En algún lugar insólito, en la esquina sur del universo paralelo, por los efectos de la condensación de absurdos en la atmósfera, se respiran incongruencias y extravagancias; es por eso que se invierten todos los conceptos y se distorsionan las dimensiones…
Si alguna vez se ubicó al universo paralelo en los confines de la ficción, las evidencias recientes desmienten esa lejanía. Ese mundo raro donde todo está al revés no es un planeta ni una nebulosa en el espacio infinito: es una realidad alterna que impregna el ambiente terrestre. Es una dimensión inverosímil donde el pensamiento se desplaza en elucubraciones incesantes y furtivas; quienes se instalan en ese entorno están condenados a vivir fuera de la realidad.
Evidencias?... Felipe Calderón es un habitante distinguido del universo paralelo donde las prioridades carecen de sentido y las insignificancias adquieren una importancia extraordinaria. Los efectos de la atmósfera enrarecida que se respira en la dimensión alterna son irrefutables.
Vgrs: la prioridad nacional, la verdadera preocupación de Felipe Calderón reside en una fatal decisión cuyas repercusiones modificarán el destino del país. El presidente se exprimió los sesos -con nulos resultados-, invocó a los jinetes del apocalipsis mexicano -pero ninguno atendió la convocatoria-, y se encomendó a los dioses chamulas -que no le hicieron caso-. Agobiado por la indecisión, consternado por la gravedad del asunto, en un arrebato de populismo abrió el portal de la presidencia y por unos cuantos minutos permitió la participación de la ciudadanía en una cuestión trascendental: debe asistir el presidente Felipe Calderón al juego inaugural del Mundial de futbol en Sudáfrica?
Pero: claro que por supuesto y desde luego que sí!!! Los resultados de la efímera encuesta así lo indican: de 2,516 participantes, el 59% opina que Felipe Calderón debe aceptar la invitación del presidente de Sudáfrica y un 41% prefiere que no asista porque puede ser un mal augurio.
Y así, mientras Calderón deambula perplejo en la quinta dimensión: la cifra nacional de ejecuciones es incontenible; el repudio tiende a generalizarse con un nuevo aumento en la gasolina y su inevitable secuela inflacionaria; enfrentamos la amenaza de la jodidez galopante por otra crisis externa; y en Mexicali sigue temblando, los damnificados en el Valle aún esperan el apoyo prometido y la ciudad se mantiene en pie por el esfuerzo de sus habitantes.
Me queda claro que la polarización social trasciende el ámbito económico porque envuelve mundos y realidades excluyentes: quienes caminamos con los pies en la Tierra somos inmunes a los absurdos, pero en las alturas del poder se respiran extravagancias y se distorsionan todas las dimensiones…
domingo, mayo 09, 2010
domingo, mayo 02, 2010
Estigma
En algún lugar de la prosperidad, se fabrican y se imponen las etiquetas que harán girar el círculo vicioso del lucro: la felicidad que se materializa, se cotiza y se consume, se produce por un lumpen estigmatizado sin posibilidad de alcanzar el sueño americano…
La Ley SB1070 promulgada el 23 de Abril en Arizona establece que la condición de inmigrante indocumentado es un delito estatal y autoriza a las corporaciones policiacas para detener, sin orden de arresto previa, a las personas sospechosas. Desde su promulgación, la ley anti-inmigrante desencadenó reacciones contrarias: mientras el 60% de los habitantes de Arizona se expresaron a favor de esta ley, los 13 millones de inmigrantes indocumentados en EUA manifestaron su rechazo por considerarla racista.
Sí! … Es cierto que todos los pueblos de la Tierra pueden regirse como les plazca y gobernarse como mejor les parezca; es cierto que una multitud de norteamericanos no están de acuerdo en financiar, a través de sus impuestos, el sostenimiento de los hijos de indocumentados que providencialmente nacieron en territorio estadounidense; pero también es cierto que el lumpen de trabajadores indocumentados genera un altísimo porcentaje de los ingresos, no sólo en Arizona, sino en todo ese país.
No!… No se ha ponderado, ni se determinará, la relación entre lo que se destina a las instituciones de bienestar social y la riqueza generada por inmigrantes indocumentados (por la vía de la explotación). Y sí!... En el territorio inhóspito del consumismo (Consumisland), la sospecha de un estatus migratorio irregular, los indelebles rasgos raciales, el color de la piel y la desesperación en la mirada, son factores que minimizan los costos, elevan la producción e inciden favorablemente en la generación de la riqueza.
El trabajo de los indocumentados se retribuye muy por debajo de los niveles mínimos del salario oficial; por la situación migratoria irregular, no tienen derecho a cobertura médica y no gozan de ninguna prestación. Es un juego perverso, pero efectivo: criminalizan al indocumentado y esparcen la amenaza de castigar a quienes los contraten, lo que provoca el abaratamiento de la mano de obra indocumentada por el riesgo latente de la aplicación de la ley; y así, en un circulo muy vicioso, la economía prospera por la vía de la estigmatización.
Lo único rescatable de este episodio, es un efecto alterno de la ley SB1070: ahora, el flujo en la cadena del valor se inicia oficialmente en el ámbito criminal, con la explotación denigrante de trabajadores tipificados como delincuentes; legalmente se reconoce que la felicidad que se materializa, se cotiza y se consume, se produce por un lumpen estigmatizado sin posibilidad de alcanzar el sueño americano…
La Ley SB1070 promulgada el 23 de Abril en Arizona establece que la condición de inmigrante indocumentado es un delito estatal y autoriza a las corporaciones policiacas para detener, sin orden de arresto previa, a las personas sospechosas. Desde su promulgación, la ley anti-inmigrante desencadenó reacciones contrarias: mientras el 60% de los habitantes de Arizona se expresaron a favor de esta ley, los 13 millones de inmigrantes indocumentados en EUA manifestaron su rechazo por considerarla racista.
Sí! … Es cierto que todos los pueblos de la Tierra pueden regirse como les plazca y gobernarse como mejor les parezca; es cierto que una multitud de norteamericanos no están de acuerdo en financiar, a través de sus impuestos, el sostenimiento de los hijos de indocumentados que providencialmente nacieron en territorio estadounidense; pero también es cierto que el lumpen de trabajadores indocumentados genera un altísimo porcentaje de los ingresos, no sólo en Arizona, sino en todo ese país.
No!… No se ha ponderado, ni se determinará, la relación entre lo que se destina a las instituciones de bienestar social y la riqueza generada por inmigrantes indocumentados (por la vía de la explotación). Y sí!... En el territorio inhóspito del consumismo (Consumisland), la sospecha de un estatus migratorio irregular, los indelebles rasgos raciales, el color de la piel y la desesperación en la mirada, son factores que minimizan los costos, elevan la producción e inciden favorablemente en la generación de la riqueza.
El trabajo de los indocumentados se retribuye muy por debajo de los niveles mínimos del salario oficial; por la situación migratoria irregular, no tienen derecho a cobertura médica y no gozan de ninguna prestación. Es un juego perverso, pero efectivo: criminalizan al indocumentado y esparcen la amenaza de castigar a quienes los contraten, lo que provoca el abaratamiento de la mano de obra indocumentada por el riesgo latente de la aplicación de la ley; y así, en un circulo muy vicioso, la economía prospera por la vía de la estigmatización.
Lo único rescatable de este episodio, es un efecto alterno de la ley SB1070: ahora, el flujo en la cadena del valor se inicia oficialmente en el ámbito criminal, con la explotación denigrante de trabajadores tipificados como delincuentes; legalmente se reconoce que la felicidad que se materializa, se cotiza y se consume, se produce por un lumpen estigmatizado sin posibilidad de alcanzar el sueño americano…
domingo, abril 25, 2010
Relatividad mexicana
“Hay dos cosas infinitas:
el universo y la estupidez humana.
Y del universo no estoy seguro”.
Albert Einstein
En algún lugar del planeta, la naturaleza hace una excepción y no se aplican las leyes universales de la física; en ese recoveco terrestre, el tiempo y el espacio son relativos y la insensatez se expande a la velocidad de la luz: debido a esa fantástica condición, ahí, todas las quimeras son posibles…
Desafiando todas las leyes de la cordura, los legisladores mexicanos se disponen a refutar una tesis ancestral que postula la imposibilidad de filosofar en situación de indigencia: por una mayoría estratosférica, el Senado aprobó la ley para la creación de la Agencia Aeroespacial Mexicana AEXA (que debería ser MASA: la versión mexicana de NASA), un organismo público descentralizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cuya función principal será formular las líneas generales de la Política Espacial de México así como el Programa Nacional de Actividades Espaciales.
El presupuesto inicial de 10 millones de dólares deberá ser suficiente para la elaboración de planes y programas y para la edificación del aparato burocrático que sustentará el funcionamiento de AEXA. Según el proyecto, en una década habrá resultados tangibles: una plataforma de lanzamientos en las costas de Yucatán y el centro de comunicaciones en Tulancingo.
Y así, la visión de los legisladores se extiende más allá del firmamento: eludieron los estragos de la pobreza galopante en el relieve mexicano, ignoraron el peso molecular del rezago educativo. La audacia de los legisladores es un factor imponderable cuyo propósito es impresionar a los ingenuos. No obstante, cuando la fuerza gravitacional provoca un aterrizaje forzoso se restablece la conexión entre las neuronas. Y es entonces cuando se determina la magnitud de esta aberración.
Sí! … Este decreto confirma que es posible emprender la conquista del espacio exterior, porque México estará presente en cada uno de los componentes, tornillos, conductores y tuercas que se maquilen para las agencias extranjeras que construirán las naves, satélites y cohetes que surcarán el espacio infinito.
Sin el respaldo educativo, sin tecnología nacional ni científicos mexicanos, AEXA sólo será una productora de insumos, una prestadora de servicios aeroespaciales. Tal vez, la creación de AEXA responde a necesidades de agencias espaciales extranjeras que requieren minimizar costos.
La posibilidad de enviar una nave espacial fabricada en México, tripulada por mexicanos en una misión coordinada e implementada en instalaciones mexicanas, es poco más que un sueño guajiro elevado a la enésima potencia.
Sólo en un arranque maniaco de inspiración es posible imaginar un mensaje como éste:
Sí!... La participación de México en la carrera espacial es un desliz fantasioso en un discurso desorbitado, porque en el recinto legislativo el tiempo y el espacio son relativos, la insensatez se expande a la velocidad de la luz y debido a esa condición excepcional, políticamente, todas las quimeras son posibles…
el universo y la estupidez humana.
Y del universo no estoy seguro”.
Albert Einstein
En algún lugar del planeta, la naturaleza hace una excepción y no se aplican las leyes universales de la física; en ese recoveco terrestre, el tiempo y el espacio son relativos y la insensatez se expande a la velocidad de la luz: debido a esa fantástica condición, ahí, todas las quimeras son posibles…
Desafiando todas las leyes de la cordura, los legisladores mexicanos se disponen a refutar una tesis ancestral que postula la imposibilidad de filosofar en situación de indigencia: por una mayoría estratosférica, el Senado aprobó la ley para la creación de la Agencia Aeroespacial Mexicana AEXA (que debería ser MASA: la versión mexicana de NASA), un organismo público descentralizado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cuya función principal será formular las líneas generales de la Política Espacial de México así como el Programa Nacional de Actividades Espaciales.
El presupuesto inicial de 10 millones de dólares deberá ser suficiente para la elaboración de planes y programas y para la edificación del aparato burocrático que sustentará el funcionamiento de AEXA. Según el proyecto, en una década habrá resultados tangibles: una plataforma de lanzamientos en las costas de Yucatán y el centro de comunicaciones en Tulancingo.
Y así, la visión de los legisladores se extiende más allá del firmamento: eludieron los estragos de la pobreza galopante en el relieve mexicano, ignoraron el peso molecular del rezago educativo. La audacia de los legisladores es un factor imponderable cuyo propósito es impresionar a los ingenuos. No obstante, cuando la fuerza gravitacional provoca un aterrizaje forzoso se restablece la conexión entre las neuronas. Y es entonces cuando se determina la magnitud de esta aberración.
Sí! … Este decreto confirma que es posible emprender la conquista del espacio exterior, porque México estará presente en cada uno de los componentes, tornillos, conductores y tuercas que se maquilen para las agencias extranjeras que construirán las naves, satélites y cohetes que surcarán el espacio infinito.
Sin el respaldo educativo, sin tecnología nacional ni científicos mexicanos, AEXA sólo será una productora de insumos, una prestadora de servicios aeroespaciales. Tal vez, la creación de AEXA responde a necesidades de agencias espaciales extranjeras que requieren minimizar costos.
La posibilidad de enviar una nave espacial fabricada en México, tripulada por mexicanos en una misión coordinada e implementada en instalaciones mexicanas, es poco más que un sueño guajiro elevado a la enésima potencia.
Sólo en un arranque maniaco de inspiración es posible imaginar un mensaje como éste:
Sí!... La participación de México en la carrera espacial es un desliz fantasioso en un discurso desorbitado, porque en el recinto legislativo el tiempo y el espacio son relativos, la insensatez se expande a la velocidad de la luz y debido a esa condición excepcional, políticamente, todas las quimeras son posibles…
sábado, abril 24, 2010
Generación XXL
En algún lugar vital, en el núcleo de la personalidad, se configuran las actitudes y los ideales; y es justamente ahí, sobre el horizonte de las expectativas, donde se inscribe el canon social y se condiciona la conducta…
Desde la oscuridad de los tiempos, desde el amanecer de la humanidad, el entorno ha determinado el paradigma y ha modelado a los próceres en cada periodo histórico. Cuando la Modernidad implantó el paradigma de la industrialización como el único sendero hacia el progreso, se transformaron los códigos de conducta y el trabajo se erigió como el móvil en la sociedad de consumo.
El trabajo se ha diversificado y en la sociedad de mercado los estándares reflejan exclusivamente el poder adquisitivo. Debido a la incursión de los padres en el ámbito profesional, el tiempo destinado a la comida en familia se desvanece entre las distancias, los horarios, las prisas y las exigencias del trabajo.
Con la modernidad, la comida rápida y el entretenimiento incursionaron en la vida cotidiana; las comodidades generadas por la tecnología avanzada y el impacto de las telecomunicaciones produjeron un nuevo sedentarismo. Los niños y adolescentes crecen dentro de un hogar erigido como perímetro de seguridad, exploran el mundo navegando en la Red y conocen la realidad circundante por los videos en una página de colaboración multitudinaria. La televisión es la compañera insustituible en la infancia.
La generación (extra-extra-grande) es el reflejo de nuevos hábitos: la ingesta diaria de porciones desmesuradas de comida rápida, la expectación pasiva ante un monitor y los juegos reducidos a un dispositivo de video. Pero además, la generación XXL soporta un presente matizado por la discriminación en un entorno donde la flacura exacerbada es sinónimo de belleza y, además, se enfrenta a un porvenir diagnosticado como degenerativo.
La formación de individuos sanos, plenos y felices, exige cambios drásticos en el estilo de vida de niños y adultos, de padres y maestros. La comida chatarra y el sedentarismo, como pautas arraigadas y extendidas de conducta, no se modificarán por un decreto o una reforma, mucho menos por el cabildeo de los legisladores.
Recientemente, los senadores analizaron las reformas a la Ley Sanitaria, a la Ley de Educación y a la Ley para la Protección de Niños y Adolescentes, como respuesta a la obesidad, al sobrepeso y a los trastornos alimenticios que predominan en la población. Sin embargo, los legisladores han encontrado todos los obstáculos posibles para la implementación de una idiosincrasia que pondere la salud y el bienestar social.
Los senadores argumentan que “no se puede obligar a las escuelas a impartir media hora diaria de actividad física porque la gran mayoría de los planteles carecen de espacios para la práctica del deporte”. Y para cerrar el círculo de las contrariedades, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) planteó que no existen las condiciones de infraestructura, ni el número suficiente de maestros ni el tiempo adecuado para que se cumpla esta reforma, que consideran autoritaria.
Los hábitos se generan por la repetición deliberada y frecuente; los hábitos perniciosos sólo sucumbirán cuando se recuperen las prácticas que han caído en desuso: el cuidado de la alimentación en el hogar, la dosificación del tiempo dedicado al ocio cibernético, los juegos que involucran actividad física.
Para recuperar la salud y la integridad física será necesario navegar contra la corriente y superar los obstáculos en un régimen insuficiente e ineficiente, además, será preciso resistir los embates del mercado y de los arquetipos de una felicidad sustentada en las comodidades y el ocio, para reconfigurar el canon social y modificar la conducta…
Desde la oscuridad de los tiempos, desde el amanecer de la humanidad, el entorno ha determinado el paradigma y ha modelado a los próceres en cada periodo histórico. Cuando la Modernidad implantó el paradigma de la industrialización como el único sendero hacia el progreso, se transformaron los códigos de conducta y el trabajo se erigió como el móvil en la sociedad de consumo.
El trabajo se ha diversificado y en la sociedad de mercado los estándares reflejan exclusivamente el poder adquisitivo. Debido a la incursión de los padres en el ámbito profesional, el tiempo destinado a la comida en familia se desvanece entre las distancias, los horarios, las prisas y las exigencias del trabajo.
Con la modernidad, la comida rápida y el entretenimiento incursionaron en la vida cotidiana; las comodidades generadas por la tecnología avanzada y el impacto de las telecomunicaciones produjeron un nuevo sedentarismo. Los niños y adolescentes crecen dentro de un hogar erigido como perímetro de seguridad, exploran el mundo navegando en la Red y conocen la realidad circundante por los videos en una página de colaboración multitudinaria. La televisión es la compañera insustituible en la infancia.
La generación (extra-extra-grande) es el reflejo de nuevos hábitos: la ingesta diaria de porciones desmesuradas de comida rápida, la expectación pasiva ante un monitor y los juegos reducidos a un dispositivo de video. Pero además, la generación XXL soporta un presente matizado por la discriminación en un entorno donde la flacura exacerbada es sinónimo de belleza y, además, se enfrenta a un porvenir diagnosticado como degenerativo.
La formación de individuos sanos, plenos y felices, exige cambios drásticos en el estilo de vida de niños y adultos, de padres y maestros. La comida chatarra y el sedentarismo, como pautas arraigadas y extendidas de conducta, no se modificarán por un decreto o una reforma, mucho menos por el cabildeo de los legisladores.
Recientemente, los senadores analizaron las reformas a la Ley Sanitaria, a la Ley de Educación y a la Ley para la Protección de Niños y Adolescentes, como respuesta a la obesidad, al sobrepeso y a los trastornos alimenticios que predominan en la población. Sin embargo, los legisladores han encontrado todos los obstáculos posibles para la implementación de una idiosincrasia que pondere la salud y el bienestar social.
Los senadores argumentan que “no se puede obligar a las escuelas a impartir media hora diaria de actividad física porque la gran mayoría de los planteles carecen de espacios para la práctica del deporte”. Y para cerrar el círculo de las contrariedades, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) planteó que no existen las condiciones de infraestructura, ni el número suficiente de maestros ni el tiempo adecuado para que se cumpla esta reforma, que consideran autoritaria.
Los hábitos se generan por la repetición deliberada y frecuente; los hábitos perniciosos sólo sucumbirán cuando se recuperen las prácticas que han caído en desuso: el cuidado de la alimentación en el hogar, la dosificación del tiempo dedicado al ocio cibernético, los juegos que involucran actividad física.
Para recuperar la salud y la integridad física será necesario navegar contra la corriente y superar los obstáculos en un régimen insuficiente e ineficiente, además, será preciso resistir los embates del mercado y de los arquetipos de una felicidad sustentada en las comodidades y el ocio, para reconfigurar el canon social y modificar la conducta…
domingo, abril 11, 2010
Gentilicios y terruños
“el edificio social, con toda su complejidad,
no pasa de ser un castillo de naipes,
sólido sólo en apariencia”
La balsa de piedra
José Saramago
En algún lugar circunstancial donde se fincan los contubernios, en el momento exacto entre el error y el desastre, en un desliz de la ética y la cordura, se traza el desplazamiento inexorable de la fortuna al infortunio…
El domingo 4 de abril, la ciudad de Mexicali, en la península de Baja California, México, fue sacudida por un terremoto de 7.2 grados en la escala de Richter; desde entonces se han registrado casi tres mil replicas de intensidad fluctuante.
La magnitud de los daños y las secuelas del desastre se condensan en un rubro esquivo; hoy por hoy: son 25,000 los damnificados en el Valle de Mexicali, 4 canales de riego destruidos, 60,000 hectáreas cultivadas inundadas por la emanación de agua bermeja y azufrosa; en la ciudad son evidentes los estragos causados por el terremoto en edificios e instalaciones públicos (hospitales, escuelas, oficinas) más una cifra en ascenso de viviendas inhabitables (1).
Como suele suceder, los siniestros naturales superan las ficciones más estrafalarias y desencadenan una reacción humana expansiva. La incesante actividad sísmica, la tenue separación de la península, el desconcierto y la impericia incrustados en la política, ubican a los bajacalifornianos en el preludio de una parábola de largo aliento.
Pero en el plano de la realidad, y en cuestión de gentilicios y terruños, es imperativo declarar que el contenido siempre es mayor que el continente: la solidaridad de los mexicalenses supera la grandeza de su territorio, Mexicali es mucho más que un perímetro urbano en el relieve desértico.
La generosidad espontánea de los mexicalenses está aliviando los perjuicios del siniestro a pesar de la cruel indiferencia de la mediocracia que ha relegado el evento a una escueta nota informativa. La cobertura del terremoto, sus replicas y sus secuelas es también un producto mediático susceptible a los mecanismos del mercado, a los procedimientos de exclusión y control sobre el discurso social y a la censura discriminada.
Una noticia sin elementos grotescos ni tintes sangrientos, un recuento de daños sin pérdidas humanas ni duelos, las evidencias de una intrincada red de complicidades, corresponde a un evento que no cumple los requerimientos del sensacionalismo mediático que abandonará rápidamente los titulares.
No obstante, los escenarios de la devastación, tanto en el valle como en la ciudad, se han divulgado en las redes sociales, en un sendero alterno a la transmisión mediática. Ahí, en un entorno ubicuo socialmente compartido es posible atestiguar los estragos del olvido institucional a la infraestructura del valle del Mexicali, el contubernio que legalizó la construcción deficiente y la venta fraudulenta de viviendas, la despótica indiferencia a los planes de desarrollo urbano y a los dictámenes geológicos de la región.
La siniestra ecuación del gobierno y los negocios, la factorización monetaria de las prioridades sociales, la anulación sistemática de los dictámenes científicos, la carencia de ética elevada a la enésima potencia, produjeron en un santiamén, la fatal conversión de habitantes en damnificados, del producto en pérdidas, de la confianza en desconsuelo.
Grietas maximizadas en huecos, cimientos volátiles, castillos de aire, paredes inclinadas, techos inestables: son el resultado de prácticas fraudulentas e inmorales en la edificación de fraccionamientos. Canales de riego destrozados, parcelas cultivadas inundadas por aguas bermejas azufrosas que brotaron del subsuelo, el resquebrajamiento de la superficie: exhiben todos los años y regímenes del olvido oficial.
Entre los escombros, el quebranto y la zozobra, la única certeza reside en la insensibilidad de un régimen concentrado en las negociaciones de alto nivel; el gobierno del estado es una sucursal de la mega agencia federal de contratos y concesiones donde la altura de miras impide percibir las prioridades de la población.
A una semana del terremoto más intenso en la historia de Baja California, entre replicas incesantes, se confirma la endeble naturaleza de las estructuras sociales y políticas, en contraste con la incólume condición del mercado.
Sí!… este puede ser el argumento de una próxima ficción que relate los efectos de un olvido oficial deliberado, que describa el proceso en que la indiferencia premeditada de los gobernantes provoca un estado excepcional de impericia e inutilidad tan exasperante que el rescate humanitario de una potencia extranjera sea la única solución posible.
Es altamente improbable… lo sé; pero sé también que desde hace siglos la espada de Damocles pende sobre la cabeza de los gobernantes, justos o corruptos. Y me queda claro que el uso inmoral del poder es una condición oscilante que depende de contubernios y de la invención de pretextos y evasivas, porque en el momento exacto entre el error y el desastre, en un desliz de la ética y la cordura, se trazó el desplazamiento inexorable de la fortuna al infortunio…
(1) Méndez, R. (2010). 25 mil afectados dejó el sismo en Mexicali. El Universal. (Miércoles 7 de abril del 2010). Recuperado el 10 de abril, de http://www.eluniversal.com.mx/estados/75428.html
no pasa de ser un castillo de naipes,
sólido sólo en apariencia”
La balsa de piedra
José Saramago
En algún lugar circunstancial donde se fincan los contubernios, en el momento exacto entre el error y el desastre, en un desliz de la ética y la cordura, se traza el desplazamiento inexorable de la fortuna al infortunio…
El domingo 4 de abril, la ciudad de Mexicali, en la península de Baja California, México, fue sacudida por un terremoto de 7.2 grados en la escala de Richter; desde entonces se han registrado casi tres mil replicas de intensidad fluctuante.
La magnitud de los daños y las secuelas del desastre se condensan en un rubro esquivo; hoy por hoy: son 25,000 los damnificados en el Valle de Mexicali, 4 canales de riego destruidos, 60,000 hectáreas cultivadas inundadas por la emanación de agua bermeja y azufrosa; en la ciudad son evidentes los estragos causados por el terremoto en edificios e instalaciones públicos (hospitales, escuelas, oficinas) más una cifra en ascenso de viviendas inhabitables (1).
Como suele suceder, los siniestros naturales superan las ficciones más estrafalarias y desencadenan una reacción humana expansiva. La incesante actividad sísmica, la tenue separación de la península, el desconcierto y la impericia incrustados en la política, ubican a los bajacalifornianos en el preludio de una parábola de largo aliento.
Pero en el plano de la realidad, y en cuestión de gentilicios y terruños, es imperativo declarar que el contenido siempre es mayor que el continente: la solidaridad de los mexicalenses supera la grandeza de su territorio, Mexicali es mucho más que un perímetro urbano en el relieve desértico.
La generosidad espontánea de los mexicalenses está aliviando los perjuicios del siniestro a pesar de la cruel indiferencia de la mediocracia que ha relegado el evento a una escueta nota informativa. La cobertura del terremoto, sus replicas y sus secuelas es también un producto mediático susceptible a los mecanismos del mercado, a los procedimientos de exclusión y control sobre el discurso social y a la censura discriminada.
Una noticia sin elementos grotescos ni tintes sangrientos, un recuento de daños sin pérdidas humanas ni duelos, las evidencias de una intrincada red de complicidades, corresponde a un evento que no cumple los requerimientos del sensacionalismo mediático que abandonará rápidamente los titulares.
No obstante, los escenarios de la devastación, tanto en el valle como en la ciudad, se han divulgado en las redes sociales, en un sendero alterno a la transmisión mediática. Ahí, en un entorno ubicuo socialmente compartido es posible atestiguar los estragos del olvido institucional a la infraestructura del valle del Mexicali, el contubernio que legalizó la construcción deficiente y la venta fraudulenta de viviendas, la despótica indiferencia a los planes de desarrollo urbano y a los dictámenes geológicos de la región.
La siniestra ecuación del gobierno y los negocios, la factorización monetaria de las prioridades sociales, la anulación sistemática de los dictámenes científicos, la carencia de ética elevada a la enésima potencia, produjeron en un santiamén, la fatal conversión de habitantes en damnificados, del producto en pérdidas, de la confianza en desconsuelo.
Grietas maximizadas en huecos, cimientos volátiles, castillos de aire, paredes inclinadas, techos inestables: son el resultado de prácticas fraudulentas e inmorales en la edificación de fraccionamientos. Canales de riego destrozados, parcelas cultivadas inundadas por aguas bermejas azufrosas que brotaron del subsuelo, el resquebrajamiento de la superficie: exhiben todos los años y regímenes del olvido oficial.
Entre los escombros, el quebranto y la zozobra, la única certeza reside en la insensibilidad de un régimen concentrado en las negociaciones de alto nivel; el gobierno del estado es una sucursal de la mega agencia federal de contratos y concesiones donde la altura de miras impide percibir las prioridades de la población.
A una semana del terremoto más intenso en la historia de Baja California, entre replicas incesantes, se confirma la endeble naturaleza de las estructuras sociales y políticas, en contraste con la incólume condición del mercado.
Sí!… este puede ser el argumento de una próxima ficción que relate los efectos de un olvido oficial deliberado, que describa el proceso en que la indiferencia premeditada de los gobernantes provoca un estado excepcional de impericia e inutilidad tan exasperante que el rescate humanitario de una potencia extranjera sea la única solución posible.
Es altamente improbable… lo sé; pero sé también que desde hace siglos la espada de Damocles pende sobre la cabeza de los gobernantes, justos o corruptos. Y me queda claro que el uso inmoral del poder es una condición oscilante que depende de contubernios y de la invención de pretextos y evasivas, porque en el momento exacto entre el error y el desastre, en un desliz de la ética y la cordura, se trazó el desplazamiento inexorable de la fortuna al infortunio…
(1) Méndez, R. (2010). 25 mil afectados dejó el sismo en Mexicali. El Universal. (Miércoles 7 de abril del 2010). Recuperado el 10 de abril, de http://www.eluniversal.com.mx/estados/75428.html
domingo, marzo 28, 2010
La paradoja de la imagen
En algún lugar hermético, en un intrincado laberinto, se hilvanan estrategias intrincadas con argumentos injustificables; pero en esa red de pretextos incoherentes hay un zurcido muy frágil por donde asoman las fibras obscuras de la complicidad…
Uno de los inconvenientes del despotismo es la ausencia de límites para el ejercicio de la autoridad. En un régimen absoluto el abuso del poder adquiere formas variadas y uno de los métodos más socorridos es el control de la información a través de versiones tergiversadas y recapitulaciones insospechadas. Así fue, y así ha sido desde la ascensión de una minoría al poder.
La difusión mediática de los gobiernos es un efecto colateral del control del discurso social. Se emiten imágenes y mensajes que pretenden provocar una percepción distinta a la realidad e influir en el imaginario colectivo para condicionar sus opiniones y su conducta. La imagen es uno de los recursos más explotados en la propaganda política.
Pero nada es para siempre. Ahora, la información tiende a liberarse del control ejercido por las autoridades que solían censurarla y restringirla. La tecnología en las comunicaciones habilita como informador y testigo a cada usuario de telefonía celular.
El asalto a la información ha producido una generación espontánea de reporteros ciudadanos y se ha desencadenado la paradoja de la imagen: si la propaganda política difundió mensajes visuales subrepticios mediante estereotipos obtusos, ahora la imagen se desnuda en un video, se despoja de la significación implícita en la iconicidad para exhibir la realidad sin necesidad de interpretaciones.
Y así, en un proceso alterno se transmite la incongruencia entre el discurso oficial y la realidad. En los extremos opuestos se realizan: la emisión de propaganda política y la rectificación simultánea del discurso oficialista.
El efecto inexorable de la democratización de la información es la formación de una opinión pública razonada, de una disidencia razonada. La distancia entre la ciudadanía y la clase gobernante tiende a agudizarse por la decepción consuetudinaria.
Recientemente, en Mexicali, Baja California, el presidente del congreso local fue detenido por conducir en estado de ebriedad; durante la detención se detectó la portación de un arma y drogas. Víctor González Ortega, diputado local por Acción Nacional (el partido en el gobierno) quedó libre y el Hugo López Ávalos el oficial de policía que lo detuvo fue debidamente suspendido.
El incidente estaba destinado a desaparecer sin dejar rastro en el legajo inmenso de la impunidad, pero un mes después, se difundió el video del incidente. Hasta el momento, no se ha establecido la secuencia de la orden de liberar al diputado. El alcalde, el secretario de seguridad pública y todos los funcionarios de la administración municipal (de extracción panista) afirman el total desconocimiento de los hechos.
Como consecuencia se ha producido una deleznable ecuación: la red de complicidades es tan nefasta y denigrante como es la ineptitud y la impericia de la clase gobernante. La autoría del incidente se perderá en esa red de pretextos incoherentes, pero hay un zurcido muy frágil por donde asomaron las fibras obscuras de la complicidad…
Uno de los inconvenientes del despotismo es la ausencia de límites para el ejercicio de la autoridad. En un régimen absoluto el abuso del poder adquiere formas variadas y uno de los métodos más socorridos es el control de la información a través de versiones tergiversadas y recapitulaciones insospechadas. Así fue, y así ha sido desde la ascensión de una minoría al poder.
La difusión mediática de los gobiernos es un efecto colateral del control del discurso social. Se emiten imágenes y mensajes que pretenden provocar una percepción distinta a la realidad e influir en el imaginario colectivo para condicionar sus opiniones y su conducta. La imagen es uno de los recursos más explotados en la propaganda política.
Pero nada es para siempre. Ahora, la información tiende a liberarse del control ejercido por las autoridades que solían censurarla y restringirla. La tecnología en las comunicaciones habilita como informador y testigo a cada usuario de telefonía celular.
El asalto a la información ha producido una generación espontánea de reporteros ciudadanos y se ha desencadenado la paradoja de la imagen: si la propaganda política difundió mensajes visuales subrepticios mediante estereotipos obtusos, ahora la imagen se desnuda en un video, se despoja de la significación implícita en la iconicidad para exhibir la realidad sin necesidad de interpretaciones.
Y así, en un proceso alterno se transmite la incongruencia entre el discurso oficial y la realidad. En los extremos opuestos se realizan: la emisión de propaganda política y la rectificación simultánea del discurso oficialista.
El efecto inexorable de la democratización de la información es la formación de una opinión pública razonada, de una disidencia razonada. La distancia entre la ciudadanía y la clase gobernante tiende a agudizarse por la decepción consuetudinaria.
Recientemente, en Mexicali, Baja California, el presidente del congreso local fue detenido por conducir en estado de ebriedad; durante la detención se detectó la portación de un arma y drogas. Víctor González Ortega, diputado local por Acción Nacional (el partido en el gobierno) quedó libre y el Hugo López Ávalos el oficial de policía que lo detuvo fue debidamente suspendido.
El incidente estaba destinado a desaparecer sin dejar rastro en el legajo inmenso de la impunidad, pero un mes después, se difundió el video del incidente. Hasta el momento, no se ha establecido la secuencia de la orden de liberar al diputado. El alcalde, el secretario de seguridad pública y todos los funcionarios de la administración municipal (de extracción panista) afirman el total desconocimiento de los hechos.
Como consecuencia se ha producido una deleznable ecuación: la red de complicidades es tan nefasta y denigrante como es la ineptitud y la impericia de la clase gobernante. La autoría del incidente se perderá en esa red de pretextos incoherentes, pero hay un zurcido muy frágil por donde asomaron las fibras obscuras de la complicidad…
domingo, marzo 21, 2010
Pax global
En algún lugar inconmensurable, en un territorio sin colindancias donde se desvanecen las fronteras, en el núcleo de un imperio sin ubicación geográfica, reside un poder con atribuciones excedidas para sojuzgar y avasallar…
La tendencia al dominio es una predisposición genética que distingue a la especie humana, pero el sometimiento de los débiles es una especialización del dominio que adquiere rasgos grotescos cuando se imponen verdades absolutas y criterios inflexibles.
Dicen los que saben, que la creación de las verdades totales y los criterios absolutos es la manifestación exacerbada de la búsqueda del poder, que la imposición de una visión para interpretar al mundo es el primer síntoma de una hegemonía que pretende extenderse y deglutir las divergencias.
Hoy por hoy, el pensamiento único emerge en el imperio norteamericano que no conoce ni admite límites ni fronteras, que impone un estilo de vida adecuado a la sociedad de mercado; ese imperio, que se ha consolidado por la destrucción de naciones y el derramamiento de sangre, se autoproclama como el adalid de la democracia y el paladín rampante de la paz global
No sé cuál de los atributos del imperio posmoderno me asusta más… todos son espeluznantes. Pero el rasgo imperial que ahora nos vulnera como nación es el afán intervencionista del gobierno norteamericano ante la evidente impericia y la contundente ineficiencia de las autoridades mexicanas para mantener el orden social.
La cruzada contra el crimen organizado ha sido un reverendo fracaso, divulgado a diestra y siniestra a través de la mediocracia. La impericia del calderonismo como un estado fallido es el titular de todos los días en todos los medios. La divulgación cotidiana de las derrotas en esta guerra sin cuartel sólo puede entenderse como el argumento que justifica la intervención de las autoridades norteamericanas.
El asesinato de tres personas vinculadas al Consulado estadunidense en Ciudad Juárez precipitó la implementación y modificó los plazos y condiciones de la Iniciativa Mérida, es por eso que ahora Washington pretende que sus servicios de inteligencia controlen la lucha contra el narco en México (1). La intervención de los servicios estadounidenses de inteligencia se sustenta en la declaración de Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior del gobierno de Obama quien reprobó públicamente la estrategia militarizada del gobierno de Felipe Calderón.
La Segunda Reunión de Alto Nivel del Grupo Consultivo México-Estados Unidos sobre la Iniciativa Mérida se efectuará el martes 23 de marzo en territorio mexicano y se analizará la evolución de ese proyecto de apoyo a nuestro país. La implementación de la Iniciativa Mérida se pactó a tres años, ahora se pretende extenderla a ocho; se extenderá también el monto presupuestado: el gobierno de Barack Obama ya solicitó 310 millones de dólares adicionales para esta iniciativa.
Y así, ante la derrota en esta fatua cruzada, es inexorable la intervención del imperio para conquistar la paz y restablecer el orden social. Los argumentos son infalibles y las justificaciones se han divulgado hasta el hartazgo por loe esbirros del régimen; y ahora, desde el núcleo de un imperio sin fronteras llegará a nuestro país un poder con atribuciones excedidas, y extendidas, para sojuzgar y avasallar…
(1) Esquivel, J. (2010). EU por el control de la lucha antinarco. Revista Proceso. (Semanario 21 de marzo del 2010). Recuperado el 21 de marzo del 2010, de
http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/77665
La tendencia al dominio es una predisposición genética que distingue a la especie humana, pero el sometimiento de los débiles es una especialización del dominio que adquiere rasgos grotescos cuando se imponen verdades absolutas y criterios inflexibles.
Dicen los que saben, que la creación de las verdades totales y los criterios absolutos es la manifestación exacerbada de la búsqueda del poder, que la imposición de una visión para interpretar al mundo es el primer síntoma de una hegemonía que pretende extenderse y deglutir las divergencias.
Hoy por hoy, el pensamiento único emerge en el imperio norteamericano que no conoce ni admite límites ni fronteras, que impone un estilo de vida adecuado a la sociedad de mercado; ese imperio, que se ha consolidado por la destrucción de naciones y el derramamiento de sangre, se autoproclama como el adalid de la democracia y el paladín rampante de la paz global
No sé cuál de los atributos del imperio posmoderno me asusta más… todos son espeluznantes. Pero el rasgo imperial que ahora nos vulnera como nación es el afán intervencionista del gobierno norteamericano ante la evidente impericia y la contundente ineficiencia de las autoridades mexicanas para mantener el orden social.
La cruzada contra el crimen organizado ha sido un reverendo fracaso, divulgado a diestra y siniestra a través de la mediocracia. La impericia del calderonismo como un estado fallido es el titular de todos los días en todos los medios. La divulgación cotidiana de las derrotas en esta guerra sin cuartel sólo puede entenderse como el argumento que justifica la intervención de las autoridades norteamericanas.
El asesinato de tres personas vinculadas al Consulado estadunidense en Ciudad Juárez precipitó la implementación y modificó los plazos y condiciones de la Iniciativa Mérida, es por eso que ahora Washington pretende que sus servicios de inteligencia controlen la lucha contra el narco en México (1). La intervención de los servicios estadounidenses de inteligencia se sustenta en la declaración de Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior del gobierno de Obama quien reprobó públicamente la estrategia militarizada del gobierno de Felipe Calderón.
La Segunda Reunión de Alto Nivel del Grupo Consultivo México-Estados Unidos sobre la Iniciativa Mérida se efectuará el martes 23 de marzo en territorio mexicano y se analizará la evolución de ese proyecto de apoyo a nuestro país. La implementación de la Iniciativa Mérida se pactó a tres años, ahora se pretende extenderla a ocho; se extenderá también el monto presupuestado: el gobierno de Barack Obama ya solicitó 310 millones de dólares adicionales para esta iniciativa.
Y así, ante la derrota en esta fatua cruzada, es inexorable la intervención del imperio para conquistar la paz y restablecer el orden social. Los argumentos son infalibles y las justificaciones se han divulgado hasta el hartazgo por loe esbirros del régimen; y ahora, desde el núcleo de un imperio sin fronteras llegará a nuestro país un poder con atribuciones excedidas, y extendidas, para sojuzgar y avasallar…
(1) Esquivel, J. (2010). EU por el control de la lucha antinarco. Revista Proceso. (Semanario 21 de marzo del 2010). Recuperado el 21 de marzo del 2010, de
http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/77665
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Laura M. López Murillo
domingo, marzo 14, 2010
Una extensa curva de aprendizaje
En algún lugar inescrutable, por debajo del umbral de la decencia el tiempo obedece una secuencia ilógica, y por eso, en los recovecos de la ambición se confabularon las reglas de la contienda y se ha iniciado la lucha encarnizada por el poder…
El escándalo que exhibió los compromisos de un pacto fallido entre el PRI y el PAN en el Estado de México exhibió también la premura de las negociaciones en la partidocracia con miras en las elecciones presidenciales del 2012. Evidencia contundente del poder como elemento conductor del sexenio y la ausencia de proyectos de gobierno. Todo lo que se hace y se dice que se hace, obedece a la agenda electoral.
Y en una secuencia fatal de vulgares exhibicionismos, los participantes desmintieron la existencia del pacto y negaron los compromisos asumidos; la revelación del documento firmado por los pactantes reveló también la podredumbre en el inframundo de la política y la ausencia genética del honor en los especímenes de la clase gobernante.
Y ese pacto, suscrito sin ética, revela la imperiosa necesidad de Felipe Calderón de consolidar a su partido en el poder: el fúrico mandatario encomienda a los presidentes de Acción Nacional, como sus esbirros incondicionales, la sucia tarea de negociar con el enemigo y/o emprender una brutal cruzada de linchamiento contra los adversarios.
La difusión del documento desató una secuencia insufrible de ataques y descalificaciones en la Cámara de Diputados. De esta forma, el escándalo mediático de la vulgaridad de los diputados y el dolo exacerbado de sus ataques en la tribuna atenuó el impacto del convenio fallido y del secreto revelado. Pero detrás de la beligerancia y los exabruptos de los diputados yace el motivo del conflicto: la estrategia prematura del calderonismo para debilitar a Enrique Peña Nieto, el contendiente más poderoso en la futura contienda presidencial. Es evidente que en Acción Nacional la curva del aprendizaje se extiende a los límites de la incompetencia porque no aprenden de sus errores.
Vicente Fox articuló un proceso judicial contra López Obrador para impedir su candidatura a la presidencia, pero en aquel intento, el transgresor de la ley se transformó en la víctima del régimen, fortaleciendo la aureola del candidato. Ahora en el calderonismo, el resultado de la ineptitud es el mismo: la figura de Peña Nieto se fortalece. Es por eso que de ahora en adelante, los esfuerzos del calderonismo se enfocarán a conjurar la amenaza del PRI.
Sí!... la iniciativa de la reforma laboral será el pretexto de las próximas concertacesiones, pero es muy probable que la curva del aprendizaje se deslice hasta el final del régimen, cuando el panismo rampante recapitule los errores del fracaso en esta lucha encarnizada por el poder…
El escándalo que exhibió los compromisos de un pacto fallido entre el PRI y el PAN en el Estado de México exhibió también la premura de las negociaciones en la partidocracia con miras en las elecciones presidenciales del 2012. Evidencia contundente del poder como elemento conductor del sexenio y la ausencia de proyectos de gobierno. Todo lo que se hace y se dice que se hace, obedece a la agenda electoral.
Y en una secuencia fatal de vulgares exhibicionismos, los participantes desmintieron la existencia del pacto y negaron los compromisos asumidos; la revelación del documento firmado por los pactantes reveló también la podredumbre en el inframundo de la política y la ausencia genética del honor en los especímenes de la clase gobernante.
Y ese pacto, suscrito sin ética, revela la imperiosa necesidad de Felipe Calderón de consolidar a su partido en el poder: el fúrico mandatario encomienda a los presidentes de Acción Nacional, como sus esbirros incondicionales, la sucia tarea de negociar con el enemigo y/o emprender una brutal cruzada de linchamiento contra los adversarios.
La difusión del documento desató una secuencia insufrible de ataques y descalificaciones en la Cámara de Diputados. De esta forma, el escándalo mediático de la vulgaridad de los diputados y el dolo exacerbado de sus ataques en la tribuna atenuó el impacto del convenio fallido y del secreto revelado. Pero detrás de la beligerancia y los exabruptos de los diputados yace el motivo del conflicto: la estrategia prematura del calderonismo para debilitar a Enrique Peña Nieto, el contendiente más poderoso en la futura contienda presidencial. Es evidente que en Acción Nacional la curva del aprendizaje se extiende a los límites de la incompetencia porque no aprenden de sus errores.
Vicente Fox articuló un proceso judicial contra López Obrador para impedir su candidatura a la presidencia, pero en aquel intento, el transgresor de la ley se transformó en la víctima del régimen, fortaleciendo la aureola del candidato. Ahora en el calderonismo, el resultado de la ineptitud es el mismo: la figura de Peña Nieto se fortalece. Es por eso que de ahora en adelante, los esfuerzos del calderonismo se enfocarán a conjurar la amenaza del PRI.
Sí!... la iniciativa de la reforma laboral será el pretexto de las próximas concertacesiones, pero es muy probable que la curva del aprendizaje se deslice hasta el final del régimen, cuando el panismo rampante recapitule los errores del fracaso en esta lucha encarnizada por el poder…
domingo, marzo 07, 2010
Secretos, silencios y complicidades
En algún lugar secreto, en las catacumbas de la violencia donde se recluyen las manifestaciones de la maldad, no se percibe luz alguna ni se vislumbra el alivio de la justicia, porque los mecanismos de la perversión obstruyen todas las esperanzas…
El abuso, en todas sus manifestaciones, sobrepasa la condición física y se aloja en un recoveco de la mente; ahí, cunde el pánico y se obstruye el razonamiento, se extinguen todas las soluciones y las vías de escape se desvanecen en un laberinto de sentimientos contrastantes.
El abusador lesiona el cuerpo de su víctima y distorsiona la realidad al sobrevalorar su poder; todo victimario es un manipulador y las víctimas no se percatan del engaño; en esa falacia se sustenta la asimetría del poder entre la víctima y el victimario y sólo prolifera en el oscuro entorno de los secretos. Es por eso que el silencio es el ámbito de los abusos; sólo en la secrecía se perpetran y se perpetúan.
Sin embargo, la existencia de los secretos es relativa. Tarde o temprano, por oscuros que sean, todos los secretos emergen a la superficie, esclarecen la percepción de la víctima y cauterizan sus temores. Es entonces cuando el victimario pierde la aureola que le otorgaba poder y se transforma en un ser humano vil y monstruoso.
Y es entonces cuando se confrontan los convencionalismos, cuando la verdad de la víctima debe superar los obstáculos de los prejuicios y elucidar la falsa imagen del victimario. Y suele suceder, que la lucha contra las inercias del conservadurismo y del criterio predominante es tan cruel como el abuso padecido. Las víctimas se enfrentan a una extensa red de complicidades hilvanada con los hilos del poder.
Esa travesía contracorriente exige una determinación extenuante, una valentía extraordinaria y una convicción imperturbable… por la crueldad de las ironías, ese sinuoso trayecto hacia la justicia lo transitan las víctimas de acoso y abuso que suelen pertenecer a grupos minoritarios caracterizados por la debilidad y la sumisión: las mujeres y los niños.
Hoy por hoy, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) afirmó que siete de cada diez mujeres mayores de 15 años han sufrido agresiones violentas y una de cada tres de ellas padece maltrato de su compañero íntimo. Asimismo, la CNDH indicó que el 12.4 por ciento de las mujeres que trabajan han resentido al menos un acto de acoso y el 29.9 por ciento han padecido la violencia laboral, en tanto que el 19.2 por ciento reporta violencia física al interior de sus hogares. La directora de la Red Nacional de Refugios, Margarita Guillé expuso ante la Comisión de Equidad y Género de la Cámara de Diputados que debido al nivel de violencia social que se vive desde 2006, el número de mujeres amenazadas que acuden a un refugio aumentó un 30%.
Y el pasado 20 de febrero, en la parroquia de El Altillo, en la Ciudad de México, las siete víctimas del sacerdote pederasta Marcial Maciel expusieron durante casi cuatro horas su postura y plantearon sus demandas ante el obispo Watty, el visitador apostólico que les envió el Vaticano para recabar sus testimonios y elaborar después un informe sobre los Legionarios de Cristo.
“Les debe haber gustado si tardaron tanto tiempo en denunciarlo” fue la deleznable declaración de Onésimo Cepeda, obispo de Ecatepec, Estado de México, a propósito de las primeras víctimas de curas pederastas que hicieron pública su experiencia, que exhibe la intrincada red de complicidades y silencios en el escabroso ámbito de las jerarquía católica.
Mientras tanto, en Alemania se espera que el papa Benedicto XVI se pronuncie de algún modo sobre el escándalo por los casos de abuso sexual y maltratos en colegios católicos de elite que desde hace semanas no dejan de salir a la luz. La agrupación reformista católica “Somos Iglesia” solicitó formalmente la intervención del Papa porque el tiempo en que Joseph Ratzinger (el actual Papa) fue arzobispo de Múnich entre 1977 y 1982 corresponde a los años en que se produjeron los casos de abuso, según el portavoz del organismo, Christian Weisner.
Sí… la ruptura del silencio es apenas el principio de un calvario; la búsqueda de la justicia suele ser un verdadero tormento, tan violento como el flagelo del abuso, porque los mecanismos de la perversión obstruyen todas las esperanzas…
El abuso, en todas sus manifestaciones, sobrepasa la condición física y se aloja en un recoveco de la mente; ahí, cunde el pánico y se obstruye el razonamiento, se extinguen todas las soluciones y las vías de escape se desvanecen en un laberinto de sentimientos contrastantes.
El abusador lesiona el cuerpo de su víctima y distorsiona la realidad al sobrevalorar su poder; todo victimario es un manipulador y las víctimas no se percatan del engaño; en esa falacia se sustenta la asimetría del poder entre la víctima y el victimario y sólo prolifera en el oscuro entorno de los secretos. Es por eso que el silencio es el ámbito de los abusos; sólo en la secrecía se perpetran y se perpetúan.
Sin embargo, la existencia de los secretos es relativa. Tarde o temprano, por oscuros que sean, todos los secretos emergen a la superficie, esclarecen la percepción de la víctima y cauterizan sus temores. Es entonces cuando el victimario pierde la aureola que le otorgaba poder y se transforma en un ser humano vil y monstruoso.
Y es entonces cuando se confrontan los convencionalismos, cuando la verdad de la víctima debe superar los obstáculos de los prejuicios y elucidar la falsa imagen del victimario. Y suele suceder, que la lucha contra las inercias del conservadurismo y del criterio predominante es tan cruel como el abuso padecido. Las víctimas se enfrentan a una extensa red de complicidades hilvanada con los hilos del poder.
Esa travesía contracorriente exige una determinación extenuante, una valentía extraordinaria y una convicción imperturbable… por la crueldad de las ironías, ese sinuoso trayecto hacia la justicia lo transitan las víctimas de acoso y abuso que suelen pertenecer a grupos minoritarios caracterizados por la debilidad y la sumisión: las mujeres y los niños.
Hoy por hoy, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) afirmó que siete de cada diez mujeres mayores de 15 años han sufrido agresiones violentas y una de cada tres de ellas padece maltrato de su compañero íntimo. Asimismo, la CNDH indicó que el 12.4 por ciento de las mujeres que trabajan han resentido al menos un acto de acoso y el 29.9 por ciento han padecido la violencia laboral, en tanto que el 19.2 por ciento reporta violencia física al interior de sus hogares. La directora de la Red Nacional de Refugios, Margarita Guillé expuso ante la Comisión de Equidad y Género de la Cámara de Diputados que debido al nivel de violencia social que se vive desde 2006, el número de mujeres amenazadas que acuden a un refugio aumentó un 30%.
Y el pasado 20 de febrero, en la parroquia de El Altillo, en la Ciudad de México, las siete víctimas del sacerdote pederasta Marcial Maciel expusieron durante casi cuatro horas su postura y plantearon sus demandas ante el obispo Watty, el visitador apostólico que les envió el Vaticano para recabar sus testimonios y elaborar después un informe sobre los Legionarios de Cristo.
“Les debe haber gustado si tardaron tanto tiempo en denunciarlo” fue la deleznable declaración de Onésimo Cepeda, obispo de Ecatepec, Estado de México, a propósito de las primeras víctimas de curas pederastas que hicieron pública su experiencia, que exhibe la intrincada red de complicidades y silencios en el escabroso ámbito de las jerarquía católica.
Mientras tanto, en Alemania se espera que el papa Benedicto XVI se pronuncie de algún modo sobre el escándalo por los casos de abuso sexual y maltratos en colegios católicos de elite que desde hace semanas no dejan de salir a la luz. La agrupación reformista católica “Somos Iglesia” solicitó formalmente la intervención del Papa porque el tiempo en que Joseph Ratzinger (el actual Papa) fue arzobispo de Múnich entre 1977 y 1982 corresponde a los años en que se produjeron los casos de abuso, según el portavoz del organismo, Christian Weisner.
Sí… la ruptura del silencio es apenas el principio de un calvario; la búsqueda de la justicia suele ser un verdadero tormento, tan violento como el flagelo del abuso, porque los mecanismos de la perversión obstruyen todas las esperanzas…
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domingo, febrero 28, 2010
La especie dominante
“Si yo pudiera, cerraría todos los zoológicos del mundo.
Si yo pudiera, prohibiría la utilización de animales en los espectáculos de circo.
No debo ser el único que piensa así.”
José Saramago
En algún lugar restringido y artificial, donde se recrean las condiciones y las dimensiones de la naturaleza, inexorablemente, día a día, se extinguen la libertad y la dignidad de los desafortunados especímenes que viven en cautiverio…
Una de los rasgos que distinguen a la especie humana de todos los seres vivos del planeta reside en la predisposición para el dominio; Darwin enfatizó los efectos de las interacciones en la evolución de las especies, identificando la capacidad de una especie para explotar a otras y prosperar en un medio de enemigos.
Por predisposición congénita la especie humana transforma el medio ambiente; por un instinto incontenible los humanos dominan a los débiles. Y en esa red intrincada de interacciones, los humanos han doblegado a las especies animales: recluyéndolas, domesticándolas, exhibiéndolas.
En un evidente acto de inhumanidad, los hombres intentan humanizar a los animales despojándolos de su dignidad para fines triviales, para su servicio, para su provecho, para su entretenimiento. Y así, en un afán de llevar la naturaleza a la ciudad, se erigieron los zoológicos: esas prisiones donde se restringe la existencia de los animales, condenados a vivir en un estrecho recoveco del planeta. Y en los circos de exhibe el quebranto de la naturaleza en actos insulsos y denigrantes.
Las manifestaciones más aberrantes del gen humano del dominio se producen en nombre de los ideales excelsos: en tiempos de guerra se utilizó a perros adiestrados para detectar minas; se experimentan drogas y medicamentos en especies pequeñas; se diseñan prendas con la piel y la vida de los animales; se comercializan especies exóticas como mascotas caseras.
Y a pesar de todo, las especies animales son más sumisas y agradecidas que los humanos, suelen ser más perseverantes y tolerantes. De todos los animales en cautiverio solamente una mínima proporción pierde el control y recupera, por instantes, su indómita predisposición. Los ataques de elefantes, osos, delfines, tigres, ballenas son las excepciones que confirman la ley darwiniana.
Pero detrás del exhibicionismo de domadores intrépidos y temerarios yace la indómita condición de los animales. Recientemente, la orca Tilikum atacó a su entrenadora en el parque Sea World en Orlando Florida durante el espectáculo.
Me queda claro que la especie humana aún no trasciende la frontera del salvajismo y que aún se desconocen los límites que nos distinguen de las especies que comparten con el planeta con nosotros, que hemos sido incapaces de entenderlos y respetarlos, y la crueldad del dominio se manifiesta al extinguir la libertad y la dignidad de los desafortunados especímenes que viven en cautiverio…
Si yo pudiera, prohibiría la utilización de animales en los espectáculos de circo.
No debo ser el único que piensa así.”
José Saramago
En algún lugar restringido y artificial, donde se recrean las condiciones y las dimensiones de la naturaleza, inexorablemente, día a día, se extinguen la libertad y la dignidad de los desafortunados especímenes que viven en cautiverio…
Una de los rasgos que distinguen a la especie humana de todos los seres vivos del planeta reside en la predisposición para el dominio; Darwin enfatizó los efectos de las interacciones en la evolución de las especies, identificando la capacidad de una especie para explotar a otras y prosperar en un medio de enemigos.
Por predisposición congénita la especie humana transforma el medio ambiente; por un instinto incontenible los humanos dominan a los débiles. Y en esa red intrincada de interacciones, los humanos han doblegado a las especies animales: recluyéndolas, domesticándolas, exhibiéndolas.
En un evidente acto de inhumanidad, los hombres intentan humanizar a los animales despojándolos de su dignidad para fines triviales, para su servicio, para su provecho, para su entretenimiento. Y así, en un afán de llevar la naturaleza a la ciudad, se erigieron los zoológicos: esas prisiones donde se restringe la existencia de los animales, condenados a vivir en un estrecho recoveco del planeta. Y en los circos de exhibe el quebranto de la naturaleza en actos insulsos y denigrantes.
Las manifestaciones más aberrantes del gen humano del dominio se producen en nombre de los ideales excelsos: en tiempos de guerra se utilizó a perros adiestrados para detectar minas; se experimentan drogas y medicamentos en especies pequeñas; se diseñan prendas con la piel y la vida de los animales; se comercializan especies exóticas como mascotas caseras.
Y a pesar de todo, las especies animales son más sumisas y agradecidas que los humanos, suelen ser más perseverantes y tolerantes. De todos los animales en cautiverio solamente una mínima proporción pierde el control y recupera, por instantes, su indómita predisposición. Los ataques de elefantes, osos, delfines, tigres, ballenas son las excepciones que confirman la ley darwiniana.
Pero detrás del exhibicionismo de domadores intrépidos y temerarios yace la indómita condición de los animales. Recientemente, la orca Tilikum atacó a su entrenadora en el parque Sea World en Orlando Florida durante el espectáculo.
Me queda claro que la especie humana aún no trasciende la frontera del salvajismo y que aún se desconocen los límites que nos distinguen de las especies que comparten con el planeta con nosotros, que hemos sido incapaces de entenderlos y respetarlos, y la crueldad del dominio se manifiesta al extinguir la libertad y la dignidad de los desafortunados especímenes que viven en cautiverio…
miércoles, febrero 24, 2010
Producción ejecutiva
En algún lugar del espectáculo, donde se produce una visión alterna de la realidad, el dolor se desvanece entre las bambalinas y las voces de protesta se extinguen en la parafernalia mediática…
El reto de las secuelas es mantener la calidad del precedente. Atendiendo a este principio del espectáculo, en la presidencia de la República se utilizaron todos los recursos disponibles en la producción mediática de la segunda visita de Felipe Calderón a la atribulada plaza de Ciudad Juárez.
Si en la primera visita una madre doliente logró escabullirse para confrontar al panel presidencial, en la secuela se extremaron todas las medidas de seguridad para controlar el contexto: el acceso al recinto, los asistentes, el orden de las intervenciones, el contenido y la intensidad de las participaciones.
En la producción ejecutiva “Todos somos Juárez. Construyamos la ciudad” participaron actores sociales que se comprometieron a reconstruir el tejido social en inocuas mesas de trabajo. Obedeciendo al programa, cuando llegó el momento para atender las demandas sociales, sólo se escucharon halagos al presidente y bendiciones a diestra y siniestra. Atrás a la derecha, en la parte media y enfrente a la izquierda, todos los lugares fueron ocupados por una audiencia exasperantemente favorable.
Las participaciones respetaron el guión establecido, nadie levantó la voz por encima de los decibeles permitidos. Y en ese contexto estrictamente controlado, entre aplausos, plácemes y lisonjas, Felipe Calderón envió su respuesta a la población de Ciudad Juárez que manifestaba su rechazo en las calles.
Lejos de los carteles y las protestas que exigían su renuncia, ignorando deliberadamente la cifra negra de la impunidad y los 2,600 homicidios registrados en el 2009, omitiendo mencionar las constantes violaciones de los derechos humanos por elementos de las fuerzas armadas, Felipe Calderón dispuso la permanencia del ejército y tuvo la osadía de señalar que “siendo honestos” no se pueden esperar cambios inmediatos.
Y la logística se ejecutó a la perfección y la sesión fue un éxito rotundo. La cúpula empresarial en esa frontera calificó el evento como “productivo”, porque se impulsarán inversiones que erradicarán la violencia, la inseguridad y la delincuencia.
Y despacharán dos representaciones de la presidencia en Ciudad Juárez, y cada dos miércoles volverá Felipe Calderón para atender los reclamos disfrazados de ciudadanos previamente adiestrados en la ejecución de plegarias aberrantes.
Y el episodio del asesinato de jóvenes en Lomas de Salvárcar culminará en una serie de farsas espectaculares… que producen una visión alterna de la realidad, para desvanecer el dolor entre las bambalinas y extinguir las voces de protesta en la parafernalia mediática…
El reto de las secuelas es mantener la calidad del precedente. Atendiendo a este principio del espectáculo, en la presidencia de la República se utilizaron todos los recursos disponibles en la producción mediática de la segunda visita de Felipe Calderón a la atribulada plaza de Ciudad Juárez.
Si en la primera visita una madre doliente logró escabullirse para confrontar al panel presidencial, en la secuela se extremaron todas las medidas de seguridad para controlar el contexto: el acceso al recinto, los asistentes, el orden de las intervenciones, el contenido y la intensidad de las participaciones.
En la producción ejecutiva “Todos somos Juárez. Construyamos la ciudad” participaron actores sociales que se comprometieron a reconstruir el tejido social en inocuas mesas de trabajo. Obedeciendo al programa, cuando llegó el momento para atender las demandas sociales, sólo se escucharon halagos al presidente y bendiciones a diestra y siniestra. Atrás a la derecha, en la parte media y enfrente a la izquierda, todos los lugares fueron ocupados por una audiencia exasperantemente favorable.
Las participaciones respetaron el guión establecido, nadie levantó la voz por encima de los decibeles permitidos. Y en ese contexto estrictamente controlado, entre aplausos, plácemes y lisonjas, Felipe Calderón envió su respuesta a la población de Ciudad Juárez que manifestaba su rechazo en las calles.
Lejos de los carteles y las protestas que exigían su renuncia, ignorando deliberadamente la cifra negra de la impunidad y los 2,600 homicidios registrados en el 2009, omitiendo mencionar las constantes violaciones de los derechos humanos por elementos de las fuerzas armadas, Felipe Calderón dispuso la permanencia del ejército y tuvo la osadía de señalar que “siendo honestos” no se pueden esperar cambios inmediatos.
Y la logística se ejecutó a la perfección y la sesión fue un éxito rotundo. La cúpula empresarial en esa frontera calificó el evento como “productivo”, porque se impulsarán inversiones que erradicarán la violencia, la inseguridad y la delincuencia.
Y despacharán dos representaciones de la presidencia en Ciudad Juárez, y cada dos miércoles volverá Felipe Calderón para atender los reclamos disfrazados de ciudadanos previamente adiestrados en la ejecución de plegarias aberrantes.
Y el episodio del asesinato de jóvenes en Lomas de Salvárcar culminará en una serie de farsas espectaculares… que producen una visión alterna de la realidad, para desvanecer el dolor entre las bambalinas y extinguir las voces de protesta en la parafernalia mediática…
domingo, febrero 14, 2010
Más que palabras
En algún lugar inhóspito, muy cerca de la muerte y muy lejos de la resignación, cuando no existen argumentos que atenúen el dolor, surge la indignación; y allá, en el árido entorno de las vidas destrozadas, no hay mensajes que atenúen el peso del dolor inmerecido…
Luz María Dávila, madre de dos jóvenes asesinados en la masacre de Ciudad Juárez, esquivó el protocolo del evento y desarticuló los mecanismos de control del discurso presidencial; desobedeciendo los límites establecidos, Luz María proyectó una sombra de rabia e indignación ante Felipe Calderón. Sin preámbulos, Luz María exigió que las autoridades corrigieran la imagen de pandilleros y delincuentes que adjudicaron a los jóvenes asesinados recientemente.
Las razones de Luz María son evidentes: la impericia de las autoridades, la negligencia en la procuración de justicia, el vacío de autoridad en un estado de excepción que desató una guerra civil de intensidad incontenible.
Pero ese fue un diálogo inconcluso: no hubo respuesta inmediata. Felipe Calderón y sus acompañantes, soportaron la arenga con rostros impasibles; el único mensaje perceptible fue un silencio insultante que proyectó insensibilidad y una exasperante incomodidad al confrontar el reclamo de una madre afligida.
Pero entonces, los encargados del protocolo desencadenaron los aplausos para acallar a Luz María y proseguir con el orden previamente establecido. La madre indignada abandonó el recinto. Se extremaron las medidas de seguridad y en un ambiente plenamente controlado, el secretario de Seguridad Pública hilvanó tres cifras en una perorata circular y adornó los mismos datos con una variedad increíble de verbos y adjetivos.
El evento culminó con el discurso de Felipe Calderón: una muestra de las aberraciones que pueden concentrarse en el breve lapso de la enunciación y de los artificios sentimentaloides con los que se pretende lograr un impacto en la audiencia. Sin palabras, pero con un nudo gordiano en la garganta y un cúmulo contenido de lágrimas artificiales, Felipe se afanó en ostentar conmiseración; simuló la determinación con ademanes cortantes y decididos. La ineficiencia de esas estrategias discursivas es contundente: nadie confía en las autoridades, pocos respetan, y ya casi nadie admira, a un mandatario con desplantes de telenovela barata.
El calderonismo se distingue por la proliferación del discurso mediático como el mecanismo para modificar la opinión pública; pero el contenido del discurso calderonista es tan sólo una ilusión, una quimera que se oculta detrás de palabras enmascaradas, editadas y contextualizadas por la mediocracia; pero en el árido entorno de las vidas destrozadas, no hay mensajes que atenúen el peso del dolor inmerecido…
Luz María Dávila, madre de dos jóvenes asesinados en la masacre de Ciudad Juárez, esquivó el protocolo del evento y desarticuló los mecanismos de control del discurso presidencial; desobedeciendo los límites establecidos, Luz María proyectó una sombra de rabia e indignación ante Felipe Calderón. Sin preámbulos, Luz María exigió que las autoridades corrigieran la imagen de pandilleros y delincuentes que adjudicaron a los jóvenes asesinados recientemente.
Las razones de Luz María son evidentes: la impericia de las autoridades, la negligencia en la procuración de justicia, el vacío de autoridad en un estado de excepción que desató una guerra civil de intensidad incontenible.
Pero ese fue un diálogo inconcluso: no hubo respuesta inmediata. Felipe Calderón y sus acompañantes, soportaron la arenga con rostros impasibles; el único mensaje perceptible fue un silencio insultante que proyectó insensibilidad y una exasperante incomodidad al confrontar el reclamo de una madre afligida.
Pero entonces, los encargados del protocolo desencadenaron los aplausos para acallar a Luz María y proseguir con el orden previamente establecido. La madre indignada abandonó el recinto. Se extremaron las medidas de seguridad y en un ambiente plenamente controlado, el secretario de Seguridad Pública hilvanó tres cifras en una perorata circular y adornó los mismos datos con una variedad increíble de verbos y adjetivos.
El evento culminó con el discurso de Felipe Calderón: una muestra de las aberraciones que pueden concentrarse en el breve lapso de la enunciación y de los artificios sentimentaloides con los que se pretende lograr un impacto en la audiencia. Sin palabras, pero con un nudo gordiano en la garganta y un cúmulo contenido de lágrimas artificiales, Felipe se afanó en ostentar conmiseración; simuló la determinación con ademanes cortantes y decididos. La ineficiencia de esas estrategias discursivas es contundente: nadie confía en las autoridades, pocos respetan, y ya casi nadie admira, a un mandatario con desplantes de telenovela barata.
El calderonismo se distingue por la proliferación del discurso mediático como el mecanismo para modificar la opinión pública; pero el contenido del discurso calderonista es tan sólo una ilusión, una quimera que se oculta detrás de palabras enmascaradas, editadas y contextualizadas por la mediocracia; pero en el árido entorno de las vidas destrozadas, no hay mensajes que atenúen el peso del dolor inmerecido…
domingo, febrero 07, 2010
Los renglones torcidos de la justicia
En algún lugar intrincado y sinuoso, entre los recovecos de la legalidad se encuentra el imponente monopolio de la violencia; y en ese entorno incomprensible, deambula la verdad en un oscuro laberinto…
El domingo 31 de enero en Ciudad Juárez, Chihuahua, un comando armado incursionó en una fiesta de cumpleaños y asesinó a quince jóvenes. La masacre enfatiza el ambiente de violencia e inseguridad en una ciudad que ha trascendido el ámbito nacional por la opacidad y la impericia para resolver los grotescos asesinatos de mujeres.
Durante años y en secuencias paralelas, se incrementó el nefasto legajo de las “muertas de Juárez”, se reveló el negro porcentaje de la impunidad, se exhibió la ineficacia de las autoridades y se exacerbó la indignación social ante las explicaciones, intrincadas e inauditas, de los órganos de justicia.
Ahora, en el caso de los jóvenes asesinados, las líneas de investigación se distorsionan y se retuercen de nuevo: el acontecimiento se divulgó como una “ejecución”, y se afirmó que los jóvenes asesinados pertenecían a un cartel del narcotráfico en esa plaza. Esa versión mediática de los acontecimientos obedeció al criterio impuesto por las autoridades encargadas de esclarecer el crimen y procurar justicia.
Pero esa versión apócrifa se derrumbó cuando los familiares y deudos de los jóvenes lograron acceder a los medios para demostrar con evidencias fehacientes que los asesinados eran estudiantes dedicados, cuya conducta no coincide con el patrón de la delincuencia organizada.
La justicia no fue pronta y expedita, pero sí lo fue la reacción de la Procuraduría General de Justicia de Chihuahua: apareció un testigo presencial y fueron detenidos dos implicados en el multihomicidio. La línea que se sostiene conduce al crimen organizado: el enemigo público número uno en el calderonismo.
Y la secuencia de reacciones mediáticas se incrementa con el espectacular anuncio del gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza Terrazas, del traslado de los tres poderes del estado a Ciudad Juárez, “para tratar de contener la ola criminal que la ha convertido en la ciudad más violenta del mundo”.
No!... aún entiendo cómo ni por qué… la presencia de los representantes del poder ejecutivo, del legislativo y el judicial en Ciudad Juárez será una estrategia en el combate al crimen organizado. Y… no! … no creo que los carteles de la droga atenuarán el ritmo acostumbrado de trabajo sólo porque el gobierno pernocta en esa plaza.
Tampoco comprendo los contrastes del afán justiciero: mientras en Ciudad Juárez surgen implicados por obra y gracia de la providencia, en el DF, todas las líneas de investigación de anudan y se complican: aún no detienen al agresor del futbolista Salvador Cabañas y por si fuera poco, hubo un connato de incendio en el lugar de los hechos.
Lo que me queda claro es que la procuración de justicia se realiza en vericuetos insostenibles, que los hechos se reconstruyen y se investigan en líneas sinuosas y complicadas que no conducen a su esclarecimiento, porque en ese entorno incomprensible, la verdad errante se desvanece en un oscuro laberinto…
El domingo 31 de enero en Ciudad Juárez, Chihuahua, un comando armado incursionó en una fiesta de cumpleaños y asesinó a quince jóvenes. La masacre enfatiza el ambiente de violencia e inseguridad en una ciudad que ha trascendido el ámbito nacional por la opacidad y la impericia para resolver los grotescos asesinatos de mujeres.
Durante años y en secuencias paralelas, se incrementó el nefasto legajo de las “muertas de Juárez”, se reveló el negro porcentaje de la impunidad, se exhibió la ineficacia de las autoridades y se exacerbó la indignación social ante las explicaciones, intrincadas e inauditas, de los órganos de justicia.
Ahora, en el caso de los jóvenes asesinados, las líneas de investigación se distorsionan y se retuercen de nuevo: el acontecimiento se divulgó como una “ejecución”, y se afirmó que los jóvenes asesinados pertenecían a un cartel del narcotráfico en esa plaza. Esa versión mediática de los acontecimientos obedeció al criterio impuesto por las autoridades encargadas de esclarecer el crimen y procurar justicia.
Pero esa versión apócrifa se derrumbó cuando los familiares y deudos de los jóvenes lograron acceder a los medios para demostrar con evidencias fehacientes que los asesinados eran estudiantes dedicados, cuya conducta no coincide con el patrón de la delincuencia organizada.
La justicia no fue pronta y expedita, pero sí lo fue la reacción de la Procuraduría General de Justicia de Chihuahua: apareció un testigo presencial y fueron detenidos dos implicados en el multihomicidio. La línea que se sostiene conduce al crimen organizado: el enemigo público número uno en el calderonismo.
Y la secuencia de reacciones mediáticas se incrementa con el espectacular anuncio del gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza Terrazas, del traslado de los tres poderes del estado a Ciudad Juárez, “para tratar de contener la ola criminal que la ha convertido en la ciudad más violenta del mundo”.
No!... aún entiendo cómo ni por qué… la presencia de los representantes del poder ejecutivo, del legislativo y el judicial en Ciudad Juárez será una estrategia en el combate al crimen organizado. Y… no! … no creo que los carteles de la droga atenuarán el ritmo acostumbrado de trabajo sólo porque el gobierno pernocta en esa plaza.
Tampoco comprendo los contrastes del afán justiciero: mientras en Ciudad Juárez surgen implicados por obra y gracia de la providencia, en el DF, todas las líneas de investigación de anudan y se complican: aún no detienen al agresor del futbolista Salvador Cabañas y por si fuera poco, hubo un connato de incendio en el lugar de los hechos.
Lo que me queda claro es que la procuración de justicia se realiza en vericuetos insostenibles, que los hechos se reconstruyen y se investigan en líneas sinuosas y complicadas que no conducen a su esclarecimiento, porque en ese entorno incomprensible, la verdad errante se desvanece en un oscuro laberinto…
domingo, enero 31, 2010
La cuadratura del círculo
En algún lugar de la prosperidad, cuando se diseñaron las aristas del planeta, el entorno del mercado absorbió todas las manifestaciones de la vida, y desde entonces, la curvatura del horizonte se diluye inexorablemente en la cuadratura de un criterio materializante…
Desde el ocaso de la modernidad, el devenir histórico de la especie humana ha sido un largo y sinuoso camino hacia la deshumanización. Hoy por hoy, la oferta y la demanda son las leyes universales que rigen al mundo porque desplazaron y sustituyeron a la leyes que alguna explicaron la compleja condición de la especie humana.
El índice de precios y cotizaciones destrozó la palanca con que Arquímedes movía al mundo; el filo de la espada de Damocles se disolvió ante la discrecionalidad con que se procura la justicia; la divina proporción que demostraba la esencia estética de todo lo existente sufrió una vulgar factorización cuando se convirtió a una escala monetaria.
Ahora, el único elemento que confiere poder, y todos los privilegios implícitos, es el dinero; el único entorno donde es posible subsistir es el mercado. Todos los derechos que alguna vez se idealizaron, como la igualdad, la fraternidad y la felicidad, se atenúan hasta extinguirse en la frialdad de un encuadre financiero; los atributos que alguna nos humanizaron sucumbieron ante la ostentación como arquetipo del éxito.
El poder adquisitivo doblega normas y principios. La evidencia del nefasto influjo, es la serie de errores y contradicciones en la investigación del incidente en el que resultó herido el futbolista Salvador Cabañas. El esquivo factor que obstaculiza la procuración de la justicia deambula en las altas esferas de la farándula, donde es posible eludir cualquier reglamento y disposición oficial. El presunto agresor tenía siete identidades diferentes todas ellas oficiales y válidas, como lo demuestran siete pasaportes debidamente expedidos por la Secretaría de Relaciones Exteriores, siete credenciales de elector emitidas por la Instituto Federal Electoral, siete CURP (Clave única de registro poblacional) debidamente otorgadas por la Secretaría de Gobernación.
El criterio mercantil también ha impregnado las políticas públicas: la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol) propuso incorporar al mercado oficial los productos de procedencia ilícita: que la mercancía “pirata” incautada por la Procuraduría General de la República (PGR) sea vendida en cinco y diez pesos en las zonas de marginación donde reside el espectro de la miseria. De esta forma, el combate a la pobreza se realizará en el mercado donde el hambre se atenuará con un par de zapatos de diez pesos.
Me queda claro que la justicia y el bienestar son privilegios del estrato dominante en la sociedad de consumo, de la élite que diseño las aristas del planeta y erigió el entorno del mercado absorbiendo todas las manifestaciones de la vida, y que desde entonces, la curvatura del horizonte humano se diluye inexorablemente en la cuadratura de un criterio materializante…
Desde el ocaso de la modernidad, el devenir histórico de la especie humana ha sido un largo y sinuoso camino hacia la deshumanización. Hoy por hoy, la oferta y la demanda son las leyes universales que rigen al mundo porque desplazaron y sustituyeron a la leyes que alguna explicaron la compleja condición de la especie humana.
El índice de precios y cotizaciones destrozó la palanca con que Arquímedes movía al mundo; el filo de la espada de Damocles se disolvió ante la discrecionalidad con que se procura la justicia; la divina proporción que demostraba la esencia estética de todo lo existente sufrió una vulgar factorización cuando se convirtió a una escala monetaria.
Ahora, el único elemento que confiere poder, y todos los privilegios implícitos, es el dinero; el único entorno donde es posible subsistir es el mercado. Todos los derechos que alguna vez se idealizaron, como la igualdad, la fraternidad y la felicidad, se atenúan hasta extinguirse en la frialdad de un encuadre financiero; los atributos que alguna nos humanizaron sucumbieron ante la ostentación como arquetipo del éxito.
El poder adquisitivo doblega normas y principios. La evidencia del nefasto influjo, es la serie de errores y contradicciones en la investigación del incidente en el que resultó herido el futbolista Salvador Cabañas. El esquivo factor que obstaculiza la procuración de la justicia deambula en las altas esferas de la farándula, donde es posible eludir cualquier reglamento y disposición oficial. El presunto agresor tenía siete identidades diferentes todas ellas oficiales y válidas, como lo demuestran siete pasaportes debidamente expedidos por la Secretaría de Relaciones Exteriores, siete credenciales de elector emitidas por la Instituto Federal Electoral, siete CURP (Clave única de registro poblacional) debidamente otorgadas por la Secretaría de Gobernación.
El criterio mercantil también ha impregnado las políticas públicas: la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol) propuso incorporar al mercado oficial los productos de procedencia ilícita: que la mercancía “pirata” incautada por la Procuraduría General de la República (PGR) sea vendida en cinco y diez pesos en las zonas de marginación donde reside el espectro de la miseria. De esta forma, el combate a la pobreza se realizará en el mercado donde el hambre se atenuará con un par de zapatos de diez pesos.
Me queda claro que la justicia y el bienestar son privilegios del estrato dominante en la sociedad de consumo, de la élite que diseño las aristas del planeta y erigió el entorno del mercado absorbiendo todas las manifestaciones de la vida, y que desde entonces, la curvatura del horizonte humano se diluye inexorablemente en la cuadratura de un criterio materializante…
domingo, enero 24, 2010
Aquí, allá y en todas partes
En algún lugar catastrófico, entre las ruinas y el caos yacen los motivos de la tragedia, y entre los claroscuros de la supervivencia deambulan los contrastes de la condición humana…
La magnitud de la devastación provocada por el terremoto en Haití es un dolor expansivo; conforme transcurren los días, el duelo y la desesperanza se incrementan exponencialmente: al día de hoy, el saldo fatal asciende a 150 mil decesos confirmados en Puerto Príncipe, 70 mil cadáveres sepultados en fosas comunes, 400 mil huérfanos, millón y medio de damnificados y un exilio masivo a República Dominicana.
Después de la catástrofe llegaron los corresponsales y la cobertura mediática global, los efectivos militares de la ONU y las fuerzas armadas de EUA. Las donaciones de organismos no gubernamentales y la ayuda humanitaria arribaron después. Y como suele suceder en todas las tragedias, entre los escombros y en la anarquía, surgieron las manifestaciones contrastantes de la condición humana: ante la solidaridad y el altruismo de algunos se contrapuso el egoísmo y la maldad de otros.
En circunstancias de indigencia, como las que privan en Haití, se reactivan aquellos instintos que permanecieron sojuzgados por la razón: la sobrevivencia es un imperativo que destroza todos los convencionalismos y el egoísmo se expande. No obstante, la carga genética de la especie humana también incluye los genes del altruismo; la generosidad es el único remedio contra la violencia y la maldad.
Hoy por hoy, las vicisitudes de la tragedia conmueven a todo aquel que conserve una pisca de sensibilidad para celebrar el triunfo del espíritu humano. Muchas voces se han unido para cantar la esperanza en un horizonte siniestro, pero es preciso advertir el preámbulo de la tragedia.
La Española, es la isla que comparten Haití y la República Dominicana y está ubicada en una región sismológicamente activa que ha experimentado terremotos significativos y devastadores en el pasado cuyo origen es la falla Enriquillo (1). Además, en la historia de Haití sobresalen los genocidios perpetrados por Roger Lafontan y dictadores de la talla de Jean-Claude Duvalier, quien nombró comandante en jefe del ejército al brujo Zacharie Delva con la encomienda de instaurar el vudú como religión oficial cuya observancia era vigilada por una policía esotérica conocida como Tonton Macoutes (2).
Haití se erige en una región geológicamente castigada como una nación históricamente flagelada por regímenes despóticos y el fanatismo. Un deleznable porcentaje de las pérdidas que hoy asolan a sus habitantes tiene su origen en la corrupción trepidatoria y consuetudinaria que impregna las políticas públicas.
Las ciudades en zonas sísmicas deberían erigirse atendiendo a la naturaleza del subsuelo para minimizar las pérdidas humanas, de tal forma que la reconstrucción de las vidas y de la ciudad sea menos dolorosa. Pero cuando el gobierno de un país, o de una ciudad, se asume como una empresa, como una macro agencia de negocios cuyos beneficios se concentran en una élite, no hay estudios ni análisis, ni planeaciones ni pronósticos, lo suficientemente convincentes para modificar la agenda de las políticas públicas.
Allá, en Haití está el ejemplo superlativo. Pero alrededor del mundo existen muchos ejemplos de diversas intensidades cuyas consecuencias también podrían ponderarse con la escala de Mercalli. Uno de esos ejemplos es reciente: por los efectos de uno de tantos frentes fríos que se pronostican este invierno, se registraron lluvias y tormentas inusitadas en la ciudad de Mexicali, en el estado fronterizo de Baja California.
Como consecuencia de la inclemente precipitación, y muy lejos de los imponentes puentes viales recientemente construidos, varias colonias quedaron incomunicadas en el poniente de la ciudad donde los asentamientos irregulares se cubrieron de agua y lodo. Las lluvias destrozaron calles pavimentadas y Mexicali se transfiguró, literalmente, en Bachilandia (3).
Estos lamentables ejemplos seguirán registrándose mientras las verdaderas prioridades se excluyan de la agenda gubernamental, mientras el bienestar de la población marginal y los servicios elementales se posterguen ante proyectos espectaculares, mientras el ornato sea el criterio para la realización de la obra pública.
Aquí, allá y en todas partes, las inclemencias de la naturaleza suelen causar tragedias y desastres en los sectores menos favorecidos, en las zonas marginadas donde deambula el olvido institucional; por eso, debajo de las ruinas de una catástrofe yacen los motivos de la tragedia, y entre los claroscuros de la supervivencia deambulan los contrastes de la condición humana…
(1) Paul Mann y su equipo presentaron en 2006 una evaluación de riesgo en la falla de “Enriquillo”, y en la 18ª Conferencia Geológica del Caribe en marzo de 2008. En José María Pérez Gay. Haití: el mal y la desdicha. La Jornada. Domingo 24 de Enero del 2010. http://www.jornada.unam.mx/2010/01/24/index.php?section=opinion&article=013a1pol
(2) José María Pérez Gay. Haití: el mal y la desdicha. La Jornada. Domingo 24 de Enero del 2010. http://www.jornada.unam.mx/2010/01/24/index.php?section=opinion&article=013a1pol
(3) En la primera plana del diario La Crónica de Baja California del viernes 22 de enero del 2010 sobresale la fotografía de un automóvil que cayó al derrumbarse la calle donde circulaba.
http://www.lacronica.com/EdicionDigital/EdicionImpresa.aspx?Fecha=2010/1/22
La magnitud de la devastación provocada por el terremoto en Haití es un dolor expansivo; conforme transcurren los días, el duelo y la desesperanza se incrementan exponencialmente: al día de hoy, el saldo fatal asciende a 150 mil decesos confirmados en Puerto Príncipe, 70 mil cadáveres sepultados en fosas comunes, 400 mil huérfanos, millón y medio de damnificados y un exilio masivo a República Dominicana.
Después de la catástrofe llegaron los corresponsales y la cobertura mediática global, los efectivos militares de la ONU y las fuerzas armadas de EUA. Las donaciones de organismos no gubernamentales y la ayuda humanitaria arribaron después. Y como suele suceder en todas las tragedias, entre los escombros y en la anarquía, surgieron las manifestaciones contrastantes de la condición humana: ante la solidaridad y el altruismo de algunos se contrapuso el egoísmo y la maldad de otros.
En circunstancias de indigencia, como las que privan en Haití, se reactivan aquellos instintos que permanecieron sojuzgados por la razón: la sobrevivencia es un imperativo que destroza todos los convencionalismos y el egoísmo se expande. No obstante, la carga genética de la especie humana también incluye los genes del altruismo; la generosidad es el único remedio contra la violencia y la maldad.
Hoy por hoy, las vicisitudes de la tragedia conmueven a todo aquel que conserve una pisca de sensibilidad para celebrar el triunfo del espíritu humano. Muchas voces se han unido para cantar la esperanza en un horizonte siniestro, pero es preciso advertir el preámbulo de la tragedia.
La Española, es la isla que comparten Haití y la República Dominicana y está ubicada en una región sismológicamente activa que ha experimentado terremotos significativos y devastadores en el pasado cuyo origen es la falla Enriquillo (1). Además, en la historia de Haití sobresalen los genocidios perpetrados por Roger Lafontan y dictadores de la talla de Jean-Claude Duvalier, quien nombró comandante en jefe del ejército al brujo Zacharie Delva con la encomienda de instaurar el vudú como religión oficial cuya observancia era vigilada por una policía esotérica conocida como Tonton Macoutes (2).
Haití se erige en una región geológicamente castigada como una nación históricamente flagelada por regímenes despóticos y el fanatismo. Un deleznable porcentaje de las pérdidas que hoy asolan a sus habitantes tiene su origen en la corrupción trepidatoria y consuetudinaria que impregna las políticas públicas.
Las ciudades en zonas sísmicas deberían erigirse atendiendo a la naturaleza del subsuelo para minimizar las pérdidas humanas, de tal forma que la reconstrucción de las vidas y de la ciudad sea menos dolorosa. Pero cuando el gobierno de un país, o de una ciudad, se asume como una empresa, como una macro agencia de negocios cuyos beneficios se concentran en una élite, no hay estudios ni análisis, ni planeaciones ni pronósticos, lo suficientemente convincentes para modificar la agenda de las políticas públicas.
Allá, en Haití está el ejemplo superlativo. Pero alrededor del mundo existen muchos ejemplos de diversas intensidades cuyas consecuencias también podrían ponderarse con la escala de Mercalli. Uno de esos ejemplos es reciente: por los efectos de uno de tantos frentes fríos que se pronostican este invierno, se registraron lluvias y tormentas inusitadas en la ciudad de Mexicali, en el estado fronterizo de Baja California.
Como consecuencia de la inclemente precipitación, y muy lejos de los imponentes puentes viales recientemente construidos, varias colonias quedaron incomunicadas en el poniente de la ciudad donde los asentamientos irregulares se cubrieron de agua y lodo. Las lluvias destrozaron calles pavimentadas y Mexicali se transfiguró, literalmente, en Bachilandia (3).
Estos lamentables ejemplos seguirán registrándose mientras las verdaderas prioridades se excluyan de la agenda gubernamental, mientras el bienestar de la población marginal y los servicios elementales se posterguen ante proyectos espectaculares, mientras el ornato sea el criterio para la realización de la obra pública.
Aquí, allá y en todas partes, las inclemencias de la naturaleza suelen causar tragedias y desastres en los sectores menos favorecidos, en las zonas marginadas donde deambula el olvido institucional; por eso, debajo de las ruinas de una catástrofe yacen los motivos de la tragedia, y entre los claroscuros de la supervivencia deambulan los contrastes de la condición humana…
(1) Paul Mann y su equipo presentaron en 2006 una evaluación de riesgo en la falla de “Enriquillo”, y en la 18ª Conferencia Geológica del Caribe en marzo de 2008. En José María Pérez Gay. Haití: el mal y la desdicha. La Jornada. Domingo 24 de Enero del 2010. http://www.jornada.unam.mx/2010/01/24/index.php?section=opinion&article=013a1pol
(2) José María Pérez Gay. Haití: el mal y la desdicha. La Jornada. Domingo 24 de Enero del 2010. http://www.jornada.unam.mx/2010/01/24/index.php?section=opinion&article=013a1pol
(3) En la primera plana del diario La Crónica de Baja California del viernes 22 de enero del 2010 sobresale la fotografía de un automóvil que cayó al derrumbarse la calle donde circulaba.
http://www.lacronica.com/EdicionDigital/EdicionImpresa.aspx?Fecha=2010/1/22
domingo, enero 17, 2010
Preludio electoral
En algún lugar inmutable, cuando los mecanismos del poder se desencadenan, los especímenes de una subespecie emergen del inframundo, envilecen el aire respirable y corrompen el entorno…
El 2010 adquiere una especial importancia en el devenir histórico: se conmemoran el bicentenario de la lucha independentista y el centenario de la gesta revolucionaria, pero también se inicia una contienda encarnizada por el poder cuya culminación consolidará a la élite gobernante.
La reconfiguración de la geografía política ha iniciado: los especímenes de la infra especie política invaden el entorno social, algunos cambian de piel y convicciones en el imperativo afán de incorporarse al estrecho círculo del poder. La partidocracia se apresta para fortalecer sus huestes y despliega todos los argumentos posibles para atraer a los ingenuos e incautos que detentan un grado extraordinario de oportunismo y ambición.
Durante la tregua navideña se abrieron las puertas del panismo rampante y excluyente para reclutar simpatizantes para revertir los estragos del repudio generalizado; como resultado del operativo decembrino se enlistaron en las filas panistas medio millón de ciudadanos, entre los que destacan reconocidos personajes del ámbito artístico y deportivo.
Hoy por hoy, en la víspera de la contienda de doce gubernaturas, en la penumbra del mercantilismo electoral se fraguan desconcertantes alianzas del PAN y el PRD, confirmando la veleidosa naturaleza de las convicciones partidistas y la ausencia total de ética en la política.
Por esos desplantes de cinismo, y todas las aberraciones que se acumulen, el abstencionismo y la apatía se erigen como los principales enemigos a vencer en las próximas elecciones; la partidocracia y la clase gobernante concentran el repudio social porque no han respondido a las expectativas de la ciudadanía, porque el estado no ha cumplido la encomienda primigenia, porque entre las líneas de la reforma del estado yace la intención oculta de perpetuarse en el poder detrás de la parlamentarización del régimen, porque el ejercicio de la democracia se ha tergiversado en vulgares concertacesiones, porque las reformas pendientes se han diluido en negociaciones clientelares, porque todo adquiere una súbita importancia en épocas de proselitismo.
Durante el entretiempo electoral, ninguna de las instancias políticas promueve iniciativas polémicas, nadie está dispuesto a erogar costos políticos por atender demandas sociales, por justas que sean. Los sectores marginales y las minorías adquieren importancia en el preludio electoral; el súbito interés por la ciudadanía y sus reclamos reaparece cuando los mecanismos del poder se desencadenan, cuando los especímenes de una subespecie emergen del inframundo, envilecen el aire respirable y corrompen el entorno…
El 2010 adquiere una especial importancia en el devenir histórico: se conmemoran el bicentenario de la lucha independentista y el centenario de la gesta revolucionaria, pero también se inicia una contienda encarnizada por el poder cuya culminación consolidará a la élite gobernante.
La reconfiguración de la geografía política ha iniciado: los especímenes de la infra especie política invaden el entorno social, algunos cambian de piel y convicciones en el imperativo afán de incorporarse al estrecho círculo del poder. La partidocracia se apresta para fortalecer sus huestes y despliega todos los argumentos posibles para atraer a los ingenuos e incautos que detentan un grado extraordinario de oportunismo y ambición.
Durante la tregua navideña se abrieron las puertas del panismo rampante y excluyente para reclutar simpatizantes para revertir los estragos del repudio generalizado; como resultado del operativo decembrino se enlistaron en las filas panistas medio millón de ciudadanos, entre los que destacan reconocidos personajes del ámbito artístico y deportivo.
Hoy por hoy, en la víspera de la contienda de doce gubernaturas, en la penumbra del mercantilismo electoral se fraguan desconcertantes alianzas del PAN y el PRD, confirmando la veleidosa naturaleza de las convicciones partidistas y la ausencia total de ética en la política.
Por esos desplantes de cinismo, y todas las aberraciones que se acumulen, el abstencionismo y la apatía se erigen como los principales enemigos a vencer en las próximas elecciones; la partidocracia y la clase gobernante concentran el repudio social porque no han respondido a las expectativas de la ciudadanía, porque el estado no ha cumplido la encomienda primigenia, porque entre las líneas de la reforma del estado yace la intención oculta de perpetuarse en el poder detrás de la parlamentarización del régimen, porque el ejercicio de la democracia se ha tergiversado en vulgares concertacesiones, porque las reformas pendientes se han diluido en negociaciones clientelares, porque todo adquiere una súbita importancia en épocas de proselitismo.
Durante el entretiempo electoral, ninguna de las instancias políticas promueve iniciativas polémicas, nadie está dispuesto a erogar costos políticos por atender demandas sociales, por justas que sean. Los sectores marginales y las minorías adquieren importancia en el preludio electoral; el súbito interés por la ciudadanía y sus reclamos reaparece cuando los mecanismos del poder se desencadenan, cuando los especímenes de una subespecie emergen del inframundo, envilecen el aire respirable y corrompen el entorno…
domingo, enero 10, 2010
Paseos y callejones
En algún lugar de la realidad, las costumbres han configurado la geografía social donde coexisten los vicios y las virtudes; por eso, existe un espacio para todas las expresiones de la condición humana, desde las sublimes hasta las perversas…
Históricamente, todas las sociedades han reconocido la existencia de diversos grupos, con funciones específicas y expresiones distintivas. Así surgieron los ámbitos identificados por la antropología social: el clero, la milicia, la política, la academia, la cultura y el pueblo, pero también surgió la ilegalidad. Circunscrita a las zonas de tolerancia, la esfera de la ilegalidad albergó a indigentes y mendicantes, vagales y maleantes, delincuentes y viciosos.
Cada una de las actividades debería realizarse dentro de un espacio exclusivo y específico, sin intervenir en los demás y sin permitir incursiones ajenas. Coexistieron en armonía, cada cual en su esfera respectiva: el Estado, la religión, la cultura, la ciencia y la academia, pero también el vicio y el placer.
La gran diferencia entre las actividades socialmente aceptadas y las ilícitas se ha ubicado en su difusión: las virtudes siempre han sido públicas y se ostentan en los grandes paseos y avenidas; mientras los vicios siempre son privados y se mantienen en la oscuridad de los callejones.
Pero la perversión no sólo se manifiesta en el ámbito de la ilegalidad:
se han realizado abusos aberrantes bajo la aureola de la religión, tras bambalinas, en la sombra de la política y con el pretexto de la fama.
La esfera de la ilegalidad cobró un poder inusitado debido a la dualidad de la condición humana y a su capacidad para impregnar subrepticiamente a los demás esferas. Porque los seres humanos tenemos una extraña aptitud: somos capaces de crear y percibir lo sublime, pero también somos aptos para la degradación.
En su columna en el diario El País, Mario Vargas Llosa declaró que la lucha contra el narcotráfico en México no se ganará militarmente y argumenta que la despenalización de las drogas es el único remedio. Disiento. Considero que después de una sangrienta e infructuosa cruzada nacional, pero antes de despenalizar las drogas, es necesario un liderazgo real, una figura de autoridad capaz reconocer la diversidad social que establezca los límites de los paseos y los callejones.
Sólo así se recuperará la armonía, y en el balance podrán compartir la realidad tanto los justos como los bandidos, los ignorantes y los cultos, los políticos y los ciudadanos, los creyentes y los herejes… configurando la geografía social donde coexisten los vicios y las virtudes, delimitando un espacio para todas las expresiones de la condición humana, desde las sublimes hasta las perversas…
Históricamente, todas las sociedades han reconocido la existencia de diversos grupos, con funciones específicas y expresiones distintivas. Así surgieron los ámbitos identificados por la antropología social: el clero, la milicia, la política, la academia, la cultura y el pueblo, pero también surgió la ilegalidad. Circunscrita a las zonas de tolerancia, la esfera de la ilegalidad albergó a indigentes y mendicantes, vagales y maleantes, delincuentes y viciosos.
Cada una de las actividades debería realizarse dentro de un espacio exclusivo y específico, sin intervenir en los demás y sin permitir incursiones ajenas. Coexistieron en armonía, cada cual en su esfera respectiva: el Estado, la religión, la cultura, la ciencia y la academia, pero también el vicio y el placer.
La gran diferencia entre las actividades socialmente aceptadas y las ilícitas se ha ubicado en su difusión: las virtudes siempre han sido públicas y se ostentan en los grandes paseos y avenidas; mientras los vicios siempre son privados y se mantienen en la oscuridad de los callejones.
Pero la perversión no sólo se manifiesta en el ámbito de la ilegalidad:
se han realizado abusos aberrantes bajo la aureola de la religión, tras bambalinas, en la sombra de la política y con el pretexto de la fama.
La esfera de la ilegalidad cobró un poder inusitado debido a la dualidad de la condición humana y a su capacidad para impregnar subrepticiamente a los demás esferas. Porque los seres humanos tenemos una extraña aptitud: somos capaces de crear y percibir lo sublime, pero también somos aptos para la degradación.
En su columna en el diario El País, Mario Vargas Llosa declaró que la lucha contra el narcotráfico en México no se ganará militarmente y argumenta que la despenalización de las drogas es el único remedio. Disiento. Considero que después de una sangrienta e infructuosa cruzada nacional, pero antes de despenalizar las drogas, es necesario un liderazgo real, una figura de autoridad capaz reconocer la diversidad social que establezca los límites de los paseos y los callejones.
Sólo así se recuperará la armonía, y en el balance podrán compartir la realidad tanto los justos como los bandidos, los ignorantes y los cultos, los políticos y los ciudadanos, los creyentes y los herejes… configurando la geografía social donde coexisten los vicios y las virtudes, delimitando un espacio para todas las expresiones de la condición humana, desde las sublimes hasta las perversas…
domingo, enero 03, 2010
Dialéctica ancestral
En algún lugar del pasado, cuando los ideales despertaban las conciencias, se inflamaban las convicciones y el espíritu se enaltecía, y desde entonces, al agudizarse la tensión entre los extremos, se confrontan las visiones siempre opuestas de los mismos exponentes de la realidad…
Dicen los que saben que para comprender la historia es necesario leerla bajo la luz de la condición humana, porque los grandes logros y los yerros colosales son la materialización de las ideologías, y que por eso, la dominación es el único factor constante a lo largo de los siglos.
La recapitulación del pasado redimensiona los acontecimientos, desmitifica a próceres inconsistentes y propicia el análisis comparativo. Hoy por hoy, a siglos de distancia, se confirma el rango de influencia de las minorías ilustradas que pugnaban por la igualdad de derechos y oportunidades en la Nueva España, y ahora es posible identificar a la aristocracia porfirista entre las élites actuales.
Con el advenimiento del 2010, el devenir histórico adquiere importancia y significación. La celebración del bicentenario de la guerra independentista y el centenario de la gesta revolucionaria provocaron la recuperación de la memoria colectiva y despabilaron el discernimiento.
Pero si las retrospectivas son inevitables, las comparaciones son imprescindibles: las castas inferiores novohispanas, los desposeídos y desfavorecidos en el caos decimonónico, el lumpen modernista, los jodidos del posmodernismo, todos ellos, sobreviven en los mismos márgenes de la miseria y la desventura.
La independencia no mejoró las condiciones de vida de los mestizos ni desvaneció la crueldad de la estratificación social en función del origen y la raza; los sacrosantos postulados de la Revolución mexicana cristalizaron en mitos nacionalistas pero no se diseminaron en el territorio nacional.
Aún ahora subsiste el centralismo que intentaron derrocar los criollos, la autonomía sigue siendo una quimera monumental. Los ideales democráticos de la Revolución se rompen en una partidocracia que ahora propone la reelección como una forma subrepticia de un neo-totalitarismo.
El consenso social, la soberanía popular, la opinión pública como garantes de la democracia no inciden en la toma de las decisiones: el reciente aumento en la gasolina, con la inexorable secuela inflacionaria, es una evidencia del criterio despótico de un régimen que no reconoce límites ni contrapesos.
A doscientos años del grito de Dolores y a cien años del levantamiento revolucionario, los desposeídos subsisten en la jodidez, el olvido institucional se agudiza en regímenes carentes de sensibilidad social y el poder de las masas se manifiesta únicamente en los devaneos del mercado, porque ahora, el contexto histórico admite y perpetúa la tensión entre las visiones siempre opuestas de los mismos exponentes de la realidad…
Dicen los que saben que para comprender la historia es necesario leerla bajo la luz de la condición humana, porque los grandes logros y los yerros colosales son la materialización de las ideologías, y que por eso, la dominación es el único factor constante a lo largo de los siglos.
La recapitulación del pasado redimensiona los acontecimientos, desmitifica a próceres inconsistentes y propicia el análisis comparativo. Hoy por hoy, a siglos de distancia, se confirma el rango de influencia de las minorías ilustradas que pugnaban por la igualdad de derechos y oportunidades en la Nueva España, y ahora es posible identificar a la aristocracia porfirista entre las élites actuales.
Con el advenimiento del 2010, el devenir histórico adquiere importancia y significación. La celebración del bicentenario de la guerra independentista y el centenario de la gesta revolucionaria provocaron la recuperación de la memoria colectiva y despabilaron el discernimiento.
Pero si las retrospectivas son inevitables, las comparaciones son imprescindibles: las castas inferiores novohispanas, los desposeídos y desfavorecidos en el caos decimonónico, el lumpen modernista, los jodidos del posmodernismo, todos ellos, sobreviven en los mismos márgenes de la miseria y la desventura.
La independencia no mejoró las condiciones de vida de los mestizos ni desvaneció la crueldad de la estratificación social en función del origen y la raza; los sacrosantos postulados de la Revolución mexicana cristalizaron en mitos nacionalistas pero no se diseminaron en el territorio nacional.
Aún ahora subsiste el centralismo que intentaron derrocar los criollos, la autonomía sigue siendo una quimera monumental. Los ideales democráticos de la Revolución se rompen en una partidocracia que ahora propone la reelección como una forma subrepticia de un neo-totalitarismo.
El consenso social, la soberanía popular, la opinión pública como garantes de la democracia no inciden en la toma de las decisiones: el reciente aumento en la gasolina, con la inexorable secuela inflacionaria, es una evidencia del criterio despótico de un régimen que no reconoce límites ni contrapesos.
A doscientos años del grito de Dolores y a cien años del levantamiento revolucionario, los desposeídos subsisten en la jodidez, el olvido institucional se agudiza en regímenes carentes de sensibilidad social y el poder de las masas se manifiesta únicamente en los devaneos del mercado, porque ahora, el contexto histórico admite y perpetúa la tensión entre las visiones siempre opuestas de los mismos exponentes de la realidad…
domingo, diciembre 27, 2009
En el umbral de la década
En algún lugar cíclico, donde el tiempo se desplaza en saltos excéntricos, la historia se compendia en rangos decimales y la memoria se fragmenta en periodos y épocas; por eso, en el umbral de todas las décadas se agudiza el afán retrospectivo y es inevitable recapitular…
La memoria colectiva se configura con los eventos que repercuten en la vida de los individuos, porque alteran el estilo de vida o el orden de las ideas, porque provocan reacciones y actitudes generalizadas, porque conmueven o indignan, porque inciden en la visión del mundo.
Y en el compendio de la historia y en el registro de la memoria colectiva, influye la concepción decimal del tiempo. La vida sobre el planeta se estudia por siglos y milenios, las crónicas pormenorizadas se ajustan al rango de las décadas.
Y justamente ahora, a unos cuantos días de incursionar en una nueva década, en un evento mediático extraordinario, abundan los recuentos y las retrospectivas; pero detrás de las cifras y de los nombres, en la línea impronunciada de una nota informativa, yace el elemento que desencadena la reflexión.
La década de los dosmiles trascenderá a la posteridad como un periodo de crisis que produjo millones de desempleados, que incrementó alarmantemente el índice de la desesperanza. Contrastes grotescos, fundamentalismos y una soledad expansiva son algunos de los rasgos que caracterizarán a esta década.
En una de las paradojas de la posmodernidad, las redes globales de comunicación han propiciado el aislamiento y entorpecido el contacto entre los individuos; la realidad se digitaliza y la vida se desvirtúa ante un monitor.
Al leer el mensaje subyacente en las cifras, se identifican los excesos y los contrastes que alcanzaron niveles grotescos: la combinación de la crisis económica y la alimentaria ha elevado la cifra de víctimas del hambre en el mundo a niveles históricos: 1.000 millones de personas sufren hambre crónica; pero en las antípodas del desamparo, otros mil millones de individuos con sobrepeso conforman la epidemia de la globesidad que ha reducido las expectativas de vida. Y al margen de los extremos, en la tangente del hambre y la obesidad, en un entorno indiferente y materialiazante, la anorexia, la bulimia, la vigorexia y la ebriorexia destrozan la salud y la integridad de millones de personas obsesionadas con un concepto inhumano de belleza.
En pleno siglo XXI se actualizó el instinto legendario del troglodita: la necesidad de dominio, sobre el entorno, sobre los recursos y los congéneres, desencadenó las guerras del fundamentalismo. Iraq, Afganistán, Paquistán y el conflicto Palestina-Israel polarizaron al planeta, confrontaron dogmas y despedazaron la vida de millones de personas. Ocho años de ocupación estadounidense en Irak exacerbaron las diferencias hemisféricas y resucitaron las convicciones nacionalistas en las regiones invadidas.
Y en un entorno cambiante, se desmoronan paradigmas y emergen modelos e identidades; la migración por motivos de trabajo, la generalización de los divorcios, condiciones laborales demandantes, las inclinaciones afectivas alternativas, propician el surgimiento de hogares diferentes.
Y ahora, como siempre, la historia se escribe con avances y retrocesos, el devenir se configura con luces y sombras, y en el porvenir aguardan ideales y obsesiones. La única constante en todas las décadas, los siglos y los milenios, ha sido la imperiosa necesidad de vencer el miserable miedo a vivir. Por eso, la humanidad se reinventa de cuando en cuando, ejerciendo uno de sus atributos inalienables: la asombrosa facultad para olvidar y la prodigiosa determinación para empezar de nuevo…
A todo aquel que lea esta columna por costumbre, por lealtad o mera casualidad, motivado por la censura o la afinidad: le agradezco su invaluable intervención en este diálogo ubicuo y asincrónico, porque su mirada le confiere sentido a estas líneas y le concede un significado a mi existencia.
A mis lectores, a mis editores, a mis productores, a mis colegas docentes, y a quien tenga la bondad de leerme, les deseo:
Un feliz año 2010… una década extraordinaria… y un venturoso porvenir!
La memoria colectiva se configura con los eventos que repercuten en la vida de los individuos, porque alteran el estilo de vida o el orden de las ideas, porque provocan reacciones y actitudes generalizadas, porque conmueven o indignan, porque inciden en la visión del mundo.
Y en el compendio de la historia y en el registro de la memoria colectiva, influye la concepción decimal del tiempo. La vida sobre el planeta se estudia por siglos y milenios, las crónicas pormenorizadas se ajustan al rango de las décadas.
Y justamente ahora, a unos cuantos días de incursionar en una nueva década, en un evento mediático extraordinario, abundan los recuentos y las retrospectivas; pero detrás de las cifras y de los nombres, en la línea impronunciada de una nota informativa, yace el elemento que desencadena la reflexión.
La década de los dosmiles trascenderá a la posteridad como un periodo de crisis que produjo millones de desempleados, que incrementó alarmantemente el índice de la desesperanza. Contrastes grotescos, fundamentalismos y una soledad expansiva son algunos de los rasgos que caracterizarán a esta década.
En una de las paradojas de la posmodernidad, las redes globales de comunicación han propiciado el aislamiento y entorpecido el contacto entre los individuos; la realidad se digitaliza y la vida se desvirtúa ante un monitor.
Al leer el mensaje subyacente en las cifras, se identifican los excesos y los contrastes que alcanzaron niveles grotescos: la combinación de la crisis económica y la alimentaria ha elevado la cifra de víctimas del hambre en el mundo a niveles históricos: 1.000 millones de personas sufren hambre crónica; pero en las antípodas del desamparo, otros mil millones de individuos con sobrepeso conforman la epidemia de la globesidad que ha reducido las expectativas de vida. Y al margen de los extremos, en la tangente del hambre y la obesidad, en un entorno indiferente y materialiazante, la anorexia, la bulimia, la vigorexia y la ebriorexia destrozan la salud y la integridad de millones de personas obsesionadas con un concepto inhumano de belleza.
En pleno siglo XXI se actualizó el instinto legendario del troglodita: la necesidad de dominio, sobre el entorno, sobre los recursos y los congéneres, desencadenó las guerras del fundamentalismo. Iraq, Afganistán, Paquistán y el conflicto Palestina-Israel polarizaron al planeta, confrontaron dogmas y despedazaron la vida de millones de personas. Ocho años de ocupación estadounidense en Irak exacerbaron las diferencias hemisféricas y resucitaron las convicciones nacionalistas en las regiones invadidas.
Y en un entorno cambiante, se desmoronan paradigmas y emergen modelos e identidades; la migración por motivos de trabajo, la generalización de los divorcios, condiciones laborales demandantes, las inclinaciones afectivas alternativas, propician el surgimiento de hogares diferentes.
Y ahora, como siempre, la historia se escribe con avances y retrocesos, el devenir se configura con luces y sombras, y en el porvenir aguardan ideales y obsesiones. La única constante en todas las décadas, los siglos y los milenios, ha sido la imperiosa necesidad de vencer el miserable miedo a vivir. Por eso, la humanidad se reinventa de cuando en cuando, ejerciendo uno de sus atributos inalienables: la asombrosa facultad para olvidar y la prodigiosa determinación para empezar de nuevo…
A todo aquel que lea esta columna por costumbre, por lealtad o mera casualidad, motivado por la censura o la afinidad: le agradezco su invaluable intervención en este diálogo ubicuo y asincrónico, porque su mirada le confiere sentido a estas líneas y le concede un significado a mi existencia.
A mis lectores, a mis editores, a mis productores, a mis colegas docentes, y a quien tenga la bondad de leerme, les deseo:
Un feliz año 2010… una década extraordinaria… y un venturoso porvenir!
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Década 2010,
Dosmiles,
En algún lugar...,
Laura M. López Murillo
domingo, diciembre 13, 2009
Dimensión y paradoja
En algún lugar de la estadística, donde la realidad se desplaza de las cimas a las depresiones en una campana de Gauss, la desventura se traduce en porcentajes, las carencias se distribuyen en rangos; pero esa conversión no pondera los niveles de la demagogia, ni los grados de la indefensión…
Dicen los que saben que la contundencia de las cifras reside en los parámetros, porque las ponderaciones dependen de los rangos de la interpretación, y que por eso, el manejo pernicioso de los números produce cantidades discrepantes con la realidad.
Una de las cifras más esquivas en la administración pública es el número de los habitantes que sobreviven en la pobreza. La cifra negra de la miseria suele eludirse en un cuadro sinóptico de los niveles de la pobreza, en la clasificación de las carencias. En petulantes categorías, la pobreza se identifica con el nivel de ingresos, con la ausencia de propiedades, con la carencia de los satisfactores vitales; sin embargo, esa fría clasificación no se considera el grado de la desesperanza, las expresiones de los vicios y la imperiosa necesidad de eludir la cruel realidad.
Recientemente, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), realizó cambios sustanciales en la metodología para la medición de la pobreza; las modificaciones produjeron una reducción insólita y se borraron de la sumatoria tres y medio millones de mexicanos en condición de pobreza.
Atendiendo al criterio establecido en la Ley de Desarrollo Social, se añaden a los parámetros de la pobreza una serie de indicadores relacionados con el acceso a la seguridad social. La nueva metodología establece una medición multidimensional, y ahora, la pobreza se desplaza por debajo de los 64 pesos de ingreso diario y se manifiesta en la carencia de alguno de los derechos sociales: acceso a la salud, educación, espacio en la vivienda, seguridad social.
La ponderación multidimensional pretendía diversificar los rangos de la pobreza para eludir la cifra catastrófica de las políticas públicas, el efecto inmediato fue la reducción del padrón de la pobreza; no obstante, la aplicación de los factores y las dimensiones produjo una paradoja espontánea y se incrementó el indeseable nivel paupérrimo del jodidismo.
La perspectiva multidimensional refleja una magnitud inesperada de la pobreza, la cáustica desigualdad en los niveles del bienestar social y exhibe el fracaso del asistencialismo. El programa Oportunidades es un soberano fracaso, porque no ha aliviado el flagelo de la miseria.
La crueldad de esta paradoja estriba en que la pobreza no es una prioridad en las políticas públicas: las carencias y la indefensión sólo son el argumento principal del discurso proselitista. Los pobres existen para el régimen únicamente en tiempos electorales.
La pobreza continuará expandiéndose en un régimen donde predomina la ausencia de sensibilidad social, que traduce la desventura en porcentajes, que distribuye las carencias en rangos, que elude los niveles de la demagogia y los grados de la indefensión…
Dicen los que saben que la contundencia de las cifras reside en los parámetros, porque las ponderaciones dependen de los rangos de la interpretación, y que por eso, el manejo pernicioso de los números produce cantidades discrepantes con la realidad.
Una de las cifras más esquivas en la administración pública es el número de los habitantes que sobreviven en la pobreza. La cifra negra de la miseria suele eludirse en un cuadro sinóptico de los niveles de la pobreza, en la clasificación de las carencias. En petulantes categorías, la pobreza se identifica con el nivel de ingresos, con la ausencia de propiedades, con la carencia de los satisfactores vitales; sin embargo, esa fría clasificación no se considera el grado de la desesperanza, las expresiones de los vicios y la imperiosa necesidad de eludir la cruel realidad.
Recientemente, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), realizó cambios sustanciales en la metodología para la medición de la pobreza; las modificaciones produjeron una reducción insólita y se borraron de la sumatoria tres y medio millones de mexicanos en condición de pobreza.
Atendiendo al criterio establecido en la Ley de Desarrollo Social, se añaden a los parámetros de la pobreza una serie de indicadores relacionados con el acceso a la seguridad social. La nueva metodología establece una medición multidimensional, y ahora, la pobreza se desplaza por debajo de los 64 pesos de ingreso diario y se manifiesta en la carencia de alguno de los derechos sociales: acceso a la salud, educación, espacio en la vivienda, seguridad social.
La ponderación multidimensional pretendía diversificar los rangos de la pobreza para eludir la cifra catastrófica de las políticas públicas, el efecto inmediato fue la reducción del padrón de la pobreza; no obstante, la aplicación de los factores y las dimensiones produjo una paradoja espontánea y se incrementó el indeseable nivel paupérrimo del jodidismo.
La perspectiva multidimensional refleja una magnitud inesperada de la pobreza, la cáustica desigualdad en los niveles del bienestar social y exhibe el fracaso del asistencialismo. El programa Oportunidades es un soberano fracaso, porque no ha aliviado el flagelo de la miseria.
La crueldad de esta paradoja estriba en que la pobreza no es una prioridad en las políticas públicas: las carencias y la indefensión sólo son el argumento principal del discurso proselitista. Los pobres existen para el régimen únicamente en tiempos electorales.
La pobreza continuará expandiéndose en un régimen donde predomina la ausencia de sensibilidad social, que traduce la desventura en porcentajes, que distribuye las carencias en rangos, que elude los niveles de la demagogia y los grados de la indefensión…
domingo, noviembre 22, 2009
Un régimen sin adjetivos
"En una jerarquía,
todo individuo tiende a ascender
hasta su nivel de incompetencia"
Laurence J. Peter
En algún lugar sobre la cima del poder, una nebulosa impregna el ambiente y obstruye el entendimiento; por eso, en la cúspide social, la visión de la realidad se tergiversa y la altura de miras impide percibir la bajeza de los errores…
La titularidad del Ejecutivo representa el nivel más elevado en la jerarquía social, es el objetivo de todas las trayectorias en la clase gobernante. Sin embargo, los mecanismos del ascenso en la jerarquía política obedecen a la tensión entre los adversarios, a los intereses y compromisos adquiridos y a una serie de contingencias e imponderables esquivos.
Como una secuela del marketing político, el ascenso a la presidencia de la república no garantiza la excelencia del candidato en la contienda electoral; el vencedor en los comicios electorales suele ser un personaje mediático que logra despertar la esperanza del electorado, una imagen prefabricada, diseñada para atraer simpatías y votos.
En cuanto el personaje asume el mandato presidencial: se diluye la imagen que lo llevó al poder, y a partir de ese momento, se confirma paulatinamente el Principio de Peter y la presidencia se erige como el nivel de incompetencia (1). La función de los consejeros que asesoran al mandatario es atenuar la asimetría entre el cargo y la eficiencia del titular. El círculo inmediato que envuelve al mandatario también es el filtro que decodifica los mensajes provenientes de la realidad.
Por eso, las críticas al régimen y los adjetivos que descalifican el desempeño de la administración pública suelen desvanecerse en la atmósfera que envuelve al poder. Es posible que el mandatario permanezca ajeno a la realidad, que no pondere los efectos de decisiones erróneas porque la verdad es un elemento excluido o encubierto en ese entorno. Sólo así puede explicarse la providencial omisión mediática de la rechifla masiva como seña de repudio a Felipe Calderón en la inauguración del estadio del equipo Santos de Torreón (2).
Pero la contundencia de la realidad es inexorable: si el círculo del poder la contiene y la excluye, trasciende las fronteras y emerge en el ámbito internacional: El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, declaró que el gobierno de Felipe Calderón aplicó las peores medidas contra la crisis económica mundial (3). Y la empresa de inteligencia estratégica Stratfor, divulgó una monografía geopolítica de México titulada “Un estado montañoso bajo asedio”, donde se afirma que “la guerra contra las drogas puso al país en conflicto consigo mismo en muchos niveles, que si la violencia se prolonga, el gobierno deberá escoger entre continuarla o regresar al viejo sistema de aquiescencia inclusiva” (4).
Las críticas desde el exterior son las consecuencias de la anulación sistemática de la crítica interna; la adjudicación de adjetivos a un régimen que desvanecía todos los descalificativos, es un proceso inexorable. El presidente del empleo se convirtió en el paladín del desempleo, el prometido remanso tributario se transformó en una irracional carga impositiva para el sostenimiento de un ineficiente aparato burocrático, la lucha contra la delincuencia organizada ha sido una costosa quimera (5).
Los adjetivos omitidos y eludidos adquieren forma y consistencia; la ineficiencia, la impericia, la ingobernabilidad y la incompetencia son los calificativos de un estado fallido. La realidad soslayada emerge y desvanece esa nebulosa que impregna la cúspide social, donde la altura de miras impide percibir la bajeza de los errores…
(1) Laurence J. Peter, Raymund Hull. El Principio de Peter. http://www.librosmaravillosos.com/principiopeter/index.html
(2) Álvaro Delgado. Razones para rechifla. Proceso 16 de Noviembre del 2009. http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=73983
(3) Jorge Carrasco Araizaga. Vergüenza ante el mundo. Proceso 20 de Noviembre del 2009. http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=74153
(4) José Carreño Figueras. Ven posible renuncia a la guerra anti narco. Excélsior 22 de Noviembre del 2009. http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/primera/pulsonacional/ven_posible_renuncia_a_la_guerra_antinarco/786401
(5) José Antonio Rojas Nieto. Entre el fracaso y la desvergüenza. La Jornada 22 de Noviembre del 2009. http://www.jornada.unam.mx/2009/11/22/index.php?section=opinion&article=025a1eco
todo individuo tiende a ascender
hasta su nivel de incompetencia"
Laurence J. Peter
En algún lugar sobre la cima del poder, una nebulosa impregna el ambiente y obstruye el entendimiento; por eso, en la cúspide social, la visión de la realidad se tergiversa y la altura de miras impide percibir la bajeza de los errores…
La titularidad del Ejecutivo representa el nivel más elevado en la jerarquía social, es el objetivo de todas las trayectorias en la clase gobernante. Sin embargo, los mecanismos del ascenso en la jerarquía política obedecen a la tensión entre los adversarios, a los intereses y compromisos adquiridos y a una serie de contingencias e imponderables esquivos.
Como una secuela del marketing político, el ascenso a la presidencia de la república no garantiza la excelencia del candidato en la contienda electoral; el vencedor en los comicios electorales suele ser un personaje mediático que logra despertar la esperanza del electorado, una imagen prefabricada, diseñada para atraer simpatías y votos.
En cuanto el personaje asume el mandato presidencial: se diluye la imagen que lo llevó al poder, y a partir de ese momento, se confirma paulatinamente el Principio de Peter y la presidencia se erige como el nivel de incompetencia (1). La función de los consejeros que asesoran al mandatario es atenuar la asimetría entre el cargo y la eficiencia del titular. El círculo inmediato que envuelve al mandatario también es el filtro que decodifica los mensajes provenientes de la realidad.
Por eso, las críticas al régimen y los adjetivos que descalifican el desempeño de la administración pública suelen desvanecerse en la atmósfera que envuelve al poder. Es posible que el mandatario permanezca ajeno a la realidad, que no pondere los efectos de decisiones erróneas porque la verdad es un elemento excluido o encubierto en ese entorno. Sólo así puede explicarse la providencial omisión mediática de la rechifla masiva como seña de repudio a Felipe Calderón en la inauguración del estadio del equipo Santos de Torreón (2).
Pero la contundencia de la realidad es inexorable: si el círculo del poder la contiene y la excluye, trasciende las fronteras y emerge en el ámbito internacional: El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, declaró que el gobierno de Felipe Calderón aplicó las peores medidas contra la crisis económica mundial (3). Y la empresa de inteligencia estratégica Stratfor, divulgó una monografía geopolítica de México titulada “Un estado montañoso bajo asedio”, donde se afirma que “la guerra contra las drogas puso al país en conflicto consigo mismo en muchos niveles, que si la violencia se prolonga, el gobierno deberá escoger entre continuarla o regresar al viejo sistema de aquiescencia inclusiva” (4).
Las críticas desde el exterior son las consecuencias de la anulación sistemática de la crítica interna; la adjudicación de adjetivos a un régimen que desvanecía todos los descalificativos, es un proceso inexorable. El presidente del empleo se convirtió en el paladín del desempleo, el prometido remanso tributario se transformó en una irracional carga impositiva para el sostenimiento de un ineficiente aparato burocrático, la lucha contra la delincuencia organizada ha sido una costosa quimera (5).
Los adjetivos omitidos y eludidos adquieren forma y consistencia; la ineficiencia, la impericia, la ingobernabilidad y la incompetencia son los calificativos de un estado fallido. La realidad soslayada emerge y desvanece esa nebulosa que impregna la cúspide social, donde la altura de miras impide percibir la bajeza de los errores…
(1) Laurence J. Peter, Raymund Hull. El Principio de Peter. http://www.librosmaravillosos.com/principiopeter/index.html
(2) Álvaro Delgado. Razones para rechifla. Proceso 16 de Noviembre del 2009. http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=73983
(3) Jorge Carrasco Araizaga. Vergüenza ante el mundo. Proceso 20 de Noviembre del 2009. http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=74153
(4) José Carreño Figueras. Ven posible renuncia a la guerra anti narco. Excélsior 22 de Noviembre del 2009. http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/primera/pulsonacional/ven_posible_renuncia_a_la_guerra_antinarco/786401
(5) José Antonio Rojas Nieto. Entre el fracaso y la desvergüenza. La Jornada 22 de Noviembre del 2009. http://www.jornada.unam.mx/2009/11/22/index.php?section=opinion&article=025a1eco
domingo, noviembre 15, 2009
Fervor revolucionario
“El sueño es la mitología privada del durmiente.
Los mitos son los sueños despiertos de los pueblos.”
Paul Ricoeur
En algún lugar remoto, entre las peripecias gloriosas del pasado, se inició la configuración de los mitos oficiales y la alegoría de los rituales nacionalistas; entonces, en la esencia revolucionaria del régimen surgió la identidad de un pueblo…
Dicen los que saben que la Revolución mexicana es una construcción simbólica, que se confeccionó para legitimar a los vencedores de los conflictos armados; afirman que el mito revolucionario es el cimiento en la edificación del imaginario colectivo, y que por eso, la mexicanidad se funde con los rituales de la historia oficial (1).
El próximo 20 de Noviembre, inicia la cuenta regresiva hacia el centenario de la Revolución mexicana, gesta social de la que emergió la ideología del Priato. El entorno político en el que se realizarán los festejos es evidentemente ajeno a los conceptos revolucionarios, el régimen calderonista se ubica en el extremo opuesto del imaginario colectivo y se dispone a celebrar un rito popular del pasado con la frivolidad de un espectáculo multimedia en la era del mercado.
Sí!... es inevitable. El tiempo siempre transforma las ruinas, y las proezas del pasado que ahí sucedieron, en un atractivo turístico. Sobre todo ahora, cuando el imperio de la ficción se expande a todas las esferas de la vida. El implacable efecto del tiempo atenúa la intensidad de los ideales, disuelve la sangre y el sufrimiento, y finalmente, extingue la llama que enardeció convicciones humanistas y patrióticas.
Hoy por hoy, casi a cien años de distancia, en la mexicanidad confluyen semejanzas y diferencias: el pasado se actualiza en la desesperanza y el hartazgo que merodean en el imaginario colectivo, la distancia entre la justicia social y la realidad cotidiana se expande; la diferencia reside en la posibilidad de una sublevación generalizada, que ahora deambula entre los rangos de lo improbable.
En perspectiva, los grandes triunfos de los postulados de la Revolución mexicana provocaron un desencanto descomunal. Pero aquella convicción de la intervención de las masas como el detonante que incidiría en un régimen equitativo y justo, y en el mejoramiento de las condiciones de vida, se desvanece inexorablemente.
Las voces que equiparan las circunstancias actuales con el clima en la víspera de la gesta revolucionaria y que alertan de un inminente estallido social, aquellas encuestas que han deslizado la posibilidad de la intervención de las boinas azules de la Organización de las Naciones Unidas en México, los argumentos que enfatizan la imperiosa necesidad de un estado militarizado para combatir al crimen organizado, no enarbolan convicción social alguna, porque obedecen a las estrategias elementales del control ideológico: esparcir un temor infundado para modificar las tendencias en la opinión pública.
La justicia social, ese reclamo ancestral en todas las coordenadas de la historia, yace en un rincón del imaginario colectivo, es un ideal surrealista que deambula en el sueño de los justos, que contempló impasible las expresiones monumentales del fervor revolucionario, que se confundirá en la inundación de luz y sonido en un espectacular despliegue de la tecnología del entretenimiento, que se desvanece en la ritualidad donde alguna vez surgió la identidad de un pueblo…
(1) Macario Schettino. (2007). “Cien años de confusión. México en el siglo XX”. México; Editorial Taurus.
Los mitos son los sueños despiertos de los pueblos.”
Paul Ricoeur
En algún lugar remoto, entre las peripecias gloriosas del pasado, se inició la configuración de los mitos oficiales y la alegoría de los rituales nacionalistas; entonces, en la esencia revolucionaria del régimen surgió la identidad de un pueblo…
Dicen los que saben que la Revolución mexicana es una construcción simbólica, que se confeccionó para legitimar a los vencedores de los conflictos armados; afirman que el mito revolucionario es el cimiento en la edificación del imaginario colectivo, y que por eso, la mexicanidad se funde con los rituales de la historia oficial (1).
El próximo 20 de Noviembre, inicia la cuenta regresiva hacia el centenario de la Revolución mexicana, gesta social de la que emergió la ideología del Priato. El entorno político en el que se realizarán los festejos es evidentemente ajeno a los conceptos revolucionarios, el régimen calderonista se ubica en el extremo opuesto del imaginario colectivo y se dispone a celebrar un rito popular del pasado con la frivolidad de un espectáculo multimedia en la era del mercado.
Sí!... es inevitable. El tiempo siempre transforma las ruinas, y las proezas del pasado que ahí sucedieron, en un atractivo turístico. Sobre todo ahora, cuando el imperio de la ficción se expande a todas las esferas de la vida. El implacable efecto del tiempo atenúa la intensidad de los ideales, disuelve la sangre y el sufrimiento, y finalmente, extingue la llama que enardeció convicciones humanistas y patrióticas.
Hoy por hoy, casi a cien años de distancia, en la mexicanidad confluyen semejanzas y diferencias: el pasado se actualiza en la desesperanza y el hartazgo que merodean en el imaginario colectivo, la distancia entre la justicia social y la realidad cotidiana se expande; la diferencia reside en la posibilidad de una sublevación generalizada, que ahora deambula entre los rangos de lo improbable.
En perspectiva, los grandes triunfos de los postulados de la Revolución mexicana provocaron un desencanto descomunal. Pero aquella convicción de la intervención de las masas como el detonante que incidiría en un régimen equitativo y justo, y en el mejoramiento de las condiciones de vida, se desvanece inexorablemente.
Las voces que equiparan las circunstancias actuales con el clima en la víspera de la gesta revolucionaria y que alertan de un inminente estallido social, aquellas encuestas que han deslizado la posibilidad de la intervención de las boinas azules de la Organización de las Naciones Unidas en México, los argumentos que enfatizan la imperiosa necesidad de un estado militarizado para combatir al crimen organizado, no enarbolan convicción social alguna, porque obedecen a las estrategias elementales del control ideológico: esparcir un temor infundado para modificar las tendencias en la opinión pública.
La justicia social, ese reclamo ancestral en todas las coordenadas de la historia, yace en un rincón del imaginario colectivo, es un ideal surrealista que deambula en el sueño de los justos, que contempló impasible las expresiones monumentales del fervor revolucionario, que se confundirá en la inundación de luz y sonido en un espectacular despliegue de la tecnología del entretenimiento, que se desvanece en la ritualidad donde alguna vez surgió la identidad de un pueblo…
(1) Macario Schettino. (2007). “Cien años de confusión. México en el siglo XX”. México; Editorial Taurus.
domingo, noviembre 08, 2009
Advenimientos del pasado
“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez, como farsa.”
Carlos Marx
En algún del relieve, sobre el mismo camino donde se proclamaron las victorias, en el mismo sendero de los regresos sin gloria, en ese mismo suelo, han transitado los especímenes de la humanidad, y en la misma atmósfera, se han esparcido las versiones del pensamiento…
Dicen los que saben, que el tiempo es relativo, que el único elemento inconmensurable es la estupidez humana, y que la historia es una espiral excéntrica de ciclos repetitivos hacia el infinito, que por eso, cuando las tragedias se repiten lo hacen como una vulgar comedia.
Invariablemente, en las transiciones históricas se producen cambios irreversibles, se altera la puntada del tejido social, se rompen paradigmas y se hilvanan modelos alternos. La posmodernidad ha sido una época de intermitencias y emergencias, de advenimientos y rupturas.
Rasgos del pasado remoto resucitan en versiones posmodernas; modelos sociales diferentes y remotos se amalgaman en los paradigmas actuales porque el único elemento que no ha registrado cambios a lo largo de la historia es la esquiva condición humana.
Hoy por hoy, cuando la inseguridad y la violencia amenazaron la vida y la integridad de los ciudadanos, resultó insuficiente la capacidad de adaptación a un entorno hostil y caótico, y por eso, se ha reactivado el instinto de conservación.
El estado-nación no ha cumplido con las responsabilidades elementales establecidas en el contrato social, por eso, las elites se concentran en espacios fortificados emulando los señoríos feudales, mientras la población se protege con lo que puede.
Mauricio Fernández, alcalde del municipio de San Pedro Garza García, en el estado mexicano de Nuevo León, donde reside la cúpula empresarial, heredera indiscutible de los privilegios de la aristocracia porfiriana, proclamó el advenimiento de aquel legendario derecho de venganza que permitió imponer el orden durante la barbarie.
Las reacciones oficiales fueron tardías, tibias y endebles, pero los escuadrones de limpieza en San Pedro Garza García, feudo de la burguesía industrial del siglo XXI, constituyen la evidencia de las acciones emprendidas por un sector de la sociedad para erradicar la amenaza del crimen organizado.
En un estado fallido como titular del monopolio de la violencia, emergen modelos alternos de justicia. La existencia de grupos justicieros, que nos remite a tiempos caóticos, tiende a propagarse: los matazetas en Veracruz, el Comando Ciudadano por Juárez en Chihuahua, los comandos blancos en la Ciudad de México y en Tijuana.
Y en este ambiente de confusión, en la clase gobernante y en las élites se elevan voces alertando de un estallido social, pretendiendo emular el llamado patriótico de los humanistas del siglo XVIII. La farsa es inminente.
Ignorando que la repetición de aquellos movimientos sociales será tan sólo una comedia, se afanan en agudizar la desesperación de una población flagelada por la pobreza, transformada en un lumpen del mercado, que deambula en el mismo suelo donde han transitado los especímenes de la humanidad, y que sobrevive en la misma atmósfera donde se han esparcido las versiones del pensamiento…
Carlos Marx
En algún del relieve, sobre el mismo camino donde se proclamaron las victorias, en el mismo sendero de los regresos sin gloria, en ese mismo suelo, han transitado los especímenes de la humanidad, y en la misma atmósfera, se han esparcido las versiones del pensamiento…
Dicen los que saben, que el tiempo es relativo, que el único elemento inconmensurable es la estupidez humana, y que la historia es una espiral excéntrica de ciclos repetitivos hacia el infinito, que por eso, cuando las tragedias se repiten lo hacen como una vulgar comedia.
Invariablemente, en las transiciones históricas se producen cambios irreversibles, se altera la puntada del tejido social, se rompen paradigmas y se hilvanan modelos alternos. La posmodernidad ha sido una época de intermitencias y emergencias, de advenimientos y rupturas.
Rasgos del pasado remoto resucitan en versiones posmodernas; modelos sociales diferentes y remotos se amalgaman en los paradigmas actuales porque el único elemento que no ha registrado cambios a lo largo de la historia es la esquiva condición humana.
Hoy por hoy, cuando la inseguridad y la violencia amenazaron la vida y la integridad de los ciudadanos, resultó insuficiente la capacidad de adaptación a un entorno hostil y caótico, y por eso, se ha reactivado el instinto de conservación.
El estado-nación no ha cumplido con las responsabilidades elementales establecidas en el contrato social, por eso, las elites se concentran en espacios fortificados emulando los señoríos feudales, mientras la población se protege con lo que puede.
Mauricio Fernández, alcalde del municipio de San Pedro Garza García, en el estado mexicano de Nuevo León, donde reside la cúpula empresarial, heredera indiscutible de los privilegios de la aristocracia porfiriana, proclamó el advenimiento de aquel legendario derecho de venganza que permitió imponer el orden durante la barbarie.
Las reacciones oficiales fueron tardías, tibias y endebles, pero los escuadrones de limpieza en San Pedro Garza García, feudo de la burguesía industrial del siglo XXI, constituyen la evidencia de las acciones emprendidas por un sector de la sociedad para erradicar la amenaza del crimen organizado.
En un estado fallido como titular del monopolio de la violencia, emergen modelos alternos de justicia. La existencia de grupos justicieros, que nos remite a tiempos caóticos, tiende a propagarse: los matazetas en Veracruz, el Comando Ciudadano por Juárez en Chihuahua, los comandos blancos en la Ciudad de México y en Tijuana.
Y en este ambiente de confusión, en la clase gobernante y en las élites se elevan voces alertando de un estallido social, pretendiendo emular el llamado patriótico de los humanistas del siglo XVIII. La farsa es inminente.
Ignorando que la repetición de aquellos movimientos sociales será tan sólo una comedia, se afanan en agudizar la desesperación de una población flagelada por la pobreza, transformada en un lumpen del mercado, que deambula en el mismo suelo donde han transitado los especímenes de la humanidad, y que sobrevive en la misma atmósfera donde se han esparcido las versiones del pensamiento…
domingo, noviembre 01, 2009
La última vez
En algún lugar de la geografía existencial, la república de la vida es una nación extensa, pletórica de paisajes conocidos y caminos recorridos; pero más allá de la frontera del ámbito vital, yace un territorio inexplorado e inexpugnable, inmenso e inconmensurable…
Dicen los que saben, que sólo se ama lo que se conoce, que se ama la vida al vivirla y que se inmortalizan las vivencias al contarlas; que por eso, el amor a la vida se traduce en el desprecio a la muerte y suele esquivarse esa idea fatal. Por el positivismo congénito del pensamiento, los seres humanos postergan la posibilidad del fallecimiento a un futuro impreciso y remoto.
La fatalidad del destino de todos los seres vivos es una contingencia lejana, una ínfima probabilidad. Por eso, durante el curso de la existencia se atesoran, en el corazón y en la memoria, todas las primeras veces: el primer noviazgo, el primer carro, el primer empleo, los primeros pasos de los hijos, sus primeras palabras, sus primeras letras, y también, los primeros nuncas.
El registro de las primeras veces es una operación deliberada que magnifica un evento en virtud de las transformaciones que provoca, en función del concepto de la vida como una condición garantizada, continua, irrevocable.
Pero al margen de las primeras veces, acontecen y se suceden mil y un eventos, una infinidad de gestos y palabras, una miríada de afectos y efectos, que pasan desapercibidos por su frecuencia.
Cuando aparece la figura esquiva de la muerte y eleva la ausencia al rango de la perpetuidad, muchos eventos adquieren una importancia inusitada porque se rescatan de la cotidianidad y se registran como la última vez.
Es entonces cuando el último abrazo se transforma en una sensación etérea, cuando el eco de las últimas palabras se instala en el corazón, cuando la última mirada impregna la memoria. Y la figura de la muerte se incorpora a la cotidianidad, y la ausencia física se transforma en una presencia abstracta, y las fronteras de la vida se hacen tangibles, y la vida adquiere una dimensión finita y vulnerable, y el territorio inhóspito de la muerte, antes lejano y remoto, se erige a un suspiro de distancia.
En un momento impreciso se reordenan las ideas y los recuerdos, las últimas veces se anteponen a las primeras, se ponderan las vivencias y la condición humana se concentra en un entorno perceptivo pretendiendo comprender lo inescrutable.
Pero la barca de Caronte aguarda impasible. Hasta el día de hoy, ninguna deidad ha sido capaz de interferir con la fatalidad del destino y reorientar el desenlace de la vida humana. Aún ahora, la única certeza existencial indica que el ser humano es un maravilloso compendio de células y elementos, configurado con el mismo material con que se tejen los sueños.
Yo? … Llevo grabada la última vez que abracé a mi hermana Cuquita; y a veces, puedo escuchar su voz diciendo mi nombre. Y… sí! Quiero creer que en la primera noche de noviembre las fronteras se desvanecen y los planos de la existencia se traslapan. Quiero creer que esa noche, ella emigrará de un territorio inexplorado e inexpugnable, inmenso e inconmensurable… para darme otro abrazo…
Dicen los que saben, que sólo se ama lo que se conoce, que se ama la vida al vivirla y que se inmortalizan las vivencias al contarlas; que por eso, el amor a la vida se traduce en el desprecio a la muerte y suele esquivarse esa idea fatal. Por el positivismo congénito del pensamiento, los seres humanos postergan la posibilidad del fallecimiento a un futuro impreciso y remoto.
La fatalidad del destino de todos los seres vivos es una contingencia lejana, una ínfima probabilidad. Por eso, durante el curso de la existencia se atesoran, en el corazón y en la memoria, todas las primeras veces: el primer noviazgo, el primer carro, el primer empleo, los primeros pasos de los hijos, sus primeras palabras, sus primeras letras, y también, los primeros nuncas.
El registro de las primeras veces es una operación deliberada que magnifica un evento en virtud de las transformaciones que provoca, en función del concepto de la vida como una condición garantizada, continua, irrevocable.
Pero al margen de las primeras veces, acontecen y se suceden mil y un eventos, una infinidad de gestos y palabras, una miríada de afectos y efectos, que pasan desapercibidos por su frecuencia.
Cuando aparece la figura esquiva de la muerte y eleva la ausencia al rango de la perpetuidad, muchos eventos adquieren una importancia inusitada porque se rescatan de la cotidianidad y se registran como la última vez.
Es entonces cuando el último abrazo se transforma en una sensación etérea, cuando el eco de las últimas palabras se instala en el corazón, cuando la última mirada impregna la memoria. Y la figura de la muerte se incorpora a la cotidianidad, y la ausencia física se transforma en una presencia abstracta, y las fronteras de la vida se hacen tangibles, y la vida adquiere una dimensión finita y vulnerable, y el territorio inhóspito de la muerte, antes lejano y remoto, se erige a un suspiro de distancia.
En un momento impreciso se reordenan las ideas y los recuerdos, las últimas veces se anteponen a las primeras, se ponderan las vivencias y la condición humana se concentra en un entorno perceptivo pretendiendo comprender lo inescrutable.
Pero la barca de Caronte aguarda impasible. Hasta el día de hoy, ninguna deidad ha sido capaz de interferir con la fatalidad del destino y reorientar el desenlace de la vida humana. Aún ahora, la única certeza existencial indica que el ser humano es un maravilloso compendio de células y elementos, configurado con el mismo material con que se tejen los sueños.
Yo? … Llevo grabada la última vez que abracé a mi hermana Cuquita; y a veces, puedo escuchar su voz diciendo mi nombre. Y… sí! Quiero creer que en la primera noche de noviembre las fronteras se desvanecen y los planos de la existencia se traslapan. Quiero creer que esa noche, ella emigrará de un territorio inexplorado e inexpugnable, inmenso e inconmensurable… para darme otro abrazo…
lunes, octubre 26, 2009
En el umbral de las certezas
En algún lugar de la lógica, en los niveles elementales del raciocinio, se postula la existencia del umbral de las certezas; y en esa tenue frontera se determina la condición pública de las verdades…
El impacto de los medios de comunicación masiva reside en su capacidad para condicionar la opinión pública, para moldear percepciones e infundir aprehensiones. Por eso,
la consolidación de la mediocracia como el cuarto poder modificó los rangos de la realidad y reconfiguró el ámbito de las falacias.
Por obra y gracia de la divulgación mediática, las imprecisiones adquieren contundencia cuando se propagan y se esparcen; una vulgar mentira se transforma en una verdad absoluta cuando aparece una y otra vez en el discurso mediático. Las ideas, por disparatadas que parezcan, adquieren veracidad por el efecto de la repetición y las incertidumbres se configuran como certezas en cuanto se difunden.
Recientemente, la idea de un posible estallido social ronda los titulares de prensa y aparece en la declaración de personajes públicos: el rector de la UNAM, José Narro, el presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, Gustavo Rodríguez Vega, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) Armando Paredes.
Esta preocupación ha sido compartida por la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, y por el ex candidato presidencial perredista Andrés Manuel López Obrador. El secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, admitió que es preocupante el riesgo de un estallido social.
La idea de la subversión persiste: el Sindicato Mexicano de Electricistas reiniciará el 30 de octubre la primera jornada civil de resistencia a escala nacional con plantones y cierres intermitentes de instalaciones públicas.
Además, la historia amenaza con repetirse: ante una miscelánea tributaria aberrante, líderes empresariales y obreros advirtieron al Senado que, de no corregirse el alza de impuestos, puede darse un estallido social en 2010.
En estas circunstancias, es imperativo identificar a quienes han externado el temor por un estallido social, todos ellos son personalidades públicas con acceso a los medios de comunicación: integrantes de la clase política, de la jerarquía católica, de la cúpula empresarial.
En éste afán por condicionar la percepción social, el ejercicio del discernimiento es el único conjuro para los efectos idiotizantes de la mediocracia. La exposición reiterada de un argumento endeble pretende esparcir la sensación de inestabilidad, generalizar el temor para justificar una respuesta del estado, hasta hoy impredecible, para conjurar amenazas invisibles; al propagar ese temor inverosímil se traspasó el umbral de las certezas, y entonces, un barrunto se adjudicó la condición pública de las verdades…
El impacto de los medios de comunicación masiva reside en su capacidad para condicionar la opinión pública, para moldear percepciones e infundir aprehensiones. Por eso,
la consolidación de la mediocracia como el cuarto poder modificó los rangos de la realidad y reconfiguró el ámbito de las falacias.
Por obra y gracia de la divulgación mediática, las imprecisiones adquieren contundencia cuando se propagan y se esparcen; una vulgar mentira se transforma en una verdad absoluta cuando aparece una y otra vez en el discurso mediático. Las ideas, por disparatadas que parezcan, adquieren veracidad por el efecto de la repetición y las incertidumbres se configuran como certezas en cuanto se difunden.
Recientemente, la idea de un posible estallido social ronda los titulares de prensa y aparece en la declaración de personajes públicos: el rector de la UNAM, José Narro, el presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, Gustavo Rodríguez Vega, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) Armando Paredes.
Esta preocupación ha sido compartida por la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, y por el ex candidato presidencial perredista Andrés Manuel López Obrador. El secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, admitió que es preocupante el riesgo de un estallido social.
La idea de la subversión persiste: el Sindicato Mexicano de Electricistas reiniciará el 30 de octubre la primera jornada civil de resistencia a escala nacional con plantones y cierres intermitentes de instalaciones públicas.
Además, la historia amenaza con repetirse: ante una miscelánea tributaria aberrante, líderes empresariales y obreros advirtieron al Senado que, de no corregirse el alza de impuestos, puede darse un estallido social en 2010.
En estas circunstancias, es imperativo identificar a quienes han externado el temor por un estallido social, todos ellos son personalidades públicas con acceso a los medios de comunicación: integrantes de la clase política, de la jerarquía católica, de la cúpula empresarial.
En éste afán por condicionar la percepción social, el ejercicio del discernimiento es el único conjuro para los efectos idiotizantes de la mediocracia. La exposición reiterada de un argumento endeble pretende esparcir la sensación de inestabilidad, generalizar el temor para justificar una respuesta del estado, hasta hoy impredecible, para conjurar amenazas invisibles; al propagar ese temor inverosímil se traspasó el umbral de las certezas, y entonces, un barrunto se adjudicó la condición pública de las verdades…
domingo, octubre 18, 2009
Grietas y resquicios
En algún lugar de la inflexión, donde la curvatura se desplaza hacia una perspectiva diferente, los efectos de alejan de las causas y las razones se tornan obtusas; cuando la inflexión es superlativa, aparecen grietas y resquicios en la contundencia de la razón…
Cuando una decisión se sustenta en razones inobjetables, suelen ser innecesarias las justificaciones; cuando se decide atendiendo al bien común, la contundencia de los motivos no admite resquicios ni recovecos por los cuales se filtren las sospechas; la toma de decisiones razonadas determina un punto sin retorno, y por eso, las reconsideraciones y las negociaciones son las secuelas de la irreflexión.
En la liquidación de la paraestatal Luz y Fuerza del Centro (LyFC) intervinieron: la lógica matemática y económica como una razón incuestionable; el conflicto del estado con el sindicato como un motivo ineludible; pero la necesidad de consolidar al estado como el titular del monopolio de la violencia es una justificación mezquina. La súbita desaparición de LyFC adquirió dimensiones sociales debido al desarrollo subrepticio del proceso, y fue entonces cuando las razones se debilitaron y se filtraron las suspicacias.
Cuando una decisión es oportuna, prudente y razonada no admite reconsideraciones, ni retrocesos, ni la más tenue recapitulación. La insólita disposición de los secretarios de Economía y Trabajo para dialogar con el sindicato de una empresa extinta y liquidada, denota una debilidad argumentativa, además, las propuestas de los secretarios exhiben la aprehensión del estado ante cualquier indicio de ingobernabilidad.
El calderonismo se legitimó por la lealtad incondicional de las fuerzas armadas y ha pretendido consolidarse en una cruzada contra el crimen organizado, se ha esparcido la sensación de vulnerabilidad a todo el territorio nacional para militarizar las regiones hostiles y adversas al régimen; pero la estrategia calderonista no consideró la emergencia de la tensión social generalizada.
El criterio calderonista enfatiza el miedo generalizado por la inseguridad galopante y la violencia exacerbada para justificar la adopción de medidas autoritarias implementadas por la fuerza pública. Pero este férreo criterio tiene una grieta: no contempló la posibilidad de provocar el descontento de la ciudadanía. Así lo demuestran las iniciativas del ejecutivo en materia fiscal y el procedimiento para la liquidación de LyFC.
Mientras la ciudadanía sólo sea considerada como una fuente de ingresos para el estado, persistirá el riesgo de ingobernabilidad; porque cuando la población percibe los matices despóticos en el estado, se agudizan la tensión y el repudio que se filtraron por las grietas y los resquicios en la contundencia de la sinrazón…
Cuando una decisión se sustenta en razones inobjetables, suelen ser innecesarias las justificaciones; cuando se decide atendiendo al bien común, la contundencia de los motivos no admite resquicios ni recovecos por los cuales se filtren las sospechas; la toma de decisiones razonadas determina un punto sin retorno, y por eso, las reconsideraciones y las negociaciones son las secuelas de la irreflexión.
En la liquidación de la paraestatal Luz y Fuerza del Centro (LyFC) intervinieron: la lógica matemática y económica como una razón incuestionable; el conflicto del estado con el sindicato como un motivo ineludible; pero la necesidad de consolidar al estado como el titular del monopolio de la violencia es una justificación mezquina. La súbita desaparición de LyFC adquirió dimensiones sociales debido al desarrollo subrepticio del proceso, y fue entonces cuando las razones se debilitaron y se filtraron las suspicacias.
Cuando una decisión es oportuna, prudente y razonada no admite reconsideraciones, ni retrocesos, ni la más tenue recapitulación. La insólita disposición de los secretarios de Economía y Trabajo para dialogar con el sindicato de una empresa extinta y liquidada, denota una debilidad argumentativa, además, las propuestas de los secretarios exhiben la aprehensión del estado ante cualquier indicio de ingobernabilidad.
El calderonismo se legitimó por la lealtad incondicional de las fuerzas armadas y ha pretendido consolidarse en una cruzada contra el crimen organizado, se ha esparcido la sensación de vulnerabilidad a todo el territorio nacional para militarizar las regiones hostiles y adversas al régimen; pero la estrategia calderonista no consideró la emergencia de la tensión social generalizada.
El criterio calderonista enfatiza el miedo generalizado por la inseguridad galopante y la violencia exacerbada para justificar la adopción de medidas autoritarias implementadas por la fuerza pública. Pero este férreo criterio tiene una grieta: no contempló la posibilidad de provocar el descontento de la ciudadanía. Así lo demuestran las iniciativas del ejecutivo en materia fiscal y el procedimiento para la liquidación de LyFC.
Mientras la ciudadanía sólo sea considerada como una fuente de ingresos para el estado, persistirá el riesgo de ingobernabilidad; porque cuando la población percibe los matices despóticos en el estado, se agudizan la tensión y el repudio que se filtraron por las grietas y los resquicios en la contundencia de la sinrazón…
domingo, octubre 11, 2009
Priato corregido y aumentado
En algún lugar de la oscuridad, por debajo del nivel de la conciencia, se deslizan las huestes incondicionales del régimen; cuando las decisiones se toman en secreto y las acciones se ejecutan por la fuerza, se vislumbran los matices del pasado…
La liquidación de la compañía estatal Luz y Fuerza del Centro (CLyFC) será un evento determinante en el calderonismo: esa fecha se registrará en las crónicas de la política mexicana como el retorno del estado impositivo, será un hito en la historia de las causas populares, y reafirmará la posición de nuestro país en el mercado global.
Dicen los que saben, que en la política la forma es el fondo: los elementos de la fuerza pública llegaron a las instalaciones de la compañía en cuestión el sábado por la noche, cruzaron la ciudad a bordo de autobuses de turismo particulares; el decreto de la liquidación de la CLyFC se emitió en el portal del Diario Oficial de la Federación un minuto después de la incursión de las fuerzas federales.
Los argumentos esgrimidos en el decreto de liquidación de la CLyFC son esencialmente económicos; se alude a la evidente ineficiencia de la compañía, al monto estratosférico de las transferencias del presupuesto federal, y a las exigencias de un sindicato envanecido.
Esos son motivos más que suficientes para liquidar, en toda la extensión de la palabra, una empresa ineficiente y onerosa, como lo fueron las 775 paraestatales que fueron desincorporadas del gobierno federal durante el Priato en la década de los 80`s: 227 empresas por la vía de la liquidación, 145 por extinción, 85 por fusión, 30 por transferencia y 238 por venta [1].
Sí!... La comparación es inevitable, porque los motivos y el procedimiento (léase: madruguete) actualizan el estilo del Priato en los tiempos de un estado férreo, titular indiscutible del monopolio de la violencia, erigido con lealtades contractuales y complicidades financieras.
Hoy por hoy, la mejor manera de terminar un conflicto con un sindicato incómodo, beligerante e insidioso, es liquidando a la empresa. Tal vez, esta sea la implementación de la postergada reforma laboral. Los objetivos serán todos los gremios y sindicatos que no se han postrado ante el calderonismo.
Porque todas las evidencias indican que este régimen pretende erigirse como la edición corregida y aumentada del presidencialismo institucionalizado del Priato: en el primer minuto del sexenio recibió el apoyo incondicional del ejército; la estructura del gobierno obedece a una jerarquía de lealtades incondicionales, y el estado se asume como una entidad económica con fines de lucro.
Detrás de la liquidación de la CLyFC yacen kilómetros y kilómetros de fibra óptica incluidos en una concesión [2], la determinación del estado calderonista de erigirse como la autoridad de facto, la vigencia de un lenguaje represivo que tiende a liquidar, desmantelar, recortar, eliminar y reducir todo aquello con funciones públicas que no produzca ganancias [3].
A un régimen erigido con la contundencia de la fuerza pública, poco le importan los disturbios y las marchas de contingentes beligerantes, ni la súbita solidaridad que éste incidente ha provocado entre los grupos de la pseudo oposición, y mucho menos la tensión social que se agudiza, porque a través de sus decisiones y acciones se vislumbran los matices del pasado…
[1] El estado. Políticas económicas, entidades paraestatales y desarrollo industrial en México. Un análisis retrospectivo. Alejandro Lambretón Narro. Universidad Autónoma de Nuevo León. http://cdigital.dgb.uanl.mx/te/1080071298/1080071298_03.pdf
[2] Calderón y el SME: La guerra por la fibra óptica. Rosalía Vergara. Proceso. 11 Octubre 2009. http://www.proceso.com.mx/noticias_articulo.php?articulo=73054
[3] Díaz Ordaz, Lozano y Gómez Mont. Acentos. Jorge Medina Viedas. Milenio. 2009-10-11. http://impreso.milenio.com/node/8655294
La liquidación de la compañía estatal Luz y Fuerza del Centro (CLyFC) será un evento determinante en el calderonismo: esa fecha se registrará en las crónicas de la política mexicana como el retorno del estado impositivo, será un hito en la historia de las causas populares, y reafirmará la posición de nuestro país en el mercado global.
Dicen los que saben, que en la política la forma es el fondo: los elementos de la fuerza pública llegaron a las instalaciones de la compañía en cuestión el sábado por la noche, cruzaron la ciudad a bordo de autobuses de turismo particulares; el decreto de la liquidación de la CLyFC se emitió en el portal del Diario Oficial de la Federación un minuto después de la incursión de las fuerzas federales.
Los argumentos esgrimidos en el decreto de liquidación de la CLyFC son esencialmente económicos; se alude a la evidente ineficiencia de la compañía, al monto estratosférico de las transferencias del presupuesto federal, y a las exigencias de un sindicato envanecido.
Esos son motivos más que suficientes para liquidar, en toda la extensión de la palabra, una empresa ineficiente y onerosa, como lo fueron las 775 paraestatales que fueron desincorporadas del gobierno federal durante el Priato en la década de los 80`s: 227 empresas por la vía de la liquidación, 145 por extinción, 85 por fusión, 30 por transferencia y 238 por venta [1].
Sí!... La comparación es inevitable, porque los motivos y el procedimiento (léase: madruguete) actualizan el estilo del Priato en los tiempos de un estado férreo, titular indiscutible del monopolio de la violencia, erigido con lealtades contractuales y complicidades financieras.
Hoy por hoy, la mejor manera de terminar un conflicto con un sindicato incómodo, beligerante e insidioso, es liquidando a la empresa. Tal vez, esta sea la implementación de la postergada reforma laboral. Los objetivos serán todos los gremios y sindicatos que no se han postrado ante el calderonismo.
Porque todas las evidencias indican que este régimen pretende erigirse como la edición corregida y aumentada del presidencialismo institucionalizado del Priato: en el primer minuto del sexenio recibió el apoyo incondicional del ejército; la estructura del gobierno obedece a una jerarquía de lealtades incondicionales, y el estado se asume como una entidad económica con fines de lucro.
Detrás de la liquidación de la CLyFC yacen kilómetros y kilómetros de fibra óptica incluidos en una concesión [2], la determinación del estado calderonista de erigirse como la autoridad de facto, la vigencia de un lenguaje represivo que tiende a liquidar, desmantelar, recortar, eliminar y reducir todo aquello con funciones públicas que no produzca ganancias [3].
A un régimen erigido con la contundencia de la fuerza pública, poco le importan los disturbios y las marchas de contingentes beligerantes, ni la súbita solidaridad que éste incidente ha provocado entre los grupos de la pseudo oposición, y mucho menos la tensión social que se agudiza, porque a través de sus decisiones y acciones se vislumbran los matices del pasado…
[1] El estado. Políticas económicas, entidades paraestatales y desarrollo industrial en México. Un análisis retrospectivo. Alejandro Lambretón Narro. Universidad Autónoma de Nuevo León. http://cdigital.dgb.uanl.mx/te/1080071298/1080071298_03.pdf
[2] Calderón y el SME: La guerra por la fibra óptica. Rosalía Vergara. Proceso. 11 Octubre 2009. http://www.proceso.com.mx/noticias_articulo.php?articulo=73054
[3] Díaz Ordaz, Lozano y Gómez Mont. Acentos. Jorge Medina Viedas. Milenio. 2009-10-11. http://impreso.milenio.com/node/8655294
domingo, octubre 04, 2009
Imagen y semejanza
En algún lugar del régimen, donde se trazan las tendencias, también se emiten las actitudes y los criterios predominantes; por eso, en todos los bastiones del poder se refleja la imagen del ejecutivo y se reproduce la voluntad oficial…
Una de las atribuciones del poder consiste en construir e instituir la imagen de sus adeptos a semejanza del líder. Cada régimen inicia con un lema que engloba las aspiraciones del proyecto gubernamental, cada sexenio surge un nuevo logotipo para el poder ejecutivo y el criterio del presidente se instituye como el dogma del régimen.
Así fue durante el Priato y así es en el calderonismo; en este régimen con aspiraciones trascendentales, se actualiza la vigencia de la ancestral línea presidencial, se le confiere un carácter inflexible y se impone en todos los niveles del gobierno panista.
La evidencia de esta línea impositiva fue el reciente informe de gobierno en el estado de Baja California, donde se realizó el protocolo instituido por el ejecutivo para la entrega de la glosa del informe en el congreso, y donde el gobernador reflejó la imagen del panismo rampante y reprodujo la voluntad presidencial en un protocolo semejante, en un discurso y un contexto estrictamente controlados y en una secuela de mensajes mediáticos.
La contundencia de la línea es evidente: en la versión bajacaliforniana del informe de gobierno, como vocero del panismo nacional, el gobernador pidió apoyo a las iniciativas del presidente. Y así, en una evidente dualidad, la figura del gobernador se erige con la sumisión a su presidente y con la lealtad incondicional a su partido… no! … las necesidades y aspiraciones de los bajacalifornianos no inciden en ninguno de sus rasgos.
Después de pronunciar el mensaje a panistas distinguidos de la entidad, José Guadalupe Osuna Millán, el gobernador de Baja California, se instaló con su comitiva en un crucero de la ciudad para repartir volantes alusivos a su informe, a su gobierno, y por antonomasia inexorable, a su partido.
Ese baño de pueblo del gobernador fue el ingrediente proselitista que aderezó la fórmula emitida desde Los Pinos, pero también, fue la manifestación de las prioridades del régimen: construir un frente común de incondicionales rumbo a las próximas elecciones para consolidar al panismo en el poder.
La línea presidencial y las prioridades del régimen fueron los fundamentos del informe del gobernador; su discurso fue la manifestación de las inercias del poder, de la sumisión al criterio presidencial, y de la inexistente autonomía de Baja California como estado libre y soberano en un pacto federal que pretende cohesionar a los bastiones del panismo, donde se reproducen, al pie de la letra, la voluntad oficial y la imagen del ejecutivo…
Una de las atribuciones del poder consiste en construir e instituir la imagen de sus adeptos a semejanza del líder. Cada régimen inicia con un lema que engloba las aspiraciones del proyecto gubernamental, cada sexenio surge un nuevo logotipo para el poder ejecutivo y el criterio del presidente se instituye como el dogma del régimen.
Así fue durante el Priato y así es en el calderonismo; en este régimen con aspiraciones trascendentales, se actualiza la vigencia de la ancestral línea presidencial, se le confiere un carácter inflexible y se impone en todos los niveles del gobierno panista.
La evidencia de esta línea impositiva fue el reciente informe de gobierno en el estado de Baja California, donde se realizó el protocolo instituido por el ejecutivo para la entrega de la glosa del informe en el congreso, y donde el gobernador reflejó la imagen del panismo rampante y reprodujo la voluntad presidencial en un protocolo semejante, en un discurso y un contexto estrictamente controlados y en una secuela de mensajes mediáticos.
La contundencia de la línea es evidente: en la versión bajacaliforniana del informe de gobierno, como vocero del panismo nacional, el gobernador pidió apoyo a las iniciativas del presidente. Y así, en una evidente dualidad, la figura del gobernador se erige con la sumisión a su presidente y con la lealtad incondicional a su partido… no! … las necesidades y aspiraciones de los bajacalifornianos no inciden en ninguno de sus rasgos.
Después de pronunciar el mensaje a panistas distinguidos de la entidad, José Guadalupe Osuna Millán, el gobernador de Baja California, se instaló con su comitiva en un crucero de la ciudad para repartir volantes alusivos a su informe, a su gobierno, y por antonomasia inexorable, a su partido.
Ese baño de pueblo del gobernador fue el ingrediente proselitista que aderezó la fórmula emitida desde Los Pinos, pero también, fue la manifestación de las prioridades del régimen: construir un frente común de incondicionales rumbo a las próximas elecciones para consolidar al panismo en el poder.
La línea presidencial y las prioridades del régimen fueron los fundamentos del informe del gobernador; su discurso fue la manifestación de las inercias del poder, de la sumisión al criterio presidencial, y de la inexistente autonomía de Baja California como estado libre y soberano en un pacto federal que pretende cohesionar a los bastiones del panismo, donde se reproducen, al pie de la letra, la voluntad oficial y la imagen del ejecutivo…
domingo, septiembre 27, 2009
Versiones y aversiones
En algún lugar retrospectivo, donde se reconstruyen las epopeyas y se reconfiguran los héroes, no existen momentos inexorables ni eventos incólumes, porque todos los renglones de la historia pueden torcerse en la retórica oficial…
La redacción de la historia ha sido un privilegio de los vencedores; el pasado es una realidad evanescente y volátil que se adapta a la caligrafía de aquellos que logran vivir para contarla. Desde el poder se determina el matiz de los acontecimientos, la perspectiva de las causas, el tono de los efectos.
Pero el ejercicio del poder suele ser inconstante y veleidoso, como suele serlo el criterio para escribir versión oficial de la historia: en cada régimen se edita, se corrige, se aumenta, se reescribe y se distorsiona; el pasado adquiere y soporta versiones inauditas, correcciones insólitas y revelaciones estrafalarias.
De acuerdo con los capítulos de la historia nacional redactados en el Priato, los padres de la patria, Miguel Hidalgo y José María Morelos, fueron excomulgados por la iglesia católica por la insurrección contra la corona española. Hoy por hoy, en el calderonismo, cuando la iglesia católica trasciende el ámbito establecido en un estado laico y ante la proximidad del bicentenario de la gesta independentista, los artífices del pasado se congregan para reescribir, una vez más, la historia patria.
En la ciudad de Morelia, en el marco de las Jornadas Académicas “Independencia e Iglesia”, ha surgido la “Comisión Interdisciplinaria de Expertos sobre la Investigación de la Excomunión de Hidalgo y Morelos”… Sí!... es justo y necesario… hacer una pausa para recuperar el aliento después de leer un nombre tan extenso, ostentoso y pretencioso.
El encargado de la Comisión Interdisciplinaria de Expertos indica que fue creada por el insólito interés que ha despertado ese tema en… ¿la Cámara de Diputados! ¿!!?...
Y que el objetivo principal de la comisión es demostrar a los diputados federales que han vivido en el error y que se comete una injusticia sin precedentes al afirmar que los padres de la patria son almas en pena que vagan sin rumbo en un limbo que ya no existe.
De estas declaraciones se infiere, que en todo el territorio nacional se esparce una curiosidad exacerbada que ha disipado la serenidad de las noches mexicanas. Pero la epidemia de insomnio que aqueja a todos los compatriotas será aliviada hasta marzo del 2010, cuando se emitirá el informe final sobre la excomunión de Hidalgo y Morelos.
Por lo pronto: se vislumbra la posibilidad de resarcir en retrospectiva a la institución católica, pues ya se barrunta que Hidalgo y Morelos fueron misericordiosamente absueltos antes de morir, y que será necesario reescribir los libros de texto gratuitos porque todos los renglones de la historia pueden torcerse en la retórica oficial…
La redacción de la historia ha sido un privilegio de los vencedores; el pasado es una realidad evanescente y volátil que se adapta a la caligrafía de aquellos que logran vivir para contarla. Desde el poder se determina el matiz de los acontecimientos, la perspectiva de las causas, el tono de los efectos.
Pero el ejercicio del poder suele ser inconstante y veleidoso, como suele serlo el criterio para escribir versión oficial de la historia: en cada régimen se edita, se corrige, se aumenta, se reescribe y se distorsiona; el pasado adquiere y soporta versiones inauditas, correcciones insólitas y revelaciones estrafalarias.
De acuerdo con los capítulos de la historia nacional redactados en el Priato, los padres de la patria, Miguel Hidalgo y José María Morelos, fueron excomulgados por la iglesia católica por la insurrección contra la corona española. Hoy por hoy, en el calderonismo, cuando la iglesia católica trasciende el ámbito establecido en un estado laico y ante la proximidad del bicentenario de la gesta independentista, los artífices del pasado se congregan para reescribir, una vez más, la historia patria.
En la ciudad de Morelia, en el marco de las Jornadas Académicas “Independencia e Iglesia”, ha surgido la “Comisión Interdisciplinaria de Expertos sobre la Investigación de la Excomunión de Hidalgo y Morelos”… Sí!... es justo y necesario… hacer una pausa para recuperar el aliento después de leer un nombre tan extenso, ostentoso y pretencioso.
El encargado de la Comisión Interdisciplinaria de Expertos indica que fue creada por el insólito interés que ha despertado ese tema en… ¿la Cámara de Diputados! ¿!!?...
Y que el objetivo principal de la comisión es demostrar a los diputados federales que han vivido en el error y que se comete una injusticia sin precedentes al afirmar que los padres de la patria son almas en pena que vagan sin rumbo en un limbo que ya no existe.
De estas declaraciones se infiere, que en todo el territorio nacional se esparce una curiosidad exacerbada que ha disipado la serenidad de las noches mexicanas. Pero la epidemia de insomnio que aqueja a todos los compatriotas será aliviada hasta marzo del 2010, cuando se emitirá el informe final sobre la excomunión de Hidalgo y Morelos.
Por lo pronto: se vislumbra la posibilidad de resarcir en retrospectiva a la institución católica, pues ya se barrunta que Hidalgo y Morelos fueron misericordiosamente absueltos antes de morir, y que será necesario reescribir los libros de texto gratuitos porque todos los renglones de la historia pueden torcerse en la retórica oficial…
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