítica era “la inagotable estupidez del patriotismo, tanto más imbécil cuando se ejerce desde el poder y la degradación irremediable de la geografía humana” 2.
Debido a un misterioso mimetismo denigrante, la clase política actual es una copia fiel y exacta de sus antecesores; por eso, el objetivo de la crítica de Ibargüengoitia sigue vigente, y bien puede aplicarse a la cínica declaración del abogado Juan Velásquez, quien dijo que el amparo "no significa que no haya habido responsables; sí los hubo, pero Luis Echeverría no lo fue; que sí hubo genocidio en 1968, pero que Echeverría es inocente.”
Y así, con los tintes de la aberración y la impunidad se escribe la historia institucional, ese compendio de imprecisiones y desbarajustes que pretende explicar el devenir de la mexicanidad. Pero es imperativo superar ese madrazo a la memoria colectiva, y ejercitar la racionalidad para delimitar los ámbitos de la historia oficial y de la realidad social.
Aunque los Tribunales exoneren a un tirano y criminal, esta historia de represión aún no tiene desenlace. Amnistía Internacional deploró la exoneración de Luis Echeverría del delito de genocidio y consideró que con ese gesto el Estado mexicano evidencia su incapacidad para llevar ante la justicia cientos de desapariciones, asesinatos y casos de tortura cometidos durante la guerra sucia. En un comunicado, la subdirectora para las Américas de Amnistía Internacional, Kerrie Howard, dijo que "los graves abusos a los derechos humanos cometidos en el pasado reciente en México, continúan ensombreciendo su presente".
Flagelos como éste desmoronan la confianza en las instituciones y alejan la posibilidad de reconstruirla porque se agudiza la polarización entre quienes escriben la historia y quienes la viven o la padecen; estos exabruptos de la justicia impiden el advenimiento del perdón y la reconciliación social, indispensables para cerrar ese capítulo del pasado y escribir los esbozos del futuro.
Cientos de testigos, víctimas y deudos de la guerra sucia configuran las líneas de una crónica social sin epílogo; pero la naturaleza es sabia y la luz de la verdad es incontenible, y justamente ahí, donde se distorsiona el pasado, la realidad se fragmenta en mil y un imágenes grabadas en la memoria y se refracta en las lágrimas de los deudos sin resignación…
NOTAS:
1 Jesús Silva-Herzog Márquez. “El baile del sentido común”. Reforma. 28 de enero del 2008. www.reforma.com/editoriales/nacional/425/848775/
2 Virginia Bautista. “Jorge Ibargüengoitia, la cosquilla en la llaga”. Excélsior. 22 de enero del 2008. http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/comunidad/expresiones/jorge_ibarguengoitia,_la_cosquilla_en_la_llaga/108677
domingo, marzo 29, 2009
domingo, marzo 22, 2009
Keep on trucking
En algún lugar de la bitácora, entre las millas recorridas y las horas de descanso, deben registrarse todas las revisiones, las inclemencias del clima discriminatorio y las circunstancias adversas que obstaculizan el trayecto y alejan la libertad prometida en un tratado asimétrico…
El libre comercio es uno de los paradigmas de modelo neoliberal que pretende diluir las fronteras políticas; el mercado sin límites ni limitantes es la actividad primigenia en un sistema basado en el consumo y la extrapolación de la sociedad de mercado es un planeta configurado por regiones productivas.
En este tenor, el Tratado de Libre Comercio de América de Norte (TLCAN) fue firmado por los mandatarios de Canadá, Estados Unidos de Norteamérica y México en diciembre de 1992; después de varios debates y de una secuela de ajustes, el tratado entró en vigor el 1 de Enero de 1994.
El regateo entre los economistas en aquellas mesas de negociación produjo un tratado complicado y complejo, contrario a la realidad y ajeno a las condiciones económicas de los países firmantes. Pero además de las ambigüedades, en la implementación del tratado incidieron la incompetencia, la desinformación y la sumisión de los funcionarios responsables.
El tratado, en teoría, debería promover la competencia justa y leal para estimular el desarrollo económico proporcionando a cada uno de los países signatarios el mismo acceso a sus respectivos mercados. Sin embargo, la aplicación de los principios, las reglas y los procedimientos de este tratado tripartita ha sido parcial e irregular.
Un claro y lamentable ejemplo de la naturaleza inequitativa del tratado es el capitulo del autotransporte de carga. Los países firmantes asumieron derechos y obligaciones con el propósito de acoplar el autotransporte de carga a las exigencias de un creciente intercambio comercial.
Según el tratado, los camiones de carga de México y Estados Unidos deberían haber comenzado a cruzar de un país a otro a dejar sus cargamentos desde diciembre de 1995. Desde entonces, las instancias estadounidenses obstruyeron deliberadamente el acuerdo para impedir que las empresas o ciudadanos mexicanos realizaran inversiones y servicios de autotransporte transfronterizo.
La oposición de camioneros estadunidenses (Teamsters) retrasó por años la entrada en vigor de dicha previsión, al argumentar que los camiones mexicanos incumplían las normas de seguridad necesarias para circular en las carreteras estadunidenses.
Las exigencias y requerimientos alcanzaron niveles insufribles: los transportistas mexicanos debieron tramitar más permisos y cumplir con diversos registros, pagaron costos elevados por placas, seguros y multas, y al tercer año del tratado, las autoridades estadounidenses prohibieron la entrada a camiones mexicanos a los estados fronterizos de California, Arizona, Nuevo México y Texas.
Ante la violación sistemática, deliberadamente confabulada por autoridades estadounidenses y el sindicato Teamsters, los regímenes políticos reaccionaron con debilidad y la sumisión, con inútiles diatribas patrioteras y discursos vacíos pero inflamados.
Aquellas circunstancias llevaron al quebranto económico a muchos transportistas mexicanos, quienes carecieron de asesoría y financiamiento del gobierno mexicano; no recibieron apoyo de los consulados mexicanos en Norteamérica en los juicios que se entablaron en su contra en las cortes, ninguna instancia les brindó financiamiento para solventar multas estratosféricas y fueron víctimas de fraude por gestorías apócrifas e ilegales que les prometieron todos los permisos requeridos para seguir trabajando.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Secretaría de Economía (SE) fueron olímpicamente indiferentes y respondieron con un lacerante silencio ante la fragrante discriminación de las leyes norteamericanas que establecieron que los mexicanos son los únicos empresarios del mundo a quienes se les impide invertir en compañías de transporte o de carga en territorio estadounidense.
Durante catorce años, los empresarios y transportistas mexicanos nunca dejaron de preocuparse, se las ingeniaron para seguir trabajando (keep on trucking) en ese clima adverso y hostil, aunque muchas, muchas veces, la prosperidad se desvanecía en el trajín de la quinta rueda del troque.
Después de los estragos causados por las letras muertas del tratado, cuando muchos, muchísimos empresarios y emprendedores mexicanos han perdido el dinero, su equipo y la salud, por fin se hacen valer los compromisos adquiridos.
En una inusitada reacción, la Secretaría de Economía adoptó las represalias arancelarias establecidas en el tratado (TLCAN) a productos industriales y agrícolas como medida de presión para que los estadounidenses, como socios comerciales, cumplan con las condiciones pactadas. Además, alrededor de 4,500 empresas afiliadas a la Cámara Nacional del Auto Transporte (CANACAR) demandarán por daños y perjuicios al gobierno estadounidense por el incumplimiento del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) al impedir, desde hace catorce años, el libre tránsito de transportistas mexicanos y sus inversiones en ese país. La querella se promoverá bajo las reglas procesales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y según estimaciones, podría superar los 2 mil millones de dólares.
El desenlace es incierto. La oposición a la apertura del capítulo del autotransporte se concentra en los Teamsters, un sindicato norteamericano con características mafiosas y un rango de influencia que se extiende a instancias políticas. Una vez más, la solvencia de los transportistas mexicanos dependerá de instancias ubicadas muy lejos de la frontera, ajenas a esta actividad económica tan sacrificada y castigada.
Hoy por hoy, es imperativo que el gobierno mexicano resuelva todas las desigualdades con que opera el sector en Estados Unidos, se debe crear la infraestructura necesaria y adecuar el marco jurídico. Hace más de 15 días el Senado emitió un punto de acuerdo en el que solicitó al gobierno federal la instalación de una mesa, porque no hay condiciones para iniciar una apertura que beneficie a todas las partes.
La renegociación se pronostica extenuante y no se descarta que por debajo de los acuerdos y los compromisos se deslice una consigna subrepticia, como hace catorce años, cuando en el capítulo del libre tránsito se instauró un criterio furtivo y excluyente sustentado en gentilicios, cuando la inequidad y la discriminación erigieron la verdadera frontera comercial entre los firmantes de un pacto inerte. Porque hoy como entonces, al cruzar esa garita, se padecen las inclemencias del clima discriminatorio y debe superarse las adversidades que obstaculizan el trayecto para alcanzar la libertad prometida en un tratado asimétrico…
El libre comercio es uno de los paradigmas de modelo neoliberal que pretende diluir las fronteras políticas; el mercado sin límites ni limitantes es la actividad primigenia en un sistema basado en el consumo y la extrapolación de la sociedad de mercado es un planeta configurado por regiones productivas.
En este tenor, el Tratado de Libre Comercio de América de Norte (TLCAN) fue firmado por los mandatarios de Canadá, Estados Unidos de Norteamérica y México en diciembre de 1992; después de varios debates y de una secuela de ajustes, el tratado entró en vigor el 1 de Enero de 1994.
El regateo entre los economistas en aquellas mesas de negociación produjo un tratado complicado y complejo, contrario a la realidad y ajeno a las condiciones económicas de los países firmantes. Pero además de las ambigüedades, en la implementación del tratado incidieron la incompetencia, la desinformación y la sumisión de los funcionarios responsables.
El tratado, en teoría, debería promover la competencia justa y leal para estimular el desarrollo económico proporcionando a cada uno de los países signatarios el mismo acceso a sus respectivos mercados. Sin embargo, la aplicación de los principios, las reglas y los procedimientos de este tratado tripartita ha sido parcial e irregular.
Un claro y lamentable ejemplo de la naturaleza inequitativa del tratado es el capitulo del autotransporte de carga. Los países firmantes asumieron derechos y obligaciones con el propósito de acoplar el autotransporte de carga a las exigencias de un creciente intercambio comercial.
Según el tratado, los camiones de carga de México y Estados Unidos deberían haber comenzado a cruzar de un país a otro a dejar sus cargamentos desde diciembre de 1995. Desde entonces, las instancias estadounidenses obstruyeron deliberadamente el acuerdo para impedir que las empresas o ciudadanos mexicanos realizaran inversiones y servicios de autotransporte transfronterizo.
La oposición de camioneros estadunidenses (Teamsters) retrasó por años la entrada en vigor de dicha previsión, al argumentar que los camiones mexicanos incumplían las normas de seguridad necesarias para circular en las carreteras estadunidenses.
Las exigencias y requerimientos alcanzaron niveles insufribles: los transportistas mexicanos debieron tramitar más permisos y cumplir con diversos registros, pagaron costos elevados por placas, seguros y multas, y al tercer año del tratado, las autoridades estadounidenses prohibieron la entrada a camiones mexicanos a los estados fronterizos de California, Arizona, Nuevo México y Texas.
Ante la violación sistemática, deliberadamente confabulada por autoridades estadounidenses y el sindicato Teamsters, los regímenes políticos reaccionaron con debilidad y la sumisión, con inútiles diatribas patrioteras y discursos vacíos pero inflamados.
Aquellas circunstancias llevaron al quebranto económico a muchos transportistas mexicanos, quienes carecieron de asesoría y financiamiento del gobierno mexicano; no recibieron apoyo de los consulados mexicanos en Norteamérica en los juicios que se entablaron en su contra en las cortes, ninguna instancia les brindó financiamiento para solventar multas estratosféricas y fueron víctimas de fraude por gestorías apócrifas e ilegales que les prometieron todos los permisos requeridos para seguir trabajando.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Secretaría de Economía (SE) fueron olímpicamente indiferentes y respondieron con un lacerante silencio ante la fragrante discriminación de las leyes norteamericanas que establecieron que los mexicanos son los únicos empresarios del mundo a quienes se les impide invertir en compañías de transporte o de carga en territorio estadounidense.
Durante catorce años, los empresarios y transportistas mexicanos nunca dejaron de preocuparse, se las ingeniaron para seguir trabajando (keep on trucking) en ese clima adverso y hostil, aunque muchas, muchas veces, la prosperidad se desvanecía en el trajín de la quinta rueda del troque.
Después de los estragos causados por las letras muertas del tratado, cuando muchos, muchísimos empresarios y emprendedores mexicanos han perdido el dinero, su equipo y la salud, por fin se hacen valer los compromisos adquiridos.
En una inusitada reacción, la Secretaría de Economía adoptó las represalias arancelarias establecidas en el tratado (TLCAN) a productos industriales y agrícolas como medida de presión para que los estadounidenses, como socios comerciales, cumplan con las condiciones pactadas. Además, alrededor de 4,500 empresas afiliadas a la Cámara Nacional del Auto Transporte (CANACAR) demandarán por daños y perjuicios al gobierno estadounidense por el incumplimiento del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) al impedir, desde hace catorce años, el libre tránsito de transportistas mexicanos y sus inversiones en ese país. La querella se promoverá bajo las reglas procesales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y según estimaciones, podría superar los 2 mil millones de dólares.
El desenlace es incierto. La oposición a la apertura del capítulo del autotransporte se concentra en los Teamsters, un sindicato norteamericano con características mafiosas y un rango de influencia que se extiende a instancias políticas. Una vez más, la solvencia de los transportistas mexicanos dependerá de instancias ubicadas muy lejos de la frontera, ajenas a esta actividad económica tan sacrificada y castigada.
Hoy por hoy, es imperativo que el gobierno mexicano resuelva todas las desigualdades con que opera el sector en Estados Unidos, se debe crear la infraestructura necesaria y adecuar el marco jurídico. Hace más de 15 días el Senado emitió un punto de acuerdo en el que solicitó al gobierno federal la instalación de una mesa, porque no hay condiciones para iniciar una apertura que beneficie a todas las partes.
La renegociación se pronostica extenuante y no se descarta que por debajo de los acuerdos y los compromisos se deslice una consigna subrepticia, como hace catorce años, cuando en el capítulo del libre tránsito se instauró un criterio furtivo y excluyente sustentado en gentilicios, cuando la inequidad y la discriminación erigieron la verdadera frontera comercial entre los firmantes de un pacto inerte. Porque hoy como entonces, al cruzar esa garita, se padecen las inclemencias del clima discriminatorio y debe superarse las adversidades que obstaculizan el trayecto para alcanzar la libertad prometida en un tratado asimétrico…
domingo, marzo 15, 2009
Los trazos del nuevo mundo
En algún lugar del mapamundi, entre los meridianos y las líneas imaginarias, en la geometría planetaria se trazaron las fronteras políticas que alguna vez resguardaron el principio de autodeterminación de los pueblos…
Después de las grandes tragedias, o cuando se extinguen por la fuerza las causas de un conflicto bélico, se emprende la afanosa tarea de cuantificar los daños, proporcionar socorro e iniciar la reconstrucción. Es entonces cuando se determinan los límites geográficos de las hegemonías.
Vgrs: Después de la II Guerra Mundial, en la fundación de la Liga de la Naciones, se planteó la igualdad de derechos y la autodeterminación de los pueblos como un principio general de derecho internacional; la autodeterminación fue codificada por primera vez en la Carta de las Naciones Unidas en 1945. El último ajuste del orden mundial se realizó cuando cayó el Muro de Berlín y el bloque socialista.
Hoy por hoy, la crisis global adquiere la devastadora condición de un cataclismo o de una guerra, y el mundo se reconfigura obedeciendo los trazos del flujo del dinero. Los ocho gobiernos más ricos del mundo acordaron los detalles para la creación de una nueva arquitectura financiera internacional; la prioridad es la renovación del sistema de regulación de los mercados y su vigilancia.
Pero en esta recomposición mundial, existe una variante, una cláusula escrita al calce con letras muy pequeñitas: la prerrogativa de las naciones poderosas para socorrer a las democracias incipientes y a las economías emergentes, cuando se vulneren las condiciones de estabilidad y bienestar necesarias para las relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones.
Bajo este criterio deben entenderse: la Iniciativa Mérida y la calificación extranjera de México como un estado fallido, las exigencias en el discurso de Monsieur Sarkozy y la reciente inclusión de Joaquín Guzmán en la élite de los multimillonarios de la revista Forbes.
Ahora como siempre, los trazos de la geografía del poder se escriben anteponiendo signos monetarios y el devenir de muchos pueblos sigue el flujo de los capitales. México se encuentra en un aguerra sin cuartel contra el narcotráfico, y lo preocupante es la posibilidad de reunir los requisitos que justifiquen una incursión de socorro, un proyecto financiero de apoyo y la postrera reconstrucción de un estado fallido.
La señal de alerta se enciende en una sociedad polarizada, en una clase política confrontada, en un gobierno incierto y en un pueblo que se acerca temerariamente al hartazgo y a la desesperación. Porque la mexicanidad quedará inserta entre los meridianos y las líneas imaginarias de una geometría planetaria que traza nuevas fronteras políticas que vulneran el principio de autodeterminación de los pueblos…
Después de las grandes tragedias, o cuando se extinguen por la fuerza las causas de un conflicto bélico, se emprende la afanosa tarea de cuantificar los daños, proporcionar socorro e iniciar la reconstrucción. Es entonces cuando se determinan los límites geográficos de las hegemonías.
Vgrs: Después de la II Guerra Mundial, en la fundación de la Liga de la Naciones, se planteó la igualdad de derechos y la autodeterminación de los pueblos como un principio general de derecho internacional; la autodeterminación fue codificada por primera vez en la Carta de las Naciones Unidas en 1945. El último ajuste del orden mundial se realizó cuando cayó el Muro de Berlín y el bloque socialista.
Hoy por hoy, la crisis global adquiere la devastadora condición de un cataclismo o de una guerra, y el mundo se reconfigura obedeciendo los trazos del flujo del dinero. Los ocho gobiernos más ricos del mundo acordaron los detalles para la creación de una nueva arquitectura financiera internacional; la prioridad es la renovación del sistema de regulación de los mercados y su vigilancia.
Pero en esta recomposición mundial, existe una variante, una cláusula escrita al calce con letras muy pequeñitas: la prerrogativa de las naciones poderosas para socorrer a las democracias incipientes y a las economías emergentes, cuando se vulneren las condiciones de estabilidad y bienestar necesarias para las relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones.
Bajo este criterio deben entenderse: la Iniciativa Mérida y la calificación extranjera de México como un estado fallido, las exigencias en el discurso de Monsieur Sarkozy y la reciente inclusión de Joaquín Guzmán en la élite de los multimillonarios de la revista Forbes.
Ahora como siempre, los trazos de la geografía del poder se escriben anteponiendo signos monetarios y el devenir de muchos pueblos sigue el flujo de los capitales. México se encuentra en un aguerra sin cuartel contra el narcotráfico, y lo preocupante es la posibilidad de reunir los requisitos que justifiquen una incursión de socorro, un proyecto financiero de apoyo y la postrera reconstrucción de un estado fallido.
La señal de alerta se enciende en una sociedad polarizada, en una clase política confrontada, en un gobierno incierto y en un pueblo que se acerca temerariamente al hartazgo y a la desesperación. Porque la mexicanidad quedará inserta entre los meridianos y las líneas imaginarias de una geometría planetaria que traza nuevas fronteras políticas que vulneran el principio de autodeterminación de los pueblos…
domingo, marzo 08, 2009
Hoy como siempre y desde entonces
“La historia se repite. Ese es uno de los errores de la historia.”
Charles Darwin
En algún lugar de la biología, en los recovecos del genoma humano, se inician los trazos imperceptibles que configuran la postura de los seres civilizados, la actitud de los especímenes pensantes y la condición obtusa de los energúmenos…
En 1859 se agotó el tiraje inicial del libro “El origen de las especies por medio de la selección natural”, y a partir de ese momento, el campo del conocimiento se despojó de la aureola dogmática. En aquel entonces, Charles Darwin, como autor del epílogo de los grandes relatos, fue condenado por la Iglesia, la anglicana y la católica, y debido a la influencia del clero se le negó el título de caballero por su trabajo científico.
Hoy por hoy, la obra de Darwin fue el título más vendido en la XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería y, ahora como entonces, la humanidad se polariza en torno a la biología evolutiva y al creacionismo, porque 150 años no han sido suficientes para erradicar del genoma los fundamentalismos dogmáticos que persisten en la mentalidad humana.
Los grandes cataclismos meteorológicos y la última mutación anatómica sucedieron hace miles de años, y desde entonces, los cambios sobre la faz de la Tierra fueron de índole social: avances espectaculares, esplendores y debacles, descubrimientos y genocidios, la Revolución industrial, las Guerras Mundiales, la Revolución de Octubre y la Perestroika, la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín, etc. Las mutaciones recientes en la especie humana han sido modificaciones en el estilo de vida desencadenadas por procesos sociales e institucionalizadas por modelos económicos.
El caballero feudal del Medioevo se transformó en el burgués del mercantilismo, y éste en el empresario del capitalismo; los ciudadanos han sido esclavos, siervos, artesanos, obreros, mano y mente de obra; en esa secuencia, los individuos han adquirido destrezas y aptitudes para adaptarse al entorno y sobrevivir.
En siglo y medio, la industrialización, como resultado de la utilización ideológica de la ciencia y la tecnología, ha transformado las necesidades y las motivaciones de los individuos. La sociedad devino en una multitud de consumidores de productos seriales y homogeneizados, glorificados como indicadores del status y objetivos de la existencia.
El ciudadano del siglo XX se transformó en un espectador que absorbe los mensajes publicitarios que manipulan su actitud y sus pautas de conducta. La culminación del proceso se ubica en la irracionalidad de la sociedad de masas, donde la comodidad del bienestar y la felicidad organizada derivan en un comportamiento colectivo irreflexivo.
La condición efímera predomina en la modernidad, los productos son desechables y las relaciones fugaces, las modas son pasajeras y las tendencias vertiginosas. Por eso, el habitante de la posmodernidad se acostumbró a consumir lo que no necesita para sobrevivir en un entorno materializante sustentado en una economía virtual.
Pero todos los ciclos tienen auges y decadencias, y ahora, el paroxismo de la sociedad de mercado deviene en una crisis global y el imperativo social es la adaptación al nuevo entorno. El consumismo compulsivo se transformará en la racionalización de las compras, en el aprovechamiento concienzudo de los bienes y la maximización de los recursos.
La actual crisis global rompe el esquema de la sociedad de mercado y destroza el proyecto de vida de millones que deben subsistir en el desempleo. Ahora, la condición crítica del ambiente obliga a los seres humanos, una vez, a adaptarse para sobrevivir, actualizando la teoría legendaria de Darwin.
Las mutaciones darwinianas en la sociedad posmoderna se manifiestan en un medio ambiente de zozobra, en una psicosis expansiva, en la generalización de la angustia y la depresión. El organismo de los habitantes de la aldea global funciona con altos niveles de tensión, agobiado por el insomnio, manejando un exceso de irritabilidad, desinterés y cansancio.
Los ansiolíticos son los medicamentos más vendidos actualmente pero los especialistas opinan que el alivio para esta angustia galopante consiste en la adaptación a los cambios, en la capacidad para flexibilizar las pautas de conducta y relativizar los problemas.
En estas circunstancias, lo ideal sería que los valores intangibles recuperasen la importancia perdida, que el reconocimiento surgiese por las cualidades inherentes a los individuos, y que el honor ascendiese de nuevo al pódium de los triunfadores.
Sí!... Hoy como siempre, adaptarse es vivir. La teoría de Darwin se ha discutido durante 150 años, y desde entonces, se ha ratificado la tesis darwiniana de que la historia siempre se repite y, que no obstante, los humanos nunca escarmientan; la lucha contra los fundamentalismos será perpetua porque aún persisten los trazos genéticos que… configuran la postura de los seres civilizados, la actitud de los especímenes pensantes y la condición obtusa de los energúmenos…
Charles Darwin
En algún lugar de la biología, en los recovecos del genoma humano, se inician los trazos imperceptibles que configuran la postura de los seres civilizados, la actitud de los especímenes pensantes y la condición obtusa de los energúmenos…
En 1859 se agotó el tiraje inicial del libro “El origen de las especies por medio de la selección natural”, y a partir de ese momento, el campo del conocimiento se despojó de la aureola dogmática. En aquel entonces, Charles Darwin, como autor del epílogo de los grandes relatos, fue condenado por la Iglesia, la anglicana y la católica, y debido a la influencia del clero se le negó el título de caballero por su trabajo científico.
Hoy por hoy, la obra de Darwin fue el título más vendido en la XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería y, ahora como entonces, la humanidad se polariza en torno a la biología evolutiva y al creacionismo, porque 150 años no han sido suficientes para erradicar del genoma los fundamentalismos dogmáticos que persisten en la mentalidad humana.
Los grandes cataclismos meteorológicos y la última mutación anatómica sucedieron hace miles de años, y desde entonces, los cambios sobre la faz de la Tierra fueron de índole social: avances espectaculares, esplendores y debacles, descubrimientos y genocidios, la Revolución industrial, las Guerras Mundiales, la Revolución de Octubre y la Perestroika, la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín, etc. Las mutaciones recientes en la especie humana han sido modificaciones en el estilo de vida desencadenadas por procesos sociales e institucionalizadas por modelos económicos.
El caballero feudal del Medioevo se transformó en el burgués del mercantilismo, y éste en el empresario del capitalismo; los ciudadanos han sido esclavos, siervos, artesanos, obreros, mano y mente de obra; en esa secuencia, los individuos han adquirido destrezas y aptitudes para adaptarse al entorno y sobrevivir.
En siglo y medio, la industrialización, como resultado de la utilización ideológica de la ciencia y la tecnología, ha transformado las necesidades y las motivaciones de los individuos. La sociedad devino en una multitud de consumidores de productos seriales y homogeneizados, glorificados como indicadores del status y objetivos de la existencia.
El ciudadano del siglo XX se transformó en un espectador que absorbe los mensajes publicitarios que manipulan su actitud y sus pautas de conducta. La culminación del proceso se ubica en la irracionalidad de la sociedad de masas, donde la comodidad del bienestar y la felicidad organizada derivan en un comportamiento colectivo irreflexivo.
La condición efímera predomina en la modernidad, los productos son desechables y las relaciones fugaces, las modas son pasajeras y las tendencias vertiginosas. Por eso, el habitante de la posmodernidad se acostumbró a consumir lo que no necesita para sobrevivir en un entorno materializante sustentado en una economía virtual.
Pero todos los ciclos tienen auges y decadencias, y ahora, el paroxismo de la sociedad de mercado deviene en una crisis global y el imperativo social es la adaptación al nuevo entorno. El consumismo compulsivo se transformará en la racionalización de las compras, en el aprovechamiento concienzudo de los bienes y la maximización de los recursos.
La actual crisis global rompe el esquema de la sociedad de mercado y destroza el proyecto de vida de millones que deben subsistir en el desempleo. Ahora, la condición crítica del ambiente obliga a los seres humanos, una vez, a adaptarse para sobrevivir, actualizando la teoría legendaria de Darwin.
Las mutaciones darwinianas en la sociedad posmoderna se manifiestan en un medio ambiente de zozobra, en una psicosis expansiva, en la generalización de la angustia y la depresión. El organismo de los habitantes de la aldea global funciona con altos niveles de tensión, agobiado por el insomnio, manejando un exceso de irritabilidad, desinterés y cansancio.
Los ansiolíticos son los medicamentos más vendidos actualmente pero los especialistas opinan que el alivio para esta angustia galopante consiste en la adaptación a los cambios, en la capacidad para flexibilizar las pautas de conducta y relativizar los problemas.
En estas circunstancias, lo ideal sería que los valores intangibles recuperasen la importancia perdida, que el reconocimiento surgiese por las cualidades inherentes a los individuos, y que el honor ascendiese de nuevo al pódium de los triunfadores.
Sí!... Hoy como siempre, adaptarse es vivir. La teoría de Darwin se ha discutido durante 150 años, y desde entonces, se ha ratificado la tesis darwiniana de que la historia siempre se repite y, que no obstante, los humanos nunca escarmientan; la lucha contra los fundamentalismos será perpetua porque aún persisten los trazos genéticos que… configuran la postura de los seres civilizados, la actitud de los especímenes pensantes y la condición obtusa de los energúmenos…
domingo, marzo 01, 2009
Entre líneas
En algún lugar de la partidocracia, en el despacho del proselitismo y sobre el escritorio donde se confeccionan los discursos de campaña, existe un prontuario electoral válido para todos los candidatos: ahí se desglosan las promesas, se conjugan las ofensas en el pasado pluscuamperfecto y se indican los adjetivos aplicables para describir un porvenir irrealizable…
El proceso electoral 2009, que redefinirá la geografía del poder en México, inicia estigmatizado: la partidocracia se ha involucrado en un vulgar intercambio de insultos y el árbitro electoral carece de autoridad jurídica y moral para sancionar el proceso.
El estigma de la partidocracia se enfatiza por las asombrosas similitudes en las propuestas de los partidos políticos: salvo pequeñas variaciones, todos prometerán empleo, seguridad, educación, bienestar. Las promesas de campaña sólo se distinguirán por el tono de las arengas, porque también comparten el carácter difuso que las hace irrealizables. Y así, el proselitismo que viene, se escribirá con los tintes más agudos de la demagogia.
Otra similitud en las estrategias proselitistas de todos los partidos es la crisis global y galopante, como el contaminante que pulula entre las líneas del discurso. Por eso, la propaganda política desplegará los peores augurios y desencadenará amenazas inminentes para exacerbar el miedo ante un futuro incierto y sombrío. Incluso, Porfirio Muñoz Ledo ya pronostica una drástica ruptura del orden social en el 2010.
Sin embargo, frente a la parafernalia electorera y desmintiendo al discurso de la partidocracia, se erige una insufrible realidad: la desatención a sectores marginales, el rezago en la infraestructura educativa, la ineficiencia y deficiencia de las políticas públicas. Esos son los logros realmente alcanzados por la clase gobernante.
Pero la contundencia de esa realidad no figura entre las líneas del discurso partidista, porque yace en el lumpen de la indiferencia gubernamental, en los cinturones de miseria, en hospitales decrépitos, escuelas en ruinas, servicios deplorables, necesidades básicas insatisfechas.
Hoy por hoy, en la clase política se concentra el repudio social. Ningún partido alcanza el índice mínimo de confiabilidad pero el electorado deberá elegir entre ellos. La disyuntiva reside en legitimar a la partidocracia: cualquiera que sea el resultado en las urnas ratifica y justifica el sistema político actual, porque el abstencionismo no ha sido suficiente para expresar el rechazo del electorado; luego entonces, la única opción posible sería el voto nulo, porque en México no existe la opción del voto en blanco.
Sí!... el desencanto surge cuando el discurso mediático difunde un país irreal, cuando se distorsiona la realidad… y se promete un porvenir irrealizable…
El proceso electoral 2009, que redefinirá la geografía del poder en México, inicia estigmatizado: la partidocracia se ha involucrado en un vulgar intercambio de insultos y el árbitro electoral carece de autoridad jurídica y moral para sancionar el proceso.
El estigma de la partidocracia se enfatiza por las asombrosas similitudes en las propuestas de los partidos políticos: salvo pequeñas variaciones, todos prometerán empleo, seguridad, educación, bienestar. Las promesas de campaña sólo se distinguirán por el tono de las arengas, porque también comparten el carácter difuso que las hace irrealizables. Y así, el proselitismo que viene, se escribirá con los tintes más agudos de la demagogia.
Otra similitud en las estrategias proselitistas de todos los partidos es la crisis global y galopante, como el contaminante que pulula entre las líneas del discurso. Por eso, la propaganda política desplegará los peores augurios y desencadenará amenazas inminentes para exacerbar el miedo ante un futuro incierto y sombrío. Incluso, Porfirio Muñoz Ledo ya pronostica una drástica ruptura del orden social en el 2010.
Sin embargo, frente a la parafernalia electorera y desmintiendo al discurso de la partidocracia, se erige una insufrible realidad: la desatención a sectores marginales, el rezago en la infraestructura educativa, la ineficiencia y deficiencia de las políticas públicas. Esos son los logros realmente alcanzados por la clase gobernante.
Pero la contundencia de esa realidad no figura entre las líneas del discurso partidista, porque yace en el lumpen de la indiferencia gubernamental, en los cinturones de miseria, en hospitales decrépitos, escuelas en ruinas, servicios deplorables, necesidades básicas insatisfechas.
Hoy por hoy, en la clase política se concentra el repudio social. Ningún partido alcanza el índice mínimo de confiabilidad pero el electorado deberá elegir entre ellos. La disyuntiva reside en legitimar a la partidocracia: cualquiera que sea el resultado en las urnas ratifica y justifica el sistema político actual, porque el abstencionismo no ha sido suficiente para expresar el rechazo del electorado; luego entonces, la única opción posible sería el voto nulo, porque en México no existe la opción del voto en blanco.
Sí!... el desencanto surge cuando el discurso mediático difunde un país irreal, cuando se distorsiona la realidad… y se promete un porvenir irrealizable…
domingo, febrero 22, 2009
Síndrome marginal
En algún lugar de la marginación, donde escasean las bondades de las políticas públicas, la insalubridad transmutó en un misterioso padecimiento y la incertidumbre es un síntoma de la pobreza…
Los Santorales es una zona suburbana de alta marginación al poniente de la ciudad de Mexicali, en el estado fronterizo de Baja California. Y en ese entorno persisten rezagos en servicios públicos y condiciones sanitarias, se han registrado trece fallecimientos en los últimos cinco meses y hasta el momento las autoridades sanitarias no han identificado el origen del extraño padecimiento.
En los trece casos se brindó atención médica hospitalaria, todos presentaron los mismos síntomas (fiebre, manchas rojas en la piel, vómito, mareos, dolor de cabeza y resfriado) pero ninguno de ellos respondió al tratamiento, y de acuerdo con las autoridades sanitarias, todos fallecieron por causas diferentes.
La alarma cunde por el número de casos, porque el padecimiento cobró la vida de niños y jóvenes, por la parsimoniosa respuesta de las instituciones del sector salud y porque las autoridades sanitarias decidieron actuar hasta que se registró el octavo fallecimiento.
Dicen los que saben que una epidemia surge cuando se detecta la similitud de síntomas y circunstancias en tres casos; que muchas veces es preciso mantener la calma para no provocar un pánico generalizado; pero que muchas veces, el silencio institucional encubre negligencia, desinterés, impericia.
Ya sea por la cantidad y la frecuencia, o por la ubicación del foco infeccioso, el desempeño de los responsables de la salud pública es deplorable y despierta suspicacias.
Esta situación no es provocada por la histeria colectiva ni es una epidemia de miedo que pueda aliviarse con placebos. Es la evidencia, contundente y lacerante, del olvido gubernamental, de la insensibilidad institucional hacia los sectores marginales.
La sombra de un estado fallido surge cuando el gobierno es superado por los poderes fácticos (mediocracia, crimen organizado, etc.), pero esa sombra adquiere consistencia cuando el estado es insuficiente, o incapaz, para proveer a sus habitantes los servicios sociales básicos (salud, educación, seguridad) a los que está obligado 1.
El padecimiento que aqueja al país es la secuela de los placebos gubernamentales derivados de la demagogia, de un virulento declive en la sensibilidad social, del distanciamiento inexorable entre los que tienen todo y los que nada tienen.
La salud y la educación públicas yacen el fondo del cajón de los olvidos institucionales porque el Estado de Bienestar se ha transfigurado en una mega-gerencia de negocios internacionales; el bienestar social es una quimera que sólo reluce en los discursos de proselitismo, es una vana ilusión mediática en la propaganda gubernamental, porque allá en el lumpen donde pululan los virus de la demagogia… la insalubridad transmutó en un misterioso padecimiento y la incertidumbre es un síntoma de la pobreza…
1. Estado de Bienestar (welfare state) se da cuando el Estado se obliga a asegurar a todos derechos y servicios básicos como la salud, la educación, los servicios sociales, la jubilación, la protección del empleo. Para ello desarrolla ministerios, leyes, presupuestos e instituciones. Luis Ugalde. “Globalización, estado de bienestar y neoliberalismo”
Los Santorales es una zona suburbana de alta marginación al poniente de la ciudad de Mexicali, en el estado fronterizo de Baja California. Y en ese entorno persisten rezagos en servicios públicos y condiciones sanitarias, se han registrado trece fallecimientos en los últimos cinco meses y hasta el momento las autoridades sanitarias no han identificado el origen del extraño padecimiento.
En los trece casos se brindó atención médica hospitalaria, todos presentaron los mismos síntomas (fiebre, manchas rojas en la piel, vómito, mareos, dolor de cabeza y resfriado) pero ninguno de ellos respondió al tratamiento, y de acuerdo con las autoridades sanitarias, todos fallecieron por causas diferentes.
La alarma cunde por el número de casos, porque el padecimiento cobró la vida de niños y jóvenes, por la parsimoniosa respuesta de las instituciones del sector salud y porque las autoridades sanitarias decidieron actuar hasta que se registró el octavo fallecimiento.
Dicen los que saben que una epidemia surge cuando se detecta la similitud de síntomas y circunstancias en tres casos; que muchas veces es preciso mantener la calma para no provocar un pánico generalizado; pero que muchas veces, el silencio institucional encubre negligencia, desinterés, impericia.
Ya sea por la cantidad y la frecuencia, o por la ubicación del foco infeccioso, el desempeño de los responsables de la salud pública es deplorable y despierta suspicacias.
Esta situación no es provocada por la histeria colectiva ni es una epidemia de miedo que pueda aliviarse con placebos. Es la evidencia, contundente y lacerante, del olvido gubernamental, de la insensibilidad institucional hacia los sectores marginales.
La sombra de un estado fallido surge cuando el gobierno es superado por los poderes fácticos (mediocracia, crimen organizado, etc.), pero esa sombra adquiere consistencia cuando el estado es insuficiente, o incapaz, para proveer a sus habitantes los servicios sociales básicos (salud, educación, seguridad) a los que está obligado 1.
El padecimiento que aqueja al país es la secuela de los placebos gubernamentales derivados de la demagogia, de un virulento declive en la sensibilidad social, del distanciamiento inexorable entre los que tienen todo y los que nada tienen.
La salud y la educación públicas yacen el fondo del cajón de los olvidos institucionales porque el Estado de Bienestar se ha transfigurado en una mega-gerencia de negocios internacionales; el bienestar social es una quimera que sólo reluce en los discursos de proselitismo, es una vana ilusión mediática en la propaganda gubernamental, porque allá en el lumpen donde pululan los virus de la demagogia… la insalubridad transmutó en un misterioso padecimiento y la incertidumbre es un síntoma de la pobreza…
1. Estado de Bienestar (welfare state) se da cuando el Estado se obliga a asegurar a todos derechos y servicios básicos como la salud, la educación, los servicios sociales, la jubilación, la protección del empleo. Para ello desarrolla ministerios, leyes, presupuestos e instituciones. Luis Ugalde. “Globalización, estado de bienestar y neoliberalismo”
domingo, febrero 15, 2009
El imperio de la conciencia
“A veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si se
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.”
Mario Benedetti
En algún lugar de la ausencia, entre el siempre y el jamás, muy cerca del país donde habita el olvido, el aire es un compendio de suspiros y el tiempo una secuencia infinita de insomnios; allá, la multitud es un conglomerado de seres asilados y la faz de la Tierra se fragmenta en un sinfín de islas individuales; es por eso que ahora, el mundo es un archipiélago inconmensurable…
Dicen los que saben, que los habitantes de la era digital están más comunicados que nunca, que la información fluye eludiendo las distancias y abatiendo el tiempo, que este mundo es una aldea regida por la tecnología, y que por eso, el ser humano se refugia en una burbuja virtual, desde donde ve pasar los días de su vida.
La soledad es uno de los efectos colaterales de las tecnologías de la información; pero además, es un padecimiento social estigmatizado, el sinónimo del fracaso y del rechazo, la contradicción del estereotipo vigente. Y en la aldea globalizada donde todo, absolutamente todo, equivale a un precio en el mercado, la soledad es la antípoda del amor y la felicidad. La crueldad de la sociedad de consumo se concentra el Día de San Valentín y excluye a todos aquellos que son no aptos para realizar los rituales del amor y la amistad.
El 14 de Febrero los sentimientos se materializan, la objetivización de los afectos culmina, invariablemente, con un gasto; la cuantía de la erogación determina la dimensión del amor. Y ese día, todos los habitantes de la aldea global sucumben al embrujo de los convencionalismos comerciales masivamente aceptados y socialmente impuestos. Todo lo que el mundo necesita es amor, y ese día, esa necesidad infla millones de globos rojos que pululan en todas las esquinas.
Porque el amor, es ahora, un indicador económico. La tercera encuesta internacional “Can’t buy me love” (No me puedes comprar amor) indica que los mexicanos son los compradores más generosos del mundo cuando de amor se trata.
De acuerdo con un estudio realizado en el portal Parship, vencer la soledad y encontrar pareja implica una inversión económica y un dramático cambio de actitud: el 21% de los solteros mexicanos destina entre 10 y 20 mil pesos al año a la incesante búsqueda del amor, como tratamientos de belleza, salidas para conocer gente, ropa y accesorios, comida e inscripciones a sitios en la Red especializados en citas.
Porque la conversión matemática del cariño y el amor en cifras pecuniarias es una de las manifestaciones de una sociedad materializada, los bemoles actuales del amor coinciden con los dictados del consumismo y la ética del lucro.
Pero la evidencia más contundente del poder del amor como uno de los motores de la economía global es la suspensión del bloqueo sobre Gaza: por primera vez en casi tres años, Gaza exportará a Europa flores para San Valentín, lo que dará un pequeño respiro a los comerciantes de una franja ahogada por un bloqueo inhumano y duramente castigada por la ofensiva militar de Israel. El permiso para exportar este año se debe a los esfuerzos del Gobierno holandés, que envía materiales y financia la producción horticultora. Lamentablemente, el bloqueo no cedió por motivos humanitarios, sino por la inversión extranjera que estaba comprometida.
Sí!... El amor es un negocio, y además, una de tantas actividades asimiladas por el hiper espacio. El sociólogo José Luis Trueba Lara, revisa la historia de las prácticas amatorias desde la antigüedad hasta nuestros días; en su obra “Ensayo en pequeños capítulos” afirma que antes se creía que el amor duraría toda la vida, pero que ahora el amor es fugaz, desechable y carente de compromiso; que lo que fue el arte del amor, es ahora, el arte del truene. Trueba considera que el amor ha perdido terreno ante las nuevas tecnologías y que el mundo ha cambiado la perspectiva porque el amor y el erotismo han sucumbido en la vorágine de la cibernética y del consumo.
Hoy por hoy, los sitios más visitados en la Red son los portales de encuentro y redes sociales. Las citas por internet son una modalidad en expansión de las relaciones humanas, y es también, la evidencia de que la soledad es un padecimiento generalizado.
Yo?... prefiero la versión de los poetas: en esta aldea materializada y deshumanizante, ellos ostentan la única autoridad moral para suministrar el antídoto para la soledad: Benedetti la define como “nuestra propiedad más privada”, Gustavo Adolfo Bécquer la ubica en el “imperio de la conciencia”, Luis Cernuda la confronta y concluye: “cómo llenarte, soledad, sino contigo misma?”, y Jaime Sabines la personaliza y describe a los amorosos como “los insaciables, los que siempre –que bueno- han de estar solos”.
Sea como fuere, es preciso aceptar la soledad como la condición primigenia de los seres humanos, renunciar a considerarla un episodio traumático y convertirla en un lapso de reflexión; si caminamos por los solitarios senderos de la conciencia, tarde o temprano encontraremos nuestra propia identidad. Y allá, en la más privada de nuestras propiedades, ventilar los temores y curar las angustias.
La soledad no es un castigo, y es algo muy diferente al aislamiento deliberado: la lejanía del entorno circundante por la conectividad es la conducta que predomina en la aldea global. Pero es una quimera, porque la interconexión no desvanece la soledad, al contrario: refuerza la burbuja donde habita cada cibernauta, y “así, diseminados pero juntos, cercanos pero ajenos, solos codo con codo, cada uno en su burbuja, insolidarios, envejecen mezquinos como islotes”1… porque el mundo globalizado es un archipiélago inconmensurable…
1 Fragmento del poema “Las soledades de Babel” de Mario Benedetti
tan solo
si imagino
mejor dicho si se
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.”
Mario Benedetti
En algún lugar de la ausencia, entre el siempre y el jamás, muy cerca del país donde habita el olvido, el aire es un compendio de suspiros y el tiempo una secuencia infinita de insomnios; allá, la multitud es un conglomerado de seres asilados y la faz de la Tierra se fragmenta en un sinfín de islas individuales; es por eso que ahora, el mundo es un archipiélago inconmensurable…
Dicen los que saben, que los habitantes de la era digital están más comunicados que nunca, que la información fluye eludiendo las distancias y abatiendo el tiempo, que este mundo es una aldea regida por la tecnología, y que por eso, el ser humano se refugia en una burbuja virtual, desde donde ve pasar los días de su vida.
La soledad es uno de los efectos colaterales de las tecnologías de la información; pero además, es un padecimiento social estigmatizado, el sinónimo del fracaso y del rechazo, la contradicción del estereotipo vigente. Y en la aldea globalizada donde todo, absolutamente todo, equivale a un precio en el mercado, la soledad es la antípoda del amor y la felicidad. La crueldad de la sociedad de consumo se concentra el Día de San Valentín y excluye a todos aquellos que son no aptos para realizar los rituales del amor y la amistad.
El 14 de Febrero los sentimientos se materializan, la objetivización de los afectos culmina, invariablemente, con un gasto; la cuantía de la erogación determina la dimensión del amor. Y ese día, todos los habitantes de la aldea global sucumben al embrujo de los convencionalismos comerciales masivamente aceptados y socialmente impuestos. Todo lo que el mundo necesita es amor, y ese día, esa necesidad infla millones de globos rojos que pululan en todas las esquinas.
Porque el amor, es ahora, un indicador económico. La tercera encuesta internacional “Can’t buy me love” (No me puedes comprar amor) indica que los mexicanos son los compradores más generosos del mundo cuando de amor se trata.
De acuerdo con un estudio realizado en el portal Parship, vencer la soledad y encontrar pareja implica una inversión económica y un dramático cambio de actitud: el 21% de los solteros mexicanos destina entre 10 y 20 mil pesos al año a la incesante búsqueda del amor, como tratamientos de belleza, salidas para conocer gente, ropa y accesorios, comida e inscripciones a sitios en la Red especializados en citas.
Porque la conversión matemática del cariño y el amor en cifras pecuniarias es una de las manifestaciones de una sociedad materializada, los bemoles actuales del amor coinciden con los dictados del consumismo y la ética del lucro.
Pero la evidencia más contundente del poder del amor como uno de los motores de la economía global es la suspensión del bloqueo sobre Gaza: por primera vez en casi tres años, Gaza exportará a Europa flores para San Valentín, lo que dará un pequeño respiro a los comerciantes de una franja ahogada por un bloqueo inhumano y duramente castigada por la ofensiva militar de Israel. El permiso para exportar este año se debe a los esfuerzos del Gobierno holandés, que envía materiales y financia la producción horticultora. Lamentablemente, el bloqueo no cedió por motivos humanitarios, sino por la inversión extranjera que estaba comprometida.
Sí!... El amor es un negocio, y además, una de tantas actividades asimiladas por el hiper espacio. El sociólogo José Luis Trueba Lara, revisa la historia de las prácticas amatorias desde la antigüedad hasta nuestros días; en su obra “Ensayo en pequeños capítulos” afirma que antes se creía que el amor duraría toda la vida, pero que ahora el amor es fugaz, desechable y carente de compromiso; que lo que fue el arte del amor, es ahora, el arte del truene. Trueba considera que el amor ha perdido terreno ante las nuevas tecnologías y que el mundo ha cambiado la perspectiva porque el amor y el erotismo han sucumbido en la vorágine de la cibernética y del consumo.
Hoy por hoy, los sitios más visitados en la Red son los portales de encuentro y redes sociales. Las citas por internet son una modalidad en expansión de las relaciones humanas, y es también, la evidencia de que la soledad es un padecimiento generalizado.
Yo?... prefiero la versión de los poetas: en esta aldea materializada y deshumanizante, ellos ostentan la única autoridad moral para suministrar el antídoto para la soledad: Benedetti la define como “nuestra propiedad más privada”, Gustavo Adolfo Bécquer la ubica en el “imperio de la conciencia”, Luis Cernuda la confronta y concluye: “cómo llenarte, soledad, sino contigo misma?”, y Jaime Sabines la personaliza y describe a los amorosos como “los insaciables, los que siempre –que bueno- han de estar solos”.
Sea como fuere, es preciso aceptar la soledad como la condición primigenia de los seres humanos, renunciar a considerarla un episodio traumático y convertirla en un lapso de reflexión; si caminamos por los solitarios senderos de la conciencia, tarde o temprano encontraremos nuestra propia identidad. Y allá, en la más privada de nuestras propiedades, ventilar los temores y curar las angustias.
La soledad no es un castigo, y es algo muy diferente al aislamiento deliberado: la lejanía del entorno circundante por la conectividad es la conducta que predomina en la aldea global. Pero es una quimera, porque la interconexión no desvanece la soledad, al contrario: refuerza la burbuja donde habita cada cibernauta, y “así, diseminados pero juntos, cercanos pero ajenos, solos codo con codo, cada uno en su burbuja, insolidarios, envejecen mezquinos como islotes”1… porque el mundo globalizado es un archipiélago inconmensurable…
1 Fragmento del poema “Las soledades de Babel” de Mario Benedetti
domingo, febrero 08, 2009
La comedia electoral
En algún lugar del espectáculo, en un escenario excéntrico, donde la clase política es una elite del protagonismo, la cuarta pared es una barrera etérea, pero impenetrable, que restringe las voces del auditorio; por eso, en la comedia nacional jamás se escucha el eco distante de la ciudadanía…
El proceso electoral 2009 inició con un espectacular desacuerdo entre las televisoras y el Instituto Federal Electoral debido a la interrupción de la programación deportiva del fin de semana para insertar un bloque de mensajes de los partidos políticos.
Este incidente se produjo por las ambigüedades y los vacíos en la reforma electoral, lo que provocó una serie de interpretaciones apresuradas y un forcejeo entre las autoridades electorales y el duopolio televisivo; el episodio culminó con modificaciones improvisadas a la Ley Federal de Radio y Televisión.
El electorado? … No!... El electorado no intervino en ninguna de las decisiones que surgieron en este conflicto de intereses. No se analizaron los niveles de audiencia durante los seis minutos de la interrupción, tampoco se han hecho sondeos de opinión, no se convocó ningún referendo ni se ha propuesto ninguna consulta ciudadana respecto a los horarios de transmisión de los mensajes de los partidos políticos.
La ciudadanía fue considerada como una multitud de telespectadores, y en toda la extensión de la palabra, porque fueron testigos lejanos y expectantes pasivos del primer episodio de la comedia electoral.
La propaganda política en los medios de comunicación masiva se sustenta en un precepto peyorativo, creado en el nazismo, según el cual, el auditorio masivo no tiene memoria selectiva y es manipulable, porque no es capaz de reflexionar cuando se le somete sistemáticamente a mensajes simples, cortos y repetitivos.
En todo el territorio nacional, en vivo y a todo color, en diferentes horarios, en todas las frecuencias y hasta el hartazgo, se transmitieron las insuficiencias en el criterio del legislativo al reformar la ley electoral y se exhibió sin tapujos el perfil mediático de la política: la dependencia imperiosa de los partidos políticos respecto a los medios de comunicación masiva durante el proselitismo.
Y así, el marketing político y el vacío de autoridad para hacer cumplir las leyes serán las directrices del proceso electoral del 2009, que se pronostica como una campaña insufrible de mensajes masivos dirigidos a un electorado cada más desencantado que reprueba la actuación de la clase política.
Así lo demuestra la Primera Encuesta Nacional sobre la Discordia y la Concordia realizada por Zimat Consultores, que indica que los mexicanos reprueban la actuación de la clase política en diez pautas clave. La conducta más reprobable fue la incongruencia entre el decir y el hacer de los políticos, lo que refleja la desconfianza y el recelo del electorado hacia una clase política intolerante, insuficiente, excluyente, distante, incapaz, opaca y ruin. En orden decreciente, las calificaciones fueron:
Tolerancia a diferentes formas de pensar 5.4
Aprobación de leyes que buscan el beneficio común 5.3
Disposición al diálogo y a la negociación 5.2
Rectitud en el comportamiento público y privado 4.9
Respeto a las leyes y las instituciones 4.9
Representación de los intereses de la sociedad 4.7
Capacidad para llegar a acuerdos 4.7
Transparencia y rendición de cuentas 4.6
Cercanía con la ciudadanía para escuchar sus necesidades 4.4
Congruencia con los dicen y lo que hacen 4.2.
Lo único claro en este conflicto de intereses, es la lejanía del electorado respecto a los medios y a la clase política. La voz de los electores no se escuchó en ningún programa de radio o televisión; tampoco se solicitó la participación ciudadana en el congreso, ni en el Instituto Federal Electoral. La decisión de modificar la Ley de Radio y Televisión, como otras tantas reformas y modificaciones a las leyes, se han realizado sin considerar la opinión pública o las necesidades de la ciudadanía.
Para derribar la cuarta pared de este escenario excéntrico y excluyente, será imprescindible el coro plural y diverso de la ciudadanía, elevar la voz de los electorales y hacerla llegar hasta esa élite del cinismo protagónico, porque el predominio del abstencionismo y la apatía han sido los argumentos de esta comedia nacional, en la que jamás se escucha el eco distante de la ciudadanía…
El proceso electoral 2009 inició con un espectacular desacuerdo entre las televisoras y el Instituto Federal Electoral debido a la interrupción de la programación deportiva del fin de semana para insertar un bloque de mensajes de los partidos políticos.
Este incidente se produjo por las ambigüedades y los vacíos en la reforma electoral, lo que provocó una serie de interpretaciones apresuradas y un forcejeo entre las autoridades electorales y el duopolio televisivo; el episodio culminó con modificaciones improvisadas a la Ley Federal de Radio y Televisión.
El electorado? … No!... El electorado no intervino en ninguna de las decisiones que surgieron en este conflicto de intereses. No se analizaron los niveles de audiencia durante los seis minutos de la interrupción, tampoco se han hecho sondeos de opinión, no se convocó ningún referendo ni se ha propuesto ninguna consulta ciudadana respecto a los horarios de transmisión de los mensajes de los partidos políticos.
La ciudadanía fue considerada como una multitud de telespectadores, y en toda la extensión de la palabra, porque fueron testigos lejanos y expectantes pasivos del primer episodio de la comedia electoral.
La propaganda política en los medios de comunicación masiva se sustenta en un precepto peyorativo, creado en el nazismo, según el cual, el auditorio masivo no tiene memoria selectiva y es manipulable, porque no es capaz de reflexionar cuando se le somete sistemáticamente a mensajes simples, cortos y repetitivos.
En todo el territorio nacional, en vivo y a todo color, en diferentes horarios, en todas las frecuencias y hasta el hartazgo, se transmitieron las insuficiencias en el criterio del legislativo al reformar la ley electoral y se exhibió sin tapujos el perfil mediático de la política: la dependencia imperiosa de los partidos políticos respecto a los medios de comunicación masiva durante el proselitismo.
Y así, el marketing político y el vacío de autoridad para hacer cumplir las leyes serán las directrices del proceso electoral del 2009, que se pronostica como una campaña insufrible de mensajes masivos dirigidos a un electorado cada más desencantado que reprueba la actuación de la clase política.
Así lo demuestra la Primera Encuesta Nacional sobre la Discordia y la Concordia realizada por Zimat Consultores, que indica que los mexicanos reprueban la actuación de la clase política en diez pautas clave. La conducta más reprobable fue la incongruencia entre el decir y el hacer de los políticos, lo que refleja la desconfianza y el recelo del electorado hacia una clase política intolerante, insuficiente, excluyente, distante, incapaz, opaca y ruin. En orden decreciente, las calificaciones fueron:
Tolerancia a diferentes formas de pensar 5.4
Aprobación de leyes que buscan el beneficio común 5.3
Disposición al diálogo y a la negociación 5.2
Rectitud en el comportamiento público y privado 4.9
Respeto a las leyes y las instituciones 4.9
Representación de los intereses de la sociedad 4.7
Capacidad para llegar a acuerdos 4.7
Transparencia y rendición de cuentas 4.6
Cercanía con la ciudadanía para escuchar sus necesidades 4.4
Congruencia con los dicen y lo que hacen 4.2.
Lo único claro en este conflicto de intereses, es la lejanía del electorado respecto a los medios y a la clase política. La voz de los electores no se escuchó en ningún programa de radio o televisión; tampoco se solicitó la participación ciudadana en el congreso, ni en el Instituto Federal Electoral. La decisión de modificar la Ley de Radio y Televisión, como otras tantas reformas y modificaciones a las leyes, se han realizado sin considerar la opinión pública o las necesidades de la ciudadanía.
Para derribar la cuarta pared de este escenario excéntrico y excluyente, será imprescindible el coro plural y diverso de la ciudadanía, elevar la voz de los electorales y hacerla llegar hasta esa élite del cinismo protagónico, porque el predominio del abstencionismo y la apatía han sido los argumentos de esta comedia nacional, en la que jamás se escucha el eco distante de la ciudadanía…
domingo, febrero 01, 2009
El curioso caso de Baja California
"La democracia no es una creencia ni algo trascendente,
sino un método de diálogo enormemente imperfecto;
es el reino de la controversia, del diálogo, del pacto”.
Juán Luis Cebrián
En algún lugar incandescente, en la fragua de la obstinación, se forjan los engranes de un reloj que materializará las ficciones; gracias a un mecanismo excéntrico, será posible avanzar en un sentido contrario al porvenir, eludiendo las semejanzas y enfatizando las discrepancias…
El cuento “El curioso caso de Benjamin Button” escrito por Francis Scott Fitzgerald, se publicó en la revista Collier el 21 de mayo de 1922; en aquel entonces, como ahora, la ficción convertía verosímil lo imposible: el transcurso de una vida en sentido opuesto al curso de la existencia biológica.
Pero en un acontecimiento insólito las ficciones se materializan en el mundo real; la relación excéntrica con el mundo y los retrocesos respecto al porvenir, que configuran el imperecedero mundo narrativo de Scott Fitzgerald, abandonaron el entorno literario para instalarse en Baja California. Hoy por hoy, en el bastión del panismo rampante, el tiempo transcurre hacia el pasado y se avanza en forma retrógrada.
El sentido inverso a las manecillas del reloj es una metáfora para describir la imposición de criterios dogmáticos en las políticas públicas en Baja California. La incursión de intereses sectarios en las decisiones que afectan a todos los ciudadanos obstaculiza todas las vías de la tolerancia y anula todos los avances hacia el acuerdo social porque implica un aberrante retroceso en la historia del pensamiento.
El curioso caso de Baja California es un relato que transcurre de adelante hacia atrás, en dirección opuesta a la tolerancia, y que a la letra, dice así:
Capítulo 1. El ombudsman de Baja California, Francisco Javier Sánchez Corona, acudió ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para pedir la anulación de una reforma a la Constitución local, impulsada por el PAN, PRI y el Panal, mediante la cual estableció que la vida, en esa parte del país, está protegida desde el momento de la concepción. Esta acción de inconstitucionalidad se promovió contra la reforma que cancela la posibilidad de despenalizar el aborto en el estado
La impugnación indica que con esta reforma, en Baja California se equipara “concepción” con “fecundación”, lo que se traduce en la prohibición de la fecundación in vitro, del uso de anticonceptivos (en particular el dispositivo intrauterino) y la investigación de embriones no implantados, entre otros.
El 25 de enero del 2009 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) admitió la impugnación que promovió la Procuraduría de Derechos Humanos de Baja California contra las reformas a la constitución de la entidad que prohíben despenalizar el aborto.
Capítulo 2. El 22 de enero del 2009 se presentó a la Legislatura de Baja California la iniciativa de reforma a la constitución local que establece a la familia como la base de la sociedad y proteger la unión hombre y mujer como la única que satisface los fines del matrimonio como institución social.
Esta reforma propone que en Baja California, cualquier hipótesis que pretenda socavar la figura jurídica del matrimonio, o que vaya contra la naturaleza humana serán inadmisibles.
Capítulo 3. El 26 de diciembre del 2008 se publicó en el Diario Oficial la reforma al Artículo Séptimo de la constitución del estado de Baja California que reconoce el derecho a la vida y la protege hasta su muerte natural y no inducida, quedando derogada la posibilidad del aborto como lo contemplaba el Código Penal y eliminando las causales para practicarlos en caso de violación, malformación del producto o cuando peligre la vida de la mujer.
Capítulo 4. Paulina del Carmen Ramírez Jacinto, de 13 años de edad fue violada en Mexicali por dos hombres en julio de 1999. Autoridades judiciales y de salud en Baja California impidieron que abortara anteponiendo sus creencias religiosas a las obligaciones legales de sus cargos.
En mayo del 2000 se desató un clima de hostilidad: la iglesia católica se opuso al bautizo de Isaac, el hijo de Paulina, argumentando que la madrina fue excomulgada; y al autor de la recomendación de la Procuraduría de Derechos Humanos y Protección Ciudadana (PDHPC) al gobierno estatal, Federico García Estrada, se le negó el derecho a integrar la terna de la que resultaría el sucesor del titular de la institución, nombrado por el Congreso.
Cinco años después del incidente, ningún funcionario estatal ha sido sancionado por violentar los derechos humanos de la menor a quien obligaron a la maternidad y sólo uno de los dos violadores se encuentra en prisión.
Epílogo. La amenaza de credos intolerantes se extiende perniciosamente. La Defensoría de los Derechos Humanos de Michoacán, denunció el despido de 56 trabajadores de una filial de Arcelor-Mittal, que supuestamente se negaron a participar en una marcha de un grupo sindical por ser Testigos de Jehová.
La moraleja del cuento es que ninguna ley podrá contravenir el principio esencial que equipara a todos los seres humanos, que ninguna reforma debería atentar contra las garantías individuales. La tolerancia debería ser un feliz desenlace de un cuento fantástico que inicia con el obsequio divino del libre albedrío y culmina con la conquista social de la libertad de conciencia y el derecho a decidir.
No obstante, el relato de la democracia podría desintegrarse en un credo intolerante y esfumarse como una ficción inverosímil. En estas circunstancias, la pluralidad es un imperativo: el Legislativo debe reflejar la diversidad de visiones y perspectivas de los mexicanos.
Para avanzar hacia el progreso y materializar el sueño de un mundo mejor, el sufragio efectivo es el único argumento válido para fragmentar los criterios obtusos, la participación ciudadana en las políticas públicas es el conjuro para revertir los estragos de ese mecanismo excéntrico, fraguado en la intolerancia, que nos conduce a la discordia, en sentido contrario al porvenir, eludiendo las semejanzas y enfatizando las discrepancias…
sino un método de diálogo enormemente imperfecto;
es el reino de la controversia, del diálogo, del pacto”.
Juán Luis Cebrián
En algún lugar incandescente, en la fragua de la obstinación, se forjan los engranes de un reloj que materializará las ficciones; gracias a un mecanismo excéntrico, será posible avanzar en un sentido contrario al porvenir, eludiendo las semejanzas y enfatizando las discrepancias…
El cuento “El curioso caso de Benjamin Button” escrito por Francis Scott Fitzgerald, se publicó en la revista Collier el 21 de mayo de 1922; en aquel entonces, como ahora, la ficción convertía verosímil lo imposible: el transcurso de una vida en sentido opuesto al curso de la existencia biológica.
Pero en un acontecimiento insólito las ficciones se materializan en el mundo real; la relación excéntrica con el mundo y los retrocesos respecto al porvenir, que configuran el imperecedero mundo narrativo de Scott Fitzgerald, abandonaron el entorno literario para instalarse en Baja California. Hoy por hoy, en el bastión del panismo rampante, el tiempo transcurre hacia el pasado y se avanza en forma retrógrada.
El sentido inverso a las manecillas del reloj es una metáfora para describir la imposición de criterios dogmáticos en las políticas públicas en Baja California. La incursión de intereses sectarios en las decisiones que afectan a todos los ciudadanos obstaculiza todas las vías de la tolerancia y anula todos los avances hacia el acuerdo social porque implica un aberrante retroceso en la historia del pensamiento.
El curioso caso de Baja California es un relato que transcurre de adelante hacia atrás, en dirección opuesta a la tolerancia, y que a la letra, dice así:
Capítulo 1. El ombudsman de Baja California, Francisco Javier Sánchez Corona, acudió ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para pedir la anulación de una reforma a la Constitución local, impulsada por el PAN, PRI y el Panal, mediante la cual estableció que la vida, en esa parte del país, está protegida desde el momento de la concepción. Esta acción de inconstitucionalidad se promovió contra la reforma que cancela la posibilidad de despenalizar el aborto en el estado
La impugnación indica que con esta reforma, en Baja California se equipara “concepción” con “fecundación”, lo que se traduce en la prohibición de la fecundación in vitro, del uso de anticonceptivos (en particular el dispositivo intrauterino) y la investigación de embriones no implantados, entre otros.
El 25 de enero del 2009 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) admitió la impugnación que promovió la Procuraduría de Derechos Humanos de Baja California contra las reformas a la constitución de la entidad que prohíben despenalizar el aborto.
Capítulo 2. El 22 de enero del 2009 se presentó a la Legislatura de Baja California la iniciativa de reforma a la constitución local que establece a la familia como la base de la sociedad y proteger la unión hombre y mujer como la única que satisface los fines del matrimonio como institución social.
Esta reforma propone que en Baja California, cualquier hipótesis que pretenda socavar la figura jurídica del matrimonio, o que vaya contra la naturaleza humana serán inadmisibles.
Capítulo 3. El 26 de diciembre del 2008 se publicó en el Diario Oficial la reforma al Artículo Séptimo de la constitución del estado de Baja California que reconoce el derecho a la vida y la protege hasta su muerte natural y no inducida, quedando derogada la posibilidad del aborto como lo contemplaba el Código Penal y eliminando las causales para practicarlos en caso de violación, malformación del producto o cuando peligre la vida de la mujer.
Capítulo 4. Paulina del Carmen Ramírez Jacinto, de 13 años de edad fue violada en Mexicali por dos hombres en julio de 1999. Autoridades judiciales y de salud en Baja California impidieron que abortara anteponiendo sus creencias religiosas a las obligaciones legales de sus cargos.
En mayo del 2000 se desató un clima de hostilidad: la iglesia católica se opuso al bautizo de Isaac, el hijo de Paulina, argumentando que la madrina fue excomulgada; y al autor de la recomendación de la Procuraduría de Derechos Humanos y Protección Ciudadana (PDHPC) al gobierno estatal, Federico García Estrada, se le negó el derecho a integrar la terna de la que resultaría el sucesor del titular de la institución, nombrado por el Congreso.
Cinco años después del incidente, ningún funcionario estatal ha sido sancionado por violentar los derechos humanos de la menor a quien obligaron a la maternidad y sólo uno de los dos violadores se encuentra en prisión.
Epílogo. La amenaza de credos intolerantes se extiende perniciosamente. La Defensoría de los Derechos Humanos de Michoacán, denunció el despido de 56 trabajadores de una filial de Arcelor-Mittal, que supuestamente se negaron a participar en una marcha de un grupo sindical por ser Testigos de Jehová.
La moraleja del cuento es que ninguna ley podrá contravenir el principio esencial que equipara a todos los seres humanos, que ninguna reforma debería atentar contra las garantías individuales. La tolerancia debería ser un feliz desenlace de un cuento fantástico que inicia con el obsequio divino del libre albedrío y culmina con la conquista social de la libertad de conciencia y el derecho a decidir.
No obstante, el relato de la democracia podría desintegrarse en un credo intolerante y esfumarse como una ficción inverosímil. En estas circunstancias, la pluralidad es un imperativo: el Legislativo debe reflejar la diversidad de visiones y perspectivas de los mexicanos.
Para avanzar hacia el progreso y materializar el sueño de un mundo mejor, el sufragio efectivo es el único argumento válido para fragmentar los criterios obtusos, la participación ciudadana en las políticas públicas es el conjuro para revertir los estragos de ese mecanismo excéntrico, fraguado en la intolerancia, que nos conduce a la discordia, en sentido contrario al porvenir, eludiendo las semejanzas y enfatizando las discrepancias…
domingo, enero 25, 2009
La ingeniería del poder
En algún lugar del corredor industrial, en una enorme galera se han concentrado todos los artificios, los mecanismos y los ingenios; en jornadas extenuantes, la dínamo de la política funciona a todo vapor fabricando un armatoste que delimitará el perímetro del poder y un artefacto para condensar el volumen inconmensurable de la soberanía…
Todas las medidas y los patrones suelen ser evanescentes. Vgrs: un metro es la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre - línea imaginaria- que pasa por París; la métrica del castellano se basa en la intensidad y en el número de las sílabas. Es por eso que los límites de la cordura son difusos y los márgenes del poder son veleidosos.
El margen del poder en un régimen presidencialista obedece a la configuración del congreso. El juego de límites entre los poderes es un mecanismo de reciente adquisición en la democracia mexicana, porque durante el Priato todos los poderes estuvieron sometidos por el presidencialismo institucionalizado y el partido gobernante tenía la mayoría absoluta en las cámaras.
Hoy por hoy, el poder ejecutivo se encuentra fragmentado en bastiones estatales y en el Congreso ninguna de las tres fuerzas políticas ha alcanzado la mayoría, ni absoluta ni relativa, que le confiera las atribuciones inherentes a una hegemonía.
La configuración de las cámaras determina el rango de acción del ejecutivo. Ahí reside la trascendencia del proceso electoral en ciernes que culminará el 5 de julio con la renovación de la Cámara de Diputados, federal y estatales.
Sin embargo, el tema político es una fuente inagotable de decepciones. Las encuestas, como todas las medidas que se han inventado, reflejan circunstancias abstractas: las percepciones del electorado y su opinión respecto al desempeño de la clase política. La ciudadanía está afrontando una crisis agravada por el desconsuelo, por eso, solicitar una opinión respecto al próximo proceso electoral ofende a los electores, y les duele más que una mentada de madre en invierno.
Así se aprecia en el promedio de los resultados obtenidos en las encuestas realizadas por Consulta Mitosfky, Periódico Reforma, GEA-ISA y Periódico El Universal: el 32% de las intenciones de voto favorecerían a un candidato independiente y un contundente 30% se abstuvo; estos porcentajes desalientan posibles triunfalismos tempraneros y expresan el rechazo ciudadano hacia las tres fuerzas políticas en México.
La crisis actual y el desencanto exhiben los vicios del proselitismo; la imagen de México como estado fallido rumbo a la ingobernabilidad desplazó los pronósticos; la opinión pública deambula en el terreno inhóspito de las certezas y las promesas incumplidas, porque las campañas del 2006 se tradujeron en la pérdida de confianza: el 85% considera que ha empeorado la situación económica y el 75% descalificó la práctica política.
Y así, surge la paradoja electoral cuando la influencia política y el desencanto social se delimitan con líneas imaginarias, y las bendiciones contantes y sonantes del poder dependen de percepciones evanescentes, esquivas y volubles.
Durante el proceso electoral en ciernes, México será el territorio de las incongruencias: ubicado entre las líneas imaginarias de las percepciones, abarcando los trópicos de la demagogia y el conservadurismo, asolado por las inclemencias del cinismo proselitista. Y los mexicanos deberán transitar de la realidad cotidiana hacia el entorno de los modelos y medidas, convirtiendo y cuantificando la importancia relativa de su opinión, su voluntad y su mandato. Sólo así, como partes alícuotas de un mecanismo gigantesco, concatenando los engranes de la ingeniería ciudadana será posible desarticular ese vulgar armatoste político que pretende… condensar el volumen inconmensurable de la soberanía…
Todas las medidas y los patrones suelen ser evanescentes. Vgrs: un metro es la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre - línea imaginaria- que pasa por París; la métrica del castellano se basa en la intensidad y en el número de las sílabas. Es por eso que los límites de la cordura son difusos y los márgenes del poder son veleidosos.
El margen del poder en un régimen presidencialista obedece a la configuración del congreso. El juego de límites entre los poderes es un mecanismo de reciente adquisición en la democracia mexicana, porque durante el Priato todos los poderes estuvieron sometidos por el presidencialismo institucionalizado y el partido gobernante tenía la mayoría absoluta en las cámaras.
Hoy por hoy, el poder ejecutivo se encuentra fragmentado en bastiones estatales y en el Congreso ninguna de las tres fuerzas políticas ha alcanzado la mayoría, ni absoluta ni relativa, que le confiera las atribuciones inherentes a una hegemonía.
La configuración de las cámaras determina el rango de acción del ejecutivo. Ahí reside la trascendencia del proceso electoral en ciernes que culminará el 5 de julio con la renovación de la Cámara de Diputados, federal y estatales.
Sin embargo, el tema político es una fuente inagotable de decepciones. Las encuestas, como todas las medidas que se han inventado, reflejan circunstancias abstractas: las percepciones del electorado y su opinión respecto al desempeño de la clase política. La ciudadanía está afrontando una crisis agravada por el desconsuelo, por eso, solicitar una opinión respecto al próximo proceso electoral ofende a los electores, y les duele más que una mentada de madre en invierno.
Así se aprecia en el promedio de los resultados obtenidos en las encuestas realizadas por Consulta Mitosfky, Periódico Reforma, GEA-ISA y Periódico El Universal: el 32% de las intenciones de voto favorecerían a un candidato independiente y un contundente 30% se abstuvo; estos porcentajes desalientan posibles triunfalismos tempraneros y expresan el rechazo ciudadano hacia las tres fuerzas políticas en México.
La crisis actual y el desencanto exhiben los vicios del proselitismo; la imagen de México como estado fallido rumbo a la ingobernabilidad desplazó los pronósticos; la opinión pública deambula en el terreno inhóspito de las certezas y las promesas incumplidas, porque las campañas del 2006 se tradujeron en la pérdida de confianza: el 85% considera que ha empeorado la situación económica y el 75% descalificó la práctica política.
Y así, surge la paradoja electoral cuando la influencia política y el desencanto social se delimitan con líneas imaginarias, y las bendiciones contantes y sonantes del poder dependen de percepciones evanescentes, esquivas y volubles.
Durante el proceso electoral en ciernes, México será el territorio de las incongruencias: ubicado entre las líneas imaginarias de las percepciones, abarcando los trópicos de la demagogia y el conservadurismo, asolado por las inclemencias del cinismo proselitista. Y los mexicanos deberán transitar de la realidad cotidiana hacia el entorno de los modelos y medidas, convirtiendo y cuantificando la importancia relativa de su opinión, su voluntad y su mandato. Sólo así, como partes alícuotas de un mecanismo gigantesco, concatenando los engranes de la ingeniería ciudadana será posible desarticular ese vulgar armatoste político que pretende… condensar el volumen inconmensurable de la soberanía…
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Laura M. López Murillo
domingo, enero 18, 2009
Ámbitos
En algún lugar de la conciencia, en las profundidades donde se arraigan los credos, existe un umbral, tenue pero contundente, que restringe la incursión de los dogmas fuera de los límites donde radican las convicciones; por eso, cuando las cuestiones etéreas trascienden el umbral de la conciencia, se rompe aquel principio legendario que aconseja no manipular lo intangible…
En todo discurso se articulan mecanismos de control porque las élites ejercen el poder través de la persuasión; el poder del discurso se manifiesta en la manufactura del consenso. Las élites que tienen acceso al discurso público, que deriva en el control social, suelen ser grupos que han sido legitimados. Pero el discurso de las élites sólo se genera en un contexto escrupulosamente determinado.
Es por eso, que todos los mensajes deben analizarse atendiendo al entorno en el que surgen y al grupo al que se dirigen. Las tendencias perniciosas y las incoherencias sociales se producen cuando un discurso traspasa su contexto para invadir otras esferas; cuando eso sucede, el discurso pierde su capacidad de persuasión y aparecen las imposiciones que polarizan la opinión, o bien, se protagonizan necedades absurdas que desencadenan el rechazo y el escarnio generalizados.
Vgrs: el discurso oficial del calderonismo sólo es válido en el contexto nacional donde se difunde la eficacia del gobierno en el combate al crimen organizado; vanos y ridículos serán los intentos por extender la validez de esta visión al contexto internacional, porque allá Washington, México es percibido como un estado fallido y como un lugar tan peligroso como Pakistán (1).
Bajo esta lógica debe interpretarse la reciente participación de Felipe Calderón en el VI Encuentro Mundial de las Familias realizado en la Ciudad de México, que fue una desafortunada exhibición de la trasgresión de los ámbitos del discurso y del traslape de los contextos -público y privado- en los que se desenvuelve el ciudadano mexicano que desempeña el mandato constitucional de presidente de la república.
En el ámbito privado, como ciudadano, Felipe Calderón tiene el pleno derecho de profesar la religión católica, pero en el ámbito público, la investidura presidencial lo obliga a respetar y hacer respetar las leyes de un estado laico, y a garantizar la imparcialidad y la autonomía de las instituciones.
En el ámbito religioso, los jerarcas católicos pueden pregonar que el divorcio es la causa de todos los males, están en todo su derecho de satanizar la homosexualidad y compadecer a las familias que no coincidan con el modelo tradicional. Pero una visión obtusa de la realidad no debe abandonar el territorio de los dogmas religiosos para infiltrarse en el ámbito de las políticas públicas.
Por fortuna, en el ámbito académico, en el Colegio de México se realizó el Seminario “Familias en el siglo XXI: realidades diversas y políticas públicas”, donde investigadores y catedráticos, representantes de la sociedad civil, de organismos públicos e internacionales reflexionaron en un contexto plural, tolerante y respetuoso en torno a la situación y transformaciones de las familias en México, y llegaron a la conclusión de que el Estado debe garantizar políticas públicas acordes con las necesidades y la realidad social.
Y en el ámbito jurídico, el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Genaro Góngora Pimentel, precisó que el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos compromete a México a garantizar a todos los ciudadanos la igualdad en el goce de las garantías previstas en el marco legal; y añadió, que este pacto prevé el reconocimiento de las diversas formas que adopte una familia.
Lo preocupante surge en el ámbito religioso por la intención expresa de la jerarquía católica de incrementar su participación en la vida pública nacional. Esta intención ya se ha concretado en las manifestaciones de católicos radicales que militan en grupos ligados a la jerarquía eclesiástica. A diferencia de los cristeros que confrontaron al Estado laico, las estrategias de las actuales huestes religiosas son la movilización, el cabildeo y el reclutamiento de jóvenes en colegios privados.
En febrero de 2008, los entonces funcionarios del IFE constataron irregularidades durante la celebración la asamblea estatal de la Unión Nacional Sinarquista como parte del proceso para obtener el registro como partido político nacional (2).
Salvador Frausto Crotte afirma que la derecha radical ha emprendido una “cruzada para combatir legislaciones y políticas públicas de corte progresista. Están en contra del aborto, de las uniones gay, de la eutanasia, del divorcio exprés, de que las mujeres usen anticonceptivos, del condón, de la píldora del día siguiente. Están a favor de la educación religiosa en escuelas públicas. A finales de 2007 lograron que en los congresos de Sonora y de Baja California se aprobaran leyes antiaborto, y están cabildeando para que en Morelos, Veracruz y Guanajuato prosperen iniciativas similares” (3).
En estas circunstancias, la invasión del discurso religioso en el ámbito nacional, no sólo genera inconsistencias en las políticas públicas, sino que puede resucitar enconos ancestrales que ya desgarraron el tejido social. La polarización por motivos religiosos conduce a fundamentalismos y fanatismos, que en nada contribuyen a la concordia y a la paz social, porque… cuando las cuestiones etéreas trascienden el umbral de la conciencia, se rompe aquel principio legendario que aconseja no manipular lo intangible…
(1)”Hay percepción negativa en EU. Enrique Krauze”. Nota publicada el sábado 10 de enero de 2009 en El Universal.
(2) “Constató IFE anomalías en asambleas de Unión Nacional Sinarquista”. Nota publicada el miércoles 27 de febrero del 2008 en El Financiero.
(3)”Nueva derecha radical asume rol más público”. Nota de Salvador Frausto Crotte publicada el lunes 12 de enero de 2009 en El Universal.
En todo discurso se articulan mecanismos de control porque las élites ejercen el poder través de la persuasión; el poder del discurso se manifiesta en la manufactura del consenso. Las élites que tienen acceso al discurso público, que deriva en el control social, suelen ser grupos que han sido legitimados. Pero el discurso de las élites sólo se genera en un contexto escrupulosamente determinado.
Es por eso, que todos los mensajes deben analizarse atendiendo al entorno en el que surgen y al grupo al que se dirigen. Las tendencias perniciosas y las incoherencias sociales se producen cuando un discurso traspasa su contexto para invadir otras esferas; cuando eso sucede, el discurso pierde su capacidad de persuasión y aparecen las imposiciones que polarizan la opinión, o bien, se protagonizan necedades absurdas que desencadenan el rechazo y el escarnio generalizados.
Vgrs: el discurso oficial del calderonismo sólo es válido en el contexto nacional donde se difunde la eficacia del gobierno en el combate al crimen organizado; vanos y ridículos serán los intentos por extender la validez de esta visión al contexto internacional, porque allá Washington, México es percibido como un estado fallido y como un lugar tan peligroso como Pakistán (1).
Bajo esta lógica debe interpretarse la reciente participación de Felipe Calderón en el VI Encuentro Mundial de las Familias realizado en la Ciudad de México, que fue una desafortunada exhibición de la trasgresión de los ámbitos del discurso y del traslape de los contextos -público y privado- en los que se desenvuelve el ciudadano mexicano que desempeña el mandato constitucional de presidente de la república.
En el ámbito privado, como ciudadano, Felipe Calderón tiene el pleno derecho de profesar la religión católica, pero en el ámbito público, la investidura presidencial lo obliga a respetar y hacer respetar las leyes de un estado laico, y a garantizar la imparcialidad y la autonomía de las instituciones.
En el ámbito religioso, los jerarcas católicos pueden pregonar que el divorcio es la causa de todos los males, están en todo su derecho de satanizar la homosexualidad y compadecer a las familias que no coincidan con el modelo tradicional. Pero una visión obtusa de la realidad no debe abandonar el territorio de los dogmas religiosos para infiltrarse en el ámbito de las políticas públicas.
Por fortuna, en el ámbito académico, en el Colegio de México se realizó el Seminario “Familias en el siglo XXI: realidades diversas y políticas públicas”, donde investigadores y catedráticos, representantes de la sociedad civil, de organismos públicos e internacionales reflexionaron en un contexto plural, tolerante y respetuoso en torno a la situación y transformaciones de las familias en México, y llegaron a la conclusión de que el Estado debe garantizar políticas públicas acordes con las necesidades y la realidad social.
Y en el ámbito jurídico, el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Genaro Góngora Pimentel, precisó que el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos compromete a México a garantizar a todos los ciudadanos la igualdad en el goce de las garantías previstas en el marco legal; y añadió, que este pacto prevé el reconocimiento de las diversas formas que adopte una familia.
Lo preocupante surge en el ámbito religioso por la intención expresa de la jerarquía católica de incrementar su participación en la vida pública nacional. Esta intención ya se ha concretado en las manifestaciones de católicos radicales que militan en grupos ligados a la jerarquía eclesiástica. A diferencia de los cristeros que confrontaron al Estado laico, las estrategias de las actuales huestes religiosas son la movilización, el cabildeo y el reclutamiento de jóvenes en colegios privados.
En febrero de 2008, los entonces funcionarios del IFE constataron irregularidades durante la celebración la asamblea estatal de la Unión Nacional Sinarquista como parte del proceso para obtener el registro como partido político nacional (2).
Salvador Frausto Crotte afirma que la derecha radical ha emprendido una “cruzada para combatir legislaciones y políticas públicas de corte progresista. Están en contra del aborto, de las uniones gay, de la eutanasia, del divorcio exprés, de que las mujeres usen anticonceptivos, del condón, de la píldora del día siguiente. Están a favor de la educación religiosa en escuelas públicas. A finales de 2007 lograron que en los congresos de Sonora y de Baja California se aprobaran leyes antiaborto, y están cabildeando para que en Morelos, Veracruz y Guanajuato prosperen iniciativas similares” (3).
En estas circunstancias, la invasión del discurso religioso en el ámbito nacional, no sólo genera inconsistencias en las políticas públicas, sino que puede resucitar enconos ancestrales que ya desgarraron el tejido social. La polarización por motivos religiosos conduce a fundamentalismos y fanatismos, que en nada contribuyen a la concordia y a la paz social, porque… cuando las cuestiones etéreas trascienden el umbral de la conciencia, se rompe aquel principio legendario que aconseja no manipular lo intangible…
(1)”Hay percepción negativa en EU. Enrique Krauze”. Nota publicada el sábado 10 de enero de 2009 en El Universal.
(2) “Constató IFE anomalías en asambleas de Unión Nacional Sinarquista”. Nota publicada el miércoles 27 de febrero del 2008 en El Financiero.
(3)”Nueva derecha radical asume rol más público”. Nota de Salvador Frausto Crotte publicada el lunes 12 de enero de 2009 en El Universal.
domingo, enero 11, 2009
Epifanías
En algún lugar del firmamento, cuando el movimiento de las estrellas impulsa los engranes del destino, se manifiestan los significados postergados; y es en ese momento, súbito y contundente, cuando se revela la esencia de las épocas y emerge la naturaleza del entorno…
Nada es para siempre: el mecanismo inexorable de los engranes de la historia demuestra que los efectos de la demagogia no son perpetuos; tarde o temprano, la realidad se impone a las argucias del discurso oficial, y cuando eso sucede, las verdades, ya inocultables y contundentes, suelen manifestarse en todo su esplendor.
El 2008 estuvo plagado de barruntos respecto a la crisis económica pero en la mayoría de los pronósticos se eludió llamar a las cosas por su nombre, y así, la palabra “recesión” se consagró como un tabú globalizado.
Hoy por hoy, en un contexto eminentemente politizado por la proximidad de los comicios electorales, la crisis trasciende el ámbito de las suposiciones para instalarse en las estratagemas electoreras. Y en este rango se ubica el “Acuerdo Nacional a Favor de la Economía Familiar y el Empleo” suscrito por la administración de Felipe Calderón.
En estas circunstancias, cuando se pretende capitalizar la crisis que ya se cierne sobre una democracia incipiente, esos ejes y pilares traslapados en un plan improvisado que desafía los principios elementales de la ingeniería y la lógica, articularon un mecanismo legendario, y en una serie de epifanías mundanas, la verdad se manifiesta con todo su rigor.
La espectacularidad del plan anti-crisis se desvanece ante la ausencia de consenso y compromisos: los suscribientes conocieron el contenido del acuerdo en la ceremonia protocolaria y su adhesión al acuerdo no los compromete a nada.
El congelamiento del precio de la gasolina se anuncia después de los treinta incrementos registrados en 2008, y el plan no contempla el precio del diesel, que actualmente es la razón de la paralización de la industria pesquera nacional.
Y rayando en un sarcasmo insufrible, se anuncia una bagatela: el gobierno federal destinará una partida insignificante para que “los más pobres” cambien sus electrodomésticos, ya caducos y obsoletos, por aparatos nuevos de alta eficiencia, aunque no tengan energía eléctrica allá en la marginación de su domicilio.
Pero la epifanía más sorprendente sucedió precisamente la noche del 5 de enero, cuando se conmemora la manifestación de Jesús a los Reyes Magos: miles de de personas abarrotaron las casas de empeño y préstamos prendarios, anulando las versiones oficiales respecto a la situación económica nacional que desmienten los estragos de la recesión.
Esa misma noche, los hechos refutaron las proyecciones oficiales que niegan la posibilidad de que se produzca el contubernio fatal entre la violencia y la pobreza: una juguetería y dos tiendas de aparatos electrónicos fueron saqueados en la Ciudad de México. Este saqueo es una evidencia de la insolvencia que predomina, de la desesperación que ha entrado a los hogares como un huésped indeseado e inesperado.
Según testigos presenciales, los saqueadores huyeron en un inmenso elefante, un raudo camello y un veloz corcel con dirección a un centenar de ventanas, en todas ellas había un zapatito con una carta escrita con los sueños infantiles que iluminan la pobreza.
Esta epifanía descubre la inequidad entre los habitantes de la aldea global, pregona la cercanía de la desesperanza en tiempos críticos, cuando el movimiento de las estrellas impulsa los engranes del destino para que se manifiesten los significados postergados; en este momento, súbito y contundente, se ha revelado la esencia de esta época y ha emergido la naturaleza del entorno…
Nada es para siempre: el mecanismo inexorable de los engranes de la historia demuestra que los efectos de la demagogia no son perpetuos; tarde o temprano, la realidad se impone a las argucias del discurso oficial, y cuando eso sucede, las verdades, ya inocultables y contundentes, suelen manifestarse en todo su esplendor.
El 2008 estuvo plagado de barruntos respecto a la crisis económica pero en la mayoría de los pronósticos se eludió llamar a las cosas por su nombre, y así, la palabra “recesión” se consagró como un tabú globalizado.
Hoy por hoy, en un contexto eminentemente politizado por la proximidad de los comicios electorales, la crisis trasciende el ámbito de las suposiciones para instalarse en las estratagemas electoreras. Y en este rango se ubica el “Acuerdo Nacional a Favor de la Economía Familiar y el Empleo” suscrito por la administración de Felipe Calderón.
En estas circunstancias, cuando se pretende capitalizar la crisis que ya se cierne sobre una democracia incipiente, esos ejes y pilares traslapados en un plan improvisado que desafía los principios elementales de la ingeniería y la lógica, articularon un mecanismo legendario, y en una serie de epifanías mundanas, la verdad se manifiesta con todo su rigor.
La espectacularidad del plan anti-crisis se desvanece ante la ausencia de consenso y compromisos: los suscribientes conocieron el contenido del acuerdo en la ceremonia protocolaria y su adhesión al acuerdo no los compromete a nada.
El congelamiento del precio de la gasolina se anuncia después de los treinta incrementos registrados en 2008, y el plan no contempla el precio del diesel, que actualmente es la razón de la paralización de la industria pesquera nacional.
Y rayando en un sarcasmo insufrible, se anuncia una bagatela: el gobierno federal destinará una partida insignificante para que “los más pobres” cambien sus electrodomésticos, ya caducos y obsoletos, por aparatos nuevos de alta eficiencia, aunque no tengan energía eléctrica allá en la marginación de su domicilio.
Pero la epifanía más sorprendente sucedió precisamente la noche del 5 de enero, cuando se conmemora la manifestación de Jesús a los Reyes Magos: miles de de personas abarrotaron las casas de empeño y préstamos prendarios, anulando las versiones oficiales respecto a la situación económica nacional que desmienten los estragos de la recesión.
Esa misma noche, los hechos refutaron las proyecciones oficiales que niegan la posibilidad de que se produzca el contubernio fatal entre la violencia y la pobreza: una juguetería y dos tiendas de aparatos electrónicos fueron saqueados en la Ciudad de México. Este saqueo es una evidencia de la insolvencia que predomina, de la desesperación que ha entrado a los hogares como un huésped indeseado e inesperado.
Según testigos presenciales, los saqueadores huyeron en un inmenso elefante, un raudo camello y un veloz corcel con dirección a un centenar de ventanas, en todas ellas había un zapatito con una carta escrita con los sueños infantiles que iluminan la pobreza.
Esta epifanía descubre la inequidad entre los habitantes de la aldea global, pregona la cercanía de la desesperanza en tiempos críticos, cuando el movimiento de las estrellas impulsa los engranes del destino para que se manifiesten los significados postergados; en este momento, súbito y contundente, se ha revelado la esencia de esta época y ha emergido la naturaleza del entorno…
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domingo, enero 04, 2009
Plomo fundido
En algún lugar desolado, entre el mar y el desierto, entre las dunas de los dogmas, alguna vez se erigieron las manifestaciones tangibles de la divinidad; y es justamente ahí, en el ombligo del mundo, sobre el relieve terrestre donde los Dioses posaron su mirada, donde nacieron y perviven los grandes fundamentalismos que flagelan a la Humanidad…
En la franja de Gaza y Cisjordania los dogmas se han concretado en fundamentalismos radicales, y es ahí donde se ubican las ambiciones de las hegemonías en el imperio global. Por su ubicación en el mapamundi, Gaza se asienta en la antigua ruta del mar que conectaba al Cercano Oriente y a Europa, y siempre ha sido un territorio atractivo para los israelitas, y otros pueblos, debido al desarrollo comercial alcanzado por los desaparecidos filisteos, que fueron una potencia naval en su tiempo.
En una ínfima porción del relieve terrestre, en un territorio rectangular de tan sólo 360 kilómetros cuadrados se han confrontado las huestes mortales de versiones antagónicas de la divinidad: según los creyentes del sionismo religioso, esta franja es parte integral aquella legendaria tierra que Jehová le prometió a los israelitas; en los tiempos bíblicos, el patriarca Abraham condujo a su nación en ciernes a lo largo de esa costa mediterránea; en la época de los Jueces israelitas, fue ahí, donde los filisteos dominaron y cegaron a Sansón, quien en venganza destruyó su templo; Gaza y el pueblo filisteo fueron condenados a la destrucción en las profecías de Amós y fueron estigmatizados por Sofonías.
Y las profecías de los hebreos se cumplieron mucho antes del Armagedón, cuando la tierra de los filisteos fue conquistada por griegos, romanos, musulmanes, cruzados y turcos. Esta tierra fue el lugar estratégico donde acampó el ejército de Napoleón; y esas dunas frente al Mediterráneo, donde ya no mana la leche ni la miel, se incluyeron en el botín que compartieron los vencedores de la II Guerra Mundial. Y ahora, el fanatismo nazi simbolizado en la swástica del III Reich es equiparable al sionismo bélico de la operación “Plomo Fundido”.
No!... Ningún motivo, ya sea político, comercial o religioso, es suficiente para justificar, ni ahora ni nunca, una brutal invasión como la ofensiva del ejército israelita en territorio palestino. A pesar de las protestas en todo el mundo y con el pretexto del combate al terrorismo, el presidente israelí, Simón Peres, rechazó cualquier posibilidad de una tregua humanitaria o un alto al fuego.
La inequidad de las fuerzas confrontadas y la crueldad de la incursión militar israelita actualiza la circunstancias que propiciaron los sentimientos de xenofobia que los judíos padecieron durante el nazismo; la determinación de arrasar con los palestinos asentados en Gaza es una nueva versión del holocausto, pero ahora la nación victimizada se erige como un grotesco victimario: los ataques indiscriminados de las fuerzas armadas israelitas, que pretenden extinguir la resistencia palestina (Hamas) flagelan a la población civil asentada en la Franja de Gaza, que vive por debajo del nivel de pobreza y depende de la ayuda humanitaria.
En aquella tierra, habitada desde hace milenios por la desolación, el tiempo parece no haber transcurrido porque el fuego de los odios ancestrales aún no se extingue, la única diferencia entre los adversarios confrontados es el gentilicio, porque las convicciones son exactamente iguales a las de aquellos filisteos que lucharon contra los hebreos, a las que distinguieron a los paganos y al pueblo escogido, a los infieles y a los cruzados, a los judíos y a los nazis.
Esa porción del planeta ha sido el escenario de las más descarnadas confrontaciones por el poder esgrimiendo las razones de la fe. Y aquellos parajes del fanatismo, las afrentas contra la armonía universal alejan al hombre, cada vez más, del paraíso donde residen las divinidades, condenándolo a existir en el entorno cruel y violento que ha edificado, ha padecer en vida el infierno forjado con su maldad y sus ambiciones.
Tal vez, la crueldad inherente en la condición humana se manifestó cuando surgieron las cosmogonías y los dogmas que buscaban el motivo de la existencia del hombre en este planeta; quizá, los únicos elementos perpetuos sobre la faz de la Tierra se amalgamaron en una confusa fusión de revelaciones sublimes y castigos grotescos; sólo así puedo explicarme que allá… sobre el relieve terrestre donde los Dioses posaron su mirada, aún pervivan los grandes fundamentalismos flagelan a la Humanidad…
En la franja de Gaza y Cisjordania los dogmas se han concretado en fundamentalismos radicales, y es ahí donde se ubican las ambiciones de las hegemonías en el imperio global. Por su ubicación en el mapamundi, Gaza se asienta en la antigua ruta del mar que conectaba al Cercano Oriente y a Europa, y siempre ha sido un territorio atractivo para los israelitas, y otros pueblos, debido al desarrollo comercial alcanzado por los desaparecidos filisteos, que fueron una potencia naval en su tiempo.
En una ínfima porción del relieve terrestre, en un territorio rectangular de tan sólo 360 kilómetros cuadrados se han confrontado las huestes mortales de versiones antagónicas de la divinidad: según los creyentes del sionismo religioso, esta franja es parte integral aquella legendaria tierra que Jehová le prometió a los israelitas; en los tiempos bíblicos, el patriarca Abraham condujo a su nación en ciernes a lo largo de esa costa mediterránea; en la época de los Jueces israelitas, fue ahí, donde los filisteos dominaron y cegaron a Sansón, quien en venganza destruyó su templo; Gaza y el pueblo filisteo fueron condenados a la destrucción en las profecías de Amós y fueron estigmatizados por Sofonías.
Y las profecías de los hebreos se cumplieron mucho antes del Armagedón, cuando la tierra de los filisteos fue conquistada por griegos, romanos, musulmanes, cruzados y turcos. Esta tierra fue el lugar estratégico donde acampó el ejército de Napoleón; y esas dunas frente al Mediterráneo, donde ya no mana la leche ni la miel, se incluyeron en el botín que compartieron los vencedores de la II Guerra Mundial. Y ahora, el fanatismo nazi simbolizado en la swástica del III Reich es equiparable al sionismo bélico de la operación “Plomo Fundido”.
No!... Ningún motivo, ya sea político, comercial o religioso, es suficiente para justificar, ni ahora ni nunca, una brutal invasión como la ofensiva del ejército israelita en territorio palestino. A pesar de las protestas en todo el mundo y con el pretexto del combate al terrorismo, el presidente israelí, Simón Peres, rechazó cualquier posibilidad de una tregua humanitaria o un alto al fuego.
La inequidad de las fuerzas confrontadas y la crueldad de la incursión militar israelita actualiza la circunstancias que propiciaron los sentimientos de xenofobia que los judíos padecieron durante el nazismo; la determinación de arrasar con los palestinos asentados en Gaza es una nueva versión del holocausto, pero ahora la nación victimizada se erige como un grotesco victimario: los ataques indiscriminados de las fuerzas armadas israelitas, que pretenden extinguir la resistencia palestina (Hamas) flagelan a la población civil asentada en la Franja de Gaza, que vive por debajo del nivel de pobreza y depende de la ayuda humanitaria.
En aquella tierra, habitada desde hace milenios por la desolación, el tiempo parece no haber transcurrido porque el fuego de los odios ancestrales aún no se extingue, la única diferencia entre los adversarios confrontados es el gentilicio, porque las convicciones son exactamente iguales a las de aquellos filisteos que lucharon contra los hebreos, a las que distinguieron a los paganos y al pueblo escogido, a los infieles y a los cruzados, a los judíos y a los nazis.
Esa porción del planeta ha sido el escenario de las más descarnadas confrontaciones por el poder esgrimiendo las razones de la fe. Y aquellos parajes del fanatismo, las afrentas contra la armonía universal alejan al hombre, cada vez más, del paraíso donde residen las divinidades, condenándolo a existir en el entorno cruel y violento que ha edificado, ha padecer en vida el infierno forjado con su maldad y sus ambiciones.
Tal vez, la crueldad inherente en la condición humana se manifestó cuando surgieron las cosmogonías y los dogmas que buscaban el motivo de la existencia del hombre en este planeta; quizá, los únicos elementos perpetuos sobre la faz de la Tierra se amalgamaron en una confusa fusión de revelaciones sublimes y castigos grotescos; sólo así puedo explicarme que allá… sobre el relieve terrestre donde los Dioses posaron su mirada, aún pervivan los grandes fundamentalismos flagelan a la Humanidad…
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Laura M. López Murillo
domingo, diciembre 28, 2008
Átomos, moléculas y partículas
“Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;
mientras la humanidad siempre avanzando,
no sepa a dó camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!”
Gustavo Adolfo Bécquer
En algún lugar del horizonte, cuando la incertidumbre es el color predominante del destino, y cuando la única certeza se fracciona en mil contingencias, en ese preciso instante, se activa un mecanismo ancestral, despierta un instinto perpetuo para preservar la especie y embellecer el mundo…
Cuando el clima cambia y el hábitat se transforma, cuando la ciencia ficción se materializa en aparatos cotidianos, cuando los pronósticos más aventurados palidecen ante las crónicas de la realidad, la única constante universal se condensa detrás de las fronteras de la piel.
Sean cuales fueren el color del porvenir y la textura del destino, el único motor capaz de generar soluciones a contingencias impredecibles, funciona con el ingenio. En el territorio intangible del raciocinio habitan todas las fórmulas por despejar, todos los enigmas por descubrir; y para convertir este planeta en un lugar habitable, será necesario activar los engranes de la inteligencia y alimentar el motor del ingenio con partículas de sensibilidad.
La esperanza en un mundo mejor reside en la capacidad del hombre para construir su destino, en la firmeza de sus edificaciones, pero sobretodo, en el grado de generosidad respirable en las moléculas suspendidas en el aire y en su capacidad para embellecer todos los átomos del ambiente.
La especie humana ha sobrevivido a hecatombes, catástrofes, tragedias, cataclismos, holocaustos, revoluciones, tiranías, y lo ha hecho desplegando sus capacidades cognitivas y artísticas, compartiéndolas con generosidad.
Por eso ahora, ante la primera crisis económica del milenio, racionalizaremos las cantidades y racionaremos las porciones, ajustaremos los placeres y reafirmaremos la sensatez; pero ante la crisis deshumanizante la estrategia se invierte, porque será preciso derrochar empatía y cordialidad, ostentar generosidad y prodigar aquello que siempre ha sido realmente valioso: los apreciados minutos de nuestro tiempo y los átomos de la sincera consideración.
El único elemento que jamás pierde su valor, aquello que nunca de deprecia ni se devalúa, es la quintaesencia que nos confiere la calidad de humanos, es por eso que ante las adversidades y las amenazas… se activa un mecanismo ancestral, despierta un instinto perpetuo para preservar la especie y embellecer el mundo…
Muchas, muchísimas veces: mil gracias a mis lectores, porque su amable consideración le confiere sentido y significado a mis palabras.
Feliz Año Nuevo!
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;
mientras la humanidad siempre avanzando,
no sepa a dó camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!”
Gustavo Adolfo Bécquer
En algún lugar del horizonte, cuando la incertidumbre es el color predominante del destino, y cuando la única certeza se fracciona en mil contingencias, en ese preciso instante, se activa un mecanismo ancestral, despierta un instinto perpetuo para preservar la especie y embellecer el mundo…
Cuando el clima cambia y el hábitat se transforma, cuando la ciencia ficción se materializa en aparatos cotidianos, cuando los pronósticos más aventurados palidecen ante las crónicas de la realidad, la única constante universal se condensa detrás de las fronteras de la piel.
Sean cuales fueren el color del porvenir y la textura del destino, el único motor capaz de generar soluciones a contingencias impredecibles, funciona con el ingenio. En el territorio intangible del raciocinio habitan todas las fórmulas por despejar, todos los enigmas por descubrir; y para convertir este planeta en un lugar habitable, será necesario activar los engranes de la inteligencia y alimentar el motor del ingenio con partículas de sensibilidad.
La esperanza en un mundo mejor reside en la capacidad del hombre para construir su destino, en la firmeza de sus edificaciones, pero sobretodo, en el grado de generosidad respirable en las moléculas suspendidas en el aire y en su capacidad para embellecer todos los átomos del ambiente.
La especie humana ha sobrevivido a hecatombes, catástrofes, tragedias, cataclismos, holocaustos, revoluciones, tiranías, y lo ha hecho desplegando sus capacidades cognitivas y artísticas, compartiéndolas con generosidad.
Por eso ahora, ante la primera crisis económica del milenio, racionalizaremos las cantidades y racionaremos las porciones, ajustaremos los placeres y reafirmaremos la sensatez; pero ante la crisis deshumanizante la estrategia se invierte, porque será preciso derrochar empatía y cordialidad, ostentar generosidad y prodigar aquello que siempre ha sido realmente valioso: los apreciados minutos de nuestro tiempo y los átomos de la sincera consideración.
El único elemento que jamás pierde su valor, aquello que nunca de deprecia ni se devalúa, es la quintaesencia que nos confiere la calidad de humanos, es por eso que ante las adversidades y las amenazas… se activa un mecanismo ancestral, despierta un instinto perpetuo para preservar la especie y embellecer el mundo…
Muchas, muchísimas veces: mil gracias a mis lectores, porque su amable consideración le confiere sentido y significado a mis palabras.
Feliz Año Nuevo!
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Invierno 2008,
Laura M. López Murillo
domingo, diciembre 21, 2008
El retorno
En algún lugar materializado, cuando todas las medidas se desmoronan y la realidad es imponderable, ante la encrucijada del porvenir, el retorno a la esencia es el único sendero apacible y seguro…
Dicen los que saben, que las crisis no deben entenderse como catástrofes, que en el fondo de los procesos decadentes siempre yace una oportunidad, y que por eso, la reflexión recuperada es el principal beneficio de las situaciones críticas.
La crisis global llegó para quedarse, y aunque se originó por la desmesura en el mercado de valores virtuales trascendió a la economía real, repercutiendo en la vida cotidiana de miles de personas y lesionando las aspiraciones de muchos miles más.
Pero el derrumbe de los mercados también ha propiciado la depuración de la idiosincrasia: la prudencia y la mesura que alguna vez sucumbieron ante el consumo compulsivo, resurgen para atenuar el impacto de la crisis.
Sí!... todas las situaciones generan experiencias, y suele aprenderse mucho más en los fracasos. Y la enseñanza de esta crisis consiste en revalorar los bienes intangibles, aquellos que se sustituyeron por tarugada y media, y que fueron desplazados del imaginario colectivo por la esplendorosa parafernalia del lucro.
Cuando la cultura del tener se desmorona es el momento propicio para rescatar y reivindicar la cultura del ser. Los estereotipos del mercantilismo global, inculcados en un bombardeo mediático, ahora carecen de sentido y, ojalá, desapareciesen esos patrones fatuos que estratifican a los individuos en función de los objetos que ostentan; sería un avance de magnitud planetaria si se extinguiesen esos códigos vacíos que distinguen a los seres humanos sólo por sus posesiones.
Por eso ahora, cuando la crisis global coincide con la decadencia de una época deshumanizada y deshumanizante, surge la oportunidad para corregir el rumbo y ajustar el orden de las ideas; y entonces, el único sendero seguro y apacible es el retorno a la esencia legendaria que nos humaniza.
Porque en el trayecto hacia la interioridad, la desventura se transforma en templanza, lo verdaderamente hermoso recupera su aureola y lo realmente valioso elude todas las cifras. Porque en la atmósfera del desconsuelo, el calor humano irradia generosidad: y en ese elemento primigenio germina la semilla de la esperanza, florece en una pizca etérea e intangible, y brota el hilo con el que se tejen los sueños.
Por todo eso, en esta Navidad deseo que emprendamos el retorno a la esencia humana, para que germine la esperanza y florezcan los anhelos.
A todos, absolutamente a todos los lectores, a mis editores y a todo aquel que tenga la bondad de leerme, les deseo que recuperen sus caudales intangibles, para que los compartan y los derrochen; que una aureola generosa abrigue todos sus momentos, y que sean humanamente plenos.
Pero sobre todo deseo, que nunca olviden que nuestra forma y consistencia está hilvanada con el mismo material con el que se tejen los sueños.
Feliz Navidad!
Dicen los que saben, que las crisis no deben entenderse como catástrofes, que en el fondo de los procesos decadentes siempre yace una oportunidad, y que por eso, la reflexión recuperada es el principal beneficio de las situaciones críticas.
La crisis global llegó para quedarse, y aunque se originó por la desmesura en el mercado de valores virtuales trascendió a la economía real, repercutiendo en la vida cotidiana de miles de personas y lesionando las aspiraciones de muchos miles más.
Pero el derrumbe de los mercados también ha propiciado la depuración de la idiosincrasia: la prudencia y la mesura que alguna vez sucumbieron ante el consumo compulsivo, resurgen para atenuar el impacto de la crisis.
Sí!... todas las situaciones generan experiencias, y suele aprenderse mucho más en los fracasos. Y la enseñanza de esta crisis consiste en revalorar los bienes intangibles, aquellos que se sustituyeron por tarugada y media, y que fueron desplazados del imaginario colectivo por la esplendorosa parafernalia del lucro.
Cuando la cultura del tener se desmorona es el momento propicio para rescatar y reivindicar la cultura del ser. Los estereotipos del mercantilismo global, inculcados en un bombardeo mediático, ahora carecen de sentido y, ojalá, desapareciesen esos patrones fatuos que estratifican a los individuos en función de los objetos que ostentan; sería un avance de magnitud planetaria si se extinguiesen esos códigos vacíos que distinguen a los seres humanos sólo por sus posesiones.
Por eso ahora, cuando la crisis global coincide con la decadencia de una época deshumanizada y deshumanizante, surge la oportunidad para corregir el rumbo y ajustar el orden de las ideas; y entonces, el único sendero seguro y apacible es el retorno a la esencia legendaria que nos humaniza.
Porque en el trayecto hacia la interioridad, la desventura se transforma en templanza, lo verdaderamente hermoso recupera su aureola y lo realmente valioso elude todas las cifras. Porque en la atmósfera del desconsuelo, el calor humano irradia generosidad: y en ese elemento primigenio germina la semilla de la esperanza, florece en una pizca etérea e intangible, y brota el hilo con el que se tejen los sueños.
Por todo eso, en esta Navidad deseo que emprendamos el retorno a la esencia humana, para que germine la esperanza y florezcan los anhelos.
A todos, absolutamente a todos los lectores, a mis editores y a todo aquel que tenga la bondad de leerme, les deseo que recuperen sus caudales intangibles, para que los compartan y los derrochen; que una aureola generosa abrigue todos sus momentos, y que sean humanamente plenos.
Pero sobre todo deseo, que nunca olviden que nuestra forma y consistencia está hilvanada con el mismo material con el que se tejen los sueños.
Feliz Navidad!
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Laura M. López Murillo,
Navidad
domingo, diciembre 14, 2008
Los capítulos perdidos del código negro
En algún lugar del protocolo oficial, en el epílogo del ceremonial, en una nota escrita con letra cursiva y diminuta, se remite a los capítulos perdidos del código negro: un ordenamiento ancestral para ejercer todo el rigor del Estado; pero esos capítulos se perdieron en la oscuridad de los tiempos y el código negro es una ley no escrita, porque no existe justificación alguna para el ejercicio abusivo y exhaustivo del poder…
La esencia de cualquier régimen emana del ejercicio del poder, como titular del monopolio de la fuerza. Así se distinguen las dictaduras y las democracias, los regímenes represores y los gobiernos incluyentes y participativos. Y la contingencia que activa los mecanismos para la aplicación de la fuerza pública surge, inexorablemente, por la crítica.
En cuanto surge la crítica que incomoda al régimen, la oligarquía recurre al código negro que establece los mecanismos y los instrumentos para disolverla o disuadirla: la disidencia usualmente, se controla mediante dos procedimientos, que si bien difieren sustancialmente entre sí, están diseñados para avasallar y domesticar la crítica que exhibe las deficiencias y excesos en la administración pública.
Uno de esos procedimientos es la cooptación: el Estado, amparado en este modelo de organización -resultado de la contaminación política de los significados históricos- ejerce sus atribuciones para crear y ocupar las vacantes que se producen en la administración pública sin la intervención de criterio externos.
La cooptación, caracterizada por la sutileza y el ingenio, logra atraer a los críticos al círculo del poder, los incluye en la nómina y el régimen los engulle. La astucia implícita en la cooptación explota las vulnerabilidades del modus vivendi de los disidentes para ofrecerles la solvencia del modus operandi dentro del gobierno. Este procedimiento se consagró en la frase del entonces presidente José López Portillo cuando se refirió a la crítica periodística diciendo: “no les pago para que me peguen”. Aunque este mecanismo ha comprobado su efectividad desde el Priato, no exclusivo de ese régimen.
Y no!... No todos los sujetos claudican mediante la cooptación. En aquellos casos excepcionales en que las convicciones y la conciencia son firmes e incorruptibles, el Estado suele ejercitar una variante, tan perjudicial y vil como la cooptación: la indiferencia, esa legendaria manifestación de la crueldad que degrada en la impunidad.
En este binomio, la cooptación ha producido impecables intelectualidades orgánicas y artistas serviles; pero la indiferencia, se ha materializado en la impunidad y el olvido oficial de la muerte y desaparición de periodistas.
Un informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) indica que México encabezó el año pasado la lista de periodistas asesinados o fallecidos por motivos relacionados con el ejercicio de su profesión, en crímenes ejecutados por bandas relacionadas al narcotráfico. México es el país más peligroso para ejercer esta profesión en América Latina y el Caribe, por delante de Colombia y Brasil.
Robert Shaw, de International Media Support (IMS) señala "una creciente cultura de la impunidad, que empeora cada día", y enfatiza que la falta de resultados en el combate a las agresiones a periodistas en México obedece a omisiones legislativas, a la inexistente voluntad política y a largos procesos judiciales que casi criminalizan a las víctimas.
El segundo procedimiento para domesticar la crítica y la disidencia es la represión, que admite un sinfín de versiones, pero el común denominador en todas las manifestaciones es el peso, - contundente, específico y coercitivo- que recae sobre los demandantes u opositores para inhibir las expresiones de inconformidad, acallar los reclamos sociales y extinguir las denuncias ciudadanas.
La represión, sea cual fuere su intensidad de la fuerza pública aplicada y la magnitud del sector controlado, es el indicativo de la tiranía por excelencia; en el planeta, ninguna de las hegemonías, de los regímenes absolutistas o totalitarios, de los imperios o dictaduras, han surgido sin el ejercicio previo de la represión.
Sí!… en la política todo es cuestión de matices, y así, el ejercicio de la represión dependerá del impacto de la denuncia. En un código negro, no escrito pero vigente, se ponderan los mensajes de la ciudadanía que disiente con el estado; algunas de esas denuncias y disidencias serán ignoradas, pero otras activarán el mecanismo represor del estado.
Lamentablemente, existen dos casos recientes que ejemplifican los grados y la intensidad de la represión: Javier Herrera Valles, ex comisionado de la Policía Federal Preventiva, y el Dr. José Manuel de Jesús Ortiz Ampudia, presidente del Consejo Médico y Ciudadano en Tijuana. Javier Herrera Valles denunció públicamente al secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna y actualmente se encuentra bajo arraigo acusado de recibir dinero del narcotráfico; el Dr. Ortiz Ampudia encabezó y organizó protestas contra la inseguridad para exigir que se erradique el secuestro en esta frontera, fue despedido de la clínica Issstecali que administra el gobierno estatal encabezado por el panista José Guadalupe Osuna Millán.
No!... Estos procedimientos para erradicar la crítica y la disidencia no son propiedad intelectual de su autor; podría decirse que son el legado de la clase gobernante del siglo XX, o peor aún, que ya son del dominio público. Lo preocupante es la deleznable vigencia de estos procedimientos y su evidente adaptación a la ideología de cualquier régimen, ya sea priísta, panista, perredista.
En estas circunstancias, el valor civil es una virtud amenazada en un entorno que sojuzga la crítica y que doblega a los disidentes, porque el valor civil es una amenaza para un régimen que aplica al pié de la letra… aquellos capítulos que se perdieron en la oscuridad de los tiempos y que actualiza las reglas no escritas del código negro, porque nunca habrá justificación alguna para el abuso del poder…
La esencia de cualquier régimen emana del ejercicio del poder, como titular del monopolio de la fuerza. Así se distinguen las dictaduras y las democracias, los regímenes represores y los gobiernos incluyentes y participativos. Y la contingencia que activa los mecanismos para la aplicación de la fuerza pública surge, inexorablemente, por la crítica.
En cuanto surge la crítica que incomoda al régimen, la oligarquía recurre al código negro que establece los mecanismos y los instrumentos para disolverla o disuadirla: la disidencia usualmente, se controla mediante dos procedimientos, que si bien difieren sustancialmente entre sí, están diseñados para avasallar y domesticar la crítica que exhibe las deficiencias y excesos en la administración pública.
Uno de esos procedimientos es la cooptación: el Estado, amparado en este modelo de organización -resultado de la contaminación política de los significados históricos- ejerce sus atribuciones para crear y ocupar las vacantes que se producen en la administración pública sin la intervención de criterio externos.
La cooptación, caracterizada por la sutileza y el ingenio, logra atraer a los críticos al círculo del poder, los incluye en la nómina y el régimen los engulle. La astucia implícita en la cooptación explota las vulnerabilidades del modus vivendi de los disidentes para ofrecerles la solvencia del modus operandi dentro del gobierno. Este procedimiento se consagró en la frase del entonces presidente José López Portillo cuando se refirió a la crítica periodística diciendo: “no les pago para que me peguen”. Aunque este mecanismo ha comprobado su efectividad desde el Priato, no exclusivo de ese régimen.
Y no!... No todos los sujetos claudican mediante la cooptación. En aquellos casos excepcionales en que las convicciones y la conciencia son firmes e incorruptibles, el Estado suele ejercitar una variante, tan perjudicial y vil como la cooptación: la indiferencia, esa legendaria manifestación de la crueldad que degrada en la impunidad.
En este binomio, la cooptación ha producido impecables intelectualidades orgánicas y artistas serviles; pero la indiferencia, se ha materializado en la impunidad y el olvido oficial de la muerte y desaparición de periodistas.
Un informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) indica que México encabezó el año pasado la lista de periodistas asesinados o fallecidos por motivos relacionados con el ejercicio de su profesión, en crímenes ejecutados por bandas relacionadas al narcotráfico. México es el país más peligroso para ejercer esta profesión en América Latina y el Caribe, por delante de Colombia y Brasil.
Robert Shaw, de International Media Support (IMS) señala "una creciente cultura de la impunidad, que empeora cada día", y enfatiza que la falta de resultados en el combate a las agresiones a periodistas en México obedece a omisiones legislativas, a la inexistente voluntad política y a largos procesos judiciales que casi criminalizan a las víctimas.
El segundo procedimiento para domesticar la crítica y la disidencia es la represión, que admite un sinfín de versiones, pero el común denominador en todas las manifestaciones es el peso, - contundente, específico y coercitivo- que recae sobre los demandantes u opositores para inhibir las expresiones de inconformidad, acallar los reclamos sociales y extinguir las denuncias ciudadanas.
La represión, sea cual fuere su intensidad de la fuerza pública aplicada y la magnitud del sector controlado, es el indicativo de la tiranía por excelencia; en el planeta, ninguna de las hegemonías, de los regímenes absolutistas o totalitarios, de los imperios o dictaduras, han surgido sin el ejercicio previo de la represión.
Sí!… en la política todo es cuestión de matices, y así, el ejercicio de la represión dependerá del impacto de la denuncia. En un código negro, no escrito pero vigente, se ponderan los mensajes de la ciudadanía que disiente con el estado; algunas de esas denuncias y disidencias serán ignoradas, pero otras activarán el mecanismo represor del estado.
Lamentablemente, existen dos casos recientes que ejemplifican los grados y la intensidad de la represión: Javier Herrera Valles, ex comisionado de la Policía Federal Preventiva, y el Dr. José Manuel de Jesús Ortiz Ampudia, presidente del Consejo Médico y Ciudadano en Tijuana. Javier Herrera Valles denunció públicamente al secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna y actualmente se encuentra bajo arraigo acusado de recibir dinero del narcotráfico; el Dr. Ortiz Ampudia encabezó y organizó protestas contra la inseguridad para exigir que se erradique el secuestro en esta frontera, fue despedido de la clínica Issstecali que administra el gobierno estatal encabezado por el panista José Guadalupe Osuna Millán.
No!... Estos procedimientos para erradicar la crítica y la disidencia no son propiedad intelectual de su autor; podría decirse que son el legado de la clase gobernante del siglo XX, o peor aún, que ya son del dominio público. Lo preocupante es la deleznable vigencia de estos procedimientos y su evidente adaptación a la ideología de cualquier régimen, ya sea priísta, panista, perredista.
En estas circunstancias, el valor civil es una virtud amenazada en un entorno que sojuzga la crítica y que doblega a los disidentes, porque el valor civil es una amenaza para un régimen que aplica al pié de la letra… aquellos capítulos que se perdieron en la oscuridad de los tiempos y que actualiza las reglas no escritas del código negro, porque nunca habrá justificación alguna para el abuso del poder…
domingo, diciembre 07, 2008
Abracadabra
En algún lugar de la parafernalia, entre las alegorías, comedias y artificios, la partidocracia reserva sus propuestas para el momento oportuno y ejerce el poder para preservarlo; y por eso, las panaceas, las propuestas maravillosas, los plazos y las soluciones mágicas surgen únicamente en torno al proselitismo…
Las propuestas impactantes para aliviar los males endémicos que flagelan al país, y la disposición para atender las demandas sociales se postergan hasta la época electoral. Durante ese periodo de tiempo, y sólo en la víspera de los comicios, la voz de la ciudadanía adquiere una resonancia inusitada; bajo el influjo del poder, súbitamente aparece el hilo milagroso que habrá de zurcir el desgarrado tejido social.
Como por arte de magia, se logra el consenso en el legislativo y se aprueban dictámenes y reformas, como si la unanimidad fuera un parámetro para ponderar la eficiencia en el Congreso de la Unión. Con visión proselitista, ninguna de las bancadas pierde la oportunidad para distinguirse ante la ciudadanía y la aprobación de iniciativas obedece a los costos políticos, traducidos en votos.
Entre juegos y malabares, la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, aprobó por unanimidad incorporar a la Constitución Política las figuras del plebiscito y referéndum, lo permitirá que la ciudadanía participe en cuestiones administrativas y modificaciones a la Carta Magna.
Levitando sin cables y flotando sobre el ambiente electoral, la fracción del Partido del Trabajo (PT) en la Cámara de Diputados presentó una iniciativa de reforma que plantea prohibir al Estado mexicano el rescate de empresas privadas como bancos, carreteras y otros sectores; la reforma al Artículo 73 constitucional establece que "en ningún caso el Estado Mexicano emitirá leyes, decretos, acuerdos, contratos o disposiciones de carácter general mediante los cuales se convierta en pública la deuda de agentes económicos privados".
El conejo que saltó de la chistera del gobernador priísta, Humberto Moreira Valdés, traía consigo un tabú: restablecer en la Constitución Federal la “pena de muerte para los plagiarios que torturan y matan a sus víctimas”. Esta propuesta, que provocó polémica en la clase política y agilizó la opinión pública, surgió en el momento preciso y su impacto fue debidamente calculado obedeciendo a los tiempos y movimientos electoreros.
Como verdadero escapista, Felipe Calderón se incorpora al elenco de la magia electorera con una desaparición asombrosa: aseguró ante la cúpula del PAN que no interferirá en el proceso electoral de 2009; entre el polvo de estrellas blanquiazules, la ilusión surgió ante los coordinadores parlamentarios en ambas cámaras, legisladores federales y locales y aspirantes a gobiernos estatales, cuando el presidente sostuvo que actuará con “imparcialidad y sin abusos”.
Pero la consagración en el ilusionismo se produjo cuando Calderón asumió la dirigencia subrepticia de su partido y presentó el lema de las futuras campañas, cuando exigió a los dirigentes ponerse a trabajar e ir casa por casa, barrio por barrio, para convencer a la ciudadanía de que “Acción Nacional es la mejor alternativa de gobierno”.
El proceso es ya inminente e inevitable, y en los tiempos venideros bastará pronunciar las palabras mágicas y de la nada absoluta aparecerán los trucos y embelecos, las argucias y las consignas que escucharemos hasta el hartazgo durante las próximas campañas; las grandes soluciones en plazos pequeños, -los cien días o los quince minutos-, se condensarán en las estrategias electoreras… las panaceas, las propuestas maravillosas, los plazos y las soluciones mágicas surgirán en torno al proselitismo…
Las propuestas impactantes para aliviar los males endémicos que flagelan al país, y la disposición para atender las demandas sociales se postergan hasta la época electoral. Durante ese periodo de tiempo, y sólo en la víspera de los comicios, la voz de la ciudadanía adquiere una resonancia inusitada; bajo el influjo del poder, súbitamente aparece el hilo milagroso que habrá de zurcir el desgarrado tejido social.
Como por arte de magia, se logra el consenso en el legislativo y se aprueban dictámenes y reformas, como si la unanimidad fuera un parámetro para ponderar la eficiencia en el Congreso de la Unión. Con visión proselitista, ninguna de las bancadas pierde la oportunidad para distinguirse ante la ciudadanía y la aprobación de iniciativas obedece a los costos políticos, traducidos en votos.
Entre juegos y malabares, la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, aprobó por unanimidad incorporar a la Constitución Política las figuras del plebiscito y referéndum, lo permitirá que la ciudadanía participe en cuestiones administrativas y modificaciones a la Carta Magna.
Levitando sin cables y flotando sobre el ambiente electoral, la fracción del Partido del Trabajo (PT) en la Cámara de Diputados presentó una iniciativa de reforma que plantea prohibir al Estado mexicano el rescate de empresas privadas como bancos, carreteras y otros sectores; la reforma al Artículo 73 constitucional establece que "en ningún caso el Estado Mexicano emitirá leyes, decretos, acuerdos, contratos o disposiciones de carácter general mediante los cuales se convierta en pública la deuda de agentes económicos privados".
El conejo que saltó de la chistera del gobernador priísta, Humberto Moreira Valdés, traía consigo un tabú: restablecer en la Constitución Federal la “pena de muerte para los plagiarios que torturan y matan a sus víctimas”. Esta propuesta, que provocó polémica en la clase política y agilizó la opinión pública, surgió en el momento preciso y su impacto fue debidamente calculado obedeciendo a los tiempos y movimientos electoreros.
Como verdadero escapista, Felipe Calderón se incorpora al elenco de la magia electorera con una desaparición asombrosa: aseguró ante la cúpula del PAN que no interferirá en el proceso electoral de 2009; entre el polvo de estrellas blanquiazules, la ilusión surgió ante los coordinadores parlamentarios en ambas cámaras, legisladores federales y locales y aspirantes a gobiernos estatales, cuando el presidente sostuvo que actuará con “imparcialidad y sin abusos”.
Pero la consagración en el ilusionismo se produjo cuando Calderón asumió la dirigencia subrepticia de su partido y presentó el lema de las futuras campañas, cuando exigió a los dirigentes ponerse a trabajar e ir casa por casa, barrio por barrio, para convencer a la ciudadanía de que “Acción Nacional es la mejor alternativa de gobierno”.
El proceso es ya inminente e inevitable, y en los tiempos venideros bastará pronunciar las palabras mágicas y de la nada absoluta aparecerán los trucos y embelecos, las argucias y las consignas que escucharemos hasta el hartazgo durante las próximas campañas; las grandes soluciones en plazos pequeños, -los cien días o los quince minutos-, se condensarán en las estrategias electoreras… las panaceas, las propuestas maravillosas, los plazos y las soluciones mágicas surgirán en torno al proselitismo…
domingo, noviembre 30, 2008
La impunidad como adjetivo
En algún lugar del régimen, sobre el perímetro que condensa las atribuciones del poder, existe una atmósfera repelente que excluye cualquier atisbo de la realidad; por eso, dentro de la burbuja presidencial, los motivos más contundentes en la toma de decisiones, son la comunión de intereses y el apoyo incondicional…
Los adjetivos que califican y describen a un régimen suelen asignarse en función de las acciones gubernamentales emprendidas, de sus resultados y de los ajustes y reacciones correctivas. En esa lógica, la actuación de Felipe Calderón como mandatario podría describirse como la institucionalización de un compacto círculo de amistades incondicionales, como la oficialización de la impunidad.
A cien días del Acuerdo Nacional para la Seguridad, el único resultado obvio es la desesperanza generalmente compartida: los reclamos públicos de Fernando Martí, Nelson Vargas e Isabel Miranda de Wallace, son la ínfima proporción de todos los secuestros que se cometen en el país; los tres padres de familia, como valerosos denunciantes, conforman un porcentaje microscópico de todos los ciudadanos afectados y las familias ultrajadas por el secuestro.
Existen más de mil familias en el quebranto moral por las aborrecibles consecuencias del secuestro, pero esa inmensa mayoría no dispone de los recursos para denunciar públicamente la negligencia de las autoridades. Y aún peor, los tres niveles de gobierno aluden a la denuncia ciudadana como el mecanismo para reducir la criminalidad, pero evaden la cifra negra, ese doloroso porcentaje de los casos no denunciados por la desconfianza en las corporaciones policiacas.
Entre los resultados presentados por el gobierno federal, sobresalen las detenciones de líderes de los cárteles del narcotráfico, desviando deliberadamente la atención hacia esta manifestación de la criminalidad, a la que se han adjudicado todas las culpas y el móvil de todos los delitos.
Pero el índice oficial de la eficiencia en la lucha contra la delincuencia excluye las evidencias de corrupción que involucran a los colaboradores de Felipe Calderón, amigos e incondicionales, como Juan Camilo Mouriño, el fallecido Secretario de Gobernación, y Genaro García Luna, actual Secretario de Seguridad Pública.
Fernando Martí fue contundente cuando lanzó el dilema: o cumplen o renuncian; Nelson Vargas exhibió la podredumbre en las instancias encargadas de la investigación de los delitos; Isabel Miranda de Wallace indicó que “México Unido Contra la Delincuencia” -organismo infiltrado y cooptado por el propio Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública- monopoliza la información sobre los casos de inseguridad en el país.
Las denuncias, ciudadanas y públicas, terminarán en el cajón de los olvidos, como las cartas de Javier Herrera Valles, ex comisionado de la Policía Federal Preventiva que señaló las anomalías en la Secretaría de Seguridad Pública, ahora sujeto a arraigo.
Es evidente que el criterio rector en el calderonismo es el apoyo incondicional a los incondicionales y que la impunidad es el único adjetivo para describir lo indescriptible; es obvia la existencia de esa atmósfera que repele y excluye cualquier atisbo de la realidad, porque en esa burbuja presidencial, la justicia y la paz social se postergan por la comunión de intereses y el apoyo incondicional…
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Los adjetivos que califican y describen a un régimen suelen asignarse en función de las acciones gubernamentales emprendidas, de sus resultados y de los ajustes y reacciones correctivas. En esa lógica, la actuación de Felipe Calderón como mandatario podría describirse como la institucionalización de un compacto círculo de amistades incondicionales, como la oficialización de la impunidad.
A cien días del Acuerdo Nacional para la Seguridad, el único resultado obvio es la desesperanza generalmente compartida: los reclamos públicos de Fernando Martí, Nelson Vargas e Isabel Miranda de Wallace, son la ínfima proporción de todos los secuestros que se cometen en el país; los tres padres de familia, como valerosos denunciantes, conforman un porcentaje microscópico de todos los ciudadanos afectados y las familias ultrajadas por el secuestro.
Existen más de mil familias en el quebranto moral por las aborrecibles consecuencias del secuestro, pero esa inmensa mayoría no dispone de los recursos para denunciar públicamente la negligencia de las autoridades. Y aún peor, los tres niveles de gobierno aluden a la denuncia ciudadana como el mecanismo para reducir la criminalidad, pero evaden la cifra negra, ese doloroso porcentaje de los casos no denunciados por la desconfianza en las corporaciones policiacas.
Entre los resultados presentados por el gobierno federal, sobresalen las detenciones de líderes de los cárteles del narcotráfico, desviando deliberadamente la atención hacia esta manifestación de la criminalidad, a la que se han adjudicado todas las culpas y el móvil de todos los delitos.
Pero el índice oficial de la eficiencia en la lucha contra la delincuencia excluye las evidencias de corrupción que involucran a los colaboradores de Felipe Calderón, amigos e incondicionales, como Juan Camilo Mouriño, el fallecido Secretario de Gobernación, y Genaro García Luna, actual Secretario de Seguridad Pública.
Fernando Martí fue contundente cuando lanzó el dilema: o cumplen o renuncian; Nelson Vargas exhibió la podredumbre en las instancias encargadas de la investigación de los delitos; Isabel Miranda de Wallace indicó que “México Unido Contra la Delincuencia” -organismo infiltrado y cooptado por el propio Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública- monopoliza la información sobre los casos de inseguridad en el país.
Las denuncias, ciudadanas y públicas, terminarán en el cajón de los olvidos, como las cartas de Javier Herrera Valles, ex comisionado de la Policía Federal Preventiva que señaló las anomalías en la Secretaría de Seguridad Pública, ahora sujeto a arraigo.
Es evidente que el criterio rector en el calderonismo es el apoyo incondicional a los incondicionales y que la impunidad es el único adjetivo para describir lo indescriptible; es obvia la existencia de esa atmósfera que repele y excluye cualquier atisbo de la realidad, porque en esa burbuja presidencial, la justicia y la paz social se postergan por la comunión de intereses y el apoyo incondicional…
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lunes, noviembre 24, 2008
Figura excepcional
En algún lugar palaciego, donde se fabrican las máscaras y las aureolas de las imágenes públicas, al final de un corredor sombrío se encuentra el archivo de las excepciones; ahí se conservan las biografías que no admiten matices y aquellas acciones imborrables de la memoria colectiva…
En cuestiones de imagen pública existen retos y excepciones; los retos surgen cuando debe confeccionarse el carisma para personalidades sin talento ni gracia, suelen ser casos extenuantes con pocas posibilidades de éxito; las excepciones están configuradas con los eventos y personajes que permanecen en la opinión pública, y por eso, no hay estrategia alguna para encubrir o suavizar la imagen de aquellos que han escrito su biografía sin escrúpulos.
El Licenciado Fernando Gómez Mont es un caso excepcional en el diseño de imágenes públicas. En el currículum del actual Secretario de Gobernación destaca su brillante intervención como abogado en los juicios más lucrativos que implicaron a políticos y empresarios en conductas delictivas como fraude y corrupción.
Como funcionario público, Gómez Mont, ha combinado la política y la abogacía; a su autoría se atribuyen las modificaciones constitucionales que han permitido la absolución de connotados e ilustres delincuentes de cuello blanco, como los ex banqueros Carlos Cabal Peniche y Jorge Lankenau, artífices de fraudes millonarios que posteriormente se incorporaron al Fobapora.
Entre sus defendidos más ilustres y notables se encuentran: Tomás Peñaloza Webb, acusado de fraude al Instituto Mexicano del Seguro Social; Gerardo de Prevoisin, ex director de Aeroméxico acusado de fraude y transferencia ilícita de recursos; Rogelio Montemayor Seguy, ex director de Pemex, acusado de triangular fondos de la paraestatal para la campaña presidencial de Francisco Labastida.
Por eso, en estos momentos, cunde la desesperación en el Departamento de Imagineria Pública del Calderonismo. El Licenciado Gómez Mont, como titular del Palacio de Cobián, es una figura excepcional, porque no existe estrategia ni técnica para disolver los avatares en su trayectoria profesional.
No!... Tampoco la politiquería, ni la demagogia pueden encubrir todas evidencias; y suele suceder, que se producen efectos adversos. Aunque en el discurso de Felipe Calderón, el nuevo secretario de gobernación aparece como “modernizador”, “reformador” y como “una pieza clave en el proceso de transformación democrática”; entre las líneas del discurso presidencial se entiende que Calderón deposita toda su confianza en su ex compañero de la Escuela Libre de Derecho para implementar la Reforma Penal recientemente aprobada.
El arribo al gabinete presidencial de una personalidad como Gómez Mont envía señales realmente desconcertantes: el estado mexicano se encuentra en guerra contra la delincuencia organizada y el encargado de la seguridad nacional es un flamante defensor de delincuentes distinguidos; la reforma penal será implementada por un experto en tergiversar el sentido de la justicia.
Y más desafortunada aún, fue la licencia discursiva del propio Gómez Mont, cuando equiparó la lucha contra el narcotráfico con los ideales de la Revolución mexicana, con mayúsculas. Porque, en apego a la lógica del discurso, debe entenderse que un defensor de la aristocracia será el adalid del pueblo mexicano.
Lo único claro en esta designación, es que la soledad se cierne cada vez más sobre Felipe Calderón, que el círculo del poder incluye a sus amigos e incondicionales, que el criterio presidencial carece de sensatez, que por eso, ignora lo consignado en el archivo de las excepciones, y que se pretende reinventar las biografías que no admiten matices y desvanecer las acciones imborrables de la memoria colectiva…
En cuestiones de imagen pública existen retos y excepciones; los retos surgen cuando debe confeccionarse el carisma para personalidades sin talento ni gracia, suelen ser casos extenuantes con pocas posibilidades de éxito; las excepciones están configuradas con los eventos y personajes que permanecen en la opinión pública, y por eso, no hay estrategia alguna para encubrir o suavizar la imagen de aquellos que han escrito su biografía sin escrúpulos.
El Licenciado Fernando Gómez Mont es un caso excepcional en el diseño de imágenes públicas. En el currículum del actual Secretario de Gobernación destaca su brillante intervención como abogado en los juicios más lucrativos que implicaron a políticos y empresarios en conductas delictivas como fraude y corrupción.
Como funcionario público, Gómez Mont, ha combinado la política y la abogacía; a su autoría se atribuyen las modificaciones constitucionales que han permitido la absolución de connotados e ilustres delincuentes de cuello blanco, como los ex banqueros Carlos Cabal Peniche y Jorge Lankenau, artífices de fraudes millonarios que posteriormente se incorporaron al Fobapora.
Entre sus defendidos más ilustres y notables se encuentran: Tomás Peñaloza Webb, acusado de fraude al Instituto Mexicano del Seguro Social; Gerardo de Prevoisin, ex director de Aeroméxico acusado de fraude y transferencia ilícita de recursos; Rogelio Montemayor Seguy, ex director de Pemex, acusado de triangular fondos de la paraestatal para la campaña presidencial de Francisco Labastida.
Por eso, en estos momentos, cunde la desesperación en el Departamento de Imagineria Pública del Calderonismo. El Licenciado Gómez Mont, como titular del Palacio de Cobián, es una figura excepcional, porque no existe estrategia ni técnica para disolver los avatares en su trayectoria profesional.
No!... Tampoco la politiquería, ni la demagogia pueden encubrir todas evidencias; y suele suceder, que se producen efectos adversos. Aunque en el discurso de Felipe Calderón, el nuevo secretario de gobernación aparece como “modernizador”, “reformador” y como “una pieza clave en el proceso de transformación democrática”; entre las líneas del discurso presidencial se entiende que Calderón deposita toda su confianza en su ex compañero de la Escuela Libre de Derecho para implementar la Reforma Penal recientemente aprobada.
El arribo al gabinete presidencial de una personalidad como Gómez Mont envía señales realmente desconcertantes: el estado mexicano se encuentra en guerra contra la delincuencia organizada y el encargado de la seguridad nacional es un flamante defensor de delincuentes distinguidos; la reforma penal será implementada por un experto en tergiversar el sentido de la justicia.
Y más desafortunada aún, fue la licencia discursiva del propio Gómez Mont, cuando equiparó la lucha contra el narcotráfico con los ideales de la Revolución mexicana, con mayúsculas. Porque, en apego a la lógica del discurso, debe entenderse que un defensor de la aristocracia será el adalid del pueblo mexicano.
Lo único claro en esta designación, es que la soledad se cierne cada vez más sobre Felipe Calderón, que el círculo del poder incluye a sus amigos e incondicionales, que el criterio presidencial carece de sensatez, que por eso, ignora lo consignado en el archivo de las excepciones, y que se pretende reinventar las biografías que no admiten matices y desvanecer las acciones imborrables de la memoria colectiva…
domingo, noviembre 16, 2008
El poder oculto de las palabras
En algún lugar de la desventura, cuando se percibe una esperanza en el porvenir, justamente en el horizonte de las expectativas, las palabras deben despojarse de los artificios y los significados deben desnudarse; sólo entonces, el discurso público proyectará la realidad y se extenderá desde el callado suplicio cotidiano hasta la justicia social, desde la marginación hasta la igualdad…
Las albricias del triunfo electoral de Barak Obama provocaron el júbilo multitudinario porque llevaban implícito un mensaje de esperanza y reivindicación a las minorías y a los grupos marginados. En todos los rincones de la desventura se anunció el primer gran retroceso de la discriminación y del racismo en el bastión de la xenofobia.
El próximo presidente de Norteamérica es la manifestación tangible del sueño americano, la encarnación del anhelo de miles de migrantes que buscan un porvenir mejor en ese país. Sin embargo, todos los asuntos relacionados con las fronteras y los trabajadores migratorios fueron excluidos de los debates y de los discursos durante el proselitismo.
La tendencia de Obama como candidato inició como una respuesta a los reclamos de los familiares de los soldados en Irak, prometiendo un cambio a los grupos vulnerables, a las minorías marginadas y al sector flagelado por el desempleo y la crisis hipotecaria. Pero gradualmente, las propuestas se suavizaron conforme la candidatura adquiría fuerza, fondos y simpatizantes. Por eso ahora, ante el umbral del imperio, es imprescindible que Obama incluya en su discurso y en su agenda la reivindicación de la estirpe que lo llevó a la cima del poder.
El voto y la simpatía del sector hispano fueron determinantes en el resultado de los comicios del 4 de noviembre: he ahí la razón y la fuerza del proyecto de una reforma migratoria integral que presentará a Obama la Coalición por los Derechos Políticos de los Mexicanos en el Extranjero, cuya propuesta no consiste en la regularización de los ilegales en Estados Unidos, sino en institucionalizar la migración, y eliminar la persecución y la criminalización de los trabajadores migrantes.
Este mensaje llegó a Mexicali con la visita de Alan A. Benjamin, coordinador de The Organizer, periódico afín al Acuerdo Internacional de los Trabajadores y los Pueblos (AITP), y Al Rojas, representante del Frente de Mexicanos en el Exterior, quienes participaron en la Segunda Conferencia Binacional “Globalización Migración/Inmigración” en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), y asistieron a una Mesa de Redacción en el periódico la Crónica de BC.
Como representantes de los trabajadores extranjeros en Norteamérica expusieron que aún predominan la explotación y la discriminación, el racismo y el abuso, el incumplimiento de las prestaciones elementales, y que estas circunstancias se extienden a los convenios conocidos como “Programa de Trabajadores Huéspedes”.
Explicaron que el deterioro de las condiciones de trabajo, incluso el fallecimiento durante las jornadas en el campo, son algunas de las consecuencias del pacto entre la Unión de Trabajadores del Campo (United Farm Workers), el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y los empresarios del sector agrícola. Los llamados “agribusiness” actualizan las aberraciones de la explotación que se creían superadas.
Indicaron que la respuesta del gobierno estadounidense a las movilizaciones multitudinarias del 2006 fue una represión feroz contra los migrantes: redadas, ordenanzas y operativos policiacos fueron implementados para la expulsión masiva de indocumentados.
Por eso ahora, ante Obama, como la figura que concentra las esperanzas de las minorías, esperan que la realidad surja en las líneas del discurso político, que las palabras se despojen de la máscara que oculta el padecimiento de miles de trabajadores desprotegidos, y que los títulos de las reformas y programas designen su verdadera dimensión.
Porque en el discurso político las palabras adquieren una cualidad turbia y perversa para encubrir la realidad; por eso, se aprueban leyes y se implementan programas cuyo objetivo es el antónimo del título; y cuando se dice “apoyo” se promociona la “indefensión”, con el sustantivo “huésped” se ocultan mil y un abusos, por la palabra “amnistía” debe entenderse “persecución”, y bajo el ideal genérico de los “derechos” yacen las aberraciones de la explotación.
Pero las palabras se clarifican en un entorno solidario, se purifican con la velocidad de la empatía y se engrandecen por la coincidencia. Y así, en el entorno virtual se configura la multitud que el próximo 21 de enero marchará desde todos los rincones de la desventura para exigir un discurso acorde con la realidad, una cita en la agenda presidencial, un rubro en la legislación y un espacio digno en una sociedad que se ha enriquecido explotando a quienes desprecia.
En las palabras de Al Rojas, sobresale la necesidad de eliminar las etiquetas despectivas, los estigmas insultantes y los peyorativos, porque la fuerza de trabajo que ha soportado el peso de la economía estadounidense no está formada por hispanos o mexicanos, ni por latinos o sudacas, ni por ilegales o braceros, ni por indocumentados o migrantes: está formada por seres humanos dispuestos a trabajar para ganar dignamente el sustento.
La presidencia de Obama representa la realización inusitada de una ficción y es una oportunidad por mucho tiempo esperada; por primera vez, residirá en la Casa Blanca un heredero de la porción de la humanidad históricamente más ultrajada y despreciada, y es ahí, justamente en el horizonte de las expectativas, donde las palabras deben despojarse de los artificios y los significados deben desnudarse; sólo entonces, el discurso público proyectará la realidad y se extenderá desde el callado suplicio cotidiano hasta la justicia social, desde la marginación hasta la igualdad…
Las albricias del triunfo electoral de Barak Obama provocaron el júbilo multitudinario porque llevaban implícito un mensaje de esperanza y reivindicación a las minorías y a los grupos marginados. En todos los rincones de la desventura se anunció el primer gran retroceso de la discriminación y del racismo en el bastión de la xenofobia.
El próximo presidente de Norteamérica es la manifestación tangible del sueño americano, la encarnación del anhelo de miles de migrantes que buscan un porvenir mejor en ese país. Sin embargo, todos los asuntos relacionados con las fronteras y los trabajadores migratorios fueron excluidos de los debates y de los discursos durante el proselitismo.
La tendencia de Obama como candidato inició como una respuesta a los reclamos de los familiares de los soldados en Irak, prometiendo un cambio a los grupos vulnerables, a las minorías marginadas y al sector flagelado por el desempleo y la crisis hipotecaria. Pero gradualmente, las propuestas se suavizaron conforme la candidatura adquiría fuerza, fondos y simpatizantes. Por eso ahora, ante el umbral del imperio, es imprescindible que Obama incluya en su discurso y en su agenda la reivindicación de la estirpe que lo llevó a la cima del poder.
El voto y la simpatía del sector hispano fueron determinantes en el resultado de los comicios del 4 de noviembre: he ahí la razón y la fuerza del proyecto de una reforma migratoria integral que presentará a Obama la Coalición por los Derechos Políticos de los Mexicanos en el Extranjero, cuya propuesta no consiste en la regularización de los ilegales en Estados Unidos, sino en institucionalizar la migración, y eliminar la persecución y la criminalización de los trabajadores migrantes.
Este mensaje llegó a Mexicali con la visita de Alan A. Benjamin, coordinador de The Organizer, periódico afín al Acuerdo Internacional de los Trabajadores y los Pueblos (AITP), y Al Rojas, representante del Frente de Mexicanos en el Exterior, quienes participaron en la Segunda Conferencia Binacional “Globalización Migración/Inmigración” en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), y asistieron a una Mesa de Redacción en el periódico la Crónica de BC.
Como representantes de los trabajadores extranjeros en Norteamérica expusieron que aún predominan la explotación y la discriminación, el racismo y el abuso, el incumplimiento de las prestaciones elementales, y que estas circunstancias se extienden a los convenios conocidos como “Programa de Trabajadores Huéspedes”.
Explicaron que el deterioro de las condiciones de trabajo, incluso el fallecimiento durante las jornadas en el campo, son algunas de las consecuencias del pacto entre la Unión de Trabajadores del Campo (United Farm Workers), el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, y los empresarios del sector agrícola. Los llamados “agribusiness” actualizan las aberraciones de la explotación que se creían superadas.
Indicaron que la respuesta del gobierno estadounidense a las movilizaciones multitudinarias del 2006 fue una represión feroz contra los migrantes: redadas, ordenanzas y operativos policiacos fueron implementados para la expulsión masiva de indocumentados.
Por eso ahora, ante Obama, como la figura que concentra las esperanzas de las minorías, esperan que la realidad surja en las líneas del discurso político, que las palabras se despojen de la máscara que oculta el padecimiento de miles de trabajadores desprotegidos, y que los títulos de las reformas y programas designen su verdadera dimensión.
Porque en el discurso político las palabras adquieren una cualidad turbia y perversa para encubrir la realidad; por eso, se aprueban leyes y se implementan programas cuyo objetivo es el antónimo del título; y cuando se dice “apoyo” se promociona la “indefensión”, con el sustantivo “huésped” se ocultan mil y un abusos, por la palabra “amnistía” debe entenderse “persecución”, y bajo el ideal genérico de los “derechos” yacen las aberraciones de la explotación.
Pero las palabras se clarifican en un entorno solidario, se purifican con la velocidad de la empatía y se engrandecen por la coincidencia. Y así, en el entorno virtual se configura la multitud que el próximo 21 de enero marchará desde todos los rincones de la desventura para exigir un discurso acorde con la realidad, una cita en la agenda presidencial, un rubro en la legislación y un espacio digno en una sociedad que se ha enriquecido explotando a quienes desprecia.
En las palabras de Al Rojas, sobresale la necesidad de eliminar las etiquetas despectivas, los estigmas insultantes y los peyorativos, porque la fuerza de trabajo que ha soportado el peso de la economía estadounidense no está formada por hispanos o mexicanos, ni por latinos o sudacas, ni por ilegales o braceros, ni por indocumentados o migrantes: está formada por seres humanos dispuestos a trabajar para ganar dignamente el sustento.
La presidencia de Obama representa la realización inusitada de una ficción y es una oportunidad por mucho tiempo esperada; por primera vez, residirá en la Casa Blanca un heredero de la porción de la humanidad históricamente más ultrajada y despreciada, y es ahí, justamente en el horizonte de las expectativas, donde las palabras deben despojarse de los artificios y los significados deben desnudarse; sólo entonces, el discurso público proyectará la realidad y se extenderá desde el callado suplicio cotidiano hasta la justicia social, desde la marginación hasta la igualdad…
domingo, noviembre 09, 2008
Síndrome de Fragilidad Compartida
En algún lugar del quebranto, cuando la vulnerabilidad es un síntoma socializado, la indefensión se expande como una epidemia incontenible, porque la salud y la integridad, la vida y la muerte dependen del talante de un delincuente…
Baja California, enfáticamente la ciudad de Tijuana, padece los estragos de la violencia en todas sus manifestaciones; las autoridades justifican el incremento de los delitos del orden común por la adicción a las drogas y adjudica todos los delitos de alto impacto a las redes del narcotráfico. Pero las generalizaciones suelen ser ociosas y la gama insufrible del delito aún no admite exclusividades; la delincuencia surge en todos los ámbitos y estratos sociales.
En Tijuana, los médicos padecen la victimización consuetudinaria de la delincuencia organizada y han sufrido el secuestro en todas sus variantes y modalidades. El secuestro es ese virus que pulula en esta época, que se reproduce y se expande sin control y flagela a la ciudadanía sin esperanzas de un pronto alivio.
El diagnóstico inicial determina que la entidad bajacaliforniana presenta el síndrome de fragilidad compartida y un agudo deterioro en la salud pública en cuestiones de confianza en las instituciones.
Dicen los que saben, que la desconfianza respecto al poder es una actitud socialmente compartida, que la sospecha generalizada surge por las demostraciones, constantes y contundentes, de la intrínseca corrupción para perpetuar el dominio, y que por eso, la actuación de las autoridades provoca recelo y escepticismos.
Y si la desconfianza social surge por acciones desmedidas, injustificadas o escabrosas; luego entonces: la pasividad, la omisión, la impunidad, el silencio, o la impericia de las autoridades provocan un malestar que lesiona gravemente al inconsciente colectivo.
La imagen del dolor, concentrada en la figura de los médicos, se expone en la carta abierta fechada el viernes 7 de noviembre de este año y dirigida al presidente Felipe Calderón Hinojosa por los integrantes del Consejo Médico Ciudadano, encabezado por José Manuel de Jesús Ortiz Ampudia, en la que denuncian “un vacío de poder en el estado de Baja California”, generado por la escalada de delitos de máxima gravedad y alto costo social.
En la misiva, los médicos le hacen notar al mandatario que en los 311 días que van de este año, 580 personas han sido asesinadas, lo que corrobora la existencia de “un estado de sitio delincuencial ante la incapacidad de las autoridades estatales y federales para reaccionar, frenar y atender la prevención de este tipo de delitos”.
Ese viernes, los médicos de Tijuana trabajaron bajo protesta por el reciente secuestro de uno de sus colegas y se manifestaron en las afueras del Centro de Gobierno. Consternado por la fragilidad compartida de los médicos, el destino les envió una providencial coincidencia y en un encuentro fortuito con el gobernador José Guadalupe Osuna Millán los médicos exigieron resultados, reclamaron la seguridad y protección que el estado está obligado a proporcionar a todos los ciudadanos, y anunciaron que el lunes 10 de noviembre se inscribirá en las crónicas tijuanenses como “Un día sin médicos”.
Por lo tanto: todos debemos mantener la calma y cuidar la salud, porque la estrategia para el combate al crimen organizado que se aplica en Baja California, se diseña en, y desde, el gobierno federal. Y en estos momentos, todo el poder ejecutivo está inmerso en el duelo por la pérdida del secretario de Gobernación, cuyo fallecimiento desquicia no sólo al presidente, sino que trastorna y posterga los resultados del Acuerdo Nacional de Seguridad, firmado el 21 de agosto en Palacio Nacional, cuyos avances deberían presentarse en los primeros cien días. Otra lamentable contingencia: las reformas y compromisos de justicia y legalidad deberán readecuarse por el deceso de Santiago Vasconcelos, el primer zar anti-drogas de México.
Y aún existe un riesgo mayor: todos los síntomas de la indefensión socialmente compartida pueden agravarse ante la posibilidad de un atentado que exhiba la vulnerabilidad de la impenetrable burbuja del poder. Ahora, más que nunca, el imperativo de justicia adquiere rasgos de una reivindicación política, social, humana y moral.
Pero mientras el ejecutivo y las huestes panistas se desgarran las vestiduras en homenajes y ceremonias luctuosas, la delincuencia sigue ejerciendo el dominio en la plaza bajacaliforniana. Y la sucursal del calderonismo en Tijuana se mantendrá a la expectativa hasta que el ejecutivo federal tenga a bien girar las instrucciones que estime convenientes.
Lo recomendable en épocas de desconsuelo es abrigarse con una coraza blindada, evitar las exposiciones prolongadas de la prosperidad y encomendarse al ángel de su guarda, porque todas las circunstancias indican que la estrategia federal no será inmediata, y que el hartazgo de los médicos es tan sólo una pequeña muestra de la indefensión que se expande como una epidemia incontenible, porque la inseguridad enferma más a los cachanillas que el estrés y la contaminación… y porque la salud y la integridad, la vida y la muerte ya no dependen ni de Dios, ni de la ciencia, ni de la justicia, sino del talante de un delincuente…
Baja California, enfáticamente la ciudad de Tijuana, padece los estragos de la violencia en todas sus manifestaciones; las autoridades justifican el incremento de los delitos del orden común por la adicción a las drogas y adjudica todos los delitos de alto impacto a las redes del narcotráfico. Pero las generalizaciones suelen ser ociosas y la gama insufrible del delito aún no admite exclusividades; la delincuencia surge en todos los ámbitos y estratos sociales.
En Tijuana, los médicos padecen la victimización consuetudinaria de la delincuencia organizada y han sufrido el secuestro en todas sus variantes y modalidades. El secuestro es ese virus que pulula en esta época, que se reproduce y se expande sin control y flagela a la ciudadanía sin esperanzas de un pronto alivio.
El diagnóstico inicial determina que la entidad bajacaliforniana presenta el síndrome de fragilidad compartida y un agudo deterioro en la salud pública en cuestiones de confianza en las instituciones.
Dicen los que saben, que la desconfianza respecto al poder es una actitud socialmente compartida, que la sospecha generalizada surge por las demostraciones, constantes y contundentes, de la intrínseca corrupción para perpetuar el dominio, y que por eso, la actuación de las autoridades provoca recelo y escepticismos.
Y si la desconfianza social surge por acciones desmedidas, injustificadas o escabrosas; luego entonces: la pasividad, la omisión, la impunidad, el silencio, o la impericia de las autoridades provocan un malestar que lesiona gravemente al inconsciente colectivo.
La imagen del dolor, concentrada en la figura de los médicos, se expone en la carta abierta fechada el viernes 7 de noviembre de este año y dirigida al presidente Felipe Calderón Hinojosa por los integrantes del Consejo Médico Ciudadano, encabezado por José Manuel de Jesús Ortiz Ampudia, en la que denuncian “un vacío de poder en el estado de Baja California”, generado por la escalada de delitos de máxima gravedad y alto costo social.
En la misiva, los médicos le hacen notar al mandatario que en los 311 días que van de este año, 580 personas han sido asesinadas, lo que corrobora la existencia de “un estado de sitio delincuencial ante la incapacidad de las autoridades estatales y federales para reaccionar, frenar y atender la prevención de este tipo de delitos”.
Ese viernes, los médicos de Tijuana trabajaron bajo protesta por el reciente secuestro de uno de sus colegas y se manifestaron en las afueras del Centro de Gobierno. Consternado por la fragilidad compartida de los médicos, el destino les envió una providencial coincidencia y en un encuentro fortuito con el gobernador José Guadalupe Osuna Millán los médicos exigieron resultados, reclamaron la seguridad y protección que el estado está obligado a proporcionar a todos los ciudadanos, y anunciaron que el lunes 10 de noviembre se inscribirá en las crónicas tijuanenses como “Un día sin médicos”.
Por lo tanto: todos debemos mantener la calma y cuidar la salud, porque la estrategia para el combate al crimen organizado que se aplica en Baja California, se diseña en, y desde, el gobierno federal. Y en estos momentos, todo el poder ejecutivo está inmerso en el duelo por la pérdida del secretario de Gobernación, cuyo fallecimiento desquicia no sólo al presidente, sino que trastorna y posterga los resultados del Acuerdo Nacional de Seguridad, firmado el 21 de agosto en Palacio Nacional, cuyos avances deberían presentarse en los primeros cien días. Otra lamentable contingencia: las reformas y compromisos de justicia y legalidad deberán readecuarse por el deceso de Santiago Vasconcelos, el primer zar anti-drogas de México.
Y aún existe un riesgo mayor: todos los síntomas de la indefensión socialmente compartida pueden agravarse ante la posibilidad de un atentado que exhiba la vulnerabilidad de la impenetrable burbuja del poder. Ahora, más que nunca, el imperativo de justicia adquiere rasgos de una reivindicación política, social, humana y moral.
Pero mientras el ejecutivo y las huestes panistas se desgarran las vestiduras en homenajes y ceremonias luctuosas, la delincuencia sigue ejerciendo el dominio en la plaza bajacaliforniana. Y la sucursal del calderonismo en Tijuana se mantendrá a la expectativa hasta que el ejecutivo federal tenga a bien girar las instrucciones que estime convenientes.
Lo recomendable en épocas de desconsuelo es abrigarse con una coraza blindada, evitar las exposiciones prolongadas de la prosperidad y encomendarse al ángel de su guarda, porque todas las circunstancias indican que la estrategia federal no será inmediata, y que el hartazgo de los médicos es tan sólo una pequeña muestra de la indefensión que se expande como una epidemia incontenible, porque la inseguridad enferma más a los cachanillas que el estrés y la contaminación… y porque la salud y la integridad, la vida y la muerte ya no dependen ni de Dios, ni de la ciencia, ni de la justicia, sino del talante de un delincuente…
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domingo, noviembre 02, 2008
Alquimia social
En algún lugar metódico, donde el rigor científico pondera todos los fenómenos, entre los porcentajes y las estadísticas existe una excepción incuantificable; el albedrío es ese prisma indefinible que esquiva todas las fórmulas, y es por eso, que aún no existe un mapa de los recovecos de la condición humana…
Los comicios electorales del 4 de noviembre serán la ocasión perfecta para cuantificar lo imponderable. La elección presidencial en Norteamérica no sólo confronta los proyectos de los partidos políticos y la personalidad de los candidatos, éste ejercicio democrático involucra actitudes del electorado que permanecieron en el sótano del inconsciente colectivo debidamente custodiadas por un ejército de prejuicios.
El predominio del racismo y la supremacía blanca, la extensión de la ignorancia y la magnitud del conservadurismo a ultranza, han eludido cualquier medición hasta este momento. En una inmensa espiral de silencios, los encuestados ocultaron su verdadera intención de voto; plenamente conscientes de los valores políticamente correctos, los racistas y ultraconservadores ocultaron el sentido de su voto.
El contraste entre Barak Obama y John McCain trasciende las cuestiones raciales: los comicios electorales definirán la idiosincrasia predominante, el color del inconsciente colectivo. Los norteamericanos también deberán decidir respecto al aborto y la legitimidad de la unión civil entre homosexuales; también definirán las atribuciones de su gobierno y las prioridades de la administración pública. Los matices históricos surgen porque esta elección se materializará el criterio de los estadounidenses en el contexto de una hegemonía decadente.
Estas elecciones se realizarán en medio de la peor crisis económica en la historia norteamericana, cuando se han confrontado dos discursos completamente opuestos y dos personalidades recíprocamente excluyentes: mientras Barak Obama propone la ruptura de paradigmas para reorientar el rumbo de las políticas públicas, John McCain encarna al patriotismo exacerbado y defiende las prioridades de la economía bélica y el dogma del expansionismo.
Los pronósticos son reservados, porque el comportamiento del electorado norteamericano ha sido impredecible, dando lugar a resultados inverosímiles, como el segundo periodo presidencial de George W. Bush. Además del esquivo factor racial en las encuestas, existe un patrón persistente de fraude electoral, perfectamente implementado y culturalmente asimilado en varias regiones del país. En estas circunstancias, la jornada electoral no solo determinará al presidente y la composición del Congreso, también se evaluará la eficiencia de todo el aparato democrático.
El resultado del sufragio popular cuantificará la influencia de los sectores sociales en el porvenir nacional; se consolidará la presencia del sector hispano, o se manifestará públicamente el fervor de los grupos racistas y xenófobos, o se actualizan los perjuicios arcaicos y obsoletos. Independientemente de quien resulte vencedor, el proceso electoral determinará la composición exacta del pensamiento del pueblo norteamericano.
Por todo eso, el martes será una oportunidad extraordinaria para la alquimia social: por esta única ocasión, será posible capturar en un matraz el calor de la esperanza, evaporarlo y condesarlo bajo la frialdad de las cifras; en una molécula suspendida se identificarán los enlaces afectivos y las partículas de solidaridad que flotan en el aliento de las minorías; se obtendrá el suero de la identidad y se harán todas las combinaciones posibles; y tal vez, los alquimistas definirán el prisma del albedrío que ha esquivado todas las fórmulas, y trazarán el primer esbozo de los recovecos de la condición humana…
Los comicios electorales del 4 de noviembre serán la ocasión perfecta para cuantificar lo imponderable. La elección presidencial en Norteamérica no sólo confronta los proyectos de los partidos políticos y la personalidad de los candidatos, éste ejercicio democrático involucra actitudes del electorado que permanecieron en el sótano del inconsciente colectivo debidamente custodiadas por un ejército de prejuicios.
El predominio del racismo y la supremacía blanca, la extensión de la ignorancia y la magnitud del conservadurismo a ultranza, han eludido cualquier medición hasta este momento. En una inmensa espiral de silencios, los encuestados ocultaron su verdadera intención de voto; plenamente conscientes de los valores políticamente correctos, los racistas y ultraconservadores ocultaron el sentido de su voto.
El contraste entre Barak Obama y John McCain trasciende las cuestiones raciales: los comicios electorales definirán la idiosincrasia predominante, el color del inconsciente colectivo. Los norteamericanos también deberán decidir respecto al aborto y la legitimidad de la unión civil entre homosexuales; también definirán las atribuciones de su gobierno y las prioridades de la administración pública. Los matices históricos surgen porque esta elección se materializará el criterio de los estadounidenses en el contexto de una hegemonía decadente.
Estas elecciones se realizarán en medio de la peor crisis económica en la historia norteamericana, cuando se han confrontado dos discursos completamente opuestos y dos personalidades recíprocamente excluyentes: mientras Barak Obama propone la ruptura de paradigmas para reorientar el rumbo de las políticas públicas, John McCain encarna al patriotismo exacerbado y defiende las prioridades de la economía bélica y el dogma del expansionismo.
Los pronósticos son reservados, porque el comportamiento del electorado norteamericano ha sido impredecible, dando lugar a resultados inverosímiles, como el segundo periodo presidencial de George W. Bush. Además del esquivo factor racial en las encuestas, existe un patrón persistente de fraude electoral, perfectamente implementado y culturalmente asimilado en varias regiones del país. En estas circunstancias, la jornada electoral no solo determinará al presidente y la composición del Congreso, también se evaluará la eficiencia de todo el aparato democrático.
El resultado del sufragio popular cuantificará la influencia de los sectores sociales en el porvenir nacional; se consolidará la presencia del sector hispano, o se manifestará públicamente el fervor de los grupos racistas y xenófobos, o se actualizan los perjuicios arcaicos y obsoletos. Independientemente de quien resulte vencedor, el proceso electoral determinará la composición exacta del pensamiento del pueblo norteamericano.
Por todo eso, el martes será una oportunidad extraordinaria para la alquimia social: por esta única ocasión, será posible capturar en un matraz el calor de la esperanza, evaporarlo y condesarlo bajo la frialdad de las cifras; en una molécula suspendida se identificarán los enlaces afectivos y las partículas de solidaridad que flotan en el aliento de las minorías; se obtendrá el suero de la identidad y se harán todas las combinaciones posibles; y tal vez, los alquimistas definirán el prisma del albedrío que ha esquivado todas las fórmulas, y trazarán el primer esbozo de los recovecos de la condición humana…
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