domingo, marzo 31, 2013

Paralelo 38°


En algún lugar victorioso, en el justo medio de la tensión que separa a las antípodas, se  erigió un criterio caprichoso que se desplazó sobre las líneas imaginarias del globo terráqueo; y así,  imponiendo la visión de unos sobre la realidad de otros, destruyendo gentilicios y arrancando esperanzas, se configuró el destino de los vencidos…

 

El fin de las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial se concretó en Yalta, Crimea, con el reparto estratégico de los territorios liberados y de las naciones vencidas. Se estableció el paralelo 38° como la frontera entre las porciones coreanas concedidas a la hegemonía soviética y al imperio norteamericano. La división artificial de la nación coreana y el triunfo del comunismo en China despertaron al afán patriótico de la unificación, implacablemente exterminado en un conflicto armado donde midieron sus fuerzas las potencias que competían por el predominio mundial. A partir de entonces, en el globo terráqueo se trazó una brutal Línea de contención y las potencias se confrontaron varias veces en territorios ajenos con el pretexto de ayudar a naciones divididas. Vietnam, Afganistán, Guatemala, El Salvador, Chile, Argentina, son algunas de las desventuradas naciones que han sufrido el flagelo del intervencionismo militar.

 

El desenlace de la Guerra de Corea fue un empate bélico y es el primero de los fracasos de la diplomacia internacional (léase ONU). El Armisticio en Panmunjong firmado por las Coreas confrontadas es un pacto de no agresión pero no las obliga a sostener la paz como un compromiso adquirido; desde entonces, el estado de guerra es una realidad latente. Una y otra vez, en el concierto internacional y en el Consejo de Seguridad de la ONU, se impusieron la visión Occidental y la ética del lucro en un criterio ambivalente que permite en los “países libres” lo que castiga en la porción no alineada del mundo. El 7 de marzo la ONU anunció nuevas sanciones a Corea del Norte por su última prueba nuclear realizada en febrero y confirmada en el registro sísmico. La parcialidad del criterio imperante omite categóricamente las pruebas nucleares realizadas subrepticiamente por agencias norteamericanas en desiertos, océanos y valles olvidados en países tercermundistas.

 

Y la campaña del miedo rojo se actualiza: EEUU  mantiene 28.500 efectivos en Corea del Sur y está comprometido en la defensa de su aliado en caso de un hipotético ataque de Corea del Norte; en la ONU, EEUU  afirma que dos tercios de los 24 millones de norcoreanos encaran hambre con regularidad; se califican como bravuconadas las  declaraciones de Kim Jong-un, esta discrepancia se describe como la espiral de un círculo vicioso y por una mera coincidencia, el  gobierno de Estados Unidos advirtió hoy sobre la posibilidad de que un tsunami alcance las costas de California. Pero en la vorágine de la información referente a Corea del Norte, en los registros sísmicos de las pruebas nucleares se advierte la existencia de importantes yacimientos de uranio y plutonio, específicamente en Pyongyang, Taechon y en la frontera con China; los reactores nucleares se encuentran emplazados en Kumho y Yongbyon; los centros de investigación se ubican en Hyesan y en Hamhung.

 

Esta no será la primera vez: los nefandos intereses del mercado global suelen coincidir con la existencia de recursos naturales no renovables en los parajes de una nación desvalida y asolada por todos los males de un régimen antidemocrático a la que es imperativo salvar. Y ésta, tampoco será la última vez: la resistencia de los pueblos sometidos ha doblegado a poderosas fuerzas invasoras porque los excesos de la dominación y el afán patriótico son las antípodas que se tensionan desde que el mundo es mundo, el heroísmo nace para impedir la imposición de una visión ajena y la destrucción de gentilicios, y se enardece para reinventar el destino de los vencidos…

domingo, marzo 24, 2013

La idiotez en el rango constitucional


“Reducir todos los valores a un signo de compra-venta es una degradación.

Los medios tratan a las ideas, a las opiniones y a las personas como noticias

 y a éstas como productos comerciales.”

Octavio Paz

 

            En algún lugar distante y ajeno a la realidad, en un giro intempestivo del progreso surgió un código intangible y persuasivo; desde entonces, los atributos del pensamiento fueron desplazados por la fascinación de la mirada…  

 

La reforma constitucional en materia de telecomunicaciones presentada por el presidente Enrique peña Nieto postula la desaparición de monopolios como requerimiento para liberar la competencia y  facilitar el acceso a los medios electrónicos. En el cabildeo se defendieron los intereses de los gigantes mediáticos en México y en el debate se manejaron cifras, cantidades y porcentajes pero jamás se mencionó la calidad de los contenidos y se eliminó del artículo 6º. Constitucional el adjetivo “veraz” como requerimiento de la información transmitida.  Interpretando literalmente el texto modificado del artículo: se garantiza el libre acceso a la información transmitida en los medios electrónicos pero esta información está exenta de los requerimientos éticos de la comunicación: la veracidad, la imparcialidad y la objetividad. Luego entonces: se garantiza el libre acceso a noticias editadas, a los contenidos superfluos y a los datos triviales de un criterio idiotizante. Porque lo que se legisla en estos momentos es la recomposición del imperio mediático  (su funcionamiento, sus atribuciones y sus ganancias) y la reconfiguración del estado como el rector de las telecomunicaciones que recuperará el dominio sobre el “cuarto poder” a través de organismos (supuestamente) autónomos.

 

Es por eso que las expectativas que esta reforma ha generado son de índole económico. Con un optimismo desbordante, se  espera una reducción significativa en las tarifas de los servicios de internet y telefonía: México tiene la banda ancha más cara por Megabit por segundo (Mbps) y las tarifas más elevadas en telefonía de los 30 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El libre acceso a los medios electrónicos y la reducción en las tarifas facilitarán la conexión de los mexicanos con la aldea global; pero la conexión no debe equipararse con la comunicación y tampoco debe confundirse la información con el conocimiento. Los contenidos difundidos en la telecracia están (y estarán) diseñados para incidir en la opinión pública y condicionar las pautas de conducta, el control social se logra por la persuasión mediática en un simulacro de comunicación. Es ahora, cuando se aprecia nítidamente el efecto de la telecracia descrito por Octavio Paz: “Nada menos democrático y nada más infiel al proyecto original del liberalismo que la ovejuna igualdad de gustos, aficiones, antipatías, ideas y prejuicios de las masas contemporáneas.”

 

Aunque sería un gran avance, reducir los beneficios de la telecomunicación a las facilidades de acceso y al abatimiento de costos y tarifas es trivializar la curiosidad intelectual y perpetuar la estrategia que controla a las masas y a los pueblos con un código intangible y persuasivo que desplaza los atributos del pensamiento con la fascinación de la mirada… 

domingo, marzo 10, 2013

Infundados. Infundidos. Difundidos


            En algún lugar aglomerado, donde confluyen todas las ideas y se funden todas las voces, yace un mandato legendario que le infunde a los seres  humanos la imperiosa necesidad de encontrar afinidades…

 

La incursión de las redes sociales en las actividades cotidianas se expande inexorablemente: el fenómeno Facebook inició como un enlace instantáneo entre amigos y  se transformó en una secuencia de coincidencias que ahora involucra a cientos y miles  de personas; Twitter utiliza el mismo  mecanismo de enlace y es una herramienta mediática para los personajes de la vida pública que expresan sus opiniones y sus estados de ánimo en mensajes breves que llegan a la comunidad virtual. El éxito de las redes sociales reside en aplicar las bondades de la tecnología para satisfacer la imperiosa necesidad de comunicación que pervive en todos los seres humanos.

 

Cuando surgieron los medios de comunicación, la ciudadanía estaba aglomerada en una sociedad de masas y era el receptor pasivo de la información porque sus reacciones y opiniones jamás se divulgaron en los medios masivos. Nunca se cuestionó la veracidad de la información publicada o transmitida y fue entonces, cuando la mediocracia tuvo el poder para modificar y moldear las actitudes y pautas de conducta de pueblos y naciones enteros.

 

Los hábitos de consumo, las modas y los estereotipos son el resultado de campañas publicitarias que inventan, crean o diseñan, una necesidad que debe satisfacerse con la adquisición de un producto. Las pautas de conducta de una sociedad obedecen a los miedos infundados o conceptos infundidos, que son difundidos persistentemente en los medios masivos, de tal forma que una mentira que se transmite mil y un veces termina por convertirse en una verdad incuestionable. Pero ahora, aquellas masas, receptoras  acríticas, pueden emitir y transmitir sus reacciones y sus opiniones;  es posible compartir las ideas, proyectar el talento, y difundir  las escenas que desmienten las versiones oficiales y oficiosas  transmitidas en la mediocracia. Sin embargo, este logro de la comunicación que podría erigirse como un avance hacia la democratización de los medios se trivializa en contenidos simpáticos pero insulsos porque lo más importante, desde la oscuridad de los tiempos, es lograr la aceptación de los demás.

 

Y así, sin necesidad de protocolos se divulgan en twitter los comentarios de los políticos en una nueva estrategia mediática para consolidar o crear una imagen pública; cada semana se seleccionan los 10 mejores twits o los temas de conversación que por una cantidad estratosférica de comentarios “hacen” una tendencia en la opinión de la comunidad virtual. Y en un intenso intercambio de intrascendencias se disuelve el tiempo y las grandes causas se desvanecen; la capacidad de compromiso se extingue por los efectos devastadores del desencanto pero en la naturaleza humana persiste un mandato legendario que  infunde la imperiosa necesidad de encontrar afinidades…

domingo, marzo 03, 2013

Buscando las utopías perdidas


En algún lugar de la historia y esparcidos sobre una línea perpetua, yacen los vestigios de una especie inconclusa; las capas del tiempo preservan los ideales fosilizados que alentaron el espíritu de los héroes, entre los ecos del pasado deambulan  las esperanzas petrificadas que alguna vez forjaron la templanza de los hombres…

 

            Dicen los que saben, que el proceso evolutivo de la especie humana aún no concluye, que las mutaciones son imperceptibles porque las transformaciones se realizan en el músculo de  las convicciones. Desde que los homo sapiens poblaron el planeta, la estructura anatómica de la especie humana ha permanecido inalterable pero las transformaciones del pensamiento han provocado efectos concretos y contundentes.

 

            Las ideas y las convicciones se adaptaron al entorno desde la época de los mitos,  bajo la imposición de los dogmas y a  la luz de la razón; los pensamientos se materializaron en el proyecto de la modernidad, se agudizaron por el desencanto posmoderno para refugiarse en la virtualidad. Pero en ese trayecto, hubo una época en que la especie humana alcanzó niveles excelsos y sublimes: en los albores de la modernidad se expandió sobre la faz del planeta la certeza del progreso universal. La convicción emanaba de la ciencia y la prioridad fue el bienestar y la hermandad.

 

            Aquellos hombres y mujeres sacrificaron comodidades y placeres cotidianos buscando la solución a los quebrantos sociales y el antídoto para las epidemias. Su perspectiva era universal y sus efectos serían imperecederos.

 

            La firmeza de aquel ideal humanista contrasta con la apatía y el individualismo galopantes de los especímenes que actualmente habitan en la aldea global. Por eso ahora, bajo el predominio de la ética del lucro es casi imposible comprender a los héroes que redactaron el proyecto de la Modernidad. Uno de ellos, José Martí, vivió persiguiendo la libertad de un país condenado a la servidumbre, como colonia española y como anexo del imperialismo. El impacto de sus ensayos, artículos, poemas y discursos emana de una convicción auténtica, de la supremacía del bien común sobre los caprichos personales.

 

            En el auge de la hípermodernidad, Martí es la evidencia de una especie casi extinta pero a la vez, es la manifestación de una posibilidad latente, la encarnación de un legado genético que nos predispone a la nobleza, a la empatía, a la generosidad y a la compasión. Quiero creer que esos atributos permanecen encriptados en las hélices del genoma, que aguardan la ocasión para emerger y expandir la obtusa visión que tenemos del mundo. Y conservo la certidumbre de que algún día rescataremos los ideales fosilizados que alentaron el espíritu de los héroes, que escucharemos los ecos del pasado para revivir las esperanzas petrificadas que alguna vez forjaron la templanza de los hombres…

 

domingo, febrero 17, 2013

Summa cum laude


En algún lugar globalizado, en los altares donde se manufactura el conocimiento, se emiten las prioridades de la época, los modelos del éxito y los requerimientos para alcanzarlo; pero en la configuración del poderío material se excluyeron los atributos humanizantes…

 

            El 28 de Enero, la Kennedy School de la Universidad de Harvard inauguró el programa Angelopoulos Global Public Leaders otorgando una generosa beca al exmandatario mexicano Felipe Calderón Hinojoza quien colaborará con investigadores, docentes y alumnos aportando su experiencia en el análisis de “los retos que enfrentó como presidente y las políticas que desarrolló”. A simple vista, esta manifestación de generosidad académica implica varias incongruencias, pero en el fondo yace la lógica de una doble moral.  Felipe Calderón no es el primer personaje emanado de la crisis que ingresa a Harvard: George Papandreou, el ex primer ministro griego depuesto por el desastre económico en su país se incorporó al plantel con un sueldo de 46 mil dólares al mes por impartir clases sobre cómo superar la crisis del euro.

           

            En ese silogismo: el ingreso de Calderón al alma mater de la tecnocracia le confiere súbitamente el reconocimiento Summa cum laude a la nanocracia en México: ese estirpe de “funcionarios públicos cuyo principal atributo es su lealtad incondicional al  presidente porque su obediencia  trasciende y opaca la carencia absoluta de capacidad, de experiencia y de visión de Estado”. Su  formación académica en el extranjero  los hace “menos nacionalistas que los políticos tradicionales y son portadores de ideas extranjeras inadecuadas e inaplicables”. Por consiguiente: Harvard otorga un amplio reconocimiento  a la genuflexión del estado mexicano ante los imperativos de la tecnocracia global. Sí sí!... claro! …por supuesto!... el mandato de Felipe Calderón es uno de los temas fundamentales para entender el rumbo de la historia global! Es imprescindible conocer el funcionamiento de un estado que se apega ciegamente al canon del mercado y tipifica a los ciudadanos como insumos, a la sociedad como una unidad productiva y al gobierno como una agencia de negocios internacionales que debe adaptarse a los requerimientos de los consorcios financieros e industriales.

 

            La polémica invitación de Harvard provocó el repudio de alumnos y egresados mexicanos: más de 34 mil 300 personas se sumaron al rechazo de la incorporación de Calderón a esa Universidad; el poeta Javier Sicilia y el académico Sergio Aguayo enviaron una carta señalando la incongruencia de la invitación con los principios de la institución, y en un gesto de dignidad sin precedentes, el ex embajador Héctor Vasconcelos Cruz, devolvió a Harvard su diploma universitario como protesta. La respuesta de la institución fue un  argumento escueto pero esclarecedor: los logros de  Calderón  en materia macroeconómica son evidentes y cuantificables, mientras su responsabilidad en la tragedia causada por la estrategia contra el crimen organizado es cuestionable. Es más importante el monto de las inversiones extranjeras que el saldo de las victimas y la cifra negra de los mexicanos en condición de pobreza.

 

            Este episodio revela el predominio de un criterio materializante y monetario en la formación de los líderes políticos y empresariales,  el desplazamiento de la ética  hacia el rubro de las negociaciones,  el sesgo de las instituciones educativas como productoras incansables de paladines del mercado y mentes de obra que otorgan el grado Summa cum laude a los precursores del poderío material carentes de  atributos humanizantes…

domingo, febrero 10, 2013

En la estrechez de la cúspide


En algún lugar insólito, en la estrechez de los ángulos obtusos y eludiendo todas las fórmulas, las líneas se distorsionan y los valores se tergiversan; en ese pequeño espacio se restringen todos los juicios y las cifras adquieren valores ambiguos…

 

            El modelo actual del Instituto Federal Electoral se sustenta en la participación de la ciudadanía en todas las fases del proceso electoral en cada uno de los distritos, como capacitadores, supervisores, funcionarios de casilla, consejeros y representantes de los partidos políticos. Pero éste es un modelo piramidal. En los 300 distritos que cimentan la pirámide electoral se realizan tareas específicamente arduas en procesos estrictamente controlados que generan información profusa y detallada. La eficiencia y efectividad del mecanismo electoral en los 300 distritos se debe a la actuación de ciudadanos éticamente comprometidos con las labores que el IFE les encomienda. Pero al trascender el ámbito de los distritos la intervención ciudadana se desvanece.

 

Una distancia abismal separa a los distritos de la  cúspide de la pirámide, donde se ubica la Junta General Ejecutiva y  sesiona el Consejo General. Ahí se acata la normatividad que rige al instituto y ahí funciona la Unidad de Fiscalización de los Recursos de los Partidos Políticos. A esas alturas, la participación ciudadana se reduce significativamente a 9 consejeros  y al estrecho margen que les concede la legislación electoral, consensuada por los partidos políticos en el congreso.

 

En esa estrechez, los 9 consejeros deben asumir la ética de la imparcialidad para interpretar leyes y reformas ambiguas, reglamentos complejos pletóricos de palabrejas domingueras con procedimientos algebraicos que determinan  tiempos exactos para la ejecución de movimientos precisos  (pero uno de ellos, Sergio García Ramírez, sesgó su juicio para favorecer y exonerar al Partido Revolucionario Institucional, PRI).  Y desde esa cúspide,  la visión del proceso se restringe y es ahí, muy lejos de la realidad y  en el ángulo más obtuso de la geometría electoral, donde funciona la Unidad de fiscalización, responsable de la “quiebra moral del IFE” por los insólitos dictámenes sobre los gastos de campaña que determinan un dispendio de 63 millones de pesos del Movimiento Progresista de Andrés Manuel López Obrador pero que no detectan ningún exceso en los gastos de campaña de la coalición del Revolucionario Institucional y el Partido Verde Ecologista de México (PRI-PVEM).

 

Las cantidades son ridículas, la actuación de García Ramírez es deleznable y el daño infringido es alarmante porque las decisiones y las cifras emitidas por la cúspide del IFE no corresponden con la realidad galopante de las campañas y la credibilidad del instituto como órgano ciudadano está a punto de evaporarse.  Desde la estrechez que lo  margina, el Consejo General rechazó el dictamen de la Unidad fiscalizadora; se pospuso la discusión pero también se postergó la atención a un legítimo reclamo de la ciudadanía que rechaza el dispendio de recursos públicos en campañas políticas. Mientras tanto, la confianza del electorado se reduce  lamentablemente en la misma proporción en que crece su desencanto porque  la voluntad popular se  diluye en el  pequeño espacio donde se restringen todos los juicios y las cifras adquieren valores ambiguos…

domingo, febrero 03, 2013

El fin de los extremos


En algún lugar inesperado,  las fuerzas se equilibran y los extremos se evaporan, desaparece la tensión que mantenía alejadas a las antípodas, los ataques se degradan, las ofensas se olvidan, las divergencias convergen pero las convicciones claudican…

           

            El actual proceso electoral en Baja California, que inició el 1º de febrero, confronta a dos alianzas por la gubernatura, alcaldías y diputaciones en el congreso local. Ambas, se fundamentan en la incongruencia y se erigen sobre  las divergencias galopantes que solían distinguir a los partidos que las conforman;  el elemento de cohesión que logró reconciliar visiones y convicciones antípodas es el anhelo de victoria. Las coaliciones que buscarán el voto el 7 de Julio son: “Compromiso por Baja California” que se conforma con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Verde Ecologista de México (PVEM), partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES); y “Unidos por Baja California” que conforman el Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido Nueva Alianza (Panal) y el Partido Estatal de Baja California (PEBC).  

 

Así, las opciones para emitir el voto se simplifican rotundamente pero las complicaciones aparecen cuando se pretende conciliar  argumentos irreconciliables, cuando los partidos coaligados deban olvidar los argumentos con los que alguna vez se atacaron, las descalificaciones que mutuamente se hicieron, los daños recíprocamente infringidos. Es por eso que la credibilidad de las alianzas únicamente se sustenta en su afán por la victoria electoral.  La conformación de coaliciones  entre partidos políticos en México es un fenómeno cada vez más frecuente y su éxito reside en la designación del candidato; la figura del contendiente aliancista deberá opacar la fluctuación de las convicciones y la volatilidad de los idearios partidistas. Suelen ser personajes conciliadores, de amplio criterio, tolerantes cuya imagen trasciende las consignas de su partido para encontrar coincidencias donde antes hubo radicalismos, es el elemento fundamental que fortalecerá o debilitará a las alianzas.

 

Si las precampañas son únicamente el trámite indispensable que debe realizarse en tiempo y forma para registrar al candidato oficial, será la debacle de los partidos pequeños que participaron en la farsa del partido predominante. Si la precampaña equivale a la búsqueda del candidato con el perfil idóneo, al margen de compromisos o intereses de partido, la coalición emergerá fortalecida con una imagen capaz de reconciliar lo irreconciliable.

 

            Hoy por hoy, ante las coaliciones que buscarán el poder en Baja California, la pregunta ineludible es: cuál será la visión que unificará la diversidad de criterios en las alianzas?   Es posible que los abanderados de la extrema derecha adquieran, aunque sea por contagio, una pisca de sensibilidad social?   En el trajín de las amalgamas: los extremistas reconocerán los excesos perniciosos en el fanatismo moralino y en los radicalismos de izquierda?  Suponer las cualidades del producto emanado de una alianza es aún prematuro, lo evidente es la contundencia de las aspiraciones y el final inminente de los extremos porque el afán de victoria es implacable y desvanece la  tensión que mantenía alejadas a las antípodas, degrada los ataques y anula las ofensas, hace converger a las divergencias pero las convicciones claudican…

domingo, enero 27, 2013

En vivo y en directo


En algún lugar incuestionable ondea el pendón de la justicia,  desde ahí se propagan los ideales y virtudes que deberán enaltecerse y se proclaman los vicios que deberán condenarse…

 

            Las prioridades y los criterios para la impartición de justicia adquieren la perspectiva de la clase gobernante pero requieren del consenso social para legitimarse. Ahí radica la importancia de la opinión pública y hacia ella se enfocan todas las estrategias de los consorcios de la comunicación masiva. Erigidos como el cuarto poder, los medios masivos tienen la capacidad para influir en la opinión pública y su impacto es tan profundo que no sólo influyen, “crean” la opinión pública.  Dirigen la frustración o la indignación colectiva hacia un personaje, juegan con las incertidumbres y los temores de las masas,  fabrican continuamente ídolos y villanos, mártires y verdugos, configuran los modelos de excelencia, dictan la actitud predominante.

 

Sí!... La fabricación del consenso es el producto de la alianza entre los gobiernos y los medios.  Adquiere matices realmente siniestros cuando  la población adopta los argumentos emitidos en los medios masivos, cuando  la transmisión incesante de mensajes breves y simples anulan la reflexión, cuando  las multitudes hacen suyos los motivos fabricados en la mediocracia, cuando se enardecen para condenar algo o glorificar a alguien.

             

            Y sí!  El caso de Florence Cassez es un ejemplo de la fabricación del consenso. En la mañana del 9 de Diciembre del 2005, Carlos Loret de Mola, conductor del noticiero televisivo “Primero Noticias” presentó  “en vivo y en directo” la captura y aprehensión de la peligrosa banda de secuestradores “El zodiaco” incluyendo a Florence Cassez,  pareja sentimental del líder. Pero el operativo transmitido fue un video pregrabado, una  supuesta recreación de los hechos producida por el consorcio Televisa. En recreaciones y montajes similares se divulgaron los éxitos en la cruzada contra el crimen organizado emprendida por Felipe Calderón. Pero en los primeros meses del gobierno de Enrique Peña Nieto, en la mañana del miércoles 23 de Enero del 2013, los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación concedieron el amparo liso y llano a Florence Cassez por las violaciones de los derechos humanos que impidieron el debido proceso judicial. Ahora, cuando se esclarecen las circunstancias que fundamentaron la decisión de la SCJN, los corporativos televisivos pretenden deslindarse acusando a las autoridades involucradas, argumentan que fueron engañados, los directivos de Televisa alegan total desconocimiento y la opinión pública se polariza por el manejo tendencioso de la información en los consorcios mediáticos.

 

            Sí!... Es un caso indignante, porque exhibe el sometimiento del poder judicial a los caprichos de los gobernantes en turno, la nefasta intención de manipular la opinión pública y las complicidades en el diseño de estrategias mediáticas para divulgar las virtudes que deberán enaltecerse y los vicios que deberán condenarse…

domingo, enero 20, 2013

El reflejo de Narciso


En algún lugar del ego, sobre la superficie líquida del tiempo se reflejan las figuras que encarnan al éxito y los objetos que equivalen a la felicidad; por eso, la vida se evapora en una intensa búsqueda de artificios…

 

Dicen los que saben, que el hombre es el reflejo de su entorno, que persigue los sueños compartidos en su época, y que por eso, el tiempo es el mejor medio de contraste  entre los ideales y los modelos de excelencia. Las diferencias entre la actualidad y las épocas que le preceden se visualizan al comparar sus personajes emblemáticos: Prometeo en la Modernidad y Narciso en la Posmodernidad. Hoy por hoy, Lance Armstrong emerge como una figura que encarna el éxito,  el paradigma de la sociedad de mercado que equivale a riqueza y reconocimiento elevados a la dimensión global.

 

Armstrong es el reflejo fiel de su época y de su entorno, de una generación obsesionada con el éxito y su equivalente monetario y mediático que ante la insuficiencia de los esfuerzos humanamente posibles suelen incurrir en la ergogenia: el uso de sustancias o procedimientos que agilizan la recuperación física después de labores extenuantes y el plazo para la obtención de los resultados esperados se reduce vertiginosamente. Esta impaciencia es  otro rasgo de los habitantes de la aldea global: la metamorfosis debe ser un proceso rápido e indoloro, exento de los rigores  de la disciplina (los productos que prometen resultados milagrosos en dos semanas son la clara evidencia).

 

Para los especímenes como Armstrong, la permanencia en el escaparate mediático es una necesidad, una compulsión. La  entrevista donde Armstrong acepta (con monosílabos) todas las versiones de la deshonestidad en que incurrió  fue un evento mediático, debidamente promocionado, como lo será sin duda la producción de una película con su historia. El momento y las circunstancias de esta revelación fueron fríamente calculados porque no habrá consecuencias legales: ya prescribió el plazo para sancionarlo por perjurio pero  la confesión pública sería un argumento a su favor para retirar la prohibición vitalicia para competir.

 

Al margen de las implicaciones legales y mediáticas de esta revelación, el caso de  Lance Armstrong  ejemplifica una actitud que tiende a predominar, no solo en el ámbito del deporte. Es una especie de canon que influye en las decisiones y que guía las acciones de individuos obsesionados con el éxito. Y la primera regla es: que no hay reglas!  Se pueden trasgredir todos los mandatos morales, éticos y legales en la búsqueda frenética de la victoria, por lo que se diluye  la frontera entre el bien y el mal: Lance Armstrong no cree haber hecho algo malo; en su peculiar orden de ideas, lo único que debe castigarse y evitarse es el fracaso,  porque la derrota es la némesis de los narcisos hípermodernos, egos que no soportan ni asimilan la frustración.

 

Y en las aras del triunfo se produce una paradoja: el éxito es vital pero debe alcanzarse sin esfuerzos, sin fracasos, sin perseverancia, sin dolor. Es menester sobresalir para sobrevivir en un mercado hostil que enaltece la competencia desleal, que no admite intentos fallidos, que materializa lo sublime en  objetos que equivalen a la felicidad porque la vida se evapora en la intensa búsqueda de artificios…

 

domingo, enero 13, 2013

El portal de las verdades


En algún lugar inescrutable, más allá del umbral de lo aparente y custodiado por todas las versiones del poder, se encuentra el único acceso a la verdad; de cuando en cuando, surgen genios temerarios que rompen los eslabones que encadenan al conocimiento…

 

En el imperio de mercado, el conocimiento continúa custodiado por los poderes fácticos; el acceso a contenidos académicos, científicos y legales está restringido y exageradamente controlado: la evidencia es la desproporción en el castigo a los temerarios que infringen los mecanismos de ese control.

 

Ese es el caso de Bradley Manning, el marine norteamericano que publicó el video conocido como “Asesinato colateral” que mostraba el ataque indiscriminado a la población civil en Irak, preso y torturado en Quantico,  enfrenta el cargo de ayudar al enemigo que se castiga con  condena perpetua. En las mismas circunstancias se encuentra Julian Assange, el fundador del sitio Wikileaks, que desde hace seis meses se refugia en la embajada de Ecuador para evitar su extradición a los Estados Unidos para ser juzgado por las filtraciones publicadas en la red.

 

Y fue también el caso de Aaron Swartz: el genio que a los 14 años ingresó a la Universidad de Stanford y que a esa edad contribuyó en la creación de los estándares para compartir y diseminar contenidos –blogs-;  el activista  contra la censura en la red que dirigió las protestas  contra la  ley SOPA; el  protagonista solitario de la “Primavera académica”. En 2011 fue arrestado por fraude informático por la obtención de material académico de ordenadores protegidos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Fue declarado inocente de ese cargo  pero  fue acusado por autoridades federales por el  acceso ilegal a un servicio de distribución de revistas científicas y literarias restringido a suscriptores y descargar 4.8 millones de artículos y documentos con la intención de liberarlos, lo que se castigaría con “una sentencia enormemente exagerada (35 años de prisión y multas por un millón de dólares) que equiparaba un gesto a favor del conocimiento libre a un acto de terrorismo”.

 

Pero esa infame sentencia quedará pendiente porque Aaron decidió terminar su lucha contra  la censura. El caudillo cibernético de la libertad del conocimiento se suicidó el 11 de enero a los 26 años. Con su muerte se escribe un episodio más en la interminable crónica de los abusos del poder y también, se esclarecen las incertidumbres sombrías que alguna vez lo afligieron al confrontar  los ideales con  la realidad, el debate inexorable en todas las causas y el compromiso ineludible de todos los héroes. En el 2007 Swartz escribió en su blog: "Hay un momento, en que la vida ya no se disfruta como vida, cuando el mundo parece ir más despacio y todos sus innumerables detalles repentinamente se hacen brillantes, dolorosamente claros”.

 

Necesitamos más héroes. Gracias a la convicción humanitaria de personajes como Swartz, Manning y Assange, el advenimiento de la sociedad del conocimiento  no se vislumbra tan lejano. Quiero creer que surgirán más genios y temerarios  dispuestos a  derrocar la ignorancia, que es la versión más aberrante de la opresión, y romperán los eslabones que encadenan al conocimiento…

domingo, diciembre 30, 2012

En la curva reincidente y excéntrica del destino


Dedicada a Víctor, a Pichy  y a Niza:

 mis  alicientes, mi inspiración y mis esperanzas.

 

            En algún lugar de la geografía humana, en los senderos más recónditos que ha trazado la genética, deambula un anhelo incesante, una inquietud que aligera todos los  presagios y  esparce intermitencias de certeza en cada gota de sangre para avanzar sin titubeos hacia el umbral incierto del porvenir…

 

            En los escenarios más grotescos de la historia cuando los caprichos del destino flagelaron a los clanes, a los pueblos y a las naciones, el espíritu humano se engrandeció y superó las circunstancias; ese extraordinario mecanismo de defensa es un vestigio instintivo que perdura en  los genes y suele desencadenarse  en situaciones amenazantes.

 

            Cuando no se vislumbran amenazas fatales ni el peligro de la extinción, la reacción defensiva es  más tenue y sus efectos,  intangibles, porque el  optimismo se esparce a todos los rincones del pensamiento infundiendo certidumbre en escenarios de zozobra absoluta. Hace miles de años alguien lo escondió en el fondo de un ánfora, algunos lo han descrito como una maravilla  mientras otros  han intentado demeritarlo adjudicándole todos los adjetivos de la ingenuidad y recientemente los científicos lo identificaron en el mapa genoma humano como una curva reincidente y excéntrica en la visión.  Yo?...  prefiero llamarla esperanza y a veces la ubico en el territorio de las utopías…

 

            Pero cual sea cual fuese el nombre y el adjetivo, el mecanismo ancestral de defensa sigue latente. Es por eso que la visión de un mañana placentero le ha infundido fortaleza a los seres humanos para soportar todas las desventuras del presente; sin la certeza de encontrar amparo, calor y felicidad en el destino sería imposible seguir adelante. Es la magia de las promesas la que agiliza los  pasos y aligera todas las cargas. Somos la única especie que sobrevive por la esperanza y por eso, de cuando en cuando, se construyen castillos en el aire.

 

            Por un augurio inexplicable los homínidos abandonaron el territorio conocido y emigraron a otros climas; la promesa de un paraíso sostiene a los desventurados y es la esperanza la que muere un instante después del creyente. Ahora, cuando todos los pronósticos inciden en la debacle del régimen del mercado, la esperanza es un imperativo social. Al margen de  la secuencia económica que ha propiciado carencias y desempleo, se necesitan arquitectos osados para diseñar el paisaje de un futuro mejor, se requieren médicos con un corazón pleno para curar el sufrimiento crónico, se solicitan educadores por vocación para sembrar curiosidades, se buscan ciudadanos auténticos para ejercer los derechos postergados de la crítica.

 

            Sí!... Un cambio así equivale a una mutación y amerita la ejecución del mecanismo de defensa, porque tarde o temprano esta crisis será una cuestión de sobrevivencia y entonces emigraremos persiguiendo una promesa, recorreremos  los senderos más recónditos que ha trazado la genética hasta encontrar  un anhelo incesante, una inquietud que aligere todos los  presagios y prodigue intermitencias de certeza en cada gota de sangre para avanzar sin titubeos hacia el umbral incierto del porvenir…

 

            Por un año nuevo pletórico de esperanzas!

 

domingo, diciembre 23, 2012

La feliz coincidencia


En algún lugar recíproco y en un momento excepcional, una mirada acaricia los afanes de las palabras y con el color de esa feliz coincidencia se ilumina la soledad…

 

Después de siglos y más siglos de mutaciones y adaptaciones, acudimos puntuales a la cita con nuestros orígenes. Año tras año,  la inclemencia del invierno condiciona nuestros hábitos e influye en nuestras percepciones: buscamos instintivamente el calor del terruño, olfateamos el aroma del hogar y de  los congéneres para satisfacer la necesidad de pertenencia, que es el imperativo primigenio de todas las especies.

 

Por eso ahora, como lo hicieron mis ancestros hace millones de años, el invierno guía mis pasos y me dirige a un entorno seguro; y en un apacible remanso donde todos los riesgos se extinguen, entre las luces y las sombras del fuego hogareño se dibujan las figuras que iluminaron mi camino hasta el día de hoy.

 

Y desde la calidez de mi guarida agradezco la bondad de todas las miradas que han recorrido los afanes de mis palabras, porque sin esa maravillosa coincidencia, mis palabras carecerían de sentido y mis ideas, de destino. Agradezco el pequeño prodigio de la lectura porque le confiere forma y consistencia a mis pensamientos y porque me concede un breve espacio en su memoria.

 

La condición humana surge por la empatía, al compartir el origen y el destino, los  miedos y las incógnitas. La coincidencia nos humaniza. El prodigio de una pintura rupestre emana del mensaje que trasmite, de cada uno de los trazos que trascendieron al autor y lo enlazan con los habitantes del futuro en una comunión indescriptible. La magia de las letras surge en el preciso momento en que un lector recrea los escenarios descritos por un escritor,  cuando comparte sus angustias o experimenta sus percepciones por la virtual convergencia de los rumbos del pensamiento.

 

Hoy como siempre y desde entonces, en la reciprocidad se desvanecen los temores y se fortalecen las esperanzas; cuando una mirada acaricia los afanes de las palabras se afianzan las certidumbres, se comparten las convicciones y se iluminan las soledades  con el color de esa feliz coincidencia… 

 

Agradezco la gentileza de todos los que han compartido conmigo su experiencia y que me han acompañado en la materialización de mis sueños.

 

Agradezco a todos mis editores, a todos mis colegas y compañeros, a mis maestros y a mis alumnos por la maravillosa oportunidad de compartir mis convicciones.

 

Agradezco el color de la feliz coincidencia que nos reunió en esta columna.

 

Y a todos mis lectores, les deseo:           

 

Que la calidez acentúe todas sus palabras

 y que no existan superlativos para los sentimientos.

Que todas las esperanzas se conjuguen en el presente

y que en el futuro siempre exista un capítulo magistral por escribir.

 

Feliz Navidad!

domingo, diciembre 16, 2012

En ciernes


En algún lugar en ciernes, en las páginas iniciales de todas las crónicas  coinciden  las expectativas y las buenas intenciones, por eso, en los primeros días de todos los regímenes resurgen los ideales olvidados, se renuevan las aspiraciones  y se reorientan los esfuerzos en torno al esquivo bien común…

 

En estos primeros días es posible detectar la tendencia en el régimen de Enrique Peña Nieto por la reubicación del poder de la Federación en la figura presidencial ante quien se someten los bastiones estatales. En la versión neo priísta, el poder centralizado puede ser un  factor de cohesión y negociación que dirija los esfuerzos de todos los partidos hacia un fin común. Bajo este criterio, el primero de los logros del nuevo presidencialismo institucionalizado es la conciliación de intereses en la firma del Pacto por México que comprende cinco acuerdos, desglosados en 95 compromisos que involucran a los poderes fácticos y que pretenden incidir en las telecomunicaciones, la  educación, la  pobreza,  los derechos humanos, la salud, las comunidades  indígenas, el  crecimiento económico, la  productividad, el  crédito, los impuestos,  el cambio climático, la energía, el  petróleo y la minería, la transparencia, la corrupción y la ética pública, la seguridad, la gobernabilidad democrática,  los gobiernos de coalición, la ley electoral, entre otros pendientes. 

 

La firmeza de la línea presidencial y la determinación política de los partidos también se perciben en la presentación de la iniciativa de reforma educativa, uno de los compromisos firmados y desglosados en el Pacto por México que pretende incidir en la evaluación de los docentes, su contratación, movilidad, escalafón, comisión y despido. Se pretende que un organismo independiente a la cúpula sindical instituya  el criterio oficial para el otorgamiento de las plazas, establezca  los requerimientos para avanzar en el escalafón, llegar a los puestos de dirección o ser cesado de la carrera docente,  defina los nuevos estándares,  el perfil docente y los méritos que habrán de evaluarse para el establecimiento del servicio profesional docente.

 

El destino de los compromisos del Pacto por México depende de la fortaleza de la figura presidencial para exigir el cabal cumplimiento a los implicados porque éste, como todos los pactos, se sustenta en la honorabilidad de los firmantes, en su capacidad ética y moral para asumir un compromiso y esforzarse en lograr los resultados esperados porque el bien común será un sueño posible o guajiro en la medida en que los pactantes actúen con civilidad auténtica.  Ese es el elemento que la ciudadanía deberá evaluar durante todo el sexenio en ciernes.  Los rezagos ancestrales sólo podrán resolverse con la acción concertada de todos los involucrados y éste paradigma sólo se alcanzará bajo el liderazgo de un verdadero estadista que logre compaginar  las expectativas y las buenas intenciones, que mantenga el ímpetu de los primeros días del régimen y recupere  los ideales perdidos, que renueve las aspiraciones  y  reorienta los esfuerzos en torno al esquivo bien común…

 

domingo, diciembre 09, 2012

Más que palabras


En algún lugar  significativo, en el territorio habitado por  figuras y  símbolos,  los mensajes se transmiten sin palabras en un código infalible que omite las voces y los sonidos…

 

            Uno de los rasgos que distinguen a la Modernidad es la fascinación por las imágenes; desde los primeros daguerrotipos hasta la televisión, la mirada predominó en la percepción del mundo y  lo visible se impuso a lo inteligible hasta provocar  la claudicación de la reflexión y el discernimiento en los “hommo videns”, esa peculiar sub-especie descrita por Sartori. Hoy por hoy, en una sociedad irremediablemente mediatizada, la construcción de imágenes públicas es una prioridad porque  la ingeniería del consenso y la fabricación del consentimiento confirman el grado de la influencia que ejercen los mensajes emitidos en la industria del entretenimiento sobre las actitudes y las pautas de conducta. 

 

La percepción generalizada y socialmente compartida de los personajes públicos depende en gran medida del diseño y  construcción de su imagen, pero sobretodo, depende del control de los movimientos, gestos y ademanes, de las expresiones irreflexivas e involuntarias que pudieran desmentir el discurso porque el lenguaje corporal es la manifestación inequívoca de la interioridad a través de un código de fácil interpretación.

           

            Felipe Calderón fue la figura indiscutible de su sexenio, el protagonista  omnipresente en todos los mensajes emitidos en la Presidencia de la República hasta el último día de su mandato. Sin diseño ni construcción, la imagen de Felipe Calderón proyectó a un personaje indómito y arisco sin un ápice de la humildad que le hubiera permitido escuchar a los expertos, y  los rasgos de su obstinación impregnaron el mensaje visual.  Ni siquiera la pérdida inexorable del poder y la inminencia de la nostalgia lograron atenuar su protagonismo: en el último mensaje al pueblo mexicano aparece pensativo al lado del lábaro patrio y desciende en solitario la escalinata exterior de la residencia oficial.

 

            En contraste, la presencia mediática de Enrique Peña Nieto proyecta disciplina, su adaptación al diseño de su imagen es evidente como lo es  su disposición a escuchar y atender a los expertos en imagología y telegenia. Todos sus movimientos, sus ademanes y sus expresiones han sido diseñados para enviar un mensaje más impactante que el discurso.  Uno de los contrastes más evidentes respecto al calderonismo es el estilo de la comunicación pública: Enrique Peña Nieto no aparece en los primeros mensajes emitidos por la Presidencia de la República. Los videos “Impulso” y “Se puede” proyectan una forma diferente de asumir el poder e iniciar el sexenio.

 

            Y una vez más, la forma es el fondo, el medio es el mensaje, las imágenes moldean la percepción y condicionan la actitud socialmente compartida.  El  impacto del nuevo discurso visual  se confirmó con las primeras encuestas cuyos porcentajes indican que la imagen pública de Enrique Peña Nieto ha generado  expectativas positivas.  Desde esta perspectiva, la opinión pública es susceptible al encantamiento de las imágenes y al dogmatismo de los símbolos porque  el consenso nacional se fabrica con todos los mensajes que transmiten sin palabras en un código infalible que omite las voces y los sonidos…

lunes, diciembre 03, 2012

Inmarcesible.

Cuento corto. Segundo lugar en el Certamen Internacional Palabras sin fronteras del Instituto Cultural Latinoamericano.



Nadie recuerda el evento ni la fecha en que se desencadenó la catástrofe  porque todos los indicios pasaron desapercibidos en una secuela  vertiginosa  de innovaciones y los registros de aquellos días son archivos virtuales que deambulan en el hiperespacio a los que ya es imposible accesar.  Las últimas crónicas impresas, que  se encontraron por accidente en una bóveda desvencijada cuando mi bisabuelo era un niño, advertían de los estragos  provocados por artefactos inteligentes y describían la fragmentación de países y naciones enteras en millones de soledades interconectadas. 

Supongo que nadie escuchó aquellas advertencias porque la secuela de los acontecimientos excedió todos los pronósticos: la conectividad impregnó el imaginario colectivo, al principio como una adicción después como  patología hasta convertirse en una imperiosa necesidad biológica cuando la incidencia del síndrome por desconexión se elevó pavorosamente.  En protestas y marchas las multitudes exigieron el acceso a la Red como uno de los derechos humanos y los  desenlaces fueron cada vez más violentos; para mantener el orden público, las autoridades y los consorcios industriales firmaron el Protocolo global que los comprometía a equipar todos los hogares del planeta con artefactos conectados a la Red y  a incluir los dispositivos móviles en la canasta de productos básicos para que todos los habitantes de la aldea global navegaran en el espacio virtual.

Con la buena voluntad de algunos y el afán de lucro de otros, el Protocolo global  se cumplió cabalmente y cuando la Red alcanzó la cobertura planetaria se proclamó el advenimiento de la era del conocimiento; el espíritu festivo visitó todos los meridianos del globo terrestre celebrando la realización de la última de las utopías de la humanidad. La información fluía profusamente, cada minuto una miríada de datos, imágenes, sonidos y videos se integraban  al entorno digital y paulatinamente las conexiones virtuales interfirieron con el contacto físico hasta sustituirlo por completo; los mensajes colocados en los muros de las redes sociales acapararon el interés y el tiempo de los prosumidores[1]  que se distanciaron del ambiente circundante y de las personas que en él coexistían.

La indiferencia se propagó como un virus. Los indiferentes cibernautas vivían al margen de lo  que sucedía a su alrededor y en la pandemia se elevaron los niveles de  apatía a tal grado que los prosumidores  se desprendieron de los nexos afectivos y, en el éxtasis del individualismo, extirparon el núcleo de su identidad.  

A partir de entonces, los prosumidores habitaron en una burbuja virtual y desde ese recóndito refugio interactuaban con sus contactos en el mundo exterior; al abrigo del anonimato se expresaba todo lo que se reprimía en el mundo real en una catarsis que liberaba los complejos y las paranoias arraigados en el hemisferio oscuro del intelecto. La crítica se tornó hiriente y  degeneró en una cruel intolerancia que destrozó el tejido sutilmente hilvanado por las afinidades, que no tardaron en extinguirse; la ausencia de rasgos afines rescindió el sentido de pertenencia y esta carencia incidió en la magnitud de las comunidades en el hiperespacio que redujeron drásticamente el número de sus miembros  hasta transformarse en clanes minúsculos extremadamente selectivos e implacablemente excluyentes.

 

En el océano de la indiferencia, emergieron perfiles aislados y egocéntricos sin capacidad para la empatía y la compasión;  los afectos de aquellos hombres y mujeres  perdieron su consistencia  en una estela de amores fugaces que florecían y se marchitaban en la Red; la comodidad de amar sin compromiso se instaló como una tendencia alternativa y  el modelo volátil de las relaciones  configuró el  estereotipo de la felicidad; poco tiempo después, el matrimonio cayó en desuso y sin previo aviso fue declarado virtualmente improcedente y globalmente anacrónico. El aislamiento emocional generalizado desencadenó el enfriamiento irreversible del clima social y en aquel gélido ambiente  nadie se percató del fallecimiento recíprocamente concertado de las últimas parejas que permanecieron unidas hasta la muerte.

Los paradigmas se desmoronaban uno tras otro y la ruptura con las tradiciones del pasado fue definitiva cuando los cambios en los usos y en las costumbres se reflejaron en el paisaje urbano:  los lugares de encuentro fueron desplazados al olvido y se reemplazaron por centros de consumo en un mundo que funcionaba como una vía de intensa circulación;  las casas tradicionales se transformaron en pequeños aposentos independientes con un área común que pronto fue obsoleta por la ausencia cotidiana de los miembros de la familia. Las mega ciudades se desconcentraron, el espacio geográfico se urbanizó con edificaciones inteligentes y  en los valles, los bosques y las praderas, en las selvas, los desiertos y las tundras se erigieron millones de aposentos personales, autónomos y autosustentables.

En aquel globo sin fronteras las distancias se desvanecieron al ritmo constante de la comunicación instantánea; para recibir y enviar mensajes breves y veloces fue necesario simplificar la escritura y las palabras se redujeron a unas cuantas letras;  los estados del ánimo y muchas sensaciones se comprimieron en signos, emoticones y memes que se reprodujeron rápidamente porque era indispensable traducir todas las ideas y actitudes a un alfabeto visual.

Las nuevas necesidades crearon nuevos hábitos y éstos modificaron la estructura biológica: los ojos se adaptaron a la iluminación de la pantalla para soportar cantidades inclementes de fotones…  por eso tus pupilas son tan pequeñitas y no puedes ver nada en la penumbra.

Las falanges se fortalecieron por el envío extenuante de mensajes pero la facilidad  de expresarse mediante textos distorsionó las cuerdas vocales… por eso se desgarra tu garganta cuando  intentas articular un sonido.

Los pulgares se adelgazaron y se alargaron para ajustarse a los teclados más pequeños pero la sensibilidad desapareció de los dedos. Y los cambios en una parte del organismo modificaron el funcionamiento de otros órganos y tejidos: la insensibilidad en los dedos se extendió sobre la piel, penetró en los músculos, viajó por el torrente sanguíneo inundando la masa encefálica y finalmente se alojó en el corazón… por eso  nada logra conmoverte.

 

El sedentarismo extendió las horas de vigilia y la dieta se simplificó por la ausencia del esfuerzo físico pero las jornadas prolongadas frente a la pantalla de la Red distorsionaron la estructura ósea para adaptarla a la postura de las sillas ergonómicas… por eso tu espalda se encorva desde la cadera hasta los hombros, por eso no puedes erguirte ni recorrer grandes distancias.

La realidad quedó atrapada en una pantalla, únicamente lo que circulaba en la Red era auténtico y la proliferación de imágenes atrofió las áreas del cerebro donde se realizaban el discernimiento y la imaginación.

Pero hubo una mutación letal e intangible: los ciudadanos globales rara vez salían de sus pequeños aposentos porque todo se hacía y se conseguía en la Red; los primeros síntomas del ostracismo  crónico fueron graves lesiones en la piel causadas por la exposición a los rayos del sol, y con el calor se evaporaba el aliento provocando delirios.  El aislamiento deliberado y la soledad cotidiana transformaron a los humanos, que alguna vez fueron sociales por naturaleza, en ermitaños antisociales. La indiferencia inicial se tornó en inmunidad y el hedonismo de la virtualidad provocó una agorafobia galopante que se apoderó de todos los habitantes de la aldea global.  La posibilidad, aunque fuese remota, de salir del aposento y encontrar a otro ser humano desencadenaba ataques de ansiedad y pánico… por eso  tiemblas y desfalleces cuando oyes que alguien se aproxima.

La vida de los prosumidores transcurría plácidamente en la soledad de las burbujas virtuales, sin compromisos pero sin pasiones; las últimas generaciones de cibernautas fallecieron mucho antes de llegar a la vejez  por la ausencia de ideales que los incapacitaba para soñar despiertos. Permanecieron conectados hasta el último segundo de sus vidas,  compartieron todos sus momentos, hasta las sensaciones provocadas por la cercanía de la muerte, con los miembros de sus clanes virtuales; pero en las proximidades nadie se percató de su fallecimiento, los habitantes de  los aposentos cercanos nunca los conocieron ni se enteraron de su existencia.  Y la soledad virtual (…)

… esta historia es el único vestigio de nuestro pasado y deberás conservarla intacta en tu memoria para que algún día la relates a tus hijos; a partir de ahora, se repetirá hasta  que la aprendas y narrándola exhalaré mi último aliento. 

Cuando logres recordar los detalles se habrá realizado el prodigio que nos ampara y resucitarán las experiencias de los muertos para proteger a los que viven contigo. A través de tu voz hablarán los hombres y las mujeres que sobrevivieron a las inclemencias del silencio, cuando las palabras no existían (…) 

Nadie recuerda el evento ni la fecha en que se desencadenó la catástrofe  porque todos los indicios pasaron desapercibidos en una secuela de… 

(…)

 

El video reinició por enésima vez.

Un hombre de rostro cansado y pelo entrecano narraba la involución de la humanidad desde la era del conocimiento hasta un punto impreciso cercano a la extinción, y en ese preciso momento,  la imagen y el sonido se distorsionaban; la grabación se reanudaba en los momentos finales para iniciar de nuevo ante la mirada de un joven que se esforzaba por entender el relato.

En la soledad de un aposento erosionado, el joven veía y repetía el video hasta quedarse dormido. En sus grandes ojos color almendra las pupilas jamás se dilataban y sólo requerían de unas cuantas horas de descanso porque podía mantenerse en vigilia durante varios días sin agotarse y su organismo funcionaba con una ración ínfima de los frutos y vegetales que encontraba en cualquier parte porque un manto exuberante y verde cubría lo que alguna vez fueron calles, avenidas y carreteras.

Instintivamente, con sus pulgares largos y delgados manipulaba un pequeño artefacto en cuya pantalla se reproducía la voz y la imagen de un hombre distante en el tiempo cuya mirada, tristemente verde, le transmitía sin palabras todo el dolor de un mundo extinto.

Y en algún momento, en el yermo entorno de su soledad, aquella tristeza causó un eco en su interior y germinó la flor inmarcesible del raciocinio; poco a poco, la curiosidad se extendió a todos los recovecos de su pensamiento hasta que una tarde, tomó el pequeño artefacto, abandonó la estrechez de aquel aposento y caminó hacia el horizonte de espaldas al sol llevando sobre la curva de su espalda el destino de su especie.



[1] Dícese de los usuarios de las tecnologías de información y comunicación que producen, transmiten y consumen contenidos en la Red.