jueves, marzo 07, 2019

Dialéctica existencial. En busca de la dignidad perdida


En algún lugar de la modernidad, entre los engranes industriales surgió la imperiosa necesidad de reconocer la importancia de la feminidad, de valorar sus esfuerzos y ponderar su influencia en un mundo edificado por la virilidad…

En todas las formas de vida los géneros se complementan y la especie humana no es la excepción. En la oscuridad de los tiempos la reproducción de la especie fue posible por el cuidado que las primeras mujeres prodigaron a los hijos en las cavernas; el derecho materno fue la única secuencia confiable para establecer los parentescos y linajes; la agricultura, el detonante de la Revolución del Neolítico, se atribuye a las recolectoras que esperaban en la aldea el regreso de los hombres que salían a cazar, en un sistema sin dominio ni servidumbre, pero esas condiciones de equidad se desvanecieron con el advenimiento de la propiedad privada y la civilización.

A finales del siglo XIX cuando la industria se erigió como la fuente predominante de sustento, la aguda desigualdad social y la pobreza galopante obligaron a las mujeres a salir del hogar para incorporarse al lumpen de las fuerzas productivas. El 8 de marzo de 1908, 15.000 mujeres se manifestaron por las calles de Nueva York para exigir un recorte del horario laboral, mejores salarios, el derecho al voto y el fin del trabajo infantil. El eslogan que eligieron fue "Pan y Rosas": el pan simbolizaba la seguridad económica, y las rosas, una mejor calidad de vida. En 1910, en Copenhague, en la conferencia internacional de organizaciones socialistas se propuso la creación de una Día Internacional de la Mujer; desde entonces, en esta conmemoración la palabra clave es “empoderamiento”: un concepto tan antiguo como la vulnerabilidad femenina y tan vigente como la desventaja que deben remontar todas las mujeres en un mundo falocéntrico.

La Fundación del Español Urgente, Fundéu, indica que “empoderar” es un antiguo verbo español que adquirió un nuevo significado: ‘Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido’. Luego entonces, el empoderamiento implica los esfuerzos de la mujer para acceder a las oportunidades, a los recursos y al conocimiento en un contexto de desigualdad. Esta definición fue oficialmente adoptada en la Conferencia Mundial de las Mujeres en Beijing (1995) “para referirse al aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y acceso al poder”. 

Al margen de las políticas públicas y de los proyectos gubernamentales, la mujer aporta, todos los días, sus esfuerzos, sus cuidados, sus ideas en todos los ámbitos en que se desenvuelve; su presencia es imprescindible (como lo es la figura masculina) en la dialéctica existencial de nuestra especie pero la reivindicación de la mujer es un imperativo ancestral; la fragilidad de la mujer es un prejuicio que surgió hace miles de años, tergiversando la reciprocidad en las cuestiones de género, imponiendo un paradigma excluyente con la  percepción parcializada  en un mundo edificado por la virilidad…         


jueves, febrero 14, 2019

Había una vez un elixir. Entre la ciencia y la conciencia: la sintiencia


En algún lugar incontenible, en la grieta más profunda del pensamiento surge el impulso de todos los esfuerzos, la ilusión de los mil y un afanes, el motivo de los desvelos y la razón en la vigilia…

            Por el misterio que siempre lo envuelve, el amor ha sido una incógnita perpetua. Todo se remonta al mandato congénito de aceptación y pertenencia que se concentra en los recovecos de la mente. Las teorías recientes ubican la capacidad de amar en una delicada secuela evolutiva cuando el refinamiento cognitivo propició la búsqueda del alter ego biológico.
            Ahora se sabe que la esencia del amor proviene del hipotálamo y se han identificado dos momentos (como lo explica Rodrigo Pedroza, director del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Iberoamericana): durante el enamoramiento se liberan dopamina (provocando euforia) y cortisol (el detonante de la angustia). Entonces, se produce una extraña sincronía biológica: mientras en la mujer se elevan los niveles de testosterona en el hombre disminuyen, ella se desinhibe y él sólo tiene ojos para ella. El enamoramiento se transformará en una relación estable y duradera cuando la dopamina y el cortisol se reduzcan a su mínima expresión y aparezcan la vasopresina y la oxitocina propiciando la creación de lazos y prodigando la sensación de seguridad.
            La oxitocina, también conocida como el “elixir de la felicidad”, podría ser el antídoto perfecto para muchos padecimientos, obtenerla es realmente fácil y sus efectos son inmediatos: los científicos han comprobado que 8 abrazos al día son suficientes para lidiar con todas las angustias del mundo cruel porque una gota del elixir es suficiente para que en nombre del amor desafiemos convencionalismos, remontemos distancias resistiendo los efectos del tiempo y cuando invocamos al amor, el sacrificio pierde sus matices fatales en una generosa manifestación de empatía.  
            Y entre la ciencia y la conciencia apareció la “sintiencia” que llegó del ámbito filosófico para designar “la capacidad de sentir”; luego entonces, todos los que somos sintientes, y esa capacidad la exacerbamos por el afán de materializar lo intangible:  Conforme se acerca el día de los enamorados, y en nombre del amor, las rosas rojas se encarecen, los chocolates saturan los aparadores y los muñecos de peluche enfrentan heroicamente el riesgo de una súbita extinción. Como en un cuento de hadas, los efectos del elixir fantástico desaparecen en la medianoche y desde el primer minuto del 15 de febrero, las rosas, los chocolates y los peluches pierden su encanto y los sintientes recuperamos la apatía cotidiana y consuetudinaria.
            Es probable que la sintiencia desaparezca en la próxima mutación pero también es posible que la ciencia produzca las dosis precisas del elixir para que la conciencia metabolice la vocación amorosa, infundiendo en el corazón el impulso para todos los esfuerzos, prodigando ilusión para los mil y un afanes, un motivo para los desvelos y la razón en la vigilia…
Un abrazo…  con mucha oxitocina!

jueves, febrero 07, 2019

Vivir: conjugado en presente perpetuo. ¿Te acuerdas de la última vez?



            En algún lugar de la nostalgia, escritas con letras de oro, grabadas en la memoria y enaltecidas por los efectos del tiempo resplandecen todas las últimas veces, los hitos que en su momento pasaron desapercibidos…

            La vida de los seres humanos transcurre en un perpetuo presente porque sabemos que el pasado ya es inmutable y que el futuro es impredecible. Y así, viviendo día a día, creemos postergar la llegada de la vejez, omitimos todas las posibilidades de algún quebranto y condicionamos la llegada de la felicidad a la realización de algún propósito. Y ahora, cuando la ética del lucro ha condicionado nuestra percepción de la realidad, es muy común que la felicidad se logre cuando se adquiera o se ostente algo.

            Por un hábito de la memoria destacamos siempre el momento de la primera vez: los primeros dientes, los primeros pasos, las primeras palabras, el primer día en la escuela, el primer beso... Instantáneamente identificamos los primeros momentos y los atesoramos como el umbral donde iniciamos una nueva etapa, y así, la vida transcurre felizmente de una primera vez a la siguiente y a la que sigue.

            Eventualmente, los acontecimientos nos revelan que el tiempo transcurre aunque no nos percatemos de ello y miramos hacia el pasado buscando lo que ahora ya no se tiene. Y así, escudriñando concienzudamente los recuerdos, en el lapso entre las primeras veces ubicamos aquellas últimas veces, que en su momento fueron cotidianas y que pasaron desapercibidas pero que en retrospectiva adquieren importancia vital porque constituyen otros hitos en nuestra historia, los puntos sin retorno que determinaron un cambio en el rumbo. He ahí la paradoja de las últimas veces: vivirlas sin percatarnos de que son el final de un capítulo en nuestra vida.

La excepción que confirma la regla sucede cuando los cambios en la vida son voluntarios, intencionados y previstos; entonces, nos aproximamos día a día, y plenamente conscientes, al momento de la última vez. Tenemos el privilegio de valorar en su justa dimensión todos los momentos que la preceden y prepararnos para lo que vendrá después. Salvo esas escasas excepciones, es humanamente imposible identificar instantáneamente las últimas veces.

Por eso, lo recomendable sería adornar la cotidianidad con la intensidad de las últimas veces y la intencionalidad de las primeras; valorar todos los momentos, todas las circunstancias y disfrutarlos por el simple hecho de estar ahí. La nostalgia adquiere los matices del remordimiento por las oportunidades perdidas, los momentos eludidos y las palabras no dichas porque el bien más valioso es el tiempo: esos minutos que parecen segundos cuando disfrutamos la compañía de alguien.

La mejor previsión para el futuro consiste en otorgarle calidad a todos nuestros momentos; sólo así podría desvanecerse la paradoja de las últimas veces y el matiz doloroso de la nostalgia; sólo así, los efectos del tiempo serán bondadosos y todos los momentos resplandecerán con la intensidad de las últimas veces…
           

Un dilema de largo aliento


“Fiat iustitia, ruat caelum.”
Hágase justicia, aunque se caiga el cielo.
Lucio Anneo Séneca

            En algún lugar de la vanguardia, precediendo todos los discursos se erige el estandarte que guiará todas las acciones y justificará todas las reacciones; con el advenimiento del nuevo ideal se reinterpreta la historia y se redefinirá el porvenir…

            La reinvención del Estado suele intensificarse en los gobiernos de transición y es entonces cuando las necesidades insatisfechas y los problemas desatendidos deberían transformarse en los satisfactores y las soluciones del nuevo régimen. El contraste, como virtud y como proyecto, suele instaurarse desde los primeros días del nuevo gobierno con el criterio que habrá de definir las prioridades en las políticas públicas.

Más allá del ímpetu demostrado por la infatigable condición de los gansos, el régimen de Andrés Manuel López Obrador emprendió el vuelo mucho antes de la transmisión oficial del poder y desde entonces se enarboló por los cielos el estandarte del combate a la corrupción como la estrategia primordial para resolver los problemas que afligen a l@s mexican@s.

Tras décadas de desencanto acumulado por un sinfín de aberraciones sin castigo, cuando Andrés Manuel prometió que no habría nada ni nadie por encima de la ley, las expectativas se elevaron hasta el firmamento. Cada cual en su circunstancia, imaginó el feliz desenlace de un drama nacional exacerbado por la desigualdad social y la procuración discrecional de la justicia; cada quien desde su perspectiva, celebró el combate a la corrupción. Con esta lógica, la revelación de una compleja y complicada red de complicidades en el robo de hidrocarburos en todo el territorio nacional se entiende como el inicio del combate a la corrupción: el éxito dependerá de la aplicación de la ley, en un auténtico Estado de Derecho. Y es ahí, donde resurge el legendario dilema que atormenta a todos los gobernantes: aplicar la ley aunque al hacerlo disminuya la aceptación popular o el favor de las elites. Solo así puedo explicar las recientes redefiniciones del crimen y la reconfiguración del ámbito delictivo que pretenden instaurarse. El latrocinio y la depredación de la riqueza nacional no admiten atenuantes cuando sus estragos han deteriorado la calidad de vida de una inmensa mayoría de mexican@s.

 El dilema de los gobernantes (entre procurar el amor de los ciudadanos o inculcarles temor) nunca ha sido fácil. Tampoco lo es ahora cuando el estandarte de la Cuarta Transformación ondea ya en la idiosincrasia nacional como el abandono de las actitudes que deterioran la calidad de la ciudadanía y la erradicación de los vicios que nos envilecen. Las expectativas están por los cielos y tod@s anhelamos que por fin, se haga justicia aunque se caiga el cielo. Todas las miradas coinciden en el ideal reinstaurado de una patria justa y generosa, todos los afanes se aprestan a la reivindicación del bien común como valor cívico, todos los anhelos convergen en la legalidad como la pauta que redefinirá el porvenir…    


jueves, enero 24, 2019

Desidiotizar la idiosincrasia


“La televisión comercial es para enajenar a los jodidos.
No pretende más que incorporar a los pobres a la sociedad de consumo.
Y tampoco pretende sacarlos de esa condición. Mucho menos instruirlos”.
Emilio Azcárraga Milmo

            En algún lugar distante y ajeno a la cotidianidad, se diseña una realidad alterna, un mundo paralelo habitado por estereotipos que moldearán la idiosincrasia de las masas con la emisión constante de imágenes en detrimento del raciocinio…

Supongo que fue una mera casualidad. Tal como la describió Giovanni Sartori, la función primordial de la televisión fue magistralmente definida por Emilio Azcárraga Milmo en 1992 en un arranque de satisfacción por el éxito en la URSS de la telenovela mexicana “Los ricos también lloran”. Desde entonces, año tras año, la programación en los canales de televisión abierta han confirmado la visión del magnate y han excedido los niveles de la idiotez teledirigida (entendida como el desinterés en los asuntos públicos o políticos inculcado en la telecracia).

            En este escenario, el presidente de un país habitado por “homo videns” intenta revertir los estragos de la telecracia asumiendo el control personal de la comunicación social de su gobierno: de lunes a viernes a las 7:00 de la mañana el mandatario realiza una rueda de prensa para informar sobre los aspectos relevantes en la agenda pública. Quiero creer que con el mismo afán surgió la propuesta de la creación del Sistema Público de Radio y Televisión (SPRyT), esencialmente autónomo e independiente, cuyo propósito será informar con objetividad y profesionalismo, sin injerencia del Estado en los contenidos que se transmitan.

Podría decirse que estamos donde los senderos se bifurcan y muy cerca del punto sin retorno: Por el impacto de los medios masivos en la opinión pública, los contenidos transmitidos por el Estado podrían revertir los estragos idiotizantes de la televisión comercial, o bien, podrían inculcar el dogma del Estado como la única verdad absoluta propagando un credo absolutista.

Los indicios son alentadores: el futuro encargado de la coordinación de los medios públicos es el periodista Jenaro Villamil quien declaró que no imitarán el modelo comercial (glorificado por Azcárraga) porque se respetará el derecho a la información de la ciudadanía apostando a la inteligencia de las audiencias y afirmó: “Nunca más una televisión para una clase media jodida que no va salir de jodida".

Ojalá que logren sus objetivos y se reviertan los estragos de la idiotez teledirigida dignificando la función de la televisión para combatir la ignorancia y los prejuicios que agobian al pueblo mexicano; ojalá que predominen el mandato ético de informar sin sesgos y el respeto a la inteligencia de la audiencia nacional, que desaparezca el estigma de la jodidez que aflige a la Heroica Clase Media (con mayúsculas) que alivia sus angustias en los vericuetos de una realidad alterna que la distrae de las cuestiones públicas que afectan su calidad de vida; este esfuerzo será encomiable si se reconstruye la idiosincrasia de las masas con la emisión constante de información objetiva y verificable en un nuevo proceso de comunicación que agilice los procesos del raciocinio…


La reinvención de los viejos hábitos


En algún lugar agitado y concurrido, mientras se reduce el espacio vital la última pisca de cordialidad se resiste a los modales de la indiferencia circundante; la cercanía ya no significa proximidad pero se reinventan los rituales del apego…
           
            A fines del siglo XX, Marc Augé detectó la transformación de los espacios públicos en vías de comunicación, circulación y consumo; poco a poco desaparecieron: las plazas donde alguna vez socializamos, los puntos de encuentro y los afectos espontáneos que nacían al frecuentar algún negocio. Ahora, el ritmo de la vida es más acelerado, nos desplazamos de un lugar a otro sin reparar en quienes nos rodean o nos atienden porque es improbable que los encontremos otra vez, y si así sucediera, no los reconoceríamos.

            La proliferación de las vías de comunicación, circulación y consumo (conocidas como “No lugares”) se agudiza por los efectos colaterales de la tecnología en las comunicaciones que nos envuelven en una pequeña burbuja digital aislándonos de las personas físicamente cercanas. Y así, en la aldea global se volvieron anacrónicos los rituales de convivencia. Por ejemplo: compartir los alimentos con la familia, que fue un momento festivo desde el paleolítico cuando la cacería era el medio de subsistencia; durante siglos, la hora de la comida o de la cena fue el momento del día destinado a la familia y la presencia en la mesa implicaba disciplina y respeto. Ahora, una reunión familiar se reduce a una mera coincidencia porque la atención de los comensales se concentra en los teléfonos inteligentes.

Sí: lo único constante es el cambio. La convivencia, el juego, el enamoramiento, el trabajo, el ocio, y todo lo que se le ocurra, se realizan sin las limitaciones del tiempo y del espacio y el ritual del mercado no es la excepción: las compras en internet han desplazado a las tiendas y ya son varias las firmas comerciales que han cerrado sus locales. La experiencia de visitar una tienda también está a punto de extinguirse: el ritual de ver los escaparates, recorrer pasillos buscando lo que no se necesita, descubriendo las ventajas de nuevos artefactos, revisar los productos, probarse las prendas, serán hábitos obsoletos a la brevedad posible.

El comercial más reciente de la cadena norteamericana de autoservicio Walmart promueve un nuevo procedimiento para adquirir mercancías: el pedido se hace por internet y el paquete se recibe en el estacionamiento. El comercial “Grocery Pickup – Famous Cars” se estrenó durante la entrega de los premios Golden Globes y en pocas horas rebasó los 17 millones de reproducciones en YouTube lo que augura la rápida expansión de esta nueva forma de comprar.

En un futuro cercano seremos compradores con un número de cuenta que no saben quién recibe y envía sus pedidos, habitantes de un “No lugar” planetario. Pero aún en ese escenario, subsistirá la necesidad de aceptación y la última pisca de cordialidad continuará resistiendo los modales de la indiferencia circundante y el apego se reinventará en nuevos rituales…


Una moraleja anticipada


En algún lugar intrincado, la dinámica de los fluidos y el volumen delictivo se desplazaban en una siniestra ecuación eludiendo los recovecos del crimen en el laberinto de las complicidades…

El operativo contra el robo de hidrocarburos implementado en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador revela la existencia de una complicada red de complicidades cuya extensión, magnitud y profundidad plantean incógnitas por esclarecer. Los analistas identifican la trayectoria del dinero y esta ruta inicia con cantidades escalofriantes (porque exceden la capacidad de asombro) e insufribles (porque son una ofensa a la inteligencia): Pemex reportó 12, 581 tomas clandestinas que extraían gasolina durante 10 o 12 horas todos los días, razón por la cual disminuía “notablemente” la presión en los ductos pero esta anomalía pasó desapercibida durante tres sexenios; el monto de las fugas en los ductos ascendió a 60 mil millones de pesos anuales que fueron debidamente registrados como merma pero hasta el momento no se han cuantificado los beneficios mal habidos.

Sí… parece el inicio de un relato surrealista ubicado en la República del Infeliciaje. Y si agregamos el contagio de pánico en las redes sociales provocando reacciones histéricas y compulsivas, tendríamos los elementos para un episodio negro, tan negro como el cartel [1] que controla el huachicoleo y tenebroso como el origen de la palabreja.  La decisión es temeraria: acabar con una fuga estratosférica, y con sus estragos en el gasto público, implica un esfuerzo monumental por los recursos humanos, materiales y técnicos que exige, por la intrincada red de intereses y complicidades que afecta, por los retos de su implementación y por el costo social derivado de molestias e inconformidades.

La moraleja de este episodio es que la Cuarta Transformación exige mucho más que las acciones del gobierno: requiere una perspectiva diferente para aceptar la crítica y la apertura necesaria para incluir alternativas y soluciones propuestas por los sectores ajenos a la administración pública; pero el factor más importante es la reingeniería social, el vencimiento de las inercias en un giro de 180 grados en la actitud generalizada. La erradicación de los vicios, excesos y abusos en el poder exige la adopción del bien común en las prioridades individuales, recuperar la noción extraviada de la patria como factor de identidad y cohesión, pensar y actuar por y para nosotros. Pero si la Cuarta Transformación se concentra en un Estado Todopoderoso y Dogmático (que todo lo puede y no acepta cuestionamientos, réplicas ni críticas) el resultado será una Transformación de Cuarta.

Son muchos los hábitos nocivos que todos debemos extirpar de nuestra singular idiosincrasia y el reto es colosal. La construcción del porvenir es una faena social que habrá de realizarse de arriba hacia abajo y viceversa, inculcando el valor civil como el atributo imprescindible de los mexicanos dispuestos a erradicar los recovecos del crimen en el laberinto de las complicidades…

            [1] La periodista Ana Lilia Pérez Mendoza identifica a los implicados en el robo de hidrocarburos en su libro “El cartel negro”.

domingo, noviembre 11, 2018

Leyendo fantasías adecuadamente


“para conocer bien la naturaleza de los pueblos hay que ser príncipe,
y para conocer bien la de los príncipes hay que ser del pueblo”

                En algún lugar imperecedero, en el monumento que perpetúa una genuina admiración, yace el autor de una controversia sin fin, de la polémica cuestión entre ser amado o ser temido y que describió el escenario esquivo en el que aparece la fortuna…  

La figura de Nicolás Maquiavelo siempre ha sido polémica: para algunos es la encarnación del mal que glorificó todos los vicios y excesos de los gobernantes justificándolos como estrategias y artificios para conservar el poder; otros lo consideran el precursor de las ciencias políticas, el primer analista que identificó las causas del surgimiento y del declive de los reinos utilizando los ejemplos registrados en la historia. En torno a “El Príncipe” suelen revolotear las críticas infundadas de toda esa gente que, por los excesos de moralina en la sangre, jamás lo han leído; desde su publicación en 1531, abundan los ecos sordos y necios que lo condenan.

Para no perder la costumbre de polemizar en torno a Maquiavelo, se realizó el Conversatorio “Qué tan maquiavélico fue Maquiavelo” con la participación de Maurizio Viroli (profesor emérito de Universidad de Princeton) autor del libro “Redimiendo a Maquiavelo” quien también participó en un evento organizado por el Instituto Mexicano para la Justicia (IMJUS). Y como a la oportunidad la pintan calva, alguien la agarró de los pelos y este evento fue el pretexto perfecto para que uno de los príncipes del Neoliberalismo esclareciera las sombras que nublan el entendimiento de los mexicanos: el expresidente Carlos Salinas de Gortari presentó la ponencia “Realismo e idealismo en Maquiavelo” y con vano afán protagónico también escribió la columna “Leyendo adecuadamente a Maquiavelo… y a los que lo comentan” publicada en El Universal.

Como respuesta a “una crónica del evento que equivocó los términos” y anticipándose a las “fantasías” elaboradas que ya pululan en el ambiente, Salinas aclara en su columna el sentido de sus argumentos y el verdadero significado de los fragmentos que citó en su ponencia, en la que resalta su interpretación del capítulo XXV: “Cuál es el poder de la fortuna en las cosas humanas y cómo hay que enfrentarse a ella” ejemplificándolo con aquel golpe de la fortuna que derrumbó el Muro de Berlín y propició el Tratado de Libre Comercio.
               
Es evidente que Carlos Salinas es un ferviente lector de “El Príncipe” y que ahora pretende enaltecer su régimen a la luz de la lógica maquiavélica; pero entre muchas de las cuestiones que debería esclarecernos está el ridículo en el que incurre un exmandatario al arriesgar su vida en una huelga de hambre para reivindicar su gestión. Me parece que la ponencia de Salinas es una burda imitación del talentoso florentino, que la única fantasía es el afán por parecer maquiavélico porque es un adjetivo demasiado grande para su talla, tan ínfima que contrasta con la magnitud de su cinismo en uno de los escenarios más esquivos en que se invoca a la fortuna… 


domingo, noviembre 04, 2018

La útlima y nos vamos


En algún lugar postergado, en un legajo extraviado en un “cajón de sastre” y amenazadas por los efectos del olvido, yacen las profecías de un cataclismo que se creía improbable…  

            El 31 de octubre iniciaron las reparaciones en el sistema Cutzamala que surte de agua potable a la zona metropolitana, por lo que inició también, el corte del suministro. Los días previos al corte se divulgaron, intensamente y por todos los medios, las causas y los efectos de las reparaciones y las recomendaciones para solucionar las necesidades elementales con un volumen ínfimo de agua.

            El ritmo de la ciudad entró en un compás de espera: Para evitar daños en la salud por la falta del agua, la autoridad educativa federal suspendió labores en 4,300 escuelas públicas de educación básica extendiendo el puente del Día de Muertos. Para prevenir desfiguros y molestias, muchas empresas, comercios, despachos y todos los changarros capitalinos dejaron de prestar sus servicios.

Con singular alegría, tod@s enfrentaron el corte: los memes alusivos inundaron las redes sociales; aquell@s que suelen encontrar la solución más divertida a los problemas aprovecharon la ocasión para vacacionar en las playas; la escasez del agua desató el ingenio y surgieron alternativas para mantener la frescura y la higiene de los recintos, de los individuos y del ambiente.  

La ciudad recuperará el ritmo habitual cuando el sistema Cutzamala sea reparado y se reanude el suministro de agua. La escasez temporal dejará miles de anécdotas y millones de incomodidades convertidas en chistes, albures y bromas. Pero más allá de lo hilarante, este episodio debería alertarnos lo suficiente para cambiar los hábitos adquiridos en tiempos de abundancia por la mesura ante la escasez, en la Ciudad de México, en el territorio nacional y en el planeta.  

En este momento, cuando el destino casi nos alcanza, las distopías de la ciencia ficción se transforman en alertas porque el peor cataclismo en la historia de la Tierra se dispone a abandonar el ámbito de la imaginación para instalarse en la realidad. Y éste, podría ser el punto sin retorno donde los senderos se bifurcan hacia dos versiones del futuro. Las advertencias de la Sexta Extinción (Elizabeth Kolberth) identifican a la humanidad como el elemento más nocivo y destructivo sobre el planeta, pero también es cierto que hemos remontado crisis, inclemencias y adversidades.

El peligro inminente reside en ignorar las advertencias y en la resistencia al cambio de hábitos; si la humanidad será la causa del próximo cataclismo, más letal y mortífero que la extinción del Pérmico, en la humanidad recae la responsabilidad de revertirlo con todos los artificios del ingenio. Para no desaparecer en la última de las extinciones, apresuremos la mutación social fortaleciendo el músculo de la mesura y respetando al ambiente y a todas las formas de vida. La fatalidad no es irreversible… aún; y las distopías permanecen en el universo de las ficciones como profecías de un cataclismo, todavía, improbable… 


domingo, octubre 28, 2018

Imagen y semejanzas. Polvo eres y en cenizas te convierte la muerte


"La muerte, es democrática, ya que a fin de cuentas,
güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera".
José Guadalupe Posada


            En algún lugar de la noche se diluyen las fronteras culturales para concretar todo lo intangible, las influencias se mezclan y lo sublime adquiere colores y sabores mundanos
porque sólo así es posible festejar las tristezas y remontar la distancia entre el cielo y el suelo… 

En un planeta globalizado las festividades tienden a expandirse porque los recovecos de la condición humana son los mismos en todos los idiomas y en todos los pueblos. Hoy por hoy, la fiesta mexicana del día de los muertos es un ritual de exportación que germinará dondequiera que se implante porque atenúa el duelo al envolverlo con  la bondad de un rebozo iluminando el vacío irreparable con una esperanza inexplicable. Los quebrantos causados por la muerte se ridiculizan y las querencias se fortalecen cuando los recuerdos cobran vida.

            La silueta escuálida de la calavera garbancera, creada por José Guadalupe Posada, recorre la aldea global inspirando nuevas interpretaciones del insólito momento en el que se reencuentran los vivos y los muertos. Y la garbancera se siente como en casa en el inmenso territorio del mercado porque sus rasgos son más vigentes que nunca: los efectos de la ética del lucro moldean la actitud de los habitantes de la sociedad de consumo.

Actualmente, el predominio de la actitud aspiracional incide en las definiciones de la felicidad y el éxito; el valor que se concede a las personas depende del precio de las propiedades que ostentan. La similitud es evidente: el único atuendo de la calavera de José Guadalupe Posada es un enorme sombrero cuya elegancia contrasta con su desnudez, y con esta vanalidad del siglo XIX, Posada criticó a todos aquellos que pretendían aparentar un estilo de vida superior. El autor la bautizó con el adjetivo “garbancera” aludiendo a las personas que renegaban de sus raíces indígenas y pretendían parecer europeos. La semejanza de la garbancera con los nativos de la globalidad reside en el desapego a los gentilicios y con la sobrepoblación de perfiles apócrifos. La población digital de identifica con una imagen, con un ícono que representa rasgos idealizados.

            Y como siempre y desde entonces, ante lo inminente e irremediable resurge la efímera consistencia de lo humano. La muerte nos reduce a la esencia: un cúmulo de partículas del polvo de las estrellas y la insignificancia del tiempo en la Tierra se aplica en la biografía de todos por igual. Lo único que nos distingue en el páramo de la muerte es la fuerza del cariño que nos inmortaliza en un recuerdo.

              El regalo de México a la aldea global es la calavera garbancera, una imagen insolente y trivial que atenúa el quebranto del duelo y que ridiculiza los devaneos de la condición humana porque sólo en su compañía se revierte la fatalidad para festejar las tristezas y remontar la distancia entre el cielo y el suelo…