“Dios es inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria”.
José Saramago
En algún lugar del cosmos, bajo el firmamento y sobre la faz de la Tierra deambula una especie inconclusa, la manifestación viviente de un claroscuro genético, predispuesta al dominio pero con la destreza suficiente para llegar a los niveles excelsos del espíritu…
Uno de los rasgos que distingue a la especie humana es la curiosidad intelectual; esa imperiosa necesidad de comprender las leyes que rigen al mundo y explicar la condición humana ha perdurado desde los mitos hasta los dogmas, ha influido en todos los sistemas de creencias y en los diversos sistemas y regímenes a lo largo de la historia. La producción del intelecto ha sido tan prolífica que ha generado todas las versiones de la imposición y la sumisión; el sentido de pertenencia se ha materializado en expresiones sublimes y excelsas pero también grotescas.
La visita a México de Joseph Ratzinger SS Benedicto XVI es un evento polémico por la crueldad de los contrastes que aún prevalecen un país que ha sufrido los excesos del dogmatismo religioso y político. El cisma del catolicismo en México se produce por las Leyes de Reforma y por los atributos del estado laico que se consolidan en la Constitución del 1917; la crítica de los jerarcas católicos hacia el régimen de Plutarco Elías Calles desató una de las guerras más cruentas entre los mexicanos cuyo símbolo fue erigido en el Cerro del Cubilete.
Noventa y dos años después, en ese mismo lugar, en la misa de bienvenida a Benedicto XVI, la jerarquía católica proclama que la corrupción y la impunidad son las causas de la violencia y la muerte que flagelan a México, pero en esta ocasión, el laicismo no es una de las prioridades del estado mexicano. El tema prioritario en la agenda papal es la libertad religiosa, la que implicaría cambios en la Constitución para garantizar la instrucción religiosa en escuelas públicas y la posesión de medios de comunicación masiva por la jerarquía eclesiástica.
El tema de la libertad religiosa, plena e irrestricta, no ha provocado reacciones ni comentarios adversos en la clase gobernante. El único reclamo surgió entre las filas de los creyentes durante la presentación del libro “La voluntad de no saber” que presenta 212 documentos inéditos de los archivos vaticanos y que busca esclarecer los que sí se conocía de Marcial Maciel, fundador de Los legionarios de Cristo acusado de pederastia por sus víctimas Alberto Athié y Fernando González.
Otra de la víctimas del fundador de la legión, José Barba, aseguró que con la publicación del libro se pretende sentar un precedente y evitar casos similares en el futuro, "que nunca vuelva a ocurrir, no sólo el fenómeno de la pederastia sino el sometimiento de los espíritus, del control psicológico dentro de las instituciones, del enaltecimiento caprichoso de personalidades bajo una influencia mística, amparados por los poderes fácticos, políticos y económicos del Vaticano".
Sí!... es evidente que seguimos en el mismo estadio evolutivo. No hemos logrado rescindir los efectos del mandato genético que nos predispone al dominio y al abuso. Aún pretendemos imponer una visión absoluta para entender un universo pletórico de incógnitas, insistimos en la necedad de dictar una versión única e inmutable para un mundo diverso y cambiante. El conflicto existencial es el estigma del hombre: cuando se apresta a surcar el cosmos lo encadenan las vilezas de una especie inconclusa que se aferra a un claroscuro genético y le impide llegar a los niveles excelsos del espíritu…
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domingo, marzo 25, 2012
domingo, agosto 22, 2010
El flagelo de los dogmas
“Son los sueños los que sostienen al mundo en órbita. Por eso el cielo es el resplandor que hay dentro de la cabeza de los hombres, si no es la cabeza de los hombres, el propio y único cielo”.
Memorial del convento. José Saramago
En algún lugar profano, en la sección de los Olvidos en el Archivo General de la Ignominia, se preserva el Almanaque de los Estigmas, una de las obras más excelsas de la memoria humana que compendia todas las aberraciones, las perversidades y las malevolencias cometidas bajo la aureola de la virtud…
La intolerancia es una de las evidencias de la congénita predisposición humana al dominio, se manifiesta en actos u omisiones grotescos, exterioriza y ejecuta los razonamientos siniestros que se generan en el rincón más obscuro y retorcido de mentes enajenadas y corrompidas.
Existencialmente, la intolerancia proviene de la orfandad humana, de la necesidad de explicar el mundo con mitos y dogmas; la socialización de los dogmas deriva en imposiciones de índole moral que suelen exacerbarse por el matiz del poder. Por el influjo de los credos se trazaron las fronteras del pensamiento y las distinciones de naciones y pueblos.
Cuando las doctrinas moralizantes extinguen el raciocinio alcanzan los peligrosos niveles del fanatismo, que al fusionarse con ideologías políticas radicalizadas producen una implosión expansiva mejor conocida como fundamentalismos.
En el extremo fundamentalista se ubican los jerarcas que se adjudican la autoridad moral para dictar los decálogos excluyentes, imponen rasgos xenofóbicos y erigen los estigmas que habrán de marginar a quienes son, actúan o piensan diferente.
Los episodios más aborrecibles de la historia universal se distinguen por el flagelo degradante de los estigmas, por la exclusión y la marginación en función de un dogma proclive a los grupos dominantes.
La manifestación más reciente de la intolerancia dogmática fue la declaración del cardenal Juan Sandoval Íñiguez, quien aprovechando la posición del clero en un estado que ha demeritado al laicismo, usurpando el derecho de intervenir en el ámbito político de México, desaprobó la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que avala la constitucionalidad de los matrimonios de parejas homosexuales.
Los privilegios que el clero ha recuperado en un Estado laico exhiben la configuración de un moderno fundamentalismo. Por eso, la ley será el único argumento capaz de desarticular el andamiaje de fanáticos en los círculos del poder. Este vergonzoso episodio exhibe los remanentes de la dominación dogmática que aun someten a los mexicanos.
Los pueblos nativos del territorio mexicano fueron sometidos por el peso flagelante de la evangelización; en un degradante episodio de la historia nacional, los ciudadanos se confrontaron en una de las guerras civiles más cruentas y salvajes que encumbró a los sinarquistas.
Por el bien común y para evitar la amenaza de la segregación, el curso jurídico de este incidente deberá restablecer la distancia entre el ámbito religioso y el político y resarcir la independencia del Estado de cualquier dogma, porque todas las aberraciones, las perversidades y las malevolencias ha sido cometidas bajo la aureola de la virtud…
Memorial del convento. José Saramago
En algún lugar profano, en la sección de los Olvidos en el Archivo General de la Ignominia, se preserva el Almanaque de los Estigmas, una de las obras más excelsas de la memoria humana que compendia todas las aberraciones, las perversidades y las malevolencias cometidas bajo la aureola de la virtud…
La intolerancia es una de las evidencias de la congénita predisposición humana al dominio, se manifiesta en actos u omisiones grotescos, exterioriza y ejecuta los razonamientos siniestros que se generan en el rincón más obscuro y retorcido de mentes enajenadas y corrompidas.
Existencialmente, la intolerancia proviene de la orfandad humana, de la necesidad de explicar el mundo con mitos y dogmas; la socialización de los dogmas deriva en imposiciones de índole moral que suelen exacerbarse por el matiz del poder. Por el influjo de los credos se trazaron las fronteras del pensamiento y las distinciones de naciones y pueblos.
Cuando las doctrinas moralizantes extinguen el raciocinio alcanzan los peligrosos niveles del fanatismo, que al fusionarse con ideologías políticas radicalizadas producen una implosión expansiva mejor conocida como fundamentalismos.
En el extremo fundamentalista se ubican los jerarcas que se adjudican la autoridad moral para dictar los decálogos excluyentes, imponen rasgos xenofóbicos y erigen los estigmas que habrán de marginar a quienes son, actúan o piensan diferente.
Los episodios más aborrecibles de la historia universal se distinguen por el flagelo degradante de los estigmas, por la exclusión y la marginación en función de un dogma proclive a los grupos dominantes.
La manifestación más reciente de la intolerancia dogmática fue la declaración del cardenal Juan Sandoval Íñiguez, quien aprovechando la posición del clero en un estado que ha demeritado al laicismo, usurpando el derecho de intervenir en el ámbito político de México, desaprobó la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que avala la constitucionalidad de los matrimonios de parejas homosexuales.
Los privilegios que el clero ha recuperado en un Estado laico exhiben la configuración de un moderno fundamentalismo. Por eso, la ley será el único argumento capaz de desarticular el andamiaje de fanáticos en los círculos del poder. Este vergonzoso episodio exhibe los remanentes de la dominación dogmática que aun someten a los mexicanos.
Los pueblos nativos del territorio mexicano fueron sometidos por el peso flagelante de la evangelización; en un degradante episodio de la historia nacional, los ciudadanos se confrontaron en una de las guerras civiles más cruentas y salvajes que encumbró a los sinarquistas.
Por el bien común y para evitar la amenaza de la segregación, el curso jurídico de este incidente deberá restablecer la distancia entre el ámbito religioso y el político y resarcir la independencia del Estado de cualquier dogma, porque todas las aberraciones, las perversidades y las malevolencias ha sido cometidas bajo la aureola de la virtud…
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