En algún lugar de la semántica, en el Diccionario de la política existe un anexo con todas las actualizaciones y correcciones a las definiciones existentes; por azares del destino, esta sección se ha convertido en la más importante del lenguaje porque el significado de las palabras se transforma por los efectos del tiempo y del poder…
La sociedad humana es una idea que se redefine constantemente en función del criterio de los grupos dominantes que establecen los límites entre la verdad y la mentira, entre la legalidad y el delito. Es por eso que si alguna vez el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española definió al nepotismo como la desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos, hoy por hoy, en pleno calderonismo esa definición carece de significado.
Ahora, la preferencia que tienen algunos gobernantes o funcionarios públicos para dar candidaturas o puestos públicos a sus familiares o amigos sin tomar en cuenta su competencia sino su lealtad incondicional, debe entenderse como el criterio rector de un régimen para conservar el poder. La meritocracia calderonista es la evidencia del fracaso doctrinario del Partido Acción Nacional, como sinónimo de una jerarquía de políticos improvisados que buscan poder y riqueza. En la versión panista del nepotismo se identifican los significados ocultos de la desesperación disfrazada y los motivos enmascarados ante la ausencia total de ideólogos, la carencia de líderes por la extinción de los apóstoles de la democracia.
María Luisa “Cocoa” Calderón, la hermana del presidente, se impone como la candidata por los partidos Acción Nacional y Nueva Alianza, a escasas semanas de la intentona por una candidatura única y cuando nadie menciona el escándalo provocado por la siniestra Elba Esther Gordillo al revelar el apoyo brindado a Felipe Calderón en la contienda por la presidencia. Además, emulando uno de los episodios del nepotismo nacional protagonizado por el presidente Manuel Ávila Camacho y su hermano Maximino, en el ritual de la ascensión de Cocoa Calderón a la candidatura oficial se exhibió el estado de fuerza del calderonismo: estuvieron presentes siete gobernadores panistas, entre ellos José Guadalupe Osuna Millán, gobernador de Baja California, dos Secretarios de Estado y dos dirigentes partidistas, y todos ellos, en fragrante proselitismo de fin de semana, señalaron tajantemente que sólo con Cocoa Calderón al frente del gobierno, Michoacán recuperará la seguridad perdida, esa tranquilidad que no se ha recuperado ni el michoacanazo ni los operativos y escándalos orquestados en el régimen.
Es obvio que los conceptos implícitos en la redefinición del nepotismo son la desesperación y el cinismo, y que en esta nueva versión de un presidencialismo decadente es imperativo detectar la innegable transformación de los vicios en virtudes por los nefastos efectos del poder…
domingo, agosto 21, 2011
domingo, agosto 14, 2011
El undécimo mito
En algún lugar fantástico, en las profundidades del dominio existe un mecanismo con miles y miles de engranes que se concatenan y se mueven por la fuerza impositiva del silencio; esa inmensa maquinaria ha producido las ficciones oficiales y ha destrozado las evidencias que surgen en la realidad…
El aparato ideológico de todos los regímenes produce la versión oficial de la realidad y censura todas las contradicciones; gracias a este mecanismo se eleva una falsedad al grado de las verdades absolutas mientras se adjudica la etiqueta de la locura subversiva a todos los que advierten la imposición de una mentira. Durante mucho tiempo, se descalificó y se ridiculizó la visión de quienes detectaron la intención del gobierno estadounidense de intervenir, incursionar y definir la agenda pública mexicana. Las advertencias fundamentadas del sometimiento incondicional de la nueva clase gobernante a los intereses norteamericanos fueron consideradas como peroratas inútiles de izquierdosos radicalistas, como exageraciones recalcitrantes y anacrónicas de macuarros alarmistas y resentidos.
Pero la ley universal de las ficciones es implacable y el ciclo de las farsas es inexorable: tarde o temprano la verdad emerge desde las mazmorras que pretendieron contenerla. El New York Times publicó recientemente que “Estados Unidos está expandiendo su papel en el sangriento combate contra las organizaciones del narcotráfico enviando nuevos agentes de la CIA y personal militar retirado a México, y considera planes para desplazar contratistas privados en seguridad con la esperanza de darle la vuelta a la campaña multimillonaria que hasta ahora ha dado pocos resultados”. La instalación de bases de inteligencia norteamericana en territorio mexicano vulnera los preceptos de la soberanía nacional y desobedece los acuerdos internacionales que defienden la facultad de todos los pueblos para determinar el curso de su historia. Esta estrategia sólo puede explicarse, pero jamás justificarse, con la existencia de un Estado fallido que ha emprendido la lucha contra un sector específico de la población que representa un riesgo estratégico para la seguridad nacional… pero estadounidense.
Sí! … en el manejo de la información se advierte el control del discurso social, por eso, esta revelación tuvo un impacto moderado y se disolverá rápidamente. Tal vez sea desmentida desde el portal de la Presidencia de la República como el undécimo mito de la lucha contra la inseguridad, es probable que se emprenda una campaña mediática para difundir los horrores del narcotráfico e infundir un miedo infundado, para fabricar un falso consenso y censurar todas las discrepancias. Si así sucede, la ciudadanía aceptará que es más importante extirpar la amenaza del narcotráfico que combatir la pobreza y la ignorancia, que debe anteponerse la satisfacción de los intereses extranjeros al mejoramiento de las condiciones de vida de los mexicanos, y todos los que opinen en contra serán unos insensatos con alucinaciones rojizas y guajiras porque una vez más, los engranes del dominio se reactivarán por la fuerza impositiva del silencio, y esa inmensa maquinaria impondrá las nuevas ficciones oficiales y destrozará las evidencias que surgen en la realidad…
domingo, agosto 07, 2011
Genética y crisis
"Si el hombre es formado por las circunstancias,
entonces hay que formar las circunstancias humanamente"
Marx y Engels. Citado por José Saramago en La Caverna.
En algún lugar de la evolución, entre los esfuerzos encarnizados por sobrevivir y en el instante previo a la extinción, la defensa instintiva se transformó en el ataque premeditado, y a partir de entonces, los genes del dominio determinaron los rasgos de la condición humana…
La especie humana ascendió a la cúspide de los seres vivos en el planeta por una excepcional habilidad adquirida en el proceso evolutivo: la estrategia de la defensa y la premeditación del ataque. Desde entonces, la guerra es una actividad constante en la historia de la humanidad, y es también, la expresión más cruel de la ironía humana: la civilización surge cuando se legitima la explotación de los débiles; lo que requirió la conformación de la fuerza pública para controlar a los esclavos, porque la misión de los ejércitos era conquistar a los pueblos vecinos y despojarlos de sus riquezas.
Todas las guerras obedecen al mandato genético del dominio, a la necesidad irracional de someter a los débiles y enriquecerse con el despojo, y es por eso que la guerra es la manifestación más grotesca de inhumanidad, entendida como la imperfección humana, como la naturaleza inacabada e inconclusa de los seres humanos, que como bestias obedecen a sus instintos.
La economía de la guerra ha definido el curso de la historia, pero en el Siglo XX, fue la causante de la muerte de las grandes utopías en el proyecto de la Modernidad. Todos los imperios se han sustentado en los beneficios del mecanismo bélico y la guerra ha sido el motivo principal por el cual se endeudan los gobiernos. La historia de la deuda nacional estadounidense está inexorablemente vinculada a la guerra como industria y la relación entre el tope de endeudamiento y la guerra fue impuesta en 1917 durante la Primera Guerra Mundial; la idea era impedir que el Presidente Wilson destinara aún más soldados y dinero estadounidense a la guerra. En Inglaterra y en Francia se introdujo el control parlamentario del presupuesto para impedir que los reyes o gobernantes ambiciosos iniciaran guerras al limitar la capacidad del gobierno para endeudarse.
Hoy por hoy, después de siglos de guerras y de la secuencia de derrotas estrepitosas desde Viet-Nam, el imperio norteamericano aún se sustenta en la industria militar. El origen de la crisis global se ubica en los proyectos frustrados para la reconstrucción de Irak, en las incursiones fallidas y en la imposibilidad de apropiarse de los yacimientos petroleros en Medio Oriente. El 4 de Agosto reciente, el jueves negro, se ha registrado como el preámbulo de una crisis galopante: los mercados, los valores y las monedas son inestables, de un momento a otro, la realidad cobrará la factura pendiente a los gobiernos erigidos sobre las ruinas de los vencidos.
Fatalista?... Pues no del todo: porque en los momentos más críticos se desencadenan reacciones excepcionales y esfuerzos extraordinarios: quiero creer que cuando el imperio material se desplome sobrevendría una crisis existencial, ética y moral, que obligara a reorganizar las ideas en un sistema de valores tendiente a la humanización plena, un régimen mundial cuya prioridad fuese la conclusión del proceso de hominización extirpando del imaginario colectivo la defensa instintiva y el ataque premeditado, rescindiendo los genes del dominio que determinan los rasgos más grotescos de la condición humana…
entonces hay que formar las circunstancias humanamente"
Marx y Engels. Citado por José Saramago en La Caverna.
En algún lugar de la evolución, entre los esfuerzos encarnizados por sobrevivir y en el instante previo a la extinción, la defensa instintiva se transformó en el ataque premeditado, y a partir de entonces, los genes del dominio determinaron los rasgos de la condición humana…
La especie humana ascendió a la cúspide de los seres vivos en el planeta por una excepcional habilidad adquirida en el proceso evolutivo: la estrategia de la defensa y la premeditación del ataque. Desde entonces, la guerra es una actividad constante en la historia de la humanidad, y es también, la expresión más cruel de la ironía humana: la civilización surge cuando se legitima la explotación de los débiles; lo que requirió la conformación de la fuerza pública para controlar a los esclavos, porque la misión de los ejércitos era conquistar a los pueblos vecinos y despojarlos de sus riquezas.
Todas las guerras obedecen al mandato genético del dominio, a la necesidad irracional de someter a los débiles y enriquecerse con el despojo, y es por eso que la guerra es la manifestación más grotesca de inhumanidad, entendida como la imperfección humana, como la naturaleza inacabada e inconclusa de los seres humanos, que como bestias obedecen a sus instintos.
La economía de la guerra ha definido el curso de la historia, pero en el Siglo XX, fue la causante de la muerte de las grandes utopías en el proyecto de la Modernidad. Todos los imperios se han sustentado en los beneficios del mecanismo bélico y la guerra ha sido el motivo principal por el cual se endeudan los gobiernos. La historia de la deuda nacional estadounidense está inexorablemente vinculada a la guerra como industria y la relación entre el tope de endeudamiento y la guerra fue impuesta en 1917 durante la Primera Guerra Mundial; la idea era impedir que el Presidente Wilson destinara aún más soldados y dinero estadounidense a la guerra. En Inglaterra y en Francia se introdujo el control parlamentario del presupuesto para impedir que los reyes o gobernantes ambiciosos iniciaran guerras al limitar la capacidad del gobierno para endeudarse.
Hoy por hoy, después de siglos de guerras y de la secuencia de derrotas estrepitosas desde Viet-Nam, el imperio norteamericano aún se sustenta en la industria militar. El origen de la crisis global se ubica en los proyectos frustrados para la reconstrucción de Irak, en las incursiones fallidas y en la imposibilidad de apropiarse de los yacimientos petroleros en Medio Oriente. El 4 de Agosto reciente, el jueves negro, se ha registrado como el preámbulo de una crisis galopante: los mercados, los valores y las monedas son inestables, de un momento a otro, la realidad cobrará la factura pendiente a los gobiernos erigidos sobre las ruinas de los vencidos.
Fatalista?... Pues no del todo: porque en los momentos más críticos se desencadenan reacciones excepcionales y esfuerzos extraordinarios: quiero creer que cuando el imperio material se desplome sobrevendría una crisis existencial, ética y moral, que obligara a reorganizar las ideas en un sistema de valores tendiente a la humanización plena, un régimen mundial cuya prioridad fuese la conclusión del proceso de hominización extirpando del imaginario colectivo la defensa instintiva y el ataque premeditado, rescindiendo los genes del dominio que determinan los rasgos más grotescos de la condición humana…
domingo, julio 31, 2011
El factor humano
En algún lugar de la exactitud, las cifras surgen y se reproducen en el gélido clima de la aritmética, y ahí, los cálculos y las ponderaciones sólo admiten una interpretación porque la realidad siempre es única y contundente…
Las cifras publicadas recientemente por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), indican que del 2008 al 2010 el ámbito de la pobreza se extendió para aglutinar a 52 millones de mexicanos, quienes representan un 46% de la población: 4 de cada 10 habitantes no obtiene los ingresos necesarios para subsistir y progresar.
El resultado de esta medición es implacable y no admite interpretaciones tendenciosas porque refleja el fracaso de las políticas públicas de un estado que funciona como agente de inversiones. Y si se aplicase el factor humano a la frialdad de estas cifras catastróficas se obtendría una visión realista del origen de esta inequidad social.
Como producto del entorno globalizado, la economía mexicana pretende incorporarse a un sistema de mercado que somete y doblega a las soberanías nacionales; la genuflexión ante la ética del lucro tergiversa las funciones del estado: ahora el gobierno es una mega agencia de negocios internacionales, depende de los consorcios comerciales y oficializa el criterio que define a la población como mano de obra explotable y como un sector inmenso de consumidores manipulables.
Pero aún bajo esa lógica los resultados son contundentes: los beneficios de la economía de mercado se concentran en los estratos superiores donde no existe sensibilidad social. El índice de la pobreza refleja la ineficiencia de la administración pública en la atención de las necesidades apremiantes de la población y, paradójicamente, exhibe la escasa retribución de los consorcios internacionales al erario y al nivel de vida de los habitantes.
En Baja California, uno de los estados del panismo rampante donde la inversión privada y extranjera influyen en la agenda pública, el desempleo y la falta de poder adquisitivo de grupos vulnerables que habitan en zonas marginadas dificulta que las familias puedan adquirir la canasta básica.
Ante la contundencia de las cifras, la pobreza ha sido una ambigüedad demagógica que se encubre en clasificaciones triviales, el rubro más oscuro de la economía y la asignatura pendiente de los regímenes, será el tema recurrente en las campañas políticas rumbo a la presidencia, el número esquivo en todos los discursos y una consecuencia sin causa. La paradoja reside precisamente en esa porción de los mexicanos: en el ámbito de la necesidad donde no se escuchan las promesas políticas que juegan con los cálculos y las ponderaciones, porque en el sector marginado por la pobreza la realidad siempre es única y contundente…
Las cifras publicadas recientemente por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), indican que del 2008 al 2010 el ámbito de la pobreza se extendió para aglutinar a 52 millones de mexicanos, quienes representan un 46% de la población: 4 de cada 10 habitantes no obtiene los ingresos necesarios para subsistir y progresar.
El resultado de esta medición es implacable y no admite interpretaciones tendenciosas porque refleja el fracaso de las políticas públicas de un estado que funciona como agente de inversiones. Y si se aplicase el factor humano a la frialdad de estas cifras catastróficas se obtendría una visión realista del origen de esta inequidad social.
Como producto del entorno globalizado, la economía mexicana pretende incorporarse a un sistema de mercado que somete y doblega a las soberanías nacionales; la genuflexión ante la ética del lucro tergiversa las funciones del estado: ahora el gobierno es una mega agencia de negocios internacionales, depende de los consorcios comerciales y oficializa el criterio que define a la población como mano de obra explotable y como un sector inmenso de consumidores manipulables.
Pero aún bajo esa lógica los resultados son contundentes: los beneficios de la economía de mercado se concentran en los estratos superiores donde no existe sensibilidad social. El índice de la pobreza refleja la ineficiencia de la administración pública en la atención de las necesidades apremiantes de la población y, paradójicamente, exhibe la escasa retribución de los consorcios internacionales al erario y al nivel de vida de los habitantes.
En Baja California, uno de los estados del panismo rampante donde la inversión privada y extranjera influyen en la agenda pública, el desempleo y la falta de poder adquisitivo de grupos vulnerables que habitan en zonas marginadas dificulta que las familias puedan adquirir la canasta básica.
Ante la contundencia de las cifras, la pobreza ha sido una ambigüedad demagógica que se encubre en clasificaciones triviales, el rubro más oscuro de la economía y la asignatura pendiente de los regímenes, será el tema recurrente en las campañas políticas rumbo a la presidencia, el número esquivo en todos los discursos y una consecuencia sin causa. La paradoja reside precisamente en esa porción de los mexicanos: en el ámbito de la necesidad donde no se escuchan las promesas políticas que juegan con los cálculos y las ponderaciones, porque en el sector marginado por la pobreza la realidad siempre es única y contundente…
domingo, julio 24, 2011
La incógnita generacional
“Preguntarme a qué generación pertenezco es,
en un nivel más profundo, preguntarme quién soy”
Julián Marías
En algún lugar del tiempo y sobre un inmenso pliego de papel en blanco, cuando se escriben las biografías de los seres humanos se subrayan los efectos del entorno que incidirán en el destino de las generaciones…
Por siempre y desde entonces, en la escritura de la historia de la humanidad se detectan los estilos y acentos de las generaciones porque la percepción de los giros del destino depende y varía con la edad de quien los atestigua. Cuando atravesamos el umbral del siglo XXI había 800 millones de adolescentes que nacieron en la sociedad de mercado y crecieron rodeados de comodidades tecnológicas. Las huestes de la “Generación Y” se conforman con los pequeños tiranos que gobiernan a su antojo en el reino familiar y que ejercen un control despiadado sobre sus padres. Los adolescentes de la posmodernidad se caracterizan por una mentalidad saturada con mensajes que inducen al consumismo, sus prioridades se establecen en función de las marcas comerciales y configuran una identidad cambiante atendiendo a las figuras esporádicas, ídolos efímeros con los que la cultura de masas pretende resolver la carencia de modelos de excelencia permanentes.
La incógnita de esta generación incide en su destino, en la construcción del porvenir en un entorno donde todo es válido, en un clima social desolado por la violencia cotidiana y la ausencia de límites. La incógnita es insufrible pero es imperativo despejarla porque el resultado de una ecuación sin valores constantes de autoridad es la apatía generalizada y el egoísmo exacerbado. Por los efectos perversos del mercado los niños abandonan prematuramente la infancia para incursionar en una adolescencia precoz. La celotipia, el acoso y el maltrato suelen predominar en las relaciones afectivas de los adolescentes “Y” y el impacto de los modelos emergentes se detecta en la incidencia creciente de casos de anorexia y bulimia en la infancia.
Sí! … La cuestión ya es impostergable. Los extremos a los que pueden llegar los adolecentes “Y” son deplorables: La Red por los Derechos de la Infancia estima que unos 30.000 menores realizan actividades para los cárteles como pasar droga, secuestrar y asesinar migrantes. Según un informe de la fiscalía general, de diciembre de 2006 a abril de 2010, un total de 3.664 menores de edad fueron capturados en operaciones contra la delincuencia organizada. Los escándalos lo confirman: un adolescente de 14 años y conocido como “Ponchis, el niño sicario”, era filmado con un teléfono celular al momento de golpear y asesinar a sus víctimas y estos vídeos fueron publicados en internet; y en Mexicali, un asesinato cruelmente premeditado fue la secuela de los celos enardecidos en la tormentosa relación de una pareja de adolescentes que no conocieron límites.
La incógnita que todos los predecesores de la “Generación Y” debemos resolver es: cómo enmendar, y en el mejor de los casos atenuar, los efectos de un criterio materializante? Cómo revertir la insensibilidad galopante que germina en un ambiente que glorifica el egoísmo y celebra la violencia? Cómo re-escribir el destino de una generación atrofiada por los efectos nocivos del entorno?…
en un nivel más profundo, preguntarme quién soy”
Julián Marías
En algún lugar del tiempo y sobre un inmenso pliego de papel en blanco, cuando se escriben las biografías de los seres humanos se subrayan los efectos del entorno que incidirán en el destino de las generaciones…
Por siempre y desde entonces, en la escritura de la historia de la humanidad se detectan los estilos y acentos de las generaciones porque la percepción de los giros del destino depende y varía con la edad de quien los atestigua. Cuando atravesamos el umbral del siglo XXI había 800 millones de adolescentes que nacieron en la sociedad de mercado y crecieron rodeados de comodidades tecnológicas. Las huestes de la “Generación Y” se conforman con los pequeños tiranos que gobiernan a su antojo en el reino familiar y que ejercen un control despiadado sobre sus padres. Los adolescentes de la posmodernidad se caracterizan por una mentalidad saturada con mensajes que inducen al consumismo, sus prioridades se establecen en función de las marcas comerciales y configuran una identidad cambiante atendiendo a las figuras esporádicas, ídolos efímeros con los que la cultura de masas pretende resolver la carencia de modelos de excelencia permanentes.
La incógnita de esta generación incide en su destino, en la construcción del porvenir en un entorno donde todo es válido, en un clima social desolado por la violencia cotidiana y la ausencia de límites. La incógnita es insufrible pero es imperativo despejarla porque el resultado de una ecuación sin valores constantes de autoridad es la apatía generalizada y el egoísmo exacerbado. Por los efectos perversos del mercado los niños abandonan prematuramente la infancia para incursionar en una adolescencia precoz. La celotipia, el acoso y el maltrato suelen predominar en las relaciones afectivas de los adolescentes “Y” y el impacto de los modelos emergentes se detecta en la incidencia creciente de casos de anorexia y bulimia en la infancia.
Sí! … La cuestión ya es impostergable. Los extremos a los que pueden llegar los adolecentes “Y” son deplorables: La Red por los Derechos de la Infancia estima que unos 30.000 menores realizan actividades para los cárteles como pasar droga, secuestrar y asesinar migrantes. Según un informe de la fiscalía general, de diciembre de 2006 a abril de 2010, un total de 3.664 menores de edad fueron capturados en operaciones contra la delincuencia organizada. Los escándalos lo confirman: un adolescente de 14 años y conocido como “Ponchis, el niño sicario”, era filmado con un teléfono celular al momento de golpear y asesinar a sus víctimas y estos vídeos fueron publicados en internet; y en Mexicali, un asesinato cruelmente premeditado fue la secuela de los celos enardecidos en la tormentosa relación de una pareja de adolescentes que no conocieron límites.
La incógnita que todos los predecesores de la “Generación Y” debemos resolver es: cómo enmendar, y en el mejor de los casos atenuar, los efectos de un criterio materializante? Cómo revertir la insensibilidad galopante que germina en un ambiente que glorifica el egoísmo y celebra la violencia? Cómo re-escribir el destino de una generación atrofiada por los efectos nocivos del entorno?…
domingo, julio 17, 2011
Fuera de lugar
En algún lugar estruendoso, cuando todas las voces se fusionan en la algarabía nacional se dispersan las angustias cotidianas, y en una celebración espontánea se contagia el aliento efímero de la victoria…
Dicen los que saben, que los triunfos son propiedad de todos y que a las derrotas se les adjudica un dueño único, que la industria del entretenimiento se consolidó gracias a ese mecanismo delirante, y que por eso, el espectáculo deportivo es el placebo social por excelencia. El 10 de Julio los mexicanos festejamos el triunfo de la selección mexicana en el campeonato mundial sub 17, y lo celebramos hasta el cansancio ese domingo porque al día siguiente se inició el proceso inexorable que desvanece las victorias deportivas. La industria del entretenimiento así lo estipula: siempre habrá un récord que igualar o superar, y al culminar un campeonato se inicia el proceso hacia el siguiente.
El aliento efímero de las victorias es un conocimiento del dominio público, pero en esta ocasión, la espontaneidad de las celebraciones se tergiversó en una alharaca política cuando Felipe Calderón, tal vez embriagado de felicidad, enarboló el estandarte de la selección nacional y declaró que México ya no será el mismo después de esa apoteósica victoria futbolera. Extasiado de orgullo ascendió a los jugadores al rango oficial de “héroes” en el pódium de los “niños de oro”, y aún días después del gran jolgorio y fuera de la cancha, emitió la urgencia por dejar atrás el “México del ya merito”… Pero claro que por supuesto y desde luego que sí! … el gran beneficiario del triunfo futbolero se llama Felipe Calderón, por eso, insiste en exacerbar y en postergar el efecto de este placebo que por un breve lapso desvaneció todos los quebrantos de la conciencia nacional.
Peros sus exageraciones están fuera de lugar. Aunque se pretenda reiteradamente dirigir la atención al campeonato de la sub 17, la contundencia de la realidad es ineludible por el flagelo de derrotas persistentes que no son divulgadas: el ingreso medio familiar decreció un 12% en dos años gracias a los incrementos en la gasolina y a la escasez de empleos, el índice de mexicanos que sobreviven en la pobreza se incrementará al fin del sexenio. Los golazos, la garra y la determinación de los futbolistas no son suficientes para ignorar los vicios ancestrales de la partidocracia, el fracaso de las políticas públicas ni la deplorable condición de la salud y la educación, tampoco bastan para olvidar a todos los mexicanos de oro que se parten el alma en la inconmensurable cancha de la economía informal ni a los que se han perdido en la cruzada contra el crimen.
Sí! … La tragedia nacional es insufrible, y al margen del usufructo oficial, los mexicanos necesitan un triunfo para festejar de vez en cuando, para exhalar el quebranto en la algarabía, para dispersar las angustias cotidianas en una celebración espontánea, para soñar y cantar sin pensar en que el aliento de la victoria es efímero…
Dicen los que saben, que los triunfos son propiedad de todos y que a las derrotas se les adjudica un dueño único, que la industria del entretenimiento se consolidó gracias a ese mecanismo delirante, y que por eso, el espectáculo deportivo es el placebo social por excelencia. El 10 de Julio los mexicanos festejamos el triunfo de la selección mexicana en el campeonato mundial sub 17, y lo celebramos hasta el cansancio ese domingo porque al día siguiente se inició el proceso inexorable que desvanece las victorias deportivas. La industria del entretenimiento así lo estipula: siempre habrá un récord que igualar o superar, y al culminar un campeonato se inicia el proceso hacia el siguiente.
El aliento efímero de las victorias es un conocimiento del dominio público, pero en esta ocasión, la espontaneidad de las celebraciones se tergiversó en una alharaca política cuando Felipe Calderón, tal vez embriagado de felicidad, enarboló el estandarte de la selección nacional y declaró que México ya no será el mismo después de esa apoteósica victoria futbolera. Extasiado de orgullo ascendió a los jugadores al rango oficial de “héroes” en el pódium de los “niños de oro”, y aún días después del gran jolgorio y fuera de la cancha, emitió la urgencia por dejar atrás el “México del ya merito”… Pero claro que por supuesto y desde luego que sí! … el gran beneficiario del triunfo futbolero se llama Felipe Calderón, por eso, insiste en exacerbar y en postergar el efecto de este placebo que por un breve lapso desvaneció todos los quebrantos de la conciencia nacional.
Peros sus exageraciones están fuera de lugar. Aunque se pretenda reiteradamente dirigir la atención al campeonato de la sub 17, la contundencia de la realidad es ineludible por el flagelo de derrotas persistentes que no son divulgadas: el ingreso medio familiar decreció un 12% en dos años gracias a los incrementos en la gasolina y a la escasez de empleos, el índice de mexicanos que sobreviven en la pobreza se incrementará al fin del sexenio. Los golazos, la garra y la determinación de los futbolistas no son suficientes para ignorar los vicios ancestrales de la partidocracia, el fracaso de las políticas públicas ni la deplorable condición de la salud y la educación, tampoco bastan para olvidar a todos los mexicanos de oro que se parten el alma en la inconmensurable cancha de la economía informal ni a los que se han perdido en la cruzada contra el crimen.
Sí! … La tragedia nacional es insufrible, y al margen del usufructo oficial, los mexicanos necesitan un triunfo para festejar de vez en cuando, para exhalar el quebranto en la algarabía, para dispersar las angustias cotidianas en una celebración espontánea, para soñar y cantar sin pensar en que el aliento de la victoria es efímero…
domingo, julio 10, 2011
Temporada electorera
En algún lugar del Teatro Nacional, en los momentos previos al estreno del drama electoral se detallan las líneas y se actualizan las escenas de la patética tragicomedia que relata la lucha encarnizada por el poder; el preámbulo es un leve indicio de la intensidad de una secuencia perversidades…
La contienda electorera es una tradición recientemente adquirida en México: abarca un periodo impreciso anterior a la jornada electoral, en cualquiera de los tres niveles de gobierno, durante el cual se exhibe la deleznable esencia de la subespecie política en una secuencia dramatizada de nalgaprotismos, imbecilidades y perversiones. Es una temporada de episodios con escándalos de intensidad variable que suelen ser mediáticos: se repiten incesantemente los pormenores, se reproducen los discursos y las declaraciones, se incrementa el elenco con personajes emergentes, pero no se realiza ningún trámite en el ámbito judicial. Todo se dirime en el escaparate de los medios masivos sin repercusiones legales. Y así: en una insufrible secuencia de vulgaridades y cinismos escucharemos las versiones de los presuntos implicados, las respuestas beligerantes de los aludidos, los puntillosos señalamientos de los esbirros lamesuelas y todas las denostaciones que se acumulen hasta que decline la magnitud del espectáculo.
La campaña electorera rumbo a los comicios del 2012 inicia con el escándalo mediático protagonizado por Elba Esther Gordillo y las mediocres actuaciones que se incorporaron a este episodio. En este preámbulo se dirige la atención al pasado para exhibir los nefastos acuerdos, las cantidades estratosféricas y el cinismo galopante de los personajes involucrados en vulgares negociaciones para alcanzar la presidencia en el 2006. Con escándalos similares o peores se confabula el drama de la próxima elección presidencial. Sí! … La voz omnisciente de la sensatez advierte que se debe desconfiar de todos aquellos que puedan percibir las inmundicias del inframundo político sin alterarse ni ofenderse. Porque a diferencia del arte dramático, que al conmover sacude la conciencia y provoca la reflexión, el espectáculo protagonizado por los especímenes de la pseudo especia política siempre provoca una vomitiva repulsión y un desdén neurálgico en los seres humanos normales, pensantes y sensibles. Pero éste es, precisamente, el objetivo del patético drama de aberraciones: provocar un repudio generalizado, enfatizar la decepción ciudadana para enardecer la llama de la apatía y provocar el abstencionismo; cuando electorado abandona el escenario, el desenlace se confabula en una sombría escena de concertacesiones entre los protagonistas de las huestes partidistas. Moraleja?... No abandones el teatro hasta que caiga el telón. Es menester esperar el momento en que se desvanezca la cuarta pared que separa a los actores del público para que la musa del teatro esgrima el cuchillo del rechazo y aniquile a esta patética tragicomedia de la lucha encarnizada por el poder…
La contienda electorera es una tradición recientemente adquirida en México: abarca un periodo impreciso anterior a la jornada electoral, en cualquiera de los tres niveles de gobierno, durante el cual se exhibe la deleznable esencia de la subespecie política en una secuencia dramatizada de nalgaprotismos, imbecilidades y perversiones. Es una temporada de episodios con escándalos de intensidad variable que suelen ser mediáticos: se repiten incesantemente los pormenores, se reproducen los discursos y las declaraciones, se incrementa el elenco con personajes emergentes, pero no se realiza ningún trámite en el ámbito judicial. Todo se dirime en el escaparate de los medios masivos sin repercusiones legales. Y así: en una insufrible secuencia de vulgaridades y cinismos escucharemos las versiones de los presuntos implicados, las respuestas beligerantes de los aludidos, los puntillosos señalamientos de los esbirros lamesuelas y todas las denostaciones que se acumulen hasta que decline la magnitud del espectáculo.
La campaña electorera rumbo a los comicios del 2012 inicia con el escándalo mediático protagonizado por Elba Esther Gordillo y las mediocres actuaciones que se incorporaron a este episodio. En este preámbulo se dirige la atención al pasado para exhibir los nefastos acuerdos, las cantidades estratosféricas y el cinismo galopante de los personajes involucrados en vulgares negociaciones para alcanzar la presidencia en el 2006. Con escándalos similares o peores se confabula el drama de la próxima elección presidencial. Sí! … La voz omnisciente de la sensatez advierte que se debe desconfiar de todos aquellos que puedan percibir las inmundicias del inframundo político sin alterarse ni ofenderse. Porque a diferencia del arte dramático, que al conmover sacude la conciencia y provoca la reflexión, el espectáculo protagonizado por los especímenes de la pseudo especia política siempre provoca una vomitiva repulsión y un desdén neurálgico en los seres humanos normales, pensantes y sensibles. Pero éste es, precisamente, el objetivo del patético drama de aberraciones: provocar un repudio generalizado, enfatizar la decepción ciudadana para enardecer la llama de la apatía y provocar el abstencionismo; cuando electorado abandona el escenario, el desenlace se confabula en una sombría escena de concertacesiones entre los protagonistas de las huestes partidistas. Moraleja?... No abandones el teatro hasta que caiga el telón. Es menester esperar el momento en que se desvanezca la cuarta pared que separa a los actores del público para que la musa del teatro esgrima el cuchillo del rechazo y aniquile a esta patética tragicomedia de la lucha encarnizada por el poder…
domingo, julio 03, 2011
Título de propiedad
“Los hombres han olvidado esta verdad, pero tú no debes olvidarla.
Eres responsable para siempre de lo que has domesticado.”
El Principito. Antoine De Saint-Euxpery
En algún lugar de la casa, cuando la luz se torna suave y se fragmenta con las vivencias es posible percibir una dulce sensación; y debajo de la mesa o en el sillón de la sala, en un rinconcito de la cocina o junto al árbol más amable del jardín perdura la incondicional nobleza de una pequeña compañera…
Cuando se adquiere una mascota se le considera como una pequeña propiedad, como un regalo viviente con cartilla de vacunación. Los animalitos se incorporan al hogar y al peculiar estilo de vida de cada familia, y en la caso de los perros, una de las especies consideradas –erróneamente- pequeñas, la capacidad de adaptación es sorprendente cuando se integran a una manada de humanos. Poseen una habilidad perceptiva extraordinaria para interpretar todos los gestos y las expresiones de sus amos y gracias a la nobleza de su carácter se merecen mucho más que el cariño que reciben. Aparentemente, la convivencia con los perros implica una relación asimétrica: el amo siempre ordena y decide, educa y corrige; el perro siempre atiende, festeja y obedece. Pero en el fondo surge una dependencia recíproca y no sé en qué momento se revierten las atribuciones y el perro de apropia del corazón del amo aunque no exista ningún documento que lo certifique.
Yo?.. Tuve una perrita… Era mía porque yo elegí la raza y el color, porque yo la busqué y la encontré. Era mía porque yo la compré y la traje a mi casa, porque yo escogí su nombre y puse mi nombre en su cartilla. Era mía porque domestiqué sus instintos, porque yo la eduqué y la consentía. Era mía porque tomaba el sol en mi jardín, porque se comía mis zapatos y dormía en mi sala. Era mía porque me acompañaba cuando yo estaba sola, porque siempre esperaba mi regreso y contenta me recibía. Era mía porque yo la alimentaba y la bañaba, porque yo la atendía y la curaba, porque trataba de entenderla, aunque no siempre lo lograba. Era mía porque creció a mi lado, porque dio a luz en mi casa, porque sus cachorros fueron también míos y dispuse de ellos. Era mía porque conocía todos los tonos de mi voz, porque intuía mi estado de ánimo en la cadencia de mis pasos. Era mía porque me quería tal y como soy, porque era feliz al estar conmigo.
Pero el título de propiedad de un amo tiene una fatal expiración. Y ahora que ya no está y que ya no la tengo comprendo al fin que su compañía fue mucho más que una simple cuestión de propiedad o dominio, porque al entrar en mi vida se adueñó de mi corazón con su lealtad y su alegría, porque al morir se apropió de un pedacito en la región más festiva de mi memoria. Es por eso que en mi casa, de repente se percibe una dulce sensación; y debajo de la mesa o en el sillón de la sala, en un rinconcito de la cocina o junto al árbol más amable del jardín perdura la incondicional nobleza de mi querida Cocó, mi pequeña y añorada compañera…
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domingo, junio 26, 2011
Una especie inconclusa
En algún lugar del planeta, en la Biblioteca de la Condición Humana, en el pasillo de los Referentes Universales y en la sección de los dogmas se ubica el compendio de los prejuicios: un inmenso volumen que describe todas las tragedias y perversidades cometidas por el imperativo de la intolerancia…
En la oscuridad de los tiempos, las diferencias entre los especímenes de la humanidad desencadenaron la evolución de la especie; pero desde el momento en que la humanidad se consolidó como la especie dominante, los hombres adquirieron la libertad irrenunciable para elegir, para construir su destino con cada una de sus decisiones. Pero en ese preciso momento aparecieron nuevas discrepancias, tan sutiles como el color de la piel pero tan contundentes como la furia de los dioses. Y desde entonces, el planeta ha sido el campo de batalla donde se confrontan las cosmovisiones, las versiones diversas de la moral, los estilos de vida y las formas de amar. Grotescas como las guerras, o simuladas como los dogmas, pero todas las confrontaciones han sido devastadoras, enardecidas por los estigmas y los prejuicios inflamados en la ignorancia, en ese ámbito donde se impone el dogma como la verdad absoluta, donde se erigen modelos y rituales como la única razón de la existencia, y se rechaza lo diferente porque se condenan las herejías.
Hoy por hoy, la discriminación es la fuente inagotable de la crueldad. Es la evidencia de la imperfección humana, de la incapacidad moral para respetar el derecho a elegir de los demás. Las visiones y los mitos excluyentes del mundo han sido los protagonistas de los episodios más violentos de la historia. Y lo siguen siendo. Los fundamentalismos socialmente correctos flagelan a los individuos más vulnerables: mujeres, ancianos y niños, creyentes de religiones minoritarias, migrantes, refugiados e indígenas, personas con orientación sexual diferente, con discapacidad, enfermos de VIH o SIDA, y todos aquellos herejes que no comulguen con el criterio predominante, quienes desafíen a los modelos imperantes del éxito y la belleza, los osados que se atrevan a pensar diferente. Ahora, después de siglos de intolerancia, la faz del planeta es la misma: tres cuartes partes son océanos de intolerancia y en una cuarta parte de tierra se concentran los cinco continentes de fanatismo.
Dicen los que saben que la humanidad es una especie inconclusa, y que esa condición es más evidente cuando el raciocinio sucumbe a los motivos apócrifos de la intolerancia, porque los dogmas resucitan al energúmeno que yace en los genes recesivos, y se castiga la diferencia estigmatizada como una herejía. El verdadero avance de la humanidad no está en la tecnología, está en el pensamiento: en el reconocimiento y el respeto a la diferencia y al derecho a la libertad de nuestros congéneres para elegir a quien amar y en quien creer. El proceso evolutivo de la humanidad finalizará cuando se extinga la discriminación y se olviden todas las tragedias y perversidades cometidas por el imperativo de la intolerancia…
En la oscuridad de los tiempos, las diferencias entre los especímenes de la humanidad desencadenaron la evolución de la especie; pero desde el momento en que la humanidad se consolidó como la especie dominante, los hombres adquirieron la libertad irrenunciable para elegir, para construir su destino con cada una de sus decisiones. Pero en ese preciso momento aparecieron nuevas discrepancias, tan sutiles como el color de la piel pero tan contundentes como la furia de los dioses. Y desde entonces, el planeta ha sido el campo de batalla donde se confrontan las cosmovisiones, las versiones diversas de la moral, los estilos de vida y las formas de amar. Grotescas como las guerras, o simuladas como los dogmas, pero todas las confrontaciones han sido devastadoras, enardecidas por los estigmas y los prejuicios inflamados en la ignorancia, en ese ámbito donde se impone el dogma como la verdad absoluta, donde se erigen modelos y rituales como la única razón de la existencia, y se rechaza lo diferente porque se condenan las herejías.
Hoy por hoy, la discriminación es la fuente inagotable de la crueldad. Es la evidencia de la imperfección humana, de la incapacidad moral para respetar el derecho a elegir de los demás. Las visiones y los mitos excluyentes del mundo han sido los protagonistas de los episodios más violentos de la historia. Y lo siguen siendo. Los fundamentalismos socialmente correctos flagelan a los individuos más vulnerables: mujeres, ancianos y niños, creyentes de religiones minoritarias, migrantes, refugiados e indígenas, personas con orientación sexual diferente, con discapacidad, enfermos de VIH o SIDA, y todos aquellos herejes que no comulguen con el criterio predominante, quienes desafíen a los modelos imperantes del éxito y la belleza, los osados que se atrevan a pensar diferente. Ahora, después de siglos de intolerancia, la faz del planeta es la misma: tres cuartes partes son océanos de intolerancia y en una cuarta parte de tierra se concentran los cinco continentes de fanatismo.
Dicen los que saben que la humanidad es una especie inconclusa, y que esa condición es más evidente cuando el raciocinio sucumbe a los motivos apócrifos de la intolerancia, porque los dogmas resucitan al energúmeno que yace en los genes recesivos, y se castiga la diferencia estigmatizada como una herejía. El verdadero avance de la humanidad no está en la tecnología, está en el pensamiento: en el reconocimiento y el respeto a la diferencia y al derecho a la libertad de nuestros congéneres para elegir a quien amar y en quien creer. El proceso evolutivo de la humanidad finalizará cuando se extinga la discriminación y se olviden todas las tragedias y perversidades cometidas por el imperativo de la intolerancia…
domingo, junio 19, 2011
Crisol calderonista
“El carácter de una persona lo determinan los problemas que no puede eludir y el remordimiento que le provocan los que ha eludido.”
Arthur Miller
En algún lugar agudo y sombrío, donde deambulan los espectros de la frustración, se derrumban todas razones por el hechizo incontenible de las obsesiones y por una grieta en la mazmorra de las decepciones se filtra el eco espeluznante de un delirio…
Arthur Miller escribió el drama “Las Brujas de Salem” como una crítica a la feroz persecución de simpatizantes comunistas emprendida por el senador McCarthy, en un clima de intrigas y delaciones es la alegoría de los procesos, juicios y sentencias de un puritano moderno. Es por eso que la expresión “cacería de brujas” abandonó el ámbito literario para describir el fanatismo exacerbado de la clase gobernante.
En México, la cacería de brujas se consolidó como uno de los procedimientos más contundentes en situaciones de extrema urgencia política, como la caída estrepitosa en el índice de popularidad, la generalización del repudio, la obsesión por el poder, la amenaza galopante de una derrota electoral, entre otras. Uno de los rasgos que distingue a la cacería de brujas es la exacerbación de los ánimos, cuando se inflaman las fibras de la frustración y se enardecen todos los motivos. Las decisiones suelen ser producto de la ira contenida y de la desesperación, las acciones no se planean, se improvisan, y los motivos se suponen, no se fundamentan.
Los resultados suelen ser desastrosos, contraproducentes. El conjuro malévolo se revierte. Vgrs: el juicio de desafuero emprendido en el foxismo contra Andrés Manuel López Obrador, el Michoacanazo y el caso de Jorge Hank Rhon. Y las brujas perseguidas resurgen como víctimas y mártires de un criterio obtuso, doloso y beligerante; y sobre los verdugos caen las maldiciones de la prepotencia, el abuso y la ineficiencia. Pero la perversidad es un elixir vaporoso que impregna el entorno, y en los círculos ajenos a la inquisición política surgen paladines oficiosos, propagadores serviles. La cobertura mediática de los escándalos políticos enjuicia y condena a los involucrados en un espectáculo que pretende encubrir los excesos, errores u omisiones de los inquisidores. La imparcialidad y la objetividad, como esencia de la información se transfiguran, los sondeos manipulan la opinión para imponer la visión de comunicadores orgánicos y una entrevista es la oportunidad para exhibir la malévola condición del entrevistado en un juicio sumario. Y la cacería se convierte en entretenimiento masivo.
No!... No me imagino cuál sería el título de esta frustrada cacería calderonista pero me queda claro que no fue una quema de brujas sino una vulgar llamarada de petate y que aún para urdir perversidades se requiere una pizca de talento para derrumbar todas razones con un hechizo incontenible y filtrarlo en el eco espeluznante de un delirio…
Arthur Miller
En algún lugar agudo y sombrío, donde deambulan los espectros de la frustración, se derrumban todas razones por el hechizo incontenible de las obsesiones y por una grieta en la mazmorra de las decepciones se filtra el eco espeluznante de un delirio…
Arthur Miller escribió el drama “Las Brujas de Salem” como una crítica a la feroz persecución de simpatizantes comunistas emprendida por el senador McCarthy, en un clima de intrigas y delaciones es la alegoría de los procesos, juicios y sentencias de un puritano moderno. Es por eso que la expresión “cacería de brujas” abandonó el ámbito literario para describir el fanatismo exacerbado de la clase gobernante.
En México, la cacería de brujas se consolidó como uno de los procedimientos más contundentes en situaciones de extrema urgencia política, como la caída estrepitosa en el índice de popularidad, la generalización del repudio, la obsesión por el poder, la amenaza galopante de una derrota electoral, entre otras. Uno de los rasgos que distingue a la cacería de brujas es la exacerbación de los ánimos, cuando se inflaman las fibras de la frustración y se enardecen todos los motivos. Las decisiones suelen ser producto de la ira contenida y de la desesperación, las acciones no se planean, se improvisan, y los motivos se suponen, no se fundamentan.
Los resultados suelen ser desastrosos, contraproducentes. El conjuro malévolo se revierte. Vgrs: el juicio de desafuero emprendido en el foxismo contra Andrés Manuel López Obrador, el Michoacanazo y el caso de Jorge Hank Rhon. Y las brujas perseguidas resurgen como víctimas y mártires de un criterio obtuso, doloso y beligerante; y sobre los verdugos caen las maldiciones de la prepotencia, el abuso y la ineficiencia. Pero la perversidad es un elixir vaporoso que impregna el entorno, y en los círculos ajenos a la inquisición política surgen paladines oficiosos, propagadores serviles. La cobertura mediática de los escándalos políticos enjuicia y condena a los involucrados en un espectáculo que pretende encubrir los excesos, errores u omisiones de los inquisidores. La imparcialidad y la objetividad, como esencia de la información se transfiguran, los sondeos manipulan la opinión para imponer la visión de comunicadores orgánicos y una entrevista es la oportunidad para exhibir la malévola condición del entrevistado en un juicio sumario. Y la cacería se convierte en entretenimiento masivo.
No!... No me imagino cuál sería el título de esta frustrada cacería calderonista pero me queda claro que no fue una quema de brujas sino una vulgar llamarada de petate y que aún para urdir perversidades se requiere una pizca de talento para derrumbar todas razones con un hechizo incontenible y filtrarlo en el eco espeluznante de un delirio…
domingo, junio 05, 2011
Alegorías
En algún lugar del Diccionario Alternativo del Lenguaje, en el tomo de los adjetivos y en el capítulo de los superlativos se identifica la regla no escrita, pero vigente, del uso exagerado de los calificativos; esta norma discursiva establece que la calidad y la cantidad de adjetivos nunca deben exceder a la realidad…
El lenguaje es el único enlace válido entre la interioridad y el mundo circundante, es el reflejo de la inteligencia y el único instrumento para comprobar el orden de las ideas. Por su íntima relación con los procesos mentales, el lenguaje trasciende el ámbito de las palabras cuando éstas proyectan la idiosincrasia, las pasiones y las emociones, los vicios y las virtudes de quienes las enuncian.
La furia contenida suele estallar en una larga secuencia de adjetivos, y en estas circunstancias, la cantidad exagerada le confiere a los adjetivos la extraña cualidad de destrozar a quien se dirigen. Vgrs: En conferencia de Prensa, el vocero del Partido Revolucionario Institucional (PRI), David Penchyna desconoció al Secretario de Trabajo, Javier Lozano, como interlocutor válido por considerarlo: ineficaz, omiso y negligente, músico de quinta, vocero de las excusas, profesional de la grilla, servidor público de medio tiempo, funcionario reactivo, conflictivo e intransigente y el mozo de espadas de su partido, Acción Nacional.
Cuando el orden de las ideas se encuentra desquiciado suelen establecerse similitudes aberrantes y el discurso es una construcción ficticia con alegorías estrafalarias y adjetivos incongruentes. Vgrs: Al encabezar la ceremonia por el Día del Policía Federal, Felipe Calderón consideró que la profesión de policía debe ser “un verdadero sacerdocio cívico” y que la labor policial es una de las más ‘sublimes’ vocaciones profesionales que se pueda tener.
La insensibilidad es sinónimo de la indiferencia, y la indiferencia es una forma de crueldad; esto se proyecta cuando los adjetivos pretenden disfrazar el infortunio generalizado y se divulga con la frivolidad de una noticia nacional. Vgrs: Ernesto Cordero, Secretario de Hacienda y precandidato a la presidencia por el Partido Acción Nacional (PAN) anunció con falso optimismo pseudo retórico que “México ya no es un país pobre; es un país de renta media con un problema de pobreza”.
Desafortunadamente para la ciudadanía, el clima electoral suele distorsionar el casi inexistente orden de las pocas ideas de los personajes de la clase política, que al hablar exhiben al energúmeno que pulula debajo de la piel. Se escucharán imbecilidades como las ya mencionadas y muchas, muchísimas más. Yo?.. Le confieso que suelo reprimirme al momento de adjudicar adjetivos descalificativos, pero a veces no puedo controlar la indignación y desobedezco la norma discursiva pero la calidad y la cantidad de los adjetivos que escribo nunca han logrado exceder a la realidad…
El lenguaje es el único enlace válido entre la interioridad y el mundo circundante, es el reflejo de la inteligencia y el único instrumento para comprobar el orden de las ideas. Por su íntima relación con los procesos mentales, el lenguaje trasciende el ámbito de las palabras cuando éstas proyectan la idiosincrasia, las pasiones y las emociones, los vicios y las virtudes de quienes las enuncian.
La furia contenida suele estallar en una larga secuencia de adjetivos, y en estas circunstancias, la cantidad exagerada le confiere a los adjetivos la extraña cualidad de destrozar a quien se dirigen. Vgrs: En conferencia de Prensa, el vocero del Partido Revolucionario Institucional (PRI), David Penchyna desconoció al Secretario de Trabajo, Javier Lozano, como interlocutor válido por considerarlo: ineficaz, omiso y negligente, músico de quinta, vocero de las excusas, profesional de la grilla, servidor público de medio tiempo, funcionario reactivo, conflictivo e intransigente y el mozo de espadas de su partido, Acción Nacional.
Cuando el orden de las ideas se encuentra desquiciado suelen establecerse similitudes aberrantes y el discurso es una construcción ficticia con alegorías estrafalarias y adjetivos incongruentes. Vgrs: Al encabezar la ceremonia por el Día del Policía Federal, Felipe Calderón consideró que la profesión de policía debe ser “un verdadero sacerdocio cívico” y que la labor policial es una de las más ‘sublimes’ vocaciones profesionales que se pueda tener.
La insensibilidad es sinónimo de la indiferencia, y la indiferencia es una forma de crueldad; esto se proyecta cuando los adjetivos pretenden disfrazar el infortunio generalizado y se divulga con la frivolidad de una noticia nacional. Vgrs: Ernesto Cordero, Secretario de Hacienda y precandidato a la presidencia por el Partido Acción Nacional (PAN) anunció con falso optimismo pseudo retórico que “México ya no es un país pobre; es un país de renta media con un problema de pobreza”.
Desafortunadamente para la ciudadanía, el clima electoral suele distorsionar el casi inexistente orden de las pocas ideas de los personajes de la clase política, que al hablar exhiben al energúmeno que pulula debajo de la piel. Se escucharán imbecilidades como las ya mencionadas y muchas, muchísimas más. Yo?.. Le confieso que suelo reprimirme al momento de adjudicar adjetivos descalificativos, pero a veces no puedo controlar la indignación y desobedezco la norma discursiva pero la calidad y la cantidad de los adjetivos que escribo nunca han logrado exceder a la realidad…
domingo, mayo 29, 2011
Indignación primaveral
"Mayo del 68, pide lo imposible; Mayo de 2011, consigue lo imposible"
Los indignados de París
En algún lugar de la primavera se produce la secuela inexorable de las épocas, reverdecen los bosques del pensamiento, las convicciones abandonan el capullo del letargo, germinan las afinidades. Por eso, las inclemencias y las hostilidades del desencanto preceden al despertar de las conciencias…
Desde siempre y desde entonces, cuando las inequidades se agudizan y el desencanto se generaliza las voces ciudadanas convergen en un reclamo legítimo y una convocatoria espontánea tiene el poder suficiente para movilizar los engranes oxidados de la empatía social. Así sucedió en la Primavera de1968 alrededor del mundo y así emerge en el 2011 la Primavera democrática.
La primavera de los indignados es la movilización ciudadana que inicia el 15 de mayo en Madrid y que se extiende rápidamente a través de las redes sociales a las grandes ciudades españolas; los jóvenes tomaron las principales plazas hasta que fueron desalojados por la fuerza pública en la Plaza del Sol. La represión policiaca exacerbó las convicciones ciudadanas y a partir de entonces los españoles acampan en la plaza del Pilar de Zaragoza, en la plaza de Cataluña y en cualquier otro punto de la geografía española donde la ciudadanía ejerce estos días su derecho constitucional de reunión pacífica.
Cuando la indignación es legítima y la protesta es auténtica se desencadena la empatía social; al margen de los consorcios mediáticos las convicciones de transmiten por contagio, las esperanzas fallidas y aletargadas florecen en la primavera y se dispersan por la rosa de los vientos. Los efectos de la primavera democrática se percibieron en París: un millar de jóvenes, se reunieron en la plaza de la Bastilla para protestar, como lo hicieron los “indignados" españoles”, contra "el desempleo, la precariedad, la corrupción" y la "deriva de la democracia". La movilización parisina inició el 19 de mayo, y las concentraciones se realizan cada semana.
En la aldea global se incrementa la cantidad de personas desesperadas en un régimen atroz que ejerce la implacable ética del lucro, la multitud de aquellos que ya no tienen nada qué perder aumenta exponencialmente, pero la perversa progresión del desencanto provoca una reacción igualmente vertiginosa y en esta explosión primaveral resurgieron las convicciones ciudadanas. La primavera de la indignación seguirá su curso derrumbando las estructuras convencionales y entrelazando afinidades en el ágora electrónica se configura una democracia más participativa y humana. Las protestas de los indignados entibian la apatía de un sistema materializante, y en la secuela inexorable de las épocas, las inclemencias y las hostilidades del desencanto preceden al calor de una nueva primavera cuando despiertan las conciencias…
Los indignados de París
En algún lugar de la primavera se produce la secuela inexorable de las épocas, reverdecen los bosques del pensamiento, las convicciones abandonan el capullo del letargo, germinan las afinidades. Por eso, las inclemencias y las hostilidades del desencanto preceden al despertar de las conciencias…
Desde siempre y desde entonces, cuando las inequidades se agudizan y el desencanto se generaliza las voces ciudadanas convergen en un reclamo legítimo y una convocatoria espontánea tiene el poder suficiente para movilizar los engranes oxidados de la empatía social. Así sucedió en la Primavera de1968 alrededor del mundo y así emerge en el 2011 la Primavera democrática.
La primavera de los indignados es la movilización ciudadana que inicia el 15 de mayo en Madrid y que se extiende rápidamente a través de las redes sociales a las grandes ciudades españolas; los jóvenes tomaron las principales plazas hasta que fueron desalojados por la fuerza pública en la Plaza del Sol. La represión policiaca exacerbó las convicciones ciudadanas y a partir de entonces los españoles acampan en la plaza del Pilar de Zaragoza, en la plaza de Cataluña y en cualquier otro punto de la geografía española donde la ciudadanía ejerce estos días su derecho constitucional de reunión pacífica.
Cuando la indignación es legítima y la protesta es auténtica se desencadena la empatía social; al margen de los consorcios mediáticos las convicciones de transmiten por contagio, las esperanzas fallidas y aletargadas florecen en la primavera y se dispersan por la rosa de los vientos. Los efectos de la primavera democrática se percibieron en París: un millar de jóvenes, se reunieron en la plaza de la Bastilla para protestar, como lo hicieron los “indignados" españoles”, contra "el desempleo, la precariedad, la corrupción" y la "deriva de la democracia". La movilización parisina inició el 19 de mayo, y las concentraciones se realizan cada semana.
En la aldea global se incrementa la cantidad de personas desesperadas en un régimen atroz que ejerce la implacable ética del lucro, la multitud de aquellos que ya no tienen nada qué perder aumenta exponencialmente, pero la perversa progresión del desencanto provoca una reacción igualmente vertiginosa y en esta explosión primaveral resurgieron las convicciones ciudadanas. La primavera de la indignación seguirá su curso derrumbando las estructuras convencionales y entrelazando afinidades en el ágora electrónica se configura una democracia más participativa y humana. Las protestas de los indignados entibian la apatía de un sistema materializante, y en la secuela inexorable de las épocas, las inclemencias y las hostilidades del desencanto preceden al calor de una nueva primavera cuando despiertan las conciencias…
domingo, mayo 22, 2011
Retórica barata
En algún lugar de la retórica, en el tomo de la persuasión y en capítulo de la ética se establece una regla inquebrantable cuya obediencia determina el impacto social de los discursos y la autoridad moral de quien los pronuncia...
Dicen los que saben que los efectos del poder se establecen en los discursos, que la persuasión es el motivo que desencadena los cambios en las ideas, las opiniones y en las pautas de conducta, y que por eso, desde que la oscuridad de los tiempos, la influencia de una persona depende de la calidad de su discurso.
Si los ojos son el espejo del alma, luego entonces: el lenguaje es el reflejo de la personalidad; el impacto de un discurso está íntimamente ligado a la ética de la persuasión y a la retórica. No obstante, estos recursos sólo son infalibles cuando los ejecutan mentes brillantes; por eso, cuando abundan las baratijas retóricas en los discursos se proyecta una mentalidad incipiente, un carácter frenético, la ausencia de talento.
Sí! Los artífices de los grandes discursos han logrado convencer con la contundencia de sus razones y motivaron a pueblos y naciones con la validez de sus argumentos. Las obras maestras de la oratoria coinciden con los hitos en la historia. Son piezas excepcionales, inigualables. Y además deberían ser inimitables: la retórica establece reglas escrupulosas en las similitudes, porque existe una diferencia contundente entre las comparaciones y las imitaciones: si las comparaciones suelen ser odiosas, las imitaciones son poco más que despreciables.
Entre las líneas de los discursos recientes de Felipe Calderón se adivina la obsesión por legitimarse, la imperiosa necesidad de justificar las necedades injustificables en el ocaso de su régimen. Pero sobre todo, son evidentes los acentos de la desesperación. Sólo así pueden explicarse las aberrantes comparaciones del calentamiento global con un partido de futbol soccer, los disparos de un arma con los tragos de tequila, los efectos del narcotráfico con el glamour hollywoodense, los cárteles de la droga con las letras de una incógnita.
Sí! … fueron expresiones ridículas, y tal vez tolerables por el caudal de burlas que provocaron. Pero la peor de sus estrategias discursivas fue la increíble (pero por la dificultad de creer) comparación de su régimen con el contexto de Winston Churchill. La comparación es fatal porque no existe ninguna similitud, ni en la realidad ni en la retórica. Equipararse con un verdadero estadista fue una auténtica desgracia (pero por la falta de gracia y talento), una perorata infortunada, un llamado intrascendente a la victoria, un discurso con un impacto negativo, ejecutado con la desesperación como estrategia que exhibe la escasa autoridad moral de quien iracundamente lo pronunció...
Dicen los que saben que los efectos del poder se establecen en los discursos, que la persuasión es el motivo que desencadena los cambios en las ideas, las opiniones y en las pautas de conducta, y que por eso, desde que la oscuridad de los tiempos, la influencia de una persona depende de la calidad de su discurso.
Si los ojos son el espejo del alma, luego entonces: el lenguaje es el reflejo de la personalidad; el impacto de un discurso está íntimamente ligado a la ética de la persuasión y a la retórica. No obstante, estos recursos sólo son infalibles cuando los ejecutan mentes brillantes; por eso, cuando abundan las baratijas retóricas en los discursos se proyecta una mentalidad incipiente, un carácter frenético, la ausencia de talento.
Sí! Los artífices de los grandes discursos han logrado convencer con la contundencia de sus razones y motivaron a pueblos y naciones con la validez de sus argumentos. Las obras maestras de la oratoria coinciden con los hitos en la historia. Son piezas excepcionales, inigualables. Y además deberían ser inimitables: la retórica establece reglas escrupulosas en las similitudes, porque existe una diferencia contundente entre las comparaciones y las imitaciones: si las comparaciones suelen ser odiosas, las imitaciones son poco más que despreciables.
Entre las líneas de los discursos recientes de Felipe Calderón se adivina la obsesión por legitimarse, la imperiosa necesidad de justificar las necedades injustificables en el ocaso de su régimen. Pero sobre todo, son evidentes los acentos de la desesperación. Sólo así pueden explicarse las aberrantes comparaciones del calentamiento global con un partido de futbol soccer, los disparos de un arma con los tragos de tequila, los efectos del narcotráfico con el glamour hollywoodense, los cárteles de la droga con las letras de una incógnita.
Sí! … fueron expresiones ridículas, y tal vez tolerables por el caudal de burlas que provocaron. Pero la peor de sus estrategias discursivas fue la increíble (pero por la dificultad de creer) comparación de su régimen con el contexto de Winston Churchill. La comparación es fatal porque no existe ninguna similitud, ni en la realidad ni en la retórica. Equipararse con un verdadero estadista fue una auténtica desgracia (pero por la falta de gracia y talento), una perorata infortunada, un llamado intrascendente a la victoria, un discurso con un impacto negativo, ejecutado con la desesperación como estrategia que exhibe la escasa autoridad moral de quien iracundamente lo pronunció...
domingo, mayo 15, 2011
En el cuaderno del estudiante
“Y una pedagogía y una educación que no se propongan
la cancelación de la explotación, del sufrimiento de los inocentes y del mal gratuito quedan reducidas a una función más del engranaje social,
a una legitimación del supuesto orden social.”
Educar es responder del otro. Pedro Ortega Ruiz
Dedicada a mis compañeros docentes en Cetys Universidad, a todos los profesores que he tenido en mi vida, y a todos, todos los seres humanos que tienen el valor de educar.
En algún lugar del aula, entre los pupitres y los libros, mientras el maestro calcula el diámetro del mundo, los alumnos trazan la circunferencia de su destino; y es ahí, en los cuadernos del estudiante, donde quedan inscritas las grandes esperanzas…
La enseñanza es la primera manifestación del pensamiento que surge en los albores de la especie humana por la imperiosa necesidad de sobrevivir. Y como siempre, y desde entonces, la enseñanza es un esfuerzo humanizante que considera a los otros como semejantes sujetos a los mismos avatares del destino, y al perseguir el bien común, ubicó a nuestra especie en la cúspide del planeta. Por la esencia humana de la enseñanza, todos hemos compartido experiencias y saberes y todos hemos aprendido algo alguna vez de quienes comparten algún momento en nuestra vida. Pero cuando la educación se institucionaliza y adquiere un carácter formal, surge la figura del profesor como el responsable de abrir las puertas del mundo para que los alumnos emprendan la búsqueda del destino.
Por la influencia de algún profesor se comprenden los misterios más intrincados o se aborrecen las fórmulas más elementales, porque sus atributos como educador condicionan la percepción y el aprendizaje de los alumnos. Es ahí donde reside el peso específico de la labor docente: se educa con el ejemplo, se motiva con las aspiraciones. Cuando la docencia no se ejerce por vocación es posible detectar el acento de la frustración en la palabrería del profesor. Cuando se enseña sin convicciones se incorpora a la clase el elemento indeseable de la mediocridad.
No!.. La escuela no debería sustituir a la educación familiar, pero por los cambios en el estilo de vida los hogares permanecen vacíos hasta que los padres regresan del trabajo. Y en un entorno caracterizado por la abundancia de desinformación y la ausencia de modelos de excelencia, es imperativo que la educación eluda el mandato del mercado y recupere el compromiso ético de formar seres humanos conscientes de los contrastes del mundo y profesionistas con la suficiente sensibilidad social para trabajar por el bien común: volver a los motivos primigenios de la enseñanza para humanizar a una generación deshumanizada. Y en todas las áreas del saber, los egresados despejarían la incógnita de la justicia social, si consultaran de vez en cuando aquellos cuadernos donde dejaron inscritas sus grandes esperanzas…
Feliz Día del Maestro!
la cancelación de la explotación, del sufrimiento de los inocentes y del mal gratuito quedan reducidas a una función más del engranaje social,
a una legitimación del supuesto orden social.”
Educar es responder del otro. Pedro Ortega Ruiz
Dedicada a mis compañeros docentes en Cetys Universidad, a todos los profesores que he tenido en mi vida, y a todos, todos los seres humanos que tienen el valor de educar.
En algún lugar del aula, entre los pupitres y los libros, mientras el maestro calcula el diámetro del mundo, los alumnos trazan la circunferencia de su destino; y es ahí, en los cuadernos del estudiante, donde quedan inscritas las grandes esperanzas…
La enseñanza es la primera manifestación del pensamiento que surge en los albores de la especie humana por la imperiosa necesidad de sobrevivir. Y como siempre, y desde entonces, la enseñanza es un esfuerzo humanizante que considera a los otros como semejantes sujetos a los mismos avatares del destino, y al perseguir el bien común, ubicó a nuestra especie en la cúspide del planeta. Por la esencia humana de la enseñanza, todos hemos compartido experiencias y saberes y todos hemos aprendido algo alguna vez de quienes comparten algún momento en nuestra vida. Pero cuando la educación se institucionaliza y adquiere un carácter formal, surge la figura del profesor como el responsable de abrir las puertas del mundo para que los alumnos emprendan la búsqueda del destino.
Por la influencia de algún profesor se comprenden los misterios más intrincados o se aborrecen las fórmulas más elementales, porque sus atributos como educador condicionan la percepción y el aprendizaje de los alumnos. Es ahí donde reside el peso específico de la labor docente: se educa con el ejemplo, se motiva con las aspiraciones. Cuando la docencia no se ejerce por vocación es posible detectar el acento de la frustración en la palabrería del profesor. Cuando se enseña sin convicciones se incorpora a la clase el elemento indeseable de la mediocridad.
No!.. La escuela no debería sustituir a la educación familiar, pero por los cambios en el estilo de vida los hogares permanecen vacíos hasta que los padres regresan del trabajo. Y en un entorno caracterizado por la abundancia de desinformación y la ausencia de modelos de excelencia, es imperativo que la educación eluda el mandato del mercado y recupere el compromiso ético de formar seres humanos conscientes de los contrastes del mundo y profesionistas con la suficiente sensibilidad social para trabajar por el bien común: volver a los motivos primigenios de la enseñanza para humanizar a una generación deshumanizada. Y en todas las áreas del saber, los egresados despejarían la incógnita de la justicia social, si consultaran de vez en cuando aquellos cuadernos donde dejaron inscritas sus grandes esperanzas…
Feliz Día del Maestro!
domingo, mayo 08, 2011
Las voces del quebranto
En algún lugar del duelo, la impunidad y la impotencia flagelan los atisbos de la resignación y desde el fondo de un corazón herido emerge el clamor por la justicia; y las voces del quebranto que irrumpen el silencio oficioso suavizan las fibras endurecidas de la empatía y esparcen el valor civil entre los versos de un poema…
El domingo 8 de mayo, el centro neurálgico del México se transformó en la explanada del duelo por la concentración espontánea de los ciudadanos que aún lloran por la muerte o la desaparición de familiares y que han perdido la fe en la procuración de justicia. La marcha por la paz y la justicia encabezada por el poeta Javier Sicilia es la expresión de un lamento generalizado, de la exasperación de los dolientes ante un sistema corrompido de justicia.
No!... esta no es la primera, ni será la última de las marchas exigiendo justicia y seguridad, pero sí es diferente: la marcha se ha mantenido impoluta al rechazar la intervención de partidos y personajes políticos, y esa línea irrevocable le confiere legitimidad y autoridad moral. Y no!... ninguna de las marchas anteriores provocaron una reacción tan colérica y obstinada del ejecutivo.
En uno de sus peores alardes de autoritarismo, Felipe Calderón pretendió diluir esta protesta con el gastado argumento de la guerra contra el crimen organizado, en un discurso obstinado y beligerante el mandatario malinterpretó el reclamo de justicia, confrontó a los mexicanos del bien contra las gavillas del mal, y en un paralelismo sin sustento, equiparó esta cruzada obstinada con la gesta heroica de Puebla en el 1863. Sólo faltó que enunciara con toda pompa y circunstancia que por decreto del cielo todos los hijos de esta patria son soldados a su disposición.
No… no es fácil prever el desenlace de esta marcha y todos los pronósticos serían aventurados. Las protestas que le preceden terminaron en nada: en foros mediáticos con la participación de especialistas y personalidades que no produjeron ningún cambio, en foros inocuos donde las autoridades escucharon con oídos sordos los reclamos de las víctimas, en diálogos con representantes de un gobierno marcado por la necedad que culminaron sin conclusiones ni compromisos.
Pero no es fortuito el resurgimiento de la solidaridad entre los dolientes, de la empatía entre los compatriotas que sobreviven en esta patria sin ley y sin justicia. No. No es una utopía poética esperar un México mejor. No. No es un sueño que el llanto de los otros provoque una indignación nacional. No. El futuro no es un lugar remoto, es la secuencia inmediata que se escribe en el presente con las voces del quebranto que irrumpieron el silencio oficioso, que suavizaron las fibras endurecidas de la empatía y esparcieron el valor civil entre los versos de un poema…
El domingo 8 de mayo, el centro neurálgico del México se transformó en la explanada del duelo por la concentración espontánea de los ciudadanos que aún lloran por la muerte o la desaparición de familiares y que han perdido la fe en la procuración de justicia. La marcha por la paz y la justicia encabezada por el poeta Javier Sicilia es la expresión de un lamento generalizado, de la exasperación de los dolientes ante un sistema corrompido de justicia.
No!... esta no es la primera, ni será la última de las marchas exigiendo justicia y seguridad, pero sí es diferente: la marcha se ha mantenido impoluta al rechazar la intervención de partidos y personajes políticos, y esa línea irrevocable le confiere legitimidad y autoridad moral. Y no!... ninguna de las marchas anteriores provocaron una reacción tan colérica y obstinada del ejecutivo.
En uno de sus peores alardes de autoritarismo, Felipe Calderón pretendió diluir esta protesta con el gastado argumento de la guerra contra el crimen organizado, en un discurso obstinado y beligerante el mandatario malinterpretó el reclamo de justicia, confrontó a los mexicanos del bien contra las gavillas del mal, y en un paralelismo sin sustento, equiparó esta cruzada obstinada con la gesta heroica de Puebla en el 1863. Sólo faltó que enunciara con toda pompa y circunstancia que por decreto del cielo todos los hijos de esta patria son soldados a su disposición.
No… no es fácil prever el desenlace de esta marcha y todos los pronósticos serían aventurados. Las protestas que le preceden terminaron en nada: en foros mediáticos con la participación de especialistas y personalidades que no produjeron ningún cambio, en foros inocuos donde las autoridades escucharon con oídos sordos los reclamos de las víctimas, en diálogos con representantes de un gobierno marcado por la necedad que culminaron sin conclusiones ni compromisos.
Pero no es fortuito el resurgimiento de la solidaridad entre los dolientes, de la empatía entre los compatriotas que sobreviven en esta patria sin ley y sin justicia. No. No es una utopía poética esperar un México mejor. No. No es un sueño que el llanto de los otros provoque una indignación nacional. No. El futuro no es un lugar remoto, es la secuencia inmediata que se escribe en el presente con las voces del quebranto que irrumpieron el silencio oficioso, que suavizaron las fibras endurecidas de la empatía y esparcieron el valor civil entre los versos de un poema…
domingo, mayo 01, 2011
El cuento sin un final feliz
“Siempre hay un momento en la infancia,
cuando la puerta se abre y deja salir al futuro.”
Graham Greene
En algún lugar del tiempo, poco después del umbral de la vida, se emprende la aventura maravillosa de la infancia; pero suele suceder que todas las bendiciones de la inocencia se desvanecen en un entorno denso, turbio y violento…
Atendiendo al inexorable transcurso del tiempo y con una visión optimista, durante la modernidad surgió un proyecto para crear un mundo mejor en un futuro no muy lejano; y la única estrategia viable para lograrlo requería inculcar la empatía, la fraternidad y la tolerancia en los ciudadanos del futuro. Ese fue el fundamento para la Primera Declaración de Protección a la Infancia en Ginebra en 1923 y de la instauración del 30 de Abril como el Día del Niño durante el régimen de Álvaro Obregón. En ese día festivo se consagraba como imperativo el bienestar de todos los niños del mundo.
Pero muchos ideales de la modernidad se desvanecieron en el ajetreo del mercado y en el flagelo de la ciencia al servicio del poder; y aquella esperanza en un mundo feliz se dispersó por el implacable efecto de la violencia como régimen.
Hoy por hoy, la infancia provoca mil y un versiones en un mundo de nunca jamás. La violencia y el lucro penetraron y corrompieron el tejido social, y ahora, la realidad es un compendio de visiones y percepciones que provoca versiones contrastantes. Y mientras algunos celebramos la felicidad como atributo indeleble de los niños, otros lamentan la pérdida irreversible de la inocencia de los pequeños, ya sea por el maltrato y del desamor de sus padres, por su incorporación a las huestes del crimen organizado, por el flagelo de la enfermedad, por la necesidad de trabajar, y por todas y cada una de las causas que los obligan a comportarse como adultos chiquitos.
La frialdad de las cifras es lacerante cuando ejemplifica el efecto de un entorno violento y hostil en los niños, afortunados o desafortunados: 9% padecen rasgos depresivos, dos millones y medio de niños no acuden a la escuela, México destina solo el 1% del erario para evitar la violencia, abuso o explotación infantil. Recientemente, el presidente de la Comisión de Participación Ciudadana de la Cámara de Diputados, Arturo Santana Alfaro, indicó que existen alrededor de 25 mil niños sicarios y por lo menos 100 mil son adictos. Si agregamos la cifra imponderable de todos los niños que fallecen por una deficiente alimentación o por los obstáculos para recibir la ayuda asistencial, la resultante es un dolor profundo, una impotencia insufrible y la lúgubre certeza de que el día el niño no hay motivos para celebrar.
Sí!... la apertura del criterio exige abandonar momentáneamente el entorno propio para sensibilizar la conciencia, requiere considerar las modalidades alternas y desconocidas de la realidad.
Y tiene razón!.. Es un ejercicio extenuante que provoca reacciones profundas e intensas pero también fortalece el músculo atrofiado de la empatía, ese propósito postergado en un mundo cruel y materializante que está produciendo generaciones de pequeños tiranos, de niños apáticos, aislados y egoístas, de niños marcados por la violencia y el abandono. Y este relato no tendrá un final feliz en un mundo mejor porque los protagonistas del futuro han perdido todas las bendiciones de la inocencia en un entorno denso, turbio y violento…
cuando la puerta se abre y deja salir al futuro.”
Graham Greene
En algún lugar del tiempo, poco después del umbral de la vida, se emprende la aventura maravillosa de la infancia; pero suele suceder que todas las bendiciones de la inocencia se desvanecen en un entorno denso, turbio y violento…
Atendiendo al inexorable transcurso del tiempo y con una visión optimista, durante la modernidad surgió un proyecto para crear un mundo mejor en un futuro no muy lejano; y la única estrategia viable para lograrlo requería inculcar la empatía, la fraternidad y la tolerancia en los ciudadanos del futuro. Ese fue el fundamento para la Primera Declaración de Protección a la Infancia en Ginebra en 1923 y de la instauración del 30 de Abril como el Día del Niño durante el régimen de Álvaro Obregón. En ese día festivo se consagraba como imperativo el bienestar de todos los niños del mundo.
Pero muchos ideales de la modernidad se desvanecieron en el ajetreo del mercado y en el flagelo de la ciencia al servicio del poder; y aquella esperanza en un mundo feliz se dispersó por el implacable efecto de la violencia como régimen.
Hoy por hoy, la infancia provoca mil y un versiones en un mundo de nunca jamás. La violencia y el lucro penetraron y corrompieron el tejido social, y ahora, la realidad es un compendio de visiones y percepciones que provoca versiones contrastantes. Y mientras algunos celebramos la felicidad como atributo indeleble de los niños, otros lamentan la pérdida irreversible de la inocencia de los pequeños, ya sea por el maltrato y del desamor de sus padres, por su incorporación a las huestes del crimen organizado, por el flagelo de la enfermedad, por la necesidad de trabajar, y por todas y cada una de las causas que los obligan a comportarse como adultos chiquitos.
La frialdad de las cifras es lacerante cuando ejemplifica el efecto de un entorno violento y hostil en los niños, afortunados o desafortunados: 9% padecen rasgos depresivos, dos millones y medio de niños no acuden a la escuela, México destina solo el 1% del erario para evitar la violencia, abuso o explotación infantil. Recientemente, el presidente de la Comisión de Participación Ciudadana de la Cámara de Diputados, Arturo Santana Alfaro, indicó que existen alrededor de 25 mil niños sicarios y por lo menos 100 mil son adictos. Si agregamos la cifra imponderable de todos los niños que fallecen por una deficiente alimentación o por los obstáculos para recibir la ayuda asistencial, la resultante es un dolor profundo, una impotencia insufrible y la lúgubre certeza de que el día el niño no hay motivos para celebrar.
Sí!... la apertura del criterio exige abandonar momentáneamente el entorno propio para sensibilizar la conciencia, requiere considerar las modalidades alternas y desconocidas de la realidad.
Y tiene razón!.. Es un ejercicio extenuante que provoca reacciones profundas e intensas pero también fortalece el músculo atrofiado de la empatía, ese propósito postergado en un mundo cruel y materializante que está produciendo generaciones de pequeños tiranos, de niños apáticos, aislados y egoístas, de niños marcados por la violencia y el abandono. Y este relato no tendrá un final feliz en un mundo mejor porque los protagonistas del futuro han perdido todas las bendiciones de la inocencia en un entorno denso, turbio y violento…
domingo, abril 24, 2011
El gen reprimido de la infancia
“El hombre es dueño de su destino;
pero los niños están a merced de quienes les rodean."
John Lubbock
En algún lugar maravilloso, cuando la cruda realidad enturbia el ambiente el aire respirable se torna denso, el clima se endurece por los reclamos de la vida y se extinguen los oasis donde solían refrescarse las visiones de la infancia…
Alguna vez, el entretenido juego de la infancia abarcaba una época imprecisa pero imperecedera, era un periodo que no se extinguía del todo porque en el corazón de todos los hombres, en el recoveco más plácido, entre sueños y fantasías, dormía el niño que alguna vez fue. Dicen los que saben que se requieren millones y millones de años para que los cambios biológicos se inscriban en el código genético, que por eso, las mutaciones recientes en los seres humanos surgen y se inscriben en el entorno social. Desde la modernidad tardía, en los estratos favorecidos, la infancia perdió sus rasgos placenteros y despreocupados cuando la figura materna se transformó en una mujer productiva, las actividades extracurriculares saturaron todas las tardes y por los nuevos paradigmas, la infancia se transformó en un sector de mercado.
Pero mientras algunos afortunados desperdician los dones maravillosos de la infancia en un circo de objetos y marcas, una porción inconmensurable debe prescindir de las fantasías para incorporarse a las filas de un ejército de trabajadores que luchan por sobrevivir. Los niveles del trabajo infantil se incrementan en función de la escasez de oportunidades y por el detrimento en la calidad de vida. En México, en los estratos marginados, la educación y la salud públicas se otorgan en condiciones deplorables en un ambiente hostil donde solo una minoría sobrevive y pocos sobresalen. Y a la pobreza y al maltrato que flagelan la infancia se añade la orfandad como daño colateral de la guerra calderonista contra el crimen organizado.
Y así, las bendiciones de la prosperidad, el flagelo de la miseria o los daños colaterales de una cruzada absurda, arrebatan la espontaneidad y la inocencia de los pequeños habitantes de la aldea global. El juego carece de diversión y en su modalidad electrónica es uno más de los indicadores del poder adquisitivo; los rasgos infantiles se pierden en una adolescencia prematura. Pero los cambios en el entorno aún no se inscriben en el código genético: dormido, recesivo tal vez, pero latente, el gen de la infancia pervive en los seres humanos. Será necesario reorientar el curso del mundo para recuperar la frescura de la raza humana, quizá se requiera un cataclismo universal que nos obligue a recuperar los valores primigenios, es posible que el desencanto de las generaciones posmodernas provoque una mutación emocional, que la cruda realidad sucumba ante el impacto de la esperanza y que el clima enrarecido por los reclamos de la vida se torne gentil y que ese entorno propicie el florecimiento de la infancia como la virtud más grande de la humanidad…
pero los niños están a merced de quienes les rodean."
John Lubbock
En algún lugar maravilloso, cuando la cruda realidad enturbia el ambiente el aire respirable se torna denso, el clima se endurece por los reclamos de la vida y se extinguen los oasis donde solían refrescarse las visiones de la infancia…
Alguna vez, el entretenido juego de la infancia abarcaba una época imprecisa pero imperecedera, era un periodo que no se extinguía del todo porque en el corazón de todos los hombres, en el recoveco más plácido, entre sueños y fantasías, dormía el niño que alguna vez fue. Dicen los que saben que se requieren millones y millones de años para que los cambios biológicos se inscriban en el código genético, que por eso, las mutaciones recientes en los seres humanos surgen y se inscriben en el entorno social. Desde la modernidad tardía, en los estratos favorecidos, la infancia perdió sus rasgos placenteros y despreocupados cuando la figura materna se transformó en una mujer productiva, las actividades extracurriculares saturaron todas las tardes y por los nuevos paradigmas, la infancia se transformó en un sector de mercado.
Pero mientras algunos afortunados desperdician los dones maravillosos de la infancia en un circo de objetos y marcas, una porción inconmensurable debe prescindir de las fantasías para incorporarse a las filas de un ejército de trabajadores que luchan por sobrevivir. Los niveles del trabajo infantil se incrementan en función de la escasez de oportunidades y por el detrimento en la calidad de vida. En México, en los estratos marginados, la educación y la salud públicas se otorgan en condiciones deplorables en un ambiente hostil donde solo una minoría sobrevive y pocos sobresalen. Y a la pobreza y al maltrato que flagelan la infancia se añade la orfandad como daño colateral de la guerra calderonista contra el crimen organizado.
Y así, las bendiciones de la prosperidad, el flagelo de la miseria o los daños colaterales de una cruzada absurda, arrebatan la espontaneidad y la inocencia de los pequeños habitantes de la aldea global. El juego carece de diversión y en su modalidad electrónica es uno más de los indicadores del poder adquisitivo; los rasgos infantiles se pierden en una adolescencia prematura. Pero los cambios en el entorno aún no se inscriben en el código genético: dormido, recesivo tal vez, pero latente, el gen de la infancia pervive en los seres humanos. Será necesario reorientar el curso del mundo para recuperar la frescura de la raza humana, quizá se requiera un cataclismo universal que nos obligue a recuperar los valores primigenios, es posible que el desencanto de las generaciones posmodernas provoque una mutación emocional, que la cruda realidad sucumba ante el impacto de la esperanza y que el clima enrarecido por los reclamos de la vida se torne gentil y que ese entorno propicie el florecimiento de la infancia como la virtud más grande de la humanidad…
domingo, abril 17, 2011
Los delirios de una guerra
En algún lugar beligerante, donde impera la violencia y las palabras adquieren un acento cáustico e imperativo, no existe la posibilidad de capitular porque las rectificaciones son exclusivas de los sabios que se atreven a cambiar de opinión…
En la “lucha” emprendida por Felipe Calderón contra la delincuencia organizada es posible identificar las obstinaciones que provocaron las derrotas más estrepitosas de la historia: la negativa obcecada de los generales a retirarse del campo de batalla y la visión distorsionada que les impide reconocer el advenimiento de la derrota.
La obstinación del jefe supremo de las fuerzas armadas mexicanas ha llegado a los niveles aborrecibles de la genuflexión en los que se negocia la soberanía nacional por apoyo de las agencias norteamericanas de inteligencia para combatir al crimen organizado. Y la realidad adquiere un tinte perniciosamente perverso en los partes de esta guerra sin cuartel: en la versión del ejecutivo federal, el nivel ascendente de la violencia es la evidencia del daño infringido al enemigo. La inmensa mayoría de las masacres y de las ejecuciones se atribuyen a conflictos entre los cárteles del crimen organizado, y curiosamente, todas las supuestas líneas de investigación así lo afirman. Bajo ésta lógica, el clima imponderable de la violencia y de la inseguridad que impregna el territorio nacional es por obra y gracia de la delincuencia organizada, deslindando al régimen calderonista de cualquier responsabilidad. La ira exacerbada de Felipe Calderón le impide aceptar la validez del reclamo de Javier Sicilia, el poeta que ha llorado el asesinato de su hijo protestando y denunciando la ineptitud de las autoridades en el estado de Morelos; tampoco reconoce la valentía del discurso de la Dra. Denise Dresser donde exhibe la impericia de un estado fallido que se niega a reconocer la derrota en una costosa e infame guerra civil.
Pero el encono inutiliza el raciocinio y la reacción del ejecutivo federal es un uténtico delirio: pretendiendo acallar la rabia del poeta atraparon a uno de los presuntos implicados en el secuestro y asesinato de Juan Francisco Sicilia y seis jóvenes más; el supuesto cómplice declaró que el móvil del delito fue un altercado antrero porque los jóvenes asesinados discutieron con los sicarios por una mujer; no obstante, ni los tiempos ni los lugares coinciden y los únicos indicios de la verdad son las heridas en el rostro del presunto culpable. Y ante la disyuntiva “legalizar o colombianizar” de la Dra. Dresser, la respuesta de Felipe Calderón fue incisiva: no desfallecerá en su lucha, no claudicará, porque hacerlo significaría entregar el territorio nacional a delincuentes con licencia para matar. Pero aún no terminaba el discurso calderonista donde se exigían cifras concretas al Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzosas e Involuntarias de la ONU cuando se descubrieron más de cien cadáveres en fosas clandestinas… pero claro que por supuesto y desde luego que sí: el macabro hallazgo es una evidencia fehaciente del debilitamiento de los cárteles del narcotráfico, y hoy por hoy, no existe la posibilidad de capitular porque las rectificaciones son exclusivas de los sabios que se atreven a cambiar de opinión…
En la “lucha” emprendida por Felipe Calderón contra la delincuencia organizada es posible identificar las obstinaciones que provocaron las derrotas más estrepitosas de la historia: la negativa obcecada de los generales a retirarse del campo de batalla y la visión distorsionada que les impide reconocer el advenimiento de la derrota.
La obstinación del jefe supremo de las fuerzas armadas mexicanas ha llegado a los niveles aborrecibles de la genuflexión en los que se negocia la soberanía nacional por apoyo de las agencias norteamericanas de inteligencia para combatir al crimen organizado. Y la realidad adquiere un tinte perniciosamente perverso en los partes de esta guerra sin cuartel: en la versión del ejecutivo federal, el nivel ascendente de la violencia es la evidencia del daño infringido al enemigo. La inmensa mayoría de las masacres y de las ejecuciones se atribuyen a conflictos entre los cárteles del crimen organizado, y curiosamente, todas las supuestas líneas de investigación así lo afirman. Bajo ésta lógica, el clima imponderable de la violencia y de la inseguridad que impregna el territorio nacional es por obra y gracia de la delincuencia organizada, deslindando al régimen calderonista de cualquier responsabilidad. La ira exacerbada de Felipe Calderón le impide aceptar la validez del reclamo de Javier Sicilia, el poeta que ha llorado el asesinato de su hijo protestando y denunciando la ineptitud de las autoridades en el estado de Morelos; tampoco reconoce la valentía del discurso de la Dra. Denise Dresser donde exhibe la impericia de un estado fallido que se niega a reconocer la derrota en una costosa e infame guerra civil.
Pero el encono inutiliza el raciocinio y la reacción del ejecutivo federal es un uténtico delirio: pretendiendo acallar la rabia del poeta atraparon a uno de los presuntos implicados en el secuestro y asesinato de Juan Francisco Sicilia y seis jóvenes más; el supuesto cómplice declaró que el móvil del delito fue un altercado antrero porque los jóvenes asesinados discutieron con los sicarios por una mujer; no obstante, ni los tiempos ni los lugares coinciden y los únicos indicios de la verdad son las heridas en el rostro del presunto culpable. Y ante la disyuntiva “legalizar o colombianizar” de la Dra. Dresser, la respuesta de Felipe Calderón fue incisiva: no desfallecerá en su lucha, no claudicará, porque hacerlo significaría entregar el territorio nacional a delincuentes con licencia para matar. Pero aún no terminaba el discurso calderonista donde se exigían cifras concretas al Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzosas e Involuntarias de la ONU cuando se descubrieron más de cien cadáveres en fosas clandestinas… pero claro que por supuesto y desde luego que sí: el macabro hallazgo es una evidencia fehaciente del debilitamiento de los cárteles del narcotráfico, y hoy por hoy, no existe la posibilidad de capitular porque las rectificaciones son exclusivas de los sabios que se atreven a cambiar de opinión…
domingo, abril 10, 2011
Fina estampa
En algún lugar de las trivialidades, en un flamante despacho de ficciones ubicado en la esquina sur del imperio de la imagen, se realiza un proceso exhaustivo y extenuante: entre ensayos y errores se confecciona la personalidad pública de un adalid insulso que contienda dignamente por el poder…
Dicen los que saben que el impacto de las imágenes produjo la mutación del homo sapiens en homo videns, que en la sociedad del mercado suelen venerarse ídolos ficticios porque las ideas se han relegado a un plano alterno. Hoy por hoy, el canon del mercado impregna todos los rincones del ámbito social y una característica de la aldea global es la inminencia de la imagen en perjuicio de los contenidos y la esfera política no es inmune a esa tendencia: la figura de los personajes se somete a un escrupuloso proceso para compensar con su presencia todas las carencias e impericias.
Bajo este criterio, todas las aspiraciones por la candidatura presidencial en el priísmo se han sometido a la imagen del actual gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, el “Modelo Bombón”, descrito perfectamente por Denise Dresser: “El copete acicalado. La sonrisa diamantina. La novia famosa. El gobierno dadivoso. La publicidad omnipresente. La pantalla alquilada”. Esta imagen galante del candidato modelo perturba a la militancia del panismo rampante: buscan, escarban, escrudiñan, revisan y ponderan sin cesar. La búsqueda ha sido exhaustiva porque es imperativo enarbolar a su contendiente y distraer la atención acaparada por Peña Nieto. Después de intentos fallidos y ante la ausencia de carismas decidieron imitar el modelo priísta: lanzaron al flamante secretario de Educación Pública, Alfonso Lujambio, como aspirante a la candidatura presidencial: un jovenazo sin copete pero bien peinado, cuya figura deberá causar el impacto suficiente y anular su falta de criterio, la ausencia de voluntad y la deficiencia inminente e irreversible de inteligencia. Sí! … será una verdadera proeza, un prodigio de la imagología, porque sólo los expertos lograrán reinventar la imagen y provocar una percepción favorable para el secretario de Educación Pública que considera que la televisión es una cajita lista que educa a las masas con las telenovelas producidas por un macuarro.
Para empezar, Lujambio se adjudicó el título del mejor aspirante del panismo para competir por la presidencia e inició su confrontación ninguneando al adversario: “el chico, jovencito, de nombre creo Peña (Nieto)”. Y así, el proselitismo será un duelo de estampas, de imágenes brillantes que opacarán la vacuidad de los personajes, de caballeros de fina estampa que sonrientes pasearán por los aguajes, por los patios encantados y las plazuelas, ocultando bajo el ala del sombrero y detrás del oropel la inmunda condición del testaferro, quienes envestidos con una personalidad ficticia serán los adalides insulsos que contenderán por el poder…
Dicen los que saben que el impacto de las imágenes produjo la mutación del homo sapiens en homo videns, que en la sociedad del mercado suelen venerarse ídolos ficticios porque las ideas se han relegado a un plano alterno. Hoy por hoy, el canon del mercado impregna todos los rincones del ámbito social y una característica de la aldea global es la inminencia de la imagen en perjuicio de los contenidos y la esfera política no es inmune a esa tendencia: la figura de los personajes se somete a un escrupuloso proceso para compensar con su presencia todas las carencias e impericias.
Bajo este criterio, todas las aspiraciones por la candidatura presidencial en el priísmo se han sometido a la imagen del actual gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, el “Modelo Bombón”, descrito perfectamente por Denise Dresser: “El copete acicalado. La sonrisa diamantina. La novia famosa. El gobierno dadivoso. La publicidad omnipresente. La pantalla alquilada”. Esta imagen galante del candidato modelo perturba a la militancia del panismo rampante: buscan, escarban, escrudiñan, revisan y ponderan sin cesar. La búsqueda ha sido exhaustiva porque es imperativo enarbolar a su contendiente y distraer la atención acaparada por Peña Nieto. Después de intentos fallidos y ante la ausencia de carismas decidieron imitar el modelo priísta: lanzaron al flamante secretario de Educación Pública, Alfonso Lujambio, como aspirante a la candidatura presidencial: un jovenazo sin copete pero bien peinado, cuya figura deberá causar el impacto suficiente y anular su falta de criterio, la ausencia de voluntad y la deficiencia inminente e irreversible de inteligencia. Sí! … será una verdadera proeza, un prodigio de la imagología, porque sólo los expertos lograrán reinventar la imagen y provocar una percepción favorable para el secretario de Educación Pública que considera que la televisión es una cajita lista que educa a las masas con las telenovelas producidas por un macuarro.
Para empezar, Lujambio se adjudicó el título del mejor aspirante del panismo para competir por la presidencia e inició su confrontación ninguneando al adversario: “el chico, jovencito, de nombre creo Peña (Nieto)”. Y así, el proselitismo será un duelo de estampas, de imágenes brillantes que opacarán la vacuidad de los personajes, de caballeros de fina estampa que sonrientes pasearán por los aguajes, por los patios encantados y las plazuelas, ocultando bajo el ala del sombrero y detrás del oropel la inmunda condición del testaferro, quienes envestidos con una personalidad ficticia serán los adalides insulsos que contenderán por el poder…
domingo, abril 03, 2011
Artificio consensuado
En algún lugar de la aritmética, en el último capítulo del tomo de las ponderaciones se describe el artificio para tergiversar el mensaje de las cifras; alguna vez, la ética matemática relegó este procedimiento por la inmoral manipulación de los resultados, pero ahora, cuando la ética es una virtud en peligro de extinción, el cálculo tendencioso tiende a generalizarse…
Felipe Calderón presentó la interpretación oficial del censo realizado en el 2010 que arroja una realidad numérica incongruente con la realidad social. Desde la perspectiva calderonista los regímenes panistas han logrado disminuir la pobreza. Esta declaración temeraria se pretende confirmar con datos arrojados en el censo, según el cual, un mayor número de familias cuenta con refrigerador, lavadora, televisión, teléfono, automóvil y hasta computadora con internet.
En esta clase de postulados numéricos se detectan los efectos del artífico en la ponderación: se establece el poder adquisitivo como indicador de la calidad de vida. El incremento estratosférico en la adquisición de enseres domésticos no corresponde a mejores salarios ni a la creación de empleos: es el resultado de estrategias mercantiles y la secuela de tendencias globales. En el discurso calderonista se omite mencionar que la sobreproducción y la diversificación de las marcas provocaron una disminución en los precios y que las facilidades y las ventas a plazos son la secuela de una feroz competencia entre los consorcios industriales. Vgrs: Calderón alardeó del aumento en el porcentaje de la población que tiene TV (86% en 2000 a 90% en 2010), teléfono (36% a 93%), computadora (9% a 29%) y auto (32% a 44%) pero omitió los factores determinantes: la introducción de las televisores de alta definición convirtió a los televisores de cinescopio en artículos obsoletos y su precio se desplomó; la oferta de celulares se ha desbordado; los proveedores de internet regalan computadoras en la contratación del servicio de internet, y que en el 2005 Vicente Fox decretó la legalización de los autos extranjeros en calidad de chatarra, cuya importación de Estados Unidos creció 99%.
Y así, por este artificio aritmético, México aparece como el país de las maravillas donde la inmensa mayoría de los habitantes se embrutecen diariamente con la insulsa programación de la televisión abierta, pagan las tarifas más altas del mundo en telefonía móvil y conectividad para mantener a un mexicano en el primer lugar de los hombres más ricos del planeta, se desplazan en chatarras motorizadas hacia una prosperidad cada vez más lejana. Por la inmoral manipulación de las cifras, el deterioro galopante en el poder adquisitivo se transforma en porcentajes optimistas y México se proyecta como un país de fantasía donde la panacea universal reside en las fuerzas armadas porque la ética de la persuasión está en peligro de extinción y el cálculo tendencioso tiende a generalizarse…
Felipe Calderón presentó la interpretación oficial del censo realizado en el 2010 que arroja una realidad numérica incongruente con la realidad social. Desde la perspectiva calderonista los regímenes panistas han logrado disminuir la pobreza. Esta declaración temeraria se pretende confirmar con datos arrojados en el censo, según el cual, un mayor número de familias cuenta con refrigerador, lavadora, televisión, teléfono, automóvil y hasta computadora con internet.
En esta clase de postulados numéricos se detectan los efectos del artífico en la ponderación: se establece el poder adquisitivo como indicador de la calidad de vida. El incremento estratosférico en la adquisición de enseres domésticos no corresponde a mejores salarios ni a la creación de empleos: es el resultado de estrategias mercantiles y la secuela de tendencias globales. En el discurso calderonista se omite mencionar que la sobreproducción y la diversificación de las marcas provocaron una disminución en los precios y que las facilidades y las ventas a plazos son la secuela de una feroz competencia entre los consorcios industriales. Vgrs: Calderón alardeó del aumento en el porcentaje de la población que tiene TV (86% en 2000 a 90% en 2010), teléfono (36% a 93%), computadora (9% a 29%) y auto (32% a 44%) pero omitió los factores determinantes: la introducción de las televisores de alta definición convirtió a los televisores de cinescopio en artículos obsoletos y su precio se desplomó; la oferta de celulares se ha desbordado; los proveedores de internet regalan computadoras en la contratación del servicio de internet, y que en el 2005 Vicente Fox decretó la legalización de los autos extranjeros en calidad de chatarra, cuya importación de Estados Unidos creció 99%.
Y así, por este artificio aritmético, México aparece como el país de las maravillas donde la inmensa mayoría de los habitantes se embrutecen diariamente con la insulsa programación de la televisión abierta, pagan las tarifas más altas del mundo en telefonía móvil y conectividad para mantener a un mexicano en el primer lugar de los hombres más ricos del planeta, se desplazan en chatarras motorizadas hacia una prosperidad cada vez más lejana. Por la inmoral manipulación de las cifras, el deterioro galopante en el poder adquisitivo se transforma en porcentajes optimistas y México se proyecta como un país de fantasía donde la panacea universal reside en las fuerzas armadas porque la ética de la persuasión está en peligro de extinción y el cálculo tendencioso tiende a generalizarse…
domingo, marzo 27, 2011
Autocensura inducida
Autocensura inducida
“La Crítica es una renuncia a la aceptación irreflexiva de la realidad social tal y como se nos presenta y surge siempre desde una simple proposición:
otra sociedad es posible.”
Max Horkheimer y Theodoro Adorno
En algún lugar del silencio, en el rincón donde se ocultan las amenazas que conjuran contra el criterio establecido, yacen los datos y las cifras, los nombres y las fechas de la versión más perturbadora de la realidad…
Dicen los que saben que las líneas trazadas desde el poder siempre son las mismas, que las tendencias de la imposición suelen ser escasas y cíclicas porque los pueblos no tienen memoria. Es por eso que aún ahora, en el umbral de la sociedad de la información, se aplica el legendario principio griego que postula la coincidencia de la aritmética y la democracia en las relaciones de igualdad, mientras la geometría y la oligarquía convergen en las proporciones de desigualdad.
Hoy, como siempre y desde entonces, una de las prioridades del poder es reprimir el pensamiento crítico y reflexivo, ocultar todos los elementos de la realidad que no aparecen en los discursos oficiales y tipificar como conjura detestable todas las contradicciones. La imposición, como legado de los regímenes absolutistas y despóticos, sigue vigente y el ritual de la pompa y circunstancia de quienes se someten a los caprichos de los gobernantes ha sido, siempre, verdaderamente insufrible; como lo fue el magno evento de la Iniciativa México edición 2011. Si en la primera edición la sensibilidad social se tergiversó en un vulgar concurso de popularidad entre ciudadanos que asumen como propio el compromiso postergado del gobierno, en la segunda edición se traza la línea a la que deben someterse todos los partes informativos de una guerra sin cuartel.
Sí… quienes disienten adquieren el estigma de la mezquindad, se les excluye y se descalifican sus opiniones. Es una polarización feroz cuya paradoja es la desinformación en un entorno donde abunda la “información”. Una secuela alterna es que aquellos que no están representados por los medios de comunicación están realmente mudos y no existen. Pero esta minoría que se encuentra al final de la espiral del silencio está plenamente consciente que ése es el precio que debe pagar por encontrarse en la vanguardia del pensamiento.
Hoy por hoy, la manipulación es, aún, el procedimiento elemental para el control del discurso social, los artificios del poder sólo se detectan por una minoría marginada que no desiste y sólo obedece un imperativo ético y moral; no obstante, su visión del mundo constituye una amenaza, una conjura contra el criterio establecido, por eso, la censura oficial pretende eliminar los datos y las cifras, los nombres y las fechas de la versión más perturbadora de la realidad…
“La Crítica es una renuncia a la aceptación irreflexiva de la realidad social tal y como se nos presenta y surge siempre desde una simple proposición:
otra sociedad es posible.”
Max Horkheimer y Theodoro Adorno
En algún lugar del silencio, en el rincón donde se ocultan las amenazas que conjuran contra el criterio establecido, yacen los datos y las cifras, los nombres y las fechas de la versión más perturbadora de la realidad…
Dicen los que saben que las líneas trazadas desde el poder siempre son las mismas, que las tendencias de la imposición suelen ser escasas y cíclicas porque los pueblos no tienen memoria. Es por eso que aún ahora, en el umbral de la sociedad de la información, se aplica el legendario principio griego que postula la coincidencia de la aritmética y la democracia en las relaciones de igualdad, mientras la geometría y la oligarquía convergen en las proporciones de desigualdad.
Hoy, como siempre y desde entonces, una de las prioridades del poder es reprimir el pensamiento crítico y reflexivo, ocultar todos los elementos de la realidad que no aparecen en los discursos oficiales y tipificar como conjura detestable todas las contradicciones. La imposición, como legado de los regímenes absolutistas y despóticos, sigue vigente y el ritual de la pompa y circunstancia de quienes se someten a los caprichos de los gobernantes ha sido, siempre, verdaderamente insufrible; como lo fue el magno evento de la Iniciativa México edición 2011. Si en la primera edición la sensibilidad social se tergiversó en un vulgar concurso de popularidad entre ciudadanos que asumen como propio el compromiso postergado del gobierno, en la segunda edición se traza la línea a la que deben someterse todos los partes informativos de una guerra sin cuartel.
Sí… quienes disienten adquieren el estigma de la mezquindad, se les excluye y se descalifican sus opiniones. Es una polarización feroz cuya paradoja es la desinformación en un entorno donde abunda la “información”. Una secuela alterna es que aquellos que no están representados por los medios de comunicación están realmente mudos y no existen. Pero esta minoría que se encuentra al final de la espiral del silencio está plenamente consciente que ése es el precio que debe pagar por encontrarse en la vanguardia del pensamiento.
Hoy por hoy, la manipulación es, aún, el procedimiento elemental para el control del discurso social, los artificios del poder sólo se detectan por una minoría marginada que no desiste y sólo obedece un imperativo ético y moral; no obstante, su visión del mundo constituye una amenaza, una conjura contra el criterio establecido, por eso, la censura oficial pretende eliminar los datos y las cifras, los nombres y las fechas de la versión más perturbadora de la realidad…
domingo, marzo 20, 2011
La casa
"Me lo podrán quitar todo, pero este aire no me lo quitarán nunca".
José Saramago
Dedicada a Alicia Murillo, mi madre.
En algún lugar de la memoria, en una grieta profunda donde se atesoran las imágenes de los primeros hitos en la historia personal, perdura, tenue y latente, la sensación del hogar…
Por los efectos ancestrales del instinto de supervivencia, cuando los seres vivos alcanzan la plenitud biológica se independizan y abandonan el seno materno. La especie humana no fue la excepción. Los habitantes de la modernidad tardía, a diferencia de las generaciones posmodernas, desplegaban las alas y emprendían el vuelo buscando su destino en cuanto era posible; en ese entonces, la autonomía se consideraba como una imperiosa necesidad.
Desde esa perspectiva, la configuración del espacio propio se considera un gran logro, el primero de muchos, pero quizás el más significativo, porque en ese feudo íntimo se concentran las manifestaciones tangibles de la conciencia que lo habita, el aire se impregna de los sueños y las aspiraciones, de los temores y las privaciones que ahí se comparten. Las paredes de la casa se impregnan del ambiente que ahí prevalece. Los pequeños reinos privados contienen el pensamiento de sus habitantes, y el ejemplo más reciente de ese proceso mágico que confiere a los objetos las cualidades intangibles de sus propietarios es la casa de José Saramago en una de las Islas Canarias: “hace 18 años José Saramago entró en su casa de Lanzarote, se sentó en el que sería desde entonces su despacho, y decidió que allí respiraría el aire de la isla”. A nueve meses de su fallecimiento, Pilar del Río, abre las puertas de la casa para compartir con el mundo “un remanso de paz, de belleza y también el aliciente para no rendirse" porque “el espíritu de Saramago vive cuando abro estas puertas para seguir respirando su aire."
Y mientras en Lanzarote se abrían las puertas de la casa de José Saramago, yo regresaba al hogar de mi infancia para reencontrar la ternura hecha mujer, el abrazo de mis nostalgias y el calor de mis primeras querencias. Tal vez, por esa maravillosa porosidad de las paredes y por la asombrosa permeabilidad de los pisos, cuando se vuelve al hogar materno es posible percibir aquellas sensaciones que se inscribieron en la infancia, los trazos ahora imperceptibles, de los rasgos de la personalidad.
Al respirar de nuevo del aire que rodea a mi madre se desvaneció el mundo exterior, al sentir de nuevo la caricia del terruño me invadieron la alegría congénita, la despreocupación de mi infancia y la irreverencia de mi juventud: los placebos existenciales indispensables para salir de nuevo y seguir construyendo el porvenir. Me llevo, fortalecida y sublimada, la grieta más profunda en mi memoria, donde atesoro las imágenes de los primeros hitos en mi historia personal, donde perdura, tenue y latente, la sensación de mi hogar…
José Saramago
Dedicada a Alicia Murillo, mi madre.
En algún lugar de la memoria, en una grieta profunda donde se atesoran las imágenes de los primeros hitos en la historia personal, perdura, tenue y latente, la sensación del hogar…
Por los efectos ancestrales del instinto de supervivencia, cuando los seres vivos alcanzan la plenitud biológica se independizan y abandonan el seno materno. La especie humana no fue la excepción. Los habitantes de la modernidad tardía, a diferencia de las generaciones posmodernas, desplegaban las alas y emprendían el vuelo buscando su destino en cuanto era posible; en ese entonces, la autonomía se consideraba como una imperiosa necesidad.
Desde esa perspectiva, la configuración del espacio propio se considera un gran logro, el primero de muchos, pero quizás el más significativo, porque en ese feudo íntimo se concentran las manifestaciones tangibles de la conciencia que lo habita, el aire se impregna de los sueños y las aspiraciones, de los temores y las privaciones que ahí se comparten. Las paredes de la casa se impregnan del ambiente que ahí prevalece. Los pequeños reinos privados contienen el pensamiento de sus habitantes, y el ejemplo más reciente de ese proceso mágico que confiere a los objetos las cualidades intangibles de sus propietarios es la casa de José Saramago en una de las Islas Canarias: “hace 18 años José Saramago entró en su casa de Lanzarote, se sentó en el que sería desde entonces su despacho, y decidió que allí respiraría el aire de la isla”. A nueve meses de su fallecimiento, Pilar del Río, abre las puertas de la casa para compartir con el mundo “un remanso de paz, de belleza y también el aliciente para no rendirse" porque “el espíritu de Saramago vive cuando abro estas puertas para seguir respirando su aire."
Y mientras en Lanzarote se abrían las puertas de la casa de José Saramago, yo regresaba al hogar de mi infancia para reencontrar la ternura hecha mujer, el abrazo de mis nostalgias y el calor de mis primeras querencias. Tal vez, por esa maravillosa porosidad de las paredes y por la asombrosa permeabilidad de los pisos, cuando se vuelve al hogar materno es posible percibir aquellas sensaciones que se inscribieron en la infancia, los trazos ahora imperceptibles, de los rasgos de la personalidad.
Al respirar de nuevo del aire que rodea a mi madre se desvaneció el mundo exterior, al sentir de nuevo la caricia del terruño me invadieron la alegría congénita, la despreocupación de mi infancia y la irreverencia de mi juventud: los placebos existenciales indispensables para salir de nuevo y seguir construyendo el porvenir. Me llevo, fortalecida y sublimada, la grieta más profunda en mi memoria, donde atesoro las imágenes de los primeros hitos en mi historia personal, donde perdura, tenue y latente, la sensación de mi hogar…
domingo, marzo 13, 2011
Lentos y contentos
En algún lugar ultrasecreto, muy lejos de la realidad tangible, en las profundidades del imperio se confabulan las conspiraciones, los operativos y las iniciativas que vulneran a los súbditos con el artificio del caos; y en una secuela de la perversidad, se expanden la incertidumbre y la fragilidad como el preámbulo del terror…
El dominio que ejerce el imperio estadounidense sobre las naciones a él supeditadas es el resultado de operaciones subrepticias que desestabilizan regímenes, polarizan y enardecen a pueblos enteros e inflaman un nacionalismo artificialmente herido. En las últimas décadas del siglo XX estas afirmaciones fueron calificadas como radicales, anacrónicas, obsoletas; los descalificativos se sustentaron en el blindaje de la información y en la realización impecable de las operaciones encubiertas y no en la falsedad de los argumentos.
Ahora, desde las mazmorras del imperio emergen aquellas voces que alguna vez se extinguieron por los mecanismos misteriosos que controlan y reprimen el discurso disidente. Afortunadamente, la ética es un atributo que ha logrado evadir los perniciosos estragos del criterio dominante, y en una paradoja de la globalidad, por la misma ruta mediática se propagan los mensajes alienantes y los testimonios que desmienten la versión oficial de la realidad.
La organización no gubernamental The Center por Public Integrity (CPI), que se ha dedicado a la investigación periodística en el mundo, informó a la Presidencia de la República, en febrero de este año, que daría a conocer en la prensa de Estados Unidos una operación de tráfico de armas a México organizada por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF). La respuesta de la presidencia fijando su postura nunca llegó; incluso ahora, cuando la embajada de Carlos Pascual difundió las declaraciones del procurador norteamericano Eric Holder reconociendo que las autoridades mexicanas estaban enteradas de la operación encubierta del tráfico de miles de armas.
El ardid norteamericano podría explicar la laxitud de nuestras fronteras, la impericia y el silencio de las autoridades mexicanas y la crueldad que vulnera y destroza el tejido social. A la operación norteamericana “rápido y furioso” le corresponde la parsimonia permisiva y placentera “lentos y contentos” de la contraparte mexicana. Las tenues reacciones en los tres poderes del estado mexicano reflejan su sumisión incondicional a la política estadounidense, corroboran que el margen de acción de los regímenes nacionales es cada vez más estrecho y que el destino de México, como un estado fallido enfrascado en una guerra interna, atroz y encarnizada, es una más de las confabulaciones que se urden en las profundidades del imperio, en el epicentro de la perversidad desde el cual se expanden la incertidumbre y la fragilidad como el preámbulo del terror…
El dominio que ejerce el imperio estadounidense sobre las naciones a él supeditadas es el resultado de operaciones subrepticias que desestabilizan regímenes, polarizan y enardecen a pueblos enteros e inflaman un nacionalismo artificialmente herido. En las últimas décadas del siglo XX estas afirmaciones fueron calificadas como radicales, anacrónicas, obsoletas; los descalificativos se sustentaron en el blindaje de la información y en la realización impecable de las operaciones encubiertas y no en la falsedad de los argumentos.
Ahora, desde las mazmorras del imperio emergen aquellas voces que alguna vez se extinguieron por los mecanismos misteriosos que controlan y reprimen el discurso disidente. Afortunadamente, la ética es un atributo que ha logrado evadir los perniciosos estragos del criterio dominante, y en una paradoja de la globalidad, por la misma ruta mediática se propagan los mensajes alienantes y los testimonios que desmienten la versión oficial de la realidad.
La organización no gubernamental The Center por Public Integrity (CPI), que se ha dedicado a la investigación periodística en el mundo, informó a la Presidencia de la República, en febrero de este año, que daría a conocer en la prensa de Estados Unidos una operación de tráfico de armas a México organizada por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF). La respuesta de la presidencia fijando su postura nunca llegó; incluso ahora, cuando la embajada de Carlos Pascual difundió las declaraciones del procurador norteamericano Eric Holder reconociendo que las autoridades mexicanas estaban enteradas de la operación encubierta del tráfico de miles de armas.
El ardid norteamericano podría explicar la laxitud de nuestras fronteras, la impericia y el silencio de las autoridades mexicanas y la crueldad que vulnera y destroza el tejido social. A la operación norteamericana “rápido y furioso” le corresponde la parsimonia permisiva y placentera “lentos y contentos” de la contraparte mexicana. Las tenues reacciones en los tres poderes del estado mexicano reflejan su sumisión incondicional a la política estadounidense, corroboran que el margen de acción de los regímenes nacionales es cada vez más estrecho y que el destino de México, como un estado fallido enfrascado en una guerra interna, atroz y encarnizada, es una más de las confabulaciones que se urden en las profundidades del imperio, en el epicentro de la perversidad desde el cual se expanden la incertidumbre y la fragilidad como el preámbulo del terror…
lunes, marzo 07, 2011
Pan y rosas
En algún lugar de la modernidad, entre los engranes y las líneas de ensamble en un mundo industrializado surgió la imperiosa necesidad de reconocer la importancia de la feminidad, de valorar sus esfuerzos y ponderar su influencia en un mundo edificado con la virilidad…
A finales del siglo XIX, en los albores de la industrialización, el trabajo se erigió como la única fuente de sustento y subsistencia; la aguda desigualdad social y la pobreza galopante obligó a las mujeres a salir del hogar e incorporarse al lumpen de las fuerzas productivas. El 8 de marzo de 1857 en Nueva York, las mujeres que trabajaban en la industria textil (garmet workers) protestaron contra los salarios bajos y las inhumanas condiciones laborales. La policía reprimió la protesta y dispersó a las manifestantes. Dos años más tarde, también en marzo, estas mujeres crearon su primer sindicato con el fin de protegerse y conseguir los derechos laborales básicos. El 8 de marzo de 1908, 15.000 mujeres se manifestaron por las calles de Nueva York para exigir un recorte del horario laboral, mejores salarios, el derecho al voto y el fin del trabajo infantil. El eslogan que eligieron fue "Pan y Rosas": el pan simbolizaba la seguridad económica, y las rosas, una mejor calidad de vida. En 1910, en Copenhague, en la conferencia internacional de organizaciones socialistas se propuso la creación de una Día de la Mujer con carácter internacional para conmemorar la huelga de las "garment workers" de los Estados Unidos.
Hoy por hoy, en el imperio del mercado, las celebraciones del Día Internacional de la Mujer consisten en eventos que exaltan el “empoderamiento” femenino en un mundo falocéntrico. Pero en el ímpetu feminista posmoderno se omite reconocer la influencia de la mujer cuando intervenía en la construcción del destino desde el hogar.
En la oscuridad de los tiempos la reproducción de la especie fue posible por el cuidado que las primeras mujeres prodigaron a los hijos en las cavernas y en las chozas; el derecho materno fue la única secuencia confiable para establecer los parentescos y linajes; la agricultura, el detonante del desarrollo de la especie humana, se atribuye a las mujeres prehistóricas que esperaban en la aldea el regreso de los hombres que salían a cazar. En la modernidad, el reconocimiento a la mujer surge cuando ellas deben incorporarse al mercado laboral, pero en la posmodernidad se agudizan los estragos de la ausencia de la figura femenina como el centro del hogar. El declive de los “memes” se confirma en la falta de hábitos alimenticios, en la carencia de conciencia, de valores éticos y en el egoísmo trepidante de la generación digital.
Por eso ahora, en el umbral de la sociedad del conocimiento cuando la información fluye vertiginosamente, la formación de seres humanos, pensantes y sensibles es un imperativo global porque el empoderamiento de la mujer fuera del hogar dejó un vacío que nada ni nadie han logrado compensar en un mundo materializante y edificado con el criterio de la virilidad…
A finales del siglo XIX, en los albores de la industrialización, el trabajo se erigió como la única fuente de sustento y subsistencia; la aguda desigualdad social y la pobreza galopante obligó a las mujeres a salir del hogar e incorporarse al lumpen de las fuerzas productivas. El 8 de marzo de 1857 en Nueva York, las mujeres que trabajaban en la industria textil (garmet workers) protestaron contra los salarios bajos y las inhumanas condiciones laborales. La policía reprimió la protesta y dispersó a las manifestantes. Dos años más tarde, también en marzo, estas mujeres crearon su primer sindicato con el fin de protegerse y conseguir los derechos laborales básicos. El 8 de marzo de 1908, 15.000 mujeres se manifestaron por las calles de Nueva York para exigir un recorte del horario laboral, mejores salarios, el derecho al voto y el fin del trabajo infantil. El eslogan que eligieron fue "Pan y Rosas": el pan simbolizaba la seguridad económica, y las rosas, una mejor calidad de vida. En 1910, en Copenhague, en la conferencia internacional de organizaciones socialistas se propuso la creación de una Día de la Mujer con carácter internacional para conmemorar la huelga de las "garment workers" de los Estados Unidos.
Hoy por hoy, en el imperio del mercado, las celebraciones del Día Internacional de la Mujer consisten en eventos que exaltan el “empoderamiento” femenino en un mundo falocéntrico. Pero en el ímpetu feminista posmoderno se omite reconocer la influencia de la mujer cuando intervenía en la construcción del destino desde el hogar.
En la oscuridad de los tiempos la reproducción de la especie fue posible por el cuidado que las primeras mujeres prodigaron a los hijos en las cavernas y en las chozas; el derecho materno fue la única secuencia confiable para establecer los parentescos y linajes; la agricultura, el detonante del desarrollo de la especie humana, se atribuye a las mujeres prehistóricas que esperaban en la aldea el regreso de los hombres que salían a cazar. En la modernidad, el reconocimiento a la mujer surge cuando ellas deben incorporarse al mercado laboral, pero en la posmodernidad se agudizan los estragos de la ausencia de la figura femenina como el centro del hogar. El declive de los “memes” se confirma en la falta de hábitos alimenticios, en la carencia de conciencia, de valores éticos y en el egoísmo trepidante de la generación digital.
Por eso ahora, en el umbral de la sociedad del conocimiento cuando la información fluye vertiginosamente, la formación de seres humanos, pensantes y sensibles es un imperativo global porque el empoderamiento de la mujer fuera del hogar dejó un vacío que nada ni nadie han logrado compensar en un mundo materializante y edificado con el criterio de la virilidad…
domingo, febrero 27, 2011
El baile de las cifras
En algún lugar maravilloso donde no existe la miseria, en uno de los reinos de la fantasía habitados por seres felices que son inmunes al flagelo de la ignorancia, se celebra el majestuoso baile oficial, y en esa festiva ocasión, todas las cifras adquieren la cualidad excepcional de disipar las penurias…
La incursión de la política en la comunicación masiva obedece a las estrategias de la propaganda, cuyo fin es modificar la percepción del electorado con mensajes incesantes, insistentes e inocuos. Por lo general, las estrategias mediáticas dirigidas por empresas especializadas en la imagen y en la opinión pública son exitosas; la excepción que confirma la regla son las campañas de difusión de las acciones de los gobiernos panistas. Así lo demuestran: el manejo inconsistente de la información, el mensaje que se transmite entre las líneas de discursos iracundos y dolosos de Felipe Calderón, más las desafortunadas declaraciones de altos funcionarios del régimen.
Recientemente, en una espectacular exhibición del cinismo oficial, el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, embriagado de optimismo por el anuncio del crecimiento del 5.5% en el Producto Interno Bruto, declaró que la cifra mágica del sexenio son los 6,000 pesos porque “hay familias mexicanas que con esos ingresos al mes tienen crédito para una vivienda, tienen crédito para un coche, se dan tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y están pagando las colegiaturas”.
Esta tendencia de equiparar la eficiencia con cifras y porcentajes maliciosamente ponderados caracteriza a los regímenes panistas, cuya prioridad es administrar porque no gobiernan. Las cifras que se divulgan son frías y esquivas, suben y bajan en un devaneo de la comunicación que distorsiona la realidad.
La aplicación más reciente y fulgurante de esta tendencia de los números estuvo a cargo del fiscal de la zona norte en Ciudad Juárez, Jorge González Nicolás, quien informó que en el caso de la desaparición y asesinato de Elías Reyes Salazar, Magdalena Reyes Salazar y Luisa Órnelas Soto se llevaron a cabo 14 operativos para su localización, que se utilizaron 8 perros olfateadores de la unidad canina (grupo K-9), que las investigaciones estuvieron a cargo de 60 elementos de la Policía Estatal Investigadora, que los rastreos se reforzaron con 6 Agentes del Ministerio Público de la Fiscalía General del Estado, que se entrevistaron a 38 personas, se declararon ministerialmente a 16, se visitaron más de 30 viviendas y ranchos, y se revisaron más de 60 vehículos. Pero una vez más, la sumatoria de estas cifras fantásticas fue un rotundo fracaso.
Porque aquí, en Calderolandia, la realidad tiene dos versiones fatales. Y desde la perspectiva del poder, México es un país de fantasía habitado por seres felices incapaces de razonar pero que son inmunes al flagelo de la violencia, la miseria y la ignorancia, y por eso, frecuentemente todas las cifras adquieren la cualidad excepcional de disipar las penurias…
La incursión de la política en la comunicación masiva obedece a las estrategias de la propaganda, cuyo fin es modificar la percepción del electorado con mensajes incesantes, insistentes e inocuos. Por lo general, las estrategias mediáticas dirigidas por empresas especializadas en la imagen y en la opinión pública son exitosas; la excepción que confirma la regla son las campañas de difusión de las acciones de los gobiernos panistas. Así lo demuestran: el manejo inconsistente de la información, el mensaje que se transmite entre las líneas de discursos iracundos y dolosos de Felipe Calderón, más las desafortunadas declaraciones de altos funcionarios del régimen.
Recientemente, en una espectacular exhibición del cinismo oficial, el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, embriagado de optimismo por el anuncio del crecimiento del 5.5% en el Producto Interno Bruto, declaró que la cifra mágica del sexenio son los 6,000 pesos porque “hay familias mexicanas que con esos ingresos al mes tienen crédito para una vivienda, tienen crédito para un coche, se dan tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y están pagando las colegiaturas”.
Esta tendencia de equiparar la eficiencia con cifras y porcentajes maliciosamente ponderados caracteriza a los regímenes panistas, cuya prioridad es administrar porque no gobiernan. Las cifras que se divulgan son frías y esquivas, suben y bajan en un devaneo de la comunicación que distorsiona la realidad.
La aplicación más reciente y fulgurante de esta tendencia de los números estuvo a cargo del fiscal de la zona norte en Ciudad Juárez, Jorge González Nicolás, quien informó que en el caso de la desaparición y asesinato de Elías Reyes Salazar, Magdalena Reyes Salazar y Luisa Órnelas Soto se llevaron a cabo 14 operativos para su localización, que se utilizaron 8 perros olfateadores de la unidad canina (grupo K-9), que las investigaciones estuvieron a cargo de 60 elementos de la Policía Estatal Investigadora, que los rastreos se reforzaron con 6 Agentes del Ministerio Público de la Fiscalía General del Estado, que se entrevistaron a 38 personas, se declararon ministerialmente a 16, se visitaron más de 30 viviendas y ranchos, y se revisaron más de 60 vehículos. Pero una vez más, la sumatoria de estas cifras fantásticas fue un rotundo fracaso.
Porque aquí, en Calderolandia, la realidad tiene dos versiones fatales. Y desde la perspectiva del poder, México es un país de fantasía habitado por seres felices incapaces de razonar pero que son inmunes al flagelo de la violencia, la miseria y la ignorancia, y por eso, frecuentemente todas las cifras adquieren la cualidad excepcional de disipar las penurias…
domingo, febrero 20, 2011
Presunto educado
“Por su realidad de sujeto consciente, el hombre se escapa del mundo natural, se presenta como hacedor de historia y se humaniza”
Scanone y Remolina
En algún lugar remoto, perdido en la oscuridad de los tiempos cuando los dogmas aún no sometían el instinto natural de la curiosidad, la primera luz sobre las nacientes conciencias surgió en la transmisión de la experiencia…
Dicen los que saben que la educación es el esfuerzo más humanizante, que la condición humana se construye en el aprendizaje, porque ese rasgo humanizador surgió en la imperiosa necesidad de sobrevivir. Sin embargo, en este mundo deshumanizante las bendiciones de la educación se restringen paulatinamente. La educación, como una función del estado mexicano se tergiversó en el mercado de plazas, en la venta de votos y en un negocio ajeno a los fines primigenios de la educación pública.
Como reflejo de su contexto, la educación es el proyecto olvidado de una gerencia de negocios a cargo de la administración pública. La insensibilidad social de los gobiernos arrinconó a la educación en el rezago, por el descuido consuetudinario los educadores laboran en condiciones deplorables y el deterioro del tejido social provoca un porcentaje creciente de deserciones. Y ahora, cuando los contendientes se prestan a desenfundar sus armas en el proceso electoral, el presidente Felipe Calderón, como el paladín de la derecha encargada de perpetuar las desigualdades sociales, infringe una herida letal a la educación pública: el decreto que permite deducir las colegiaturas del Impuesto sobre la Renta emite un reconocimiento explícito a la calidad de la educación que imparte el sector privado y un demérito implícito a la educación pública.
El decreto exhala la sumisión del régimen hacia la cúpula empresarial, es un regalo al sector social donde reside el poder adquisitivo y la gran mayoría de los indecisos cuya simpatía se pretende atraer rumbo a las elecciones presidenciales. La estrategia posiciona al panismo rampante como un partido de las clases privilegiadas dispuesto a todo por conservar el poder, incluso a disfrazarse con una máscara popular en sus alianzas con el perredismo.
Sí!... desafortunadamente, cuando la procuración de la justicia se erige como una garantía discrecional sobre la presunción de la culpabilidad, la educación corre el riesgo de convertirse en una presunción humanista, en la paradoja de la sociedad del conocimiento, en regímenes que pretenden confinar sus atributos en un estrecho círculo de privilegiados que acaparan aquella luz que provocó el nacimiento de las conciencias, en un mundo de crueles contrastes donde se restringe la libertad legendaria del pensamiento que alguna vez conjuró los egoísmos instintivos para que los hombres transmitieron su experiencia…
Scanone y Remolina
En algún lugar remoto, perdido en la oscuridad de los tiempos cuando los dogmas aún no sometían el instinto natural de la curiosidad, la primera luz sobre las nacientes conciencias surgió en la transmisión de la experiencia…
Dicen los que saben que la educación es el esfuerzo más humanizante, que la condición humana se construye en el aprendizaje, porque ese rasgo humanizador surgió en la imperiosa necesidad de sobrevivir. Sin embargo, en este mundo deshumanizante las bendiciones de la educación se restringen paulatinamente. La educación, como una función del estado mexicano se tergiversó en el mercado de plazas, en la venta de votos y en un negocio ajeno a los fines primigenios de la educación pública.
Como reflejo de su contexto, la educación es el proyecto olvidado de una gerencia de negocios a cargo de la administración pública. La insensibilidad social de los gobiernos arrinconó a la educación en el rezago, por el descuido consuetudinario los educadores laboran en condiciones deplorables y el deterioro del tejido social provoca un porcentaje creciente de deserciones. Y ahora, cuando los contendientes se prestan a desenfundar sus armas en el proceso electoral, el presidente Felipe Calderón, como el paladín de la derecha encargada de perpetuar las desigualdades sociales, infringe una herida letal a la educación pública: el decreto que permite deducir las colegiaturas del Impuesto sobre la Renta emite un reconocimiento explícito a la calidad de la educación que imparte el sector privado y un demérito implícito a la educación pública.
El decreto exhala la sumisión del régimen hacia la cúpula empresarial, es un regalo al sector social donde reside el poder adquisitivo y la gran mayoría de los indecisos cuya simpatía se pretende atraer rumbo a las elecciones presidenciales. La estrategia posiciona al panismo rampante como un partido de las clases privilegiadas dispuesto a todo por conservar el poder, incluso a disfrazarse con una máscara popular en sus alianzas con el perredismo.
Sí!... desafortunadamente, cuando la procuración de la justicia se erige como una garantía discrecional sobre la presunción de la culpabilidad, la educación corre el riesgo de convertirse en una presunción humanista, en la paradoja de la sociedad del conocimiento, en regímenes que pretenden confinar sus atributos en un estrecho círculo de privilegiados que acaparan aquella luz que provocó el nacimiento de las conciencias, en un mundo de crueles contrastes donde se restringe la libertad legendaria del pensamiento que alguna vez conjuró los egoísmos instintivos para que los hombres transmitieron su experiencia…
martes, febrero 15, 2011
Revolución en linea
En algún lugar intangible, en la inminencia de la virtualidad coinciden todas las voces y acuden todos los criterios; y ahí, en el etéreo entorno digital, eludiendo el engranaje de la censura, surgen espontáneamente las afinidades en el concierto incontenible de la libertad…
En la aldea global, bajo el imperio de los medios, por un resquicio del muro que restringe el discurso social se filtra un eco, vaporoso y esquivo, que al expandirse ha configurado el entorno digital. Hoy por hoy, las tecnologías de la información y la comunicación propician el encuentro de las opiniones que alguna vez fueron censuradas y restringidas por contradecir el criterio dominante o la versión oficial de la historia. A través de la conectividad móvil circulan las imágenes del rompecabezas inmenso de la realidad, y la veracidad de esos testimonios adquirió la consistencia necesaria para desmentir y refutar los discursos oficialistas. Las demandas e inquietudes legítimas de la ciudadanía emergen a espacios públicos, al ágora virtual donde se exponen y se erigen las afinidades.
El impacto de la conectividad virtual y las redes sociales será el primero de los hitos en la historia posmoderna, la presencia de un nuevo medio de comunicación que expande el estrecho espacio de la opinión pública, convoca y moviliza a pueblos enteros y tiene la inusitada contundencia para derribar autoritarismos.Los manifestantes que derrocaron al presidente tunecino Ben Ali e iniciaron una revolución en las calles de Egipto hasta conseguir la salida del mandatario Hosni Mubarak usaron sitios como Twitter y Facebook para coordinar sus acciones.Las revoluciones en Tunez y Egipto serán los eventos determinantes en la consolidación de una democracia sin mordazas.
La conectividad a Internet ya es considerada una amenaza; los gobiernos y agentes de inteligencia le prestan cada vez más atención a redes sociales para detectar las amenazas políticas, pero la represión tradicional de las dictaduras no ha surtido efectos. En enero del 2011 Wael Ghonim, alto funcionario de Google en Medio Oriente y cibermilitante, fue secuestrado por la policía secreta de Egipto tras ser descubrirse que con el seudónimo de “el sharid” (mártir) Wael configuró un perfil en Facebook desde el cual convocó exitosamente varias manifestaciones contra la dictadura. Durante las movilizaciones multitudinarias que exigieron y consiguieron la caída de Hosni Mubarak, el gobierno egipcio reaccionó restringiendo el acceso a internet.
Pero la conexión virtual de las conciencias es esquiva, vaporosa, inasible: ni los tanques ni las barricadas lograron contenerla: cibernautas de diversas partes del mundo contribuyeron a facilitar la comunicación de la disidencia y bloquear la represión gubernamental. Y ahora, el principio de una nueva era se inscribe con una revolución digital protagonizada por los ciudadanos de la globalidad que eluden el engranaje de la censura, que habitan en la virtualidad donde surgen espontáneamente las afinidades que irrumpen en el silencio con el concierto incontenible de la libertad…
En la aldea global, bajo el imperio de los medios, por un resquicio del muro que restringe el discurso social se filtra un eco, vaporoso y esquivo, que al expandirse ha configurado el entorno digital. Hoy por hoy, las tecnologías de la información y la comunicación propician el encuentro de las opiniones que alguna vez fueron censuradas y restringidas por contradecir el criterio dominante o la versión oficial de la historia. A través de la conectividad móvil circulan las imágenes del rompecabezas inmenso de la realidad, y la veracidad de esos testimonios adquirió la consistencia necesaria para desmentir y refutar los discursos oficialistas. Las demandas e inquietudes legítimas de la ciudadanía emergen a espacios públicos, al ágora virtual donde se exponen y se erigen las afinidades.
El impacto de la conectividad virtual y las redes sociales será el primero de los hitos en la historia posmoderna, la presencia de un nuevo medio de comunicación que expande el estrecho espacio de la opinión pública, convoca y moviliza a pueblos enteros y tiene la inusitada contundencia para derribar autoritarismos.Los manifestantes que derrocaron al presidente tunecino Ben Ali e iniciaron una revolución en las calles de Egipto hasta conseguir la salida del mandatario Hosni Mubarak usaron sitios como Twitter y Facebook para coordinar sus acciones.Las revoluciones en Tunez y Egipto serán los eventos determinantes en la consolidación de una democracia sin mordazas.
La conectividad a Internet ya es considerada una amenaza; los gobiernos y agentes de inteligencia le prestan cada vez más atención a redes sociales para detectar las amenazas políticas, pero la represión tradicional de las dictaduras no ha surtido efectos. En enero del 2011 Wael Ghonim, alto funcionario de Google en Medio Oriente y cibermilitante, fue secuestrado por la policía secreta de Egipto tras ser descubrirse que con el seudónimo de “el sharid” (mártir) Wael configuró un perfil en Facebook desde el cual convocó exitosamente varias manifestaciones contra la dictadura. Durante las movilizaciones multitudinarias que exigieron y consiguieron la caída de Hosni Mubarak, el gobierno egipcio reaccionó restringiendo el acceso a internet.
Pero la conexión virtual de las conciencias es esquiva, vaporosa, inasible: ni los tanques ni las barricadas lograron contenerla: cibernautas de diversas partes del mundo contribuyeron a facilitar la comunicación de la disidencia y bloquear la represión gubernamental. Y ahora, el principio de una nueva era se inscribe con una revolución digital protagonizada por los ciudadanos de la globalidad que eluden el engranaje de la censura, que habitan en la virtualidad donde surgen espontáneamente las afinidades que irrumpen en el silencio con el concierto incontenible de la libertad…
domingo, febrero 06, 2011
Norma mexicana
En algún lugar impecable, en la gerencia internacional de la excelencia se instituyen las normas y los parámetros de la perfección con que habrán de calificarse todos los perfiles del profesionalismo…
La aplicación de normas y reglamentos para el registro, acreditación y certificación se extiende a la mayoría de las actividades profesionales y productivas; hoy por hoy, la inmensa mayoría de egresados de programas académicos deben someterse a una evaluación de los cuerpos colegiados, y en el ejercicio de la profesión asumen el compromiso de actualizarse constantemente y someterse continuamente a los criterios de evaluación, perfiles e indicadores del desempeño profesional.
La aspiración a la excelencia se materializa, se cuantifica y se generaliza: la Organización Internacional de Estandarización instituyó la norma ISO 9001, un parámetro internacional que se aplica a los sistemas de gestión de calidad que se centra en todos los elementos de administración de calidad.
Y así, la producción de bienes y la prestación de servicios se someten a los perfiles de la eficiencia estipulados en la cumbre del planeta, lejos de la corrupción, el abuso y la impunidad, donde la perfección es posible. Bajo ese criterio y desde la perspectiva distorsionada de la doble moral, el gobierno estadounidense certifica el desempeño de las instituciones mexicanas en la lucha contra la delincuencia organizada. Desde la cúspide del prisma económico, donde la pobreza es tan sólo un porcentaje incómodo, se certifican los grados de inversión de economías nacionales.
La tendencia se agudiza y el criterio suele aplicarse a todas las actividades susceptibles de cuantificarse, desde la enseñanza hasta la medicina, de las comunicaciones a la ingeniería; abundan los indicadores y los perfiles para cada área del quehacer humano: el índice de empleo, el porcentaje de denuncias atendidas, el número de reclamos resueltos. Quien no aprueba la evaluación colegiada sufre un demérito en el ejercicio de su oficio o profesión.
Ahora, la perspectiva inmaculada de la eficiencia se aplica a las políticas públicas donde predomina un denso oscurantismo. Felipe Calderón afirmó que la clave para ganar la batalla contra el crimen organizado está en la reconstrucción institucional de policías, Ministerios Públicos y jueces quienes para certificarse deberán someterse a los parámetros de control de confianza. Según el mandatario, por arte de magia, al certificar a los encargados de la seguridad y la procuración de justicia se desarticulará el vetusto mecanismo del crimen.
Sí!... Calderón padece una simplicidad superlativa que impide su acreditación como estadista, porque si la seguridad nacional dependiese del cumplimiento de los parámetros de una certificación, esa misma norma podría extenderse a todas las áreas de la administración pública. Y entonces, en un optimismo exacerbado, se evaluaría el desempeño profesional del legislativo y del ejecutivo aplicando la norma de los Mexicanos Encandilados y Soñadores (léase MENSO 2011), y es muy probable que el índice de funcionarios certificados sea mínimo: cuántos diputados y senadores realizan eficientemente sus funciones? Cuántos secretarios anteponen las necesidades sociales a sus interés particulares? Con qué perfil se evaluará el desempeño de un presidente? Y en ese caso, quien sería el valedor que exhibiría la impericia, ignorancia e ineficiencia (las 3 íes) de la clase gobernante?
Definitivamente, la administración pública no es una entidad certificable, porque aún persisten los vicios y truculencias del factor imponderable del poder, esa condición que elude todas normas y los parámetros de la perfección que califican todos los perfiles del profesionalismo…
La aplicación de normas y reglamentos para el registro, acreditación y certificación se extiende a la mayoría de las actividades profesionales y productivas; hoy por hoy, la inmensa mayoría de egresados de programas académicos deben someterse a una evaluación de los cuerpos colegiados, y en el ejercicio de la profesión asumen el compromiso de actualizarse constantemente y someterse continuamente a los criterios de evaluación, perfiles e indicadores del desempeño profesional.
La aspiración a la excelencia se materializa, se cuantifica y se generaliza: la Organización Internacional de Estandarización instituyó la norma ISO 9001, un parámetro internacional que se aplica a los sistemas de gestión de calidad que se centra en todos los elementos de administración de calidad.
Y así, la producción de bienes y la prestación de servicios se someten a los perfiles de la eficiencia estipulados en la cumbre del planeta, lejos de la corrupción, el abuso y la impunidad, donde la perfección es posible. Bajo ese criterio y desde la perspectiva distorsionada de la doble moral, el gobierno estadounidense certifica el desempeño de las instituciones mexicanas en la lucha contra la delincuencia organizada. Desde la cúspide del prisma económico, donde la pobreza es tan sólo un porcentaje incómodo, se certifican los grados de inversión de economías nacionales.
La tendencia se agudiza y el criterio suele aplicarse a todas las actividades susceptibles de cuantificarse, desde la enseñanza hasta la medicina, de las comunicaciones a la ingeniería; abundan los indicadores y los perfiles para cada área del quehacer humano: el índice de empleo, el porcentaje de denuncias atendidas, el número de reclamos resueltos. Quien no aprueba la evaluación colegiada sufre un demérito en el ejercicio de su oficio o profesión.
Ahora, la perspectiva inmaculada de la eficiencia se aplica a las políticas públicas donde predomina un denso oscurantismo. Felipe Calderón afirmó que la clave para ganar la batalla contra el crimen organizado está en la reconstrucción institucional de policías, Ministerios Públicos y jueces quienes para certificarse deberán someterse a los parámetros de control de confianza. Según el mandatario, por arte de magia, al certificar a los encargados de la seguridad y la procuración de justicia se desarticulará el vetusto mecanismo del crimen.
Sí!... Calderón padece una simplicidad superlativa que impide su acreditación como estadista, porque si la seguridad nacional dependiese del cumplimiento de los parámetros de una certificación, esa misma norma podría extenderse a todas las áreas de la administración pública. Y entonces, en un optimismo exacerbado, se evaluaría el desempeño profesional del legislativo y del ejecutivo aplicando la norma de los Mexicanos Encandilados y Soñadores (léase MENSO 2011), y es muy probable que el índice de funcionarios certificados sea mínimo: cuántos diputados y senadores realizan eficientemente sus funciones? Cuántos secretarios anteponen las necesidades sociales a sus interés particulares? Con qué perfil se evaluará el desempeño de un presidente? Y en ese caso, quien sería el valedor que exhibiría la impericia, ignorancia e ineficiencia (las 3 íes) de la clase gobernante?
Definitivamente, la administración pública no es una entidad certificable, porque aún persisten los vicios y truculencias del factor imponderable del poder, esa condición que elude todas normas y los parámetros de la perfección que califican todos los perfiles del profesionalismo…
domingo, enero 30, 2011
El cofre del tesoro
“La verdad no es libre por naturaleza, ni siervo el error,
sino que su producción está atravesada por relaciones de poder.”
Michael Foucault
En algún lugar excluyente, en el estrato más elevado del organigrama social reside la Verdad: esa visión que emana del poder, que comprende al mundo y lo explica, que dirige el pensamiento y modula las percepciones…
Dicen los que saben que la búsqueda de la verdad es en realidad la búsqueda desesperada del poder, que la influencia del discurso surge en la ostentación de las verdades, y que por eso, dese que el mundo es mundo, quienes atesoran la verdad acaparan el poder.
Hoy por hoy, en el umbral de la Sociedad el Conocimiento, la información trasciende los límites que la restringían a los círculos exclusivos del poder. La re-evolución de la conciencia social implica la dispersión de datos y cifras, de fechas y eventos que se mantenían ocultos en el cofre de los secretos atesorados por los grupos dominantes.
El desarrollo de las tecnologías de comunicación posibilitaron a los usuarios de la información como productores, y propietarios, de contenidos; ahora, la realidad es un mosaico inmenso que se configura con todos los segmentos captados por testigos presenciales. Y así, las imágenes desmienten a los discursos oficiales.
Este es el caso de Bradley Manning, el soldado estadounidense de 23 años de la Décima División de Montaña dentro del Equipo de Brigada de Combate que logró filtrar a Wikileaks documentos confidenciales sobre la guerra de Irak que incluían una grabación de video que mostraba ataques de helicópteros Apache norteamericanos el 12 de julio de 2007 en Bagdad, mientras asesinaban a un periodista de Reuters, a su conductor y a varios civiles. Como autor y propietario de esas imágenes, Manning ostenta un fragmento de la realidad que desmiente cualquier declaración oficial del gobierno estadounidense.
No obstante, la propiedad de la verdad es un privilegio que las elites dominantes no están dispuestas a perder, por eso crearon instituciones que sancionan y conjuran cualquier amenaza: Bradley Manning fue acusado bajo el Código de Justicia Militar de Estados Unidos por “transferir información clasificada” de su ordenador personal y por “comunicar datos de seguridad y defensa nacional a una fuente no autorizada y desde el momento de su sentencia es un “preso de alta peligrosidad”.
Este audaz propietario de un fragmento de la realidad está sometido a estrictas condiciones de encarcelamiento en una prisión de máxima seguridad de Estados Unidos que lo han dejado al borde del suicidio. Estamos ante uno de los hitos en la Posmodernidad porque el desenlace de este incidente repercutirá en el avance hacia una sociedad informada, en la que todos sus habitantes tengan la misma oportunidad para acceder al conocimiento y al estrato más elevado del organigrama social donde suele residir la Verdad: esa visión que emana del poder, que comprende al mundo y lo explica, que dirige el pensamiento y modula las percepciones…
sino que su producción está atravesada por relaciones de poder.”
Michael Foucault
En algún lugar excluyente, en el estrato más elevado del organigrama social reside la Verdad: esa visión que emana del poder, que comprende al mundo y lo explica, que dirige el pensamiento y modula las percepciones…
Dicen los que saben que la búsqueda de la verdad es en realidad la búsqueda desesperada del poder, que la influencia del discurso surge en la ostentación de las verdades, y que por eso, dese que el mundo es mundo, quienes atesoran la verdad acaparan el poder.
Hoy por hoy, en el umbral de la Sociedad el Conocimiento, la información trasciende los límites que la restringían a los círculos exclusivos del poder. La re-evolución de la conciencia social implica la dispersión de datos y cifras, de fechas y eventos que se mantenían ocultos en el cofre de los secretos atesorados por los grupos dominantes.
El desarrollo de las tecnologías de comunicación posibilitaron a los usuarios de la información como productores, y propietarios, de contenidos; ahora, la realidad es un mosaico inmenso que se configura con todos los segmentos captados por testigos presenciales. Y así, las imágenes desmienten a los discursos oficiales.
Este es el caso de Bradley Manning, el soldado estadounidense de 23 años de la Décima División de Montaña dentro del Equipo de Brigada de Combate que logró filtrar a Wikileaks documentos confidenciales sobre la guerra de Irak que incluían una grabación de video que mostraba ataques de helicópteros Apache norteamericanos el 12 de julio de 2007 en Bagdad, mientras asesinaban a un periodista de Reuters, a su conductor y a varios civiles. Como autor y propietario de esas imágenes, Manning ostenta un fragmento de la realidad que desmiente cualquier declaración oficial del gobierno estadounidense.
No obstante, la propiedad de la verdad es un privilegio que las elites dominantes no están dispuestas a perder, por eso crearon instituciones que sancionan y conjuran cualquier amenaza: Bradley Manning fue acusado bajo el Código de Justicia Militar de Estados Unidos por “transferir información clasificada” de su ordenador personal y por “comunicar datos de seguridad y defensa nacional a una fuente no autorizada y desde el momento de su sentencia es un “preso de alta peligrosidad”.
Este audaz propietario de un fragmento de la realidad está sometido a estrictas condiciones de encarcelamiento en una prisión de máxima seguridad de Estados Unidos que lo han dejado al borde del suicidio. Estamos ante uno de los hitos en la Posmodernidad porque el desenlace de este incidente repercutirá en el avance hacia una sociedad informada, en la que todos sus habitantes tengan la misma oportunidad para acceder al conocimiento y al estrato más elevado del organigrama social donde suele residir la Verdad: esa visión que emana del poder, que comprende al mundo y lo explica, que dirige el pensamiento y modula las percepciones…
domingo, enero 23, 2011
Paradoja electoral
En algún lugar de la noche, en la víspera de la contienda y bajo la oscuridad que envuelve al anonimato, las huestes velan sus armas mientras esperan el inicio de la batalla…
De acuerdo con la agenda política, el 2011 será un año determinante en la configuración de los bastiones del poder: los estados conquistados, recuperados o arrebatados en la interminable contienda de la partidocracia. El calendario electoral indica la renovación de gubernaturas en los estados de Guerrero, Baja California Sur, Coahuila, Estado de México, Nayarit y Michoacán. El primer enfrentamiento de las fuerzas políticas tendrá lugar en el estado de Guerrero el próximo domingo 30 de Enero.
La importancia de esos comicios se reflejará en el nivel de la beligerancia, en la suciedad de las estrategias y en la podredumbre que se exhibe. Y entonces, en el preámbulo de los comicios se produce una cruel paradoja: cuando el proselitismo se impregna de vulgaridad y cinismo pretendiendo la simpatía de los indecisos, se agudizan el hartazgo y el desencanto del electorado que se manifiesta en niveles insultantes de abstencionismo. Por eso, sea cual fuere la tendencia en los sondeos, el porcentaje de encuestados que manifiestan desconocimiento o rechazo por el proceso electoral será superior a los márgenes de error. Hasta el momento, no hay encuesta que refleje un porcentaje de apatía menor al 5%.
Y los indicios no son alentadores: el proselitismo en el estado de Guerrero ha exacerbado a las fuerzas contendientes y las evidencias se acumulan en escándalos mediáticos: la violenta agresión al representante de la coalición PRD, PT y Convergencia, el providencial hallazgo de un camión presuntamente del DIF del Estado de México con despensas, la presencia de empleados de la fiscalía de Coahuila para fungir como representantes del PRI en los comités electorales, la divulgación de la grabación de una supuesta conversación del candidato Ángel Aguirre Rivero con una senadora perredista en la que se ofrece el respaldo de cien zacatecanos… más lo que ocurra en el apoteósico cierre de campañas.
Mientras tanto, el temor se ha desatado en Guerrero y las expectativas no son favorables: el porcentaje de guerrerenses indecisos supera el 25%, el 36% de los encuestados supone que habrá compra de votos, el 33% considera que habrá incidentes de violencia social y el 19% prevé que será necesaria la actuación del Ejército. Esta percepción que se ha generalizado proyecta el encono y la beligerancia que matizan los procesos electorales, percibidos como una lucha despiadada por el poder desde el poder, y justamente ahora, en la víspera de la contienda y bajo la oscuridad que envuelve al anonimato, las huestes velan sus armas mientras esperan el inicio de la batalla…
De acuerdo con la agenda política, el 2011 será un año determinante en la configuración de los bastiones del poder: los estados conquistados, recuperados o arrebatados en la interminable contienda de la partidocracia. El calendario electoral indica la renovación de gubernaturas en los estados de Guerrero, Baja California Sur, Coahuila, Estado de México, Nayarit y Michoacán. El primer enfrentamiento de las fuerzas políticas tendrá lugar en el estado de Guerrero el próximo domingo 30 de Enero.
La importancia de esos comicios se reflejará en el nivel de la beligerancia, en la suciedad de las estrategias y en la podredumbre que se exhibe. Y entonces, en el preámbulo de los comicios se produce una cruel paradoja: cuando el proselitismo se impregna de vulgaridad y cinismo pretendiendo la simpatía de los indecisos, se agudizan el hartazgo y el desencanto del electorado que se manifiesta en niveles insultantes de abstencionismo. Por eso, sea cual fuere la tendencia en los sondeos, el porcentaje de encuestados que manifiestan desconocimiento o rechazo por el proceso electoral será superior a los márgenes de error. Hasta el momento, no hay encuesta que refleje un porcentaje de apatía menor al 5%.
Y los indicios no son alentadores: el proselitismo en el estado de Guerrero ha exacerbado a las fuerzas contendientes y las evidencias se acumulan en escándalos mediáticos: la violenta agresión al representante de la coalición PRD, PT y Convergencia, el providencial hallazgo de un camión presuntamente del DIF del Estado de México con despensas, la presencia de empleados de la fiscalía de Coahuila para fungir como representantes del PRI en los comités electorales, la divulgación de la grabación de una supuesta conversación del candidato Ángel Aguirre Rivero con una senadora perredista en la que se ofrece el respaldo de cien zacatecanos… más lo que ocurra en el apoteósico cierre de campañas.
Mientras tanto, el temor se ha desatado en Guerrero y las expectativas no son favorables: el porcentaje de guerrerenses indecisos supera el 25%, el 36% de los encuestados supone que habrá compra de votos, el 33% considera que habrá incidentes de violencia social y el 19% prevé que será necesaria la actuación del Ejército. Esta percepción que se ha generalizado proyecta el encono y la beligerancia que matizan los procesos electorales, percibidos como una lucha despiadada por el poder desde el poder, y justamente ahora, en la víspera de la contienda y bajo la oscuridad que envuelve al anonimato, las huestes velan sus armas mientras esperan el inicio de la batalla…
domingo, enero 16, 2011
Una quimera de largo aliento
En algún lugar del lenguaje, entre los significados y las intenciones, existe una gama de artificios para tergiversar el sentido estricto de las palabras, para atenuar las incoherencias y encubrir las ambigüedades…
En el primer “Diálogo por la Seguridad” y ante la escalofriante cifra de 34,612 homicidios con violencia, Felipe Calderón redefinió uno de los objetivos fundamentales de su mandato: el conflicto entre el crimen organizado y su régimen ya no es una “guerra”, porque ahora es una lucha, un combate, una estrategia de gobierno. El mandatario se negó categóricamente a utilizar el término “guerra” porque implica únicamente a las fuerzas armadas y corrige su discurso justamente ahora, cuando solicita el involucramiento y el compromiso de la sociedad civil para erradicar la inseguridad del clima social.
Después de cuatro años de “lucha”, la mayor expectativa creada por el calderonismo sigue en el limbo de las promesas; el narcotráfico, erigido como la causa de todos los males y la consecuencia de todos los rezagos, sigue siendo el enemigo público número Uno hacia donde se trasladan todas las frustraciones del régimen.
Pero a Felipe Calderón le urge ganar este combate, o aparentar una victoria en esta quimera de largo aliento, para izarla como el estandarte del panismo en la próxima contienda electoral. Su premura refleja la carencia de resultados porque la impunidad y la corrupción son los grandes pendientes sin resolver. Su ansiedad trasciende el ámbito de su competencia: la crítica de Calderón se enfoca en la actuación de los jueces a quienes califica como “simples verificadores de requisitos”, además, la propuesta presidencial para la reforma a la Ley de Seguridad Nacional y el tema del fuero militar no han logrado un consenso favorable en el legislativo.
Sea como fuere, y aunque “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”, esta lucha, estrategia, combate, o como se le ocurra llamarle, pasará a las Crónicas del Poder como el complicado argumento de una quimera sin final. La violencia, las injusticias y los abusos derivados de la actuación de las fuerzas armadas sustentarán los discursos de los opositores en la contienda electoral para descalificar al calderonismo.
Y en el reinicio del circulo vicioso, las palabras que ahora atenúan el fracaso se transformarán en adjetivos descalificativos e hirientes, lo que ahora se ostenta como un éxito se traducirá en una mediocridad desde la perspectiva electorera, porque este año la administración pública se mimetizará con la búsqueda del poder. Y una vez más, los hechos adquirirán dos enfoques contrarios y excluyentes por los efectos demagógicos del lenguaje, y entre los significados y las intenciones, se desplegará esa gama de artificios que tergiversan el sentido estricto de las palabras, que atenúan las incoherencias y encubren las ambigüedades…
En el primer “Diálogo por la Seguridad” y ante la escalofriante cifra de 34,612 homicidios con violencia, Felipe Calderón redefinió uno de los objetivos fundamentales de su mandato: el conflicto entre el crimen organizado y su régimen ya no es una “guerra”, porque ahora es una lucha, un combate, una estrategia de gobierno. El mandatario se negó categóricamente a utilizar el término “guerra” porque implica únicamente a las fuerzas armadas y corrige su discurso justamente ahora, cuando solicita el involucramiento y el compromiso de la sociedad civil para erradicar la inseguridad del clima social.
Después de cuatro años de “lucha”, la mayor expectativa creada por el calderonismo sigue en el limbo de las promesas; el narcotráfico, erigido como la causa de todos los males y la consecuencia de todos los rezagos, sigue siendo el enemigo público número Uno hacia donde se trasladan todas las frustraciones del régimen.
Pero a Felipe Calderón le urge ganar este combate, o aparentar una victoria en esta quimera de largo aliento, para izarla como el estandarte del panismo en la próxima contienda electoral. Su premura refleja la carencia de resultados porque la impunidad y la corrupción son los grandes pendientes sin resolver. Su ansiedad trasciende el ámbito de su competencia: la crítica de Calderón se enfoca en la actuación de los jueces a quienes califica como “simples verificadores de requisitos”, además, la propuesta presidencial para la reforma a la Ley de Seguridad Nacional y el tema del fuero militar no han logrado un consenso favorable en el legislativo.
Sea como fuere, y aunque “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”, esta lucha, estrategia, combate, o como se le ocurra llamarle, pasará a las Crónicas del Poder como el complicado argumento de una quimera sin final. La violencia, las injusticias y los abusos derivados de la actuación de las fuerzas armadas sustentarán los discursos de los opositores en la contienda electoral para descalificar al calderonismo.
Y en el reinicio del circulo vicioso, las palabras que ahora atenúan el fracaso se transformarán en adjetivos descalificativos e hirientes, lo que ahora se ostenta como un éxito se traducirá en una mediocridad desde la perspectiva electorera, porque este año la administración pública se mimetizará con la búsqueda del poder. Y una vez más, los hechos adquirirán dos enfoques contrarios y excluyentes por los efectos demagógicos del lenguaje, y entre los significados y las intenciones, se desplegará esa gama de artificios que tergiversan el sentido estricto de las palabras, que atenúan las incoherencias y encubren las ambigüedades…
domingo, enero 09, 2011
Saldo rojo
En algún lugar de la obstinación, en la cúspide de la necedad se extinguen todos los argumentos y las razones; y justamente ahí, los criterios se estrechan y se tornan obtusos, y no hay cifras contundentes, ni reclamos, ni lágrimas suficientes para exhibir los estragos de un error sin corrección posible…
Dicen los que saben que la humildad es la virtud que distingue a los sabios, que el error es la única certeza en un mundo cambiante, que siempre están dispuestos a corregir y cambiar de opinión, y que por eso, la obstinación es el vicio que distingue a los energúmenos.
Y la obstinación a ha sido el tenor del calderonismo: ante el fracaso de la guerra contra el crimen organizado, el Ejecutivo persiste en legitimarse y gobernar mediante la imposición de la violencia, sin considerar los daños colaterales de esta guerra inútil y desgastante: las autoridades estatales en el municipio de Ciudad Juárez y zonas circunvecinas indicaron que 158 menores de edad, algunos con apenas meses de nacidos, sucumbieron ante la violencia de la guerra contra el narco; aunque en la mayoría de los casos se presume que han sido víctimas circunstanciales, en otros hay claros indicios de que los ataques fueron directos contra sus familiares.
Al respecto, la Cámara de Diputados indica que de diciembre de 2006 a octubre de 2010, cerca de 1, 600 menores de edad fallecieron en la guerra contra el crimen organizado —uno al día, en promedio— y alrededor de 40 mil niños quedaron huérfanos por la misma situación.
De acuerdo con la Procuraduría General de la República, en lo que va del sexenio de Calderón murieron en ese contexto 30 mil 196 personas. Regiones enteras viven sumidas en el caos y la anarquía, a lo cual se suma la militarización y para-militarización de amplias zonas del país, con la consiguiente secuela de violaciones flagrantes a los derechos humanos por parte de uniformados, lo que ha derivado en un terror generalizado y un éxodo de sectores de clase alta y media hacia Estados Unidos.
Además, se suman múltiples denuncias por tortura y maltrato contra detenidos, confiscaciones efectuadas por la autoridad sin apego a los procedimientos legales, montajes mediáticos realizados por jerarcas militares y de seguridad pública, la realización de aprehensiones y de allanamientos sin órdenes judiciales y la violación sistemática del principio de presunción de inocencia.
Pero el sufrimiento, las injusticias, el caos, el terror y la impunidad que implica este saldo rojo no bastan: Felipe Calderón se obstina en proseguir su guerra sin considerar los costos sociales. Este es un régimen obtuso a cargo de un mandatario obstinado, encerrado a piedra y lodo en la cúspide el poder, donde los criterios se estrechan y se tornan obtusos, y no hay cifras contundentes, ni reclamos, ni lágrimas suficientes para exhibir los estragos de un error sin corrección posible…
Dicen los que saben que la humildad es la virtud que distingue a los sabios, que el error es la única certeza en un mundo cambiante, que siempre están dispuestos a corregir y cambiar de opinión, y que por eso, la obstinación es el vicio que distingue a los energúmenos.
Y la obstinación a ha sido el tenor del calderonismo: ante el fracaso de la guerra contra el crimen organizado, el Ejecutivo persiste en legitimarse y gobernar mediante la imposición de la violencia, sin considerar los daños colaterales de esta guerra inútil y desgastante: las autoridades estatales en el municipio de Ciudad Juárez y zonas circunvecinas indicaron que 158 menores de edad, algunos con apenas meses de nacidos, sucumbieron ante la violencia de la guerra contra el narco; aunque en la mayoría de los casos se presume que han sido víctimas circunstanciales, en otros hay claros indicios de que los ataques fueron directos contra sus familiares.
Al respecto, la Cámara de Diputados indica que de diciembre de 2006 a octubre de 2010, cerca de 1, 600 menores de edad fallecieron en la guerra contra el crimen organizado —uno al día, en promedio— y alrededor de 40 mil niños quedaron huérfanos por la misma situación.
De acuerdo con la Procuraduría General de la República, en lo que va del sexenio de Calderón murieron en ese contexto 30 mil 196 personas. Regiones enteras viven sumidas en el caos y la anarquía, a lo cual se suma la militarización y para-militarización de amplias zonas del país, con la consiguiente secuela de violaciones flagrantes a los derechos humanos por parte de uniformados, lo que ha derivado en un terror generalizado y un éxodo de sectores de clase alta y media hacia Estados Unidos.
Además, se suman múltiples denuncias por tortura y maltrato contra detenidos, confiscaciones efectuadas por la autoridad sin apego a los procedimientos legales, montajes mediáticos realizados por jerarcas militares y de seguridad pública, la realización de aprehensiones y de allanamientos sin órdenes judiciales y la violación sistemática del principio de presunción de inocencia.
Pero el sufrimiento, las injusticias, el caos, el terror y la impunidad que implica este saldo rojo no bastan: Felipe Calderón se obstina en proseguir su guerra sin considerar los costos sociales. Este es un régimen obtuso a cargo de un mandatario obstinado, encerrado a piedra y lodo en la cúspide el poder, donde los criterios se estrechan y se tornan obtusos, y no hay cifras contundentes, ni reclamos, ni lágrimas suficientes para exhibir los estragos de un error sin corrección posible…
lunes, enero 03, 2011
Ejercicio de conciencia
“Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.”
José Saramago
En algún lugar de la noche, en el primer minuto del primer día del año nuevo se hilvana el destino con el mismo material con el que se tejen los sueños; por eso, ante la página en blanco del porvenir, las primeras líneas escritas compendian los propósitos y los anhelos…
El tránsito del pasado hacia el futuro es un desplazamiento fugaz que suscita sentimientos encontrados porque el final de los ciclos provoca la recapitulación del pasado inmediato y en el inicio de un nuevo plazo surgen las visiones del porvenir concentradas en deseos y propósitos.
Y ahora, en los albores del penúltimo año del sexenio este desplazamiento es inevitable y la ponderación inexorable. No obstante, este ejercicio de conciencia se distorsiona cuando se realiza en el inframundo de la política: la clase gobernante se obstina en conservar el poder y perseguir sus sueños guajiros, mientras en la oposición cauterizan las derrotas del pasado.
En retrospectiva: la cruzada calderonista contra el crimen organizado ha sido el fracaso irremediable del régimen que ha desencadenado el temor y la fragilidad del tejido social. El necio de afán de continuar con esta guerra sin cuartel produjo la primera incongruencia del 2011: solicitar la participación de la sociedad civil en el combate a la delincuencia organizada.
Y en la perspectiva panista, el poder como prioridad se ha determinado eludiendo el canon de la lógica y los preceptos de su moralina; creen que pueden cruzar el pantano sin manchar las plumas de su pendón y están dispuestos a mancillar su ideario con la fatal decisión de conformar alianzas con la izquierda que alguna vez aborrecieron.
Sí!... en todos los partidos y en todas las corrientes políticas el triunfo indiscutible en la elección presidencial del 2012 es la única prioridad y el propósito que moverá todos los engranes de sus mecanismos. Ese será el motivo siniestro y oculto de los próximos escándalos mediáticos, de conflictos violentos y eventos descabellados. Y si aplicásemos esta prioridad al pasado inmediato, tal vez, podríamos explicar lo aparentemente inexplicable, como la misteriosa desaparición y aparición de Diego Fernández de Cevallos.
Y no!... No es saludable ni recomendable aceptar las versiones oficiales de la realidad. Por eso, ante el inminente bombardeo de necedades, aberraciones y falacias, en el extremo opuesto del poder y como ciudadanos racionales de la República del Absurdo, es preciso ejercitar el músculo atrofiado de la crítica para mantener intacto el pensamiento, para hilvanar el porvenir con el mismo material con el que se tejen los sueños y escribir las primeras líneas del año nuevo con los propósitos y los anhelos… humana y éticamente posibles…
José Saramago
En algún lugar de la noche, en el primer minuto del primer día del año nuevo se hilvana el destino con el mismo material con el que se tejen los sueños; por eso, ante la página en blanco del porvenir, las primeras líneas escritas compendian los propósitos y los anhelos…
El tránsito del pasado hacia el futuro es un desplazamiento fugaz que suscita sentimientos encontrados porque el final de los ciclos provoca la recapitulación del pasado inmediato y en el inicio de un nuevo plazo surgen las visiones del porvenir concentradas en deseos y propósitos.
Y ahora, en los albores del penúltimo año del sexenio este desplazamiento es inevitable y la ponderación inexorable. No obstante, este ejercicio de conciencia se distorsiona cuando se realiza en el inframundo de la política: la clase gobernante se obstina en conservar el poder y perseguir sus sueños guajiros, mientras en la oposición cauterizan las derrotas del pasado.
En retrospectiva: la cruzada calderonista contra el crimen organizado ha sido el fracaso irremediable del régimen que ha desencadenado el temor y la fragilidad del tejido social. El necio de afán de continuar con esta guerra sin cuartel produjo la primera incongruencia del 2011: solicitar la participación de la sociedad civil en el combate a la delincuencia organizada.
Y en la perspectiva panista, el poder como prioridad se ha determinado eludiendo el canon de la lógica y los preceptos de su moralina; creen que pueden cruzar el pantano sin manchar las plumas de su pendón y están dispuestos a mancillar su ideario con la fatal decisión de conformar alianzas con la izquierda que alguna vez aborrecieron.
Sí!... en todos los partidos y en todas las corrientes políticas el triunfo indiscutible en la elección presidencial del 2012 es la única prioridad y el propósito que moverá todos los engranes de sus mecanismos. Ese será el motivo siniestro y oculto de los próximos escándalos mediáticos, de conflictos violentos y eventos descabellados. Y si aplicásemos esta prioridad al pasado inmediato, tal vez, podríamos explicar lo aparentemente inexplicable, como la misteriosa desaparición y aparición de Diego Fernández de Cevallos.
Y no!... No es saludable ni recomendable aceptar las versiones oficiales de la realidad. Por eso, ante el inminente bombardeo de necedades, aberraciones y falacias, en el extremo opuesto del poder y como ciudadanos racionales de la República del Absurdo, es preciso ejercitar el músculo atrofiado de la crítica para mantener intacto el pensamiento, para hilvanar el porvenir con el mismo material con el que se tejen los sueños y escribir las primeras líneas del año nuevo con los propósitos y los anhelos… humana y éticamente posibles…
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