domingo, julio 22, 2012

Desde el Olimpo para los mortales


En algún mítico, bajo las ruinas del olvido y entre los siglos de la historia perdura el aliento divino; de cuando en cuando,  desciende sobre la faz de la Tierra para iluminar la  existencia de los mortales en la incesante búsqueda de la inmortalidad…



            En la lejana y antigua Grecia, el triunfo olímpico elevaba a los hombres al pedestal de los héroes y les concedía una porción de la gloria de los dioses; la corona de laurel sobre la testa de los campeones materializaba el triunfo de la voluntad y la disciplina sobre los límites del cuerpo.  La versión moderna del olimpismo recuperó los atributos de la excelencia griega  como afán universal del humanismo, y hoy, como siempre y desde entonces,  la justa olímpica refrenda la imperiosa necesidad del hombre por alcanzar la gloria y trascender. Y cada olimpiada un pequeño ejército de osados asciende al monte mítico para derribar las imposiciones del tiempo y la distancia; ante la mirada impasible de los dioses  demuestran que todo es posible cuando existe una convicción auténtica.  



            Hoy por hoy, los juegos olímpicos acaparan todas las miradas del mundo en Londres donde los niveles de la excelencia aguardan a los nuevos héroes que habrán de superarlos.  Pero al margen de la parafernalia mediática y ajeno a los mecanismos del mercado perdura uno de los baluartes de la humanidad: la capacidad para comprometerse con un ideal. Y muy lejos de los estadios y del espectáculo olímpico,  los héroes anónimos se afanan en la lucha cotidiana por sobrevivir en un ambiente hostil,  voluntades férreas  pretenden  sobresalir en un entorno competitivo y superar los límites de la fatalidad y la marginación.  Todos los días, en todos los meridianos, se emprende la búsqueda de alguna oportunidad, se recorre el camino hacia la prosperidad y se sobrepasa una infinidad de obstáculos.



            Y ese, es el mensaje que envían los dioses desde el Olimpo.  La vida de los mortales es una batalla épica, una epopeya; es el compendio de una infinidad de triunfos en todos los ámbitos del espíritu humano. La desesperanza, la miseria, la ignorancia son los obstáculos que deben derribarse, y los héroes que deambulan en la faz de la Tierra denuncian las injusticias, exhiben los estragos de la mediocridad y la sumisión en la construcción de un mundo mejor. Por eso, la excelencia no debe comprimirse en una cifra con décimas y centésimas de segundo porque es un atributo inconmensurable: es la templanza que logra  vencer las contrariedades y afrontar todas las adversidades. 



La excelencia es el afán por mejorar la condición humana;  desde la solidaridad hasta el sacrificio, la excelencia reside en la capacidad del compromiso y en la determinación por realizar los sueños. Es el aliento divino que desciende sobre la faz de la Tierra para iluminar la  existencia de los mortales en la incesante búsqueda de la inmortalidad…

                                             

domingo, julio 15, 2012

Voces, ecos y silencios


En algún lugar legendario, entre los genes y los memes de la esencia humana perdura inmarcesible, inalterable, incólume, la única certeza de una especie inconclusa; por eso, todos los capítulos de historia se han escrito por la convicción de construir un mundo mejor…



            La idea de una democracia sin oposición ni disidencia es impensable. Si se pretendiera materializar a la democracia moderna en un objeto, ese artefacto sería una balanza, y el punto de equilibrio reflejaría los efectos del disenso respecto al criterio predominante.  



En la Modernidad, las transformaciones que configuraron a los Estados nacionales y al Estado de bienestar fueron posibles por el impacto de las voces disidentes que confrontaron al tono impositivo de los absolutismos. Hoy por hoy, en los regímenes democráticos la oposición no debe entenderse como la negación absoluta y radical sino como la crítica constructiva y creativa, como  la búsqueda de posibilidades de transformación a partir de lo existente.



La protesta, sea cual fuere su expresión, irrumpe en el eco de la conformidad y altera los acordes de la sumisión con las voces de la rebeldía, la herejía y la disidencia;  la disonancia en el concierto de complicidades se considera una amenaza que es preciso acallar. En el mejor de los casos, el criterio predominante se flexibiliza con el afán de mantener la armonía para  restablecer el orden público. Las conquistas sociales y liberales son concesiones desde el poder  para atenuar el disturbio de las protestas.  Ese es el impacto de la disidencia y este silogismo desglosa  las repercusiones de todas las voces opositoras. 



En el momento más álgido del actual proceso electoral, las fuerzas del disenso inciden en los efectos de la mercadotecnia política, denuncian de la compra-venta de voluntades y la alienación multitudinaria a través de los monopolios en los medios masivos de comunicación. Se exhibe uno de los mecanismos más efectivos de la modernidad: el condicionamiento masivo a través de mensajes simples pero incesantes y  cifras infundadas en una estrategia mediática que transforma mentiras en verdades.



Sí!... Es cierto que  la denuncia es un ejercicio desgastante y que suele provocar la sensación de impotencia porque sus efectos son pequeños ante la magnitud de los poderes fácticos. Es verdad que la exhibición de los vicios en el círculo del poder no los inhibe ni los erradica y que la denuncia  sin consecuencias causa desánimo y hartazgo. Pero también es cierto que el afán por lograr una sociedad más equitativa y justa es imperecedero en algunos especímenes de la humanidad, que siempre habrá leyes que reformar y procesos que depurar porque la sociedad, como el hombre, es una obra inconclusa pero perfectible.



Tal vez, las impugnaciones a la elección no culminen en la invalidez pero exhiben los efectos intangibles del condicionamiento mediático  que se concreta en pautas predecibles de conducta. Si como consecuencia se restringen las atribuciones de los medios masivos, si  se regulan la publicación de encuestas y las estrategias de la mercadotecnia política, esta impugnación no habrá sido en vano. Y otra vez, en las voces de protesta se percibirán los bemoles de la esencia humana que perduran inmarcesibles, inalterables, incólumes y el eco de la sumisión se disolverá por la disidencia  porque la única certeza de nuestra especie que se ha mantenido vigente desde la oscuridad de los tiempos es la posibilidad de romper el silencio para construir un mundo mejor…

domingo, julio 08, 2012

300



            En algún lugar del océano, surcando los mares del tiempo y en la búsqueda del consenso, navega una embarcación que se construye incesantemente en la travesía y que se reconstruye sobre las olas…



            Dicen los que saben que la democracia es la única embarcación que se construye sobre la línea de flotación,  y que por eso, se perfecciona en cada trayecto. Por la incertidumbre que surgió en la jornada electoral del 2006, y que prevaleció durante todo el sexenio,  se modificó la legislación electoral que ahora permite y regula la apertura de paquetes para recontar los votos.



De acuerdo al ordenamiento legal, el recuento se realizó en forma ininterrumpida a partir de las 8:00 horas del 4 de Julio ante la presencia de los representantes de los partidos políticos.  Voto por voto, casilla por casilla, distrito por distrito, en el  Instituto Federal Electoral (IFE), vocales, consejeros, técnicos y asistentes electorales realizaron la epopeya del recuento y la concluyeron antes del término fatal que marca la ley. Durante el esclarecimiento de las cantidades emanadas de los comicios, en los 300 distritos se omitieron miles de horas de sueño, se soportaron toda clase de señalamientos, se recibieron mil y un agravios y se resolvieron centenas de recelos y sospechas. 



El recuento de los votos emitidos en las elecciones del primero de Julio ratificó las cifras de las actas elaboradas por los funcionarios de casilla y las modificaciones a las cifras  capturadas en el Programa de Resultados Electorales Preliminares representan un porcentaje mínimo. Si se pondera el factor humano de estas cifras, se obtiene un grado significativo de certeza y se eleva considerablemente el índice de transparencia en los comicios. Hasta este momento, como consejera electoral  y testigo presencial del proceso electoral puedo afirmar que en cada voto se materializó la voluntad del electorado. No obstante, el resultado de este proceso indica que aún queda mucho por hacer para perfeccionar la legislación referente al proselitismo.



Cuando ha concluido la extenuante tarea del recuento es menester identificar  los  aspectos mejorables del proceso electoral. Al margen de las casillas y en la esfera del proselitismo existen actos y conductas que deben regularse, como la publicación y difusión de las encuestas que presentaron cifras sin sustento, la diferenciación en el trato a los candidatos en los medios masivos y las estrategias del marketing político. Se ha logrado transparentar la emisión, el escrutinio y el cómputo del voto; queda pendiente regular  las causales intangibles que inciden en la emisión del voto.



Y es justamente ahora, al emprender una nueva travesía rumbo al ideal democrático, cuando  es imperativo reconocer la actuación de los ciudadanos como uno de los rasgos notables del proceso electoral. En cada uno de los 300 distritos fueron ciudadanos quienes supervisaron la actuación del IFE, los que capacitaron a los funcionarios de casilla y  recontaron los votos.  Por todas las actividades en que participé y  por todo lo que atestigüé, este proceso electoral es la sumatoria de las voluntades que coincidieron en 300 puntos de la geografía nacional, es el resultado del ejercicio ético de la ciudadanía que asumió el compromiso  con un ideal alcanzable, que es imperativo perseverar en la búsqueda del consenso  a bordo de una embarcación que se reconstruye incesantemente sobre las olas…



Con mi sincero reconocimiento a la labor realizada en los 300 distritos electorales.

domingo, junio 24, 2012

Crónicas distritales. El nudo del relato


En algún lugar diligente, justo antes del momento decisivo  se reafirma el ideal y se afianzan las convicciones; por los azares del destino coincidieron voluntades dispersas que abrazando el bien común resistieron las inclemencias de la apatía y la desconfianza…

                                                                                                      

            Dicen los que saben que la historia es una narración perpetua escrita por los pueblos; afirman que el nudo de todos los relatos es un momento de decisión; y que por eso, los finales felices son la afortunada secuela de las esperanzas y los esfuerzos.

           

            El relato de este proceso electoral inició en  Octubre del 2011 con las convocatorias para la conformación de los consejos locales, y posteriormente, de los consejos en cada distrito; en Diciembre del 2011 se impartieron cursos para capacitar a todos los consejeros distritales. En Enero del 2012 se realizó un sorteo entre los doce meses del año; el resultado del sorteo fue un listado inmenso con todos los ciudadanos que nacieron en el  mes de Diciembre. En ese entonces, se realizó un proceso exhaustivo para contratar a los capacitadores y supervisores electorales. En Marzo se realizó un segundo sorteo para elegir una de las veintinueve letras del alfabeto y la lista de redujo a los ciudadanos nacidos en el mes de Diciembre cuyo apellido paterno inicia con la letra S.  A todos ellos se les  invitó a participar como funcionarios de casilla; después de desaires, rechazos y desprecios, logró integrarse un grupo aún más pequeño con los ciudadanos que aceptaron participar, y en un tercer sorteo se determinaron los cargos de los ciudadanos en las mesas de casilla. 



En estos momentos se escribe el nudo de este relato: el ideal del Instituto Federal Electoral (IFE) se encarna en todos y en cada uno de los capacitadores y  funcionarios de casilla que pondrán en funcionamiento un mecanismo gigantesco, que por la convicción ciudadana es  impecable. Por eso hoy, para describir el paisaje de la jornada electoral es imperativo incluir  los caprichos del azar,   la perseverancia de los capacitadores y  la generosidad de los ciudadanos.  El feliz desenlace de este relato se escribirá con los matices de la participación ciudadana, con los bemoles en la expresión de la voluntad popular.



El próximo domingo primero de Julio ejerza su derecho al voto, participe en la toma de las decisiones que marcarán el rumbo del país. No se abstenga ni anule su voto, porque al hacerlo el poder de decisión se restringe a una minoría. Recuerde que la democracia  se construye con la voluntad de todos los ciudadanos, que es una convicción que se fortalece cuando coinciden voluntades dispersas que abrazan el bien común…

                                                                                                      

Dedicada a todos los ciudadanos que como consejeros, técnicos, vocales, capacitadores y funcionarios de casilla colaboran  en el Instituto Federal Electoral,

y en especial a mis compañeros en el Distrito 01 de Baja California.

domingo, junio 17, 2012

Cien mil afanes


“Nunca en las angustias por verte contento, he trazado signos de tanto por ciento.

Ahora, pequeño, quisiera orientarte: mi agente viajero llegará a cobrarte.

Será un niño tuyo: gota de tu sangre, y entonces, mi niño,
como un hombre honrado, a tu propio hijo deberás pagarle.”




            En algún lugar invulnerable, en una fortaleza edificada con la voluntad y el deber, noche tras noche y por el impulso de los anhelos se agrega una pluma a las alas que algún día emprenderán el vuelo hacia el punto más lejano del horizonte…



            Cuenta la leyenda que Dédalo, el arquitecto de un mítico laberinto, fue encarcelado en una torre de Creta con su hijo, Ícaro, y ahí, Dédalo fabricó unas alas para superar aquel infortunio. Unió las plumas grandes con hilo y las pequeñas con cera, y por eso, le advirtió a Ícaro que al volar no se acercara al sol. Cuando emprendieron el vuelo, el éxtasis de la libertad impulsó a Ícaro y buscó el paraíso  más allá de la esfera celeste, y la cera de sus alas y el horizonte de sus  ansias se derritieron.



            La figura paterna, como todos los parámetros del comportamiento,  es susceptible al contexto: la definen los criterios predominantes,  se configura por los modelos socialmente compartidos y generalmente aceptados. En la sociedad conservadora y restrictiva en los principios del siglo XX, el padre encarnaba la autoridad implacable, el rigor de una disciplina ineludible. Con la contracultura emergió una sociedad permisiva y los hijos de los padres autoritarios se convirtieron en padres comprensivos que declinaron en el ejercicio de la autoridad y la delegaron a sus hijos quienes la ejercieron como pequeños tiranos.



            Durante la transición de una época a otra coexisten modelos tradicionales y emergentes; la familia es un paradigma que admite todas las versiones de la convivencia. En los hogares tradicionales, la paternidad se asume con la legendaria convicción de Dédalo y todos los afanes se dedican a la formación de un carácter libre y autónomo. Cuando se desvanecen los compromisos emocionales,  la figura paterna equivale a una ausencia generalizada en un modelo emergente de familia; la  paternidad se expande más allá de la aportación biológica y abarca un territorio que excede al mandato genético. En los hogares monoparentales el ejemplo y la autoridad son responsabilidades que recaen en uno de los progenitores, sea hombre o mujer.



            La sociedad de mercado impone ubicaciones y horarios laborales que alguna vez fueron impensables; la cultura de masas propaga  nuevos valores y estilos de vida. Esta época se define por la ruptura de paradigmas y en este entorno, la paternidad es un compromiso moral que un ser humano acepta con la convicción de trascender en la personalidad de los hijos. Ya sea en el hogar o lejos de la familia, con el apoyo del cónyuge o cargando con toda la responsabilidad, la figura paterna encarna en aquellos visionarios que fusionan el cariño y la disciplina en un abrazo. Hoy por hoy,  cuando el individualismo deviene en egocentrismo y declina la capacidad de compromiso, la paternidad es una convicción, una generosa actitud, la versión más honesta de la empatía que se reproducirá en el futuro cuando los hijos (propios o ajenos) se conviertan en padres y repitan el ritual inexorable  de los anhelos al agregar  plumas a las alas que algún día emprenderán el vuelo hacia el punto más lejano del horizonte…



Dedicada al héroe de mi hogar y padre de mis hijos,

y a todas las figuras, sea cual fuere el género,

que valientemente enfrentan los retos de la paternidad.



Feliz Día del Padre!!

domingo, junio 10, 2012

Crónicas distritales. El verano electoral


En algún lugar fantástico y en el momento preciso,  las voluntades se sincronizan en un esfuerzo multitudinario, y no hay adversidades,  cantidades imposibles ni fechas impostergables para un mecanismo impulsado por el auténtico valor cívico…



            La ciencia ficción es el legajo del porvenir que se conoce anticipadamente; es el capítulo por excelencia de las utopías; es el género cultivado por los soñadores que se atreven a trasgredir las fronteras del tiempo; y  es el tiempo, el factor preciso e inexorable que materializa todas las ficciones y las incorpora a la realidad. Así fue desde los inicios de la Modernidad hasta el momento en que la tecnología se anticipó a cualquier pronóstico de la imaginación. El fallecimiento del escritor Ray Bradbury será uno de los hitos en el futuro que determinará el fin de la distancia entre las ficciones y las realidades. Por eso hoy, me desprendo del lastre gravitacional para emprender un viaje hacia las utopías y, en un emotivo afán, intentaré describir los esfuerzos y narrar las vicisitudes de un grupo de mexicanos. Estas crónicas no se escribirán en Marte pero registrarán las actividades en uno de los distritos electorales del país durante los días más intensos del proceso.





El verano electoral



            “Un minuto antes” el aire dominical estaba impregnado de expectación, la demora provocaba una gama inexplicable de reacciones, el aburrimiento se traducía en posturas desgarbadas y caminatas sin rumbo, el tema de las conversaciones daba giros inesperados: de la cuenta regresiva y de la larga espera a  la configuración de un nuevo orden mundial, y de ahí, a las andanzas por universos alternos.



            Súbitamente, los sueños guajiros se desvanecieron ante la vetusta figura del camión que lentamente se acercaba a la entrada del distrito. El cansancio desapareció por una ráfaga de adrenalina que infundió ánimo en todos (vocales,  consejeros, técnicos y personal de apoyo) y a pesar de la emoción colectiva, el protocolo inició con una mesurada algarabía. Los oficiales de la Marina entregaron las llaves de los candados y con una segueta se rompió el sello acerado; se abrieron las puertas y aparecieron cajas y cajas y más cajas con los materiales electorales. Bajo la estricta vigilancia de los marinos, las cajas descendieron del camión y recorrieron el breve trayecto hasta la bodega cuya puerta se cerró, se selló con la firma de los miembros del consejo. En los dos días siguientes, el distrito se transformó en un gremio artesanal por el golpeteo incesante, por las voces que dictaban cifras y los ecos que ratificaban las progresiones.  La obra  maestra consistió en estampar el sello oficial en el reverso de casi 800 mil boletas electorales y agruparlas por folio en secuencia consecutiva  para cada una de las 442  casillas, almacenarlas por orden numérico e inutilizar las sobrantes. Desde entonces, las boletas aguardan el día de los comicios bajo el resguardo militar.



            La sumatoria de todos los esfuerzos y afanes en un distrito electoral es una cifra maravillosa que refleja  una convicción auténticamente ciudadana, es el producto de la coincidencia de buenas voluntades, de miradas inquisitorias y testimonios vivenciales; no obstante, esta cantidad   suele ignorarse, minimizarse o distorsionarse en falsedades malintencionadas y declaraciones ominosas. Sólo quienes se acercan al distrito pueden constatar la extraordinaria sincronía de un esfuerzo multitudinario, de firmeza de una convicción colectiva que supera las adversidades, que logra cantidades imposibles en fechas impostergables con un mecanismo impulsado por el auténtico valor cívico…

domingo, junio 03, 2012

Tierra firme


En algún lugar inmenso, surcando la mar océano de las voluntades navegan miles de infundios; una veleidosa corriente impulsa los rumores y los esparce por la rosa de los vientos; pero al llegar a tierra firme, todos los engaños se desmoronan por la consistencia de la realidad…    

                

            Una multitud se define como la coincidencia de intereses individuales, surge cuando miles de  afinidades se abrazan a una consigna que las concentra y las materializa; en las multitudes se reafirman las convicciones cuando se comparten, y bajo el manto protector del anonimato, las masas adquieren fuerza por la implosión de las debilidades personales. Pero las multitudes, como todas las expresiones de la condición humana, son versátiles y adquieren la forma del contexto en el que surgen. En la aldea global, las afinidades surgen y se reproducen en las redes sociales; el anonimato fortuito de las manifestaciones masivas se transformó en una clave con dígitos incoherentes,  la autoría de los mensajes carece de nombre y apellido, las consignas se reducen a leyendas de 140 caracteres.



            Esa es una de tantas paradojas de la hípermodernidad: con la misma velocidad con que circulan datos y cifras, se esparcen rumores sin autoría ni fundamento, contagiando  entusiasmos inconsistentes y sembrando incertidumbres. Los rumores, esa deleznable actividad de los cobardes, se expanden sin restricciones en el anonimato virtual.



Ante la cercanía de la jornada electoral, circula una diversidad de mensajes proselitistas que se reproducen y se reenvían a una velocidad vertiginosa en las redes sociales, fenómeno ya conocido como activismo cibernético. Una de las modalidades de esta nueva versión del activismo político es la insidiosa presencia de micro mensajes en las páginas de la Red, la reproducción exponencial de los seguidores y simpatizantes, y la divulgación de rumores, todos ellos sin fundamento ni autoría, que desvirtúan y tergiversan la información.



Vgrs: se invita a votar a todos los ciudadanos sin credencial de elector, alentándolos a presentarse en la casilla correspondiente con una identificación con fotografía y su acta de nacimiento, lo que es totalmente falso y legalmente improcedente; ante la indecisión galopante del electorado, se recomienda anular el voto alegando que podría anularse la elección en el caso de que los votos nulos superen a los sufragios emitidos, lo que es una vulgar mentira, porque la ley electoral vigente no contempla esta posibilidad.



Y así como se dice una cosa se dicen otras sin fundamento, y en el anonimato emergen voces subrepticias que proclaman mentiras deliberadas como verdades absolutas, y los  incautos creen falacias, y los convencidos dudan, y los indecisos dejan de dudar.



El único remedio contra los rumores deliberados es la información verificable de fuentes acreditadas. Si existe alguna pregunta o situación que necesite aclarar: visite la página oficial del Instituto Federal Electoral IFE www.ife.org.mx, acuda a las Juntas distritales, consulte el Código Federal de Instituciones y  Procedimientos Electorales. Y en caso de existir el menor atisbo de sospecha respecto a los comicios: involúcrese en el proceso como observador electoral para que nadie le diga ni le cuente y fundamente su opinión con  hechos reales verificados por usted mismo.  En este caso, la experiencia es la única fuente de información con la fuerza suficiente para atenuar esa veleidosa corriente que impulsa mil y un rumores y que los esparce por la rosa de los vientos; las críticas infundadas suelen ser efímeras como las mareas, porque al llegar a tierra firme, todos los engaños se desmoronan por la consistencia de la realidad…   

domingo, mayo 27, 2012

Desde las páginas de un libro


“La política será reemplazada por la metáfora. 

El político estará muy feliz de abdicar a favor de su imagen,

porque la imagen será mucho más poderosa de lo que él podría ser. ”

Marshall McLuhan





            En algún lugar imponderable,  las ideas se desplazan en ondulaciones esquivas y caprichosas desde la euforia hasta el olvido, porque el pensamiento es inmune a las medidas y en su entorno los rangos carecen de significado…



Las tendencias siguen un trayecto inexorable desde sus albores hasta su declive; en el surgimiento  de un imperio es posible detectar las causas de su derrumbe, pero la existencia de una idea es un índice incuantificable y el alcance de la influencia de un pensamiento elude cualquier limitación concreta o intangible. Las ideas nacen y se reproducen en el ámbito académico, se expanden en el mundo circundante y su impacto es imperecedero.



La vida extemporánea  de la Teoría Crítica que se postuló en los inicios del siglo XX  pudo detectarse en las protestas  que en 1968 que denunciaron los excesos de un  patriotismo exacerbado en los medios masivos. En las manifestaciones del movimiento #Yo soy 132  se identifican las líneas del pensamiento de Marshall McLuhan, heredero impecable del pensamiento crítico cuya percepción se ha confirmado una y otra vez en este globo terráqueo donde el medio es el mensaje y la reflexión se encuentra en peligro de extinción. Quiero creer que el movimiento  #Yo soy 132 es una reacción de la razón ante un criterio impositivo, el eco de la filosofía, la manifestación de la antropología, la concientización colectiva que súbitamente salió de las páginas de un libro para marchar por las avenidas de una ciudad.



El imperio mediático es el emblema de la Modernidad: la fábrica de las convicciones sociales que benefician a los grupos en el poder político y económico;  por la vía de la persistencia y el hartazgo, la mediocracia ha impuesto ideales y estereotipos, ha divulgado las actitudes de las grandes masas que favorecen a los consorcios financieros. Pero éste, como  todos los imperios, tiene una vigencia finita;  merodeando las paradojas de la posmodernidad, en el ascenso y en  la debacle del cuarto poder intervienen los mismos factores: la tecnología y la afinidad como elemento de cohesión social.



Las telecomunicaciones eliminaron las distancias geográficas para comunicar todos los rincones del mundo pero los radioescuchas y los televidentes del siglo XX fueron espectadores, receptores pasivos de la información. Hoy por hoy, los avances en las tecnologías de comunicación permiten que los usuarios participen en la divulgación informativa, son  consumidores y, a la vez,  productores de mensajes que rectifican los datos erróneos, identifican las notas tendenciosas y exhiben falacias en cuestión de minutos… o segundos.



El asalto a la información será el emblema de la hipermodernidad; el momento en  que la realidad se reescribió con miles de  percepciones y  millones de verdades se inscribirá, tarde o temprano, en los momentos estelares de la historia. Los mensajes en las redes sociales  convocan y reúnen a miles de personas con una idea en común pero su impacto y su trascendencia aún son imponderables. Para los idealistas con vocación por las utopías (como yo) estos movimientos significan el inicio de una forma diferente de escribir la historia, son los albores de un nuevo lenguaje que incluirá todos los acentos y de una visión humanizante que se configurará con todas las vivencias de un sinfín de corazones entrelazados con hilos invisibles pero contundentes.



Quiero creer que el movimiento  #Yo soy 132 es una reacción de la razón ante un criterio impositivo, el eco de la filosofía, la manifestación de la antropología, la concientización colectiva que súbitamente salió de las páginas de un libro para marchar por las avenidas de una ciudad. Quiero imaginar que las ideas se desplazan en ondulaciones esquivas y caprichosas,  que el pensamiento es inmune a las medidas y que en el entorno de las convicciones los rangos carecen de significado…


domingo, mayo 20, 2012

De la virtualidad a la realidad y viceversa


En algún lugar virtual, eludiendo las dimensiones y los cuantificadores se produce una reacción espontánea: la percepción se torna colectiva  y una nueva visión se configura con una diversidad de miradas…

            En la globalización, la conectividad se convirtió en una paradoja cuando mantuvo aislados a los navegantes en un océano de información. El triunfo de la tecnología sobre el tiempo y las distancias configuró un planeta habitado por usuarios ensimismados y esquivos,  pero en la vertiginosa secuela de avances e innovaciones surgió un efecto imprevisto y los espectadores pasivos se transformaron en protagonistas activos de la información.

En  la aldea global las tribus son virtuales y en México,  en pleno  proceso electoral, el impacto de un mensaje en redes sociales elude los mecanismos tradicionales que controlan la opinión pública.     En la efervescencia de las redes sociales, la militancia subrepticia impregna todos los mensajes: el proselitismo en línea produce  videos y reflexiones que con ingenio tecnológico, traducen cifras y datos en fobias y prejuicios. En una cadena infinita de reenvíos se distorsiona la información para atacar al adversario, se alteran personalidades, se editan biografías y se reescribe la historia en el afán de atraer simpatizantes.

            En este contexto y en cuestión de minutos, se divulgaron versiones encontradas de la participación de Enrique Peña Nieto,  candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Institucional, (PRI) en un evento con estudiantes de la Universidad Iberoamericana (UIA). Una de las versiones pretendió exhibir el rechazo de la comunidad estudiantil hacia Peña Nieto, ridiculizar su actuación ante una audiencia pensante para resaltar el nivel de su acervo intelectual. En contraste, el excesivo fervor  de los consorcios mediáticos por Peña Nieto se proyectó en la incisiva  descalificación a los universitarios en columnas, artículos, editoriales y reportajes,  se les describió como “porros, fascistas, acarreados y paleros” dispuestos a denigrar la inmaculada imagen mediática del candidato. 

Pero sucedió lo inesperado: la realidad se incorporó a las redes sociales para denunciar el manejo tendencioso de la información. Los testimonios de los acontecimientos inundaron las redes sociales y en un video aparecen 131 jóvenes que muestran su credencial indicando el número de matrícula que los acredita como alumnos de la UIA que expresaron libremente su opinión, sus inquietudes y sus ideas.

 Y se produjo la sinergia: estudiantes de la Universidad Anáhuac, del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), de la Universidad del Valle de México, del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (Itesm) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se manifestaron contra la manipulación informática de los medios en apoyo a los estudiantes de la Universidad Iberoamericana (UIA). El movimiento se ha denominado “Soy 132” y sus participantes se identifican como “mexicanos informados y organizados que sueñan despiertos. Cuando los medios lo callan, ellos gritan. Si algo los entrenó para hacer esto, fue la indignación y la injusticia”. En este incidente se aprecia la consistencia del tejido social en la Red, de la fuerza de la empatía y la insospechada capacidad de réplica.  Si el proselitismo incursionó en las redes sociales, las reacciones  trascendieron  el ágora virtual.

Pero las bondades de la globalización y los beneficios del proselitismo en línea son marginales, es verdad que sólo el 20% de la población tiene acceso a la Red, pero también es cierto, que en esa minoría se propaga el germen virtual de la cohesión social,  que la percepción  colectiva  exhibirá las farsas mediáticas y que una nueva visión surgirá de una diversidad de miradas…

domingo, mayo 13, 2012

La humana sincronía

En algún lugar de la plaza, en el primer minuto del día, la desesperanza multitudinaria se envolvió en un silencio absoluto; el eco del reclamo recorrió todos los meridianos y en humana sincronía se alinearon todos los lamentos…

La relación entre los extremos opuestos se tensa y se atenúa en un ciclo inexorable y perpetuo. Un héroe de los tiempos modernos dijo que los procesos sociales no se detienen con la fuerza ni con la violencia porque la historia se escribe con la voluntad de los pueblos. En aquel entonces, languidecía el afán revolucionario y el ideal del equilibrio social agonizaba ante la contundencia del lucro como dogma político. Ahora, el sistema del mercado llega al punto más álgido, la tensión social se exaspera, los contrastes son indignantes, se expande la lejanía entre la prosperidad y la miseria; y el estado es una figura evanescente que se postra a los caprichos de los paladines del mercado.

Y la historia sigue su curso: en la aldea global, los motivos de la desesperación y la soledad surcaron el océano virtual, buscando afinidades se generó empatía. Aquellos navegantes que recorrieron el hiperespacio coincidieron en la isla de la desesperanza; la paradoja de la posmodernidad concluye cuando se destroza el ensimismamiento y en las redes sociales circula, vertiginosa, la convocatoria para manifestar la indignación galopante por millones compartida.

El movimiento de “Los indignados” inició el 15 de Mayo del 2011 en Madrid y se dispersó por todo el mundo protestando contra los crímenes financieros que los consorcios del mercado cometen contra la humanidad. A un año del surgimiento, “han florecido en el mundo entero, movimientos sociales y ciudadanos, horizontales, solidarios y no violentos para exigir y construir una democracia real”. La indignación recupera el aliento y “en España, Grecia y Portugal la lucha es internacional”.

En un concierto espontáneo y por causas afines, las marchas se reprodujeron en todo el planeta este fin de semana:

En una singular protesta, sin gritos, ni cánticos ni pancartas, diez mil rusos emprendieron una marcha silenciosa no autorizada, para expresar su repudio al presidente Vladimir Putin. El novelista Grigory Chkhartishvili, mejor conocido con el seudónimo literario de Boris Akunin, a quien siguieron novelistas, poetas y ciudadanos, encabezó la caminata en un boulevard de Moscú partiendo del monumento al poeta del siglo XIX Alexander Pushkin hasta el monumento del dramaturgo Alexander Griboyedov.

El 10 de Mayo, al margen de congratulaciones, cursilerías y festejos celebrados en la superficialidad del consumo, el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México fue el escenario de sincronía fuera de tiempo: el reclamo de las madres en las dictaduras del siglo XX resurge en el 2012; con la misma tristeza y el mismo lamento, las madres procedentes de 12 estados del país alzaron el retrato y el nombre de sus hijos desaparecidos pidiendo justicia a “un régimen sordo”.

No!... No en estos momentos no es posible predecir el desenlace de la indignación global. Cualquier pronóstico sería temerario. Es posible que el mercado trivialice la indignación en una moda insulsa y vulgarice la disidencia; tal vez, el sistema absorba a los inconformes para conjurar cualquier amenaza. Pero también es probable que en este siglo y en la aldea global, los pueblos escriban el próximo capítulo en la historia como la secuela inesperada de un reclamo que se envolvió en el silencio, de un eco que recorrió todos los meridianos y de la humana sincronía de todos los lamentos…


domingo, mayo 06, 2012

Victoria, tragedia y farsa

En algún lugar utópico, lejos del despotismo y de la miseria, se trazaron los meridianos del progreso para extinguir los contrastes de la ignorancia; y en aquel mundo sin límites, se realizarían las grandes esperanzas en cada uno de los acordes de la sinfonía humana…

Dicen los que saben que los momentos estelares de la historia universal suelen repetirse dos veces; afirman que la primera repetición es trágica, confirman que la segunda es una farsa y sustentan este postulado con la naturaleza volátil de la memoria.

El 5 de Mayo de 1862 el ejército mexicano venció en Puebla a las fuerzas intervencionistas francesas; el estruendo de aquella victoria cubrió de gloria a las armas nacionales pero en este episodio se confirma la veleidosa naturaleza de las repeticiones en la historia: en1862 el Ejército de Oriente derrotó a los invasores extranjeros y a los conservadores mexicanos que los apoyaron; al año siguiente, la confrontación entre México y Francia se repitió como una de las grandes tragedias en la historia nacional; la caída de Puebla en 1863 fue el preludio del Segundo Imperio Mexicano coronando los esfuerzos de los conservadores.

En la magna conmemoración del 150 aniversario de la heroica batalla de Puebla se rindieron honores y ofrendas al General Ignacio Zaragoza, el estratega militar que derrotó al mejor ejército del mundo y se dramatizaron las acciones bélicas alrededor de los fuertes de Loreto y Guadalupe. Pero la farsa se transformó en un insulto a la inteligencia: Felipe Calderón, presidente de México, flamante heredero del conservadurismo y ferviente opositor al estado laico, exaltó el valor de aquellos héroes que defendieron la ideología liberal durante el régimen de Benito Juárez, cuando el laicismo se instituyó como atribución del estado.

La remembranza enfatiza el contraste en las tendencias del pensamiento y provoca un dolor ligero pero insufrible; las utopías irrealizadas lesionan la capacidad de elevar las aspiraciones. El nacionalismo fue el ideal político de la Modernidad temprana, el factor de identidad y cohesión social que sustentaba al gobierno; hoy por hoy, en plena globalización, los estados nacionales están peligro de extinción. El llamado a defender la soberanía nacional “para que ningún poder de facto intente arrebatarnos lo que es nuestro” lo emite un mandatario que concibe la administración pública como una mega agencia de negocios que oferta los recursos de su país al mejor postor.

Pero estas inconsistencias éticas pasan desapercibidas en el espectáculo mediático que comprime y trivializa las andanzas de la historia; el espíritu de una época se evapora en la parafernalia de festejos insulsos. La conmemoración de las glorias del pasado debería propiciar la reflexión, recapitular las victorias y los ideales fallidos, reconstruir aquel mundo sin límites para realizar las grandes esperanzas en cada uno de los acordes de la sinfonía humana…

domingo, abril 29, 2012

Un pequeño mundo

En algún lugar de la conciencia, en la grieta más profunda de la memoria perduran, inalterables, los momentos inscritos en la infancia…

Dicen los que saben que los niños aprenden lo que viven; afirman que su conducta es el reflejo del hogar; advierten que la infancia es el sector más vulnerable y receptivo, que por eso, los rasgos sociales se tornan grotescos cuando implican a los niños.

La infancia, como otras manifestaciones de la condición humana, se adapta a su época y a su entorno; es susceptible a las transformaciones en el estilo de vida. La versatilidad de los rasgos que definen a la infancia no es algo nuevo, la rapidez de los cambios sí lo es. En cuestión de décadas se alteraron los rangos de tiempo que solía abarcar la infancia hasta provocar una de tantas paradojas en la hipermodernidad: el periodo de la inocencia se redujo al mínimo pero la dependencia de los padres se extendió al máximo tolerable; el exceso de información ha inculcado imágenes del éxito provenientes del mercado, los héroes son personajes creados por la ética del lucro.

Hoy por hoy, los niños son tan vulnerables y susceptibles como lo han sido siempre, la diferencia de los niños hípermodernos y sus antecesores es el mensaje que reciben cotidianamente. En hogares vacíos por las exigencias laborales, la atención materna y la figura paterna fueron desplazados por las niñeras electrónicas: la televisión, los videojuegos y la Internet. En estas circunstancias, los niños están inmersos en el código del mercado, expuestos a la narco cultura, indefensos a la hostilidad del ambiente.

Y si el futuro del mundo se gesta en la niñez del presente; luego entonces, es imperativo reflexionar en la condición humana de los niños que esta sociedad está formando. Los datos y las cifras son desalentadores: en los últimos tres años se incrementó el porcentaje de menores de 12 años que consumen algún tipo de drogas; tres millones de personitas entre los 5 y los 17 años trabajan en condiciones de informalidad e ilegalidad; los niños mexicanos prefieren ser ricos y poderosos, como sicarios y narcotraficantes, que ganar un premio Nobel; uno de cada seis niños que se suicidan lo hace para escapar del bullying; sin mencionar a todas las niñas que padecen anorexia y bulimia, a todos los hijos no deseados que padecen maltrato y abuso, a los pequeños que soportan la crueldad de la intolerancia, a todos los niños abandonados y a los que viven en la calle…

Hoy por hoy, en el auge del mercado se escribe el desenlace infeliz de un cuento sin niños; los infantes de la era digital carecen del sentido de la imaginación, un daño irreversible atrofió su capacidad de asombro y el exceso de información minimiza su curiosidad intelectual; los afortunados persiguen la quimera egocéntrica de un éxito materializable y cuantificable; los desafortunados respiran indiferencia y se alimentan con las migajas de la hostilidad. La infancia abandonó el reino de los sueños para instalarse en un pequeño mundo donde se imitan y reproducen los vicios de los adultos, como lo proyecta el video “Los niños incómodos”.

Atendiendo a esta realidad insoslayable, la Dirección Ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica del Instituto Federal Electoral (IFE) incluyó el bullying, las balaceras, el abuso físico y sexual, la confianza en padres y maestros, la venta de drogas, las seguridad, la ecología y la visión del futuro en México en las preguntas de la Consulta Infantil y Juvenil realizada el domingo 29 de abril con la participación de pequeños ciudadanos (de 6 a 15 años).

Libre de sesgos políticos y tendencias comerciales, el resultado de esta consulta expondrá las inquietudes de la pequeña ciudadanía, permitirá conocer los efectos del desarrollo, los estragos de las carencias, el flagelo de la intolerancia y las heridas de la indiferencia que se filtraron en la conciencia de los ciudadanos del pequeño mundo. El seguimiento del resultado de esta consulta será determinante para redirigir el rumbo y rediseñar el imaginario colectivo porque en la grieta más profunda de la memoria perduran, inalterables, los momentos inscritos en la infancia…

domingo, abril 22, 2012

La balanza del poder



En algún lugar de la convicción, en el territorio íntimo de la conciencia, perdura, incesante, el eco de la experiencia: esa gama de vivencias que afianza o destruye los ideales y que de cuando en cuando, se intensifica hasta convertirse en un imperativo personal, en una cuestión de principios irrenunciables…


Dicen los que saben, que el único antídoto contra la desconfianza es el escrutinio directo; que las sospechas se desvanecen cuando los eventos se perciben y se constatan por los sentidos; y que en este mundo, duele más la duda que el desencanto.


La desconfianza de la ciudadanía y la apatía del electorado no son conceptos intangibles, ni pretextos guajiros que se ponen de moda en los procesos electorales; desde el 9 de Marzo, cuando iniciaron las actividades de los capacitadores del Instituto Federal Electoral (IFE), se han recopilado mil y un motivos, pretextos y razones por las cuales los ciudadanos rehúsan participar como funcionarios de casilla en la próxima, y cada vez más cercana, jornada electoral.


Analizando el factor humano de las cifras, el común denominador de los rechazos se ubica en la sospecha, proviene de rumores, de generalizaciones infundadas y causalidades endebles, como la experiencia del amigo que conoce al vecino del primo que vive en un lejano y remoto distrito del que nunca se sabe nada. Pero en este pequeño universo, la excepción también confirma la regla: se ha detectado la firme intención de participar en todos aquellos ciudadanos con experiencia en los procesos electorales previos.


Hoy por hoy, en un clima de desconfianza y hartazgo, germinan las convicciones que alguna vez se sembraron en una casilla electoral. Es innegable que las experiencias, como fuente irrefutable, representan una minoría respecto a la aplastante mayoría de las sospechas, pero también es cierto que esa minoría será suficiente para impulsar al inmenso mecanismo ciudadanizado que legitimará la voluntad popular. El efecto esperado es la propagación de la experiencia como desencadenante de la confianza.


Todos los días, distrito por distrito, y a cualquier hora, calle por calle, los capacitadores y los supervisores electorales visitan, revisitan, notifican a los ciudadanos que fueron designados por el azar. Recorren su sección una y otra vez, buscan hasta encontrar a los ciudadanos, encaran el hartazgo y recopilan los rechazos para iniciar el recorrido y la búsqueda de nuevo. La causa de este encomiable esfuerzo, como de otros que se realizan en el ámbito ciudadano, es la convicción.


La convocatoria es: a todos los ciudadanos que resultaron designados como funcionarios de casilla. El motivo: erradicar la desconfianza por la constatación directa de los comicios, su participación y su presencia como testigo directo, dignificarán y legitimarán la elección. La oportunidad es invaluable: intervenir en la manifestación de la voluntad ciudadana, incidir en el único, y esporádico, contrapeso que existe en la balanza del poder.


En el transcurso de la historia se han registrado grandes avances pero también lamentables retrocesos y pérdidas irreparables. En la hipermodernidad, la ausencia de convicciones y la inexistencia del honor definen la actitud de las masas. Pero las tendencias suelen ser volátiles y volubles; en un contexto marcado por el individualismo galopante, el bien común es una valerosa contracorriente que crece con las afinidades auténticas y espontáneas: la empatía se expande en una gama de vivencias, afianza los ideales y de cuando en cuando, se intensifica hasta convertirse en un imperativo personal, en una cuestión de principios irrenunciables…

domingo, abril 08, 2012

Syntagma

En algún lugar del ágora, por una paradoja del tiempo coincidieron dos momentos; por los caprichos de la fortuna, en el epicentro de la gloria del pensamiento se profundizaron los abismos de la miseria…

Hace miles de años, fuera de los muros de Atenas y en un bosque sagrado, cerca de la tumba de un héroe legendario se fundó una escuela filosófica. El héroe se llamaba Academo, la escuela fue la Academia de Platón. Hoy por hoy, frente al parlamento griego y bajo un árbol, una mañana de Abril en la plaza Syntagma, se suicidó Dimitris Christulas como protesta por el flagelo social de la crisis económica.

Hasta ese momento, el significado de la palabra griega “syntagma” implicaba orden, concertación, armonía; a partir de entonces, la palabra evocará la desesperación y la impotencia de los estratos vulnerables, será un indicador para distinguir los márgenes más agudos de la pobreza, y es probable, que el factor para determinar la extinción de los estados de bienestar sea denominado Syntagma. En un futuro cercano, Syntagma podría ser el signo algebraico del porcentaje real de los suicidios que se encubren para eludir la condena del dogma ortodoxo, o la sumatoria fatal de los sepulcros en tierra consagrada en cuya lápida se omite la palabra miseria.

El suicidio en la plaza Syntagma es ahora el símbolo de una multitud de pensionados y jóvenes desempleados, víctimas de las políticas de austeridad en un país arrodillado y sometido a los consorcios financieros. En su mensaje póstumo, producto de la desesperanza, Christulas expresó su última esperanza, creía que los jóvenes sin futuro lograrán un mejor porvenir. La reacción al suicidio fue multitudinaria, instantánea, espontánea, como suelen serlo las afinidades auténticas. Por eso, un Syntagma podría ser el lábaro de las juventudes y de los indignados, el emblema de los millones de personas condenadas a subsistir en condiciones infrahumanas.

Y: en el ámbito del poder las condolencias expresadas eluden el núcleo de este sintagma de impotencia y desesperanza. Hasta el momento, los mensajes al pie del árbol en la plaza Syntagma, las protestas de los griegos y la conmoción mundial por el suicidio de Christulas son apenas los albores de un nuevo orden. Estamos en las páginas finales de un capítulo de la historia, en uno de tantos periodos de transición que se han caracterizado por la crueldad de los contrastes. Pero ahora, como desde siempre y desde entonces, las situaciones críticas provocan reacciones extraordinarias, insólitas. La indignación global puede ser el primer indicio de una convocatoria humanizante. No puedo imaginar el grado de desesperación que los seres humanos son capaces de soportar, ni el nivel de insensibilidad al que pueden llegar. No sé cuántos mártires ni cuántas muertes serán necesarias para equilibrar la balanza social. Tal vez, en una nueva era, esa incógnita se denomine Syntagma. Quizás, entre las coordenadas de un mundo mejor, se erguirá un recordatorio doliente, una lápida con un Syntagma monumental en los abismos de la miseria…

domingo, abril 01, 2012

Desde la penumbra

En algún lugar de la noche, sobre el estrato más sensible de la corteza terrestre se dispersaron pequeñas dosis de un bálsamo y una tenue sensación de alivio recorrió los meridianos del progreso…

Desde 2007, en la noche del último sábado de marzo se produce un apagón deliberado alrededor del mundo; atendiendo a la campaña “La hora del planeta” de la organización australiana World Wildlife Fund (WWF), de las 20:30 a las 21:30 en los horarios locales, permanecieron en la penumbra los monumentos emblemáticos y las áreas neurálgicas en las capitales del mundo civilizado con el afán de concientizar a la humanidad sobre dos catástrofes: el calentamiento global y la dependencia perniciosa a la tecnología. Esta manifestación de la conciencia humana se extiende año con año; en esta ocasión participaron 145 países y la marea de la penumbra fue grabada desde la Estación Espacial Internacional por el astronauta André Kuipers.

Sí! … es una manifestación impactante porque es un desafío a las inercias del desarrollo; esta iniciativa es la reacción consciente a los estragos causados en nombre del progreso de la especie humana y enfatiza las repercusiones sociales del dominio del hombre sobre la naturaleza, porque al margen del efecto invernadero y de los daños al planeta causados por los artificios del progreso, advierte sobre las repercusiones de la tecnología en el estilo de vivir, de pensar y de sentir de los ciudadanos de la hipermodernidad.

La invención del reloj mecánico permitió que la sociedad medieval administrara el tiempo y estableciera las jornadas de trabajo independientemente de la posición del sol. Hoy por hoy, el ritmo vertiginoso de la vida vulnera a un tercio de los habitantes en la sociedad del mercado que soportan y manejan elevadas dosis de adrenalina por las prisas y las exigencias en un entorno laboral donde los horarios se diluyen en una jornada asincrónica. En la Modernidad, los hogares y las ciudades se iluminaron con las bombillas eléctricas y se extendió el periodo productivo del día a la noche; el periodo de vigilia se postergó en detrimento del reposo y en una brutal ecuación el tiempo se equiparó al dinero. La tecnología en la comunicación permitió que los mensajes trascendieran las fronteras y eludieran las limitaciones de las distancias pero ensimismaron a los individuos, y ahora, la aldea global es un archipiélago de islas habitadas por seres humanos introvertidos, interconectados con otras islas vivientes pero desconectados de la realidad inmediata.

La desproporción es inmensa: una hora en un día del calendario de los hombres es la millonésima expresión de la nada en la escala del tiempo que abarca la existencia del planeta, pero representa un loable esfuerzo en la construcción de la empatía global, que bien podría iniciar con la coincidencia deliberada de miles de conciencias. En una hora a la penumbra se aprecian todas las estrellas del firmamento que se ocultan por la luminosidad, en 60 minutos de desconexión se pondera el rango del vacío que nos impregna y nos envuelve. Durante una hora, el planeta se refrescó con un apagón global, respiró en un momento de reflexión multitudinaria y palpitó en el corazón de cada uno de sus habitantes cuando una tenue sensación de alivio recorrió los meridianos del progreso…

domingo, marzo 25, 2012

Claroscuro genético

“Dios es inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria”.
José Saramago

En algún lugar del cosmos, bajo el firmamento y sobre la faz de la Tierra deambula una especie inconclusa, la manifestación viviente de un claroscuro genético, predispuesta al dominio pero con la destreza suficiente para llegar a los niveles excelsos del espíritu…

Uno de los rasgos que distingue a la especie humana es la curiosidad intelectual; esa imperiosa necesidad de comprender las leyes que rigen al mundo y explicar la condición humana ha perdurado desde los mitos hasta los dogmas, ha influido en todos los sistemas de creencias y en los diversos sistemas y regímenes a lo largo de la historia. La producción del intelecto ha sido tan prolífica que ha generado todas las versiones de la imposición y la sumisión; el sentido de pertenencia se ha materializado en expresiones sublimes y excelsas pero también grotescas.

La visita a México de Joseph Ratzinger SS Benedicto XVI es un evento polémico por la crueldad de los contrastes que aún prevalecen un país que ha sufrido los excesos del dogmatismo religioso y político. El cisma del catolicismo en México se produce por las Leyes de Reforma y por los atributos del estado laico que se consolidan en la Constitución del 1917; la crítica de los jerarcas católicos hacia el régimen de Plutarco Elías Calles desató una de las guerras más cruentas entre los mexicanos cuyo símbolo fue erigido en el Cerro del Cubilete.

Noventa y dos años después, en ese mismo lugar, en la misa de bienvenida a Benedicto XVI, la jerarquía católica proclama que la corrupción y la impunidad son las causas de la violencia y la muerte que flagelan a México, pero en esta ocasión, el laicismo no es una de las prioridades del estado mexicano. El tema prioritario en la agenda papal es la libertad religiosa, la que implicaría cambios en la Constitución para garantizar la instrucción religiosa en escuelas públicas y la posesión de medios de comunicación masiva por la jerarquía eclesiástica.

El tema de la libertad religiosa, plena e irrestricta, no ha provocado reacciones ni comentarios adversos en la clase gobernante. El único reclamo surgió entre las filas de los creyentes durante la presentación del libro “La voluntad de no saber” que presenta 212 documentos inéditos de los archivos vaticanos y que busca esclarecer los que sí se conocía de Marcial Maciel, fundador de Los legionarios de Cristo acusado de pederastia por sus víctimas Alberto Athié y Fernando González.

Otra de la víctimas del fundador de la legión, José Barba, aseguró que con la publicación del libro se pretende sentar un precedente y evitar casos similares en el futuro, "que nunca vuelva a ocurrir, no sólo el fenómeno de la pederastia sino el sometimiento de los espíritus, del control psicológico dentro de las instituciones, del enaltecimiento caprichoso de personalidades bajo una influencia mística, amparados por los poderes fácticos, políticos y económicos del Vaticano".

Sí!... es evidente que seguimos en el mismo estadio evolutivo. No hemos logrado rescindir los efectos del mandato genético que nos predispone al dominio y al abuso. Aún pretendemos imponer una visión absoluta para entender un universo pletórico de incógnitas, insistimos en la necedad de dictar una versión única e inmutable para un mundo diverso y cambiante. El conflicto existencial es el estigma del hombre: cuando se apresta a surcar el cosmos lo encadenan las vilezas de una especie inconclusa que se aferra a un claroscuro genético y le impide llegar a los niveles excelsos del espíritu…

domingo, marzo 18, 2012

Las horas insomnes

En algún lugar solitario y silencioso, en el páramo inmenso de la madrugada deambulan las angustias y las inquietudes que se resisten a abandonar el ámbito mental, y su presencia insidiosa devora el sutil tejido en el que reposan los sueños…

Octavio Paz describió el paisaje del insomnio como “las rotas columnas entre la nada y el sueño” en la costa nocturna de un mar sonámbulo donde navegan las sílabas de algún nombre. Cuando Paz escribió el poema Monólogo, las imágenes del ser amado tripulaban el inquietante navío nocturno; hoy por hoy, el insomnio ha perdido la aureola poética porque sucumbió a las exigencias de un mundo hostil y vertiginoso, y por una cruel metamorfosis, resurge como un trastorno que flagela las horas del sueño. Las inquietudes trascienden el plano de la realidad para atormentar la mente del durmiente con presagios espantosos y terrores infundados que consumen sus ánimos y energías y que, noche tras noche, producen la versión pusilánime y fatigada del insomne.

Actualmente, los trastornos del sueño afectan a la mayoría de los habitantes de la aldea global quienes presentan somnolencia durante el día, la persistente sensación de fatiga, hastío, desánimo y una depresión galopante. El insomnio flagela la calidad de vida de quienes lo padecen, altera su carácter, deteriora las relaciones con compañeros, familiares y amigos y debido a la proliferación de insomnes, la Asociación Mundial de Medicina del Sueño instituyó el 16 de Marzo como el Día Mundial del Sueño, en la edición del 2012 el lema fue “Respira fácilmente, duerme bien”.

Dicen los que saben, que sólo un tercio de los insomnes acude al médico buscando una solución; si la tendencia se mantiene y el insomnio continúa flagelado a la población, la hipermodernidad será el hábitat de sonámbulos diurnos, de caminantes taciturnos sin esperanzas, reflejo viviente del triunfo de la materia; el derrocamiento de los valores internos provocó la nefasta transformación de la autoestima en la ostentación de artefactos y artificios; la perniciosa exigencia de tener algo para ser alguien ha elevado el poder adquisitivo al rango de las angustias existenciales.

Aquellas noches en vela que transcurrían entre suspiros y la imagen idealizada del ser amado pertenecen a un pasado romántico, a un mundo pletórico de utopías y grandes esperanzas; ahora, la felicidad proviene de la adquisición. Ésta es una de tantas manifestaciones del influjo del entorno en la condición humana y los pronósticos no son alentadores: las horas insomnes serán atendidas hasta que los trastornos del sueño incidan en la salud pública y se tipifiquen como una causa de pérdidas en el mundo del mercado.

Pero el porvenir aún no se define. La conducta de los seres humanos es como una embarcación vulnerable y susceptible al capricho de los vientos, pero esta embarcación se ha construido al navegar y se perfecciona en el trayecto; y a veces, cuando se desatan las corrientes del pensamiento, se corrige el rumbo hacia horizontes insospechados, aún es posible redirigir el timón y emprender la eterna búsqueda del placebo existencial, ese elixir que desvanece las angustias que deambulan en el ámbito mental y restablece el sutil tejido en el que reposan los sueños…

domingo, marzo 11, 2012

Sobre. Súper. Mega.Híper

En algún lugar del tiempo, entre los siglos y las décadas, en el trayecto del pasado al futuro hay una escala ineludible; y ahí, en un breve compás de espera, los visionarios identifican los hitos de la historia, escudriñan los efectos del progreso y asignan un nombre a las épocas…

En la utopía de la modernidad el bienestar y el progreso fueron manifestaciones concretas de la razón en un mundo idealizado sin diferencias ni rangos, sin carencias ni quebrantos; sin embargo, el uso y adjudicación perversos de la ciencia transformaron las aspiraciones en una cruel distopía, y un buen día, a todos nos alcanzó el futuro. Más tarde, en el mundo posmoderno se derribaron las distancias, se extinguieron las verdades eternas y cada cual aprendió a vivir con un credo individualista, el ocio se convirtió en una industria y la conectividad en una prioridad existencial.

Ahora, cuando el devenir de los tiempos agudiza la distopía moderna y exacerba los rasgos posmodernos, la humanidad emprende el trayecto hacia un nuevo horizonte. En el umbral de la nueva época, los estragos del progreso alcanzan niveles superlativos que exceden la intensidad de los prefijos: la sobremodernidad llegó para quedarse cuando al conectarnos con el mundo virtual nos recluimos en un islote íntimo e inescrutable; en la supermodernidad las leyes del mercado imponen necesidades artificiales que se satisfacen con compras compulsivas; una inmensa nube de datos se expandió en la megamodernidad; y la tecnología es el paradigma que distingue a los individuos en función de su poder adquisitivo y su exasperante capacidad de actualizarse constantemente en el entorno hipermoderno.

Los antropólogos aún no deciden el prefijo que distinguirá a esta época; tal vez, los habitantes del futuro la identifiquen por los desastres galopantes o quizás por logros espectaculares, pero lo más probable es que identifiquen este lapso de tiempo por los rasgos del hommo fanaticus: un individuo tecnologizado que adora un dispositivo digital, que vive a través de una tableta de la que emana su autoestima y que glorifica a Steve Jobs como el genio que conjuró la angustia existencial y desvaneció las sombras del rechazo social cuando materializó la imperiosa necesidad de reconocimiento en un artefacto blanco.

Se estima que la tableta iPad3 inundará el mercado rápidamente, los pronósticos indican que el 5% de las tabletas que se vendan este año en todo el mundo llegarán a hogares donde ya tienen una. El dato desconcertante es la velocidad de proliferación. No!... No tengo ni la menor idea, ni puedo imaginar cuál podría ser el rasgo preponderante que definirá a la época que ya inició, pero me queda claro que el ámbito de la condición humana permanecerá inmutable al margen del mercado, que las afinidades germinarán en la calidez del manto sensible de la piel, que lo verdaderamente importante no es tangible, no se adquiere ni se ostenta, y que hoy por hoy, en este breve compás de espera, los visionarios ya identificaron los hitos recientes de la historia pero al escudriñar los efectos del progreso y las compulsiones del vértigo tecnológico aún no se deciden por algún prefijo ni han definido el nombre de esta época…

domingo, febrero 19, 2012

La quimera del canon

En algún lugar elitista y excluyente, en el ámbito de las artes y desde hace siglos, los expertos en ilusiones y letras sesionan en la Oficina del Canon; y justamente ahí, en la estrechez de la cultura, se emite el criterio que consagra a los talentos excepcionales…

En un principio, el canon literario se configuró con las obras maestras que lograron trascender su entorno y su tiempo; surge como un compendio de la belleza traducida en palabras, como el reflejo de la condición humana en un firmamento iluminado por ideas brillantes. Pero el canon, como todos los criterios, es veleidoso, esquivo y fatal: depende del ángulo de apreciación de quienes lo establecen y este ángulo suele ubicarse en los estratos más elevados de la cultura; es tajante como el filo de las aristas de la percepción y excluye a las obras que exponen una visión del mundo diferente a la predominante; sucumbe a la fatalidad irreversible del origen de los autores y sólo consagra a quienes pertenecen al selecto círculo de los afortunados.

La aberración del canon se produce cuando se premia una obra por la cercanía emocional del jurado con el autor sin considerar sus méritos ni su talento, si es que existe, y este vicio en la apreciación ha marginado creaciones innovadoras, audaces, auténticas. Por la abyecta tradición de premiar a los colegas, a los que pertenecen a la misma elite y a los que perciben el mundo desde la perspectiva imperante, se instituyó la intelectualidad orgánica, las mentes de obra que producen alabanzas y lisonjas para el grupo en el poder, a los críticos que declinan y se arrodillan a cambio de un periodo de gracia, fama y fortuna.

Hoy por hoy, esta elegante quimera ha consagrado a mediocres impecables como Saltiel Alatriste, plagiario consumado recientemente galardonado con el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores. Esta farsa exquisita y su injusta premiación provocaron una repulsión generalizada. Desde el portal de la revista Letras Libres, Guillermo Sheridan expresó que era “una pena que un escritor engañe: las letras y la inteligencia mexicanas configuraban un espacio de honestidad en un país proclive a la mentira”.

Gracias a la protesta de plumas virtuosas sucumbió la vana ilusión de premiar la deshonestidad. Ernesto Lumbreras, Carla Faesler, Gerardo Ochoa, Guillermo Sheridan, Gabriel Zaid, Jesús Silva-Herzog Márquez, entre otros indignados, definieron el plagio como “el fraude de ideas y palabras” que implica mucho más que la vulgar omisión de comillas, citas y referencias, exhibieron al plagiario galardonado como un oportunista que se apropia del talento ajeno para ocultar la carencia de inspiración. La presión y el repudio consensuados tuvieron éxito: Alatriste renunció al premio mal habido y presentó su dimisión como coordinador de Difusión Cultural en la Universidad Nacional Autónoma de México, (UNAM).

Quiero creer que este incidente atenuará la tendencia excluyente en el ámbito exquisito de las letras, pero aún cuando persista esa nefasta apreciación, es innegable que al margen del canon se producen obras excelsas que trascienden el criterio obtuso de un círculo exclusivo, que los autores honestos cautivan con sus ideas y sus palabras, que la admiración de los lectores es el mejor de los premios y que es el veredicto de los lectores lo que consagra a los talentos auténticos y excepcionales…

domingo, febrero 12, 2012

Lo indefinible

En algún lugar del tiempo, en la vertiente veleidosa de los afanes emergen las temerarias definiciones de lo intangible y en la región evanescente de los ideales florecen versiones híbridas de lo sublime que se propagan ansias galopantes de consumo…

El amor ha sido una definición esquiva que ha inquietado al hombre en todos los tiempos, por eso, en todas las épocas las expresiones del amor han adoptado la forma del criterio predominante. En la caverna de los trogloditas el amor germinó por las afinidades entre seres semejantes y floreció por la necesidad de pertenencia; aquellos vínculos se forjaron en la empatía y con el transcurso del tiempo se materializaron en los rasgos de una especie dominante.

Siglos después, cuando el hombre ascendió a la cima del mundo, el amor se incorporó al legado cultural y sus manifestaciones alcanzaron dimensiones épicas como la guerra de Troya; épica fue la reacción de Marco Antonio, cuando hizo traer 200,000 volúmenes de la biblioteca de Pérgamo para aliviar la tristeza de Cleopatra por el incendio de la biblioteca Alejandría. Cuando el romanticismo impregnó la razón, el amor ascendió a niveles sublimes y en la atmósfera de las idealizaciones la fortaleza incontenible provenía de la certeza de saberse amado.

Todavía en el siglo pasado, el amor fue el argumento de grandes historias. Hoy por hoy, el amor se enfrenta a una crisis existencial. En una sociedad caracterizada por el consumismo, cuando los individuos viven ensimismados dentro de una burbuja personal donde predominan sus propios intereses y necesidades, el amor se ha desvirtuado en una temporada de ventas masivas; las expresiones del amor son objetos materiales, símbolos de la versión más cursi del amor, que se encarecen en la víspera de San Valentín y que pierden todo su valor un día después.

Vivimos en una época de incertidumbres, en un mundo materializante donde todo caduca y es desechable, la moda es el síntoma inequívoco de la sumisión irreflexiva al mandato del mercado. Los afectos sólo existen si se expresan con objetos y la certeza del amor se comprime en el perfil que se publica en las redes sociales.

Pero ahora, como siempre y desde entonces, el amor permanece en el mapa genético de nuestra especie, surge en el páramo de la soledad posmoderna, germina con la afinidad y florece en la conectividad. Emigra de la virtualidad para consolidarse en una atracción viva y latente. Los senderos son vertiginosos y las distancias ya no existen para este legendario sentimiento que alguna vez movilizó los ejércitos de un hombre resentido. Aún en su versión más frívola y cursi, comprimido en objetos inútiles, el amor es un concepto indefinible que perdura en la región evanescente de los ideales, que florece sublime, inmarcesible e imperturbable entre versiones híbridas que se propagan como ansias galopantes de consumo…

domingo, febrero 05, 2012

El origen de la tragedia

En algún lugar del discurso, detrás de las palabras triunfalistas que pregonan mil y un bondades, entre las líneas de una farsa, yace el argumento de una tragedia…

El jueves 2 de Febrero, Felipe Calderón viajó a la Sierra Tarahumara portando la gorra de jefe de las Fuerzas Armadas, descargó un helicóptero con víveres y garrafones de agua, y ordenó al Ejército y la Marina surtir a las comunidades necesitadas.En un despliegue espectacular de recursos se implementó un plan de emergencia: la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) repartirá en total 110 toneladas de alimentos y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), anuncia que promoverá, a través del Fondo Nacional para las Artesanías (Fonart), la compra de artesanía rarámuri.

Pero ésta, como todas emergencias, pretende resolver en unos días los problemas que se ha desatendido por años. La tragedia tarahumara se origina en la indiferencia institucional, cuyos estragos se perciben en los sectores vulnerables, en las comunidades marginadas que han sido excluidas en las políticas públicas. La catastrófica situación en que se subsisten los rarámuris es el resultado de la insensibilidad gubernamental: en el transcurso del sexenio, 20 mil rarámuris fueron dados de baja del padrón de Oportunidades, el programa asistencial más importante del país, como castigo por haber incumplido reglas de operación, porque no acudían a escuelas o centros de salud, los que que les quedan a jornadas enteras de caminatas. Este año, el gobierno actual del Estado de Chihuahua, redujo en 24% el presupuesto de la oficina que se encarga de canalizar los apoyos gubernamentales a los indígenas rarámuris, pimas y guarojíos serranos. Como consecuencia, los hospitales en la Sierra Tarahumara registran un incremento de padecimientos en niños causados por desnutrición severa, la sequia provocó la primera epidemia de hepatitis en un albergue infantil y ya se detectaron brotes de sarna por la falta de higiene. En un acto de contrición multitudinario, la generosidad expiará la culpa social y las acciones de gobierno se divulgarán por los cuatro vientos pero el origen de la tragedia permanecerá latente.

La desolación es el paisaje que aflige al territorio nacional, en la sierra, en el valle o en la ciudad, existe un sector de mexicanos que no conocen las bondades del Estado ni la compasión de sus compatriotas. El número de mexicanos ignorados por los programas asistenciales y las políticas públicas crece y crece y es una cifra lacerante que se pretende maquillar con las categorías de la miseria. La desesperanza es una de tantos motivos que no aparecen en los discursos oficiales, que se encubren detrás de las palabras triunfalistas que pregonan mil y un bondades, pero entre las líneas de una farsa, yace el argumento de una tragedia…