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domingo, septiembre 14, 2014

Arcadia

“Arriésgate. Aviéntate desde lo alto. No pienses ni te preocupes por nada.
Cuando las alas aparezcan en la espalda durante el vuelo,
notarás que alguien vela por ti.”
Ilya y Emilia Kabakov. La prueba del destino.

            En algún lugar trascendental, coinciden esporádicamente las esperanzas y las decepciones; y ahí, por los caprichos de la naturaleza y por la perseverancia de los hombres, resucitan los ideales desfallecidos…

            Con el Muro de Berlín cayeron también la utopía socialista y las esperanzas de una sociedad sin dominación ni servidumbre; los artistas conceptuales  Ilya y Emilia Kabakov, ubican ese acontecimiento en la “era no-histórica” de la Unión Soviética que coincide con el final de los grandes relatos. Los Kabakov pertenecen a una generación atrapada entre el triunfalismo del “Paraíso Estalinista” y  la caída acelerada de los cimientos del socialismo; Ilya  fue el líder del movimiento clandestino de  arte contemporáneo en Moscú durante la época post-estalinista y su obra fue conocida hasta finales de los ochenta. La metamorfosis de las grandes esperanzas en la imposición de un dogma de estado se aprecia en la colección “Angelología: utopía y ángeles” que actualmente se expone en el Museo de San Idelfonso de la Ciudad de México.

Los ángeles encarnan los ideales del conocimiento, la independencia y la democracia, su presencia en el plano mundano obedece a una necesidad imperecedera de los hombres: la necesidad de soñar, de liberarse de las imposiciones y “seguir siempre adelante”.  Los Kabakov  equiparan el potencial humano con  la persistente búsqueda de un ángel, con la capacidad para emprender un curso de acción  “aunque parezca endeble y riesgoso” porque lo importante es creer en algo, arriesgarse  e intentarlo.

Y así, en un entorno deshumanizante donde predominan las consignas del consumo e individualidad, la insólita aparición de un ángel caído evoca épocas remotas cuando  la frontera entre lo terrenal y lo divino era tangible y accesible, cuando la libertad del pensamiento confería la ligereza necesaria para elevar el vuelo y alejarse de un entorno hostil.  Quiero creer que los ángeles regresan en momentos críticos para resucitar la molécula infinita que yace en el fondo de la condición humana.

Hoy por hoy, la presencia de los ángeles es vital porque enfrentamos una crisis que vulnera los ideales legendarios: la felicidad reside en un ámbito ensimismado, ajeno e indiferente a todo lo que lo rodea y las esperanzas se trivializan en proyectos financieros. Urge reivindicar las utopías destrozadas y recuperar los atributos que alguna vez enaltecieron a los hombres; es imperativo buscar a los ángeles con la firme convicción de encontrarlos en la mirada del prójimo, en la inspiración o en el interior de la conciencia. Es menester creer en ellos, arriesgarse e intentarlo;  tal vez aparezcan en un remanso inesperado o en una pausa fugaz para resucitar los ideales desfallecidos…
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Fuentes

Montaño Garfias, Ericka. (2014). Inauguran exposición Ilya y Emilia Kavakov. Angelología: utopía y ángeles. Recuperado el 14 de Septiembre del 2014, de http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/08/27/inauguran-exposicion-ilya-y-emilia-kavakov-angelologia-utopia-y-angeles-3899.html

El Semanario. (2014). “Angelología: utopía y ángeles” en San Idelfonso. Recuperado el 14 de Septiembre del 2014, de http://elsemanario.com/70444/angelologia-utopia-y-angeles-en-san-ildefonso/


La Jornada. (2014). La utopía y los ángeles de Ilya y Emilia Kavakov arriban a México. Recuperado el 14 de Septiembre del 2014, de http://www.vanguardia.com.mx/lautopiaylosangelesdeilyayemiliakabakovarribanamexico-2153627.html

Talavera, Juan Carlos. (2014). Ilya y Emilia Kabakov muestran arte conceptual ruso en la capital. Recuperado el 14 de Septiembre del 2014, de http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2014/08/19/976931


               


domingo, mayo 05, 2013

Muy lejos y para no volver


¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte

 y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?

José Saramago

 

            En algún lugar del porvenir, en un páramo de la inmensidad se realizarán las utopías que alguna vez se creyeron imposibles; pero la culminación de todas las ficciones implicará el advenimiento de las distopías…

 

            Mientras las utopías reflejan el optimismo del presente en un futuro idealizado, las distopías proyectan las amenazas inminentes en un horizonte catastrófico; con las utopías se construye un entorno armónico, justo y equitativo;  en una distopía se consolidan las pautas existentes en la versión siniestra de la humanidad.  Por sus diferencias, la utopía y la distopía solían ubicarse en los extremos opuestos de la ficción pero el desplazamiento de la realidad hacia el futuro alteró la distancia que existía entre las visiones del porvenir.

 

            La colonización del planeta Marte fue una utopía, una ficción temeraria y extravagante durante el siglo XX cuya posibilidad se concretará  en los primeros años del siglo XXI. La empresa Mars One inició la búsqueda de voluntarios para habitar la primera colonia de humanos en Marte, quienes también protagonizarán el primer reality show fuera de la Tierra. El proyecto tiene un costo inicial aproximado de ocho mil millones de dólares, cantidad que  será cubierta por patrocinadores, socios y por la venta de los derechos de retransmisión de la misión.

 

La convocatoria tiene matices sorprendentes y fatales porque se espera conformar un grupo de 24 astronautas en el año 2015 para someterlos a un entrenamiento de 7 años y enviarlos a Marte en el 2023 en un viaje sin regreso porque los elegidos para habitar la colonia marciana jamás volverán a la Tierra. La idea de un viaje sin retorno generó polémica pero la sorpresa inicial fue superada por una cifra desconcertante: a escasos días de la convocatoria se inscribieron más de mil personas de distintas nacionalidades: chilenos, españoles, australianos, rusos, franceses, estadounidenses e incluso mexicanos. Sorprende la cercanía de un futuro que se creía muy lejano pero  es alarmante es número de seres humanos que  están dispuestos a abandonar el planeta para jamás volver.

 

Y es ahora cuando la utopía y la distopía coinciden en el tiempo: la distancia entre lo real y lo ideal se desvanece. El proyecto Mars One se realiza en una época caracterizada por las catástrofes, la alienación y la violencia. Los crímenes de odio registran un ascenso en todo el mundo, la violencia germina en el seno familiar y la disposición para la crueldad se manifiesta desde la infancia, la pobreza es un flagelo que se expande a todas las coordenadas del planeta. Las albricias de la utopía contrastan con la crueldad de la distopía y provocan sentimientos encontrados: es indignante que se destinen cantidades estratosféricas para un proyecto que no aportará un beneficio inmediato a la humanidad mientras la mitad de la población del planeta sobrevive en condiciones de miseria; es decepcionante que se emprenda la conquista de otros mundos y se postergue la atención a los índices de violencia, hambre e ignorancia que caracterizan a esta época; la convergencia es insólita pero tangible, el desencanto es  inexorable: en un páramo marciano se realizarán las utopías que alguna vez se creyeron imposibles mientras en la Tierra es inminente el advenimiento de las distopías …